ARENA

Un hombre sin doble discurso. De Paolo Luers/Observador de EDH

19 abril 2018 / EDH-Observadores

A menos que manden a hacer al candidato ideal en Ilobasco, Javier Simán es el mejor candidato a la presidencia. No es perfecto, pero de todos modos, no me gustan las personas que se presentan como perfectas.

No estoy de acuerdo con todas sus posiciones. Pero no hace falta. Hace falta tener confianza al candidato, en su capacidad y racionalidad, en su ética y su sensatez. Solo las personas muy sensatas se escapan de la tentación de, al llegar al poder, imponer sus posiciones e intereses al país.

Por ejemplo: No comparto sus posiciones conservadoras en cuanto a libertades sociales, el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio, y la liberalización de la prohibición absoluta del aborto. Pero que un potencial presidente tenga estas posiciones conservadoras no me preocupa, si tiene suficiente tolerancia y apego a la ley para respetar un cambio de legislación, en caso que surja una mayoría social y legislativa para consensuar estas reformas. Es clara su posición: No voy a gobernar con la biblia, sino con la Constitución.

A veces se me generaron dudas, cuando vi que a Javier Simán lo apoyan fervientemente personas con los cuales no comulgo por nada. Pero observo también que Javier Simán acepta estos (y otros) apoyos sin hacerse dependiente de las agendas de nadie. Se me dibuja la imagen de un candidato que atrae apoyos muy fuertes de sectores muy diversos: de conservadores y fundadores, pero al mismo tiempo de los sectores más progresistas y liberales, que dentro de ARENA y la sociedad civil empujan la renovación, la lucha contra la corrupción y la transparencia. Uno podría pensar que esto solamente lo puede lograr un candidato de doble cara y doble discurso. Pero en el caso de Simán no es así: Tiene un discurso muy franco, muy claro y anclado en principios. No dice lo que la gente quiere escuchar. Es de los tres precandidatos de ARENA el que más está dispuesto a tomar posiciones impopulares y a desafiar viejas tradiciones y discursos de ARENA. Hace críticas a ARENA y su pasado mercantilista, de corrupción e de imposición, aunque pueden ofender a los conservadores; y tampoco esconde sus posiciones conservadores en asuntos religiosos, aunque pueden chocar con los liberales.

Si alguien logra con (o a pesar de) esta franqueza ganar adeptos tanto de conservadores y liberales, de fundadores de ARENA y de progresistas y hasta sectores que provienen de la izquierda, y si lo logra sin caer en doble discurso, entonces es un excelente candidato. ¿Y no quieren los areneros que su candidato tenga capacidad de unir al partido? ¿No quieren un candidato que sepa unir la corriente conservadora y la corriente liberal para derrotar las corrientes autoritarias y populistas?


Lo mejor que puede pasar a ARENA es un candidato con un liderazgo capaz de asegurar que las diferencias entre conservadores y liberales no dividan esta mayoría ciudadana que hay que construir para derrotar al populismo, tanto en su versión tradicional del FMLN como el emergente de Nuevas Ideas. A esto se refiere Javier Simán cuando insiste que no es el momento de dividir la sociedad con un gran debate sobre temas como matrimonio y aborto, sino de responder a las necesidades básicas de la gente: seguridad, educación, salud, empleo.

Javier Simán es el candidato que tiene claro en qué temas hay que marcar claras diferencias (y si es necesario, confrontar con claridad, sin miedo a la polarización), y en cuáles temas no.

Lo que me refuerza esta convicción es mi propia experiencia con Javier Simán. Ya en su función de presidente de ASI, lo conocí como alguien dispuesto a escuchar y a aceptar posiciones críticas y divergentes. Esto es positivo, pero implica el riesgo de no tomar decisiones, para nunca quedar mal con nadie. No es el caso de Simán. Discute para poder tomar decisiones y fijar posiciones. A los que no lograron convencerlo en un determinado tema, en vez de alejarse de ellos, los invita a sostener sus diferencias y aportar donde hay coincidencias. Esto es una calidad muy rara en personas que ejercen poder. Por esto, cuando Javier Simán, para construir su gobierno, no las va a buscar a los que fielmente coinciden con todas sus posiciones políticas, ideológicas o religiosas, sino a los más idóneos. Y la definición de idóneo incluye que tengan criterio propio y crítico, pero disciplina para ejecutar lo acordado.

Conozco a Javier Simán como un hombre que sabe delegar y fomentar la iniciativa de los miembros de su equipo, pero sin dejar de asumir la última responsabilidad. Estoy seguro que con él no habrá un gabinete negociado entre sectores y sus intereses, sino un equipo compacto con claro liderazgo. Esto es lo que el país necesita luego de 2 gobiernos con falsos liderazgos – y uno sin liderazgo.

En los debates, a pesar de las limitaciones de sus formatos, hemos visto que Simán tiene conceptos claros de cómo incentivar la reactivación de la economía, pero también para políticas de inversión social que rompan con la tradición del clientelismo y jugarán un papel clave para el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, pero al mismo tiempo para la construcción de la paz social – y por tanto, para construir políticas de seguridad que ataquen la raíz del problema. Este candidato entiende que aparte de una PNC eficiente que logre recuperar la mística con la cual fue fundada, y aparte de una firme aplicación de la ley, se necesita que el Estado focalice todos sus esfuerzos en la transformación integral de los barrios donde ha perdido presencia y legitimidad.

Por todas estas consideraciones, y sin menospreciar las cualidades manifiestas de Gustavo López Davidson y Carlos Calleja, recomiendo a los areneros a votar el 22 de abril por Javier Simán.

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Carta a los precandidatos: ¡Debatan! De Paolo Luers

Paolo Luers, 14 abril 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados Carlos Calleja, Javier Simán y Gustavo López:
Muchos han señalado que el primer intercambio entre ustedes no fue realmente debate. Este segundo, sobre seguridad, fue hasta peor. Parecía más bien un examen: El moderador les tiró una pregunta, los 3 contestaron en 2 minutos cada uno – pero en vez de repreguntar para profundizar en el tema y escarbar los diferentes enfoques de ustedes, Rafael Domínguez les lanzó otra pregunta, pasando al siguiente tema.

Así cubrieron 10 temas concretos, pero en ninguno de ellos se profundizó. Escuchamos las respuestas, en general políticamente correctas, pero NO pudimos apreciar las diferencias en cuanto a filosofía, enfoques, prioridades – ni tampoco en cuanto a factibilidad y eficiencia de las soluciones.

Sin un moderador acucioso y capaz de repreguntar, y sin espacios para que los candidatos pudieran discutir y cuestionarse entre ellos, terminaron exponiendo más o menos lo mismo. Javier Simán y Carlos Calleja (en este orden) con un poco más elocuencia y coherencia, paro nadie de ustedes tres logró distinguirse e ir más allá de las respuestas obvias. Claro que hay que hacer una reforma penitenciaria, ¿pero cómo, con qué prioridades y principios? Obvio que el próximo presidente tiene que asumir personalmente la seguridad como jefe, ¿pero cómo va a afectar esto a la PNC, al gabinete de seguridad y al consejo de ministros en su totalidad? ¿Qué prioridades va a definir para la inversión social, para que la prevención se convierta en política del estado deje de ser un mosaico de proyectos aislados? Por supuesto hay que recuperar el control territorial que el Estado abandonó, ¿pero qué significa control? ¿Es un asunto militar o uno de presencia e impacto de los servicios del Estado?

Para evaluar el primer debate, apliqué un sistema de puntuación, tema por tema, dando 3 puntos a la mejor respuesta/propuesta, y solo 1 para la menos completa. Ganó por puntos Javier Simán. Pero en este segundo foro, por su formato equivocado, ni siquiera esto me funciona. No fue debate – y como examen tampoco funcionó. Ni siquiera fue un examen para evaluar capacidades o propuestas viables, tampoco un examen para ver quien está dispuesto de audazmente cambiar las prioridades y focalizar el gasto del Estado para llegar a la raíz de los problemas que generan violencia y delincuencia.

Así como están diseñados estos foros, resulta difícil que cumplan su principal función: Hacer visibles las diferencias entre los tres candidatos y sus proyectos políticos. Esto es lo que los votantes en esta elección primaria necesitan ver para tomar el 22 de abril una decisión racional sobre quién de ustedes es el candidato que sabrá enfrentar los problemas del país sin repetir las viejas políticas y mañas. Yo lo tengo claro, para mi es Javier Simán, pero no lo puedo derivar de lo que escuché en este segundo foro. No puedo decir que Javier Simán ganó este round, tampoco puedo decir que lo ganó Carlos Calleja.

Ambos metieron la pata, y extrañamente el moderador o no se dio cuenta, o no quería señalarlo. Calleja cuando dijo que la PNC, en vez de tirar con escopetas, debería tirar balas. Simán cuando dijo que la Fuerza Armada debería mover las tanquetas de los redondeles de la Escalón a las comunidades. Ambas cosas no son coherentes con los planteamientos de ambos, que implican buscar soluciones novedosas e inteligentes.

Les solicito a ustedes tres que utilicen el último foro para convertirlo en un debate real. Y si el moderador no sepa generarlo, háganlo ustedes. Usen sus bloques de 2 o 3 minutos para transparentar de qué realmente se trata en esta contienda, cuáles son las diferencias que los distinguen. Y si no hay consenso sobre esto, gana el que acepte el reto de debatir.

Saludos,

La columna de Paolo Luers sobre el primer debate:
Poco debate, mucho violín

Un acto arbitrario. De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 13 abril 2018 / El Diario de Hoy

El lunes pasado el Tribunal Supremo Electoral emitió una resolución para normar las comunicaciones de precandidatos, partidos y medios durante las elecciones primarias para seleccionar los candidatos a la Presidencia de la República. La resolución se dio en respuesta a la queja de algunos ciudadanos de que las campañas que los precandidatos de ARENA están llevando a cabo constituyen una “campaña adelantada” para las elecciones de 2019 porque en el proceso han colocado vallas y mupis en calles y carreteras y han trasmitido varios programas de televisión, incluyendo un debate entre todos los precandidatos que se llevó a cabo el jueves de la semana pasada. La queja es que en la propaganda para cada uno de los precandidatos se filtra un mensaje favorable para el partido ARENA mismo, lo cual representa, dicen los quejosos, una desventaja para los otros partidos, que no están llevando a cabo un proceso similar.

El TSE se pronunció a favor de los quejosos, estableciendo unas restricciones que no solamente violan la libertad de expresión y prensa consagrada en la Constitución Política sino que además contradicen el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y la sentencia de la Sala de lo Constitucional que exigió que los candidatos a puestos de elección popular fueran seleccionados por medio de procesos democráticos. Las restricciones son tales que, en medio de muchas otras, el TSE ordena que los medios “no podrán transmitir spots, programas de televisión, cuñas radiales o publicaciones en prensa escrita y digital, en las que aparezcan ciudadanos que aspiren al cargo de presidente o vicepresidente de la República”.

Esto implica que para no incurrir en sanciones del TSE los periódicos, los canales de televisión tendrían que estar autocensurándose, no reportando ningún evento en el que aparezcan precandidatos y buscando que en ninguna fotografía o video aparezca uno de estos. Esto suprimiría mucha información que el público demanda legítimamente y establecería una autocensura que está prohibida por la Constitución. El TSE no tiene derecho ni competencia para negar al público acceso a la información.

La resolución también contradice el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y los estatutos de ARENA, que han sido aprobados por la Asamblea Nacional como leyes de la República. La Ley de Partidos Políticos ordena que los candidatos sean seleccionados por medios democráticos, y los estatutos de ARENA que esta selección debe hacerse por medio de elecciones primarias. El padrón electoral de ARENA es de 122 mil personas. No hay manera efectiva de llegar a todos estos electores sin usar los medios masivos que son precisamente los que el TSE ha prohibido usar. Facebook y otras redes sociales se pueden usar, pero no llegan a todos, especialmente a los que tienen menos medios económicos. En realidad, los medios masivos cumplen un papel que sin ellos nadie puede cumplir. Al prohibir el uso de estos medios, el TSE ha remachado su negación al derecho de información de la población.

¿Cómo podrían enterarse los 122 mil empadronados de ARENA de lo que piensan y sienten los precandidatos para hacer su decisión de por quien votar? ¿Y cómo el resto del país podría enterarse de cómo se han realizado las primarias si no se puede informar sobre ellas?

La verdad es que al emitir estas resoluciones el TSE ha seguido innecesariamente una filosofía restrictiva para resolver el problema de la equidad de oportunidades en las elecciones. Los quejosos o sus protegidos se sienten en desventaja porque estos protegidos, los otros partidos, no están realizando primarias, y no están teniendo una legítima competencia para seleccionar a su candidato. Si ellos estuvieran cumpliendo con el espíritu de la Ley de Partidos Políticos, ellos también estarían haciendo propaganda nacional, y tendrían vallas, mupis, entrevistas y hasta, posiblemente, debates. Por supuesto, si no se puede publicar nada en los medios masivos de los actos de los precandidatos de ARENA, ni de sus debates, ni de la magnitud de su proceso, los otros partidos podrán no hacer nada similar y aún así pretender que son tan democráticos como ARENA —obviamente— sin serlo. El sacar el proceso de las primarias de los medios masivos es crear oscuridad en la política del país. Todos sabemos lo que se forja en la oscuridad.

Un “debate” mejorable. De Jaime García Oriani

Jaime García Oriani, 8 abril 2018 / El Diario de Hoy

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Una bicicleta eléctrica no es una motocicleta, por mucho que tenga dos ruedas y un motor. Hay diferencias que llevan a utilizar conceptos diferentes para referirnos a ambas cosas, aunque tengan similitudes.

Decir que el primer encuentro entre los precandidatos presidenciales de ARENA fue un debate sería irreal. Se trató de un foro, bastante restringido por cuestiones de tiempo y formato, en el que los contendientes respondieron a las preguntas sin oportunidad de interactuar entre ellos o profundizar en sus argumentos. Pese a esto, no les quitamos el mérito ni su importancia.

Algunos miembros del partido tricolor se refieren a los eventos como algo inédito. “Es la primera vez en la historia que se hace en El Salvador un evento donde las personas que aspiran a ser candidatos van a someterse a una entrevista con moderador”, dijo Ricardo Martínez, coordinador general de la Comisión Electoral Nacional (CEN). Sus declaraciones merecen ser matizadas: no es la primera vez que sucede esto; en 2008, cuando Tony Saca controlaba ARENA, se organizaron varios foros con los entonces precandidatos, en un polémico proceso por los favoritismos de la dirigencia.

Luis Mario Rodríguez, quien vivió en persona esa experiencia al haber sido precandidato presidencial en aquella ocasión, trató recientemente el asunto en una columna de opinión publicada en El Diario de Hoy. (Las internas en ARENA, 5 de abril de 2018).

“En 2008 se aplicó la misma modalidad y los encuentros degeneraron en meras presentaciones de propuestas en las que el reglamento aprobado por la dirigencia prohibió la réplica entre los contrincantes. Esa decisión impidió el contraste de ideas y limitó significativamente los objetivos de la iniciativa. (…) La falta de discusión no permitió identificar los rasgos de cada presidenciable y al final se impuso la sonrisa sobre la propuesta, la arenga en lugar de la razón y el ‘dedazo’ por encima de la voluntad de los miembros del partido”, escribe Rodríguez.

Esta vez, sin embargo, hay una diferencia fundamental con lo sucedido en 2008. Ahora, el voto es secreto. Más allá de los foros que se tendrán, el gran paso que ha dado ARENA es favorecer una elección en la que las bases se puedan sentir libres de presiones o de imposiciones.

La decisión de los areneros repercutirá, sin duda, en la realidad nacional. Con su voto, propondrán a todos los salvadoreños una alternativa a los 10 años de desgobierno y a los criticones caprichosos de aires mesiánicos. Nuestro país no está para juegos y necesita de personas preparadas, capaces, honestas y creíbles que den un rumbo a El Salvador. Por cómo están las cosas, sea quien fuere el que llegue al Ejecutivo, no la tendrá nada fácil.

Ante esta responsabilidad que tienen las bases, toma mayor fuerza la necesidad de una verdadera confrontación y discusión de ideas. Un verdadero debate daría mejores elementos de juicio a los afiliados para que decidan inteligentemente, y no guiados por el que tiene apoyos de dirigentes, alcaldes o diputados.

Aún quedan dos eventos y tiempo para redefinir las reglas. Un verdadero debate ayuda a limar asperezas, colabora en la maduración democrática de un partido y, en el mejor de los casos, hace ganar credibilidad.

P.D.: Como acción concreta en línea con el tema “Despolarización y reconciliación, El Salvador del futuro”, ARENA debería dejar su tradicional marcha. No se puede unir a un país con un himno cuya letra habla de la lucha férrea entre opuestos, con sangre y muerte. Sería una decisión difícil, que implicaría dejar atrás una herencia de un contexto histórico ya pasado. Acciones así comunican y dicen más que un spot publicitario o una cara sonriente.

jgarciaoriani@gmail.com

Las internas en ARENA. De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario Rodríguez, 5 abril 2018 / El Diario de Hoy

Este día celebran en ARENA el primer “debate” entre los precandidatos a la presidencia de la República. En 2008 se aplicó la misma modalidad y los encuentros degeneraron en meras presentaciones de propuestas en las que el reglamento aprobado por la dirigencia prohibió la réplica entre los contrincantes. Esa decisión impidió el contraste de ideas y limitó significativamente los objetivos de la iniciativa. Los temas y las preguntas estaban preparados a la medida de quien finalmente ganó. La falta de discusión no permitió identificar los rasgos de cada presidenciable y al final se impuso la sonrisa sobre la propuesta, la arenga en lugar de la razón y el “dedazo” por encima de la voluntad de los miembros del partido.

Al que intentó salirse del “guion” le amenazaron con expulsarlo de la contienda. A pesar de esa advertencia en uno de los tres “simulacros de disputa” se escuchó la sugerencia de aprobar una ley que promoviera el acceso a la información pública. Ese “atrevimiento” se hizo en clara rebeldía con la posición del gobernante del país y presidente de la organización partidaria de derecha quien en reiteradas ocasiones expresó que la mejor legislación para regular aquella materia “es la que no existe”. Las notas periodísticas destacaron que esa medida marcó ventaja para el pretendiente que la hizo.

En aquellas primarias el voto fue a “mano alzada” y con la presencia atemorizante de algunos de los integrantes de la dirigencia. Los electores sabían que un voto en contra de la directriz del Coena podría significar, como mínimo, su expulsión del partido. Además los directores departamentales endosaron públicamente su adhesión a un precandidato en medio de los reclamos de los otros postulantes. Aun y con esas intimidaciones varias decenas de juntas municipales y el sector empresarial respaldaron a uno de los precandidatos; pero no fue suficiente para imponerse ante el “bendecido” por la cúpula.

En este nuevo ejercicio los debates tienen que consentir la polémica entre los precandidatos. Además es necesario garantizar plenamente el voto libre y secreto. Si quienes eligen encuentran total dispensa para expresar su voluntad, la persona escogida gozará de una amplia legitimidad y promoverá la unidad del partido. Cuidado con “cargar los dados” convirtiendo los tres encuentros en simples exposiciones para no exhibir las debilidades de cada uno de los participantes. Ciertamente no se trata de protagonizar ataques personales que serían utilizados en contra de quien resulte designado; pero esta oportunidad es la ideal para comparar con absoluta precisión la personalidad, el conocimiento y las destrezas de quienes aspiran a gobernar El Salvador en el próximo quinquenio.

Un aspecto de fondo en las primarias es la integridad del padrón interno. En ARENA, y en general en todos los partidos, los militantes han de confirmar que los datos registrados en ese instrumento son los correctos asegurando su potestad de participar el día de la elección. Esta certeza se consigue con la consulta anticipada. Los afiliados no deben tener restricciones para verificar aquel registro por lo menos con dos o tres semanas de antelación al evento. Si este derecho es fundamental para los empadronados lo es aún más para los que compiten por la designación. Con el resguardo de los datos personales, a los precandidatos debe entregárseles el padrón con el mismo adelanto como muestra de la transparencia con la que actúan los órganos de dirección de los institutos políticos.

La posibilidad de la alternancia en el Ejecutivo durante 2019 es tan cierta como lo fue en 2009. Esta realidad impone la obligación al principal partido de oposición, lo mismo que a las otras fuerzas políticas, de mostrar a los ciudadanos, no solo a la militancia, que se practica internamente, con las mismas exigencias, la democracia que se exige cuando se celebran procesos electorales. Las internas son también la ocasión perfecta para comprobar que el populismo, los mensajes sin contenido y el show mediático no serán las estrategias utilizadas para obtener la candidatura y posteriormente la presidencia del país. En una época en la que las democracias se encuentran debilitadas por la falta de resultados de los gobiernos, los que buscan el poder deben preocuparse por construir políticas públicas serias, responsables y sostenibles.

Los debates entre precandidatos de ARENA. De Joaquín Samayoa

Joaquín Samayoa, 4 abril 2018 / EDH-Observadores

Este próximo jueves se llevará a cabo el primer foro entre los tres aspirantes a la candidatura presidencial de ARENA. No será propiamente un debate porque las reglas de juego acordadas no permiten la interacción entre los ponentes y, además, porque el tiempo que tendrá cada uno no da para responder una pregunta y también rebatir o comentar algo que otro haya dicho. Con ese formato, es difícil lograr alguna profundidad en la exposición de ideas, pero no por eso debe menospreciarse el valor y la importancia del foro.

Los dos precandidatos que tienen probabilidad de ser electos en las internas del día 22 han venido exponiendo sus ideas y mostrando su personalidad desde hace varios meses en visitas a comunidades, entrevistas radiales y televisivas, foros organizados por grupos de la sociedad civil y, por supuesto, en las redes sociales. Pero esta será la primera vez que tendremos la oportunidad de verlos juntos y en una situación en la que ellos no controlan enteramente su discurso, pues tienen que ceñirse a las preguntas que les hagan y al tiempo que les otorgan para responder.

Lo bueno de obligarlos a respuestas cortas es que eso nos permite aquilatar algo muy importante. Asumiendo que los precandidatos han aprendido a manejar la ansiedad, la capacidad de articular una buena respuesta en tres minutos depende exclusivamente de la claridad que se ha alcanzado en la comprensión del tema.

Solo cuando se tiene mucha claridad, el que responde puede evitar irse por las ramas y tener que hacer un aterrizaje forzoso cuando quedan solo unos pocos metros de pista. La claridad mental implica haberse esforzado en conocer y comprender realidades complejas, saber distinguir entre la esencia y las cosas secundarias o irrelevantes, conocer cuáles son los ámbitos de acción e incidencia del presidente de la república y cuáles son competencia de otras instancias del gobierno.

El debate, pues, aunque no lo sea en el más estricto sentido de la palabra, puede ser muy revelador acerca de la inteligencia y el dominio que tienen los precandidatos, en este caso sobre dos temas bastante difusos y poco comprendidos, pero determinantes como telón de fondo de algo que definitivamente debe cambiar en El Salvador: la manera de hacer política y el liderazgo social, que tanta falta nos ha hecho desde hace varias décadas. Desde esta perspectiva, no es importante sólo lo que se dice, sino la credibilidad que pueda proyectar cada uno para inclinar la balanza de los votantes que todavía no deciden involucrarse o no saben a quién favorecer con su voto.

El candidato que resulte electo en las internas de ARENA tendrá muy buenas probabilidades de convertirse en el próximo presidente de El Salvador. Esa es razón suficiente para que todos nos interesemos en esta serie de tres debates que ha organizado la Comisión Electoral Nacional (CEN) de ARENA. Solo los afiliados al partido tienen derecho a voto. Pero cada uno de esos 122 mil ciudadanos tiene familiares y amigos con quienes seguramente discutirán sobre el tema en las próximas semanas, por lo que, en alguna medida aunque sea indirectamente, muchos salvadoreños que no pertenecemos a ARENA podremos ejercer influencia sobre el resultado de una elección que hace solo unos meses parecía “de trámite” pero se ha vuelto altamente competitiva por las innegables virtudes, la convicción y el empeño de Javier Simán, quien no aceptó darse por derrotado antes de hacer su mejor esfuerzo para triunfar.

ARENA se encuentra en una situación envidiable, enfrentando una oposición que cayó en una profunda crisis y no encuentra la forma ni la fuerza para superarla en el poco tiempo que resta para la elección presidencial. Por si eso fuera poco, ARENA tiene el lujo de poner a competir a dos de sus mejores cartas, personas íntegras y bien formadas, ambos poco o nada contaminados con todo lo indeseable de tiempos pasados, ambos jóvenes y con mucha energía. Lo mejor que pueden hacer las instancias de mando del partido es garantizar que la competencia sea limpia y facilitar el voto del mayor número posible de afiliados.

En los tres debates que se llevarán a cabo, los precandidatos deben entender que su prioridad inmediata es conquistar la confianza de sus propios correligionarios, pero deben saber que estarán siendo también observados con mucha atención por cientos de miles de salvadoreños que, en menos de un año, tendremos que decidir si le damos una nueva oportunidad a ARENA, o nos quedamos como meros espectadores, o le damos continuidad a diez años de mal gobierno, o nos dejamos deslumbrar por los espejitos brillantes de algún vendedor de sueños cuyo único mérito hasta ahora ha sido despotricar contra el sistema.

ARENA en la encrucijada. De Jaime García Oriani

Jaime García Oriani, 18 marzo 2018 / El Diairio de Hoy

Después de las elecciones legislativas y municipales, entramos en la carrera por la Presidencia de la República. Dentro de unas semanas, ARENA llevará a cabo sus primarias para elegir al candidato presidencial. Este evento podría sentar precedente en la historia democrática de nuestro país si se respeta el voto y voluntad de las bases, dejando de lado el tradicional dedazo y cualquier imposición.

Se trata de una excelente oportunidad para ese partido y su lucha por recobrar credibilidad, ganar buena reputación y recuperar el Ejecutivo. Es un camino escabroso con numerosos obstáculos por superar.

Lo primero por vencer es la soberbia tras los resultados de las últimas votaciones. Varios miembros del partido han sido prudentes e insisten en tomarlos con humildad. Sin embargo, algunos por allí pregonan su victoria con triunfalismos como si el desplome del FMLN lo fuera todo. A ellos les recordamos que fueron incapaces de traducir el descontento de la población en votos, a pesar del nefasto gobierno del Frente, la baja aprobación de Sánchez Cerén y el deseo colectivo de cambiar el rumbo del país.

Al menos hasta el momento en el que escribo este artículo, ARENA habría obtenido -8 % de votos respecto a 2015. Matemáticamente vencieron, pero los números no parecen indicar que el electorado encontró una opción en ellos o está del todo satisfecho con sus propuestas. Son voces de alerta en una elección en la que hubo 178,538 votos nulos contra 48,822 de las anteriores legislativas. Si los consideráramos un partido, serían la quinta fuerza política del país, debajo del PCN y arriba del PDC. Evidentemente, entre los votos nulos no están solo aquellos ejercidos con voluntad de anular, sino también los que son consecuencia de diversos errores.

Un segundo obstáculo es la tentación de inclinar la balanza hacia un candidato o imponerlo. Se percibe buena voluntad por parte de la Comisión Electoral Nacional (CEN) que lanzó el proceso con el lema “Tu voto es secreto”. Luego del remedo de primarias de la época Saca, finalmente los más de 122 mil afiliados podrán expresar su preferencia en las urnas.

El partido cuenta con tres precandidatos de nivel y con gran trayectoria profesional. Quienes elijan deben hacerlo basados en su capacidad, seriedad de propuestas y factibilidad, y no solo motivados por quién ha organizado más eventos masivos, tiene más amigos entre la cúpula o está acompañado de más alcaldes y diputados.

Los debates serán una herramienta fundamental para escucharlos y ejercer un voto orientado por su desempeño y no por las “sugerencias” de algunos líderes. Es importante que rindan honor al nombre y no se conviertan en micrófonos abiertos de frases bonitas y slogans de campaña por el miedo de “división” que genera una sana confrontación de ideas.

Daría mayor credibilidad -y sería más coherente con el espíritu democrático- que esos eventos fueran organizados por medios de comunicación, sin imposición de temas o agendas, como suele suceder en las primarias estadounidenses. Sé que, por ahora, es pedir demasiado a un partido que ha prohibido a sus contendientes asistir a foros, debates o entrevista que no sean organizados por ellos.

El tercer obstáculo con el que se podrían topar es hacer un mal papel en los primeros meses de la nueva Legislatura. Deberán ser más protagónicos, frenando el despilfarro en toda la Asamblea y no solo a nivel de bancada, convirtiéndose en una oposición propositiva y constructiva.

Tendrán que buscar el voto de otras fuerzas políticas para lograr mayoría simple, no se diga calificada. Esto no puede ser excusa para caer en los pactos sucios o en la repartición de cuotas que benefician la corrupción. Estaremos atentos para que elijan un Fiscal General y magistrados para la Corte Suprema de Justicia independientes.

ARENA está en una encrucijada. Corresponde a sus miembros elegir la ruta que quieren seguir. En el horizonte se entrevé un camino encharcado por el populismo con figuras de aires mesiánicos que buscarían la presidencia. Hay que evitar caer en sus juegos, haciendo de 2019 una batalla de publicidad. El mejor remedio para la antipolítica es la política que ofrece propuestas concretas y creíbles a una población tan necesitada de soluciones reales.

Periodista. Máster en comunicación corporativa. jgarciaoriani@gmail.com