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¿Decisión salomónica o miedo a decidir? Columna Transversal de Paolo Luers

ARENA de septiembre 2017 hasta marzo 2018 estará inmersa en dos disputas sincronizadas: la batalla contra el FMLN y GANA; y la contienda interna por su candidatura presidencial. Ambas contiendas pueden definir el rumbo del país. Un giro sorprendente…

paolo3Paolo Luers, 27 agosto 2017 / EL DIARIO DE HOY 

Durante semanas se discutió en ARENA sobre cuándo celebrar sus primarias para definir a su candidato presidencial para el 2019. Se enfrentaron dos propuestas: Hacer la campaña de los precandidatos después de que termine la campaña electoral por diputados y alcaldes, o sea abrir el proceso interno luego de las elecciones de marzo del 2018, como originalmente se había anunciado. O cambiar el calendario, acelerar el proceso interno, para ir a la batalla por la Asamblea y las alcaldías ya con candidato presidencial definido.

EDH logPara ambas propuestas había argumentos en pro y contra, y fueron ampliamente discutidas. El argumento principal en pro de adelantar las primarias fue: Tenemos que ir a la campaña electoral por diputados y alcaldes con un partido unido y con una clara definición del liderazgo y del rumbo a la batalla. Por esto la propuesta era abrir el proceso en septiembre y celebrar las elecciones internas en octubre o lo más tarde noviembre. El argumento principal en contra de esta modificación radical del calendario fue: adelantar las primarias favorece al candidato que más se ha adelantado en su precampaña, que es Carlos Calleja, y quien además goza del respaldo del COENA – y que esto iba a tensionar aun más la unidad del partido. Otro argumento a favor de adelantar las primarias era: Antes de ir a las elecciones del 2018, alguien tiene que llenar el vacío de liderazgo que deja el COENA – y solo puede ser el candidato presidencial ratificado que tome el mando. Y para esto realmente no hay contra argumento.

En pro de dejar pasar la campaña al final del 2017 y las elecciones de marzo 2018 antes de meterse en la competencia interna había dos argumentos: El partido tiene que concentrase 100% en ganar las elecciones legislativas, sin distraerse con disputas internas por la candidatura presidencial. Y el proceso interno, para que sea justo, necesita más tiempo. El principal argumento de peso en contra de esta propuesta fue:

Iniciando el proceso interno en marzo del 2018 dejaría un tiempo demasiado corto para el candidato para construir su imagen y su propuesta y darlas a conocer.

Este debate comenzó a dividir al partido: Diferentes estructuras comenzaron a pronunciarse a favor y en contra de adelantar las primarias. El COENA y la mayoría de los jefes departamentales exigían adelantar, varios de los sectores que componen ARENA se pronunciaron en contra. Tres de los precandidatos (Javier Simán, Luis Parada y Gerardo Awad) se pronunciaron en contra de adelantar las primarias, Carlos Callejas propuso que se celebraran en octubre de este año.

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Al fin el COENA y la Comisión Política, en una reunión conjunta, tomaron una decisión que sorprendió a muchos, mientras que otros la celebran como salomónica. Si la disyuntiva era celebrar la campaña y la votación interna ANTES de que comenzara la campaña por diputados y alcaldes, o hasta DESPUÉS de que esta terminara, decidieron hacer la campaña interna DURANTE, en medio de la campaña para ganar las elecciones del 2018. Ahora, el proceso interno de ARENA se abrirá con la inscripción de candidatos en septiembre próximo y terminará con primarias luego de las elecciones nacionales en marzo del 2018.

Esto significa que ARENA de septiembre 2017 hasta marzo 2018 estará inmersa en dos disputas sincronizadas: la batalla contra el FMLN y GANA por alcaldías y diputados; y la contienda interna por su candidatura presidencial. Ambas contiendas pueden definir el rumbo del país. Un giro sorprendente…

Como siempre, esta decisión tiene ventajas y peligros. Una ventaja es que hace más probable que la contienda interna sea balanceada, porque todos los precandidatos tendrán suficiente tiempo para perfilarse. Pero alargar la contienda a un período de 6 meses aumenta el peligro de que el partido se divida de manera más profunda en bloques que apoyan cada uno a su precandidato preferido.

DIB1iw0XgAM8Vje.jpgEn última instancia todo depende de la calidad de la contienda interna y de la capacidad del liderazgo del partido de garantizar juego limpio. Si durante toda la campaña electoral para el 2018 ARENA puede exhibir a una variedad de candidatos de calidad, que sostienen un debate de altura, discutiendo las mejores soluciones para el país, la campaña interna puede abonar mucho a la credibilidad y a la amplitud del partido. ¿Tienen los precandidatos y la dirigencia de ARENA la suficiente madurez y la altura para garantizar esto? Muchos lo dudan. Yo tengo cierta fe en la altura de los precandidatos, pero muy poca en el la dirigencia actual del partido.

En cambio, si la contienda interna se vuelve visceral y sucia, contaminada de descalificaciones y acusaciones de foul play; y si en vez de propuestas convincentes y unificadores genera divisiones y resentimientos, se convierte en un serio obstáculo para un éxito de ARENA en el 2018.

Hacer dos campañas al mismo tiempo, una interna y la otra contra el partido de gobierno, es un serio desafío para cualquier partido de oposición. Temo que la decisión no fue salomónica, sino más bien cobarde: No querían dar la razón a ninguno de los dos bandos enfrentados, por miedo a la división. Ojala que sepan hacer lo mejor de esta decisión.

Sobra decir que, por más deficiencias que puede tener, este proceso interno de ARENA promete ser incomparablemente más transparente y constructivo que en el FMLN.

 

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ARENA: tradición, traición y El retrato de Dorian Gray. De Jaime García Oriani

Ustedes saben quiénes en su partido están manchados y que buscan seguir gozando de las mieles del poder. Este domingo tienen la oportunidad de sacarlos de la contienda.

Jaime-García-Orian1i-150x150Jaime García Oriani, 23 julio 2017 / EDH

Tradición y traición tienen un origen común en latín. Proceden del verbo “tradere”, entregar. La primera significa la entrega o transmisión de costumbres entre generaciones. La segunda, con matiz peyorativo, designa la entrega de algo o alguien, o la falta que se comete quebrantando la fidelidad prometida.

A veces, tradición se identifica con traición, como cuando las “acciones de siempre” de los políticos son una deslealtad con el país, los electores y ciudadanos.

EDH logMe gustaría escribir de temas de mayor interés nacional, como la toma indiscriminada y burda de nuestras pensiones, la posibilidad de que los tránsfugas participen en elecciones y las reformas a la Ley de Extinción de Dominio. Pero pensándolo bien, el origen de estos descaros y arreglos bajo la mesa —además de nuestra indiferencia y comodidad— son los mismos partidos, de donde salen quienes nos deberían representar en la Asamblea, en las alcaldías y en el Ejecutivo.

Este domingo ARENA realiza sus elecciones internas y de allí surgirán candidatos que optarán a cargos de elección popular, por lo que es un capítulo importante para el país.

Areneros: ¿seguirán tolerando y permitiendo la tradición/traición o le pondrán freno de una vez por todas? Fuera fanatismos, saben que en su instituto tienen personas con tachas y poco probas, aunque también las hay honestas y con sinceros deseos de servir.

Ojalá su proceso interno sea transparente y no manipulado, ni decidido por la cúpula. Ver a figuras “fieles” de su partido con vía libre para ser candidatos únicos, como Ernesto Muyshondt, Milena de Escalón y Milagro Navas —cuya eterna gestión deja mucho que desear, así como el control que ejerce sobre otros alcaldes— genera dudas y cuestionamientos.

Al menos después reincorporaron en la contienda a Óscar Lara y a Rodrigo Gutiérrez, para que compitan por las alcaldías de Santa Ana y Antiguo Cuscatlán.

Son conscientes de que el 68.1 % de la población no quiere que regresen al poder, según la última encuesta de la UCA. No es nada alentador viendo el pésimo papel del FMLN.

¿Por qué no los quieren ni a ustedes, ni al Frente? La clase política ha perdido credibilidad, porque los salvadoreños se están dando cuenta de que no importan las “ideologías” cuando se trata de controlar las instituciones, de hacer arreglos bajo la mesa o beneficiarse del erario.

Ustedes saben quiénes en su partido están manchados y que buscan seguir gozando de las mieles del poder. Este domingo tienen la oportunidad de sacarlos de la contienda. En el corto plazo, dejar fuera a “candidatos populares” puede afectar, pero ya es hora de que finalicen los privilegios, como los que vemos en los diputados y asesores de la Asamblea.

No vale hacer la vista gorda en aras del “peso de la trayectoria”. Eso es aceptar que el fin justifica los medios. Que continúen esas piezas indeseables en su partido los convierte en cómplices. Limpiar una herida es siempre doloroso, especialmente si está infectada.

Renovación no es que X número de los aspirantes sean menores de 35 años (las malas mañas se aprenden a cualquier edad). La verdadera renovación de la política va más allá y exige un cambio profundo en las acciones, hacer transparentes las cosas y denunciar cualquier acto de corrupción, sin importar de dónde venga.

De lo contrario, su partido será un Dorian Gray: por fuera joven y bello, pero que guarda, en lo recóndito, la pintura que revela su verdadero yo, que es un ser viejo, desfigurado y en descomposición por sus inmorales acciones.

El Salvador se juega mucho en las elecciones de 2018. La nueva Legislatura elegirá a nuevos magistrados de Corte, cuatro de ellos que integrarán la Sala de lo Constitucional, y al próximo Fiscal General. Mediten seriamente su voto.

NOTA: Por motivos académicos dejaré el país un tiempo. Agradezco a Grupo Editorial Altamirano por este espacio y a todos los lectores. Seguiré escribiendo, a veces más, a veces menos, desde mi trinchera periodística, sobre temas varios, pero sobre todo para denunciar las malas prácticas de los políticos, sin importar que sean de “derecha” o de “izquierda”, con la única intención de fomentar la participación ciudadana. Este país es nuestro, no de unos pocos.

jgarciaoriani@gmail.com

Hagamos de tripas corazón. De Juan Valiente

Necesitamos personas valientes, íntegras, con valores. Necesitamos personas que sepan construir consensos y que hayan demostrado en esta corta campaña interna ideas para refrescar la política nacional.

juan valienteJuan Valiente, 22 julio 2017 / EDH

Este domingo 23 de julio tenemos una gran oportunidad. ARENA tendrá el cierre de su proceso interno de elecciones para elegir a los candidatos a diputados y alcaldes. Ciertas son las irregularidades y las manipulaciones. Ciertos son los vicios en el proceso de construcción de nuestro padrón electoral. Pero también son ciertos los valores que como partido defendemos. Ponemos a El Salvador de primero siempre. O, al menos, ese es el reto que tenemos como miembros del partido.

EDH log¿Qué significa poner ahora a El Salvador de primero? En medio de nuestras elecciones internas, significa cumplirle al país con elegir los mejores hombres y mujeres para la contienda electoral del año entrante. Debemos responder a las necesidades y demandas del país. No elijas pensando en quién ha estado más tiempo en el partido. No elijas pensando en el mejor para polarizar con el enemigo. No elijas a quien se ha acostumbrado a beneficiarse de un uso cuestionable de los recursos públicos.

Elige a las mejores personas para servirle al país. No te prestes a los intereses personales de miembros del partido. No aceptes línea para votar de una u otra forma. Allí en la intimidad de la cabina de votación piensa en lo que necesita El Salvador. Busca entre los rostros de los areneros que ahora son precandidatos a aquellos y aquellas que cumplen con el perfil.

Necesitamos personas valientes, íntegras, con valores. Necesitamos personas que sepan construir consensos y que hayan demostrado en esta corta campaña interna ideas para refrescar la política nacional. No necesitamos personas que quieran seguir enquistadas en el poder, pero tampoco necesitamos que lleguen personas que solo sepan obedecer, sin cuestionar, sin criticar. La disciplina no es obediencia ciega. La disciplina es una internalización de las normas y reglas, porque están fundamentadas en la verdad y en lo ético.

La Constitución Nacional exige, entre otras cosas, notoria honradez e instrucción. No desprecies a quienes hayan tenido menos oportunidades, pero privilegia a aquellas personas de notoria honradez. Busquemos a quien haya sido fiel en lo poco y encarguémosle mucho. Descubramos a las personas amables, humildes, de buen corazón y sobre todo a las que ponen los valores sobre los puestos y privilegios.

Asegúrate de que los que salgan elegidos para diputados sean aquellos que claramente no tienen interés en los privilegios que se otorgan en la Asamblea Legislativa. No solo a los que ahora renuncian al seguro privado de salud, sino a los que desde siempre han demostrado integridad para servir y no para servirse. Indaga quiénes nunca van a aceptar vehículos para usarlos como si fuera algo personal, quiénes tienen esa fibra moral.

Estas elecciones son trascendentales para el país. La nueva Legislatura elegirá al Fiscal General de la República. Ojalá que se lograra elegir a alguien tan bueno como el actual. La nueva Legislatura elegirá a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional. Ojalá que se logre elegir de nuevo a los que antes que su ideología ponen la Constitución. Estas elecciones son trascendentales para el país.

A ARENA el haber quedado casi sola como única opción de derecha, en lugar de fortalecerla, la ha debilitado. Algunos han decidido que no importa convivir con lo que no es ético, porque la Patria está en peligro. ¡Qué posición más riesgosa! Lo que no es ético no cabe en ARENA y no deberíamos ser obligados a convivir con estas acciones que desmerecen nuestros valores y principios.

A pesar de las fallas en el proceso, te invito hermano arenero a participar en esta fiesta electoral, pero a hacerlo desde tu corazón nacionalista. Pon primero a El Salvador y elige a los mejores hombres y mujeres para el país. Todavía hay tiempo para que la genuina renovación llegue al partido y para que El Salvador encuentre en ARENA una verdadera alternativa de poder.

Debemos reinyectar la ética y la racionalidad en la política. Debemos recrear la política nacional con valores nuevos y con ideas frescas. Tenemos que revitalizarnos no solo con nuestra tradicional base o voto duro, sino que debemos entusiasmar a ese 60 % que ya no cree en los políticos para que vea en la nueva ARENA su alternativa de poder para recrear a El Salvador y construir un país como el que se merecen nuestros compatriotas. No estamos en ARENA por el partido. Estamos en ARENA por el país.

Queremos llevar a Antiguo Cuscatlán al siguiente nivel. De Rodrigo Gutiérrez

Tenemos un ambicioso plan de renovación urbana de calles, parques y edificios municipales, así como también proyectos como la “Vía Universitaria” en la Zona de la UCA.

Screen Shot 2017-07-14 at 10.19.55 PMRodrigo Gutiérrez, 15 julio 2017 / EDH

Saludos, amigos lectores. Quisiera presentarme: Mi nombre es Rodrigo Gutiérrez y soy precandidato para participar en las elecciones internas de nuestro gran partido ARENA, para optar al cargo de Alcalde del Municipio de Antiguo Cuscatlán.

Como todos saben en el proceso interno del partido en un primer momento mi candidatura no fue aceptada; sin embargo, respetando la institucionalidad, recurrimos a las instancias correspondientes y el sábado 8 se nos notificó por parte de la Comisión Electoral Nacional (CEN) que nuestra precandidatura fue aprobada.

EDH logEs importante hacer notar esto, ya que ARENA ha pasado unas últimas semanas muy intensas, en donde se ha cuestionado la apertura a la renovación y mi equipo de concejales y yo hemos sido parte de esto. Sin embargo, hay que reconocer que con paciencia y siguiendo las vías legales se pueden resolver las diferencias y así fortalecer la democracia.

Habiendo dicho esto, quiero decir que estoy muy emocionado porque se vienen buenos momentos para nuestro municipio. Mi equipo y su servidor tenemos grandes proyectos en mente.

Antiguo Cuscatlán es el municipio con mayor desarrollo humano de El Salvador; es el que recoge mayor recaudación de impuestos en el país, solo después de la ciudad capital.
Poseemos tres zonas industriales, los mayores centros de compras del país, importantes centros de estudio y residentes de todos los estratos sociales, adicionalmente contamos con importantes reservas naturales y muchos atractivos culturales en nuestros 20 kilómetros cuadrados. Sin embargo, Antiguo no ha llegado a su potencial y nosotros queremos llevarlo al siguiente nivel.

Entre lo primero a atender estarán las inquietudes y problemas que hemos estado escuchando de las personas que habitan y trabajan en el municipio y que a veces son fáciles solventar.

Seguidamente esta el tema de seguridad que es una preocupación nacional de la cual Antiguo no se escapa. Para esto queremos traer a nuestra ciudad al siglo 21 con sistemas de iluminación modernas y sistemas de video vigilancia, todo esto sin olvidarse de nuestro valioso recurso humano que son todas la personas que diariamente se esfuerzan por que la municipalidad funcione desde ya les aseguramos su estabilidad laboral y mejora salarial ya que comprendemos que al tener trabajadores contentos se garantiza un buen servicio a la ciudadanía.

Un tema muy delicado en el municipio últimamente es el de las tasas. Decir que se regresarán a su nivel anterior sería irresponsable; lo que sí podemos ofrecer es que de llegar al palacio municipal se analizarán los compromisos presentes y futuros y se hará una revisión de estas.

Tenemos un ambicioso plan de renovación urbana de calles, parques y edificios municipales, así como también proyectos como la “Vía Universitaria” en la Zona de la UCA. Pero recalcamos que no soñamos con destruir las obras que nuestra actual administración nos deja. Nosotros venimos con ideas de verdad y con los pies en el tierra conociendo lo que la gente pide.

Gracias a nuestro gran partido por dejarnos participar.

¿Elección o selección? De Erika Saldaña

Si el proceso de ARENA ha sido penoso, el del FMLN fue peor. Su lista de candidatos fue formada a puertas cerradas, sin ingreso ni control ciudadano, sin medios de comunicación, con “invitaciones” limitadas a algunas personas para que se inscribieran como precandidatos.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 10 julio 2017 / EDH

Los partidos políticos en El Salvador dejan mucho que desear. Parece que, a pesar de las sentencias de la Sala de lo Constitucional que ordenan implementar la democracia interna, sus procesos no son elecciones sino selecciones. Y dudo mucho que estas sean enteramente libres e independientes para sus militantes. Se nota que las cúpulas partidarias buscan, como sea, mantener cuotas de poder y seguir dominando la dirección de los partidos. Si democracia interna es que las decisiones sean tomadas por la mayor cantidad posible de miembros que la conforman, pareciera que las cúpulas buscaron la forma de controlar la participación y competitividad. Da la impresión que existe una línea que dirige quiénes estarán en la planilla, por quién votar y a quién dejar afuera.

EDH logAntes que permitir aires de renovación, ARENA optó por no cambiar. Dejó fuera de su proceso a una mujer inteligente y profesional excepcional, Aída Betancourt; y también prefiere que dos de sus diputados notables por independientes, Johnny Wright y Juan Valiente, se alejen de sus filas antes que permitir el disenso. ARENA tira por la borda la tolerancia hacia aquellos buenos elementos que piensan distinto que el “establishment”. Pareciera que no es un partido republicano como su nombre lo indica, sino feudal y faccionalista. No parece ser la sombrilla para ideas liberales y republicanas que tanto manifiesta, sino cuna para el conservadurismo más rígido y atrasado; ese que nos trajo exclusión política, económica, guerra y nos sigue trayendo la exclusión de ciudadanos por consideraciones culturales.

Johnny Wright y Juan Valiente son diputados representativos por independientes; han sido críticos y se han ganado el reconocimiento de mucha de la población apática y descontenta con la política. Quizá no son reflejo de las ideas ortodoxas de su partido, pero sí de una sociedad cansada de la manera tradicional en que se ha hecho la política en el país. Así, ARENA pierde la posibilidad de acercarse a un sector incrédulo de la población, a los independientes, a los indecisos, a los que no piensan en absolutos. Estos han visto en estos dos diputados la posibilidad de que los políticos puedan ser francos, aunque estemos en desacuerdo con ellos.

Y si el proceso de ARENA ha sido penoso, el del FMLN fue peor. Su lista de candidatos fue formada a puertas cerradas, sin ingreso ni control ciudadano, sin medios de comunicación, con “invitaciones” limitadas a algunas personas para que se inscribieran como precandidatos. ¿Qué competencia existe para elegir a los más representativos cuando se reparten 84 puestos y solo hay 84 personas invitadas a competir? La militancia del FMLN continúa obedeciendo a ciegas a una cúpula impermeable, que no admite crítica y que considera saber siempre qué es lo mejor para su militancia. Ojalá, por el bien de la democracia, que en el FMLN exista el disenso y este en algún momento sea público, obligando así a la necesaria renovación política.

Los partidos no han sido capaces de ver más allá de su propia nariz, pues trabajan únicamente en mantener contentas a sus bases y a la militancia radical, sin pensar que afuera hay un 67 % de la población que no se siente representada y que también está habilitada para votar. Las elecciones internas de un partido las conquistan con los votos de las bases, pero los partidos no han considerado que las elecciones nacionales se ganan con los votos de la población entera, quienes estamos hartos de extremismos ideológicos.

Ambos partidos han cerrado sus filas para evitar que cualquier persona externa que piense distinto a ellos se involucre, no vaya a ser que les dé tos por algún viento de renovación. Han convertido en los partidos políticos en pequeñas sectas que defienden a ultranza “sus principios e ideales”, sin considerar que en el país hay temas urgentes que resolver; unos andan mezclando la religión con política, mientras que otros izan banderas de la Guerra Fría. Como resultado tenemos una agudización del odio y la falta de respeto, porque si no estás conmigo, estás contra mí. Los partidos políticos están a tiempo de reflexionar y corregir el rumbo que llevan, pues si no se ponen las pilas para renovarse y cambiar, lo más probable es que terminen siendo cambiados.

Queriendo vender un Walkman. De Ricardo Avelar

El grupo que se impuso en este proceso de elecciones internas responde al ala más ortodoxa del partido ARENA, aquella que no recibió el periódico el 10 de noviembre de 1989, cuando el mundo entero se dio cuenta de que había caído el infame Muro de Berlín.

Ricardo Avelar, 6 julio 2017 / EDH

Esta semana, El Salvador fue testigo de uno de los sucesos políticos más interesantes y aterradores de su historia reciente, cuando el partido que ha pregonado la apertura y la renovación, ARENA, optó por vetar o dificultar algunas de las candidaturas más refrescantes que ofrecía.

A raíz de esto, en su estructura se suscitó un pequeño terremoto político y de este han emergido algunos bandos: primero, los que salieron de la contienda, los diputados Johnny Wright y Juan Valiente y la ciudadana Gabriela Trigueros, que desistieron de buscar un cargo por el partido tricolor; segundo, los que se mostraron hostiles ante algunos perfiles renovadores y pusieron un alto a sus aspiraciones políticas; y tercero, los que han guardado silencio.

Mucho se ha dicho sobre los primeros y el valor que han tenido de denunciar en ARENA una conducta verticalista que no sorprende pero sí decepciona. Sin embargo, de los segundos y los terceros se está diciendo poco.

El grupo que se impuso en este proceso de elecciones internas responde al ala más ortodoxa del partido ARENA, aquella que no recibió el periódico el 10 de noviembre de 1989, cuando el mundo entero se dio cuenta que había caído el infame Muro de Berlín y que marcó el inicio del final de un mundo partido en dos.

Estos son los más reaccionarios y quienes en cada evento cantan sin vacilación una marcha que sigue instando a la violencia por motivos ideológicos, como si esto no estuviera ya comprendido como un crimen de lesa humanidad.

Según ellos, al impedir algunas candidaturas, se pone un alto al mayor de sus miedos: el avance de las ideas progresistas que, afirman, vienen a romper con la pétrea idea que tienen de la familia y de los derechos humanos (o la falta de, en el caso de algunos segmentos de la población, a quienes no les duele dejar invisibilizados).

Y así han pretendido construir un muro infranqueable para quienes hayan osado criticar a su líder histórico o se hayan atrevido a cuestionar el rol que el partido tricolor ha jugado como oposición. Al menos así lo aclaró el tristemente célebre “Grillo” Barrientos, quien puso esos puntos como las razones que impidieron que la joven profesional y de mentalidad crítica Aída Betancourt asumiera la suplencia de Juan Valiente. (Además, con su versión -que suena muy real- contradijo las trastabilladas excusas que pretendió dar la dirigencia tricolor para edulcorar el bloqueo a Betancourt.)

Tristemente, ARENA puso como parámetro prioritario para avalar precandidaturas la lealtad a la estructura, a los colores y la bandera. El partido olvidó ver que algunos de sus cuadros más leales tienen un pasado muy cuestionable o han incurrido en prácticas antiéticas. Eso, al final, no es lo importante, siempre que canten con garra la marcha.

De tal manera, los tricolores no contarán en 2018 con algunas mentes críticas y de pensamiento fresco, pero lucirán con orgullo a David Reyes, que le prestó su carro a su hermana para que viajara pero nos quiso convencer burdamente de no haberlo hecho. También a Ricardo Velásquez Parker, que ha llegado armado al Salón Azul y ha irrespetado a la prensa. Y a Mayteé Iraheta, que fue sancionada por nepotismo. Y no olvidemos a Milagro Navas, sobre cuya administración se ciernen oscuras nubes.

ARENA está intentando vender renovación con ideas vetustas que cada vez se asemejan más a las de sus rivales del FMLN y representan menos a los salvadoreños que aspiran a construir una sociedad en paz, sin fanatismo, sin odios irracionales, sin artículos calumniosos (como el que compartió en sus redes el “Grillo” Barrientos) y donde se pueda propiciar un diálogo honesto entre actores que no están de acuerdo sobre políticas públicas, incluso las más espinosas.

Su idea de renovación equivale a presentarse a una convención de tecnología e intentar vender un Walkman. Por más eslogan, por más publicidad, por más discursos de “dar un paso”, “cambiar el rumbo”, o “es hora de actuar”, sus cerradas prácticas y los walkman coinciden en que perdieron su vigencia antes que yo naciera.

Y sobre aquellos que han guardado silencio u optan por expresar su descontento “solo en privado”, ojalá la historia (o el electorado) les pase factura por cobardes.

@docAvelar

La renuncia de los diputados… De Luis Mario Rodríguez

En los controversiales temas “liberales” y “conservadores”, como lo señaló la presidenta de la Fundación Democracia, Transparencia y Justicia, Claudia Umaña, “lo relevante es abrir el espacio a la discusión”.

Luis Mario Rodríguez, 6 julio 2017 / EDH

El alboroto causado por la renuncia de dos diputados a su reelección para la Legislatura 2018-2021 por el principal partido de oposición ha provocado el debate sobre los procedimientos y criterios que se están aplicando en las elecciones internas de los partidos políticos. Estos últimos fallaron al no divulgar públicamente los requisitos que exigirían para tamizar las solicitudes de los aspirantes a precandidatos. Transparentar esta información probablemente habría evitado el escándalo mediático que causó el rechazo de las personas propuestas por los legisladores Wright y Valiente como sus suplentes.

El episodio del fin de semana nos deja dos reflexiones. La primera tiene relación con las condiciones establecidas por las dirigencias de los institutos políticos para la inscripción de los precandidatos. Puede tratarse de la experiencia en actividades de servicio, la preparación académica y la militancia previa, entre otros aspectos. Estas formalidades deben ser coherentes con lo dictado por la Sala de lo Constitucional en sus resoluciones y con los requerimientos que señala la Constitución de la República. En efecto, se requiere de filtros que prevengan una inscripción masiva de aspirantes, algunos de los cuales probablemente no reúnan el perfil indispensable para los cargos respectivos. Sin embargo, los reglamentos de los partidos no pueden imponer, a quienes aspiren a competir, “barreras de entrada” más allá de las indicadas en las sentencias de la Sala y en la Carta Magna.

Por otra parte, si la normativa está apegada a Derecho surge la obligación de aplicarla de manera uniforme a todos los precandidatos. No es válido exigir determinadas calificaciones a unos y a otros relajarle su imposición con tal que puedan ser aceptados sin problema alguno. En otras palabras, el “colador” tiene que ser parejo y no arbitrario. De lo contrario, los partidos se exponen a reclamos y a nulidades que pondrían en riesgo la inscripción de candidaturas ante el Tribunal Supremo Electoral.

En un proceso de este tipo las reglas son fundamentales. Su ambigüedad o su empleo abusivo e injusto puede provocar sismas innecesarios en los partidos. También es fundamental que quienes valoren la posibilidad de someterse a la competencia por la candidatura a diputado, alcalde, presidente o vicepresidente calculen los riesgos, asuman que otros buscan ganar el proceso y reconozcan los resultados. Si no están conformes existen los mecanismos para apelar las decisiones hasta llegar, si fuera el caso, a pedir la intervención del árbitro electoral.

La segunda consideración tiene que ver con los valores, las posturas y los principios de los precandidatos. Aspectos como la probidad y el compromiso con materias asociadas a la transparencia, al acceso a la información pública, a la separación de poderes, a los derechos fundamentales y, en general, a las condiciones de todo sistema democrático, indudablemente no tienen discusión alguna. Los que no comulguen con estas ideas no podrían ser tomados en cuenta.

Luego vienen los controversiales temas “liberales” y “conservadores”. Se trata, por ejemplo, del derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, el matrimonio y la legalización de las drogas. Son áreas en las que algunos estamos convencidos que no hay espacio para posiciones “relativas” que den lugar a “medias tintas”. Muchos sostenemos que no es posible valorar ningún tipo de aborto, que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y que el consumo de las drogas puede generar estragos irreparables para quienes las usan. Sin embargo, la realidad se impone y buena parte del electorado, en especial los jóvenes, exige un debate acerca de estas cuestiones.

Este es uno de los retos más complejos para los partidos sobre todo cuando su ideario es incompatible con aquellos asuntos. En estos casos, como lo señaló la presidenta de la Fundación Democracia, Transparencia y Justicia, Claudia Umaña, “lo relevante es abrir el espacio a la discusión”, teniendo presente que finalmente el partido, si es conservador, no respaldará esta agenda y, por tanto, algunos de los aspirantes posiblemente decidan no inscribirse en el proceso, o si se trata de diputados electos, se les permitirá votar diferente a sus colegas, alegando “objeción de conciencia”, aunque en el resto de la agenda legislativa se coincida en un ciento por ciento.