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El nuevo colonialismo en Cuba. De Manuel Hinds

3 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

Tímidamente, el gobierno cubano ha comenzado a desmantelar el régimen económico comunista que ha prevalecido en el país desde los sesentas. Por supuesto, las medidas no se extienden al régimen político, que sigue siendo totalitariamente controlado por el Partido Comunista, pero ya empiezan a mostrar quebraduras en las rígidas estructuras económicas del país.

Hace cuatro años el gobierno abrió el país a la inversión extranjera, en una medida que debe haber causado enorme congoja ideológica entre los marxistas-leninistas que todavía controlan el país. Hace unos días, en un gesto simbólico e hipócrita, el gobierno removió de la Constitución el comunismo como el ideal que Cuba debería volver realidad.

La remoción es simbólica e hipócrita porque la Constitución no sirve para nada en Cuba. Pero el eliminar la palabra comunista sí es significativo porque muestra que aún los marxistas que controlan el país se han dado cuenta del fracaso que el comunismo ha sido para Cuba —igual que para todos los países en los que se ha instalado.

Ayer el gobierno anunció que está eliminando trámites que obstaculizan el proceso de inversión extranjera en el país, incluyendo la necesidad de presentar un estudio de factibilidad al gobierno sobre los proyectos que se quieren realizar. Esto indica que el régimen está reconociendo la libertad de la inversión, de modo que el gobierno ha está dejando las decisiones de donde invertir y qué riesgos correr y qué utilidades tener al sector privado.

Estos anuncios son a la vez satisfactorios y trágicos. Son satisfactorios porque al fin los cubanos, ahora aquejados por la pobreza, van a poder comenzar a crecer económicamente y a conocer al menos uno de los aspectos de la libertad, el económico. Son trágicos porque ni estas medidas ni otras que el gobierno pueda tomar van a restituir a Cuba las décadas de esclavitud y pobreza a los que los comunistas los condenaron en 1959. Son trágicos también porque lo que comenzará a reconstruirse no es la economía pujante que tenía Cuba en 1959 sino solo un remedo de la economía colonial que existía en el Siglo XIX. Porque lo que se está montando es una sociedad que subsistirá en tres patas.

Primero, un gobierno que seguirá siendo despótico, controlado por una minúscula cúpula de herederos de la revolución que viven como los ricos que ellos mismos despojaron. Segundo, el océano de cubanos que viven en privaciones económicas, políticas, y sociales, entre los cuales la clase media es muy pequeña y vulnerable, que no tienen capacidad de ahorro y, por ende, capacidad de invertir y formar empresas. Tercero, una nueva clase de extranjeros que poseerán las empresas y las manejarán, dando empleo a los cubanos, atraídos por las medidas que el gobierno está dictando y otras que tendrá que dictar.

Los cubanos han vivido por tanto tiempo en la miseria económica e intelectual que desafortunadamente no podrán trabajar en puestos de alto valor agregado. La mayoría de ellos no sabe lo que es un banco, o un cheque, o cómo se logra que una empresa sea rentable.

Así, el régimen comunista no solo no entregó a la población el paraíso comunista que había prometido, sino que además destruyó la capacidad productiva de la población, que ahora tendrá que trabajar en puestos de bajo valor agregado hasta que logre acumular los conocimientos que son necesarios para manejar las empresas modernas. Lo que se está creando, entonces, es una reproducción de una economía colonial como las que existían antes de la independencia en América Latina, y que existen ahora en algunos países muy atrasados en África y Asia. Faltan generaciones para que Cuba recupere el esplendor que tenía.

Es triste ver que ese modelo de sociedad que los comunistas ofrecen, produciendo los resultados que se están viendo, todavía encuentre gente que crea que es “progresivo” y que es lo que daría desarrollo al país. Ojalá que despierten de ese sueño perverso.

Administrando la pobreza y la escasez, sin creación de futuro: el enfoque público dominante. De Alberto Arene

Las dos noticias/realidades publicadas en la sección de economía de LA PRENSA GRÁFICA el martes recién pasado justifican e introducen el título de esta columna: “FMI: Avance en situación fiscal es insuficiente”/“El Salvador, entre los países con menos competitividad y talento”. En trabajos académicos y conferencias impartidas, en mi paso un par de años en el gobierno, en una centena de columnas escritas y en mi observación del enfoque y práctica de muchos funcionarios y políticos, he confirmado que el enfoque de administrar la pobreza y la escasez sin creación de futuro ha sido el dominante, condenando al país a la prolongación de la pobreza y a la irrelevancia.

17 mayo 2018 / La Prensa Gráfica

El primer artículo retoma el comunicado de prensa del FMI: “El crecimiento potencial (de la economía) sigue siendo más bajo de lo deseable, el nivel de deuda sigue siendo alto y se proyectan grandes brechas de financiamiento para 2019 y más allá. En este contexto, los directores (del FMI) enfatizaron la necesidad de una mayor consolidación fiscal, el fortalecimiento del sector financiero y la implementación de reformas estructurales de largo alcance para mejorar el entorno empresarial y apoyar el empleo formal”. El ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, señaló que la revisión que ha hecho el FMI califica la deuda del país hasta 12 años: “Entre 2019 y 2024 está considerado que la deuda baje 10 puntos, es un esfuerzo bien grande para la próxima administración si quisieran adoptar estas medidas”. Ricardo Castaneda, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), comentó: “En los últimos años la reducción del déficit fiscal fue en buena medida por recorte de dos variables importantes: el gasto social y la inversión pública… los niveles del Ministerio de Educación para 2018 son los mismos que en 2013, y los niveles de gasto del Ministerio de Salud son los mismos que en 2014”.

El segundo artículo afirma que El Salvador ocupa la posición 100 de 119 países en el Índice Global de Competitividad del Talento que publica la Escuela de Negocios INSEAD, que mide cómo los países y las ciudades pueden atraer y retener el talento. Para medir se hace una división entre habilidades vocacionales, que son las capacidades que se adquieren con entrenamiento o experiencia, y su impacto se mide por qué tanto estas habilidades permiten a las personas encontrar un empleo. El Salvador tiene sus peores indicadores en las áreas de investigación y desarrollo, uso de la tecnología, relación entre pago y productividad, el mercado y el clima de negocios. En Centroamérica, Costa Rica es la mejor evaluada con el puesto 35, seguido por Panamá 45, Guatemala 84, Honduras 92, El Salvador 100, sin medir a Nicaragua.

En la última década el país se endeudó y deterioró considerablemente sus finanzas públicas, reduciendo al mismo tiempo la inversión privada, el crecimiento y las capacidades competitivas, aumentando las calificaciones de riesgo y deteriorando la confianza y el clima de negocios. Terminó con un ajuste desordenado que redujo el gasto y la inversión social, sin implementar un ajuste ordenado e integral, en un gobierno que se apartó considerablemente del Asocio para el Crecimiento dejado por el primer gobierno. Aunque desnaturalizado, el Asocio se “salvó” por presiones del sector privado, de la oposición y del mismo gobierno de Estados Unidos, con muchos retrasos, contradicciones y sinsabores a través de los años.

El partido y su gobierno nunca aceptaron y asumieron la prioridad de la inversión y el crecimiento, adversando los asocios públicos-privados, comenzando con la concesión del Puerto de La Unión y la ampliación del Aeropuerto Internacional. Ahora –y mañana– el país paga sus consecuencias, pero también su partido política y electoralmente…

El mundo es de los locos. De Alfredo Atanacio Cader

Son los locos quienes han logrado convertirse en personas exitosas, quienes han hecho lo que parecía imposible o quienes creyeron en su idea.

alfredo atanacio

Alfredo Atanacio

Alfredo Atanacio Cader, 1 diciembre 2016 / EDH

Si a usted le han dicho que está loco cuando le cuenta a alguien sus planes de vida o ideas de negocio, tómelo como un halago o una señal de que su idea tiene potencial de ser exitosa. Al fin de cuentas, la historia nos ha demostrado que son los locos quienes han logrado convertirse en personas exitosas, quienes han hecho lo que parecía imposible o quienes creyeron en su idea a pesar de que los demás pensaron que estaban destinados a fracasar.

diario hoyMuchos de los inventos que ahora son cotidianos para nosotros parecían ideas imposibles de realizar: sobre el teléfono, se dijo al inicio que tenía demasiadas deficiencias como para ser considerado un medio de comunicación. Sobre las computadoras se pensaba que no había ninguna razón por la cual alguien quisiera tener una en su casa. Ahora, hay más teléfonos que habitantes en nuestro país;  y en la mayoría de los hogares hay al menos una computadora.

Entonces, además de una buena idea, también es necesario ser perseverante y no rendirse si en un inicio esta idea no es bien aceptada. De hecho, eso es lo más natural, pues la gente tiende a rechazar aquello para lo que no cuentan con un punto de comparación o de referencia.

Elizabeth Blackwell, la primera mujer que recibió un título de doctora en medicina, fue rechazada de 29 universidades, así que decidió comenzar a visitar las universidades en persona. Muchos le aconsejaban que se hiciera pasar por un hombre, para que aceptaran su solicitud de entrar a una escuela de medicina, pero ella se negó a hacerlo. Un día, una universidad aceptó su aplicación por error. Y su perseverancia la llevó a graduarse en 1849.

Historias como esta hay muchas más de las que nos imaginamos. A Walt Disney, por ejemplo, nadie quería darle trabajo como artista. Y al no poder conseguir trabajo, decidió iniciar su propio estudio de animación, que quebró. Pero más adelante fundó Walt Disney Company, que al año genera billones de dólares en ganancias.

Steve Jobs fue despedido de su propia empresa;  The Beatles fueron rechazados por muchas casas disqueras; Steven Spielberg fue también rechazado las dos veces que aplicó para estudiar cine en una universidad de California. Y todos ellos ahora son los personajes más exitosos en su ámbito. Por eso yo siempre he estado convencido de que lo más importante para lograr nuestros sueños es creer en ellos y hacer todo lo posible para que se vuelvan realidad, a pesar de que en un inicio no nos vaya bien.

Esto lo hemos vivido en carne propia con nuestro nuevo proyecto: LIVE, que se está construyendo en el centro histórico de San Salvador. LIVE es un proyecto de co-living para jóvenes y universitarios, similar al modelo de universidad de Estados Unidos. Hay muchos que piensan que mi socio y yo estamos locos por estar desarrollando esta idea en el centro, pues les parece que será un rotundo fracaso… Y hay una probabilidad que sea así. Pero también es probable que sea un éxito. La única manera de descubrirlo es tomar el riesgo. Así de loco parecía también en su momento el pensar que podríamos viajar en avión. Así que si sus ideas le parecen locas a los demás, si lo ven imposible, esta puede ser una señal de que van por un buen camino.

La trampa. De Carolina Ávalos

carolina avalosCarolina Ávalos, 11 octubre 2016 / EDH

Al observar cómo un hámster comienza a correr para hacer girar la rueda, vemos que llega al punto en que continúa corriendo porque la rueda está girando. En El Salvador tenemos 25 años de gobiernos que se han turnado en correr y hacer girar la rueda. A veces me da la sensación que hemos caído en la trampa del hámster: decisiones mediocres con resultados mediocres que, como al animalito enjaulado, apenas nos hacen avanzar.

diario hoy¿Cómo podemos superar este correteo sin fin? No todas las decisiones han sido malas, por supuesto, sino seguiríamos en la guerra o con la mitad de la población en situación de pobreza. Pero parece que, ante la crisis fiscal, la rueda sigue girando. Con mucha preocupación, le he dado seguimiento al tema fiscal, a su discusión y a las propuestas para salir de la inminente crisis que el país enfrentará a la vuelta de la esquina.

Mi primera observación es que hay capacidad nacional para proponer, ya que contamos con fundaciones y profesionales que han elaborado propuestas muy precisas de corto y más largo plazo para responder a la crisis. El mismo Fondo Monetario Internacional ha hecho una evaluación que indica que para afrontar la creciente deuda pública, encauzar la sostenibilidad fiscal y financiar la estrategia de seguridad ciudadana se requiere, al inicio, la consolidación fiscal, tomar medidas drásticas del lado del ingreso y del gasto y, en un mediano plazo, establecer un sólido marco fiscal.

Creo que todos estamos de acuerdo con esto. Pero les pregunto a todos: ¿Para qué? ¿Qué queremos como sociedad? Al final de cuentas, la política fiscal es una rama de la política económica, y sus principales instrumentos —el gasto público y los impuestos— están a nuestra disposición para influir en el desarrollo económico y social del país. Por lo tanto, tenemos que tener claro cuál es el camino que queremos tomar. La discusión se ha enfrascado en lo que tenemos que hacer para superar la crisis, pero no en acordar una visión común que nos permita seguir un camino racional y que ponga el interés de nuestros ciudadanos por encima de los intereses partidarios y electoreros.

Un ejemplo —tan claro como el agua del Caribe, no del río Acelhuate—, es la inversión en infraestructura en nuestro país. ¿Cuál debería ser la infraestructura de prioridad máxima? Sin duda alguna: vivienda digna, agua potable y saneamiento, electricidad, escuelas, unidades de salud, caminos rurales y obras de mitigación. Pero cuando uno observa los millones que se han destinado en redondeles en la ciudad de San Salvador y en el próximo baipás de San Miguel, o la campaña de Fomilenio para aumentar 27 centavos al impuesto del Fovial para el mantenimiento de calles, me da vergüenza. Es una cuestión de tener las prioridades correctas.

Invertir en la gente debería ser nuestra máxima prioridad, hasta que no entendamos esto y lo llevemos a una escala adecuada en el país, no contaremos con un capital humano pleno y productivo, tal como lo reiteró el Presidente del Banco Mundial recientemente. La población saludable y educada es el fundamento social para nuestra democracia.

No deseo que en nuestro país se siga arrastrando la pobreza de un tercio de la población y que los gobiernos se vanaglorien por administrarla “eficazmente”. Requerimos de ciudadanos educados y con oportunidades de empleo. En un país con crecimiento se generaría el desarrollo sostenible tan anhelado.

Estoy convencida de que para dar un salto al desarrollo no basta con buscar acuerdos de cómo tratar el tema fiscal, sino para qué fin lo hacemos. Yo no quiero que vivamos 25 años más de inercia política y anclados al pasado —con los mismos actores y los mismos argumentos—. Para iniciar tenemos que poner en la mesa de negociación a nuestra gente como sujetos de desarrollo, restaurar la confianza, establecer y respetar el balance de poderes y el Estado de Derecho. Salgamos de una vez de la “trampa del hámster” y avancemos hacia un mejor El Salvador para todos, con una visión compartida.

@cavalosb

Temas críticos. De Sandra de Barraza

Sandra de BarrazaSandra de Barraza, 22 julio 2016 / LPG

Las declaraciones del mandatario dan la sensación de que se está llegando a reconocer la verdad. Los ingresos fiscales y las deudas millonarias que se han contratado no alcanzan para seguir manteniendo la burocracia, para cumplir con los compromisos y para hacer inversiones estratégicas. Los ingresos se sobreestiman con tasas de crecimiento que no se logran, y esta práctica se viene arrastrando. Y por más declaraciones de alto nivel, la economía nacional no despega y la economía familiar cada día está más limitada.

La economía no despega porque no hay inversión. Los funcionarios públicos ¿tienen identificadas las causas de la falta de inversión? ¿Saben por qué el país no es atractivo? Pregunto porque se escucharon declaraciones para justificar por qué la inversión se va a otros países de Centroamérica. Pero… ¿qué hacen para hacer atractivo el país?

la prensa grafica¿Y por qué no hay inversión? El país es caro. El país tiene riesgos ambientales, sociales y jurídicos. El país no tiene incentivos a la inversión. Al país le falta confianza y le sobra la inestabilidad. Al país le falta institucionalidad, y la que tiene es frágil y la debilitan de manera sistemática. El país tiene experiencia acumulada en cambiar las reglas de juego. Hay de todo esto y más.

Cualquier inversionista enfrenta de entrada el elevado costo de la tierra. Piden los ojos de la cara por vara cuadrada mientras que en los países vecinos los precios son sustancialmente más baratos o la tierra sirve de incentivo para atraer inversiones con modalidades de administración modernas: construya, opere y devuelva al propietario, el Estado (BOT, por sus siglas en inglés). Acá la tierra es limitada y los precios son exorbitantes para invertir en actividades productivas y no se diga para satisfacer necesidades de vivienda.

Allí están los terrenos baldíos con propietarios que esperan pacientemente inversiones millonarias del sector público para tener plusvalía en su inversión y, sin haber puesto un solo centavo, lo venden con atractivas utilidades. Esta práctica encarece el precio del suelo, especialmente del urbano y el urbanizable. ¿Vale el predial? Otra vez sale el tema que nos hace comparables con Cuba. Todos los países tienen el impuesto predial, menos Cuba y nosotros.

Los ingresos fiscales no dan para más aunque los dos gobiernos del FMLN han tenido significativos ingresos fiscales basados en más y más imposiciones tributarias. Pero la economía de los hogares y la economía de las empresas, independientemente de su tamaño, ya no dan para más. La transformación productiva tiene el riesgo de convertirse en declaración de buena intención por el efecto que tienen los impuestos y las extorsiones. Ciertamente hay evasión y elusión fiscal, pero ¿qué hacen de efectivo? En el país vecino que está a 30 minutos de distancia en transporte aéreo, está dando ejemplo de lo que puede hacerse con la ley en la mano. ¿Por qué no se atreven a ampliar la base tributaria con un mono tributo para los informales y para la microempresa? ¿Por qué no se atreven a intervenir en los casos de evasión fiscal? ¿Por qué siguen tolerando la elusión fiscal? Preguntas sin respuestas.

¿Préstamos internacionales? Uno, otro y siguen más. Son decenas los créditos que están vigentes y lo peor, son millones de dólares los que no se movilizan. El proceso para gestionar un crédito es largo y burocrático. Se necesitan misiones y misiones para analizar objetivos, componentes, tiempos y resultados esperados para lograr el visto bueno de la institución financiera internacional (IFI). De allí, pasa a la aprobación de la Asamblea Legislativa para que dé su aval. Si el proceso fuera a la inversa, si partiera de un acuerdo sobre prioridades nacionales y fuentes de financiamiento, el proceso tendría menos riesgos, pero… ¿se pondrán de acuerdo el FMLN con ARENA? ¿Tiene el FMLN información suficiente y estrategia para un acuerdo? ¿Tiene ARENA propuesta de prioridades y fuentes de financiamiento para sustentar la responsabilidad fiscal?

Las instituciones de financiamiento internacional han sido muy flexibles para otorgar créditos millonarios y esos millones tienen que ejecutarse en el marco del contrato. Conviene solicitar información sobre la estructura de los créditos y su estado actual para determinar su validez en la coyuntura y la perspectiva social y económica. Y… es urgente identificar los gastos que obligadamente deben suprimirse, de lo contrario..

No son las leyes las que traerán inversión. Del Centro de Estudios Jurídicos CEJ

Entre 2014 y 2015, se aprobaron y entraron en vigor ciertas leyes cuyo común denominador era, en términos generales, la atracción de inversión nacional y extranjera.

centro estudios juridicos CEJCentro de Estudios Jurídicos CEJ, 7 marzo 2016 / LPG

Destaca entre estas, la Ley de Asocios Público Privados, cuyo objeto es establecer el marco normativo para el desarrollo de proyectos de Asocio Público Privado para la provisión de infraestructura y servicios públicos de interés general, en un marco de seguridad jurídica. Luego de varias idas y vueltas, esa ley previó que PROESA sería la institución encargada de asesorar a quienes quisieran impulsar esos proyectos.

Y fue con ese propósito que paralelamente se aprobó la Ley de Creación de PROESA, en la cual se estableció que esa institución tendría por objeto promover y atraer la inversión privada nacional y extranjera, promover las exportaciones de bienes y servicios producidos en el país, la evaluación y monitoreo del clima de negocios y la elaboración de propuestas de mejora a las políticas de inversión y exportación.

A pesar de algunos esfuerzos aislados y sin continuidad que ha realizado PROESA, hasta la fecha no se ha concretado ninguna inversión que quede cubierta por el régimen de asocio público-privado; y tampoco parece que vaya a ocurrir algo distinto en el futuro cercano. ¿Por qué?

Adicionalmente, se aprobó la Ley de Estabilidad Jurídica para las Inversiones, la cual dice tener por objeto la atracción y promoción de la inversión nacional y extranjera a través de un marco legal que garantice la seguridad jurídica al inversionista, mediante la implementación de “Contratos de Estabilidad Jurídica”, con la finalidad de contribuir de manera efectiva al desarrollo económico y social del país; al crecimiento de los sectores estratégicos; a la integración eficiente de la economía nacional con la internacional y a la generación de empleo.

La experiencia que se reporta en otros países con la celebración de estos “Contratos de Estabilidad” no ha sido necesariamente la mejor; han sido en realidad un semillero de disputas internacionales entre inversionistas y Estados que lleva a cuestionar si se trata de una política pública acertada.

Pero dejando de lado la conveniencia de celebrar este tipo de contratos a través de los que el Estado se compromete a no modificar por un período de tiempo el régimen tributario nacional, municipal y aduanero, lo cierto es que a esta fecha, tampoco se ha celebrado ningún “Contrato de Estabilidad Jurídica”. ¿Por qué?

No vamos a negar que contar con un ordenamiento jurídico que otorgue ciertas garantías a los inversionistas será tomado en consideración por estos a la hora de decidir si se invierte o no en un determinado país. Pero eso juega un rol muy secundario frente a la realidad que el inversionista perciba o viva en ese país.

En anteriores oportunidades hemos dicho que la generación de un clima de inversión adecuado no viene por decreto; por lo que podrán decretarse todas las leyes que sean y podrán ratificarse todos los Tratados de Protección de Inversión que se quieran, pero si las autoridades siguen sin enviar las señales adecuadas a los inversionistas, estos simplemente no van a invertir.

Se requiere, entre muchos otros factores, que se dé evidencia cierta del respeto irrestricto a la Constitución, a la división de poderes, a la institucionalidad, al compromiso con la transparencia y a la lucha contra la corrupción. En nuestro caso particular, se requiere además de un viraje de ciento ochenta grados en el manejo de la crisis de inseguridad en que vivimos.

Más allá de aprobar leyes, se necesita dar muestras contundentes de que las inversiones no estarán sujetas a vaivenes políticos o terquedades y que se realizarán en un ambiente seguro para el inversionista y sus empleados. Hay que trabajar en eso antes de seguir pensando en nuevas leyes.

¿Qué le dirá ahora el vicepresidente Ortiz al Grupo Atlántida que compró las acciones del Citi en AFP Confía? De Jorge Lagos

EL-DIARIO-DE-HOY-LOGOJorge Lagos, 17 octubre 2015 / EDH

Hace cinco meses, allá por mayo, el vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, se ufanaba con justa razón de la confianza depositada en la seguridad jurídica que el país brindaba a inversionistas extranjeros, cuando daba un avance de la compra de las acciones que el banco Citi de El Salvador (oficialmente Citibank Overseas Investment) poseía en AFP Confía, por parte del conglomerado financiero hondureño Corporación de Inversiones Atlántida. Eso era muestra inequívoca (palabras nuestras) del excelente clima de inversiones imperante en El Salvador. Óscar Ortiz dijo que no habría cambios significativos y que se continuaría con las operaciones normales de la administradora de pensiones, según reportó El Diario de Hoy en su edición del 5 de mayo de 2015, en la sección de negocios.

La transacción se cerró en agosto pasado por un monto aproximado de $50 millones, de acuerdo con lo expresado por Ortiz, por el 75 % de las acciones que el Citi tenía en la AFP Confía, cuyo valor nominal era de alrededor de $7.9 millones. Esto representaba un valor de mercado de más de seis veces el valor facial de las acciones, que no incluía las utilidades retenidas y que si las hubiera abarcado, se conocería como valor contable. No se dio a conocer en ese entonces el valor en libros o contable (incluyendo utilidades retenidas) de las acciones para poder determinar más acertadamente la prima que el grupo hondureño pagó por las acciones que el Citi vendía. Este periódico hizo referencia el 14 de agosto de este año de una noticia que apareciera en el diario hondureño La Tribuna, que reportaba “el presidente de Banco Atlántida, Guillermo Bueso Anduray, anunció la operación de adquisición más grande realizada por un grupo financiero hondureño en la región centroamericana, al haber adquirido el control de AFP Confía de El Salvador, antes propiedad de Grupo Citi”.

Sin embargo, en apenas dos meses, después de haberse concretado la compra de las acciones, ahora el gobierno está tratando de estatizar una gran porción del fondo de pensiones, con lo cual la rentabilidad de la inversión del grupo Atlántida se vendría al suelo, al disminuir drásticamente el tamaño del fondo, ya que la AFP obtiene sus ingresos brutos de una comisión que percibe por administrar el fondo, que depende del monto del mismo. Por otro lado, las perspectivas de crecimiento del fondo se verán claramente reducidas al perder éste un porcentaje sustancial de sus afiliados.

Obviamente, este grupo financiero, de más de un siglo de existencia, debe haber hecho sus cálculos de riesgo de país, entre ellos el político, además de proyectar la rentabilidad de la inversión para arribar al precio de mercado de las acciones que el Citi puso en venta. Lo extraño, por no decir insólito, es que el grupo Atlántida no estuviera al corriente del debate que se llevaba a cabo en El Salvador con respecto a la insostenibilidad de todo el sistema actual de pensiones, incluyendo tanto el de reparto como el de ahorro individual. Desde hace más de un año que se hablaba de reformar el esquema actual, aunque no necesariamente de cambiarlo, como se discute ahora, sino de darle una revisada a la edad de jubilación, cotización del trabajador, monto de la pensión, comisión que cobra la AFP, tasa de interés que el Estado le paga al fondo de pensiones por préstamos que se utilizan para pagarle las pensiones a los afiliados al sistema anterior de reparto, etc.

¿Habrá habido alguna falla en la asesoría contratada para evaluar la inversión? Más importante aún, ¿estaría el vicepresidente Ortiz conocedor de lo que el gobierno estaba gestando, que es estatizar los ahorros que los trabajadores mantienen con las AFP, cuando hizo el anuncio de la compra de las acciones?

Jorge Lagos es Asesor Financiero, MBA, Wharton School.