José Guillermo Alvarez

Acuerdo… ¿para qué? De José Guillermo Álvarez

Dicen que los cafetales son los únicos bosques del país y por eso hay que salvar la caficultura y es la verdad. Creo que es una buena razón. Adicionalmente se generará empleo en el campo, lo cual es también muy bueno.

José Guillermo Álvarez, 12 abril 2017 / EDH

En las últimas semanas, los caficultores hemos tenido noticias de que por fin se está haciendo algo para resolver el problema de la caficultura en el país.

La mejor noticia ha sido que, debido a la caficultura, los políticos finalmente se ponen de acuerdo en algo a favor del país. Digo esto, pues las mesas de negociación fueron formadas por diputados de los partidos políticos y funcionarios del gobierno, quienes consultaron con otras personas que les dieron insumos sobre cuál sería la mejor manera de sacar del problema al sector del café. Este acuerdo fue firmado por el Presidente en señal de aceptación y apoyo al sector.

Se han planteado tres ejes de solución, los cuales han sido bien pensados y adecuadamente propuestos: Uno es la solución a la deuda que el sector tiene con diferentes instituciones. El otro eje es el financiamiento para la renovación del parque cafetalero, poniéndose una meta de sembrar 100,000 manzanas con variedades resistentes a la roya en un plazo de 6 a 8 años. Y el tercer elemento es el apoyo a la investigación, desarrollo y transferencia tecnológica.

Todos los cafetaleros estamos de acuerdo en que estos son aspectos que nos han tenido ahorcados las últimas décadas y que son la solución que hubiéramos esperado tener mucho tiempo atrás. Pero nunca es tarde para solucionar los problemas, así que si se logra el acuerdo, será bienvenido y nos vamos a alegrar.

Ahora bien, ¿y para qué? ¿Para salvar al país de la deforestación? Esta es la razón y el objetivo más importante que se escucha. Dicen que los cafetales son los únicos bosques del país y por eso hay que salvar la caficultura y es la verdad. Creo que es una buena razón. Adicionalmente se generará empleo en el campo, lo cual es también muy bueno.

El acuerdo es una buena señal, no obstante creo que estamos viendo el árbol y no el bosque. La caficultura nacional continúa en crisis y va a continuar así hasta que los productores seamos RENTABLES, hasta que se obtengan ganancias como cualquier negocio. Desafortunadamente, mientras los costos sean más altos que los ingresos nadie va a invertir, con o sin acuerdo. Para grandes problemas grandes soluciones. Lo que necesitamos es encontrar la manera de promocionar nuestro café para contrarrestar la baja en precios, reducir los costos de los insumos agrícolas, lograr el financiamiento adecuado para las labores agrícolas y de recolección y mejorar la seguridad en el campo.

Reitero mi satisfacción al acuerdo alcanzado, espero que no se engavete, que sea ejecutado pronta y eficientemente.

La caficultura de El Salvador
se encuentra en la UCI

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La caficultura de El Salvador se encuentra en la UCI. De José Guillermo Alvarez

cafetales
José Guillermo Alvarez, 4 enero 2017 / EDH

Cultura: “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” (Real Academia Española ©).

La caficultura es una forma de vida basada en el cultivo del café.

Entonces, es importante relacionar a todos los elementos que tienen que ver con la producción del café: desde el productor, hasta el que disfruta tomando su taza de café. Y como esta es una relación entre todos los actores, si algo va mal en la  relación, el disfrutar la taza de café puede estar en riesgo.

diario hoyEl productor actualmente no solo está soportando un mal momento, está otra vez en crisis. Esta vez sin poder ver una solución a sus problemas y sin muchos recursos para soportarla por más tiempo. El cambio climático y la roya del café afectaron todas las áreas cafetaleras del país, golpeando la economía en general, pero mayormente a las personas que viven y trabajan en las fincas. La falta de trabajo ha causado que las personas no puedan cubrir sus necesidades, haciendo que los pobladores no tengan lo necesario para subsistir, tomando la dura decisión de retirarse o correr el riesgo de migrar a los Estados Unidos. La falta de oportunidades y trabajo ha causado un nivel de inseguridad muy alto en las zonas cafeteras.

Todo lo anterior ha traído como consecuencia la reducción de los trabajos de las fincas y, en algunos casos, el abandono de ellas, lo que nos lleva a un círculo vicioso de menor empleo y menor productividad.

Como si esto fuera poco, desde este enero tendremos que asumir la responsabilidad de un merecido, pero inadecuado aumento salarial a nuestros empleados. Los productores de café estamos en su mayoría muy de acuerdo en mejorar a nuestros trabajadores: ellos se lo merecen y estamos conscientes de que sin su trabajo la producción no es posible. Pero al incrementar los costos de producción estamos incrementando pérdidas que ya son una realidad y estaremos haciendo la crisis mas profunda, pues actualmente los ingresos del café no cubren los costos de la producción.

Para que se nos entienda: El sector cafetalero está en recuperación como un enfermo en la UCI y lo que necesita es estabilidad antes de que pueda vivir normalmente. Si al paciente le entra otra enfermedad antes de recuperarse, posiblemente se muera.

Propongo encontrar una solución donde todos los sectores estemos comprometidos a sacar la caficultura adelante y ver de qué manera, cuando esté sana, podamos asumir costos adicionales. Para esto necesitamos una política de salvataje y de productividad nacional dirigida por los cafetaleros y apoyada por el gobierno. Entre otros, esta política debe incluir reducción de costos para insumos, promover la investigación y desarrollo, mejoras en los servicios públicos en las zonas cafetaleras. No nos demos por vencidos y salvemos la caficultura.