Johnny Wright

Nuestro Tiempo. De Cristina López

3 septiembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Johnny Wright, el exdiputado por el partido ARENA que se vio obligado a renunciar al partido —y en consecuencia, a su candidatura para continuar sirviendo como diputado otro periodo— por la poca apertura a la renovación demostrada por ARENA, ha recibido la luz verde por parte del Tribunal Supremo Electoral para comenzar el proceso de recolección de firmas que le permitirá conformar el partido político “Nuestro Tiempo”.

Si algo está leyendo correctamente Wright es que un enorme sector de la población, especialmente la generación postacuerdos de paz, se siente movida por el hartazgo que inspira la polarización política actual. Me incluyo: para mucha gente de mi generación, rechazar al FMLN no necesariamente implica la simpatía automática por ARENA y viceversa. Esta falta de alineación automática se explica con muchas variables, pero en general se debe a que los polos que polarizan nuestro sistema político continúan siendo los del guerrafriísmo, pero la corrupción, la impunidad que la cobija, la influencia de fuerzas políticas nefastas como las inyecciones de dinero sea de Taiwán o sea de Venezuela y Nicaragua, han desgastado tanto a ARENA como al FMLN. Este hartazgo es una energía peligrosa, pues hace a cualquier votante especialmente vulnerable a la influencia venenosa del populismo. La realidad de las cosas es que este hartazgo por el status quo no se va a curar con populismo disfrazado de novedad y truncia con tal de llegar al poder, sino con más institucionalidad.

La respuesta al populismo no puede ser más populismo, sino más democracia. Y pocas cosas fortalecen la democracia como el pluralismo partidista. Hizo muchísimo la Sala de lo Constitucional cuando en su sentencia, posibilitaron el voto por cara. Abrieron las opciones del votante, pues el voto por cara permite matizar las preferencias políticas de maneras más concretas. Ahora el votante puede, con su decisión, buscar balance en la Asamblea para fortalecer el control interorgánico, ver un punto de vista no ofrecido por los partidos mayoritarios representados, y básicamente, fomentar la competencia.

La competencia en el mercado de la política electoral es excelente, pues incentiva a que los partidos políticos realmente escojan mejor a sus candidatos, purgando del sistema a aquellos que han dejado de innovar, cómodamente apoltronados en la nostalgia de las luchas históricas que los llevaron a la relevancia pero que no resuenan entre la siguiente generación de votantes. Si el tiempo por venir será del partido de Wright será una decisión del electorado, con sus firmas y eventualmente con sus votos, pero de lo que sí tenemos certeza es que el tiempo para abrirse a la competencia existe siempre. Que acercar nuestros sistemas democráticos a la innovación, a la renovación generacional, y al rechazo del populismo nunca es inoportuno. Las ventajas de Nuestro Tiempo son su frescura (por el momento, el único con historial político es Wright, pero en su tiempo en la Asamblea demostró una independencia admirable y su rechazo al autoritarismo oponiéndose a las medidas extraordinarias fue digno de imitación), y su compromiso con no volverse más de lo mismo. A Wright le acompañan varios jóvenes cuya incursión a la política se dio desde el activismo, demostrando un compromiso con la institucionalidad y el civismo desconectado del partidismo o el poder. Tan siquiera por esas ventajas, vale la pena darles la oportunidad de que compitan.

@crislopezg

Johnny y Nayib. De Max Mojica

Ambos incursionaron en política desde muy jóvenes, se han mostrado irreverentes y renuentes a simplemente aceptar las líneas políticas impuestas por los líderes históricos de sus institutos políticos y se han atrevido a criticarlos, pero sus diferencias son abismales.

max mojica-xMax Mojica, 11 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Johnny Wright y Nayib Bukele desde hace unas semanas son una constante en las redes sociales en cuanto a comentarios y opiniones, respecto a las posturas y postulados políticos que ellos exponen, los cuales tienen una característica en común: son contrarios a las corrientes imperantes en los institutos políticos, ARENA y FMLN, que les sirvieron de plataforma para alcanzar los puestos públicos que ahora poseen.

EDH logEntre ellos hay muchas coincidencias: ambos decidieron incursionar en política desde muy jóvenes. Ambos alcanzaron éxito político relativamente rápido y con relativa facilidad, muestra de que en nuestra sociedad existe un importante nicho de votantes que desean un cambio en la forma de hacer política, un cambio de rostros, así como una sacudida a las corrientes ideológicas heredadas de la Guerra Fría.

Ambos se han mostrado irreverentes y renuentes a simplemente aceptar las líneas políticas impuestas por los líderes históricos de sus institutos políticos. Ambos han roto con la corriente conservadora de sus partidos (aclaro: no solo ARENA es conservador; el Frente, o al menos su dirigencia, es muy conservador en términos políticos de izquierda. Basta y sobra leer su postura oficial respecto a los postulados políticos expuestos en el Foro de Sao Pablo). Los dos se han distinguido por atreverse a criticar públicamente a sus partidos, lo cual, asimismo, es novedoso en un país en donde los trapos sucios se siguen lavando en casa. Para muestra un botón: la renuncia de Francis Zablah de GANA. La renuncia fue pública, las razones privadas y la reconciliación se llevó a cabo a puerta cerrada.

Eso sí, las diferencias entre ambos son mucho más marcadas. A raíz de la propuesta de Johnny respecto a la despenalización del aborto –con base en ciertas causales–, hubo innumerables críticas y ataques en su contra. Respecto a este punto debo aclarar algo: en lo particular, considero que si bien es cierto no estoy de acuerdo con su propuesta, no puedo menos que respetar su valentía al proponerla. Ir a contracorriente en una sociedad tan religiosa y conservadora como la salvadoreña requiere una coherencia entre lo que se piensa, lo que se hace y lo que se dice, aún y cuando sostener esa coherencia implicó para él renunciar a su partido político y, probablemente, le costará su reelección como diputado.

Nayib, por su parte, ha demostrado tener una actitud poco menos que cuestionable. Ante tanta desavenencia pública, resulta obvio que la relación del Frente con Nayib es un noviazgo por necesidad. Nayib, sin duda alguna, es la mejor carta presidencial del Frente (ningún otro de sus miembros se le compara en las encuestas) y, para Nayib, el Frente es una valiosísima plataforma política, tomando en cuenta la disciplina de sus correligionarios, su voto duro, su capacidad logística y el control que ejerce en el TSE. Por todo ello, hoy por hoy, aún y los insultos y diatribas en las redes sociales, continúan juntos. El tórrido noviazgo se mantiene.

Por su lado, a raíz de su propuesta para la despenalización del aborto y debido a que no se permitió llevar a Aída Betancourt como su suplente, Johnny se distanció de ARENA, se retiró como candidato de dicho partido político y dijo que explorará otras opciones como candidato independiente, las cuales, para ser sincero, no le brindan ningún tipo de seguridad de reelección; pero lo está haciendo, porque es lo que la gente coherente hace: sus acciones son consecuentes con sus pensamientos. Si no se comparten principios, lo correcto es renunciar.

Por su parte, Nayib continúa rodando la película “Mauricio Funes Reloaded”, pretendiendo hacer creer a los posibles votantes que mantiene algún punto de unión ideológico o político con el Frente y que, por lo tanto, continúa siendo del Frente, pero sin perder su carácter de “outsider”; cuando la realidad es que un día si y otro también, se dicen de todo en las redes sociales, o simplemente decide hacerles un desaire tan grande, que ni siquiera llegó a su proclamación como candidato en la convención del partido.

Entre ambos políticos, Johnny y Nayib hay similitudes, pero sus diferencias son abismales. Uno renuncia a su partido, de forma pública y transparente, señalando claramente cuáles son los puntos de la desavenencia y tomando su propia ruta, aunque le cueste su candidatura; el otro, dando una muestra de un cuestionable pragmatismo político, con base en el cual, no obstante, hay serias desavenencias públicas, pero él y su partido prefieren continuar juntos simplemente, porque les conviene. Esa es una actitud propia de aquellos que buscan el poder a toda costa, aun cuando ello implique renunciar a sus principios.

Independientemente de que te caiga bien o mal, apoyes o no sus propuestas, Johnny ha dado clases gratuitas de coherencia, transparencia y honestidad con sus posturas públicas y privadas; bien harían muchos políticos en imitarle.

@MaxMojica

Su error no es de principios, sino de coherencia. De Federico Hernández Aguilar

Si yo tengo claro cuáles son mis principios y valores, explicarlos a los demás debería ser pan comido. La coherencia en política es una virtud imprescindible a la hora de luchar por determinadas causas.

Federico Hernández Aguilar, 12 julio 2017 / EDH

En medio del alboroto causado por las clamorosas renuncias de dos diputados, alguien tendría que responder a algo que creo es fundamental: ¿el problema de ARENA se encuentra en los principios que dice defender o en la debilidad institucional del partido para defenderlos? Si me lo preguntan a mí, el dilema está en lo último.

Si yo tengo claro cuáles son mis principios y valores, explicarlos a los demás debería ser pan comido. La coherencia en política es una virtud imprescindible a la hora de luchar por determinadas causas, y la coherencia se adquiere de predicar lo que se vive y de vivir lo que se predica. Esto, por cierto, no es rigidez ni “conservadurismo”; bien mirado, es justo lo contrario, porque únicamente quien conoce lo que defiende —y por qué lo defiende, y contra qué lo defiende— puede aprender a reconocer esas mismas características en quienes piensan distinto.

Repasando lo que dicen los principios de ARENA, francamente no entiendo por qué experimentan ustedes dificultades para sostenerlos ante quien sea y donde sea. ¿Cómo alguien, si en verdad es congruente con el carácter republicano de un partido político, podría tener argumentos que demolieran estos principios o los alteraran en su esencia? Esto no es asunto de tener catorce maestrías en Harvard o siete doctorados en Oxford, sino de haber reflexionado sobre la esencia misma de lo que hoy llamamos “civilización occidental”. (Y no voy a detenerme en esto porque lo he explicado ya bastante en mis columnas desde el año 2003).

La mejor forma de resolver un conflicto es evitando que crezca. Jamás entendí por qué ARENA no llamó nunca a John Wright, por ejemplo, para pedirle que tratara de convencer al COENA —o a la comisión creada para tal efecto— de la validez de sus tesis sobre los temas polémicos en que basó parte de su campaña a diputado. Si hubieran hecho esto al inicio, Wright habría conocido los argumentos por los cuales ustedes no tenían ninguna obligación de acompañarle en su agenda particular.

Pero la pregunta que me asalta es: ¿existe alguien en ARENA que sea capaz de defender los principios del partido de manera firme e integral? Si una chica graduada en Yale o Cambridge, talentosa pero confundida, tocara a las puertas de ARENA con ideas propias sobre la ideología de género, por decir algo, ¿hay allí un directivo o dirigente —o, mejor, algún intelectual— que pueda refutarle con conocimiento y categoría cada uno de sus juicios? ¿Hay en el principal partido de oposición de El Salvador siquiera una persona que sepa fundamentar con datos estadísticos, históricos, antropológicos, jurídicos y filosóficos los 13 principios que dicen ustedes defender? Si la respuesta es no, a nadie debe extrañar entonces —perdónenme— que un par de diputados rebeldes les metan en líos.

Y ya entrados en gastos, también a los rebeldes quisiera invitarles, respetuosamente, a hacer una reflexión. Si ustedes dos querían impulsar cambios importantes dentro de ARENA, la paciencia y la serenidad debieron ser siempre sus divisas. A un partido que nació en el contexto de la Guerra Fría y que ha tenido los liderazgos que ha tenido en más de 35 años de historia, no se le cambia, créanme, de la noche a la mañana. Para lograr eso, las buenas intenciones y los discursos emocionales no bastan: se necesitan argumentos, inteligencia estratégica y mucha perseverancia.

La renovación de un partido político solo es posible cuando nadie afirma encarnarla. Quien diga que la transformación de ARENA pasa necesariamente por sus personales posturas y opiniones, está haciendo justo lo que dice criticar. Sé que ustedes no pretenden eso, pero la beligerancia con que han actuado en estos días, aunque pueda haberles conseguido algunas simpatías, en algunos sectores también les está haciendo perder el crédito que pudieron haber ganado con más prudencia y sosiego. Piénsenlo. (Y a Paolo Lüers, por favor, díganle: “Mejor no me ayudes, compadre”).

¿El COENA contra ARENA? De Alberto Arene

Si en la opinión pública, en la juventud, en las clases medias, en los grupos empresariales que financian el partido y en los dos principales precandidatos a la presidencia, la corriente liberal-social que lideran Wright y Valiente es tan valorada, el COENA podría verse obligado a reevaluar su posición.

alberto-arene2Alberto Arene, 6 julio 2017 / LPG

Ante el negativo balance en la opinión pública de los primeros tres años del gobierno del FMLN, y las perspectivas aún mas sombrías de sus últimos dos años, ARENA ha sido incapaz de capitalizar semejante descontento que tendería a profundizarse en los próximos dos años. El descontento con ambos partidos es enorme. El 63.4 % de la población no quiere que el FMLN siga gobernando y el 68.1 % no quiere que ARENA regrese (IUDOP). Pero mientras “la corriente revolucionaria-socialista” del FMLN terminó de sacar a los renovadores del partido en 2005, unificándolo dentro del LPG-1centralismo democrático que se consolidó quedándose para siempre, con mucho centralismo y poca democracia, ARENA comenzó a mostrar en los últimos años algunos signos de apertura y renovación, creando expectativas. La elección y actuación de Johnny Wright y Juan Valiente en la Asamblea Legislativa en los últimos dos años mejoraron la imagen del partido, haciendo mejor clic con la clase media y la juventud, encarnando ambos renovación y futuro. Si primero el COENA destituyó de sus cargos en la juventud de ARENA a aquellos jóvenes que expresaron su posición sobre la despenalización del aborto en los 4 casos excepcionales, y sobre la agenda de los derechos de los LGBTI, y ahora les niegan a Wright y Valiente a incorporar a dos jóvenes mujeres profesionales de reconocidas cualidades como sus diputadas suplentes, pareciera como que el COENA trabaja en contra de ARENA.

La neutralización de los diputados que lideran la tendencia liberal-social, y hacen mejor clic con la juventud y mejor encarnan el futuro, está siendo celebrada conjunta aunque separadamente por los conservadores del COENA y la dirigencia ortodoxa del FMLN. Si al concluir la segunda década del siglo XXI, los conservadores que mandan en el COENA son incapaces de incorporar a los jóvenes más liberales, sociales, e independientes, y administrar con ellos sus diferencias, muy difícilmente podrán liderar y administrar nuestro país que es mucho más diverso que ARENA, y que se debate en una crisis histórica de considerables proporciones.

Los grandes empresarios más cercanos al partido que financian buena parte de su actividad y de sus campañas electorales ya expresaron su preocupación y desacuerdo. Expuestos por muchos años al análisis estratégico político-electoral con asesoría de primer nivel internacional, analizado las condiciones y consecuencias de la llegada de gobiernos populistas en Latinoamérica y las causas de los reveses electorales de los últimos años, hoy están más abiertos a la conformación de alianzas cívico-políticas amplias para derrotar al FMLN en las próximas elecciones legislativas y presidenciales, priorizando a los jóvenes y sectores diversos de la sociedad civil. Algunos se inclinan por Calleja, otros por Simán, pero en este tema están en contra de la división del partido y la exclusión de la nueva generación de políticos más jóvenes, democráticos y mejor preparados cuyas mejores caras son Wright y Valiente. El clic de estos con los jóvenes y con variados sectores de la clase media y la sociedad civil es mucho mejor y mayor que el de algunos políticos intolerantes que integran el COENA, con muy poca sensibilidad a los temas de derechos humanos y democracia, incluida la de los partidos.

Los dos principales precandidatos a la Presidencia de la República con ARENA ya fijaron posición. Javier Simán dijo: “Se ha visto cómo se ha marginado a algunos aspirantes jóvenes para dar prioridad a ciertos candidatos que tienen carrera política; y todos tienen la oportunidad de aspirar a cargos públicos, no le corresponde a la dirigencia dirigir de dedo, que está jugando con los candidatos, les bloquea a algunos su aspiración. Yo coincido con Johnny Wright que se está irrespetando el proceso de elección interna en el partido, y se está violando las mismas normativas internas”. Mientras Carlos Calleja afirmó: “Los partidos políticos en este país tienen que abrirse, tienen que buscar la inclusión de toda esa gente, igual que nuestra visión de país que quiere construir, y yo soy fiel creyente que el debate, que la oportunidad de poder pensar diferente, tiene que ser parte de cualquier proyecto político ganador y relevante en estos tiempos, porque hay mucha gente decepcionada con el hecho de que partidos políticos se cierran. Mi llamado es a eso (diálogo). Tanto Johnny, como Juan y Aída son amigos míos y me duele ver lo que pasó; mi llamado es que haya comunicación entre ellos y la dirigencia del partido para ojalá encontrar una solución que beneficie a todos”.

Si en la opinión pública, en los jóvenes, en la clase media, en los grupos empresariales que financian el partido y en los dos principales precandidatos a la presidencia, la corriente liberal-social que lideran Wright y Valiente es tan valorada, el COENA podría verse obligado a reevaluar su posición. Se trata de eso, de dialogar y llegar a un acuerdo razonable. Solo así podrían superar el creciente descrédito y, talvez, salir fortalecidos de esta confrontación que sale a la luz pública en el mismo momento de dar inicio la coyuntura electoral de 20 meses ininterrumpidos. Solo así superarían la creciente percepción que el COENA pareciera trabajar contra ARENA.

ARENA le da la razón a Johnny Wright. De Manuel Hinds

Es muy significativo que la cúpula del partido parece no aprehender la magnitud de la indignación ciudadana que su actuación ha causado ni las razones por las cuales se ha desatado.

Manuel Hinds, 7 julio 2017 /EDH

El pueblo salvadoreño está viviendo una tragedia enorme. Ha sido capturado por un grupo de políticos que, organizados en el FMLN, conspiran diariamente para eliminar la democracia del país. Pero esto es solo un componente de la tragedia. De hecho, es claro que con los pésimos gobiernos que el FMLN ha presidido su popularidad entre la población es cada vez menor. Su voto duro ha caído de 30 por ciento del electorado a menos de 20. Esas deberían ser buenas noticias.

Pero hay otro componente, que es el que le da la categoría de tragedia a lo que está pasando: la popularidad del partido en el que el país puso su esperanza por muchos años, ARENA, está cayendo más rápido que la del FMLN. Más trágico todavía es que los que controlan ARENA parecen pensar que la culpa de esto es del pueblo, que a fuerza tendría que apoyarlos para evitar caer en una tiranía comunista. Pero en realidad la culpa es de ellos, que están haciendo todo lo posible para repeler a los votantes, que los perciben como un grupo que, como el FMLN, están abusando de su poder para asegurarse de que nadie se los pueda quitar.

Esto fue precisamente lo que significó Johnny Wright cuando dijo hace unas semanas que ARENA se está pareciendo cada vez más al FMLN. ARENA negó que esto estuviera pasando pero inmediatamente procedió a confirmar con sus acciones lo que Wright había dicho. En su proceso de elecciones internas, arbitrariamente eliminó, sin ninguna explicación, sin debido proceso, sino de dedo, a 62 aspirantes a candidaturas de alcaldes que amenazaban con quitarles el puesto a políticos tradicionales del partido. Mucha gente que había creído que las promesas de renovación eran ciertas comprobaron amargamente que el partido se está cerrando cada vez más.

Luego la cúpula de ARENA procedió arbitrariamente contra el mismo Johnny Wright, Juan Valiente y dos mujeres jóvenes que añadirían fuerza a los que quieren renovar y democratizar el partido. Les negó la posibilidad de formar equipos de propietario y suplente para debilitar su efecto en el partido y la Asamblea. Wright y Valiente, dos de los diputados más votados y valiosos de la Asamblea, correctamente y demostrando el temple que necesita el país, decidieron no correr en las siguientes elecciones y denunciar el abuso de poder. El partido se quedó atónito ante el apoyo enorme que los cuatro jóvenes obtuvieron inmediatamente de la ciudadanía.

ARENA decidió entonces aplicar otra receta tomada directamente del FMLN: tratar de descalificar con ataques personales asquerosos a estas personas, que han trabajado competentemente por la libertad del país por varios años y cuyo único pecado ha sido mostrar el valor y la independencia de criterio que demandan los votantes. En esto ARENA ha aprendido muy bien del FMLN. Los ataques personales contra estas cuatro personas han sido peores que los peores realizados por los troles del FMLN contra cualquier otra persona. Con esto, la cúpula de ARENA generó una ola de desprecio en la población, pero no contra los atacados, sino contra el partido mismo.

Peor aún, copiando todavía más al FMLN, ARENA ha realizado estos ataques disfrazando sus motivaciones, pintándolas como que si el tema fuera el aborto y los derechos de los LGTB, algo que en realidad no ha tenido nada que ver en lo que ha sido un abuso del poder para eliminar a los que podrían renovar al partido y convertirlo en la fuerza competente y educada que el electorado quiere.

Es muy significativo que la cúpula del partido parece no aprehender la magnitud de la indignación ciudadana que su actuación ha causado ni las razones por las cuales se ha desatado. Les cuesta entender que el pueblo quiere algo distinto al FMLN, no una copia de éste. Que no quiere vulgaridades y abusos, sino democracia y competencia.

Una nueva oportunidad para pensar en grande. De Guillermo Miranda Cuestas

guillermo miranda cuestasGuillermo Miranda Cuestas, 3 julio 2017 / SEGUNDA VUELTA

Cuando no se tiene imaginación, morir es poca cosa. Con esa claridad lo entendió el novelista Louis-Ferdinand Céline ante los gritos de un coronel que aún exclamaba “¡viva Francia!”, luego de la muerte violenta de varios de sus compatriotas en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. En El Salvador teníamos un problema de imaginación en la cultura política… Hasta hace unos días.

Cabecera Segunda VueltaEra tan pobre la imaginación en la política salvadoreña que por décadas se planteó un sistema de dos caras antagónicas, la de la izquierda y la de la derecha. Dicha tesis fue derribada en 2011 cuando diputados de ARENA y del FMLN complotaron contra la Sala de lo Constitucional al aprobar el tristemente célebre decreto 743. Así se activó a un grupo de jóvenes, de distintas ideologías, que nos concentramos en defender los mínimos no negociables de la democracia que aspiramos y que establece nuestra Constitución. Y desde ese entonces, no hemos parado de imaginar.

El activismo ciudadano se volvió nuestra pasión: madrugadas dedicadas a colgar mensajes en pasarelas, alianzas con asociaciones y movimientos sociales, visitas a universidades y comunidades del interior para animar y empoderar a más ciudadanos, sábados de aerosol y producción de videos en defensa de la transparencia, tardeadas y trasnochadas interminables para salvar al Pulgarcito, apariciones en medios, manifestaciones públicas y un largo etcétera de genuino voluntariado. Entendimos, con aquellas experiencias, que entre las extremas había un centro joven, dialogante e influyente, dispuesto a unirse de cara al futuro –nuestro futuro. En este grupo se encontraba Aída Betancourt, elegida por el diputado Juan Valiente para acompañarlo como precandidata a diputada suplente en 2018, y quien el domingo pasado fue arbitrariamente expulsada de la lista de precandidatos por la dirigencia del partido ARENA.

Aída habla cuatro idiomas, ha vivido en cinco países por motivos académicos y profesionales, está por terminar su maestría en una las mejores universidades del mundo, piensa por sí misma de forma crítica y, además, es una excelente persona. Su compromiso con El Salvador le valió para regresar e introducirse a la política partidaria, en un país donde la participación electoral y la confianza en los partidos van en franco declive. Pero a juicio de un político de palabra y pensamiento de Guerra Fría, Aída “no tiene las credenciales después de pronunciarse en contra del Mayor y de ARENA” (suenan grillos en el fondo). Cuando no se tiene imaginación, vivir en una eterna película en blanco y negro, de trama lineal y audio monofónico es poca cosa. Y nosotros nos resistimos a vivir en una película mediocre.

La falta de renovación tanto en ARENA como en el FMLN podría activar una nueva ola de activismo en un contexto muy particular. Hay al menos tres datos, brindados por la Dirección General de Estadística y Censos y el Tribunal Supremo Electoral, que permiten dimensionar el rol de los jóvenes en esta coyuntura y que coinciden en un mismo número: primero, 1.5 millones de personas tienen acceso al Internet –un incremento del 450% respecto a hace 10 años–; segundo, alrededor de 1.5 millones de jóvenes que no vivieron el conflicto armado podrán elegir diputados, concejales, alcaldes, presidente y vicepresidente en las próximas elecciones; y tercero, el presidente actual fue elegido por menos de 1.5 millones de votos.

El costo de quedarse en la caja y renunciar a la imaginación es bastante alto en una sociedad que exige pragmatismo. Bien lo dijo hace unos días don Francisco de Sola, ciudadano unificador que se dedicó a imaginar un país distinto desde la Comisión Nacional de Desarrollo: “Hoy día nos definimos por preceptos y culturas que nos impiden pensar en grande, como demandan los retos del siglo XXI”. El anuncio de Johnny Wright y de Juan Valiente de retirar sus candidaturas de ARENA es precisamente pensar en grande, imaginar la política de forma honesta e inclusiva. Este podría ser el inicio de un reordenamiento del sistema de partidos en El Salvador del siglo XXI. Ojalá, así sea.                

@guillermo_mc_

Este artículo también fue publicado en El Diario de Hoy

Carta a Juan Valiente y Aida Betancourt: Vayan por más. De Paolo Luers

Paolo Luers, 4 julio 2017 / MAS! y EDH

Muy estimados amigos:
Que cosa más absurda: Nadie da un pepino por suplentes, nos van sobrando. Pero a pesar de esto, se armó un escándalo por la decisión del COENA de no permitir que Aida se inscriba como suplente de Juan. Muchos que hubiéramos preferido que los diputados suplentes se hubieran eliminado de una vez por todo, nos indignamos por esta decisión arrogante y ciega que Aida no puede ser diputada suplente de Juan bajo la bandera de ARENA.

En este conflicto no se trata de suplentes. Juan, no escogiste a Aida sólo como suplente. Escogiste una persona con la calidad humana y académica de Aida como parte integral de tu proyecto legislativo. Sabiendo que ibas a despertar en los círculos conservadores un ‘shit storm’, escogiste a una mujer crítica, independiente, luchadora contra la corrupción, vocera de la sociedad civil desencantada con los partidos – no para que de vez en cuando te sustituya en la plenaria o en las comisiones, sino para crear un puente entre el trabajo legislativo de ARENA y los debates y exigencias de la sociedad civil.

Es eso lo que vetó la cúpula, por miedo que un equipo con las cualidades y alcances de ustedes dos se escapara de su control. Y porque fuera del partido muchos intuimos esto, nos metimos en este pleito. Porque no es un pleito interno del partido, sino uno que va a definir la relación partido-sociedad.

La misma lógica (que es ilógica) la aplicó el COENA a la dupla Johnny Wright/Gaby Trigueros. El COENA no quiere tener equipos de trabajo fuertes dentro de su fracción, los mandamases se sienten amenazados por la influencia que pueden ganar en el trabajo legislativo, en el partido y en el debate público…

Declaración pública de Juan Valiente y Johnny Wright Sol

El COENA no debería tener este poder de decisión sobre las candidaturas. Es contrario a la lógica de las primarias y de la democratización de los partidos. Pero ni modo, por el momento el COENA ejerce este poder – pero no ejerce el poder sobre los votantes. Ahí hablarán los ciudadanos, en marzo 2018.

(Ahora viene la parte de mi carta que ya no tiene caso. Lo dejo, porque es importante saber que hubo otra opción. Que Johnny Wright, Juan Valiente y Aida Betancourt no la adoptaron, es lamentable, pero lo respeto profundamente…)

Con los apoyos internos y externos que ya tienen, pueden convertir las primarias y las elecciones en referéndum sobre la renovación y la apertura del partido. Expongan el caso a las bases. Hagan que conviertan a Juan Valiente y Johnny Wright en los candidatos más votados en las primarias. Luego expongan el caso a los ciudadanos. Hagan que en marzo los votantes los conviertan en los diputados con más votos: votos por cara, votos por un proyecto político y legislativo de renovación.

Vos, Aida, no tenés que ser suplente de nadie. Serás parte de un proyecto político que da la cara a la ciudadanía. Esto nadie lo puede vetar. Juan te puede contratar como asesora, para que enseñes a la Asamblea cómo convertir las asesorías de un club de cheros en un tanque de pensamiento.

Sobre la renovación no tiene la última palabra el COENA, sino las bases y los ciudadanos.

Adelante, Aida y Juan, Johnny y Gaby, no están solos.

Posdata: Me dejaron colgado de la brocha con esta carta. Ayer los diputados Juan Valiente y Johnny Wright renunciaron a la su candidatura. Dijeron una frase muy dura: “La renovación de la cual ha hablado el partido ha sido un engaño para todos los salvadoreños. No permitiremos que usen nuestros nombre para decorar de renovación un partido anclado en el pasado.” Y otra frase que crea expectativa: “No se están librando de nosotros. Vamos por más, nuestra voz va a sonar más fuerte dentro y fuera del partido.”

Por dónde vaya este camino, ¡mucha suerte!

Lea también: Carta al COENA: ¿Primarias controladas?
De Paolo Luers