candidatos presidenciales

10 telegramas de fin de año. De Paolo Luers

27 diciembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Papa Francisco: ¿Qué le cuesta decir que lo que Maduro y Ortega están haciendo está mal y tiene que parar? ¡Usted es el Papa!

Salvador Sánchez Cerén: Aunque el Papa guarda silencio sobre Nicaragua, no es razón para que lo emule usted que tanto debe al generoso pueblo nica. ¿O piensa que fue el señor Ortega que nos dio comida, casa y hasta armas durante la guerra? Con copia a Hugo Martínez…

Carlos Calleja: Para que ‘el mejor gobierno de la historia’ sea más que una promesa, ¿cuándo nos presentará algunos hombres y mujeres que gobernarán con usted? ¿Cuántos de estos serán ex ministros de anteriores gobiernos de ARENA?

Nayib Bukele: Cuando habla de ‘los mismos de siempre’, ¿excluye a los operadores y propagandistas de Saca y Funes?

Guillermo Gallegos, Herbert Saca, Walter Araujo, Félix Ulloa, Dagoberto, Porfirio Chica, Peter Dumas, Ernesto Sanabria y Alejando Muyshondt: ¿Ustedes son ‘los otros de siempre’?

Hugo Martínez: Díganos 10 decisiones concretas que como presidente tomaría diferente a Funes y Sánchez Cerén. Esto te daría fácilmente 200 mil votos de los que se les fueron en marzo del 2018.

Roy Campos: ¿Por qué no da la cara como el estratega principal del ‘Team Nayib’ que es? ¿Le da pena que lo asocien con Bukele, o teme que no es conveniente para el director de una encuestadora como Mitofsky?

Nayib Bukele: No le crea la paja a Roy Campos sobre el voto joven que le va a garantizar la victoria. Ni sus propias encuestas lo sustentan.

Raul Melara: Si una de las principales críticas al fiscal saliente fue el manejo mediático de sus casos, ¿cómo se le ocurrió hacerse acompañar en su primera declaración ante los medios por el hombre de comunicaciones de Douglas Meléndez?

Mauricio Funes: Tony Saca tiene la ventaja que desde Mariona no puede interferir en la campaña electoral actual. ¿Por qué no se solidariza con su amigo y se queda callado? De paso dejaría de complicarle la vida a Hugo Martínez…

Carlos Calleja: Fue valiente su discurso sobre prevención versus represión, y guerra versus inversión social. Tenga el valor de mantenerlo, sin titubeos y medias tintas, en el centro de su campaña.

Feliz año a todos les desea

Carta a los candidatos: Si hablan de pensiones, por favor hablen claro. De Paolo Luers

20 diciembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados candidatos:
La primera pregunta en el debate presidencial en la UES fue sobre las pensiones, y lamentablemente nadie la contestó bien. Tratando de contestar lo que es imposible explicar en 2 minutos, fallaron. Lo correcto hubiera sido no intentar de contestar la pregunta, sino usar sus 2 minutos para definir bien el problema.

Es tiempo que algún líder (o quien quiere serlo) diga al país: El problema que tres cuartos de la población no tiene expectativa de pensión no se puede solucionar perfeccionando el sistema existente de pensiones. Este sistema (tanto el tradicional público-solidario, como el nuevo privado) está basado en que los que están en empleo formal pagan mensualmente sus aportes, igual que sus empleadores. Por definición, las cotizaciones del 25% de la población nunca podrán financiar una pensión digna para el restante 75%.

Aunque es correcto que urge hacer el sistema existente de pensiones más inclusivo (ampliar la cobertura) y más efectivo (garantizar que los ahorros se manejen de forma más rentable, para generar pensiones más altas), esto no resuelve el problema de millones de salvadoreños que no pueden esperar pensiones dignas: los que están fuera de la economía formal; los que no llegan a los tiempos requeridos (sobre todo mujeres); y los que ganan apenas salario mínimo y recibirán pensiones debajo del mínimo necesario.

Cualquier solución de este problema grave no es asunto de la reforma del sistema de pensiones basado en cotizaciones, sino de las políticas sociales que los políticos estén dispuestos a proponer y los ciudadanos a financiar – con sus impuestos.

No decir esto con claridad (y no invitar a la sociedad a discutir si está dispuesta a asumir una solución financiada por impuestos) es una falacia y una forma de engaño.

Me pregunto: ¿Por qué ningún candidato nos confronta con este problema? ¿Por qué nadie ha detectado que muchos ciudadanos estamos ansiosos a escuchar a políticos que nos obligan a enfrentar y discutir las preguntas que la sociedad se tiene que hacer para progresar?  

Por supuesto hay que hacer todas las reformas necesarias al sistema provisional. Por supuesto hay que buscar formas de gradualmente ampliar la cobertura del sistema y mejorar las pensiones que produce. Para esto, tanto Hugo Martínez como Carlos Calleja han presentado propuestas que parecen racionales y merecen discusión. Pero no deben seguir evadiendo la discusión necesaria sobre una política social que en serio enfrente el problema de la extrema pobreza de millones de viejos actuales y futuros. Y no deben evadir el hecho que una solución de este problema necesita financiamiento público.

Uruguay legó a un acuerdo nacional de aumentar el IVA y dedicar los puntos porcentuales adicionales exclusivamente a la creación de una pensión mínima universal. Urge una discusión seria y honesta sobre cómo financiar la solución en El Salvador – y este tema no debe estar ausente en la campaña electoral. Nunca es tarde, señores candidatos.

Saludos,


Cinco temas ineludibles. De Luis Mario Rodríguez

25 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

La realidad obliga a los presidenciables a pronunciarse sobre cinco temas de trascendencia nacional: la situación fiscal, la inseguridad pública, la acefalía en la Sala de lo Constitucional, la elección del próximo Fiscal General de la República y la situación de los migrantes salvadoreños en los Estados Unidos. La indiferencia, el silencio y la superficialidad de los planteamientos no son opción. Se trata de materias de relevante importancia de las que depende la lucha contra la corrupción, el desarrollo económico y social y la protección de los derechos humanos. No incluir en sus agendas las medidas puntuales para cada uno de esos tópicos debe interpretarse como incapacidad para gobernar.

Los próximos cinco años marcarán la ruta hacia una de dos vías: el descalabro de las finanzas del Estado o el reordenamiento de la deuda pública. La primera nos encaminaría a un nuevo impago y al incumplimiento de las obligaciones con los acreedores internacionales; aumentaría el “riesgo país”, se incrementarían los intereses y no seríamos objeto de más préstamos. La firma de un pacto fiscal, por el contrario, impulsaría la implementación del plan de gobierno, reorientaría el destino del gasto público para más inversión y abriría un debate acerca de las fuentes para más ingresos, incluyendo, principalmente, los incentivos para el crecimiento económico.

La lucha contra el crimen debe enfocarse de manera diferente. El abordaje deber incluir los aspectos legales, financieros y estratégicos. El próximo presidente está obligado a discutir y acordar con los operadores de justicia, la policía y la Fiscalía General las herramientas jurídicas que permitan hacer frente a la delincuencia. Es necesario transparentar el presupuesto de seguridad y probar, con evidencias, los rubros a reforzar. La manera en la que se ha invertido el impuesto que resulta de la Ley de Contribución Especial para la Seguridad Ciudadana y Convivencia no ha demostrado su eficiencia. No hay resultados concretos con los que la autoridad justifique el sacrificio que hace la población pagando ese gravamen. La información es otro asunto a revisar. Los datos no son uniformes; no sabemos “quién pone los muertos” ni hay estadísticas claras que diferencien a los asesinados de los desaparecidos. Sin números y, peor aún, sin análisis riguroso y científico de la data, no hay táctica que resulte exitosa.

Por otra parte la transparencia, el acceso a la información pública y el combate a la corrupción son cuestiones ineludibles. La elección de cuatro de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y del próximo Fiscal General está intrínsecamente vinculado a ese desafío. Las señales no son alentadoras. Los diputados cumplieron esta semana 100 días de retraso en la designación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. La apertura del proceso para elegir al titular de la FGR evidencia la intención de un “combo legislativo”. Los aspirantes a dirigir el Ejecutivo no han dado muestras claras para zanjar esta delicada trama. Ahora es el momento de manifestar el liderazgo que ejercerán sobre los grupos parlamentarios con los que tendrán que lidiar en los próximos tres años. No se les pide imponer candidatos a su conveniencia sino sugerir a los más capaces teniendo en cuenta los distintos baremos presentados por las organizaciones de la sociedad civil. Lo mismo aplica para el próximo Fiscal General. Una mala decisión puede descalabrar el ritmo que ha tomado la erradicación de este flagelo.

Finalmente los migrantes. La caravana de hondureños camino a Estados Unidos nos muestra el drama que viven millones de centroamericanos. En el caso de nuestros compatriotas, de otorgarle la razón la Corte Suprema de Justicia al presidente Trump, quedaría sin efecto la orden preliminar de suspensión que emitió el juez federal de distrito de San Francisco, en California, Edward Chen, que impide que el gobierno cancele por ahora el TPS para los inmigrantes de Sudán, El Salvador, Haití y Nicaragua. Eso significa que el 9 de septiembre de 2019 los más de 260,000 salvadoreños amparados al Estatus de Protección Temporal retornarían a suelo nacional ¿Cuál es el plan para insertarlos a la economía nacional? ¿Cuál será el impacto en las políticas de seguridad si en medio de los miles de repatriados vienen peligrosos pandilleros?

Gobernar en el próximo quinquenio no será nada sencillo.

Lo que falta en esta campaña. De Federico Hernández Aguilar

24 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Como ya he tenido oportunidad de explicar, la poca o mucha presencia política de Nayib Bukele es producto, si acaso, de la mediocridad que todavía impera en nuestro sistema de partidos. Alguien con las características psicológicas y morales del exalcalde no obtendría ni el cinco por ciento de aceptación popular en cualquier sociedad democrática madura. Lo que hace de este muchacho un “fenómeno” —en el sentido laxo que tiene el término en nuestro medio— es la notoria falta de líderes reales que desde hace rato padecemos en El Salvador.

Dicho lo anterior, y precisamente porque el personaje en cuestión exhibe numerosas debilidades, aún pueden pasar muchísimas cosas desde este día hasta el 3 de febrero de 2019. Favoritismos iniciales que se desplomaron en pocas semanas son parte de nuestra historia reciente. Unas elecciones presidenciales, perdón la perogrullada, se ganan con votos, y miles de personas votando es distinto a miles de “likes” en redes sociales.

Pese a las varias observaciones que cabe hacer a estos sondeos, el señor Bukele parece tener, sin mayores méritos de su parte, una ventaja en las encuestas. Su obsesión con el poder, sin embargo, ya le ha hecho gravitar a lo largo y ancho del espectro ideológico, específicamente del FMLN a GANA, describiendo una parábola de vértigo desde la caverna oscura del radicalismo socialista (al que quizás nunca estuvo adscrito) hasta la madriguera en que se refugian (con algunas excepciones) los sujetos más inescrupulosos de la política criolla.

Si de alguien podemos decir que no representa ningún salto de calidad en la dirección correcta, ese alguien es a todas luces Nayib Bukele. Pero si esta afirmación no es compartida todavía por un número suficiente de ciudadanos como para contrarrestar la muy hinchada imagen del exalcalde, construida a fuerza de resentimientos, victimismo, discursos vacíos y ataques cobardes, ¿quiénes son los verdaderos responsables?

Ni ARENA ni el FMLN han demostrado, hasta hoy, de qué fibra están hechos sus respectivos equipos de campaña. Lo que ha aflorado en los últimos meses ha sido una absurda descoordinación entre sus voceros, una propaganda insípida (spots lacrimógenos incluidos), errores de cálculo incomprensibles y una recurrente ineptitud a la hora de aprovechar —y proyectar al máximo— las propias ventajas competitivas.

Ni Carlos Calleja ni Hugo Martínez necesitan los afeites demagógicos que sí han caracterizado a Nayib Bukele. Pero no basta la autenticidad del que sabe lo que tiene: a veces también resulta electoralmente potable hablar de esas cosas que el adversario simplemente no puede dar. Toda la verdad sobre quienes pretenden gobernar el país no debe traducirse, estamos claros, en insultos ni descalificaciones gratuitas. De lo que se trata es de evidenciar por qué la deriva populista entraña peligros inéditos para el país. Pero cuando los candidatos con mayor sustancia rehúsan la confrontación de ideas y proyectos —y solo así, ojo, es concebible una buena campaña electoral— el que lleva las de ganar es el aspirante más débil, porque a él no lo nutren la verdad o el argumento, sino la ambigüedad y el improperio.

En el ENADE 2018 los cuatro candidatos presidenciales exhibieron sus “armas”. Con excepción de Hugo Martínez, ninguno de ellos demostró que la retórica sea una de sus fortalezas. Si las lecciones de aquel valioso ejercicio democrático fueran debidamente asimiladas, la planificación tendría que ir sustituyendo a la improvisación, la seguridad anímica a la vacilación y el discernimiento al recurso emocional.

Toda campaña política activa sentimientos, por supuesto, pero de la sensibilidad al empalago existen diferencias notables. Lo mismo puede decirse de la capacidad para hacer reflexionar a los votantes: ni tan abundantes razones que los cerebros se achicharren ni tanta superficialidad que el candidato parezca una marca de detergente. Buscando equilibrios y haciendo los ajustes necesarios, ARENA y FMLN tendrían que pasar a segunda vuelta. Si no lo hacen, solo de ellos será la culpa.

Carta: Si me tocara interrogar a los candidatos presidenciales. De Paolo Luers

29 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Preguntas que haría a los 4 candidatos:

-¿Me puede nombrar tres personas que se puede imaginar como su Ministro de Seguridad y otros tres que podrían asumir el Ministerio de Hacienda?

-Todos hablan de reforma fiscal. ¿Cuáles son para usted los 3 pilares principales para esta reforma?

-¿Qué hará su gobierno con la iniciativa de las Zonas Económicas Especiales propuesta por el actual gobierno?

-¿Cómo quedará bajo su gobierno la relación de El Salvador con las dos Chinas?

-¿Qué cambios hará usted en la política energética?

Preguntas a Hugo Martínez:

-¿Qué haría usted diferente a ambos presidentes del FMLN para evitar las violaciones de Derechos Humanos por parte de la PNC y el sistema penitenciario, señalados por representantes de Naciones Unidas?

-Funes y Sánchez Cerén no lograron cumplir sus promesas de creación de empleo. ¿Qué haría diferente?

-Como presidente le tocará no solo ejecutar (como lo hizo como canciller), sino definir la política exterior del país. ¿Cambiaría la posición de El Salvador en la OEA ante las crisis institucionales, de Derechos Humanos y humanitarias en Venezuela y Nicaragua?

Preguntas a Nayib Bukele:

-Su campaña se nutre del rechazo a los partidos tradicionales, sobre todo al FMLN y ARENA. ¿Cómo construirá gobernabilidad con una Asamblea en la cual no habrá mayoría sin votos de estos dos partidos? Félix Ulloa dijo: “gobernando con el pueblo”. ¿Qué significa esto en concreto?

-GANA fielmente apoya las políticas de mano dura. Exige medidas aun más duras (pena de muerte, patrullas civiles, etc.). Su discurso es diferente, priorizando el diálogo e inclusión social. ¿Cuál concepción se va a reflejar en su gobierno?

-¿Cuál es su concepción de la responsabilidad fiscal?

Preguntas a Josué Alvarado:

-Usted es el outsider por excelencia en esta carrera. Explique cómo y de qué sectores piensa reclutar a los docenas de funcionarios para su gabinete y las autónomas.

-Usted dice que para VAMOS la prioridad #1 es “combatir la violencia”. ¿Cuáles son los errores que se han cometido en esta lucha y cómo los va a corregir?

-Usted dice que sabe cómo restablecer la paz social. ¿Considera usted abrir un diálogo con las pandillas para su inserción a la vida legal y productiva?

Preguntas a Carlos Calleja:

-Su familia es dueña de una de las empresas más importantes del país. Otros empresarios emblemáticos apoyan su candidatura. ¿Cómo blinda a su gobierno de conflictos de interés y prácticas mercantilistas?

-Bajo los últimos dos gobiernos de ARENA la inseguridad y la violencia masiva se han incrementado. También bajo los gobiernos del FMLN. ¿Con qué políticas nuevas piensa revertir esta tendencia?

-Usted se presenta como candidato proveniente de la sociedad civil. ¿Por qué no se aparta del culto a la personalidad del fundador de ARENA? ¿Tiene problemas de evaluar críticamente los elementos cuestionados del origen de ARENA?

Como no seré moderador de ningún debate, pueden dar sus respuestas en redes sociales.

Saludos,

Otra carta a los candidatos: No se corran del tema Seguridad. De Paolo Luers

25 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Escuchamos las primeras pinceladas de un retrato difícil: el de los planes de Seguridad de las fórmulas presidenciales. Recibimos un retrato abstracto, dibujado por Félix Ulloa, quien dijo todo lo políticamente correcto que se puede decir sobre este tema – pero lo único concreto que anunció fue que van a continuar con el Plan El Salvador Seguro y con el Concejo Nacional de Seguridad Ciudadana, así como fue concebido y conducido por Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. ¿Más de lo mismo?

Josué Alvarado, candidato presidencial de VAMOS, y Carmen Aída Lazo, candidata a la vicepresidencia de la alianza opositora nos dibujaron por lo menos bocetos de lo que podría ser un cambio de rumbo en la política de Seguridad: invertir la relación entre represión y prevención, priorizando la prevención y convirtiéndola en el eje central de las políticas económicas y sociales del país.

El escenario: un foro convocado por el PNUD y el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia para que los candidatos expusieran sus conceptos de política de Seguridad. Un reto incómodo, porque las fórmulas todavía no tienen listos sus planes de Seguridad. Pero más incómodo aun porque la violencia es el tema más sensible para la población – y a la vez el terreno más resbaloso para los candidatos. Saben que para solucionar el problema hay que romper con las políticas de mano dura (versión ARENA y versión FMLN), pero nadie sabe cómo le irá a un candidato que con audacia propone soluciones alternativas.

¿Será por esto que Bukele y Calleja decidieron mandar mejor a sus vices para medir la temperatura del agua antes de quemarse ellos, y que el Frente prefirió no asistir a este foro?

Pero Josué Alvarado y Carmen Aída Lazo mostraron que, por muy delicado que sea el tema, sí se pueden plantear alternativas, aun cuando no correspondan al supuesto clamor popular por medidas más drásticas. Alvarado puso en el centro las comunidades y planteó que hay que intervenirlas, pero no con plomo y sembrando temor entre los jóvenes, sino respondiendo a sus necesidades básicas: educación, salud, oportunidades. Fue también el que más énfasis puso en el daño que las redadas indiscriminadas causan a la confianza de estas poblaciones en el Estado.

Lazo, por su parte, puso el énfasis en la urgencia de invertir más en prevención, pero al mismo tiempo cambiar radicalmente su concepto. Lo definió así: Prevención efectiva requiere que todas las políticas públicas (sobre todo de inversión social, de crecimiento económico y de educación) se concentren en erradicar la pobreza y la exclusión – y en la generación de empleos y oportunidades.

Si desarrollan bien estos enfoques, pueden construir un plan de Seguridad Ciudadana integral con sentido. Faltan muchos elementos concretos, y también más audacia para nombrar con claridad los errores de las políticas pasadas y actuales. Un ejemplo: Cuando el moderador preguntó a los candidatos por sus medidas inmediatas para enrumbar la política de Seguridad, nadie dijo que volver a establecer el control civil sobre la policía. Tenemos un Ministerio de Seguridad en manos de policías, controlándose ellos mismos. Por esto nadie detiene los serios abusos de autoridad. Necesitamos un ministerio civil controlando al instrumento armado.

Otro ejemplo: Nadie tuvo el valor de decir que hay que cambiar radicalmente las prioridades del gasto público. Hay que dejar de regar recursos a todos los sectores y territorios por igual, y focalizar las intervenciones donde producen impacto estructural sobre la pobreza y a la vez sobre la inseguridad. Claro, priorizar y focalizar significa atender menos a otras demandas. Nadie tiene el valor de decir que va a reducir los subsidios generalizados para poder duplicar los presupuestos de los centros educativos en las zonas más conflictivas. Decir esto podría costar votos, pero hacerlo seguramente salvará vidas.

Repito: El tema Seguridad es terreno liso para candidatos en campaña. Sin embargo, queremos soluciones, y ustedes tienen que tener el valor de presentarlas. Si no, quedamos atrapados en más clientelismo y más violencia.

Saludos,

Algunas preguntas para los candidatos. De Luis Mario Rodríguez

13 septiembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

A cuatro meses de las elecciones los candidatos presidenciales no han presentado propuestas serias y estructuradas en tres ámbitos fundamentales para el desarrollo nacional: la seguridad pública, el endeudamiento estatal y el crecimiento económico. Esta es una invitación para que respondan a una lista de interrogantes sobre situaciones que, indiscutiblemente, tendrá que administrar el que gane los comicios.

La inseguridad mantiene a los salvadoreños en una disposición permanente de angustia. Las cifras de homicidios no ceden. No existe una política de Estado que permita contemplar el rumbo, las metas y los resultados en el corto, mediano y largo plazo. El enfoque electoral del problema, por las administraciones de derecha y de izquierda, ha impedido un tratamiento responsable del tema. Las extorsiones ahogan a los pequeños empresarios y las maras siguen al asecho de los jóvenes en zonas donde la autoridad no logra recuperar el control del territorio.

¿Cómo enfrentarán a las pandillas? ¿Cuál será su estrategia para combatir las extorsiones? ¿Cuáles son sus planes de prevención del delito, de rehabilitación y de reinserción de los privados de libertad? ¿Cuál es su planteamiento en relación al hacinamiento carcelario? ¿Impulsarán una política criminal que atienda el dilema de la seguridad de manera global? ¿Promoverán un proceso de depuración al interior de la Policía Nacional Civil? ¿Otorgarán un mayor presupuesto a esa entidad para incentivar a los agentes policiales y proteger el futuro de sus familias ante los atentados que sufren aquellos en el desempeño de sus deberes? ¿Mantendrán en una sola institución la atención a la seguridad y a la justicia o debatirán acerca del restablecimiento de dos ministerios diferentes? ¿Retomarán el Consejo Nacional de Seguridad Pública? ¿Propondrán una normativa legal que armonice las estadísticas criminales y que evite la contradicción de los datos y la falta de información sobre los diferentes delitos? ¿Instalarán una mesa de consulta con jueces, fiscales y gremiales de abogados que les permita identificar modificaciones a las leyes para una lucha más eficiente en contra de la delincuencia?

El endeudamiento público sobrepasó los topes límite para una economía dolarizada. El pago de las obligaciones crediticias asfixia el financiamiento de diferentes programas y políticas públicas. Los acuerdos en esta materia se incumplen reiteradamente. A las fuerzas políticas parece no importarles el desprestigio internacional y el encarecimiento de los intereses que causó el impago de la deuda en 2017.

¿Cuál es el programa de los presidenciables para reducir progresivamente la deuda pública durante su quinquenio? ¿Fomentarán un “pacto fiscal integral” en los primeros seis meses de su gestión? ¿Cómo mejorarán los ingresos de la hacienda pública? ¿Subirán los impuestos, crearán incentivos fiscales para atraer inversión, recomendarán medidas para acabar con la evasión y la elusión fiscal? ¿Cómo atenderán el exceso de gasto público? ¿Qué harán para afrontar la presión del escalafón salarial de los ministerios de educación y salud? ¿Conservarán el sistema privado de pensiones, multiplicarán el rendimiento de los ahorros e incorporarán los cambios que no fueron atendidos durante la última reforma para mitigar el apremio fiscal? ¿Cuáles criterios aplicarán para aumentar el Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (Fodes)? ¿Revisarán el incumplimiento de la “ley reguladora de endeudamiento público municipal” que establece un techo a los pasivos de los gobiernos locales? ¿Presentarán un plan de empréstitos internacionales con montos y cronogramas cuya aprobación es indispensable para estabilizar el endeudamiento? ¿Cómo pretenden alcanzar la mayoría calificada en la Asamblea Legislativa para ratificar esos préstamos? ¿Ampliarán la base tributaria facilitando la formalización de los comerciantes?

El otro gran asunto: la economía. Sin la pujanza empresarial no hay empleo, se ensancha la pobreza y el Estado no recibe más impuestos para financiar programas sociales, infraestructura de gran impacto y áreas como la seguridad. Nos encontramos a la cola en Centroamérica en captación de inversionistas nacionales y extranjeros, tenemos la menor tasa de crecimiento económico y cientos de miles de salvadoreños afrontan circunstancias miserables de vida ¿Cuál es su proyecto para restablecer las condiciones óptimas de competitividad y productividad, para facilitar los negocios, generar confianza, aplacar la tramitología, acabar con el clientelismo y modernizar la función pública? La mesa está servida.