Protestas

La insurrección de los estudiantes. De Pedro Joaquín Chamorro

Pedro Joaquín Chamorro, ex diputado nicaraguense, hijo del periodista asesinado Pedro Joaquín Chamorro y de la ex presidente Violeta Barrios

27 abril 2018 / El Diario de Hoy

Nicaragua ha vivido seis días de una verdadera insurrección popular iniciada por jóvenes estudiantes auto convocados a una protesta pacífica, que al ser reprimida con violencia tanto por los grupos de choque paramilitares, como por la propia Policía Nacional ha resultado en al menos 28 jóvenes asesinados con fusiles de guerra cargados con balas de verdad.

En unas pocas horas, el panorama político ha cambiado radicalmente y tal como lo expresó un amigo: “el país vive ahora una oleada democratizadora cuyo impulso vital lo ha puesto la sangre de los jóvenes asesinados”.

Daniel Ortega ha cruzado muchas rayas rojas en tan poco tiempo durante estos álgidos días, comenzando el pasado 19 de abril, pero la más importante es haber disparado contra su pueblo, tal como lo hizo Somoza.

A manera de comparación histórica: la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959 que perpetró la guardia somocista en León contra una marcha de jóvenes de la UNAM que se dirigía a protestar al comando local, dejó como saldo fatal cuatro estudiantes asesinados y 60 heridos.

En contraste, a la noche del lunes 23, se contabilizaban 28 jóvenes asesinados con certeros balazos en la cabeza, en el corazón o en el tórax, entre ellos figura un periodista de Bluefields asesinado en cámara. Sin contar los cientos de heridos de menor o mayor consideración, como el infortunado joven que perdió un ojo a consecuencia de una bala de goma.

Enardecida la juventud, y llena de una energía inspiradora, ha hecho ondear la bandera azul y blanco de Nicaragua donde antes estaban los megarrótulos de culto a la personalidad de la pareja presidencial, en algunas alcaldías bajaron la bandera partidaria y han dejado ondeando únicamente la azul y blanco, y en un gesto de simbolismo profundo, reemplazaron en el cuello de la estatua de Sandino en Niquinohomo, la bandera rojinegra del partido sandinista, colocando en su lugar la que cobija a todos los nicaragüenses.

También han quemado y botado estrepitosamente varios inmensos árboles de lata que han sido el símbolo esotérico y fachadista del actual gobierno, que plagan los cuatro puntos cardinales de la capital. Jamás imaginé verlos caer al suelo, como el caballo de “Tacho”, o quemados, como los árboles de Indio Maíz.

En esta insurrección cívica que aún no termina. Hemos observado escenas que jamás se han visto ni en las películas, como la población civil en actitud verdaderamente cristiana y solidaria, devolviendo a los supermercados “Palí” el botín que los vándalos, ante la vista y paciencia de la Policía, se habían llevado a sus casas.

El pueblo nicaragüense ha dado al mundo una muestra de civismo que nos enorgullece a todos y estos jóvenes estudiantes, que un día parecieron apáticos o hipnotizados, le han dado a la nación un ejemplo que cambiará nuestra historia para bien.

Gracias a la tecnología moderna, toda persona con un teléfono celular es hoy un reportero; por ello todo ha quedado documentado en videos y compartido miles de veces por medio de WhatsApp, una aplicación elemental para la comunicación masiva en estas situaciones, cuando el régimen controla la gran mayoría de las comunicaciones y ha ordenado el cierre de la señal de medios independientes como “100 % Noticias”, un medio con el que me solidarizo totalmente, así como la incendiada “Radio Darío” de León.

Terrorismo de Estado. Editorial de La Prensa/Nicaragua

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas.

Editorial, 20 abril 2018 / LA PRENSA

La brutal represión gubernamental contra las personas que han salido a protestar por las reformas del INSS, ejecutada por matones de la Juventud Sandinista apoyados descaradamente por la fuerza policial, es una típica operación de terrorismo de Estado.

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas, que además de golpear sin misericordia a sus víctimas pacíficas e indefensas, les roban sus teléfonos celulares, cámaras y cuanto bien material les pueden arrebatar.

Además, en su frenesí represivo el régimen de Daniel Ortega ha censurado a las estaciones de televisión 100% Noticias, Canal 12, Canal 23 e inclusive el católico Canal 51 de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. LA PRENSA protesta enérgicamente por esas graves violaciones al derecho y la libertad de información y declara su incondicional solidaridad con los medios censurados.

Aunque no es la primera vez que el régimen de Daniel Ortega practica el terrorismo de Estado contra quienes ejercen su derecho de protestar pacíficamente, la brutalidad de los matones orteguistas —y el descaro de las fuerzas policiales que los apoyan—, han sido ahora mayores que en ocasiones anteriores.

Con toda razón el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, hizo un dramático llamado a “Daniel Ortega y su esposa, para que detengan la violencia y la represión: “¡No pongan en peligro la paz del país!”, dijo Monseñor Báez a la pareja gobernante. “Sepan escuchar, dialoguen, tengan la madurez de rectificar tantos errores por el bien de Nicaragua. ¡Sean sensatos!” Por su parte el cardenal Leopoldo Brenes deploró la violencia represiva y llamó al Gobierno a reflexionar si está haciendo bien o mal con las reformas al Seguro Social que son repudiadas por el pueblo.

Pero Daniel Ortega y su consorte son insensibles. Ellos creen que los problemas sociales y las protestas cívicas de los ciudadanos se deben enfrentar con terrorismo de Estado. Ellos cumplen el precepto de Nicolás Maquiavelo, precursor doctrinario del terrorismo de Estado, quien aconsejó a los gobernantes que es mejor que sean temidos en vez de respetados. A su vez, el líder de la revolución francesa Maximiliano Robespierre, sostuvo que el terror es un elemento esencial del gobierno popular en momentos de emergencia. Y para todos los tiranos la protestas populares son siempre una emergencia.

La dictadura de los Somoza usaba a las “turbas nicolasianas” (así llamadas porque eran dirigidas por la activista somocista Nicolasa Sevilla) para reprimir las protestas de los ciudadanos. Pero Daniel Ortega, el Somoza del siglo XXI, no solo se puede jactar de haber quebrado el sistema de Seguridad Social, de desmantelar la institucionalidad democrática y eliminar el Estado de derecho, sino también de que en materia de brutalidad represiva ha superado —y con mucho— a la dictadura somocista.

Lea en La Prensa:
-Rosario Murillo confirma al menos 10 muertos durante
enfrentamientos entre ciudadanos y antimotines

Le en Confidencial.ni:
Cámaras empresariales llaman a marchar
No aceptamos censura

Carta a los nicas: Al fin rebalsó el vaso. De Paolo Luers

21 abril 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Queridos amigos nicaragüenses:
Durante años, los Ortega hicieron cuentas alegres que en Nicaragua ya no quedaba ni rastro de oposición. Tenían razón: Vencieron toda la resistencia de las instituciones que supuestamente controlan el poder, y relegaron a los partidos políticos a la irrelevancia. Pudieron instalarse en el poder como pareja feudal, Daniel Ortega casi ausente, su esposa Chayo Murillo ejerciendo el poder.

De repente, cuando nadie lo esperaba, estalló una ola de protestas que obligó a los Ortega a soltar su aparato represivo. Ya son 4 días seguidos que, a pesar de antimotines golpeando a estudiantes y amas de casa y dejar docenas de heridos y 5 muertos, no logran desarmar las protestas. Hicieron un movimiento falso con el Seguro Social, aumentando las cuotas y bajando los servicios – y el vaso derramó. Y como el régimen ha cerrado todos los canales ‘normales’ e institucionales de oposición y control ciudadano, la protesta inmediatamente se vuelve callejera y violenta. Los jóvenes derrumban y queman los odiosos símbolos de la pareja imperial: las omnipresentes vallas con los pensamientos de Daniel y Chayo y los árboles artificiales de colores que la primera dama mando a instalar en toda la capital. Y como esto es equivalente a sacrilegio, la respuesta de la Policía Sandinista inmediatamente es represiva.

Es una movilización espontánea, sin líderes, sin organización – y el aparato represivo del Estado no sabe cómo enfrentarla sin fuerza letal. Es como echar gasolina al fuego.

No sé en qué va a terminar este enfrentamiento entre ciudadanos y gobierno. Hay quienes sueñan con otra insurrección nicaragüense. Tal vez no va a llegar a esto, seguramente no lograrían derrumbar al gobierno, pero lo que ya está derrumbado es el mitos del sandinismo como movimiento popular y de su control absoluto sobre una ciudadanía impotente.

Lo más seguro es que el régimen del clan Ortega-Murillo, que ha privatizado al Frente Sandinista, va a sobrevivir esta movilización ciudadana. Tienen el aparato, tienen las armas, y tienen la voluntad de usarlas contra su pueblo. Pero de todos modos, estamos viendo el comienzo del fin de este régimen anacrónico.

Una vez que el espíritu salió de la botella, no habrá manera de volver a meterlo. Medio lo lograron luego de la represión contra los campesinos que protestaron contra el proyecto del canal interoceánico y la expropiación de sus tierras, pero luego de esta nueva escalada de represión violenta no hay manera que en Nicaragua no surja una nueva oposición que va a seguir desafiando al sandinismo corrupto.

Enhorabuena.

Los nicas dijeron: Basta. Ya era tiempo que se vuelva a despertar la revolución nicaragüense…

Saludos,

Una mujer y un tanque. De Cristina López

3442145_n_vir3

Caracas, 19 de abril 2017

Esa mujer representa a tantos ciudadanos. Los sueños de quienes esperan ver, en su misma generación, el restablecimiento de una república. La tanqueta representa el miedo — pavor espantoso — que le tiene el régimen de Maduro a los ciudadanos libres.

Cristina López, 24 abril 2017 / EDH

Independientemente de lo que haga falta o de lo que tenga que pasar para que en Venezuela regrese el estado de derecho y los principios que definen a una república, el 19 de abril pasará a ser recordado en los libros de historia. Por el tesón de los venezolanos. No de los que han cooptado las instituciones democráticas para servirse con cuchara grande, ni de los que continúan tapando el sol con un dedo y tratando de disfrazar de legitimidad a un gobierno que hace mucho dejó de ser representativo del electorado.

De los miles que el 19 de abril salieron a las calles en las principales ciudades de su país. De los que marchan, no para rendir pleitesía a un régimen que compra las lealtades explotando el hambre de su gente, sino para exigir cuatro cosas que parecen simples, pero de las que depende, no solo la democracia en Venezuela, sino la supervivencia de muchos venezolanos: que se inhabilite a los jueces pro-régimen que conforman la Corte Suprema de Justicia, la celebración de elecciones libres, ayuda humanitaria para comida y medicamentos, y por supuesto, la liberación de los presos políticos, como Leopoldo López.

A pesar de que lo que está pasando en Venezuela debería ser portada de los periódicos alrededor del mundo — pocas veces, desde la primavera árabe se ha visto una manifestación libre de semejantes proporciones — en Estados Unidos el tema se ha discutido poquísimo. Si se ha mencionado es a través de los reportes de periodistas latinoamericanos que han sabido incorporar la noticia a la saturadísima agenda de los medios políticos, o se ha reportado en conexión con la retirada de General Motors. El ángulo corporativo y la manera en la que la salida de General Motors afecta intereses estadounidenses ha logrado mención en las noticias, más no las violaciones a los derechos humanos de tantos venezolanos, a quienes les serviría que los países democráticos y sus medios pusieran presión en las instituciones existentes para que condenen al régimen de Maduro.

Tampoco se ha mencionado lo suficiente la paradoja impresionante que se deriva de que un régimen cuya población no tiene acceso a los servicios más básicos, haya donado medio millón de dólares para el evento de inauguración del presidente Trump, que no ha hecho mención alguna de la crisis venezolana. ¿Sabrá dónde queda Caracas, siquiera?

Para otras audiencias, la crisis venezolana se verá inmortalizada con la foto que merecidamente le ha dado la vuelta al mundo. Presenta a una mujer vestida con los colores de la bandera venezolana. Está sola, parada en medio de una calle desierta. Frente a ella, ilustrando la ridícula desproporción en el uso de la fuerza estatal venezolano, se encuentra una tanqueta, apropiada para las circunstancias de más alta belicosidad, más no para enfrentar la “amenaza” que representa esa sola voz, clamando por libertad para todos los venezolanos. Esa mujer representa a tantos ciudadanos. Los sueños de quienes esperan ver, en su misma generación, el restablecimiento de una república. La tanqueta representa el miedo — pavor espantoso — que le tiene el régimen de Maduro a los ciudadanos libres. Y más vale que tenga miedo: porque como esa mujer, hay millones.

@crislopezg

La caligrafía de los tomates. De Alberto Barrera Tyszka

Alberto Barrera Tyszka, guionista, escritor y columnista venezolano

Alberto Barrera Tyszka, 16 abril 2017 / PRODAVINCI

Como si se tratara de una película extranjera, que ninguno de nosotros puede comprender, Aristóbulo Istúriz se presenta en la televisión como un gran intérprete, queriendo traducirnos y explicarnos lo que ocurrió en San Félix.  Lo que ustedes vieron no es en realidad lo que ocurrió. Lo que pasa es que la gente en Guayana es muy rara. Se expresan de otra forma. Tienen sus puntadas de rabo, pues. Ellos cuando quieren expresar su amor, te lanzan cuanto tengan al alcance de su mano: un huevo, una pelota de béisbol, un pimentón,  una concha de plátano, lo que sea. Esa gente es así, chico, yo los conozco. Mira, a ellos no les gusta escribir en papeles, ni están pendientes de los emails, ni nada de eso. A ellos les encanta mandar mensajes con tomates. ¡Ah, pues! Yo soy maestro. Por eso te lo estoy diciendo. Ese día, a Nicolás,  lo que le estaban tirando era pura correspondencia, puros mensajes de amor en clave tomate perita: ¿no es una maravilla? Pero, claro, si ustedes no los conocen, se confunden. Ven cualquier imagen medio distorsionada por la derecha televisiva y, listo, luego piensan que las cosas son de otra manera. Pero no. Las vainas no fueron así. Yo que se los digo. Cuando un guayanés te quiere mucho, te persigue, te lanza cosas, te grita, te manda pal carajo ¡Esa es su forma de expresar amor!

Como si todos los venezolanos fuéramos ciegos, como si nada más tuviéramos media neurona despierta debajo del pelo, el Ministro Vladimir Padrino de pronto pretende reinventar los días de feroz represión que hemos vivido con una nueva y sorprendente declaración. Después de gastarse todas las bombas lacrimógenas del inventario, de repente descubre que manifestar pacíficamente es un derecho consagrado en la Constitución que no se puede tocar “ni con el pétalo de una rosa” ¿Qué dice, entonces, el General?  Que no nos están atacando. Que todo es un espejismo. Que no sabemos ver bien lo que ocurre. Que esos militares que disparan y que golpean, en el fondo, no nos están reprimiendo. Todo lo contrario: nos están defendiendo ¿Por qué no nos damos cuenta? ¿Por qué confundimos los abrazos con coñazos?  Los 470 arrestos, las 180 personas que aun están detenidas, todo eso es pura protección. No le presten atención a las denuncias de tortura de los hermanos Sánchez. Eso también es para defenderlos. Lo nuestro es pura prevención.

Como si todos no conociéramos ya la rutina, Tarek El Aissami anunció ayer que el oficialismo realizará el próximo 19 de abril “la marcha de las marchas”. Lo dice como si fuera una novedad. Como si nadie hubiera escuchado a la MUD convocar con anterioridad a una concentración en esa misma fecha. Como si nadie en este país supiera lo que ocurre y cómo se organiza, desde el Estado, toda la participación popular en los actos pro gobierno. El Vicepresidente llama al diálogo, invoca la democracia, exalta la diversidad, pero advierte que “hasta ahora” lo que ha convocado la oposición son “actos terroristas de carácter violento y criminal”. No como los nuestros, por supuesto. No como nuestros muchachos de los colectivos, siempre dispuestos a evitar conflictos en la ciudad.

Como si no le importaran las angustias de los otros, Nicolás Maduro intenta día a día  convencernos de que nuestra vida es una ficción. El hambre no existe. La escasez es una truco de la imaginación. La inflación solo es una fantasía. Aquí todo está bien. Aquí la estamos pasando chúpili. No se dejen marear por la derecha y sus inventos. Esas colas son pura paja. Aquí hay de todo. Aquí hay hasta para regalar. No se los estoy diciendo: ya estamos a puntico de ser potencia. Lo que pasa es que ustedes aun no se han dado cuenta. Van pal cielo y van llorando, como dicen. Tienen que bajarle dos al estrés. Tienen que hacer como yo. Bailen salsa. Colúmpiense sobre la realidad. Engorden. Acepten la enorme felicidad que tenemos y déjense llevar por ella. La vida es bella ¿No ven el estado de plenitud en el que estamos y vivimos siempre Cilia y yo?

Nunca antes, en Venezuela, un gobierno se burló  tan cruelmente de las necesidades del pueblo. Han ignorado las preocupaciones y problemas de las mayorías. Peor aun: se han reído del dolor de la gente. Han hecho chistes públicamente, negando la realidad, minimizando las tragedias cotidianas de millones de venezolanos. Y encima, todavía, siguen mintiendo. De manera patética, insensible. Insisten en negar lo que ocurre. Se aferran al engaño, quizás piensan que es lo único que puede salvarlos.

¿Se puede creer en ellos? ¿Se puede creer en un gobierno que cierra las estaciones del metro para evitar que la democracia sea participativa y protagónica? ¿Se puede creer en un poder que controla los medios de comunicación para invisibilizar la realidad, para impedir que el pueblo sea noticia?

En las sociedades sin transparencia, sin datos claros, sin auditorías,  comienzan a aparecer otros indicadores estadísticos: el descontento popular, las protestas, también la represión…Mientras el oficialismo siga empeñado en no leer lo que ocurre, seguirá hundiéndose en su propio fracaso y continuará, también, creciendo la indignación y el rechazo. La caligrafía de los tomates es cada vez más clara.

Valerie Julliand/ONU: “Guatemala puede iniciar un cambio en toda la región”

La responsable de la ONU en el país centroamericano defiende el movimiento de protesta como un ejemplo para América Latina.

Valerie Julliand, responsable de la ONU en Guatemala. / J. E.

Jan Martínez Ahrens, 6 sept. 2015 / EL PAIS

Valerie Julliand es la responsable de la ONU en Guatemala. De ella depende, en última instancia, el organismo de investigación que ha destapado los escándalos que han derribado al jefe de Estado y dado fuelle a una histórica ola de indignación popular. Buena conocedora de a estructura institucional guatemalteca, Julliand defiende el movimiento de protesta y se muestra cauta ante el factor militar.

Pregunta. ¿Adónde va Guatemala?

Respuesta. El movimiento de protesta ha despertado la alegría y la esperanza. Cuando llegué a Guatemala hace dos años, este era un pueblo resignado. Y ahora la gente ha descubierto que tiene voz y vuelve a decidir. El camino es largo, pero el país ha entrado en la lógica de la democracia.

P. ¿Y esta ola va a seguir o se va a transformar en una fuerza política ordinaria?

R. Ambas cosas. La gente no va a volver a su letargo. Pero la protesta no puede durar sin que se organice en un movimiento político. En el medio plazo, puede dar lugar a fuerzas que ahora no existen.

P. ¿Quiénes forman este movimiento?

R. Es muy diverso y ha transcendido su origen. Empezó como un movimiento urbano y ladino, pero poco a poco se ha extendido. Se han sumado indígenas y gente del interior, organizaciones de mujeres, estudiantes de todas las universidades, personas corrientes, la tercera edad y hasta las asociaciones de motociclistas. Es algo inédito.

P. ¿Y se puede contagiar al área centroamericana?

R. En esta época de Facebook, Twitter, teléfonos inteligentes y Google, los movimientos se expanden rápidamente. La primavera árabe arrancó en Túnez y saltó fronteras. Lo que ocurre en Guatemala puede ser el inicio de un cambio en toda la región, porque en los otros países se han dado cuenta de que se puede hacer.

P. Guatemala tiene problemas de malnutrición, sequía, violencia, narco. ¿Por qué la chispa ha saltado por la corrupción?

R. Todo empieza con el escándalo de las aduanas, donde se roba el dinero de los impuestos. Esto toca a la clase media, a su dinero, y por eso son ellos los que inicialmente se manifiestan. Pero en el movimiento ha surgido una reflexión y hemos visto lo que nadie podía imaginar, los ladinos hablando en nombre de los indígenas, la clase media defendiendo a los pobres. La gente ha abierto la mente y se ha rebelado contra las injusticias.

P. La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que depende de la ONU, ha sido el organismo que ha destapado la corrupción y es odiada por muchos políticos. ¿Cree que podrá mantenerse mucho tiempo?

R. La CICIG ha sido determinante. Pero no investiga sola, sino que trabaja mano a mano con el ministerio público. Ahora no es el momento adecuado para que se retire, debe hacerlo cuando el país tenga capacidad para hacer esa tarea por sí mismo.

P. ¿Y se puede exportar el modelo?

R. La CICIG fue diseñada a la medida de Guatemala. Pero los problemas de corrupción de aquí son similares a muchos otros países de América Latina, por lo tanto, el modelo es exportable.

P. ¿Cree que el factor militar tiene peso en Guatemala?

R. En Guatemala, el Ejército nunca ha sido depurado de verdad. Y sigue teniendo mucho peso.

P. ¿Pero ve una posibilidad de intervención?

R. No tengo suficientes elementos para decir sí o no. No lo veo inmediatamente. Pero en Naciones Unidas tenemos que considerar todo. Hemos visto que en Guatemala pasan cosas que no habíamos anticipado.

P. ¿Es fallido el Estado guatemalteco?

R. Trabajé durante 14 años en África, en países en guerra. Y ahí sí que lo eran. En Guatemala siempre pensamos que faltaba institucionalidad, pero estamos viendo que lo que funcionan son las instituciones. No es un paraíso y se necesitan reformas profundas, pero es a través del proceso institucional que se está abordando la crisis y que se ha encarcelado a un presidente y a su vicepresidenta. Y la sociedad civil, después de décadas de apatía y miedo, ha demostrado que sabía organizarse y actuar.

P. ¿Y cómo va a influir esto en las elecciones generales de este domingo?

R. Han pasado tantas cosas, las sorpresas han sido tantas que es muy difícil hacer un pronóstico. La renuncia del presidente ha calmado la frustración popular. Pero también ha cambiado el equilibrio de fuerzas y ha sacudido los esquemas tradicionales, y eso puede generar violencia.

Las cruces del Redondel Sandino…. De Luis Mario Rodríguez

A dos días del acuerdo de la “interpartidaria”, suscrito en Concepción de Ataco, un grupo ciudadano reivindicó la instalación de varias decenas de cruces en el Redondel Sandino. Previamente un periódico de circulación nacional dedicó su portada al luto que viven los salvadoreños. Más impresionantes aún fueron las cuatro páginas de este rotativo, en su edición del pasado miércoles, con los nombres de gran parte de las más de novecientas víctimas de la violencia durante el mes de agosto, muchas de ellas menores de edad. 

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 6 sept. 2015 / EDH

Los dos acontecimientos representan actos políticos de gran envergadura. Si bien los consensos de Ataco, en palabras del presidente del COENA, no significan un aval de la principal fuerza de oposición al rumbo del país, sí enarbolan la bandera de la unidad en el combate a la inseguridad. Los partidos políticos, aunque tarde y presionados por las estadísticas de homicidios, reaccionaron finalmente a la escalada de violencia que ha venido en aumento en los últimos meses. Los resultados de este esfuerzo deben ser reconocidos y al mismo tiempo estrictamente auditados por diferentes organizaciones de la sociedad civil. De lo contrario no pasará de un simple acto propagandístico, cuyo registro tendrá que activarse en la memoria de los votantes durante las elecciones legislativas y municipales de 2018 y en las presidenciales de 2019.

La contribución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para el cumplimiento de la “declaratoria conjunta” será fundamental. Su cometido es el de avenir a las partes para que perseveren en la actitud concertadora que demostraron el pasado fin de semana, la concreticen con tareas y obras efectivas y de alto impacto y la trasladen a otros aspectos que también requieren de atención, diálogo y consensos urgentes.

Por otra parte, la instalación de cruces en el Redondel Sandino es otro hecho sin precedentes, lo mismo que las dedicatorias de los periódicos, porque destacan el sufrimiento de miles de familias y dotan de identidad a los números fríos que nos indican la cantidad de asesinatos a los que nos enfrentamos diariamente, sin descanso alguno. Después de varios quinquenios con una abultada tasa de homicidios, por primera ocasión algunos ciudadanos, aunque todavía en el anonimato, se atreven a alzar la voz para exigir un alto a la recurrente violación del derecho a la vida. No se trata de un episodio de desestabilización sino más bien de un grito desesperado de auxilio. No se limitan a señalar con el dedo acusador a los encargados de la seguridad y a los partidos políticos sino que asumen su propia responsabilidad como parte de esa ciudadanía insensible a la que ya no le sorprenden los crímenes más atroces.

Los periódicos por su parte, a los que el gobierno continúa llamando para que realicen un “enfoque más responsable” de los hechos de violencia, se limitan a trasladar los datos publicados por Medicina Legal y por la Policía Nacional Civil. Interpretar que las protestas sociales en contra de la inseguridad y la cobertura de los medios en este ámbito persiguen una agenda política, no es serio ni abona al espíritu dialogante que los partidos parecen haber reencontrado en tierras occidentales. Ciertamente los delincuentes, sobre todo aquellos que viven de la extorsión, se benefician de la publicidad que reciben sus deplorables acciones, principalmente cuando se trata de víctimas que encontraron la muerte por no acceder a la entrega del dinero. Por esa razón, sin esconder los incidentes violentos de cada día, también es importante que se destaquen en primeras planas las condenas que reciben los que cometen estas fechorías, la voluntad decidida de los policías por capturarlos, además de aquellas historias en las que de manera exitosa ha sido posible la rehabilitación y la reinserción de expandilleros y las de las empresas que les han extendido la mano, en todos los casos protegiendo la identidad de los protagonistas.

Los convenios partidarios y las reivindicaciones ciudadanas son dos caras de una misma moneda. Aquellos representan la envoltura en la que deberían encajar perfectamente estos últimos. Al final de cuentas las fuerzas políticas no son más que expresiones de la voluntad popular que están obligados a responder a las exigencias de la colectividad. Cuando la sociedad desaprueba el comportamiento de los políticos y reclama públicamente una actuación diferente no lo hace con la intención de romper violentamente con el poder establecido. Su único interés es que atiendan y resuelvan los problemas que aquejan a las mayorías. Ese es precisamente el significado de las cruces del Redondel Sandino y no otro. Son símbolos de la tragedia que vivimos, pero también, y sobre todo, son el signo de la redención que llena de esperanza a todos los seres humanos.