libertades

Déjà vu. Columna Transversal de Paolo Luers

10 febrero 2019 / EL DIARIO DE HOY

Toda la vida he sido un hombre de cafés. Disfruto sentarme en ellos, sobre todo cuando sirven buenos cafés, postres y desayunos, para leer los periódicos, para escribir, para ver amigos, para conversar.

Por tanto, con frecuencia me van a ver sentado en mis cafés preferidos, a veces solo, a veces con amigos. Son lugares de encuentro. Son parte de mi tejido social: el Starbucks en El Paseo, el Shaws en Basilea, el Viva Espresso Hipódromo, el Coffee Cup Plaza Madera…

En este último lugar estuve el pasado viernes sentado con mis amigos Salvador Samayoa y Mario Vega. Solemos a vernos en este lugar para ponernos al tanto, para intercambiar dudas e inquietudes, para ver si encontramos respuestas. Obviamente alguien piensa que para conspirar contra el futuro gobierno…

Nos habíamos citado para las 11am. Pero como todos somos puntuales, ya estábamos sentados unos minutos antes. Mejor dicho, a las 10.54 de la mañana. ¿Cómo sé esto, y qué relevancia tiene? Bueno, a las 10.54am ya salió publicado un tuit de Neto Sanabria, el asesor de comunicaciones del presiente electo Nayib Bukele, diciendo así:

Quiere decir que alguien nos vio al solo sentarnos, nos reconoció como personas de interés de El Brozo – e inmediatamente reportó su sensacional hallazgo.

Horas más tarde, cuando alguien me avisó que nuestra tertulia había atraído el interés del arquitecto de la guerra sucia de presidente electo, mi reacción en Twitter fue esta:

Este incidente y otros me provocan un ‘déjà vu’ – esta extraña sensación que escenas claves de la historia se están repitiendo. ¿Estaremos condenado a volver a vivir la pesadilla de los años de Mauricio Funes, quien usaba el poder y los recursos de la presidencia de la República para atacar a las personas que se atrevieron a criticarlo?

Tanto Salvador Samayoa, como otros amigos míos (por ejemplo Billy Sol Bang, Jorge Simán y Tom Hawk) y este servidor, fuimos frecuentemente blancos de la ira del presidente Funes, quien usaba sus programas de radio para insultar y amenazarnos con nombre y apellido. Luego, por suerte, nos tocó un presidente, a quien critiqué igual de duro que a Funes, pero quien nunca les dedicó a sus críticos crítico insultos ni amenazas.

¿Y ahora estaremos por regresar en el tiempo y nuevamente tendremos que cuidarnos de la ira de un presidente y de sus soplones y perros de ataque? Espero que no. Espero que Nayib Bukele tenga la sensatez de desmarcarse de figuras como El Brozo/Neto Sanabria, y Walter Araujo, antes de que ensuciaran la institución de la presidencia.

No queremos más adelante hacernos preguntas aun más inquietantes, como: ¿Estaremos condenados a volver a cuidarnos con quiénes mejor no nos dejemos ver en público, porque a alguien relacionado con el poder le puede parecer sospechoso? ¿Estaremos condenado a retomar este viejo hábito de siempre estar viendo por la espalda, pendiente de quien nos vea, quien nos siga, quien nos observe – aunque solo estemos tomándonos un café con amigos? Bueno, incluso si estuviéramos hablando mal del presidente electo, ¿cuál sería el pecado?

Espero que el presidente electo haga lo pertinente para que no regresemos a tiempos supuestamente superados del uso del poder para intimidar al ciudadano. Imagínense que ya tengamos que cuidarnos la espalda – y ni siquiera han tomado el control de la OIE…

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Haciendo pactos con el diablo. De Cristina López

5 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

A estas alturas, la historia del creciente populismo apoderándose de los gobiernos democráticos de Latinoamérica se ha repetido tanto que es casi predecible. Empieza usualmente con gobernantes cuya relación con el Estado de Derecho es, en el mejor de los casos, casual, y cuya atracción por la corrupción, el nepotismo, y el abuso de poder es mayor que su patriotismo. Al aumentarle a este escenario algunas de las condiciones propias de la falta de desarrollo, como la falta de educación, alta criminalidad y creciente inequidad económica, los resultados son un electorado vulnerable al populismo del próximo oportunista (de izquierda o derecha) que decida echarle un fósforo a la gasolina.

Ya lo vimos en Venezuela, con Hugo Chávez y su heredero, Maduro. Pasó también en Panamá con Ricardo Martinelli, y en México recientemente con AMLO. Ahora parece que el turno le tocó a Brasil. Fue tanto el hartazgo del electorado brasilero después del carnaval de corruptela que trajo consigo el Partido de los Trabajadores, que el extremismo del autoritario Jair Bolsonaro parecía poca cosa. Tristemente, una parte importante de la derecha en Brasil todavía considera que con tal de que exista la libertad económica y el libre mercado, vale hacer pactos hasta con el diablo. Como si las demás libertades no importaran. Como si el libre mercado y la libertad económica no fueran plantas que únicamente germinan cuando se plantan en la tierra de una sociedad libre. La libertad económica requiere gente libre y el autoritarismo de Bolsonaro contradice semejantes principios.

Como ejemplos: Bolsonaro dijo en una entrevista, sin una pizca de sorna, que si tuviera un hijo gay, preferiría verlo muerto. También dijo una vez sobre los brasileños con ascendencia africana que no servían “ni para procrear”. A una congresista le dijo que era tan fea que no valía la pena ni para violarla. Todo esto en un país donde el racismo, la homofobia y la violencia contra las mujeres motivan una parte significativa de las estadísticas criminales. Sobre la creciente ola criminal en Brasil, Bolsonaro ha dicho que la solución podría estar en permitir que la policía realice ejecuciones sumarias en el ejercicio de sus labores —una declaración que si bien le resultará familiar a algunos políticos salvadoreños, se ganaría la condena de cualquier cuerpo internacional por violar los derechos humanos más básicos. Es gravísimo en el contexto de Brasil, donde según Juan Carlos Hidalgo, del Cato Institute en Washington DC, la policía en Brasil fue responsable de las muertes de 4,224 personas solo en 2016. Bolsonaro además ha declarado su admiración por dictaduras militares y ejecutores de torturas. Bolsonaro no habría ganado sin el apoyo de quienes, desde la derecha, pensaron que ese récord era poco con tal de instaurar los beneficios de empujar políticas de libre mercado, austeridad en el gasto gubernamental y fomentar privatizaciones económicas.

En la balanza, quienes decidieron que el autoritarismo de Bolsonaro era digerible porque quizás abriría las puertas a mayor libertad económica, decidieron que esta valía más que los derechos humanos. En El Salvador, ojalá que no haya candidatos que se dejen llevar por la tentación populista del fanatismo religioso, del autoritarismo ante la criminalidad, o del populismo sin substancia. Que no haya aliados que condonen políticas deshumanizantes en nombre de la libertad económica -—que no olviden que el fin de una economía liberal es la prosperidad del ser humano. Y no puede ser próspero el ser humano en una sociedad autoritaria.

@crislopezg

El nuevo colonialismo en Cuba. De Manuel Hinds

3 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

Tímidamente, el gobierno cubano ha comenzado a desmantelar el régimen económico comunista que ha prevalecido en el país desde los sesentas. Por supuesto, las medidas no se extienden al régimen político, que sigue siendo totalitariamente controlado por el Partido Comunista, pero ya empiezan a mostrar quebraduras en las rígidas estructuras económicas del país.

Hace cuatro años el gobierno abrió el país a la inversión extranjera, en una medida que debe haber causado enorme congoja ideológica entre los marxistas-leninistas que todavía controlan el país. Hace unos días, en un gesto simbólico e hipócrita, el gobierno removió de la Constitución el comunismo como el ideal que Cuba debería volver realidad.

La remoción es simbólica e hipócrita porque la Constitución no sirve para nada en Cuba. Pero el eliminar la palabra comunista sí es significativo porque muestra que aún los marxistas que controlan el país se han dado cuenta del fracaso que el comunismo ha sido para Cuba —igual que para todos los países en los que se ha instalado.

Ayer el gobierno anunció que está eliminando trámites que obstaculizan el proceso de inversión extranjera en el país, incluyendo la necesidad de presentar un estudio de factibilidad al gobierno sobre los proyectos que se quieren realizar. Esto indica que el régimen está reconociendo la libertad de la inversión, de modo que el gobierno ha está dejando las decisiones de donde invertir y qué riesgos correr y qué utilidades tener al sector privado.

Estos anuncios son a la vez satisfactorios y trágicos. Son satisfactorios porque al fin los cubanos, ahora aquejados por la pobreza, van a poder comenzar a crecer económicamente y a conocer al menos uno de los aspectos de la libertad, el económico. Son trágicos porque ni estas medidas ni otras que el gobierno pueda tomar van a restituir a Cuba las décadas de esclavitud y pobreza a los que los comunistas los condenaron en 1959. Son trágicos también porque lo que comenzará a reconstruirse no es la economía pujante que tenía Cuba en 1959 sino solo un remedo de la economía colonial que existía en el Siglo XIX. Porque lo que se está montando es una sociedad que subsistirá en tres patas.

Primero, un gobierno que seguirá siendo despótico, controlado por una minúscula cúpula de herederos de la revolución que viven como los ricos que ellos mismos despojaron. Segundo, el océano de cubanos que viven en privaciones económicas, políticas, y sociales, entre los cuales la clase media es muy pequeña y vulnerable, que no tienen capacidad de ahorro y, por ende, capacidad de invertir y formar empresas. Tercero, una nueva clase de extranjeros que poseerán las empresas y las manejarán, dando empleo a los cubanos, atraídos por las medidas que el gobierno está dictando y otras que tendrá que dictar.

Los cubanos han vivido por tanto tiempo en la miseria económica e intelectual que desafortunadamente no podrán trabajar en puestos de alto valor agregado. La mayoría de ellos no sabe lo que es un banco, o un cheque, o cómo se logra que una empresa sea rentable.

Así, el régimen comunista no solo no entregó a la población el paraíso comunista que había prometido, sino que además destruyó la capacidad productiva de la población, que ahora tendrá que trabajar en puestos de bajo valor agregado hasta que logre acumular los conocimientos que son necesarios para manejar las empresas modernas. Lo que se está creando, entonces, es una reproducción de una economía colonial como las que existían antes de la independencia en América Latina, y que existen ahora en algunos países muy atrasados en África y Asia. Faltan generaciones para que Cuba recupere el esplendor que tenía.

Es triste ver que ese modelo de sociedad que los comunistas ofrecen, produciendo los resultados que se están viendo, todavía encuentre gente que crea que es “progresivo” y que es lo que daría desarrollo al país. Ojalá que despierten de ese sueño perverso.

Debe ponerse un alto al acoso y el espionaje. Centro de Estudios Jurídicos CEJ

La libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la libertad de asociación y la reserva o privacidad de las comunicaciones son principios esenciales en toda sociedad democrática. Preciándonos de serlo, es claro que se trata de derechos de rango constitucional, que tenemos que defender férreamente. No podemos ni debemos andar con medias tintas.

centro estudios CEJCentro de Estudios Juídicos CEJ, 23 enero 2017 / LPG

Es por eso que no podemos dejar de referirnos al hecho de que a principios de este año, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), ante lo que calificó como un acto de acoso político en su contra, denunció ante la Fiscalía General de la República el hallazgo de un micrófono oculto en una de sus salas de reuniones; como tampoco podemos ignorar que pocos días después, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador informó ante los medios de comunicación que también encontró un micrófono en sus instalaciones, oculto de la misma forma que el detectado anteriormente en FUSADES.

la prensa graficaEs obvio que los hallazgos en estas instituciones no son meras casualidades. Si bien su autoría es aún desconocida, no dudamos que obedece a una clara política de espionaje y acoso que no puede tolerarse ni en este ni en ningún otro caso, razón por la que nos sumamos al enérgico reproche hacia estas prácticas, exigiendo la inmediata investigación de las mismas.

De comprobarse por las autoridades competentes los hechos denunciados por ambas entidades y de identificarse a los responsables de semejante atropello, estos deberán enfrentar la justicia por el cometimiento de al menos dos delitos: el de interferencia e intervención de comunicaciones telefónicas, que es cometido por quien intercepta o intervine comunicaciones telefónicas o usa artificios técnicos de escucha o grabación de las mismas, o lo ordena o permite; y el delito de captación de comunicaciones, que ocurre cuando, con el fin de vulnerar la intimidad de otro, se intercepta una comunicación o se utilizan instrumentos o artificios técnicos de escucha, transmisión o grabación de sonido.

Lo ocurrido en estos días tiene que alarmarnos a todos los que de verdad queremos vivir en democracia, sobre todo porque a estas acciones recientemente denunciadas debemos sumar otras que se han hecho desde ciertas instituciones públicas. Así, por ejemplo, algunos de los actuales magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia han manifestado en diversas ocasiones que tienen suficientes motivos e indicios para sostener que sus líneas telefónicas han sido intervenidas de forma ilegal.

Y más recientemente, el fiscal general de la República ha denunciado públicamente haber sufrido de escuchas telefónicas ilegales, de la desconexión de su teléfono celular, y de otros actos de espionaje que habrían sido utilizados con el motivo de amedrentarlo y de presionarlo indebidamente como respuesta a delicadas investigaciones que están siendo conducidas.

Esperamos, por el bien de nuestro país, que no continuemos con estas que parecen ser represalias sistemáticas en contra de actores públicos y privados. En cualquier caso, tenemos que hacer causa común y evitar que individuos u organizaciones que no han comprendido la realidad democrática en que vivimos pisoteen los más elementales derechos ciudadanos.

Nuestro firme llamado es para que a 25 años de firmados los Acuerdos de Paz, los únicos que sean intervenidos y perseguidos en El Salvador sean los delincuentes que violan la ley y quienes mantienen atemorizada a la población, y no quienes con su trabajo, desde el ámbito público o privado, velan por las garantías y los derechos democráticos.

El espionaje y el acoso político no deben existir en una democracia que ha costado tanto esfuerzo construir. Debe ponerse un alto inmediato a estas acciones; las autoridades deben esmerarse en dar con los responsables para aplicarles las medidas legales correspondientes.

Las democracias bajo amenaza. De Carolina Ávalos

carolina avalosCarolina Ávalos, 29 marzo 2016 / EDH

La democracia, como sistema de gobierno —‘imperfecto, pero el menos malo’, parafraseando a Churchill—, es una aspiración legítima de sociedades que buscan la libertad y la igualdad de derechos de todos sus miembros, como pilares y objetivos de la convivencia entre ciudadanos. Casi la mitad de los países del mundo se podrían considerar democracias, algo que desde una perspectiva histórica corrobora el avance positivo de la Humanidad, pero democracias “plenas” únicamente lo son veinte países, según el Índice de la Democracia 2015 (The Economist).

diario hoyLas democracias, ¿están bajo amenaza? Una primera respuesta a esta pregunta es que siempre lo han estado. Un sistema que aspira a acabar con privilegios e injusticias que parecían connaturales en las sociedades humanas, siempre ha tenido un nacimiento difícil y un desarrollo complejo en los países en los que se ha arraigado. Además, una democracia no es un “estado inmutable” en una sociedad. Si no se profundiza, se anquilosa y marchita.

Lo que es una novedad hoy, y muchas personas de los países occidentales lo estamos viviendo, es que parece haber una estrategia urdida para socavar los pilares de aquellas sociedades que representan el modelo de convivencia sociopolítica más avanzado en nuestra historia. Expresiones de estas amenazas hay muchas, entre ellas puedo mencionar: los recientes atentados terroristas en capitales occidentales y otras grandes ciudades, con el objetivo de sembrar el terror y provocar reacciones antidemocráticas; el mantenimiento de regímenes represivos; la violación sistemática de libertades fundamentales y derechos humanos; el narcotráfico y el crimen organizado transnacional; la persistente brecha de desigualdad y exclusión social de segmentos importantes de las poblaciones; y la incapacidad de solucionar conflictos de décadas, especialmente en países en vías de desarrollo.

La lucha contra la democracia se ha globalizado, es algo real a lo que tenemos que enfrentarnos como naciones y como miembros de la comunidad internacional, con un pensamiento crítico sobre nuestras propias carencias. El Salvador es parte de ese andamiaje democrático mundial y no puede desentenderse ante tal amenaza. Quizás no tengamos el tamaño o los recursos para liderar la defensa internacional de las sociedades basadas en la libertad y el respeto a los derechos, en resumen, de sociedades modernas, pero sí que debemos hacer nuestra parte en reforzarlas y no debilitarlas, empezando por la nuestra.

Una actuación contraria a este ‘deber’, sería aceptar propuestas populistas que circulan en nuestro país, como reinstaurar la pena de muerte, justificar ejecuciones sumarias o plantear recortes de las garantías constitucionales ante el espiral de violencia que afrontamos, socavando nuestros avances democráticos. Aspirar a una democracia ‘plena’ exige un proceso de construcción y maduración continua. Se tiene que avanzar sin titubeos, modernizando y fortaleciendo la institucionalidad y garantizando los derechos humanos y las libertades fundamentales. Cuanto más libre seamos, más amaremos la libertad.

Nuestro país debe contribuir a la resolución de este creciente problema mundial. Si “ningún hombre es una isla”, tampoco lo debe ser El Salvador, a pesar de su tamaño y nuestros problemas internos. Tenemos que comenzar dando respuestas contundentes a la marginalización y exclusión económica, social, política y cultural que enfrenta gran parte de nuestros ciudadanos desde hace ya demasiado tiempo y con gobiernos de todo signo. La falta de respuestas adecuadas y sostenibles a dichas situaciones se convertirá en un caldo de cultivo que fomentará un mayor debilitamiento y retroceso de nuestra frágil democracia.

El Salvador también tiene otra oportunidad para cooperar al fortalecimiento de la democracia global. Este camino es a través del proceso de integración centroamericana, nuestro campo de acción regional más inmediato. Una Centroamérica unida sobre los principios de democracia, libertad, progreso y justicia social no es una quimera, es un compromiso histórico incumplido que hoy, ante las amenazas mundiales a la libertad, cobra una urgencia inexcusable. El Salvador debe liderar la integración regional con visión, temple, generosidad y ejemplo, de lo contrario Centroamérica seguirá siendo un figurante en el escenario latinoamericano y mundial.

Como dijo Octavio Paz: “Sin democracia la libertad es una quimera”. Hoy ambas parecen estar amenazadas.

@cavalosb

ARENA cuestiona el uso del régimen de excepción

La medida estaría siendo analizada por el Gobierno.

ASESINAN ESTUDIANTE DEL INFRAMEN Carlos Ulises Lopez de 15 años estudiante de primer año de bachillerato del INFRAMEN fue asesinado a balazos en La Calle Principal de el Canton  San Laureano de Ciudad Delgado. Segun se supo la policia logro una captura y esta en la busqueda de pandilleros de la zona acusados del asesinato su madre Idalia Mejica llora la muerte de su hijo.  08032016. Foto/Mas Francisco Campos.

8 marzo 2016 / EDH

diario hoyEl Gobierno estaría analizando implementar el régimen de excepción para algunos territorios en los que las autoridades necesitan entrar con más fuerza para combatir la delincuencia, según dijo esta mañana la diputada Lorena Peña, presidenta de la Asamblea Legislativa.

Además, la parlamentaria advirtió, “La ciudadanía debe ser consciente de las implicaciones de la medida, deben ser aplicable en lugares requeridos, por tiempo definido”.

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Ante esa posibilidad, el partido ARENA se pronunció esta tarde.

“Un estado de emergencia no puede estar bajo la ejecución de aquellos que pactaron con las pandillas. No se le puede dar la llave a los que abrieron las rejas a los grupos criminales”, ha sido detallado en el escrito difundido en redes sociales.

También, ARENA considera que con esa medida se permite usar fondos a discrecionalidad y, agregan, que tienen serias dudas que combatir la delincuencia sea el verdadesro objetivo del mismo.

“Un estado de emergencia permite callar a los medios de comunicación, con quienes el Presidente y su Gobierno se han mostrado intolerantes y represivos ante sus cuestionamientos. Y las denuncias públicas de la población en contra de las medias que el gobierno del FMLN toma, como son: apropiarse de las pensiones de los trabajadores, el alza a las tarifas del agua, el incumplimiento de los pagos de bonos a policías y maestros y la falta de medicamentos”, concluye el texto.

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Diputados apoyan un Estado de Emergencia en el país
Presidente de ANEP rechaza propuesta del Gobierno sobre Estado de Excepció
Gobierno estudia estado de excepción en zonas con altos índices de delincuencia