Marvin Galeas

Los partidos y los jóvenes. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 2 julio 2016 / EDH

¿Qué tienen de común Abril Galeas y Marcela Recinos? Ambas son jóvenes de una generación que no vivió la guerra. La estudiaron en la escuela. Cuando yo estudié la Segunda Guerra Mundial, entonces se enseñaba en sexto grado, me parecía un evento que había ocurrido en un remotísimo pasado.

Pero hoy al hacer cuentas, en realidad solo habían pasado 23 años desde el fin de la guerra, cuando mi maestra, doña Juana Clelia de Moreno, nos contaba con pasión y gracia el desembarco de los aliados en Normandía.

Al hacer esta relación temporal, caigo en la cuenta que la guerra interna para mi tan reciente, son para Abril Galeas y Marcela Recinos, cosas que pasaron hace muchos años. Historia. Lo mismo que para mi era la Segunda Guerra Mundial.

diario hoyOtro aspecto que tienen en común Abril Galeas y Marcela Recinos es que a pesar de que ambas decidieron estudiar Ciencias Políticas, la primera en una universidad estadounidense y la segunda en una mexicana, no se sienten para nada identificadas con los partidos políticos del país. Ya en una conversación con Juan Marcos Flores, el hijo del ex presidente Flores, me dijo lo mismo: “No me siento identificado con ninguno de los partidos políticos del país”.

Años más, años menos, Abril Galeas, Marcela Recinos y Juan Marcos Flores, son parte de la nueva generación de salvadoreños que en breve ha de tomar las riendas de nuestro país. Por ahora solo votarán. Pero Juan Marcos ya se graduó de antropología y filosofía, Abril está en su último año y Marcela comienza la aventura. En un decir Jesús, serán ellos y muchos como ellos y jóvenes como ellos los que estarán a cargo.
¿Qué tipo de país recibirán de nosotros como herencia?

Me encanta hablar con los jóvenes, sobre todo los talentosos. Los tres que he mencionado al igual que Ricardo Avelar, joven y agudo columnista de este periódico, licenciado en ciencias políticas por la Prestigiosa Marroquín de Guatemala y Sergio Rodríguez Ávila, que tampoco tienen una clara militancia política, tienen otra cosa en común, aún más sorprendente: están empapados hasta la médula de esa corriente de pensamiento, tan glorificada a veces, y a veces tan denostada, llamada liberalismo. Hablando de tanto en tanto, con estos jóvenes, sobre todo con Abril que es mi hija menor y con Juan Marcos el hijo de un gran pensador liberal, trato de entender su desencanto con nuestros partidos, sobre todo ARENA y FMLN, los más grandes.

Escuchándolos con atención, he llegado a la conclusión que ambos partidos viven un desfase histórico. Están aferrados a pensamientos, planteamientos y actitudes que nada tienen que ver con el sentir, pensar y los sueños de estos jóvenes que irán a votar en las próximas dos elecciones.

El FMLN tiene en su cúpula cuadros con 20 años de experiencia política militar, 24 de experiencia política electoral y siete años en el gobierno. Se las saben de todas, todas. Aprendieron todas las mañas para mantener “la sartén por el mango”, como dice Medardo. Y ambas cosas, esa vasta experiencia acumulada, y el saberse dueños del poder político, son también su mayor debilidad.

Se han vuelto altaneros, prepotentes, represivos, insensibles. Las antiguas fuerzas reales que dieron vida a esa organización ahora o ya no existen, o ya no quieren saber nada de esa cúpula. La base popular del FMLN se reduce a una robusta señora asalariada y unas decenas de gritones que protestan hasta contra lo que no saben.

El FMLN ha perdido contacto total con la realidad. Prueba de ello son las dos pifias recientes: la oferta de ayuda a los “ninis”, para lo cual ni siquiera tienen fondos y la otra es el incremento en la tarifa eléctrica con el argumento de que es necesario para la inversión social. Solo una mente muy básica o muy cínica, o ambas, puede alegar que para ayudar al pobre hay que joder al pobre.

¿Cómo esperan que jóvenes educados, con nuevos sueños, empaten con un discurso esquizofrénico (despegado de la realidad) y un actuar desatinado? He hablado de algunos jóvenes, claro, pero el sentimiento en esos estratos es generalizado. En la otra columna algunas reflexiones sobre ARENA de cara a las dos próximas elecciones. Reflexiones que se desprenden de las conversaciones con estos jóvenes.

“Lo de mi padre fue un linchamiento público”. Entrevista a Juan Marcos Flores. De Marvin Galeas

El hijo del fallecido expresidente Francisco Flores conversa con El Diario de Hoy sobre el proceso judicial contra su padre y defiende su inocencia.

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Marvin Galeas, 21 junio 2016 / EDH

diario hoyJuan Marcos Flores tiene apenas 25 años y la mirada de un hombre que parece haberlo vivido todo. Hace unos meses murió su padre, el expresidente Francisco Flores, en medio de un controvertido proceso judicial con dramáticos e inesperados giros pocas veces visto antes en nuestra historia.

“27 años antes Doña Lourdes de Flores, lloró la muerte de su padre, el abuelo de Juan Marcos, el doctor Antonio Rodríguez Porth, asesinado a balazos en 1989 por un comando guerrillero”. Al decirle esto, Juan Marcos me mira directo a los ojos y me dice: “a mi edad tengo muchas dudas sobre la vida, y dos grandes certezas”. ¿Cuales son esas certezas?, le pregunto. Sin pensarlo ni un segundo me responde: “la existencia de Dios y la inocencia de mi padre”.

Lo que sigue es una síntesis de una larga conversación, más que una entrevista, llena de recuerdos, reflexiones, y vívidos relatos no conocidos sobre cómo vivió la familia Flores los dos últimos años que mantuvieron al país en vilo, durante un proceso que culminó con la muerte del expresidente.

¿En qué se basas la convicción de que tu padre era inocente?

Mi padre me enseñó a defender la verdad aún a costa de mi vida. Si yo supiese que mi papá se había apropiado de un solo centavo ajeno, jamás lo hubiese defendido. Él mismo me inculcó la defensa de la verdad desde que tuve uso de razón. Además, la vida de mi familia en términos económicos no cambió para nada ni durante ni después de la presidencia de mi padre.

¿Dónde vivían ustedes antes de que tu padre ejerciera la presidencia?

Aquí en esta casa donde estamos platicando. Inmediatamente después que mi padre dejó la presidencia nos venimos para acá. Esta casa que mi mamá heredó de mi abuelo, ha sido nuestra casa de toda la vida.

¿Cuál es el patrimonio de tu familia y de dónde surge?

Mi abuelo paterno era un economista, abogado y empresario muy exitoso. La mamá de mi papá también. El padre de mi mamá era un abogado de mucho prestigio y mi abuela materna provenía de una familia de hacendados. El patrimonio de mis papás es en su inmensa mayoría heredado. Mi padre mejoró con su trabajo lo heredado. La finca Maracaibo, por ejemplo, es propiedad de mi familia desde hace 150 años. Mi bisabuelo, conocido como el Indio Pérez, fue el primer Fiscal General de la República. Entre los tatarabuelos de mi papá hubo generales, terratenientes.

Tu familia era de clase media alta…

Nunca he pensado en eso. Solo sé que mis abuelos tuvieron lo suficiente para educar a mis padres, tanto a mi papá como a mi mamá, en la Escuela Americana, donde ellos se conocieron.

Tanto mi papá como mi mamá se graduaron en universidades estadounidenses. Esta tradición continuó conmigo y mi hermana mucho antes que mi padre fuera siquiera funcionario de gobierno.

Mi papá fue catedrático universitario y mi madre fue un tiempo directora de la Escuela Americana. Repito nada cambió en nuestra vida durante o después de que mi padre ocupó la Presidencia de la República.

Ahora que tu padre ha muerto están insinuando cosas contra tu mamá…

Todo lo que nosotros tenemos, le repito Marvin, es heredado de mis abuelos. Esta casa, como le decía, era de mi abuelo y él se la dejó a mi mamá. Y así las otras propiedades. Todo es legítimo. Ahora que mi padre está muerto continúa el acoso de ciertos sectores contra mi familia. Pero nosotros seguiremos luchando porque la justicia y la verdad están de nuestro lado.

¿Cómo está tu mamá?

Devastada por la muerte de mi papá. Ella quedó huérfana de padre luego que un comando guerrillero asesinara a mi abuelo, el doctor Antonio Rodriguez Porth, y ahora es una viuda que sigue siendo acosada Es como si se tratase de un inmenso odio contra nuestra familia…

¿Odio?

Yo no había nacido cuando asesinaron a mi abuelo. Pero si sé que era un buen hombre, un buen padre y esposo, un intelectual, pero sobre todo un luchador por la libertad. Por eso lo mataron. Mi padre igual, fue un intelectual y defensor de la libertad, enemigo de cualquier sistema dictatorial de derecha o izquierda. Pero mi padre tenía un agravante…

Lo de Fidel Castro en Panamá…

Sí. Detrás de este ensañamiento contra mi padre, porque lo trataron peor que a un criminal, no son pocos los que creen que está Fidel Castro. Mi papá fue él único presidente que lo humilló ante el mundo en un foro internacional.

¿ Y tú qué crees?

La forma en que procedieron contra mi padre no fue normal. En este momento dos expresidentes están siendo enjuiciados por enriquecimiento ilícito y gozan de amplia libertad. En cambio con mi padre actuaron como si estuviesen recibiendo órdenes de más arriba. Todo lo hacían con mucha saña.

Pero todo inició con la acusación que le hizo el expresidente Funes por el Reporte de Actividades Sospechosas que reveló en su programa de radio y que originó el llamado “caso Taiwán”.

Funes tenía sus propios motivos para odiar a mi papá. En parte creo que sentía un enorme complejo de inferioridad, en todos los sentidos, frente a la figura de mi padre. Pero él solo jugó un papel, indigno de un presidente, nefasto, pero fue solo un papel. En el fondo había algo más.

¿Sientes odio por Mauricio Funes?

Apenas tengo 25 años, me acabo de graduar de antropología y filosofía, tengo mucha energía, muchos sueños, ganas de hacer muchas cosas, cumplir con las misiones que mi padre me encomendó, no voy a perder absolutamente nada de esa energía odiando a ninguna persona.

¿Qué opinión te merece el juez García Argüello?

El juez García Argüello tomó decisiones arbitrarias que impactaron de manera directa en la muerte de mi padre. Ese juez sabía que mi padre estaba enfermo y lo mandó a la cárcel. Se negó a ponerlo en libertad incluso cuando se lo ordenó un tribunal. Ni las peticiones de mi madre lo hicieron ceder.

Lo de mi padre no fue un proceso judicial, fue un linchamiento público que culminó con su muerte. Esta vez fue mi padre, mañana puede ser cualquier otro ciudadano.

¿Por qué crees que tu papá se fue del país en un primer momento?

El no quería irse. Su plan era otro. La noche que desapareció me llamó aparte y me dijo que él sabía que aun sin pruebas lo iban a meter en la cárcel. Me abrazó y luego agregó: “me voy para la finca de Maracaibo. Mañana seguramente me irán a capturar. Yo he decidido enfrentarlos. He decidido inmolarme y que mi vida sirva de ejemplo de lo que puede sufrir un ciudadano cuando se enfrente al poder de un Estado arbitrario”.

¿Qué hiciste?

Me estremecí. Pero sabía que él ya había tomado una decisión. Luego habló con mi hermana y mi madre. Fue una noche extraña, una pesadilla. Se fue. No dormí nada.

Pero al final se fue del país…

No sé si las palabras que al final le dijo mi mamá, o si alguien más con quien habló después lo hicieron cambiar de opinión. De todas maneras, algo me decía, que su suerte estaba echada.

Hasta había grabado un video en donde explicaba los motivos de su decisión y en donde se despedía de los salvadoreños.

¿Por qué regresó?

Las condiciones en las que mi padre estuvo en su exilio fueron muy duras, según me contó. El aislamiento total en el que permaneció, le hicieron reflexionar profundamente sobre los errores que había cometido y que debía correr el riesgo de enfrentar a la justicia, a pesar de las enormes desconfianzas que tenía. Además su enfermedad se estaba agravando por la falta de atención médica. Me dijo que aunque el proceso fuese viciado al menos podría probar su inocencia ante la opinión pública.

Él tenía arresto domiciliar y de pronto todo cambió. Decidieron enviarlo a las bartolinas.

¿Cómo vivió él y ustedes ese momento?

Querían humillarlo en público. Querían lincharlo. Mi mamá les pidió a los comisionados de la Policía que metieran la patrulla policial al garaje para llevarse a mi padre. Pero ellos le dijeron que tenían órdenes de no hacerlo. Le dijeron que mi papá tenía que salir a la calle. Era el mediodía y el gobierno a través de sus medios estaba transmitiendo todo en vivo, además había convocado a todos los medios de prensa.

¿Ante la negativa de los comisionados, qué dijeron tus padres?

Mi papá, como siempre tratando de no mostrar sus emociones. Mi mamá les insistió a los comisionados que al menos pegaran el vehículo lo más cerca que pudieran a la casa, para evitar semejante humillación. Les recordó que mi papá no había sido declarado culpable en algún juicio, pero que de esa manera ya lo estaban condenando ante la opinión pública. Ellos tampoco quisieron atender esa petición. Al final mi papá se puso su chaqueta, besó a mi mamá, se dejó esposar. Los policías, “por órdenes superiores”, pusieron la patrulla lejos de la puerta, para que mi papá caminara esposado el suficiente trecho para que fuera fotografiado, filmado y transmitido en vivo. Todo estaba calculado. Sin embargo, mi padre mantuvo su rostro en alto, mostró siempre serenidad a pesar del escarnio. Él no había sido vencido en juicio, pero ya el gobierno lo había condenado.

¿Cómo vivió tu padre esa primera experiencia en la cárcel?

Mi padre era un hombre mentalmente fuerte. Él decía que se sentía libre sin importar donde estuviera. Lo tenían en condiciones terribles, con decenas de delincuentes comunes, la mayoría pandilleros. Sin embargo, él hizo un plan para evitar la desesperación. Les contaba películas a los demás presos. Les daba clases de filosofía de manera simple. Invitaba a los presos a hacer viajes en autobuses imaginarios por ciudades que él conocía.

Sus descripciones eran tan vívidas que los presos, dice mi papá, se sentían, en París o Nueva York. Los presos y los policías, excepto uno que llegó con el rostro cubierto a amenazarlo de muerte, se encariñaron con él.

Regresó a la casa luego de casi medio año preso.

Sí, fue una inmensa felicidad para todos. Pasó Navidad con nosotros. Lo gozamos como nunca antes. La presencia de mi papá generaba siempre alegría en todos los que lo conocían y lo querían.

¿Qué hacía durante ese tiempo?

Escribía, leía mucho, hacía ejercicios, iba a recibir su tratamiento médico, recibía visitas de amigos, amigos de verdad, que llegaron a apoyarlo.

¿Lo visitaron altos dirigentes de ARENA?

Solo Ernesto Muyshondt. Nadie más.

¿Reconoció tu papá que cometió errores en todo ese proceso?

Sí. Mi padre reconoció que cometió muchos errores, no solo en ese proceso, sino a lo largo de su vida. Reconoció que no se asesoró debidamente antes de comparecer ante la comisión de la Asamblea que montó todo ese circo. Él menospreció a los miembros de esa comisión. Ese fue un gran error. Pero, como dice mi mamá, mi papá redimensionó toda su vida en esos dos años.

¿Cambió?

Se volvió más espiritual. Conversaba bastante con unos sacerdotes católicos amigos que venían a visitarlo con frecuencia. Se esforzó por no dejar que ninguna emoción o sentimiento negativo anidara en su corazón. Se dedicó a planificar su defensa legal y la forma de restaurar su honor.

¿Por qué no dijo que los 10 millones de dólares sirvieron para financiar la campaña presidencial de Tony Saca?

Decir eso, argumentaba él, era traicionar a ARENA y al Gobierno de Taiwán. Y que eso era propio de cobardes y desleales. Prefería morir que ser un cobarde o un desleal. Usted sabe que Taiwán donó dinero para los damnificados del terremoto. Esas donaciones eran formalidades de gobierno a gobierno respaldados por documentos en ambas cancillerías.

Además eran auditados. El gobierno de Taiwán dijo públicamente que estaba satisfecho por la forma como se habían manejado esas donaciones en el gobierno de mi padre.

¿Y los 10 millones?

Fueron 4 cheques que sumaban esa cantidad, firmados por el embajador de Taiwán en El Salvador, con instrucciones de su presidente, en ese momento, para financiar la campaña de ARENA. Mi papá entregó ese dinero íntegro al tesorero de ARENA en presencia de Tony Saca.

Mi papá me contó hasta el último detalle de todo eso. Reto a que alguien, incluso a Tony Saca, me desmienta de lo que estoy aquí afirmando.

Estas diciendo cosas duras 

Yo digo la verdad. No tengo compromisos con ARENA ni con el FMLN, ni con Estados Unidos, ni con Taiwán, ni con Rusia. Como mi padre soy y seré un hombre libre donde quiera que esté.

Pero ARENA aceptó que los 10 millones fueron para la campaña.

Si, cuando mi padre ya estaba muerto. Hubo un cínico en ARENA que propuso que el ataúd de mi papá fuera envuelto en la bandera de ese partido. Mi abuela materna lo mandó al carajo, por no decir otra palabra.

¿Estás resentido con ARENA?

No. Simplemente no me siento identificado con ningún partido. La política no es lo mío, aunque sé que mi padre fue un gran presidente. El mejor. Lo dicen las cifras, los hechos, no su hijo.

¿Qué sintieron cuando el juez lo envió de nuevo a la cárcel?

Fue un golpe profundo para toda la familia. Mi papá lo soportó como un valiente. La presión que vivía le estaba causando estragos, pues la sangre tiende a espesarse en esas condiciones, según los médicos. Eso y la trombosis aceleraban la formación de coágulos. Al final, esa presión formalmente le causó la muerte. Formalmente porque las desatinadas decisiones del juez que lo mandó a la cárcel sin hacer ningún examen médico previo, provocaron de alguna forma el desenlace fatal.

¿Cómo fueron las últimas horas de tu papá antes del derrame?

Se veía bien. Se sentía bien. Ese domingo estuvo escribiendo bastante. Dijo que tenía listo el plan para defender su honor ante la opinión pública. Sabía que eso era importante de cara al juicio. Comió temprano. Luego se sentó en su sillón para ver algo en televisión. De pronto, cuando caía la noche, cerró los ojos, e hizo la cabeza a un lado como quien va a dormitar un rato. Ya nunca más volvió a despertar…

¿Qué sientes que debe hacer ahora Juan Marcos?

Limpiar el honor de mi padre. Resaltar su legado como el presidente que le devolvió a mis paisanos el orgullo de ser salvadoreños, cuidar a mi madre y a mi hermana. Ser feliz y ser un hombre de bien. Es la mejor forma de rendir tributo a ese gran hombre que fue mi papá.

En cuanto a los enemigos de mi familia, le digo que los perdono por haber asesinado a mi abuelo, por lo que le hicieron a mi padre. Solo les pido que ahora nos dejen vivir en paz este duro golpe, este duelo. Este dolor.

Escribir sobre política. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 18 junio 2016 / EDH

Pareciera que hay una regla no escrita en la mente de editores de periódicos y una inmensa tropa de editorialistas, en varios países latinoamericanos, que dice que lo único sobre lo que vale la pena escribir es sobre política. Quizá en El Salvador es donde más se aplica esta regla no escrita.

diario hoyEs importante escribir sobre ese tema. Pero hay vida más allá del tema político: problemas, maravillas, desgracias, necesidades, vainas, como dicen los venezolanos. Y sin embargo, día a día, página tras página, las secciones editoriales vienen atiborradas sobre las actuaciones del gobierno, de los partidos y de los políticos.

Hay artículos que resultan, por el fondo y la forma, sumamente interesantes. Mueven a la reflexión y algunos hasta a la acción. Pero una buena parte, lo digo con sinceridad, son pastosos, aburridos e irrelevantes. Cuesta pasar del primer párrafo. Antes de escribir se debe tomar en cuenta que la comunicación solo ocurre si hay un cambio de conducta en el receptor.

Es decir si lo leído provoca repensar algo, cambiar de opinión, o simplemente reafirmar lo que uno piensa. O definitivamente actuar. Hay personas que lloran o sonríen después de leer un artículo. Otros se indignan o quieren seguir indagando sobre el tema. Eso es un cambio de conducta. La comunicación se ha producido.

En mi opinión los editorialistas más jóvenes, más frescos, deberían ensayar el abordaje de temas importantes que no son necesariamente políticos. Y si es necesario escribir algo sobre el tema político, inevitable claro, tratar de cuidar la forma y el fondo.

Hay editorialistas que abordan el tema político con gracia y relevancia. Puedo mencionar entre ellos a Salvador y Joaquín Samayoa, Federico Hernández, Roberto Rubio, Manuel Hinds y otros.

Se puede estar o no de acuerdo con ellos. Pero lo que plantean esta siempre bien escrito y, lo más importante, son cuestiones relevantes. Mueven a la reflexión. Hay otros imposibles de leer. Pero insisto, hay tantos otros temas que buscan opinadores. Como en la obra de Ibsen, son temas que parecen personajes en busca de autor.

En México el gran escritor, cronista y columnista Juan Villoro se las ingenia para hacer grandes planteamientos de fondo, vitales, polémicos, partiendo desde asuntos de la cotidianidad. Seguramente habrá escrito más de alguna vez sobre política, pero la verdad es que yo no recuerdo ninguno.

Son memorables los artículos escritos por Villoro sobre la actitud de el ex campeón mundial de boxeo Julio César Chávez, tras el inesperado resultado de una pelea. Lo que menos abordaba Villoro en ese célebre artículo titulado “La Tempestad Ligera”, era la cuestión deportiva.

El autor mexicano aborda el dilema del que se tambalea en la cumbre, llevado allí no solo por sus habilidades en el ring sino por toda una industria que fábrica y desecha héroes de acuerdo a las expectativas de las masas. Toda una maquinaria que se especializan en sacar al mercado ídolos humanos como si fuesen teléfonos de última tecnología . Y luego, así como teléfonos los retiran del mercado, porque inventaron algo nuevo, lo último, para seducir a los consumidores.

Hay un artículo memorable de Villoro sobre Ronaldo, no Cristiano, sino “el fenómeno”, a quien califica como el jugador más asocial que haya existido jamás. Ronaldo, clásico delantero centro, recibía una pelota, cerca o fuera del área, no miraba nada más que la portería contraria y hacia allá se dirigía. O metía el gol o lo perdía. Pero nunca se asociaba con ninguno de sus compañeros.

El artículo sobre Ronaldo va en realidad más allá del juego, para adentrarse en el terreno de la psique humana. Recomiendo ampliamente las crónicas de Juan Villoro sobre su visita a Disney y el que aborda el tema de la contaminación en la ciudad de México titulado “El Cielo Artificial”.

John Carlin, quien escribe para el diario El País de España y que además escribió el guión de la película Invictus, sobre la vida de Mandela, aborda generalmente temas relativos al deporte, específicamente el fútbol. Sin embargo sus columnas casi siempre dejan grandes lecciones de vida.

La clave, me parece, está en encontrar lo que de relevante y de fondo hay en los actos cotidianos. Hay vida más allá de la política.

Muhammed Ali. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 11 junio 2016 / EDH

El 8 de marzo de 1971 viví una de las noches más tristes. Tenía entonces 13 años y estaba pasando de los héroes de las historietas a los de carne y hueso. Mi profunda tristeza no se debía a la muerte de algún ser querido. Por esos días, la muerte para mí, no existía.

diario hoyTampoco se debía a una ruptura amorosa. Hasta esa edad todos mis amores habían sido imposibles. ¿Cómo me iba a amar Bárbara Eden, la actriz que personificaba a Jeannie en la serie “Mi Bella Genio”? Estaba triste porque Muhammad Alí había sido derrotado tras 15 trepidantes asaltos por Joe Frazier.

Alí había llamado mi atención cuando todavía se llamaba Cassius Clay y se había convertido en campeón mundial de los pesos completos al vencer a Sonny Liston. Clay, arrogante, ya había pronosticado su victoria con una pasmosa certeza.

Yo no vi esa pelea. No había transmisión en vivo en la tele. Pero leí sus declaraciones en el periódico. Me atrapó la fotografía en blanco y negro de aquel joven que miraba la cámara de manera resuelta. En una mano tenía el cinturón de campeón del mundo y con la otra señalaba al público. Las gotas de sudor perlaban su frente, mientras gritaba algo.

El pie de foto decía: “Soy el más veloz, el más guapo, el más grande”. El público enloqueció y aplaudió a morir al oír esas palabras. Los periodistas hicieron crónicas en las que no ocultaban sus simpatías por el nuevo campeón.

En otra ocasión le dijo al contrincante antes de comenzar la pelea: “Si sueñas con ganarme, será mejor que despiertes y me pidas perdón”. Y luego agregó: “Soy tan rápido que anoche apague el interruptor de la luz y cuando se apagó yo ya estaba en la cama”.

Prefirió perder su título de campeón del mundo y su carrera antes que ir a la guerra de Vietnam. No lo hizo por miedo, sino por principios. “Ningún vietnamita me ha llamado negro, ni me han hecho nada. “¿Por qué tengo que ir matarlos?”, argumentó.

Cuando regresó al cuadrilátero, la peleas ya se transmitían en vivo. Lo vi contra Jerry Quarry. Esa fue la primera vez que vi completa una pelea de boxeo hasta que terminó en el tercer asalto. Muhammad Alí ya no admitía otro nombre, estaba de vuelta. Lo vi en aquel inolvidable combate contra “Ringo” Bonavena. No me perdía ni sus combates, ni sus declaraciones. Sus frases, que en otros hubiesen generado repudio, aumentaban su tremendo carisma y su luz.

Hasta que llegó aquella noche en que se enfrentó a Joe Frazier por el campeonato del mundo. Nunca en mi vida había deseado tanto una victoria como en esa noche. Quería con toda el alma que Alí ganara. Era mi héroe. Su frase “El hombre que no tiene imaginación, no tiene alas” me guiaría por toda mi vida.

Alí, tras un duelo memorable, perdió. Lloré esa noche como un niño desconsolado. Fue derrotado una vez más y el mundo lo dio por muerto. Hasta que llegó el día 30 de octubre de 1974. Muhammad Alí se enfrentó a George Foreman en Zaire.

Este gigante había noqueado a Joe Frazier en el segundo round, tras derribarlo media docena de veces. Nadie le había resistido más de tres asaltos. Nadie daba un centavo por Alí. El corazón se me salía del pecho cuando Foreman golpeaba sin piedad durante 7 rounds al excampeón. Pensé que me estaba despidiendo de mi héroe. Pero en el octavo round Alí, mágico, voló como una mariposa y picó como una abeja. El gigante se derrumbó lento para no levantarse más.

Alí, el más grande, el más carismático, el rebelde, el pacifista, era de nuevo el rey del mundo. Volvía a llorar pero de alegría. Lloré como cuando clasificamos la primera vez a un mundial. Como cuando Mirza me dijo que sí. Como cuando se terminó la guerra.

Después de Alí, nunca más he vuelto a ver boxeo. Ahora que mi héroe, el héroe de millones se fue, me suena en mi cabeza una de sus memorables frases: “Odié cada minuto de entrenamiento, pero me dije, no renuncies. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”.

“Señor Saca, usted entregó al país al comunismo”: Guillermo Sol Bang

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Marvin Galeas, 24 mayo 2016 / EDH

Guillermo Sol Bang ha sido una de las víctimas favoritas de los movimientos socialistas y socializantes.

En 1982, de un plumazo perdió casi todo su patrimonio. La hacienda El Nilo, que junto a su hermano Mario convirtieron en una de las más prósperas del país, le fue expropiada por la Junta de Gobierno presidida por Napoleón Duarte.

A principios de los 80 fue atacado a balazos cuando se dirigía a inscribir las planillas de ARENA antes de las elecciones para la Constituyente de 1982. Sufrió heridas de bala muy graves. Sobrevivió. Ya casi al final de la guerra fue secuestrado por un comando del Partido Comunista.

El día de su liberación, ya firmados los Acuerdos de Paz, recibió un puntapié en la espalda y a causa de eso le extirparon uno de sus riñones.

Finalmente a partir de enero de 2013, él y un grupo de sus antiguos colaboradores cuando ejerció la presidencia de CEL, un exministro y un ingeniero fueron perseguidos y acosados judicialmente por el gobierno de Mauricio Funes.

Aún así Guillermo Sol Bang no clama por venganza, sino por justicia. “Es por justicia que tanto Funes como Saca deben estar detrás de los barrotes”, afirma de manera contundente.

Tengo la impresión de que todo este montaje del caso CEL-Enel comenzó a gestarse con la expulsión de Tony Saca de ARENA, en el cual usted tuvo un papel muy importante.

¿Cómo recuerda ese episodio?

Un día me llamó el presidente de ARENA, Alfredo Cristiani. Me propuso que participara en una comisión para interpelar al expresidente Saca. Como miembro histórico del partido, acepté.

La reunión se llevó a cabo en las oficinas de Fredy, pocos días después de la dolorosa derrota electoral de 2009. Quienes participaron fueron los expresidentes Cristiani y Francisco Flores, así como otros miembros históricos del partido. Cuando los expresidentes expusieron sus observaciones al interpelado, noté que al señor Saca no le cambiaba para nada la expresión facial, a pesar de que le decían cosas extremadamente duras.

Los otros dirigentes del partido dijeron cosas más duras aún y el señor Tony Saca seguía con esa impavidez que a mí me pareció cínica e irritante.

¿En qué momento intervino usted?

Fui el último en intervenir. Y aunque me considero una persona tranquila reconozco que yo perdí los estribos ante tanto cinismo. Cuando intervine, estaba tan alterado que únicamente recuerdo lo que le dije al principio y al final de mi intervención. De lo que dije en el intermedio no me acuerdo nada. Después

Fredy Cristiani me dio detalles de mi intervención, las cuales fueron sumamente sinceras y reconozco que muy fuertes.

¿Qué le dijo al inicio?

Señor Saca, la percepción generalizada es que usted entregó el país al comunismo, pero para mí no es percepción, esa es la realidad. Usted es culpable de haber entregado el país a los comunistas.

¿Y qué dijo al final?

Dije: señor Saca, usted hizo un circo en televisión con el presidente de la Corte de Cuentas y sus magistrados mostrando un finiquito. Pero usted y yo sabemos que ese documento no vale ni la tinta que tiene encima.

¿Qué hizo Saca?

Se levantó. Me dio la mano y dijo: ‘Yo venía a una reunión cordial y ésta no lo ha sido’. Se despidió de manera abrupta de todos los demás y se fue. Fredy Cristiani lo llevó al estacionamiento. Después le pedí disculpas a Fredy por mi dureza. Fredy me dijo: ‘Usted le dijo la verdad’.

¿Qué pasó después?

Saca fue expulsado del partido ARENA, por decisión unánime. El presidente Flores — siempre estará vivo en mi corazón– me comentó que mi intervención fue determinante para expulsarlo.

¿Cuáles fueron los principales motivos para la expulsión?

Saca jugó a dos caras durante la campaña que llevó al FMLN al poder. Además, los indicios de que se enriqueció están por todas partes. Es como si un elefante hubiese entrado a una cristalería. Cuando yo veo en las mañanas las faldas del volcán y veo la residencia valorada, según él dice, en 17 millones de dólares, me indigno y me pregunto: ¿en qué país estoy viviendo? ¿por qué no hacemos nada?

¿Cuánto tiempo después comenzó la persecución política en su contra?

La persecución política comenzó en enero de 2013, con las intervenciones radiofónicas sabatinas del expresidente Mauricio Funes. Lo hizo religiosamente sábado a sábado, hasta diciembre de ese año preelectoral. Era un esquema de difamación muy bien montado. Mientras tanto, la Fiscalía estaba inventando datos que no probaban absolutamente nada. Soy partidario de una comisión de investigación en El Salvador como la CICIG de Guatemala, porque se tiene que investigar a los profesionales de la difamación que hicieron esos montajes.

¿La Fiscalía inventó datos?

La Fiscalía estaba trabajando en un expediente de… ¡128 mil páginas! que no decían nada, era puro relleno. En agosto o septiembre comenzaron a insinuar órdenes de captura contra mi persona. Un día que estaba solo, el rumor sobre mi eventual captura circulaba con fuerza. Todos mis hijos estaban fuera del país, por razones profesionales. Sólo estaban mis dos nietos, Fernando y Johnny, ambos ya profesionales. Ellos me acompañaron en todo momento. Por esos días nos estábamos reuniendo en las oficinas privadas de Edwin Zamora, diputado de ARENA en ese momento. Allí me preparaba para la interpelación de la comisión montada en la Asamblea Legislativa, sobre el caso CEL-Enel. La ayuda de Edwin fue valiosa, pues él tenía acceso a archivos de la Asamblea muy necesarios para mi defensa.

A la reunión que teníamos semanalmente llegaban también Rolando Alvarenga y Patricia Salazar, ambos diputados.

También me apoyaron Mario Valiente y Selim Alabí.

¿Qué actitud tomó usted cuando supo que lo podían capturar?

Organicé una conferencia de prensa en la que denuncié el hecho e informé que cuando salía de mi casa a mi finca siempre hacía la misma ruta y que vivía en la misma casa de siempre. Que estaba listo.

También expresé la verdad sobre el caso CEL-Enel.

¿Quiénes lo acompañaron en la conferencia de prensa y qué más dijo?

Mis dos nietos nada más, Fernando y Johnny. En esa conferencia mostré copias a los medios de comunicación de las cartas que respectivamente habían enviado en 2005, Nicolás Salume, presidente de CEL, a los altos ejecutivos de Enel, y el expresidente Saca al entonces jefe del gobierno italiano Silvio
Berlusconi, avalando el asocio público privado entre CEL y Enel. Esa acción, después lo supe en detalle, paró la orden de captura en mi contra.

Para esos días estábamos en plena campaña electoral…Sí. Parte del ataque hacia mi persona se debió a la campaña política. Con ese ataque Funes también quiso hacerle daño al candidato de ARENA, Norman Quijano.

¿Por qué cree usted que a pocas semanas después de mostrarse complacido con el asocio público privado el gobierno de Saca violó el contrato? De acuerdo con mi investigación, sólo producía pérdidas, cuando usted llegó a la CEL. El asocio, luego, generó casi 500 millones de dólares al Estado, además de energía limpia a los salvadoreños.

Estoy convencido de que el gobierno de Saca comenzó a hostigar a Enel como socio estratégico porque había interés de algún grupo cercano a él para apropiarse de las acciones de Enel cuando ya LaGeo era altamente rentable gracias al asocio. Pero los italianos optaron por el arbitraje internacional y no por un “acuerdo directo” como pretendía Funes.

¿La decisión de Enel de ir al arbitraje cambió esos planes?

Sí, eso modificó los planes de quedarse con esas acciones por un grupo cercano a Saca. El gobierno tuvo que gastar sumas que sobrepasan los 10 millones de dólares en esos tribunales internacionales, donde fue derrotado consecutivamente. Hasta tuvo que pagar los costos del proceso de arbitraje. Hasta el árbitro propuesto por el gobierno votó a favor de Enel. Además, hay que agregar el millonario gasto del gobierno de Funes en pagar el esquema de difamación y en preparar toda la trama jurídica en nuestra contra.

Hay quienes aseguran que Mauricio Funes fue solo un instrumento. Agregan que quien estuvo detrás del ataque, especialmente contra usted, fue el expresidente Saca…

Creo que sí. El hombre detrás de todas esas intrigas ha sido Saca. El es quien tenía toda esa animadversión en contra mía, por mi papel en la interpelación luego de la cual fue expulsado.

Tony Saca le hizo mucho daño al país, corrompió como nadie el sistema político. A partir del gobierno de Saca es que todo se arregla con el famoso hombre del maletín negro, es decir, comprando voluntades políticas a buenos precios.

¿Entonces, según usted, la persecución se debió a una venganza de Saca, por la expulsión, en primer lugar; y en segundo lugar, a que un grupo empoderado a la sombra del gobierno saquista deseaba el muy rentable negocio de la geotermia?

Sí, un amigo abogado era de la misma idea: había una carga personal en contra mía. Y_luego que, además, alguien quería quedarse con una buena parte de las acciones más valiosas del país, es decir, las de la CEL y LaGeo. Este amigo abogado dice que había algo personal contra dos ciudadanos, Francisco Flores y yo. El presidente Flores fue el que humilló a Fidel Castro en un suceso televisado en vivo para todo el mundo. Y yo, como ya dije, por la expulsión de Saca.

La verdad es que Saca se convirtió en un aliado incondicional del FMLN. Quizá Francisco Flores y yo somos (aún Flores ya muerto) las dos personas más odiadas por el partido Comunista y su aliado Saca. Pero además, yo acusé a los comandantes del Partido Comunista, Marcelo, Schafik Handal y José Luis Merino, de haberme secuestrado al final de la guerra. Cuando me interpelaron en la Asamblea Legislativa, el entonces diputado Jaime Valdés me preguntó por qué deje de ser tesorero del partido ARENA el 21 de junio de 1991.

Yo le respondí: ‘Porque ese día ustedes me secuestraron’. A partir de ese momento las preguntas de los comunistas variaron de tono.

¿Y cómo analiza la participación del entonces Fiscal Luis Martínez?

Al fiscal yo no lo conocía ni en persona, pero buenos amigos me decían que se expresaba muy mal de mí. Lo hacía incluso de manera visceral.

¿Cómo lo supo?

Me lo confirmaban amigos muy influyentes. Pero la cosa es aún más grave. Miguel Lacayo, uno de los acusados, me contó que durante un desayuno en casa de Jorge Velado, presidente de ARENA, con el Fiscal General y otros acusados, Luis Martínez aseguró que por presiones políticas debería mantener la acusación a Miguel Lacayo y a Tom Hawk, uno de los directores de CEL. Pero luego les ofreció que si me acusaban directamente a mí como el único responsable del delito que se nos imputaba, él ya no los seguiría acusando a ellos. Allí tengo guardado el correo electrónico que me envió Miguel.

Por supuesto. También supe que a altos ejecutivos de CEL les hicieron ofertas económicas para acusarme directamente a mí.

Lo querían ver preso don Billy. Que no le quepa la menor duda. Usted como lo narra en Sol y Acero, su biografía, fue expropiado, atacado a balazos, secuestrado, golpeado físicamente y luego perseguido. Me pregunto, ¿por qué tanta saña?

Yo también me lo pregunto. La bala de nueve milímetros que me penetró en el brazo me pulverizó el hueso, me hizo un hueco de 9 mm, perdí mucha sangre por las heridas. Quizá la saña se deba a mi participación en ARENA desde su fundación y porque siempre he sido correcto y he dicho siempre lo que pienso a quien sea.

¿ARENA lo apoyó durante esa persecución?

Me defendí solo. Jamás le pedí al partido que me apoyara. Lo que sí hicimos los perseguidos fue exponer nuestro caso a embajadores, a tanques de pensamiento como Fusades y la UCA. Fue hasta que recibimos el respaldo de congresistas estadounidenses, dado que Tom Hawk y Miguel tienen ciudadanía estadounidense, de Fusades y del demoledor editorial de la UCA, es que el Coena nos invitó para decirnos que querían apoyarnos públicamente.

¿Durante la persecución usted seguía durmiendo en su casa?

Un tiempo sí. Luego alquilé un apartamento para estar un poco cerca de una de mis hijas. Mis hijos y mis nietos se turnaban para acompañarme en las noches. A veces, Marvin, cuando oía el ulular de las sirenas en las noches… sirenas de policías, bomberos, o comandos de salvamento, imaginaban que venían por mí…

¿Sentía algo de temor?

No, sólo preocupación por lo que todo el poder del Estado le estaba haciendo a un grupo de ciudadanos.

Mañana puede ser cualquiera… ahí vienen decía yo… ya estaba resignado. Me quitaba mi anillo de graduación y mi reloj y se lo daba a mis hijos o a mis nietos, preparado para ir a prisión.

¿Económicamente cómo le afecta toda esa persecución política?

A mi edad tuve que reordenar mi vida. Primero porque perdí la cosecha de café por la roya; eso fue duro para mí. Esas plantitas las sembré con mucho cariño. Ya había sufrido con la expropiación de El Nilo con la reforma agraria de (Napoleón) Duarte. Todo el trabajo de una vida junto a mi hermano se perdió de un plumazo. Me pagaron con bonos que tuve que vender a menos de la mitad de su valor varios años después. Tuve que ser empleado por primera vez en mi vida.

Con mucho dolor ya no pude seguir pagando la universidad de los hijos que aún estudiaban en Estados Unidos. Casi todo lo que ganaba lo invertí en la educación de mis hijos. De eso me siento muy orgulloso.

¿Cómo le va con la finca?

Gracias a un préstamo pude hacerme de la finca, “La Normandía”. La trabajé con mucho amor. En el 89 me pagaron la liquidación del ISTA. Con eso ya tenía capital de trabajo para desarrollar la finca, pero esos ahorros fueron utilizados en el pago del rescate por mi secuestro.

¿Cuánto calcula haber gastado en abogados por el caso CEL-Enel?

Tuve que vender pedazos de la finca para pagar abogados y para poder sobrevivir, aunque la finca quedó dañada por la roya, como le decía; ahorita la estoy levantando de nuevo.

Es admirable que todo lo que ha vivido no lo haya afectado en su salud 

Aparte de que uso aparato en los dos oídos porque perdí buena parte de la audición por el secuestro, del riñón que me operaron por la tremenda patada que me dio uno de los secuestradores cuando me liberaron, y de la reconstrucción de mi brazo por la balaceada… estoy bien de salud.

Emocionalmente me siento bien, sereno y con ganas de seguir luchando por mi país, doy gracias a Dios por mi familia y mi salud.

Ahora que se habla de los expresidentes Funes y Saca que van a juicio por presunto enriquecimiento ilícito, pienso que usted quiero verlos en la cárcel.

Definitivamente. Pero no por venganza, ni por odio, sino por justicia. Si robaron y eso se prueba en un debido proceso, que los metan a la cárcel.

Camilo, el ángel caído. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 21 mayo 2016 / EDH

Yo no sabía que su nombre legal era Juan Castillo, subinspector de la PNC. Lo recuerdo siempre como el gallardo combatiente de las Fuerzas Especiales del ERP. Uno de los apenas cinco combatientes que sobrevivieron de los 150 miembros de la más asombrosa fuerza de élite que haya existido en América incluyendo a los Boinas Verdes.

Camilo, ojos verdes, más bien alto y fornido, pese a haber infiltrado los más grandes cuarteles del Ejército y haber salido vivo, amaba la poesía y la música de Bob Dylan. Estudiaba en la UCA, hasta que un día se fue a luchar por lo que creíamos justo y correcto.

Llegó a Nicaragua y allí se enroló en los batallones especiales del Ejército Popular Sandinista que luchaban a muerte contra las fuerzas antisandinistas. Me contaba a la luz de fogón guerrillero las terribles condiciones de los campos de batalla en el norte de Nicaragua.

diario hoySe fue luego a Morazán. Allí lo conocí. Por su inteligencia, valentía y destrezas, formó parte de las jefaturas de las Fuerzas Especiales comandadas por el chileno José Luis, exoficial del ejército cubano y caído luego en combate. El máximo jefe de las fuerzas especiales era precisamente Raúl Mijango, pequeño, delgado, moreno y dueño de un sistema nervioso que no se alteraba con nada ni ante nada.

A Camilo le gustaba visitarme en el campamento de Radio Venceremos, para platicar de poesía y para escuchar mis peroratas sobre Bob Dylan. Cantábamos “A Hard rain is going to fall” o “Girl from the north country”. Luego yo le escuchaba sus increíbles relatos sobre los asaltos a los cuarteles enemigos.

Esos tipos, los de la Fuerzas Especiales, muchos de ellos niños apenas, se tiznaban de negro el cuerpo, andaban descalzos, tomaban sangre de toro y comían carnaza de perro. Se escondían detrás de la nada, y cuando evadían minas terrestres parecían mimos de alto teatro o bailarines de ballet. Camilo me decía que temía a la muerte y que cada compañero que moría, el moría un poco también.

Me miraba directo a los ojos con sus ojos verdes y me decía: “te admiro flaco, porque vos no tenés necesidad de andar en esto, y en esto andás. Pero hay que hacerlo por amor al pueblo, a nuestros descalzos sin pan, a nuestros campesinos que comen salteado, porque un día el país será más bonito y justo. Vale la pena, Marvin”. Yo lo admiraba por su mezcla de ternura y coraje. Me parecía que siempre andaba un fusil, un yatagán, un poema y una flor.

Tras finalizada la guerra y de la cual fue uno de los cinco miembros de las fuerzas especiales que salió vivo, la dirección del ERP le ordenó que se metiera en la naciente PNC. Lo hizo y se salió. Estaba cansado de las armas. Pero no sé por qué razones regresó. Ahora el héroe que estuvo dispuesto a dar la vida por los pobres, por su patria, según creíamos, está preso, no por “la dictadura fascistoide”, sino cuando gobierna el FMLN… qué cosas. Se me viene la imagen de un ángel caído.

He leído que tiene que ver con eso de la tregua. No quiero opinar sobre tal tema. Solo sé que si Camilo se metió en eso es porque creyó que era bueno para el país y que obedeció órdenes. Así es él. Lo conozco. Saber que el héroe que desafió a la muerte como tantos otros que soñamos con un país mejor, está preso bajo un gobierno del FMLN me indigna de verdad.

Saber que tanto muerto y sacrificio fue para que ciertos tipos gastaran miles de dólares en damas de compañía y zapatos Ferragamo, o corbatas Vuitton o sean empresarios con dinero del Estado me hace chingaste el corazón. Camilo, hermano, no estás solo. Tengo fe en verte libre, en que volverás a abrazar a tu esposa e hijas. Lo sé porque no has hecho absolutamente nada malo.

Los malos son los otros, los que no dan la cara… Como se decía antes ¡Libertad para Camilo!, un héroe vivo… y prisionero del régimen.

El legado de Jorge Daboub. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 16 abril 2016 /EDH

El FMLN ha mostrado un inusitado interés por las elecciones internas dentro de la Asociación Nacional de la Empresa Privada. El FMLN, desde que es partido político, nunca había metido su cuchara. Ahora, el vicepresidente Óscar Ortiz, Hato Hasbún y otros dirigentes efemelenistas han expresado abiertamente su apoyo a uno de los candidatos a la presidencia de ANEP.

Me llama la atención que la misma maquinaria de troles que atacan a los adversarios del FMLN, estén atacando al otro candidato. ¿Qué es lo que está pasando?

diario hoyTodo tiene que ver con el liderazgo de Jorge Daboub al frente de la ANEP durante los dos gobiernos del FMLN. Me imagino que nunca debe ser fácil dirigir la máxima gremial empresarial. Pero es indudable que es más duro dirigir esa nave cuando en el gobierno hay un partido y un presidente hostil a los empresarios y que, además, irrespeta los contratos.

Cuando hay un gobierno así, que no genera confianza, y aumenta la incertidumbre, los empresarios son más precavidos al invertir, la inversión extranjera no viene, y la que está piensa marcharse. Cuando hay negocios rentables hay empleo, menos pobreza, el gobierno recauda más dinero, aún con impuestos más bajos, mejoran los servicios. Es un círculo virtuoso.

Cuando la inversión privada y extranjera disminuyen, hay menos empleo, aumenta la pobreza, el gobierno recauda menos dinero, aunque suba los impuestos tradicionales e invente otros, los servicios desmejoran. Aumenta la violencia y todo se deteriora. ARENA, único partido opositor, está ocupado en terminar de restablecerse de los golpes que le vinieron de dentro y fuera. Se está, recomponiendo. Ojalá salga pronto de ese proceso.

Es en ese contexto que le tocó capitanear la nave a Jorge Daboub. Su papel fue defender con mucho vigor a la agredida empresa privada. Su posición a los ataques sistemáticos del presidente anterior y a las medidas del actual, en contra de los empresarios fue clara y definida. A tal punto que la voz de Jorge Daboub y otros pocos líderes empresariales vinieron a llenar el vacío que tenemos de una necesaria oposición política, aunque no es ese exactamente el rol de la ANEP.

Las pretensiones totalitarias del FMLN se han estrellado contra la Sala de lo Constitucional, algunos medios de comunicación que se mantienen firmes, una parte de la sociedad civil y contra el liderazgo de la empresa privada encarnado en Jorge Daboub.

Por eso el gobierno y sus aliados han tildado a Jorge Daboub de confrontativo. Son muchas las propuestas que la ANEP ha hecho para ayudar al gobierno a salir de la crisis. Pero las recomendaciones de los ENADES, por ejemplo, les entra por un oído y le sale por el otro. Lo que les queda en la cabeza, y les molesta es la firme defensa que hace Daboub y la ANEP del sistema de libertades.

Ello explica el interés del FMLN en inmiscuirse en las elecciones internas de la ANEP. La quieren cooptar, neutralizar o destruir como han hecho con otras instituciones e intentaron hacer con la misma ARENA. El legado de Jorge Daboub, es una ANEP, propositiva, firme e independiente, como siempre, pero en los más turbulentos tiempos.

Conozco a los dos candidatos. Carlos Guerrero con quien tuve el honor de trabajar, es una excelente persona. A Luis Cardenal y a su familia los conozco desde hace muchos años. Sé de su absoluta integridad, capacidad de entendimiento y entereza.

Carlos Guerrero es un joven líder pero creo que su tiempo aún no ha llegado. La elección de ANEP no es entre renovación y continuismo, los buenos empresarios son de por sí renovadores. La decisión es entre la experiencia en defender principios y ser propositivo, pero sobre todo en saber lidiar con sabiduría y firmeza con un gobierno que quiere el poder total para siempre.

Aprecio no quita conocimiento. En estos tiempos tumultuosos, no me cabe duda que Luis Cardenal es el mejor hombre para conducir la ANEP. Con un estilo diferente, claro está, estoy seguro que él sabrá mantener el legado de Jorge Daboub, Víctor Steiner, Miguel Ángel Salaverría, Conrado López, Ricardo Simán y otros tantos que han mantenido a esa gremial como un referente máximo de defensa de la libertad económica, base de todas las demás libertades.

La despolarización del ratón. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 2 abril 2016 / EDH

Cuando alguien repite, sin pensarlo mucho, que “la polarización” es “el principal problema que tenemos los salvadoreños”, confieso que siempre se me vienen a la mente la capacidad parlante de los loros. Animalitos capaces de decir frases hechas. Por supuesto sin comprender absolutamente nada de lo que están diciendo.

Ciertamente una sociedad polarizada, como la nuestra, difícilmente encontrará el camino que nos saque del hoyo. El Salvador va a la cola de todos los índices de desarrollo económico y social. Y lo más triste es que no se ve ninguna luz al final del túnel. Ojalá que las medidas sobre seguridad den algún resultado.

diario hoyPero la polarización no es ni nuestro principal problema, ni la causa de ellos. Es solo un síntoma de una sociedad que está profundamente enferma. Un síntoma que duele, que molesta, que todo lo dificulta. Pero solo un síntoma, no la enfermedad. Por ello aquel que dice, desde cualquier trinchera, que va a “apostarle al diálogo para despolarizar el país, como una forma de resolver los problemas” o es un demagogo, un ingenuo, o un loro.

Haciendo, supuestamente, desaparecer el síntoma no va a desaparecer la enfermedad. Por ejemplo el diclofenac alivia el agudo dolor que provoca la acumulación de ácido úrico en las articulaciones, pero en ningún momento cura la hiperuricemia.

Y el alivio es solo momentáneo. Después el dolor vuelve porque la enfermedad no ha desaparecido. Es más, los calmantes no solo no curan la enfermedad sino que tienen efectos secundarios que pueden terminar siendo peores que la enfermedad misma. Hablar de desmontar la polarización, como si esa fuera la enfermedad, es un error que hasta puede terminar en tragedia.

Mientras la verdadera enfermedad no se haya solucionado, cualquier diálogo o mesa de diálogo podrá producir lo que parece un alivio de nuestros problemas (la inseguridad por ejemplo), pero la polarización volverá a aparecer como síntoma de la enfermedad que no se ha resuelto. Ninguna mesa de diálogo en los últimos tres gobiernos ha resuelto nada.

Los políticos o aquellos que buscan liderazgo de cualquier organización prometiendo sustituir la polarización por el diálogo, siempre me producen desconfianza. Y es así porque al hablar de despolarizar quieren sonar a tolerantes, sensatos, renovadores y hasta audaces. Para mí, ya lo dije, es simplemente demagogia o ignorancia y la ignorancia es audaz.

No estoy proponiendo de ninguna manera que se deba mantener una actitud de pleito y de no entendimiento. Lo que digo es que no hay que confundir las cosas. Cuando se ofrece acabar con la polarización como una fórmula mágica para acabar con los problemas la verdad es o que se está proponiendo un falso alivio o se trata de una trampa caza bobos para engañar incautos y ganar adeptos para una causa.

El fondo de nuestros problemas, la enfermedad, es que el gobierno del FMLN, como lo dijo un día José Luis Merino, no cree en la alternancia. Tiene un evidente plan de eternizarse en el poder como los chavistas, Ortega y compañía. Ante un adversario político que tiene un plan autoritario, el diálogo no significa negociar sino ceder en todo. Todo movimiento opositor que intentó dialogar, con dictaduras o aspirantes a serlo, desde posiciones débiles, para “despolarizar” terminaron aplastados.

Para curarnos de la enfermedad: un gobierno que tiene un proyecto de permanencia eterna en el poder y además poco capaz, es necesario tener poder. Es claro que se debe y se tiene que dialogar, negociar y llegar a acuerdos. Pero esto solo se puede lograr desde una posición de poder. Aquellos que hablan de despolarizar, desde la debilidad, al final o terminan aplastados o absorbidos por el poder con el que se pretenden entender. Sobran los ejemplos aquí.

El ratoncito que habla de despolarizar con el León para imponer paz en la selva, es solo eso: un ratoncito insensato que quiere lucir sensato. Solo un tigre se podrá sentar con el león para negociar las condiciones de la paz en la jungla. Ya tenemos acá el antecedente de negociación de la guerra. Montesquieu tenía y tiene razón. “Solo el poder detiene al poder”.

Disparen contra Neto. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 19 marzo 2016 / EDH

Estábamos con lo de las pensiones. El gobierno pretende utilizar ese dinero, propiedad de los cotizantes, para tapar huecos fiscales. Lo han confesado los propios ministros. ¿Qué va a pasar cuando ya no haya dinero para pagar a los pensionados?

Estábamos con lo de los juicios por enriquecimiento ilícito de dos expresidentes. Y con las investigaciones que de manera masiva ha abierto Probidad contra casi tres decenas de funcionarios, de éste y de otros gobiernos. Leíamos cómo un expresidente gastaba en una sola compra miles de dólares en zapatos y corbatas. Estábamos con que una red de troles montada para denigrar a adversarios políticos es supuestamente dirigida por el alcalde de San Salvador.

Estábamos con que, según los Angeles Times, es oficial que El Salvador es la capital mundial del crimen. Los periódicos informaban que desde enero son asesinados entre 20 y 24 salvadoreños cada día. Estábamos en lo de las pornofiestas en los penales. Estábamos con otras angustiantes minucias que mostraban a un gobierno haciendo aguas por todos lados.

Y de pronto aparece un video de hace dos años, en el que aparece el diputado de ARENA, Neto Muyshondt, y el alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, conversando con líderes pandilleros antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2014.

Como por arte de magia, todo lo realmente importante dejó de serlo. Desaparece o casi, del debate lo de las pensiones, lo de la capital del crimen con su promedio de más de 20 homicidios por día. Casi nada se habla ya de los troles y de los juicios por enriquecimiento ilícito. Poco ruido hay sobre los demás acuciantes problemas que padecemos como el cierre de empresas, las extorsiones, y el desempleo.

Alguien soltó el video y al mismo tiempo se oyó la voz de mando resonando fuerte: “Disparen contra Neto”. Lo llaman de la Fiscalía. La señora Posada y su empresa de bochinches a domicilio arma su show, la presidenta del congreso pide su cabeza. Que alguien me explique cómo es que una reunión de hace dos años en la que no hubo ni se planificó ningún ilícito, se volvió de pronto en nuestro peor problema como nación.

Que me disculpen los magos, los payasos sin gracia y los artistas de la distracción, pero lo de Neto Muyshondt y Salvador Ruano es nada. Un churro. No fue Neto el que metió prostitutas a los penales para celebrar el día de la Virgen. No es Neto el responsable de que El Salvador ostente el triste honor de ser la capital mundial del crimen.

No es Neto el que está planificando agarrar las pensiones para tapar el hueco fiscal. Tampoco es el que está siendo llevado a juicio por enriquecimiento ilícito. ¿Y cómo es que ahora lo quieren convertir en lo peor que le ha pasado al país, según se desprende de las desorbitadas declaraciones de los voceros del gobierno?

Ni Neto ni Ruano fueron a pedir integrarse a las pandillas, ni a planificar algún tipo de crimen ni a ofrecer dinero o prostitutas en los penales. Neto dice en el video que además de planes de represión, el candidato planea planes de reinserción y de reforma al sistema penitenciario. “Al que siga delinquiendo se le combatirá siempre”, dice el diputado. Lo demás es completamente irrelevante.

Se supo que en la primera vuelta en respuesta a los mensajes antipandillas de Norman Quijano, las maras impidieron que miles de areneros emitieran su voto. Es obvio que Neto, según sus propias palabras, quería que en la segunda vuelta no pasara lo mismo. Si se quiere discutir que un diálogo entre las autoridades y las pandillas podría ser un elemento clave entre muchos para resolver el problema número 1 de los salvadoreños, discutámoslo seriamente, pero no hagamos de este video un “globito distractor”.

Seamos serios. Le pido a ARENA, al resto de los partidos políticos, incluyendo al partido gobernante, a los medios de comunicación y sobre todo a la sociedad civil volver al debate serio sobre la violencia y los demás verdaderos problemas de la nación. Seguir disparando contra Neto en un país sin rumbo y donde la muerte acecha en cada esquina, es sencillamente no tener sentido de lo importante.

El hombre del peluquín teñido. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 5 marzo 2016 / EDH

Lo de Donald Trump tiene a media humanidad con la boca abierta.  Nadie esperaba que alguien que no ha hecho una sola propuesta seria, sino puras tonterías, bravuconadas e insultos esté tiro de conejo de convertirse en el candidato del Partido Republicano.

La inmensa mayoría de los llamados “analistas políticos” se equivocaron con el millonario del peluquín teñido.  Todos, pensaron que sería flor de un día, luego de patear la mesa, ofendiendo a mujeres, personas con discapacidad, a la crema y nata de los dirigentes del partido que lo cobija, a los mexicanos y un largo etcétera. Además, su ignorancia en materia de política internacional, un analfabeta total, supera por mucho a la ignorancia que en el mismo tema mostró Sarah Palin.

diario hoyPone la carne de gallina, por más pesos y contrapesos que hayan en el sistema que Trump llegue al Salón Oval. Los ignorantes son audaces. Y cuando tienen poder (bien lo sabemos los salvadoreños) son más audaces todavía. Pero no con esa clase de audacia de los héroes, sino la audacia que termina en la imprudencia, las banalidades y el caos.

Pero lo que tiene a media humanidad con la boca abierta, no es Donald Trump en sí mismo, sino el hecho de que miles de millones de estadounidenses, que vienen de elegir al primer negro para la Casa Blanca, estén literalmente embobados con el discurso de un personaje que habla, se peina y se viste como un charlatán de feria.  Ahora el Partido Republicano está hecho un nudo. Desorientado. Desconcertado. Desesperado.

¿Que le pasa a los estadounidenses? Están, como dijo un analista, obviamente furiosos. Enojados con los ricos de Wall Street, con su clase política, con sus líderes tradicionales en general, quienes no han sido capaces de frenar el constante deterioro de sus míticos niveles de bienestar, sobre todo en la clase media de los blancos, anglosajones y protestantes.

Los estrategas de la campaña de Trump obviamente vieron que éste era el momento ideal para crear o identificar a un enemigo a quien culpar de todos los males y por supuesto el momento de exponer al hombre capaz de destruir a ese enemigo para que todo vuelva a “ser como era antes”.

La tierra donde tener un sueño y hacerlo realidad era totalmente posible. ¿Quién no ha oído las historias de cómo pequeños negocitos como la de los hermanos McDonalds, un kiosquito de frituras y leche malteada, terminó siendo la cadena de comidas rápidas más grande del mundo? O la historia de aquel hombre sucio y rotoso que llegó a una farmacia y vendió por una irrisoria cantidad la receta de una bebida que hoy por hoy no solo es el refresco más vendido en todo el orbe, sino  un ícono de la civilización de nuestros tiempos.

Todo estaba bien, hasta que los mexicanos y, claro los salvadoreños y los musulmanes, atravesaron las fronteras (no solo la sur) y lo echaron todo a perder.  Eso no es cierto, claro, pero eso es lo que Trump escupe cada vez que puede, y los estadounidenses, como los alemanes en la devastada Alemania de la posguerra mundial le creyó a Hitler la patraña de que los judíos eran los culpables de todo lo malo que le ocurría a la superiorísima raza aria, le están creyendo.

Personalmente me parecía que Marco Rubio sería capaz de frenar tanto al bocazas de Trump como al extremista y antipático Ted Cruz. Después del debate del jueves en Fox, me quedó claro que solo un milagro podría colocar a Rubio en el ticket Republicano.  A mi juicio Trump y Ted Cruz, por razones distintas, son un peligro para los tradicionales valores y principios sobre los que se fundaron los Estados Unidos de América.

Ahora la dirigencia Republicana tiene pocas opciones. O rescata la candidatura de Rubio en Florida, el único capaz de ganar a Hillary según las encuestas, o forman un tercer partido, y por último (así lo han dicho algunos de sus líderes) terminar apoyando a Hillary Clinton como un mal menor.

Si las cosas siguen así tendremos la primera mujer presidente en los Estados Unidos. Eso suena mejor que tener al hombre del peluquín teñido. Pero cualquier cosa puede pasar.