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Carta a los gurús: Los sabios no muerden. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 14 abril 2016 / EDH

Estimados sabios:
El martes pasé 12 horas escuchando a una docena de eminencias, de diferentes países del mundo, hablando de los problemas de nuestro país: corrupción, impunidad, inseguridad, falta de credibilidad de los partidos políticos. FUSADES los había invitado a su Quinto Foro Internacional de Análisis Político.

Tengo que decir: Salí muy insatisfecho de esta maratón. Hubiera esperado que la presencia de los gurús ayudara a FUSADES a llegar, de manara más clara y académicamente sustentada, a un par de conclusiones que de todas formas ya las intuimos. Por ejemplo: Una mayoría de los salvadoreños ya sabe, y algunos lo expresan a grito, que para efectivamente combatir la impunidad y la corrupción, el país necesita una instancia de investigación realmente independiente, o sea un árbitro que no es parte del problema. De ahí la exigencia de instalar una comisión internacional contra la impunidad y la corrupción, parecida a la CICIG que opera exitosamente en Guatemala.

En el evento de FUSADES estuvo el recién elegido secretario general de la OEA, Luis Almagro. Obviamente, las limitaciones diplomáticas de su cargo no le permitieron decir más de lo que dijo, que básicamente fue: La OEA y la comunidad internacional estamos listos para lo que El Salvador nos pida. Tampoco se podía esperar que el canciller Hugo Martínez, contrario a las posiciones de su partido y su presidente, pida una CICIES. Pero sí lo podíamos esperar de las eminencias de la politología, que no tienen que tener el cuidado diplomático de un secretario general de la OEA, y mucho menos los amarres partidarios de un canciller. Sin embargo, se quedaron en ambigüedades. No aportaron absolutamente nada para que el canciller llevara a su partido y gobierno un mensaje claro de parte de la élite académica. Nadie aprovechó el privilegio de los sabios de hablar con claridad y contundencia. Así que el primer bloque del Foro: Mucho discurso, nada de conclusión. Oportunidad perdida. Hugo Martínez y el FMLN pueden estar tranquilo: los sabios no muerden.

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Segundo ejemplo: el debate sobre la crisis de los partidos políticos. Todos en El Salvador intuimos que para que la democracia se consolide y sepa enfrentar sus retos, hay que renovar, democratizar y abrir hacia la ciudadanía los partidos políticos. Muchas de las persona que luchan por hacer esto, pero que no saben muy bien cómo hacerlo, estaban sentados en la audiencia, con gran expectativa. Neles pasteles: Vienen los sabios y arman una discusión sobre si vale la pena modernizar los partidos; que de todos modos son obsoletos y hay que buscar otros mecanismos de representación democrática. ¿Cuáles? – A saber, pero los partidos ya no sirven, han perdido su rol para canalizar las demandas de los ciudadanos…

Uno no tiene que ser profesor de Oxford ni socio de un think tank de Washington para saber que el futuro democrático de El Salvador depende de la capacidad de los ciudadanos de transformar los partidos. En el FMLN hay unos pocos y en ARENA muchos que quieren hacerlo y esperan que la presión de una sociedad civil exigente les ayude a romper con el verticalismo, el populismo y el oportunismo de los aparatos partidarios – y de la generación que se ha incrustado en ellos. El Foro de FUSDADES hubiera podido ser un instrumento de presión: construyendo claridad, rumbo, argumentos…

Otra oportunidad no aprovechada. Los dinosaurios pueden estar tranquilos: del discurso de estos sabios importados no salieron impulsos para poner en peligro sus feudos partidarios.

Tercer ejemplo, un poco menos decepcionante: el debate sobre seguridad pública. Algunos gurús invitados aportaron criterios interesantes, pero el que tocó el tema de manera desafiante para el gobierno no vino de Europa o Estados Unidos, sino fue el único expositor doméstico: Salvador Samayoa.

Resumo: en ninguno de los temas tratados ustedes, las eminencias, nos ayudaron mucho para convertir lo que intuimos en claridad. No tenemos una academia institucionalizada en nuestras universidades capaz de producir los conocimientos y análisis indispensables para definir el rumbo del país– y las importaciones tampoco nos iluminan. Pero sí tenemos, en nuestro país, mentes que pueden aportar

Tal vez la cosa debería ser al revés: Tal vez varios de aquí deberíamos viajar a Oxford y Washington para nutrir de ideas y conocimiento a los ilustres tanques de pensamiento.

Tal vez entonces se arma el debate que necesitamos. Saludos,

e2b99-firma-paolo PS: Al terminar de redactar esta carta me entero que en la sesión de miércoles, a la cual ya no asistí, las palabras de cierre lsa dio el canciller Hugo Martínez. Sin comentario…

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Luis Mario Rodríguez: El reto de los partidos “tradicionales”

 

 

El reto de los partidos “tradicionales”… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 14 abril 2016 / EDH

Los politólogos, académicos y pensadores que visitaron El Salvador en el marco del Foro Internacional de Análisis Político (FIAP 2016) provocaron una discusión acerca de varios de los temas fundamentales para recuperar la gobernabilidad democrática en América Latina.

Uno de los debates se centró en el futuro de los partidos tradicionales. Se cuestionó su lejana relación con los ciudadanos, la oscuridad con la que manejan sus cuentas, el verticalismo y la falta de democracia interna y los escándalos de corrupción que están involucrando a sus principales figuras. Se reiteró que son bastantes los años en los que se ha intentado reformar estos institutos políticos principalmente para que abran mayores espacios a las nuevas generaciones.

diario hoySin embargo, en poco o en nada han contribuido las diferentes medidas para modernizarlos. Su credibilidad sigue en declive dejando espacio a que otros actores, no necesariamente democráticos, que se desligan de los partidos, sobre todo cuando estos son vetustos y cerrados, aparenten una imagen fresca y  se posicionen frente al electorado como “líderes” carismáticos y sin un pasado que les complique sus aspiraciones.

La participación ciudadana, de acuerdo a los cientistas políticos, está demandando otras formas de representación política. Para algunos de los expertos los partidos tradicionales agotaron sus opciones de transformación y, por tanto, recuperar el entusiasmo que generaron en sus militantes cuando fueron constituidos será muy difícil.  Los movimientos anticorrupción les ganan terreno cuando exigen limpiar a las administraciones públicas de los malos manejos de las finanzas del Estado y someter a la justicia a todos aquellos que cometen actos fuera la ley.

Por otra parte se advierte que esta “primera ola” de protestas en América Latina, además de estar empujando a las instituciones para que investiguen y actúen eficientemente, genera al mismo tiempo un sentimiento de rechazo en contra de los políticos.

La respuesta institucional ha sido positiva. En el continente hay algunos ex presidentes, actuales gobernantes y muchos funcionarios procesados. Sin embargo, el nivel de desilusión social puede orientarse al deseo de sustituir a los partidos por cualquier otra figura al grito “que se vayan todos”.  Kevin Casas Zamora, ex Secretario de Asuntos Políticos de OEA, teme que este momento debilite de tal forma a las organizaciones partidarias que luego sea difícil encausarlas para que continúen cumpliendo su función representativa dentro del sistema.

Sobre este aspecto, aunque no se logró un consenso generalizado entre los participantes, se concluyó que los partidos políticos son, y deben continuar siéndolo, los vehículos por excelencia para competir y alcanzar el poder político. Ciertamente el trabajo que deben realizar para responder a las nuevas y exigentes expectativas de la sociedad del siglo XXI es gigantesco y no debería extrañarnos que algunos de los partidos de larga data se debiliten aceleradamente si continúan con el guión que implementaron hace 50 años. Los candidatos no partidarios o independientes representan una alternativa pero hasta ahora ha sido muy difícil que compitan contra “maquinarias electorales”, con restricciones en materia de financiamiento político y con muy pocas oportunidades de mantener una estructura territorial a nivel nacional como sí la tienen los institutos partidarios.

Ciertamente el cambio generacional, que a su vez establece transformaciones en actitudes, demandas y comportamientos, no le facilita a los partidos su transición y adaptación al “cambio de época” que estamos presenciando. Los jóvenes demandan más información, la crean al instante y promueven “cadenas virales” de mensajes que terminan instantáneamente con reputaciones y carreras políticas. Darle la espalda a esta realidad encamina a los políticos a las orillas de un profundo precipicio.

Las grandes movilizaciones sociales ahora tienen un fuerte impacto inclusive superior al de algunos partidos políticos. Cuando aquellas mutan en estos, como en España,  se pierden millones de votos. Según el profesor de Salamanca, Manuel Alcántara, el PP y el PSOE perdieron 3.6 y 1.4 millones de votos, respectivamente, en la última elección. Creer que las realidades de otros continentes no ocurrirán en El Salvador es engañarse. El descontento de la sociedad civil es generalizado en América Latina y los esfuerzos por constituir movimientos similares a “Podemos” o “Ciudadanos” es cierto, factible y muy probable en el corto plazo. El reto para los partidos está sobre la mesa y la posibilidad de superarlo también.

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