Aida Betancourt

Vocación de servicio público. De Cristina López

El lunes 10 de julio publicamos, bajo este mismo título y a nombre de Cristina López, una columna equivocada. Dicha columna haba sido publicada anteriormente (el día 8 de julio 2017) en El Diario de Hoy por el columnista Jorge Alejandro Castrillo, bajo el título “De las intolerancias“. Lamentablemente, en Segunda Vuelta reprodujimos este error. Pedimos disculpas por esta confusión.

La columna correcta de Cristina López que aquí reproducimos, sale publicada en El Diario de Hoy el miércoles 12 de julio.

Segunda Vuelta

Cristina López, 12 julio 2017 / EDH

El servicio público es de las vocaciones más nobles a las que puede aspirar un ciudadano. Y digo vocación, porque no es para cualquiera. Si como país aspiramos al cambio, al progreso y al desarrollo, los requisitos constitucionales para los cargos públicos deberíamos considerarlos apenas un mínimo y los partidos políticos apenas un vehículo, no un fin. Las ganas, como pudimos aprender de los kilómetros de país pintados con “Urge Remberto” no bastan. Aunque la preparación importa, y mucho, la vocación de servicio es lo que distingue a los mediocres y a los malos de los líderes transformativos. En El Salvador hemos sido afortunados: la vocación de servicio público, por suerte, también ha aparecido entre miembros de la sociedad civil, que no necesariamente veían la política como fin, sino como medio para impulsar cambios cuando agotaron todas las instancias desde el activismo ciudadano.

Ya se han vertido múltiples opiniones al respecto de la crisis de verticalismo de poder que está obstaculizándole la renovación de liderazgos a ARENA y, en consecuencia, haciéndole reducir su potencial electoral únicamente a lo que pueden alcanzar con el voto duro, perdiendo la posibilidad de jalar a independientes liberales, hartos de la corrupción, la inseguridad, la incapacidad y antidemocracia del FMLN. Comparto esas opiniones, pero poco se ha dicho de lo mucho que perdimos como país al apartar a perfiles con verdadera vocación de servicio público, y como a las personas apartadas la modestia no las dejará hablar de sí como deberían, lo voy a hacer yo.

La consecuencia de escribir una columna en un medio de circulación nacional y firmarla con nombre, apellido, foto y cuenta de Twitter, es que una se hace, irrevocable y permanentemente, dueña de lo que escribe. Esta responsabilidad obliga a la verdad, y a no jugarse el pellejo por cualquiera. Por eso, y con plena conciencia del peso que tiene hacerse dueña de lo dicho y lo escrito, con toda tranquilidad doy fe de que al apartar a Aída Betancourt como aspirante a una candidatura de suplencia, y al forzar a que los principios obligaran a Juan Valiente y a Johnny Wright a renunciar a sus candidaturas, no solo ARENA, sino el país, perdió.

Aida-M-Betancourt-Simán-434x722He tenido el privilegio de conocer a Aída por más de 11 años. En lo que a política se refiere, no siempre pensábamos igual: su compasión por los más vulnerables, tendencia a valorar todos los argumentos, su pragmatismo y atención a los procesos políticos, de vez en cuando reducía mis idealismos y axiomas a platitudes inaplicables en la realidad salvadoreña. Años del ejemplo que le dejó su familia en lo que a servicio público se refiere la convirtieron en una apasionada del profesionalismo en la política pública, y es por eso que lleva años estudiando, con becas y otros reconocimientos a su mérito académico, las mejores maneras de acercar a un país a la democracia y al desarrollo.

Esto es algo que no contaría ella, pero su pasión por el servicio público la viene arrastrando desde antes de que tuviera edad de votar — no cualquiera se sabe el prólogo de las Confesiones de Rousseau de memoria. Es el tipo de ciudadana dedicada, que pone atención más a las propuestas que a los partidos; el tipo de votante que tantos candidatos no se merecen.

Como universitaria en el extranjero se regresó a El Salvador para poder estar en el año preelectoral y, según sus palabras, “oír las propuestas de los candidatos, sentir la euforia cívica y votar por primera vez en unas elecciones tan decisivas”. Eso lo saqué de un blog que escribió antes de votar por primera vez, cuando regresó a El Salvador después de su pre-grado. Continúa: “Aunque siempre he sido una empoderada de la coyuntura a pesar de la distancia, vine además con toda la intención de hacer algo por el país, que desde mi regreso ha sido aderezada de realidad, frustración y un poquito de cinismo. Vine a encontrarme con el mismo país con diputados alérgicos a la legalidad, funcionarios ignorantes (por convicción o conveniencia) del funcionamiento institucional, políticos completamente desconectados de la realidad de muchos salvadoreños y, en su mayoría, una clase política absolutamente ajena a la vocación de servicio. […] Sigo convencida de que la participación ciudadana, la vigilancia de la clase política y la exigencia de rendición de cuentas deben ser permanentes, y que las elecciones son solo un momento en la vida democrática de un país”.

Como votante y activista ciudadana, agotó todas las instancias durante más de tres años: cuidó urnas, observó elecciones, participó en protestas a favor de la institucionalidad, y fue, con un grupo plural y diverso, gran defensora de la Constitución y el Estado de Derecho cuando el gobierno de Mauricio Funes intentó decapitar a la Sala de lo Constitucional, tanto en las calles, como en aulas de discusión académica, como en redes sociales y columnas escritas. ARENA decidió que no sería la vía, pero nuestro país se merece más Aídas. Depende de nosotros como sociedad civil abrir los caminos para impulsar sus liderazgos, aunque sea de manera independiente.

@crislopezg

“No descarto buscar una diputación independiente”: Aida Betancourt Simán

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Redacción, 5 julio 2017 / MEDIO LLENO

Luego que ARENA la dejara fuera de su planilla de candidatos a diputados, Aida Betancourt Simán, pre candidata a diputada suplente de Juan Valiente, habló en exclusiva con MEDIOLLENO y esto fue lo que nos dijo.

¿Por qué como joven querés incursionar en la política?

Screen Shot 2017-07-09 at 10.56.21 PMTengo casi 10 años de estar participando en temas de sociedad civil, de estar involucrada activamente. Empecé con MEDIOLLENO, de hecho, siempre ha sido esa mi conexión por cómo me lancé y decidí aprovechar el amor que tenía por la política y el que tengo por el país, y el interés que siempre he tenido de trabajar por construir un mejor El Salvador.

He estado trabajando en iniciativas de sociedad civil, escribiendo blogs, escribiendo columnas, pero afuera de las redes en liderar, organizar o coordinar esfuerzos ya más tangibles como por ejemplo movimientos y campañas que empezaron desde el 743 en defensa de la institucionalidad y de la institucionalidad de la Sala de lo Constitucional ante los atropellos de la Asamblea Legislativa, o por ejemplo movilizarnos contra las reformas que querían hacer en la Ley del Acceso a la Información Pública, o liderando la campaña 9M para liderar a los jóvenes a salir a votar en las segundas rondas de las elecciones presidenciales.

Además, de participar en varias iniciativas como Global Shapers, mi participación de CREO, dando charlas de empoderamiento a jóvenes para que participen en iniciativas civiles o en partidos políticos. Entonces, vi ese lado, me mantuve en ese lado, me mantuve súper empoderada, pero siempre estuve consciente de la necesidad de fortalecer los partidos políticos porque son los vehículos principales de representación, pero además, ante la desconexión de los partidos que tenemos ante la ciudadanía, y en particular de nuestra generación, creía y creo que es necesario fortalecerlos, modernizarlos, renovarlos.

Me habían hecho ya varias ofertas para entrar en política partidaria, específicamente el partido ARENA, pero nunca me había sentido cómoda para dar el paso; sin embargo, específicamente por los esfuerzos liderados por Johnny Wright y Juan Valiente, sentí que ARENA estaba siendo genuino en renovación y democratización, y dije aquí hay una oportunidad, y realmente si les están dando el “chance” a esos diputados de hacer estas acciones, de liderar estas iniciativas, de ser tan críticos dentro de su propio partido, que era algo que no habíamos visto antes, dije ese es el vehículo.

Cuando Juan (Valiente) me hizo la invitación, lo vi como una oportunidad que probablemente no se iba a volver a presentar y me dije esta es una oportunidad como diputada suplente de aprender de política partidaria de alguien que yo respeto muchísimo profesionalmente y en quien confío personalmente, porque sé que las intenciones que lo tienen ahí no son intereses personales, sino un compromiso genuino, y creo que la ciudadanía se da cuenta de ese compromiso que está muy por allá de mantener un puesto en la Asamblea; sino, que está dispuesto a ir en contra de su propia fracción, contra los dirigentes de su propio partido por hacer las cosas que él cree son las correctas.

Entonces, dije esta es la oportunidad perfecta, y no fue una decisión fácil (porque) yo sabía, es más, yo recibí invitaciones del Director del COENA, Mauricio Interiano, en repetidas ocasiones anteriormente de sumarme e incorporarme al partido. Él me hizo llamado para atraer un sector de la juventud crítico como somos nosotros y por eso nos hemos caracterizado, y creí que esa era la oportunidad ideal, a pesar que sabía que iban a haber muchas críticas de adentro del partido y de afuera del partido. Y eso fue lo que me llevó a tomar esta decisión y ahora pues los ánimos no están para nada bajos, simplemente veo esto como una oportunidad de buscar otros espacios para seguir trabajando como lo he hecho en los últimos años.

¿Y si no fuera ARENA que fuera?

Estoy viendo las candidaturas independientes, a lo mejor eso sea una posibilidad. Creo que hay diferentes mecanismos, uno a través de sociedad civil como lo he estado haciendo antes. He visto como desde el 2012, organizaciones civiles se están organizando más, están siendo mucho más activas, más vocal, más fiscalizadora y creo que eso es súper importante que esos espacios se mantengan.

Pero, también no participaría en otro partido de los que existen ahorita, por lo cual considero que las candidaturas independientes son un vehículo súper válido y que ante las reacciones de la ciudadanía de lo que acaba de suceder con el COENA, pero además de lo que pasó con la expulsión y la renuncia de la JRN anterior y lo que habíamos visto en los resultados de encuestas, de la UCA, por ejemplo, que te hablan de la intención de voto que está a 40% o que ves en las tasas de participación de las elecciones presidenciales que bajaron a tasas que nunca habían bajado antes, creo que eso es suficientemente una señal válida y súper significativa que la ciudadanía ya no cree, ni se moviliza por los partidos políticos tradicionales y que están buscando otras alternativas, entonces creo que es súper válido pensar en las candidaturas independientes. Explorar cuáles son los requisitos y la viabilidad de este recurso.

¿Serías suplente o buscarías una diputación?

No lo he definido todavía porque no he investigado lo suficiente, pero no descarto buscar una diputación propietaria como candidata independiente.

¿Volverías a competir en las elecciones internas del COENA?

Por ahora no, no estoy interesada en volverlo a intentar en ARENA. Y quiero mandar este mensaje, la gente ha criticado la postura de Johnny y Juan, y lo califican de un capricho, y piensan que la denuncia y el retiro de su candidatura a la diputación se trata porque no asignaron a Gaby Trigueros como suplente de Johnny y porque a mí ni me incluyeron en la lista; y ese no es el tema, el tema es denunciar un proceso irregular, una situación donde no fui evaluada en igualdad de condiciones, donde no se me dio la oportunidad de demostrar mi compromiso e interés en participar como se le dio a otros candidatos.

Entonces, para mí eso me deja súper desanimada en intentarlo en ARENA en un futuro porque si esto hubiera sido el resultado de un proceso, donde siento que se me dio la oportunidad y se me evaluó en igualdad de condiciones, por supuesto que yo una de las cosas por las que más he militado es la institucionalidad, por la meritocracia y el respeto de las reglas y las cumplo. Y si hubiera sido el resultado de un proceso regular, pues no tendría ningún problema, pero siento que no se me trató así.

¿Tú sabías de los requisitos a tener para poder ser considerada como candidata?

Yo por supuesto que estudié el reglamento, los estatutos, los principios y objetivos de ARENA antes de presentar mi candidatura. Los requisitos eran varios, tomar un curso de formación que está establecido en el reglamento; no tener conflicto con el Tribunal de Ética Gubernamental, entre otros; todo esto en el artículo 55 del Reglamento. Además, de eso yo tenía que firmar que me suscribo a los estatutos del partido, que comparto sus principios y objetivos, que voy a respetar la plataforma legislativa de ARENA, todo esto estoy muy consciente, lo acepté y lo firmé.

A mí, hasta ahora (ayer) se me notificó oficialmente que se excluyó del proceso. Antes, yo me enteré por redes sociales de la lista, me enteré por rumores y porque le comunicaron a Juan (Valiente) y a Johnny (Wright) que no estaba ahí. Y me enteré por Twitter por las acusaciones de ciertos integrantes del partido y por los diputados de cuáles eran las justificaciones de mi exclusión.

Se referían a uno, que no tomé el curso de formación. Ese curso de formación, como explicó Juan en la conferencia de prensa de ayer, consultamos al presidente de ideología, Rolando Alvarenga, que estando yo fuera del país por temas de estudios universitarios cómo podía hacer para ir a tomar el curso y que si era necesario yo iba a llegar al país por dos días para tomar ese curso. Él dijo que no era necesario y que podía tomar ese curso al yo regresar al país. Y luego dicen que no lo tomé, y que eso me inhabilitó.

Dos, los tres años de militancia y efectivamente yo no tengo tres años, me afilié este año; pero, el Sector Empresarial de ARENA, me emitió una certificación que viene de adentro del partido, en ella hace constar que yo he estado cercana al sector, a los integrantes y a los principios que el partido defiende desde mis iniciativas y movimientos de sociedad civil. Y he estado en sintonía con las posiciones de ARENA en estos temas y que por eso, ellos me apoyan o me respaldan. Nos habían dicho que esta carta era suficiente y aparentemente en el caso de otros diputados que no tenían tres años de militancia, les valieron otros documentos e, incluso, en algunos casos les habían aceptado fotos de cuando habían cuidado urnas y eso era suficiente para cumplir el requisito de tres años de militancia.

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Y, por último, el tema de la entrevista que dijeron que no la tomé. Desde el principio, sabían que estaba fuera del país porque escribí una carta a Claudia de Ávila, que es la directora de afiliación, y además asigné a Juan Valiente como mi representante para el proceso, porque se puede asignar a un representante para el proceso. Entonces, si el estar fuera del país era un impedimento, no entiendo por qué dejaban que uno asignara un representante. Recibieron los documentos de parte de Juan, me inscribieron dentro del proceso y en la hoja de inscripción están mis datos de contacto, incluyendo mi dirección de correo electrónico, donde pudieron fácilmente haberme escrito para coordinar la entrevista. Nunca lo hicieron. Nunca me contactaron, entonces yo tomo eso como una completa falta de interés y esfuerzo en darme la oportunidad de demostrar mi compromiso e interés, y las decisiones que yo iba a tomar en caso que yo fuera considerada en caso que yo fuera considerada para una candidatura.

Entonces, por eso siento que no ha sido un proceso justo y por eso estoy descontenta, y he denunciado el proceso y no los resultados.

¿Cómo los jóvenes podemos confiar en que los partidos políticos son transparentes y que esta situación no se repetirá?

Yo conozco de otros casos, a parte del caso mío y Gaby que han sido por Juan y Johnny, y que por eso ha tenido más exposición mediática, sino que otros casos donde las fórmulas no fueron respetadas. Y eso en el art 60, que se presentan fórmulas de aspirantes a diputados propietarios y suplentes, y gente que tiene años de formación y años de militancia en el partido, que tienen grados de formación académica y preparación que no las han tomado en cuenta en el proceso o que rompieron sus fórmulas, y que los han asignado a diputados que no tienen la misma exposición mediática, que son considerados de relleno, para hacerles la mala jugada.

Hubo otros jóvenes que presentaron su renuncia, supongo que la harán pública en su momento. Yo entiendo que el proceso de elección interna del partido, obviamente todos los procesos son perceptibles, pero creo que las autoridades deben cuidarse muchísimo y estar conscientes que esto puede pasarles factura en las elecciones del 2018. Y entender que la ciudadanía está cansada de ver las mismas caras y aunque sean caras nuevas, ver las mismas ideas, porque la renovación no se trata que metan el 50% de mujeres o que bajen el promedio de edad, sino que haya apertura, una renovación de discurso y un cambio de actitudes.

Entonces, creo que los dirigentes deben de darse cuenta que fue un proceso que tuvo muchas irregularidades y que tienen que redoblar los esfuerzos en materia de transparencia para lograr ganar la credibilidad necesaria para las elecciones del 2018.

¿Y cómo ves las posibles elecciones internas para la presidencia?

Vemos que viene un proceso para los precandidatos presidenciales y que esa va a ser otra prueba de fuego para el partido. Para demostrar que la democracia interna es una apuesta real y que los participantes realmente van a ser considerados en igualdad de condiciones. Creo que es súper pronto y va a ser un gran desgaste que empiecen a hablar de precandidaturas presidenciales, pero ya que esto también va a estar sujeto a la democracia interna, que a lo mejor puedan reivindicarse en ese proceso de los errores que cometieron en ese.

¿Ves la posibilidad de la formación de un partido nuevo?

Yo creo que este es un momento crucial. Nunca había sentido tanta efervescencia y demanda de la ciudadanía por algo nuevo, por una alternativa diferente, por algo fresco que realmente se desmarque de las estructuras que existen y las prácticas que hemos condenado por tanto tiempo. No sé realmente, como dijeron Johnny y Juan, ellos no han decidido cuál va a ser su futuro político, pero creo que si hay la oportunidad y el espacio de crear movimientos nuevos y no hay que dejar pasar esta oportunidad.

ARENA persiste en ignorar a Darwin. De Joaquín Samayoa

Lo más preocupante es que los señores y señoras del Coena ni siquiera están defendiendo bien las posiciones de centro o derecha en temas políticos y económicos. Es la derecha religiosa la que se ha venido haciendo cada vez más influyente. Algunos dirigentes se están dejando manipular por personas que confunden la religión con la política y terminan sirviendo mal a ambas.

Joaquín Samayoa, 5 julio 2017 / EDH-Observadores

La insatisfacción de la población con el actual gobierno se ha venido poniendo en evidencia con cifras contundentes en todas las encuestas de opinión. Esa percepción tiene un sustrato objetivo que se refleja en un evidente deterioro de todos los indicadores de desarrollo económico y social. Ante ese estado de cosas, uno podría pensar que ARENA, como principal partido de oposición, debiera tener un paseo de campo el día de los importantes eventos electorales que se aproximan.

Sin embargo, el espectro de una lamentable derrota sigue siendo real para los tricolores y para el país. No porque el FMLN pueda derrotarlos, sino porque ellos mismos parecen fatalmente destinados a hacerlo. Si ARENA no logra que la población insatisfecha le conceda al menos el beneficio de la duda; si no logra que la clase media de los principales centros urbanos quiera darle una nueva oportunidad; si no logra entusiasmar a las nuevas generaciones de votantes, es muy posible que tenga pésimos resultados en las próximas contiendas electorales.

Hacia ese desenlace apuntan, como parte ya de un patrón, las decisiones del Coena que ocasionaron la renuncia de los diputados Wright y Valiente a optar por la candidatura para un nuevo período como representantes del pueblo en la Asamblea Legislativa. Y ojalá no sean del todo ciertas las versiones que circulan en redes sociales sobre las razones por las que el Coena impidió la inscripción de las suplentes propuestas por Wright y Valiente, porque si lo fueran, ARENA estaría bastante peor de lo que muchos imaginan.

De ser ciertas esas explicaciones, la dirigencia arenera estaría poniendo de manifiesto una tremenda rigidez política por el solo hecho de crearse un problema por dos precandidatas suplentes, que ni tendrían mucha ocasión de suplir porque los diputados que las proponen son muy cumplidos y diligentes en su trabajo y no se la pasan viajando como muchos otros.

Peor aún si pretenden justificar el rechazo a Aída Betancourt Simán aduciendo que no llena el perfil. ¿De qué estamos hablando? ¿Cuál perfil? Porque si se refiere a formación académica, sintonía con los valores y aspiraciones democráticas de nuestra sociedad, honestidad, inteligencia y capacidad para debatir ideas, resulta que Aída les da por lo menos cuatro vueltas a casi todos los diputados actuales de ARENA y de los demás partidos. Así de simple.

Si, como afirman algunos allegados a las entrañas de ARENA, el rechazo a Aída se debe a que la consideran de izquierda. O no la conocen o tienen ellos posiciones de tan extrema derecha que el resto del mundo les queda a su izquierda. Eso significaría que ARENA está inmersa en un peligroso proceso de involución ideológica que no se detendrá hasta dar nueva vida a lo más deplorable de su ADN y de su historia. Un partido con esa mentalidad no le resulta atractivo ni confiable a la mayoría de salvadoreños

Pero lo más preocupante es que los señores y señoras del Coena ni siquiera están defendiendo bien las posiciones de centro o derecha en temas políticos y económicos. Es la derecha religiosa la que se ha venido haciendo cada vez más influyente. Algunos dirigentes se están dejando manipular por personas que confunden la religión con la política y terminan sirviendo mal a ambas.

Independientemente de sus buenas o no tan buenas intenciones, y habida cuenta de las excepciones que siempre existen, son personas que ostentan una actitud bastante repugnante de superioridad moral, desde la cual ven de menos a quienes tienen valores diferentes y a quienes tienen la convicción de que es correcto imponer a toda la población unas determinadas creencias religiosas.

Estas personas incurren en graves errores. En primer lugar, reducen el ámbito de moralidad cristiana a dos únicos temas: el aborto y la homosexualidad. En segundo lugar, no caen en la cuenta del peligroso precedente que intentan establecer al justificar que el Estado anule la libertad de conciencia y tenga la potestad de imponer una moral oficial.

Aún desde su estrecha visión religiosa, no hace ningún sentido abrir las puertas a que el día de mañana sean otros los que dominen invasivamente las principales instancias decisorias del Estado y les impongan leyes y regulaciones en esos y en otros temas controversiales. Los paladines de la moral religiosa no caen en la cuenta que con su intolerancia ellos mismos se están clavando la estaca. Están dispuestos a ceder el poder político con tal de sentirse bien apartando a quienes podrían tener una visión crítica o unas ideas diferentes en algunos de los muchos temas relevantes para el futuro del país.

No les vendría nada mal entender que los hallazgos científicos de Darwin son también relevantes en la dimensión política. Si la supervivencia de las especies dependiera de la rigidez y la fuerza, todavía tendríamos dinosaurios, en vez de perros y gatos, merodeando por las calles de las grandes ciudades. Sobrevive el más apto, el que tiene mayor capacidad de adaptación. No se les pide que renuncien a sus creencias, solo que no quieran hacerlas prevalecer sobre cualquier otro criterio o consideración.

Reflexione el Coena. No solo están perdiendo a dos diputados excelentes, los más emblemáticos de los cambios que demanda la sociedad. También están perdiendo a importantes líderes de opinión y están alienando a los sectores sin los cuales no pueden ganar una elección.

Una nueva oportunidad para pensar en grande. De Guillermo Miranda Cuestas

guillermo miranda cuestasGuillermo Miranda Cuestas, 3 julio 2017 / SEGUNDA VUELTA

Cuando no se tiene imaginación, morir es poca cosa. Con esa claridad lo entendió el novelista Louis-Ferdinand Céline ante los gritos de un coronel que aún exclamaba “¡viva Francia!”, luego de la muerte violenta de varios de sus compatriotas en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. En El Salvador teníamos un problema de imaginación en la cultura política… Hasta hace unos días.

Cabecera Segunda VueltaEra tan pobre la imaginación en la política salvadoreña que por décadas se planteó un sistema de dos caras antagónicas, la de la izquierda y la de la derecha. Dicha tesis fue derribada en 2011 cuando diputados de ARENA y del FMLN complotaron contra la Sala de lo Constitucional al aprobar el tristemente célebre decreto 743. Así se activó a un grupo de jóvenes, de distintas ideologías, que nos concentramos en defender los mínimos no negociables de la democracia que aspiramos y que establece nuestra Constitución. Y desde ese entonces, no hemos parado de imaginar.

El activismo ciudadano se volvió nuestra pasión: madrugadas dedicadas a colgar mensajes en pasarelas, alianzas con asociaciones y movimientos sociales, visitas a universidades y comunidades del interior para animar y empoderar a más ciudadanos, sábados de aerosol y producción de videos en defensa de la transparencia, tardeadas y trasnochadas interminables para salvar al Pulgarcito, apariciones en medios, manifestaciones públicas y un largo etcétera de genuino voluntariado. Entendimos, con aquellas experiencias, que entre las extremas había un centro joven, dialogante e influyente, dispuesto a unirse de cara al futuro –nuestro futuro. En este grupo se encontraba Aída Betancourt, elegida por el diputado Juan Valiente para acompañarlo como precandidata a diputada suplente en 2018, y quien el domingo pasado fue arbitrariamente expulsada de la lista de precandidatos por la dirigencia del partido ARENA.

Aída habla cuatro idiomas, ha vivido en cinco países por motivos académicos y profesionales, está por terminar su maestría en una las mejores universidades del mundo, piensa por sí misma de forma crítica y, además, es una excelente persona. Su compromiso con El Salvador le valió para regresar e introducirse a la política partidaria, en un país donde la participación electoral y la confianza en los partidos van en franco declive. Pero a juicio de un político de palabra y pensamiento de Guerra Fría, Aída “no tiene las credenciales después de pronunciarse en contra del Mayor y de ARENA” (suenan grillos en el fondo). Cuando no se tiene imaginación, vivir en una eterna película en blanco y negro, de trama lineal y audio monofónico es poca cosa. Y nosotros nos resistimos a vivir en una película mediocre.

La falta de renovación tanto en ARENA como en el FMLN podría activar una nueva ola de activismo en un contexto muy particular. Hay al menos tres datos, brindados por la Dirección General de Estadística y Censos y el Tribunal Supremo Electoral, que permiten dimensionar el rol de los jóvenes en esta coyuntura y que coinciden en un mismo número: primero, 1.5 millones de personas tienen acceso al Internet –un incremento del 450% respecto a hace 10 años–; segundo, alrededor de 1.5 millones de jóvenes que no vivieron el conflicto armado podrán elegir diputados, concejales, alcaldes, presidente y vicepresidente en las próximas elecciones; y tercero, el presidente actual fue elegido por menos de 1.5 millones de votos.

El costo de quedarse en la caja y renunciar a la imaginación es bastante alto en una sociedad que exige pragmatismo. Bien lo dijo hace unos días don Francisco de Sola, ciudadano unificador que se dedicó a imaginar un país distinto desde la Comisión Nacional de Desarrollo: “Hoy día nos definimos por preceptos y culturas que nos impiden pensar en grande, como demandan los retos del siglo XXI”. El anuncio de Johnny Wright y de Juan Valiente de retirar sus candidaturas de ARENA es precisamente pensar en grande, imaginar la política de forma honesta e inclusiva. Este podría ser el inicio de un reordenamiento del sistema de partidos en El Salvador del siglo XXI. Ojalá, así sea.                

@guillermo_mc_

Este artículo también fue publicado en El Diario de Hoy

Carta a Juan Valiente y Aida Betancourt: Vayan por más. De Paolo Luers

Paolo Luers, 4 julio 2017 / MAS! y EDH

Muy estimados amigos:
Que cosa más absurda: Nadie da un pepino por suplentes, nos van sobrando. Pero a pesar de esto, se armó un escándalo por la decisión del COENA de no permitir que Aida se inscriba como suplente de Juan. Muchos que hubiéramos preferido que los diputados suplentes se hubieran eliminado de una vez por todo, nos indignamos por esta decisión arrogante y ciega que Aida no puede ser diputada suplente de Juan bajo la bandera de ARENA.

En este conflicto no se trata de suplentes. Juan, no escogiste a Aida sólo como suplente. Escogiste una persona con la calidad humana y académica de Aida como parte integral de tu proyecto legislativo. Sabiendo que ibas a despertar en los círculos conservadores un ‘shit storm’, escogiste a una mujer crítica, independiente, luchadora contra la corrupción, vocera de la sociedad civil desencantada con los partidos – no para que de vez en cuando te sustituya en la plenaria o en las comisiones, sino para crear un puente entre el trabajo legislativo de ARENA y los debates y exigencias de la sociedad civil.

Es eso lo que vetó la cúpula, por miedo que un equipo con las cualidades y alcances de ustedes dos se escapara de su control. Y porque fuera del partido muchos intuimos esto, nos metimos en este pleito. Porque no es un pleito interno del partido, sino uno que va a definir la relación partido-sociedad.

La misma lógica (que es ilógica) la aplicó el COENA a la dupla Johnny Wright/Gaby Trigueros. El COENA no quiere tener equipos de trabajo fuertes dentro de su fracción, los mandamases se sienten amenazados por la influencia que pueden ganar en el trabajo legislativo, en el partido y en el debate público…

Declaración pública de Juan Valiente y Johnny Wright Sol

El COENA no debería tener este poder de decisión sobre las candidaturas. Es contrario a la lógica de las primarias y de la democratización de los partidos. Pero ni modo, por el momento el COENA ejerce este poder – pero no ejerce el poder sobre los votantes. Ahí hablarán los ciudadanos, en marzo 2018.

(Ahora viene la parte de mi carta que ya no tiene caso. Lo dejo, porque es importante saber que hubo otra opción. Que Johnny Wright, Juan Valiente y Aida Betancourt no la adoptaron, es lamentable, pero lo respeto profundamente…)

Con los apoyos internos y externos que ya tienen, pueden convertir las primarias y las elecciones en referéndum sobre la renovación y la apertura del partido. Expongan el caso a las bases. Hagan que conviertan a Juan Valiente y Johnny Wright en los candidatos más votados en las primarias. Luego expongan el caso a los ciudadanos. Hagan que en marzo los votantes los conviertan en los diputados con más votos: votos por cara, votos por un proyecto político y legislativo de renovación.

Vos, Aida, no tenés que ser suplente de nadie. Serás parte de un proyecto político que da la cara a la ciudadanía. Esto nadie lo puede vetar. Juan te puede contratar como asesora, para que enseñes a la Asamblea cómo convertir las asesorías de un club de cheros en un tanque de pensamiento.

Sobre la renovación no tiene la última palabra el COENA, sino las bases y los ciudadanos.

Adelante, Aida y Juan, Johnny y Gaby, no están solos.

Posdata: Me dejaron colgado de la brocha con esta carta. Ayer los diputados Juan Valiente y Johnny Wright renunciaron a la su candidatura. Dijeron una frase muy dura: “La renovación de la cual ha hablado el partido ha sido un engaño para todos los salvadoreños. No permitiremos que usen nuestros nombre para decorar de renovación un partido anclado en el pasado.” Y otra frase que crea expectativa: “No se están librando de nosotros. Vamos por más, nuestra voz va a sonar más fuerte dentro y fuera del partido.”

Por dónde vaya este camino, ¡mucha suerte!

Lea también: Carta al COENA: ¿Primarias controladas?
De Paolo Luers