Encuestas

Encuestas y viejas ideas. De Salvador Samayoa

12 diciembre 2018 / EL DIARIO DE HOY-OBSERVADORES

Me piden con frecuencia mi opinión sobre las encuestas. Diré pronto lo que pienso. Luego lo desarrollo. No descalifico las encuestas. Nunca lo hago, pero tampoco compro todo lo que dicen. Hay otros elementos de análisis, tanto o más sólidos, más reales sin duda, y en cualquier caso imprescindibles para ponderar lo que puede ocurrir en la próxima elección presidencial.

En años anteriores, algunas instituciones y empresas que hacen estudios de opinión o encuestas sobre preferencias políticas han publicado mediciones muy cercanas a los resultados obtenidos por los diferentes partidos el día de las elecciones, sobre todo en las encuestas realizadas a pocos días del evento electoral. Estas mismas casas, sin embargo, también han publicado en ocasiones preferencias e intenciones de voto bien alejadas de la realidad. Si estas preferencias que miden las encuestas se manejaran como pronósticos, aún sin ser ese su propósito, diríamos que en algunos eventos se han equivocado por más de 20 puntos porcentuales en relación con el resultado electoral.

Hablamos aquí de encuestas serias, que alguna vez se han equivocado de manera muy gruesa, pero tienen casi siempre niveles muy respetables de acierto en sus estudios de opinión. Otras encuestas, francamente, no son dignas de atención, porque tienen muy evidentes sesgos o deficiencias metodológicas, y porque sus números están siempre muy alejados de la realidad, tal como se ha comprobado año tras año al conocerse los resultados de cada votación.

En los últimos meses casi todas las encuestas reflejan un clima de opinión en el que los pronunciamientos a favor del candidato del partido GANA, Nayib Bukele, lo sitúan al frente de las preferencias electorales, a considerable distancia de todos sus adversarios.

Cada uno toma como quiere los sondeos de opinión. Muchos los utilizan para proclamar de manera anticipada una victoria inevitable de Bukele. A estos, obviamente, les encantan los números que arrojan las encuestas. Ya ganaron los tres puntos sin necesidad de jugar el partido y no quieren ni oír hablar de la probabilidad de un resultado diferente.

Otros niegan su validez por sospechas de favoritismo -siempre a flor de piel en nuestro medio- o por argumentos técnicos más o menos aceptables. Lo más probable, sin embargo, es que ni estén equivocadas todas las encuestas al reflejar un clima de opinión favorable a Bukele, ni deban tomarse estos indicadores como demostraciones inapelables del comportamiento futuro de los ciudadanos, porque en esta lógica, si el que va arriba en las encuestas gana seguro y no hay manera de que se produzca otro resultado, no se entendería bien para qué hacemos elecciones; no se entendería bien por qué no hacemos mejor solo encuestas, si -total- el resultado será igual.

Los que toman con triunfalismo las encuestas lo hacen por interés más que por convicción. Recurren a “viejas ideas” que en realidad son viejas tácticas que a veces funcionan. Al crear la percepción de una ventaja insuperable y de una victoria inevitable desmoralizan al adversario principal y envían a otros sectores -a los votantes del FMLN en este caso- el mensaje y la consigna trillada del “voto útil”, de no desperdiciar el voto, de apostar mejor a caballo ganador.

El uso táctico de las encuestas es normal. El triunfalismo puede tener uno de dos efectos: contagiar entusiasmo y hacer más segura la victoria o desmovilizar a los propios adeptos que ya no consideran necesario salir de su casa para ir a votar. Estas posibilidades las analiza cada comando de campaña, pero en cualquier caso lo más sensato para todos es considerar que las encuestas son solo opiniones, obtenidas con mayor o menor rigor estadístico, con mayor o menor solvencia profesional. Lo único cierto es que en un régimen democrático el día de las elecciones puede pasar cualquier cosa.

En resumidas cuentas, Bukele puede ganar el próximo 3 de febrero, pero también puede perder. En favor de su posibilidad de victoria están las encuestas y cierta dosis tal vez magnificada pero importante de frustración y malestar social. Aparte de eso, poco más. En contra de su posibilidad de victoria están otros aspectos de la realidad.

Uno de esos aspectos es la fuerza territorial. Los partidos de la coalición “Alianza por un Nuevo País” controlan 168 gobiernos municipales, a los que accedieron recientemente como expresión de su arraigo popular. El FMLN y sus aliados tienen 66. GANA, el partido de Bukele, tiene 26. Las alcaldías no votan, pero sin duda aportan destreza organizacional y recursos humanos para la movilización electoral.

En este ámbito, Bukele está en desventaja y tiene además una contradicción de difícil resolución. Por una parte desprecia a GANA y piensa que la asociación con este partido deteriora su imagen personal. Por otra parte no tiene aparato propio para el trabajo territorial. Entonces, o bien paga un costo de imagen, o paga un costo por ausencia y escaso contacto con la gente a nivel nacional. Y en esas cavilaciones parece que se ha quedado como el Asno de Burridán.

Otro aspecto que no facilitará la victoria de Bukele es la conformación por edades del padrón electoral. Es evidente que su mayor concentración de votantes estará en los grupos de menor edad. Pero los menores de 35 años son, con pocas centésimas de variación, el 40% del padrón. El perfil sociológico del joven cambia llegando a los 30, pero aún asumiendo que el grupo de 29 a 34 años responda de igual manera que el de 18-29, y suponiendo que una cantidad muy alta como el 50%- 60% de menores de 35 años vote por Bukele, esto le dará solo el 20%- 24% de los votos válidos. De allí para arriba, puede tener entre los mayores una buena votación, pero es poco probable que logre números similares en el tramo más largo del padrón.

El caudal de votos de los partidos en contienda es otro dato que no se puede ignorar. Si la participación es 60%, como en la segunda vuelta de 2014 será casi segura también en 2019 la segunda vuelta electoral, pero si es 55%, como en la primera vuelta, poco más de 1,400,000 votos será suficiente para ganar.

ARENA-PCN-PDC sumaron hace ocho meses una cifra cercana a ese umbral (1,242,502). GANA obtuvo un millón de votos menos que la coalición, y menos de la mitad del FMLN en su peor versión. Cierto, no estaba Bukele, aunque hizo campaña para anular. Cierto, no es lo mismo elección legislativa que presidencial, pero son datos sólidos difíciles de remontar.


Anuncios

La extraña agonía del FMLN. De Manuel Hinds

6 diciembre 2018 / EDH-OBSERVADORES

La gráfica 1 muestra los cambios en las preferencias partidarias medidas por las encuestas de LPG Datos desde la primera vuelta de la última elección presidencial hasta el momento. Como puede verse, ARENA no se movió, de modo que el crecimiento de GANA más Nuevas Ideas (25% de los encuestados) se alimentó de una caída del FMLN de 16.0% y de Otros e Inciertos (los que no saben por quién van a votar, o si van a hacerlo, etc.), que cayeron 9.5%.

Pero, como se ve en la gráfica 2, ese 9.5% el FMLN ya lo había perdido al grupo de Otros e Inciertos entre 2009 (el momento máximo del FMLN) y el 2014. De este modo, la coalición de GANA + NI se ha alimentado casi exclusivamente de quitarle los votos que el FMLN había ganado de 2006 a 2009. Esto lo hizo en dos etapas: agarrando votos (9.5%) que el FMLN ya había perdido al grupo de Otros e Inciertos en 2014, y luego quitándole directamente 16% al FMLN en los últimos meses. Así, pues, GANA + NI le está robando el mandado al FMLN y, si tiene éxito, lo estaría reduciendo al 15% de los encuestados, un tamaño mucho más pequeño que GANA + NI y ARENA (cada uno con cerca de 26% de los encuestados). GANA + NI se convertiría en uno de los dos partidos principales y el FMLN se convertiría en un partido menor.

FUENTE: LPG Datos, encuesta publicada el 29 de noviembre de 2018 en las redes. Los datos de 2018 corresponden a noviembre de ese año.

De este modo las dos gráficas muestran una historia muy coherente: la migración de las bases de un partido a otro, efectuada en dos etapas—primero a través de un grupo grande de previos votantes del FMLN que prefiere no votar que votar por el FMLN, y luego un grupo de votantes más duros que se unen a los anteriores para votar por un nuevo partido.

La estrategia de GANA + IN para extraerle los votantes al FMLN es muy clara. Busca convencer a éstos de que GANA + NI es el único que pueden ganarle a ARENA, de tal forma que los que voten por el FMLN están desperdiciando su voto. La cuchilla escondida debajo de este argumento es que mientras más gente se mueva en estas elecciones del FMLN a GANA + NI más se acercaría el FMLN al punto de no regreso—un nivel de votos tan pequeño que lo haría perder no solo una cantidad irrecuperable de los subsidios que da el gobierno a los partidos por voto obtenido sino también su credibilidad como factor de poder. El poder de un partido y de sus partidarios y de sus cúpulas depende de que la gente crea que tienen poder. Eso es lo que atrae a nuevos partidarios y lo que hace que lo otros partidos y el país entero lo tomen en cuenta. Como toda reputación, es más fácil obtener la credibilidad del poder que recuperarla. Una vez que se ha tenido y se ha perdido, no se puede recuperar, ya que la imagen de decadencia permea todas las percepciones. Por esta razón, el FMLN no puede pensar que puede permitirle a GANA + IN que le quite sus votos pero que después los va a recuperar, sea que GANA + NI gane o pierda las elecciones.

FUENTE: LPG Datos, encuesta publicada el 29 de noviembre de 2018 en las redes. Los datos de 2018 corresponden a noviembre de ese año.

El FMLN, que las encuestas dicen no llegará ni al 10% de los votos, pasaría a segunda categoría como partido. No sólo eso. Los votantes mismos, las estructuras y la base dura del FMLN que se pasen a GANA + NI se convertirían en ciudadanos de segunda clase en un partido que ya no sería de ellos.

Que esto esté pasando es bien extraño porque la cúpula y las estructuras del FMLN no están haciendo nada para detener el sangramiento excepto manejar una campaña presidencial que parece de entrada una aceptación de una derrota. Esto equivale a un abandono de sus propias bases, que no terminan de entender la diferencia entre perder unas elecciones y cometer un suicidio como partido. Es más extraño todavía porque ni siquiera hay convergencia ideológica entre el FMLN y GANA + NI, que si existiera podría pensarse que justificaría la negligencia con la que la cúpula del FMLN está dejando abandonado su partido. La transfusión de votantes se está dando de un partido que se definió como de izquierda hacia uno que nunca ha tenido el más mínimo trazo de una ideología y ha sido oportunista sin ambages desde que nació.

La única manera en la que el FMLN puede sobrevivir es mostrando una votación respetable, que indique que lo que está sufriendo no es un colapso total sino una fluctuación de un poder que se mantiene. Si saca sustancialmente menos que el 20% de los votos, el FMLN pasará a segunda categoría, asesinado no por otros partidos políticos, sino por la deserción de sus propios votantes. Quizás algunos se lamenten después de cómo se suicidaron políticamente.


Cada uno haga sus números. Columna Transversal de Paolo Luers

2 diciembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Parece que ya están decididas las elecciones presidenciales. Parece. Pero la apariencia puede engañar. Se genera en dos campos: en el de las encuestas, y en las redes sociales, donde existe un claro dominio de los operadores de Nuevas Ideas, resultado de un trabajo sistemático de años.

Hasta La Prensa Gráfica, por nada conocida por simpatía con el candidato de GANA, en su nueva encuesta da la impresión que la gente ya se decidió. Pero el 46.9% no se ha decidido, según esta encuesta. Es un porcentaje inusualmente alto, cuando solo faltan 2 meses a las elecciones. Además hay que tomar en cuenta que puede existir un “voto escondido” que aun no se revela en encuestas. Cuando la pregunta era con qué partido partido simpatizan, ARENA está con 25.9% unos 9.2 puntos encima de su intención de voto (16.8%). El FMLN, con 14.8% de simpatía, está unos 7.9 puntos encima de su intención de voto (6.9%). Se puede deducir que ambos partidos tienen un potencial “voto escondido” considerable.

Esto se confirma con los datos sobre “identidad ideológica”. Un 35.3% se declara de derecha, y un 17% de izquierda, dejando bastante espacio de crecimiento, tanto a los partidos de derecha como al partido de izquierda – una vez que los indecisos tomen su decisión electoral.

Es cierto que el “voto duro” ya no es tan duro, por el evidente desgaste de los partidos. Esto se expresa en las encuestas. Los simpatizantes tradicionales y hasta los miembros de los partidos usan las encuestas para expresar su insatisfacción con sus direcciones. ¿Lo harán también a la hora de votar de verdad? Me permito ponerlo en duda.

Con el inusual porcentaje de indecisos (46.9%), y con el potencial voto escondido (o voto todavía en berrinche con las direcciones de sus partidos) para FMLN y ARENA, es muy prematuro (o tramposo) querer declarar ganador a esta altura. Esta ha sido la estrategia de Bukele desde el inicio. “El pueblo ya decidió” siempre ha sido su consigna favorita. Las encuestas han alimentado esta euforia y ciertamente impactado la opinión pública.

Para obtener una imagen más realista, hay que analizar otros elementos igualmente importantes, que pueden arrojar elementos de valoración sobre el potencial de las tres candidaturas. Un factor es la situación interna de los partidos ARENA y FMLN. Ambos han lanzado candidatos que gradualmente se desmarcan de los conceptos tradicionales de sus partidos. Gradualmente, porque quieren evitar conflictos internos en tiempos electorales. Carlos Calleja, en las elecciones internas promovido por el aparato partidario, comienza a comportarse como “outsider” y “renovador”, adoptando un discurso independiente del partido. La selección de Carmen Aída Lazo como su vice ha sido un desafío a los conservadores en ARENA. Y resulta que ella no está de adorno, sino sus posiciones críticas a las políticas económicas y sociales de los gobiernos de ARENA se están reflejando en un giro sorprendente: La fórmula Calleja/Lazo está adoptando como su eje central el concepto de fuertes inversiones sociales como palanca para el crecimiento. Esta misma línea se prolonga en sus propuestas en el tema Seguridad, priorizando la inversión social focalizada sobre la continuación de la guerra contra las pandillas. Todavía les cuesta reunir toda la derecha detrás de esta nueva visión. Y también requiere tiempo convencer a los sectores críticos a ARENA que estos cambios son más que un cambio de discurso. Pero se puede observar que en ambas direcciones (la interna y la externa) están gradualmente teniendo avances.

En una situación parecida se encuentra Hugo Martínez. Tiene que convencer al voto duro rojo que su giro hacía la renovación es la única forma de mantener vivo al FMLN como partido de izquierda. Y por otra parte tiene que superar en los sectores decepcionados de los gobiernos del FMLN muchas dudas de su capacidad de encabezar la renovación de su partido.

Si ambos se mantienen coherentes y audaces en sus planteamientos, pueden movilizar votos que estaban distanciándose de sus partidos.

Otro factor a analizar es el impacto del sistemático trabajo territorial que ambos candidatos y sus partidos están haciendo. Si con este trabajo pueden movilizar a las bases organizadas en los municipios que gobiernan, la recta final puede producir sorpresas. En este campo, ni GANA, ni CD, ni Nuevas Ideas pueden competir. Y menos su candidato, quien parece tener aversión al contacto directo con la gente.

Todos estos factores posiblemente no sereflejan en las encuestas. Encuestas son encuestas, pero como dice Salvador Samayoa: En marzo 2018 hubo una medición real, no en encuesta, sino en elecciones, donde los tres partidos que respaldan a Carlos Calleja obtuvieron 1.25 millones de votos. ¿Cuántos factores objetivos existen para pensar que esta vez van a votar diferente? Y estos 1.25 millones votaron en una elección legislativa con solo 45% de participación. Si proyectamos este resultado a una elección presidencial, que suele tener por lo menos un 55% de participación, estaríamos hablando de casi 1.5 millones de votos – en un padrón total de 5.6 millones, de los cuales votarán 3 millones, si la participación es de un 55%, como en la primera ronda del 2014.

Cada uno haga sus números…


Más allá de las encuestas. De Eduardo Torres

28 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

“Ya no sé en cuál encuesta creer”, me comentó un amigo, refiriéndose a la batalla de los sondeos ciudadanos que se libra en la campaña presidencial, lo cual para nadie debería ser sorpresa, ya que debido al impacto que causan ante la opinión pública los estrategas de campañas —“in crescendo”— hacen uso de ellas como instrumentos para la consecución de objetivos. Quizá por ello estarán fallando tanto las encuestadoras, porque hay de todos los sabores y olores aunque haya otros parámetros de medición, menos sofisticados como el manejo del territorio, pero que también impactan en sectores específicos de los electores y suelen hacer diferencia en las contiendas electorales.

Acercándose la elección —estamos a nueve semanas de ir a las urnas— otro amigo me compartió una tabulación de resultados —con la salvedad de no hacerse públicos los datos ya que los autores de los estudios no desean verse involucrados en política— de un modelo matemático basado en redes sociales, similar al que utilizó El Diario de Hoy con la firma Predictvia; por lo observado en la campaña, los resultados son lógicos para quien escribe. Las investigaciones han sido hechas mes tras mes desde junio hasta noviembre y sus autores concluyen: “Vemos una tendencia sostenida de acercamiento de las preferencias entre ARENA y GANA”. Noviembre, para el caso, está cerrándose ya en el borde del margen de error.

Pero también reportan los estudios elementos nuevos, ya que bajo la metodología utilizada, que contempla inteligencia artificial, puede llegar a medirse el humor de los votantes. “Hay un voto oculto hacia ARENA y el Frente”, precisan los autores, ya que “los ataques han sido tan fuertes hacia estos institutos políticos que en algunos sectores declarar que van a votar por estos partidos tiene “un costo de imagen personal”. Por eso el entrevistado modifica intencionalmente su respuesta en el momento de la entrevista”. Ese fenómeno, aseguran, es cada vez más común en escenarios de alta polarización. Las tabulaciones ratifican a su vez hallazgos anteriores: si baja Bukele sube Martínez y viceversa.

Tras décadas de participación en la realización de investigaciones de opinión pública y habiendo sido responsable en medios de comunicación de interactuar con diversas firmas para la realización de encuestas para ser difundidas en los medios, me han parecido congruentes los resultados (no solo los hallazgos) de las tabulaciones a las que he tenido acceso. Sustentan la posición sobre un resultado incierto que vengo sosteniendo en las últimas semanas, ya que no hay ganador en la campaña sino que se ha venido cerrando cada vez más. Quizá incluso se llegue a decir después que un error estratégico de la campaña naranja fue haber intentado vender prematuramente como ganador a su candidato.

Entrando a la fase crítica de la campaña, quien esto escribe no descartaría a este momento al tercer candidato en contienda porque como tan claramente observé en las tabulaciones que comento, Martínez y Bukele están como en un sube y baja; baja uno sube el otro y viceversa. Los números a noviembre, empero, está entre dos contendientes —pocos en realidad seguirán creyendo en un “game over”. Pero hay volatilidad en las tabulaciones y si en efecto llega a haber voto escondido de los partidos mayoritarios, más la experiencia de estos en el terreno y en la organización del “Día D”, la lógica indica no descartar a ninguno de los tres aunque sean Bukele y Calleja los que a este momento estén casi taco a taco.

Al igual que Calleja, el candidato Martínez está formulando propuestas concretas, además de andar ambos “pateando” el territorio, no así Bukele, cuya presencia continúa estando en la blogosfera y en publicidad pautada. Las líneas maestras de cada campaña están en ejecución, se trata también de que no cometan errores los candidatos, ya que vamos entrando a la fase de definición. La lógica nos continúa diciendo que esta historia está aún por escribirse.


El difícil arte de las encuestas. De Manuel Hinds

11 octubre 2018 / EDH-Observdores

Cada vez que alguien publica una encuesta, las redes sociales se llenan de descalificaciones de ese alguien, acusándolo de incompetente o corrupto. Las acusaciones se acompañan de comparaciones entre lo que ese alguien ha dicho antes de las elecciones y los resultados de las elecciones. Aunque no se puede negar que hay grandes diferencias en la confiabilidad de diferentes casas encuestadoras, a todas, o casi todas, puede encontrárseles grandes errores. Debido a esto, lo más objetivo es comparar lo que todas dijeron con la realidad para ver si los errores de la acusada fueron mayores que los de los demás.

El caso más citado es el de la elección entre Edwin Zamora y Nayib Bukele para la alcaldía de San Salvador. En esto, usted puede tomar casi cualquier casa encuestadora en El Salvador y desprestigiarla porque todas, excepto una (la de El Diario de Hoy) daban enormes ventajas a Bukele sobre Zamora semanas antes de las elecciones…y el resultado fue un virtual empate. El hecho que El Diario de Hoy dijera que la diferencia sería tan pequeña que era imposible predecir quien ganaría volvió a el diario un blanco de burlas y críticas…hasta que la realidad mostró que no estaba equivocado. De esta forma, si alguien critica a cualquiera por haber sobreestimado los votos que recibiría Bukele en esa elección, tiene que extender su crítica a todas las casas encuestadoras, excepto la usada por El Diario de Hoy en esa elección.

Probemos otro caso, el de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014. Antes de discutirlo, hay necesidad de hacer dos clarificaciones para poder comparar peras con peras y manzanas con manzanas.

Electorado y votantes

Lo primero que hay que tener presente al hacer comparaciones es si los porcentajes usados en la comparación se refieren a porcentajes del electorado o de los votantes. La diferencia entre los dos la dan los electores que no votan, que son muchos. En la Tabla 1 vea usted las cifras del electorado, de los votos (incluyendo los nulos y otros que no valieron) y los que no votaron. Puede ver que en la primera vuelta de 2014 el 47.4% de la población no votó.

TABLA 1. Electorado y votantes, elecciones presidenciales 2014 primera vuelta
Personas %
Total electorado 5,210,081 100.0%
Total votos 2,741,074 52.6%
No votaron 2,469,007 47.4%

Fuente: Tribunal Supremo Electoral


Diferencias en los porcentajes

La tabla 2 muestra las diferencias entre los porcentajes que los mismos votos representan del electorado y de los votos emitidos. Así, por ejemplo, los votos del FMLN en primera vuelta (1,315,768) representaron el 25.25% del electorado y el 48.93% de los votos realmente emitidos. Si una encuestadora hubiera dicho que el FMLN va a recibir el 25.25% del electorado, habría estado correcta, pero alguien que viera que como porcentaje de los votantes la realidad fue de 48.93% podría pensar que cometió un enorme error.

TABLA 2. Resultados de las dos vueltas presidencial 2014, % de electorado y de votantes reales
Total electorado 5,210,081
Total votos 2,741,074
FMLN primera vuelta 25.25% 48.93%
ARENA primera vuelta 20.11% 38.96%

Fuente: Tribunal Supremo Electoral

 

Las encuestas de la primera vuelta 2014

Las casas encuestadoras siempre calculan los porcentajes usando como base el electorado, porque calculan no solo por quien votarían los electores sino también el número de los que no votarían. Vea usted la Tabla 3, que muestra los resultados de las encuestas hechas por cinco casas en las semanas de 2014 antes de las elecciones de ese año, primera vuelta. Al final derecho de la tabla puede ver NS/NR, que significa No Sabe, No responde. Estos incluyen a los que no van a votar más otros que no quieren decir o no han decidido. Así, esta categoría es más grande que los que no votan. Al ver esta tabla recuerde que los que no votaron fueron 47.4% y compruebe qué tan lejos estaban de esa realidad, ya que en sus cifras estaban más o menos en la mitad de los que no votaron. Al fondo de la tabla, en las últimas cuatro filas, está el promedio de todas las casas encuestadoras, la realidad de las elecciones como porcentaje del electorado (que es la base que tienen las encuestas en este cuadro de modo que se pueden comparar), más la realidad como porcentaje del total de votos en la siguiente línea, y al final la realidad como porcentaje de los votos válidos, que es la cifra que la gente usa más.

TABLA 3. Encuestas de primera vuelta presidencial 2014, % del electorado, hechas en 2014
ARENA FMLN UNIDAD PSP FP S NS/NR
UCA 27.4% 40.8% 11.6% 0.4% 0.4% 19.4%
UTEC 28.2% 36.6% 10.4% 0.3% 0.1% 24.4%
LPGDatos 29.9% 32.0% 9.7% 0.1% 28.3%
EDH 36.6% 36.1% 11.6% 15.7%
TCS 35.3% 32.7% 11.4% 0.3% 0.5% 19.8%
Promedios Encuestas 31.5% 35.6% 10.9% 0.3% 0.3% 21.3%
Realidad % de electorado 20.1 25.3% 5.9% 0.02% 0.01% 47.4%
Realidad % de votos 38.2% 48.0% 11.2% 0.4% 0.2%
Realidad % de votos válidos 38.95 48.93 11.44 0.04% 0.02%

Fuentes: Iudop, Ciops, LPGDatos, New Link Research, Consulta Mitofsky, todos de 2014.

La tabla 4 muestra los errores contra la realidad como porcentaje del electorado. Como puede verse, son bien grandes en todos los partidos y en todas las casas encuestadoras. En promedio, todas juntas, sobreestimaron a ARENA por 11.4%, al FMLN por 10.3%, y a UNIDAD por 5.0%. La UTEC, que ha sido vilificada últimamente, no sale más mal que las otras.

Tabla 4. Errores con respecto a la realidad (todas son sobreestimaciones)
ARENA FMLN UNIDAD
UCA 7.3% 15.5% 5.7%
UTEC 8.1% 11.3% 4.5%
LPGDatos 9.8% 6.7% 3.8%
EDH 16.5% 10.8% 5.7%
TCS 15.2% 7.4% 5.5%
Promedios 11.4% 10.3% 5.0%

De esta forma, las acusaciones de unas a otras parecen como cuando el comal le dijo a la olla, estás bien negra. Pero para ser justos, note que como la sobrestimación de ARENA y el FMLN en las encuestas son casi iguales, todas juntas en promedio casi le pegaron a la diferencia real entre estos dos partidos. Esta fue de 5.2% y ellos la estimaron en 4.2% del electorado. Visto así, tomar todas en conjunto puede dar una buena estimación.

Carta a los que se impresionan con las encuestas: Calma, no se dejen engañar. De Paolo Luers

27 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados consumidores de las redes sociales:
El equipo de propaganda de Bukele es deficiente para promover el debate basado en argumentos, propuestas racionales. La verdad es que está hecho para esto, no tienen este propósito. No está hecho para debatir, sino para propaganda. Y para este fin, hay que reconocerlo, es muy eficiente. ARENA y FMLN, en este campo, parecen aprendices.

Ayer las redes sociales, campo principal de batalla del Team Nayib, logró puntear en su intento de crear la percepción de que las elecciones presidenciales ya están definidas y que el ganador es Bukele. Ayer CID Gallup publicó su nueva encuesta, y Nuevas Ideas y sus múltiples pasquines digitales saturaron las redes con estos mensajes: “Nayib ganará en primera vuelta”, “25 puntos encima de Calleja”.

Todo el mundo sabe que las encuestas no solamente son instrumentos de análisis. También son instrumentos de propaganda. Y el método de engañar es la lectura parcial de los datos que una encuesta arroja. Y así es en este caso. CID Gallup hizo dos simulacros de voto, uno poniendo a la gente a escoger entre los candidatos – y el otro poniéndolos a votar en una papeleta real, con los banderas de los partidos. Y los dos arrojan marcadas diferencias.

El único resultado que anda flotando por todas partes en redes es el simulacro de votación con nombres, que da a Bukele 45%, a Calleja 20%, a Hugo Martínez 7%, a Josué Alvarado 1%, y un 27% de indecisos. Este es que favorece a Bukele que se conozca. Pero no es simulacro real.

Pero en el simulacro que corresponde a como realmente vamos a votar, marcando en una papeleta con las banderas de los partidos, nos da la imagen de una carrera mucho más cerrada: 39% marcan GANA, 13% marcan FMLN, y 31% marcan las banderas de la coalición ARENA, PCN, PDC y DC.

39% versus 31%, a más de 4 meses de una elección presidencial, no debería provocar ni celebraciones y euforia de unos, ni tampoco susto o desesperación otros. Quien se deja de impresionar por una diferencia tan insignificante, se equivocará en su estrategia – y pagará las consecuencias.

Viendo los datos de Gallup queda evidente que Calleja y Martínez todavía no han logrado movilizar las bases de sus partidos, ni el porcentaje de población que simpatiza con sus partidos. Esto, en El Salvador y en muchas partes, suele reflejarse en las encuestas al inicio de las campañas, pero esta brecha suele cerrarse gradualmente al acercarse el día de la verdad. Las campañas de Calleja y de Hugo Martínez tienen que analizar bien esta situación, y sacar las estrategias adecuadas. Esta estrategia no puede ser quedarse atrapados en campañas dirigidas a sus propias bases. La única forma que las bases se van a animar y movilizar es cuando vean que sus candidatos, asumiendo liderazgo y propuestas audaces, comienzan a puntear con los ciudadanos indecisos y escépticos.

Aquí no hay nada decidido, ni perdido ni ganado. Está todo por decidir en los 4 meses de campaña que comienzan la próxima semana. Ni siquiera conocemos las propuestas de los candidatos. No hemos visto su temple en un debate. Los ciudadanos harían bien en no dejarse engañar por la propaganda que se hacen con las encuestas.

Saludos,

Las primeras encuestas: UFG y LPG-Datos

Salieron las primeras encuestas realizadas luego de que todas las coaliciones, alianzas y fórmulas presidenciales estån establecidos. Este es el punto cero con el cual comienza la carrera presidencial.

Segunda Vuelta

1 septiembre 2018 – LPG y UFG

 

Unos días antes había salido la encuesta de la Universidad Francisco Gavidia. Aquí los resultados: