ARENA

Primavera. De Christian Villalta

CRISTIAN VILLALTAChristian Villalta, 16 julio 2017 / LPG

Un drama, una purga, apenas buena televisión… La renuncia de dos diputados del partido ARENA a sus candidaturas hace 15 días admitió reacciones extremas. Esta materia ya es noticia vieja, pero más que las renuncias por sí mismas, las lecturas que de ellas se hizo dicen mucho sobre los tiempos de la derecha en El Salvador.

LPGLa reacción más repetida, común entre jóvenes que se identifican con ARENA o con alguno de sus contenidos ideológicos, fue lastimera, con sensación de pérdida. En sus comentarios o de las conversaciones que se tiene con ellos uno deduce que hubo una febril expectativa sobre la renovación de ese partido. Varios asociaban esa renovación con esos diputados, otros entendían que acogerlos de nueva cuenta no solo a ellos sino, en consecuencia, a los heterogéneos cuadros juveniles que les apoyan en su ejercicio personal habría sido un signo de apertura al menos en el método. Finalmente, otros creían que su presencia en las asambleas areneras abriría la agenda a temas que el influjo católico ultraconservador en el COENA no admite.

Vale la pena detenerse en este concepto por su repetición y lo profundo de la convicción con que se escucha. Muchos ciudadanos de renta alta y media creen que los partidos políticos deben ser esencialmente pluralistas, así como que ARENA es la quintaesencia del liberalismo político.

Que muchos de nuestros jóvenes crean en el pluralismo como un imperativo de los partidos políticos es materia para el optimismo. Es una evidencia de su tolerancia, del descrédito en el que han caído los fanatismos y dogmatismos de izquierdas y derechas, del poco aprecio que se le tiene hoy a los puritanismos, desde los religiosos hasta los ideológicos. Para un montón de jóvenes que ya son económicamente activos, que ya se interesan en la cosa pública y en las noticias de nuestro proceso democrático, el pluralismo es una creencia de valor, y no admiten para su vida sino libertad de conciencia y de opinión.

¿Por qué gentes así de prometedoras e inteligentes creen que una agenda contemporánea cabe siquiera de modo cínico en los partidos? ¿O que las cúpulas arenera, pecenista o del FMLN aspiran a la renovación? El dogmatismo y la militancia tozuda son los abrevaderos de nuestros institutos políticos. La revisión no está en su hechura ni en sus genes; al contrario, les interesa repetirse, viejas ideas en cuencos nuevos. Así se explica el meteórico ascenso de algunos retrógrados acá y allá, jóvenes que hablan como poseídos por el espíritu de Maximiliano Hernández o de Cayetano Carpio. Es la intolerancia reproducida compulsivamente, estupidez por mitosis. Esa es “la juventud” que unos y otros venden, que no es ni siquiera relevo de dirigentes, sino estatismo administrativo e ideológico, pero con nuevos soldados. Nuevos políticos sí, nueva política no.

Igual de desolador es que se asocie a ARENA con el liberalismo político. Desde el inicio de la posguerra, los financistas del partido estuvieron más interesados en el liberalismo económico, entiéndase poca regulación del mercado, reducción de impuestos, irrelevancia de la beneficencia pública, que en el liberalismo político (igualdad ante la ley, separación de poderes y otros pilares del constitucionalismo). ¿Qué carajos les va a importar a los dueños de un partido conservador una agenda liberal contemporánea? Les interesa tanto como al FMLN… nada. Afortunadamente, el desarrollo de la sociedad, el pulso de la nación y la conciencia de las estructuras constitucionales de la democracia y su defensa tiran para el otro lado, en dirección opuesta a la polarización.

Mientras ARENA se prepara para el invierno, el pensamiento político liberal se acerca lentamente a su primavera.

Queremos llevar a Antiguo Cuscatlán al siguiente nivel. De Rodrigo Gutiérrez

Tenemos un ambicioso plan de renovación urbana de calles, parques y edificios municipales, así como también proyectos como la “Vía Universitaria” en la Zona de la UCA.

Screen Shot 2017-07-14 at 10.19.55 PMRodrigo Gutiérrez, 15 julio 2017 / EDH

Saludos, amigos lectores. Quisiera presentarme: Mi nombre es Rodrigo Gutiérrez y soy precandidato para participar en las elecciones internas de nuestro gran partido ARENA, para optar al cargo de Alcalde del Municipio de Antiguo Cuscatlán.

Como todos saben en el proceso interno del partido en un primer momento mi candidatura no fue aceptada; sin embargo, respetando la institucionalidad, recurrimos a las instancias correspondientes y el sábado 8 se nos notificó por parte de la Comisión Electoral Nacional (CEN) que nuestra precandidatura fue aprobada.

EDH logEs importante hacer notar esto, ya que ARENA ha pasado unas últimas semanas muy intensas, en donde se ha cuestionado la apertura a la renovación y mi equipo de concejales y yo hemos sido parte de esto. Sin embargo, hay que reconocer que con paciencia y siguiendo las vías legales se pueden resolver las diferencias y así fortalecer la democracia.

Habiendo dicho esto, quiero decir que estoy muy emocionado porque se vienen buenos momentos para nuestro municipio. Mi equipo y su servidor tenemos grandes proyectos en mente.

Antiguo Cuscatlán es el municipio con mayor desarrollo humano de El Salvador; es el que recoge mayor recaudación de impuestos en el país, solo después de la ciudad capital.
Poseemos tres zonas industriales, los mayores centros de compras del país, importantes centros de estudio y residentes de todos los estratos sociales, adicionalmente contamos con importantes reservas naturales y muchos atractivos culturales en nuestros 20 kilómetros cuadrados. Sin embargo, Antiguo no ha llegado a su potencial y nosotros queremos llevarlo al siguiente nivel.

Entre lo primero a atender estarán las inquietudes y problemas que hemos estado escuchando de las personas que habitan y trabajan en el municipio y que a veces son fáciles solventar.

Seguidamente esta el tema de seguridad que es una preocupación nacional de la cual Antiguo no se escapa. Para esto queremos traer a nuestra ciudad al siglo 21 con sistemas de iluminación modernas y sistemas de video vigilancia, todo esto sin olvidarse de nuestro valioso recurso humano que son todas la personas que diariamente se esfuerzan por que la municipalidad funcione desde ya les aseguramos su estabilidad laboral y mejora salarial ya que comprendemos que al tener trabajadores contentos se garantiza un buen servicio a la ciudadanía.

Un tema muy delicado en el municipio últimamente es el de las tasas. Decir que se regresarán a su nivel anterior sería irresponsable; lo que sí podemos ofrecer es que de llegar al palacio municipal se analizarán los compromisos presentes y futuros y se hará una revisión de estas.

Tenemos un ambicioso plan de renovación urbana de calles, parques y edificios municipales, así como también proyectos como la “Vía Universitaria” en la Zona de la UCA. Pero recalcamos que no soñamos con destruir las obras que nuestra actual administración nos deja. Nosotros venimos con ideas de verdad y con los pies en el tierra conociendo lo que la gente pide.

Gracias a nuestro gran partido por dejarnos participar.

Carta al presidente de la República: Desarme a los francotiradores. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 15 julio 2017 / EDH y MAS!

Estimado Salvador Séanchez Cerén:
Las pláticas con el Banco Mundial por buenas razones son reservadas, aunque todos sabemos que existen – y que constituyen la única salida viable para el país de salir de su crisis de las finanzas públicas.

masSólo así, amarrando compromisos con la oposición y al mismo tiempo con el Banco Mundial, el gobierno del FMLN puede evitar que los últimos dos años de su mandato lleven al colapso a todos: al gobierno, al partido de gobierno, y a la economía del país. Lo de poner parches ya no funciona, se necesita una solución integral, que incluye pensiones, reducción de gastos y aumento de ingresos, o sea impuestos y futuros préstamos para financiar el déficit fiscal hasta que se pueda eliminar. Es más: lo necesitan ambos gobiernos, el actual igual que el próximo que elegiremos en 2019.

EDH logEl gobierno no debe dinamitar este posible acuerdo integral con acciones desesperadas, como por ejemplo imponer una reforma de pensiones no consensuada, para salir de su aprietos actuales. Y la oposición tampoco debe poner en peligro la solución integral con intransigencias que agudicen la desesperada situación fiscal del gobierno.

En ambos campos hay quienes entienden esto y están tejiendo, junto con el Banco Mundial, la solución integral.

Pero también hay francotiradores. Es tiempo de desarmarlos. El problema es que del lado del gobierno y su partido hay una falta de liderazgo preocupante. El presidente no toma decisiones firmes y no corta en seco el doble discurso y doble juego dentro del gobierno, dentro del FMLN y entre partido y ejecutivo. Hay que reconocer que ARENA, a pesar de sus conflictos internos, ha mostrado mucho mayor coherencia.

Si esta falta de liderazgo y este miedo de tomar decisiones no se resuelven, esta oportunidad de llegar a una solución integral patrocinada por el Banco Mundial se va a perder. Es obvio que se trata de decisiones no necesariamente populares. Por esto es indispensable que gobierno y oposición juntos asuman los costos políticos.

La ventaja es que se trata de un problema esencialmente técnico, y que se tiene en la mesa a los técnicos no solo del Banco Mundial, sino también del gobierno y de la oposición, no sólo los políticos. Estos últimos suelen ser los francotiradores, y alguien, repito, tiene que desarmarlos. Y si no lo hace el presidente de la República, por su lado, y si no lo sigue haciendo el presidente del COENA, cada uno con los suyos, ¿quién lo hará?

Dejen trabajar a los expertos y cúbranles las espaldas.

Urge que usted, como presidente de la República, ponga orden en su gobierno, y que ARENA no permita que su crisis de dirección le reste coherencia.

Saludos,

44298-firma-paolo

 

Columna Transversal: Pensar fuera de la caja. De Paolo Luers

Es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria.

paolo3Paolo Luers, 14 julio 2017 / EDH

Si ARENA decide no apostar a la apertura, habrá que pensar en una alternativa. Parece que esta decisión ya está tomada y consumada. El momento de la apertura como estrategia para construir una nueva mayoría en el país ya pasó, ya se perdió. Se hubiera tenido que producir en el proceso interno de selección de candidatos para alcaldes y diputados, ampliando la oferta electoral del partido con candidatos que pueden bajar y tal vez borrar esta barrera que existe entre ARENA y los sectores que necesita atraer para desplazar al FMLN.

EDH logEsta oportunidad no se aprovechó – no por accidente o por actuaciones torpes de algunos dirigentes, sino por diseño del actual liderazgo partidario. El resultado: El partido les tiró la puerta en la cara a quienes estaban dispuestos a arriesgarse con ARENA, confiando en las promesas de renovación. Y en consecuencia, renunciaron a su reelección los únicos dos diputados que habían apostado a este acercamiento con la sociedad civil. El partido se auto-amputó una pierna, por que no aguantó la picazón del hongo de pie…

Aunque esto ya parece no tener solución dentro de ARENA, subsiste la necesidad de construir una mayoría social y electoral capaz de sostener un proyecto político de regeneración del país y sus políticas públicas. Sigue siendo una prioridad ineludible para todos. Entonces, si la apertura de ARENA está descartada, hay que buscar otra forma. Y hay que buscar esta otra forma de manera responsable y con cabeza fría. Ya estuvo el berrinche, es hora de estrategia.

Por esto es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria. Existe una mayoría social que no acepta que el FMLN se prolongue en el poder, erosionando la institucionalidad democrática y la factibilidad económica y social del país, pero que tampoco conecta con ARENA, y mucho menos ahora. Los únicos que podrían movilizar estos sectores de la sociedad, para evitar que caigan en las tentaciones de la anti-política o en apatía, por el momento son candidaturas no partidarias. Pero pueden adquirir sentido estratégico sólo bajo condiciones que ahora urge discutir friamente:

  • No pueden ser iniciativas individuales, sino tienen que tener el respaldo de un movimiento ciudadano que les dé representatividad y mandato; además será la única forma de superar los obstáculos legales puestos por el sistema partidario actual para evitar que haya diputados no partidarios;
  • Este movimiento hay que construirlo con claridad de propósito. El primero es: aportar a construir una mayoría nueva más allá del FMLN y sus aliados; para esto hay que tener claridad que ARENA tiene que ser parte de esta mayoría a construir. Yo sé que a muchos no les gusta esta idea.
  • El segundo propósito: usar las candidaturas no partidarias del 2008 y la intervención activa en las elecciones presidenciales para construir una nueva fuerza partidaria que en el 2021 puede competir y cambiar el mapa político.

Si el primer propósito exige disposición de alianza con ARENA, el segundo requiere de disposición de competir contra ARENA.

En esta dialéctica tienen que saber moverse quienes acepten el reto de las candidaturas independientes. No se trata de meter a un par de iluminados a la Asamblea, sino de construir una tercera fuerza. Los llamados a emprender esta aventura son los que están fuera de ARENA, pero quienes quieren renovar la política y, sobre todo, desplazar al FMLN antes de que arruine el país. A los renovadores dentro de ARENA, en especial a mis amigos Juan Valiente y Johnny Wright, recomiendo no participar en este proyecto. En ARENA queda mucho por hacer, porque sin una fuerte ala renovadora dentro del partido no funcionará ninguna alianza amplia.

Dentro de este movimiento que se convertiría gradualmente en partido deben tener cabida todos que han entendido que para defender el sistema republicano y construir un país de oportunidades hay que evitar que el FMLN siga gobernando, pero que también hay que evitar que ARENA sea la única opción.

Los militantes y dirigentes de ARENA no deberían ver esto como amenaza, sino como la tal vez incómoda pero indispensable oportunidad de llegar a lo que se necesita: una nueva mayoría para regenerar el país. Una nueva fuerza céntrica será muy incómoda para ARENA, porque actuará como permanente correctivo y reto. Pero será indispensable porque será su complemento.

Los primeros en entender esto deberían ser Javier Simán y Carlos Callejas. Ellos saben que sólo con ARENA (y mucho menos con una ARENA sin apertura) sus proyectos políticos no tendrán sustento.

Enterrando la brújula. De Federico Hernández Aguilar

Mientras en ARENA se pelean por la renuncia de dos diputados, en el Tribunal Supremo Electoral se libra una batalla crucial para la transparencia de las próximas elecciones.

IXVT_federicoFederico Hernández Aguilar, 13 julio 2917 / LPG

Mientras en el principal partido de oposición se lanzan improperios y desafíos porque dos precandidaturas suplentes no han sido aceptadas en la lista final de aspirantes, el FMLN se afana en la búsqueda de los votos legislativos que necesita para darle un golpe letal al sistema de pensiones. Y yo me pregunto: ¿quién dijo que para encontrar la salida a la crisis que vivimos en el país había que enterrar la brújula?

LPGEs increíble. Tenemos por delante el desafío de garantizar que la voluntad de los salvadoreños, expresada en las urnas, sea fielmente respetada en marzo de 2018. De igual manera, quienes sabemos las amargas consecuencias –políticas, sociales y económicas– que podría tener para el país que el oficialismo tenga éxito en su confesada intención de meter mano a los ahorros de los trabajadores, tenemos la obligación moral de oponernos a ese robo con todos los recursos que nos otorga la Constitución.

¿Cómo es, entonces, que permitimos que el TSE se amarre a escáneres coreanos para apoyar el conteo de votos, sin que medie una licitación pública inexplicablemente atrasada hasta el día de hoy? ¿Cómo es que no salimos a advertir a los señores diputados, de todos los partidos, que reformar la Ley de Pensiones se agenciará un repudio generalizado y contundente?

Entiendo a quienes piden que ARENA sea un partido más incluyente y dialogante, pero no es haciendo más grande una discusión sobre procesos internos que vamos a conseguir, del principal partido de oposición, lo que ninguna otra organización política ofrece, y menos que nadie el FMLN. Semejante falta de perspectiva es incongruente con la defensa de las libertades, porque se está lanzando un chorizo a los perros bravos para que se despedacen entre sí, mientras el bistec queda a merced del perro que más pulgas tiene.

¡Por favor, señores, no perdamos el norte! Dejemos de confundir los altercados de poca monta con las batallas épicas. Aprendamos a distinguir el cebo de la manteca, el rábano de sus hojas, la piedra pómez de la roca inamovible. Discutir las formas de la democracia entre congéneres es casi un divertimento cuando el sistema democrático no está en juego; pero cuando lo está, me disculpan, cualquier empujón ególatra al debate divisivo equivale al suicidio.

Dijo Benjamín Franklin a los patriotas estadounidenses: “Si no aprendemos a caminar juntos, nos colgarán por separado”. Esta frase la recordó recientemente el mayor René Martínez en la presentación del movimiento cívico Defensa Ciudadana de la Democracia (DECIDE), espacio que ha nacido para aglutinar los esfuerzos de decenas de organizaciones civiles que hasta ese día permanecían atomizadas. Y Franklin, claro está, sabía muy bien por qué lo decía. Sin unidad ciudadana frente a la tiranía, esta última tiene seguro el triunfo; la cohesión de los patriotas, en cambio, es la única barrera contra la que se estrellan los dictadores.

A los demócratas venezolanos les llevó demasiado tiempo guardar los egos para más tarde; cuando vinieron a reaccionar, y se olvidaron por fin de verse a los ombligos, era imposible defender la libertad sin derramamiento de sangre. Nadie quiere que eso pase en El Salvador. ¿Cuándo es, entonces, la hora de la unidad? ¡Hoy! ¡Es hoy, y solo hoy! En 2019, pasadas las elecciones presidenciales, debatamos si las agendas personales de algunos tienen sustancia o no. Pero este día, para los que somos amantes de la libertad y la democracia, únicamente existen razones para –juntos– desenterrar la brújula… y caminar.

Sin cambios llevamos al país al despeñadero. De Juan Valiente

Que no nos baste el intentar infructuosamente dirigir las miradas de los salvadoreños a este gobierno desastroso. Que no nos demos por satisfechos con salir unos pequeños puntos arriba en las encuestas. Hagamos lo que tenemos que hacer. Demandemos de nuestras autoridades los verdaderos cambios.

Juan Valiente, diputado de ARENA

Juan Valiente, 12 julio 2017 / EDH

Desde hace demasiados años la clase política del país ha ido estirando los estándares éticos en la función pública hasta hacer parecer los abusos como derechos. Lo que en los años 80 habrá sido un pequeño grupo de asesores y empleados legislativos con un presupuesto limitado se ha convertido en un ejército de casi dos mil personas y $33.5 millones de dólares en salarios. Han leído bien: treinta y tres millones de dólares y medio. Y lo peor de la clase política es que a la mayoría le parece correcto.

Y eso no es todo. Si tomamos en cuenta el presupuesto de este año, debemos sumarle casi diez millones más en beneficios como el seguro privado de salud para todos, incluyendo una lista de beneficiarios que convierte el ejército en varios miles más. El Salvador no puede seguir así. Los ciudadanos merecen una respuesta más coherente de nosotros en los partidos políticos, en especial de ARENA, porque nos hemos comprometido con la renovación, con la transparencia, con luchar en contra de la corrupción y los abusos.

No basta con lograr una mayor participación, aunque es importante. No basta con ir promoviendo procesos de democracia interna, aunque son importantes, en especial si se logran hacer con igualdad de condiciones y transparencia. No basta con cambios cosméticos si no logramos cambiar lo que nos asemeja a miembros de la clase política de los otros partidos. Nosotros debemos ser diferentes. Nosotros estamos llamados a cambiar, porque estamos comprometidos en poner primero a El Salvador. Debería ser parte de nuestra esencia.

Las preguntas que debemos hacernos, hermanos areneros, comienzan con cómo fue posible que no pudiéramos lograr que nuestros representantes en la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa renunciaran a todos los privilegios de esos cargos. ¿Sabes cuáles son? Un vehículo todo terreno full extras, un pick up doble cabina, cuatro celulares de alta gama sin límite, vales de gasolina. Y esos son los que conocemos. Cada vez que volteamos una piedra descubrimos nuevas cosas. Es para que se nos paren los pelos. Algunos de nuestros directivos renunciaron a algunos o todos esos privilegios, pero fueron los menos. Y ya no se diga la discusión para eliminar viajes, viáticos y el famoso seguro privado de salud.

El eje transversal de devolver la ética a la política es parte fundamental de nuestro nuevo discurso, de los temas de la renovación. Solo basta revisar los dos primeros artículos de nuestro código de ética para caer en la cuenta que algo hemos hecho mal:

1. Anteponemos en nuestra actuación política el interés general de la nación a los intereses particulares.

2. Nos regimos por estrictos valores de honradez y decencia en el ejercicio de cargos públicos, en todas las actividades políticas y en nuestra vida privada.

Quizás hemos esperado demasiado de nosotros mismos, pero yo creo que no. Sé de lo que somos capaces. Sé lo que podemos lograr y también sé que la mayoría de ustedes, verdaderos nacionalistas, entienden la importancia de volver a nuestras raíces para poder gritar a todo pulmón ¡Primero El Salvador! Ahorita tenemos techo de vidrio. Hemos perdido estatura moral para criticar y exigir. No tenemos solvencia para pedir la confianza de los salvadoreños.

Que no nos baste el intentar infructuosamente dirigir las miradas de los salvadoreños a este gobierno desastroso. Que no nos demos por satisfechos con salir unos pequeños puntos arriba en las encuestas. Hagamos lo que tenemos que hacer. Demandemos de nuestras autoridades los verdaderos cambios que requiere El Salvador.

No es posible que continuemos con soluciones a la medida de los intereses ocultos de algunos. No es posible que nos contentemos con atacar sin misericordia a esos dos diputados que tanto desorden han causado. No es posible que sean más a los que no les importe perder el país, los que creen que es mejor cualquier cosa antes que permitir perder más personas a partidos como GANA o PCN.

Es mejor que los que se vayan a ir se vayan ya. Proteger intereses particulares está destruyendo al partido. Continuar con las prácticas oscuras de abuso del dinero de los impuestos de los salvadoreños va a destruir el partido. No teníamos más alternativa que denunciarlo públicamente. Intentamos vanamente de hacerlo al interior. Dimos las luchas y aguantamos los malos tratos y las amenazas.

No ha sido cobardía el ahora salir a la luz pública. Ha sido amor al país y confianza en ustedes, porque sabemos que somos más los que queremos los cambios. Somos más los que hemos sufrido vejaciones. Somos más los que aspiramos a un El Salvador nuevo, transformado, para todos los salvadoreños. Un El Salvador de primera para todos. Y eso lamentablemente no es posible conseguirlo con el partido como lo tenemos ahorita.

No me interesa volver a ocupar puestos en la gestión pública. Renuncié al proceso interno de elecciones para lograr convencerlos a ustedes. No tenemos mucho tiempo. No tenemos mucho espacio. Ojalá encontremos en nuestro corazón esa inspiración para demandar los cambios que son necesarios en la clase política, especialmente en nuestro partido, para que a nuestros hijos e hijas les digamos que lo dimos todo y con orgullo construimos un país en paz, progreso y libertad.

Su error no es de principios, sino de coherencia. De Federico Hernández Aguilar

Si yo tengo claro cuáles son mis principios y valores, explicarlos a los demás debería ser pan comido. La coherencia en política es una virtud imprescindible a la hora de luchar por determinadas causas.

Federico Hernández Aguilar, 12 julio 2017 / EDH

En medio del alboroto causado por las clamorosas renuncias de dos diputados, alguien tendría que responder a algo que creo es fundamental: ¿el problema de ARENA se encuentra en los principios que dice defender o en la debilidad institucional del partido para defenderlos? Si me lo preguntan a mí, el dilema está en lo último.

Si yo tengo claro cuáles son mis principios y valores, explicarlos a los demás debería ser pan comido. La coherencia en política es una virtud imprescindible a la hora de luchar por determinadas causas, y la coherencia se adquiere de predicar lo que se vive y de vivir lo que se predica. Esto, por cierto, no es rigidez ni “conservadurismo”; bien mirado, es justo lo contrario, porque únicamente quien conoce lo que defiende —y por qué lo defiende, y contra qué lo defiende— puede aprender a reconocer esas mismas características en quienes piensan distinto.

Repasando lo que dicen los principios de ARENA, francamente no entiendo por qué experimentan ustedes dificultades para sostenerlos ante quien sea y donde sea. ¿Cómo alguien, si en verdad es congruente con el carácter republicano de un partido político, podría tener argumentos que demolieran estos principios o los alteraran en su esencia? Esto no es asunto de tener catorce maestrías en Harvard o siete doctorados en Oxford, sino de haber reflexionado sobre la esencia misma de lo que hoy llamamos “civilización occidental”. (Y no voy a detenerme en esto porque lo he explicado ya bastante en mis columnas desde el año 2003).

La mejor forma de resolver un conflicto es evitando que crezca. Jamás entendí por qué ARENA no llamó nunca a John Wright, por ejemplo, para pedirle que tratara de convencer al COENA —o a la comisión creada para tal efecto— de la validez de sus tesis sobre los temas polémicos en que basó parte de su campaña a diputado. Si hubieran hecho esto al inicio, Wright habría conocido los argumentos por los cuales ustedes no tenían ninguna obligación de acompañarle en su agenda particular.

Pero la pregunta que me asalta es: ¿existe alguien en ARENA que sea capaz de defender los principios del partido de manera firme e integral? Si una chica graduada en Yale o Cambridge, talentosa pero confundida, tocara a las puertas de ARENA con ideas propias sobre la ideología de género, por decir algo, ¿hay allí un directivo o dirigente —o, mejor, algún intelectual— que pueda refutarle con conocimiento y categoría cada uno de sus juicios? ¿Hay en el principal partido de oposición de El Salvador siquiera una persona que sepa fundamentar con datos estadísticos, históricos, antropológicos, jurídicos y filosóficos los 13 principios que dicen ustedes defender? Si la respuesta es no, a nadie debe extrañar entonces —perdónenme— que un par de diputados rebeldes les metan en líos.

Y ya entrados en gastos, también a los rebeldes quisiera invitarles, respetuosamente, a hacer una reflexión. Si ustedes dos querían impulsar cambios importantes dentro de ARENA, la paciencia y la serenidad debieron ser siempre sus divisas. A un partido que nació en el contexto de la Guerra Fría y que ha tenido los liderazgos que ha tenido en más de 35 años de historia, no se le cambia, créanme, de la noche a la mañana. Para lograr eso, las buenas intenciones y los discursos emocionales no bastan: se necesitan argumentos, inteligencia estratégica y mucha perseverancia.

La renovación de un partido político solo es posible cuando nadie afirma encarnarla. Quien diga que la transformación de ARENA pasa necesariamente por sus personales posturas y opiniones, está haciendo justo lo que dice criticar. Sé que ustedes no pretenden eso, pero la beligerancia con que han actuado en estos días, aunque pueda haberles conseguido algunas simpatías, en algunos sectores también les está haciendo perder el crédito que pudieron haber ganado con más prudencia y sosiego. Piénsenlo. (Y a Paolo Lüers, por favor, díganle: “Mejor no me ayudes, compadre”).