primarias

El renacer de la esperanza. De Manuel Hinds

21 abril 2018 / EDH-Observadores

La campaña por la candidatura de ARENA ha terminado. Mañana son las elecciones primarias de las que va a emerger el candidato del partido para las elecciones presidenciales de 2009. Todavía no sabemos quién es el ganador, pero lo que ya sabemos es que ARENA ha conseguido un triunfo decisivo en los últimos meses con la primera campaña bajo sus nuevos estatutos, que cumplen con todos los requisitos planteados por la Sala de lo Constitucional y por la Ley de Partidos Políticos. Pero el triunfo no solo es legalista sino mucho más profundo porque en el proceso el partido ha avanzado mucho en su respuesta a las críticas fundamentales que ha recibido en la última década.

La primera de estas críticas era que el partido se había quedado ofreciendo solo más de lo mismo en términos de la concepción de las políticas económicas y sociales necesarias para romper los círculos viciosos que obstaculizan la integración del país al nuevo mundo del Siglo XXI.

La segunda crítica era que el partido había perdido la capacidad de representar una oposición constructiva, que pudiera presentar nuevas visiones del país y presentar soluciones originales para lograr volverlas realidad.

La tercera crítica era que el partido seleccionaba al candidato “de dedo”, sin una verdadera competencia que involucrara al partido entero en dicha selección.

La cuarta crítica era que el partido estaba dividido de una manera irreconciliable en términos de ambiciones personales, de tal manera que no podría nunca más convertirse en un partido unificado que pudiera triunfar sobre el FMLN.

Estas críticas eran muy graves porque coinciden con los vicios que han impedido que los partidos de la derecha pudieran impedir el ascenso de la izquierda radical, aun en países, como Venezuela, donde la derecha y la izquierda moderada son numéricamente muchísimo mayores que la izquierda radical.

En los últimos meses ARENA ha demostrado claramente que ha superado todos estos problemas. La competencia por la candidatura ha incluido a tres precandidatos que han luchado con todas sus ganas por lograrla, basados no en críticas interminables al FMLN—del cual todos sabemos que ha presidido los peores gobiernos de la historia—sino en visiones e ideas frescas que se orientan a resolver los problemas del país. Aunque ha habido muchos troles que han llenado las redes sociales con denuncias anónimas de que se está preparando una trampa para elegir a un candidato específico, estas denuncias pierden toda credibilidad ante dos hechos claramente establecidos: uno, que el voto es secreto, y, dos, que el padrón incluye a 122,000 personas. Las acusaciones de que las estructuras de ARENA forzarán a los empadronados a votar por un candidato impuesto pierde toda credibilidad en un proceso en el que el voto es secreto. Una persona a la que le quieran imponer un candidato puede decir que sí va a votar por el impuesto y luego votar por otro en la intimidad de la casilla de votación.

Por otro lado, además de que es imposible imponer preferencias con votos secretos, cualquiera se da cuenta de que controlar el voto de 122,000 personas, es todavía más difícil. Si la mayoría de un padrón tan grande vota por alguien, es porque así querían votar, no porque se escogieron con pinzas para darles el voto.

De todos los vicios que atrajeron críticas el peor de todos era el de la fracturas internas. Este problema ha sido el más importante en la entrega que las fuerzas democráticas han hecho del poder en Venezuela. En cada una de las etapas en las que los Socialistas del Siglo XXI ha ganado a las fuerzas democráticas ha habido un líder al menos que ha preferido romper la unidad democrática a sobrellevar la derrota de su ego. Con sus fuerzas fragmentadas, los partidos democráticos se han entregado como bestias al matadero de los Socialistas del Siglo XXI.

Mucha gente, yo incluido, hemos tenido miedo de que ARENA no hubiera superado este problema. Sin embargo, los tres se comprometieron públicamente y con mucho entusiasmo en televisión nacional a apoyar al ganador de la elección del 22 de marzo, sin condiciones y con todo el país de testigo.

De esta forma, ARENA estará entrando a la campaña presidencial con un excelente candidato, el que gane, que ha competido con ideas, muy bien entrenado por la campaña primaria, con el apoyo decidido de sus dos rivales en esta primaria, y con un partido unido detrás de él. Equipado de esta forma, el candidato podrá abocarse a ganar los votos de los que, por las críticas que aquí hemos mencionado, habían dejado de votar por ARENA. Es la oportunidad más grande que hemos tenido de entrar a una nueva etapa en la historia del país, una etapa de reconciliaciones y de excelencia técnica en el gobierno. Es una era de esperanza.

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Por vacío de ley tenemos esta campaña electoral. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 16 abril 2018 / El Diairio de Hoy

Hostigamiento es lo que causan las campañas políticas en nuestro país. Vivimos en un permanente proselitismo electoral, donde los políticos -año tras año- ponen su empeño en hacer campaña sin que parezca tal; ni la Asamblea Legislativa ni el Tribunal Supremo Electoral han hecho mucho para regular con más detalle este periodo y hacer que se cumplan los tiempos establecidos en la Constitución. Y tampoco han regulado nada referente a la campaña interna de los partidos políticos.

Vamos por partes. En agosto de 2014, la Sala de lo Constitucional ordenó a la Asamblea Legislativa realizar las reformas legales necesarias para establecer la democracia interna de los partidos desarrollar el ejercicio de las libertades democráticas (expresión, opinión, crítica pública, petición, reunión, etc.) y afirmar el derecho al voto libre de los miembros del partido. Esto solo se logra con información, con debate público, con contraste de ideas.

En diciembre de 2015 se reformó el artículo 37 de la Ley de Partidos Políticos en cuanto a las elecciones internas dentro de estas instituciones. Se reguló la forma de convocatoria a elecciones, las circunscripciones, los requisitos para los que quieran participar como candidatos, diseño de papeletas, las formas de votar. Pero, y es un gran pero, nada se dijo de la propaganda electoral en los periodos de desarrollo de la democracia interna de los partidos. La ley establece un marco al cual los partidos deben ceñirse para realizar sus elecciones; al no existir ningún límite, los partidos han manejado sus actuaciones con plena libertad.

Si existe una verdadera competencia al interior de los partidos, lo más lógico es que haya una etapa donde se posicionen las ofertas electorales de los competidores y que la militancia tenga la información suficiente para poder decidir por quién votará. Para esto tienen que existir tiempos de campaña, forma de hacer campaña, transparencia, entre otros aspectos; nada de esto fue considerado por la Ley de Partidos Políticos. Por ello, prácticamente cada partido hace lo que quiere en sus campañas internas, sin límite alguno, dirigiendo mensajes -como lo estamos viendo- a escala nacional y no a los militantes.

Con esto no quiero decir que a los ciudadanos que no pertenecemos a ningún partido político no nos interesa la forma en que se eligen a los candidatos para la presidencia de los partidos; claro que sí nos interesa y para informarnos existen las plataformas electrónicas y los medios de comunicación que transparentan estos procesos. Pero deben tener claro que los destinatarios del mensaje son los militantes del partido y no el resto de la ciudadanía. Y que todavía no estamos en elección presidencial sino en etapa de elección interna de candidatos. Ningún derecho es absoluto y así como los candidatos y miembros de partidos tienen derecho a expresarse, otro sector de la población tiene derecho a exigir que se respeten los periodos de silencio. Hay que buscar un balance.

El Tribunal Supremo Electoral es supremo a la hora de interpretar la ley electoral y en este caso no tuvo en consideración que los partidos se encuentran en etapa de elección interna; su más reciente resolución equiparó todas las acciones de los precandidatos del partido ARENA en su elección interna a una campaña de elección de presidente y vicepresidente de la república, que es a la que se refiere el artículo 175 del Código Electoral y 81 de la Constitución. Y por tanto prohibió la divulgación de mensajes de estos en medios de comunicación.

Pregunta: ¿A quién se le pasó la mano? Profesionalmente, creo que tanto al partido ARENA como al Tribunal Supremo Electoral. El partido no supo manejar la campaña como verdaderamente interna, sino que da la percepción de que estamos a pocos días de que se elija al Presidente de la República y no al candidato oficial de un partido; y al Tribunal Supremo Electoral también, pues creo que a su decisión le ha hecho falta considerar esa falta de regulación y suplir esa omisión por la vía de la jurisprudencia electoral, poniéndole límites a los partidos. Que esta experiencia sirva para perfeccionar -vía ley o jurisprudencia- las elecciones y campañas internas de los partidos. Porque si hay vacíos habrá campaña y, a muchos, no les gustará.

Carta a los precandidatos: ¡Debatan! De Paolo Luers

Paolo Luers, 14 abril 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados Carlos Calleja, Javier Simán y Gustavo López:
Muchos han señalado que el primer intercambio entre ustedes no fue realmente debate. Este segundo, sobre seguridad, fue hasta peor. Parecía más bien un examen: El moderador les tiró una pregunta, los 3 contestaron en 2 minutos cada uno – pero en vez de repreguntar para profundizar en el tema y escarbar los diferentes enfoques de ustedes, Rafael Domínguez les lanzó otra pregunta, pasando al siguiente tema.

Así cubrieron 10 temas concretos, pero en ninguno de ellos se profundizó. Escuchamos las respuestas, en general políticamente correctas, pero NO pudimos apreciar las diferencias en cuanto a filosofía, enfoques, prioridades – ni tampoco en cuanto a factibilidad y eficiencia de las soluciones.

Sin un moderador acucioso y capaz de repreguntar, y sin espacios para que los candidatos pudieran discutir y cuestionarse entre ellos, terminaron exponiendo más o menos lo mismo. Javier Simán y Carlos Calleja (en este orden) con un poco más elocuencia y coherencia, paro nadie de ustedes tres logró distinguirse e ir más allá de las respuestas obvias. Claro que hay que hacer una reforma penitenciaria, ¿pero cómo, con qué prioridades y principios? Obvio que el próximo presidente tiene que asumir personalmente la seguridad como jefe, ¿pero cómo va a afectar esto a la PNC, al gabinete de seguridad y al consejo de ministros en su totalidad? ¿Qué prioridades va a definir para la inversión social, para que la prevención se convierta en política del estado deje de ser un mosaico de proyectos aislados? Por supuesto hay que recuperar el control territorial que el Estado abandonó, ¿pero qué significa control? ¿Es un asunto militar o uno de presencia e impacto de los servicios del Estado?

Para evaluar el primer debate, apliqué un sistema de puntuación, tema por tema, dando 3 puntos a la mejor respuesta/propuesta, y solo 1 para la menos completa. Ganó por puntos Javier Simán. Pero en este segundo foro, por su formato equivocado, ni siquiera esto me funciona. No fue debate – y como examen tampoco funcionó. Ni siquiera fue un examen para evaluar capacidades o propuestas viables, tampoco un examen para ver quien está dispuesto de audazmente cambiar las prioridades y focalizar el gasto del Estado para llegar a la raíz de los problemas que generan violencia y delincuencia.

Así como están diseñados estos foros, resulta difícil que cumplan su principal función: Hacer visibles las diferencias entre los tres candidatos y sus proyectos políticos. Esto es lo que los votantes en esta elección primaria necesitan ver para tomar el 22 de abril una decisión racional sobre quién de ustedes es el candidato que sabrá enfrentar los problemas del país sin repetir las viejas políticas y mañas. Yo lo tengo claro, para mi es Javier Simán, pero no lo puedo derivar de lo que escuché en este segundo foro. No puedo decir que Javier Simán ganó este round, tampoco puedo decir que lo ganó Carlos Calleja.

Ambos metieron la pata, y extrañamente el moderador o no se dio cuenta, o no quería señalarlo. Calleja cuando dijo que la PNC, en vez de tirar con escopetas, debería tirar balas. Simán cuando dijo que la Fuerza Armada debería mover las tanquetas de los redondeles de la Escalón a las comunidades. Ambas cosas no son coherentes con los planteamientos de ambos, que implican buscar soluciones novedosas e inteligentes.

Les solicito a ustedes tres que utilicen el último foro para convertirlo en un debate real. Y si el moderador no sepa generarlo, háganlo ustedes. Usen sus bloques de 2 o 3 minutos para transparentar de qué realmente se trata en esta contienda, cuáles son las diferencias que los distinguen. Y si no hay consenso sobre esto, gana el que acepte el reto de debatir.

Saludos,

La columna de Paolo Luers sobre el primer debate:
Poco debate, mucho violín

Un acto arbitrario. De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 13 abril 2018 / El Diario de Hoy

El lunes pasado el Tribunal Supremo Electoral emitió una resolución para normar las comunicaciones de precandidatos, partidos y medios durante las elecciones primarias para seleccionar los candidatos a la Presidencia de la República. La resolución se dio en respuesta a la queja de algunos ciudadanos de que las campañas que los precandidatos de ARENA están llevando a cabo constituyen una “campaña adelantada” para las elecciones de 2019 porque en el proceso han colocado vallas y mupis en calles y carreteras y han trasmitido varios programas de televisión, incluyendo un debate entre todos los precandidatos que se llevó a cabo el jueves de la semana pasada. La queja es que en la propaganda para cada uno de los precandidatos se filtra un mensaje favorable para el partido ARENA mismo, lo cual representa, dicen los quejosos, una desventaja para los otros partidos, que no están llevando a cabo un proceso similar.

El TSE se pronunció a favor de los quejosos, estableciendo unas restricciones que no solamente violan la libertad de expresión y prensa consagrada en la Constitución Política sino que además contradicen el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y la sentencia de la Sala de lo Constitucional que exigió que los candidatos a puestos de elección popular fueran seleccionados por medio de procesos democráticos. Las restricciones son tales que, en medio de muchas otras, el TSE ordena que los medios “no podrán transmitir spots, programas de televisión, cuñas radiales o publicaciones en prensa escrita y digital, en las que aparezcan ciudadanos que aspiren al cargo de presidente o vicepresidente de la República”.

Esto implica que para no incurrir en sanciones del TSE los periódicos, los canales de televisión tendrían que estar autocensurándose, no reportando ningún evento en el que aparezcan precandidatos y buscando que en ninguna fotografía o video aparezca uno de estos. Esto suprimiría mucha información que el público demanda legítimamente y establecería una autocensura que está prohibida por la Constitución. El TSE no tiene derecho ni competencia para negar al público acceso a la información.

La resolución también contradice el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y los estatutos de ARENA, que han sido aprobados por la Asamblea Nacional como leyes de la República. La Ley de Partidos Políticos ordena que los candidatos sean seleccionados por medios democráticos, y los estatutos de ARENA que esta selección debe hacerse por medio de elecciones primarias. El padrón electoral de ARENA es de 122 mil personas. No hay manera efectiva de llegar a todos estos electores sin usar los medios masivos que son precisamente los que el TSE ha prohibido usar. Facebook y otras redes sociales se pueden usar, pero no llegan a todos, especialmente a los que tienen menos medios económicos. En realidad, los medios masivos cumplen un papel que sin ellos nadie puede cumplir. Al prohibir el uso de estos medios, el TSE ha remachado su negación al derecho de información de la población.

¿Cómo podrían enterarse los 122 mil empadronados de ARENA de lo que piensan y sienten los precandidatos para hacer su decisión de por quien votar? ¿Y cómo el resto del país podría enterarse de cómo se han realizado las primarias si no se puede informar sobre ellas?

La verdad es que al emitir estas resoluciones el TSE ha seguido innecesariamente una filosofía restrictiva para resolver el problema de la equidad de oportunidades en las elecciones. Los quejosos o sus protegidos se sienten en desventaja porque estos protegidos, los otros partidos, no están realizando primarias, y no están teniendo una legítima competencia para seleccionar a su candidato. Si ellos estuvieran cumpliendo con el espíritu de la Ley de Partidos Políticos, ellos también estarían haciendo propaganda nacional, y tendrían vallas, mupis, entrevistas y hasta, posiblemente, debates. Por supuesto, si no se puede publicar nada en los medios masivos de los actos de los precandidatos de ARENA, ni de sus debates, ni de la magnitud de su proceso, los otros partidos podrán no hacer nada similar y aún así pretender que son tan democráticos como ARENA —obviamente— sin serlo. El sacar el proceso de las primarias de los medios masivos es crear oscuridad en la política del país. Todos sabemos lo que se forja en la oscuridad.

Un “debate” mejorable. De Jaime García Oriani

Jaime García Oriani, 8 abril 2018 / El Diario de Hoy

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Una bicicleta eléctrica no es una motocicleta, por mucho que tenga dos ruedas y un motor. Hay diferencias que llevan a utilizar conceptos diferentes para referirnos a ambas cosas, aunque tengan similitudes.

Decir que el primer encuentro entre los precandidatos presidenciales de ARENA fue un debate sería irreal. Se trató de un foro, bastante restringido por cuestiones de tiempo y formato, en el que los contendientes respondieron a las preguntas sin oportunidad de interactuar entre ellos o profundizar en sus argumentos. Pese a esto, no les quitamos el mérito ni su importancia.

Algunos miembros del partido tricolor se refieren a los eventos como algo inédito. “Es la primera vez en la historia que se hace en El Salvador un evento donde las personas que aspiran a ser candidatos van a someterse a una entrevista con moderador”, dijo Ricardo Martínez, coordinador general de la Comisión Electoral Nacional (CEN). Sus declaraciones merecen ser matizadas: no es la primera vez que sucede esto; en 2008, cuando Tony Saca controlaba ARENA, se organizaron varios foros con los entonces precandidatos, en un polémico proceso por los favoritismos de la dirigencia.

Luis Mario Rodríguez, quien vivió en persona esa experiencia al haber sido precandidato presidencial en aquella ocasión, trató recientemente el asunto en una columna de opinión publicada en El Diario de Hoy. (Las internas en ARENA, 5 de abril de 2018).

“En 2008 se aplicó la misma modalidad y los encuentros degeneraron en meras presentaciones de propuestas en las que el reglamento aprobado por la dirigencia prohibió la réplica entre los contrincantes. Esa decisión impidió el contraste de ideas y limitó significativamente los objetivos de la iniciativa. (…) La falta de discusión no permitió identificar los rasgos de cada presidenciable y al final se impuso la sonrisa sobre la propuesta, la arenga en lugar de la razón y el ‘dedazo’ por encima de la voluntad de los miembros del partido”, escribe Rodríguez.

Esta vez, sin embargo, hay una diferencia fundamental con lo sucedido en 2008. Ahora, el voto es secreto. Más allá de los foros que se tendrán, el gran paso que ha dado ARENA es favorecer una elección en la que las bases se puedan sentir libres de presiones o de imposiciones.

La decisión de los areneros repercutirá, sin duda, en la realidad nacional. Con su voto, propondrán a todos los salvadoreños una alternativa a los 10 años de desgobierno y a los criticones caprichosos de aires mesiánicos. Nuestro país no está para juegos y necesita de personas preparadas, capaces, honestas y creíbles que den un rumbo a El Salvador. Por cómo están las cosas, sea quien fuere el que llegue al Ejecutivo, no la tendrá nada fácil.

Ante esta responsabilidad que tienen las bases, toma mayor fuerza la necesidad de una verdadera confrontación y discusión de ideas. Un verdadero debate daría mejores elementos de juicio a los afiliados para que decidan inteligentemente, y no guiados por el que tiene apoyos de dirigentes, alcaldes o diputados.

Aún quedan dos eventos y tiempo para redefinir las reglas. Un verdadero debate ayuda a limar asperezas, colabora en la maduración democrática de un partido y, en el mejor de los casos, hace ganar credibilidad.

P.D.: Como acción concreta en línea con el tema “Despolarización y reconciliación, El Salvador del futuro”, ARENA debería dejar su tradicional marcha. No se puede unir a un país con un himno cuya letra habla de la lucha férrea entre opuestos, con sangre y muerte. Sería una decisión difícil, que implicaría dejar atrás una herencia de un contexto histórico ya pasado. Acciones así comunican y dicen más que un spot publicitario o una cara sonriente.

jgarciaoriani@gmail.com

Las internas en ARENA. De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario Rodríguez, 5 abril 2018 / El Diario de Hoy

Este día celebran en ARENA el primer “debate” entre los precandidatos a la presidencia de la República. En 2008 se aplicó la misma modalidad y los encuentros degeneraron en meras presentaciones de propuestas en las que el reglamento aprobado por la dirigencia prohibió la réplica entre los contrincantes. Esa decisión impidió el contraste de ideas y limitó significativamente los objetivos de la iniciativa. Los temas y las preguntas estaban preparados a la medida de quien finalmente ganó. La falta de discusión no permitió identificar los rasgos de cada presidenciable y al final se impuso la sonrisa sobre la propuesta, la arenga en lugar de la razón y el “dedazo” por encima de la voluntad de los miembros del partido.

Al que intentó salirse del “guion” le amenazaron con expulsarlo de la contienda. A pesar de esa advertencia en uno de los tres “simulacros de disputa” se escuchó la sugerencia de aprobar una ley que promoviera el acceso a la información pública. Ese “atrevimiento” se hizo en clara rebeldía con la posición del gobernante del país y presidente de la organización partidaria de derecha quien en reiteradas ocasiones expresó que la mejor legislación para regular aquella materia “es la que no existe”. Las notas periodísticas destacaron que esa medida marcó ventaja para el pretendiente que la hizo.

En aquellas primarias el voto fue a “mano alzada” y con la presencia atemorizante de algunos de los integrantes de la dirigencia. Los electores sabían que un voto en contra de la directriz del Coena podría significar, como mínimo, su expulsión del partido. Además los directores departamentales endosaron públicamente su adhesión a un precandidato en medio de los reclamos de los otros postulantes. Aun y con esas intimidaciones varias decenas de juntas municipales y el sector empresarial respaldaron a uno de los precandidatos; pero no fue suficiente para imponerse ante el “bendecido” por la cúpula.

En este nuevo ejercicio los debates tienen que consentir la polémica entre los precandidatos. Además es necesario garantizar plenamente el voto libre y secreto. Si quienes eligen encuentran total dispensa para expresar su voluntad, la persona escogida gozará de una amplia legitimidad y promoverá la unidad del partido. Cuidado con “cargar los dados” convirtiendo los tres encuentros en simples exposiciones para no exhibir las debilidades de cada uno de los participantes. Ciertamente no se trata de protagonizar ataques personales que serían utilizados en contra de quien resulte designado; pero esta oportunidad es la ideal para comparar con absoluta precisión la personalidad, el conocimiento y las destrezas de quienes aspiran a gobernar El Salvador en el próximo quinquenio.

Un aspecto de fondo en las primarias es la integridad del padrón interno. En ARENA, y en general en todos los partidos, los militantes han de confirmar que los datos registrados en ese instrumento son los correctos asegurando su potestad de participar el día de la elección. Esta certeza se consigue con la consulta anticipada. Los afiliados no deben tener restricciones para verificar aquel registro por lo menos con dos o tres semanas de antelación al evento. Si este derecho es fundamental para los empadronados lo es aún más para los que compiten por la designación. Con el resguardo de los datos personales, a los precandidatos debe entregárseles el padrón con el mismo adelanto como muestra de la transparencia con la que actúan los órganos de dirección de los institutos políticos.

La posibilidad de la alternancia en el Ejecutivo durante 2019 es tan cierta como lo fue en 2009. Esta realidad impone la obligación al principal partido de oposición, lo mismo que a las otras fuerzas políticas, de mostrar a los ciudadanos, no solo a la militancia, que se practica internamente, con las mismas exigencias, la democracia que se exige cuando se celebran procesos electorales. Las internas son también la ocasión perfecta para comprobar que el populismo, los mensajes sin contenido y el show mediático no serán las estrategias utilizadas para obtener la candidatura y posteriormente la presidencia del país. En una época en la que las democracias se encuentran debilitadas por la falta de resultados de los gobiernos, los que buscan el poder deben preocuparse por construir políticas públicas serias, responsables y sostenibles.

Los debates entre precandidatos de ARENA. De Joaquín Samayoa

Joaquín Samayoa, 4 abril 2018 / EDH-Observadores

Este próximo jueves se llevará a cabo el primer foro entre los tres aspirantes a la candidatura presidencial de ARENA. No será propiamente un debate porque las reglas de juego acordadas no permiten la interacción entre los ponentes y, además, porque el tiempo que tendrá cada uno no da para responder una pregunta y también rebatir o comentar algo que otro haya dicho. Con ese formato, es difícil lograr alguna profundidad en la exposición de ideas, pero no por eso debe menospreciarse el valor y la importancia del foro.

Los dos precandidatos que tienen probabilidad de ser electos en las internas del día 22 han venido exponiendo sus ideas y mostrando su personalidad desde hace varios meses en visitas a comunidades, entrevistas radiales y televisivas, foros organizados por grupos de la sociedad civil y, por supuesto, en las redes sociales. Pero esta será la primera vez que tendremos la oportunidad de verlos juntos y en una situación en la que ellos no controlan enteramente su discurso, pues tienen que ceñirse a las preguntas que les hagan y al tiempo que les otorgan para responder.

Lo bueno de obligarlos a respuestas cortas es que eso nos permite aquilatar algo muy importante. Asumiendo que los precandidatos han aprendido a manejar la ansiedad, la capacidad de articular una buena respuesta en tres minutos depende exclusivamente de la claridad que se ha alcanzado en la comprensión del tema.

Solo cuando se tiene mucha claridad, el que responde puede evitar irse por las ramas y tener que hacer un aterrizaje forzoso cuando quedan solo unos pocos metros de pista. La claridad mental implica haberse esforzado en conocer y comprender realidades complejas, saber distinguir entre la esencia y las cosas secundarias o irrelevantes, conocer cuáles son los ámbitos de acción e incidencia del presidente de la república y cuáles son competencia de otras instancias del gobierno.

El debate, pues, aunque no lo sea en el más estricto sentido de la palabra, puede ser muy revelador acerca de la inteligencia y el dominio que tienen los precandidatos, en este caso sobre dos temas bastante difusos y poco comprendidos, pero determinantes como telón de fondo de algo que definitivamente debe cambiar en El Salvador: la manera de hacer política y el liderazgo social, que tanta falta nos ha hecho desde hace varias décadas. Desde esta perspectiva, no es importante sólo lo que se dice, sino la credibilidad que pueda proyectar cada uno para inclinar la balanza de los votantes que todavía no deciden involucrarse o no saben a quién favorecer con su voto.

El candidato que resulte electo en las internas de ARENA tendrá muy buenas probabilidades de convertirse en el próximo presidente de El Salvador. Esa es razón suficiente para que todos nos interesemos en esta serie de tres debates que ha organizado la Comisión Electoral Nacional (CEN) de ARENA. Solo los afiliados al partido tienen derecho a voto. Pero cada uno de esos 122 mil ciudadanos tiene familiares y amigos con quienes seguramente discutirán sobre el tema en las próximas semanas, por lo que, en alguna medida aunque sea indirectamente, muchos salvadoreños que no pertenecemos a ARENA podremos ejercer influencia sobre el resultado de una elección que hace solo unos meses parecía “de trámite” pero se ha vuelto altamente competitiva por las innegables virtudes, la convicción y el empeño de Javier Simán, quien no aceptó darse por derrotado antes de hacer su mejor esfuerzo para triunfar.

ARENA se encuentra en una situación envidiable, enfrentando una oposición que cayó en una profunda crisis y no encuentra la forma ni la fuerza para superarla en el poco tiempo que resta para la elección presidencial. Por si eso fuera poco, ARENA tiene el lujo de poner a competir a dos de sus mejores cartas, personas íntegras y bien formadas, ambos poco o nada contaminados con todo lo indeseable de tiempos pasados, ambos jóvenes y con mucha energía. Lo mejor que pueden hacer las instancias de mando del partido es garantizar que la competencia sea limpia y facilitar el voto del mayor número posible de afiliados.

En los tres debates que se llevarán a cabo, los precandidatos deben entender que su prioridad inmediata es conquistar la confianza de sus propios correligionarios, pero deben saber que estarán siendo también observados con mucha atención por cientos de miles de salvadoreños que, en menos de un año, tendremos que decidir si le damos una nueva oportunidad a ARENA, o nos quedamos como meros espectadores, o le damos continuidad a diez años de mal gobierno, o nos dejamos deslumbrar por los espejitos brillantes de algún vendedor de sueños cuyo único mérito hasta ahora ha sido despotricar contra el sistema.