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El privilegio de aplicar tests de pureza. De Cristina López

7 enero 2019 / EL DIARIO DE HOY

Hoy sí, tras cerrar las fiestas navideñas y de fin de año, en El Salvador ya estamos a nada de las elecciones presidenciales. A estas alturas, la mayoría de gente con un índice saludable de participación cívica tiene, por lo menos, una vaga idea del voto que van a emitir y de las razones que lo motivan. La mayoría de personas motivan su voto con base en las opciones disponibles, pensando en las consecuencias futuras y tomando en consideración los elementos del pasado, pero siempre con base en lo que consideran mejorará sus circunstancias personales y las de sus familias.

Hay otros —y estos son los que no termino de entender— que motivan su voto con base en lo que en política estadounidense llaman el “litmus test” o estándares de pureza que esperan de sus candidatos. Digo que no los termino de entender, quizás porque nunca he estado en esa situación de privilegio espectacular en la que mis circunstancias (económicas, sociales, o de seguridad personal) son tan, tan buenas que no se ven afectadas por el gobierno de turno. Privilegio espectacular (por que la otra opción es crudamente, fanatismo ciego) es lo único que explica a quienes pueden darse el lujo de decidir no votar a menos que los candidatos sean la reencarnación del mismísimo Gandhi.

La realidad es que es saludable no compartir al ciento por ciento la visión de políticas públicas de ninguno de los candidatos. Es saludable porque obliga a cambiar la perspectiva y enfocarla hacia la visión de país. Obliga a comparar candidatos y contrastar todas las opciones —si lo hacemos con cosas tan triviales como modelos de televisor antes de comprometernos a comprar, lo mínimo que se espera de un ciudadano responsable sería aplicar tan siquiera el mismo cuidado con el voto. Obliga a la empatía, a pensar cómo la mayor parte de las políticas afectarán a la mayoría de salvadoreños cuyas condiciones no son de privilegio. Este tipo de ejercicio para la motivación del voto es valiosa también, porque puede traducirse en exigencia de rendición de cuentas en los temas en los que no se coincide del todo y resultar en una mayor participación cívica más allá de solo ir a las urnas.

Pero la motivación superficial basada en que los candidatos y sus equipos pasen tests absurdos de pureza que pocas personas de carne y hueso aprobarían sin hipocresías es la antítesis de un voto motivado y responsable. Por ejemplo, me he encontrado con más de un caso en el que potenciales votantes dicen que no acudirán a las urnas porque consideran que ningún candidato entre todas las opciones es lo suficientemente antiaborto para merecer su voto. En este ejemplo el test de pureza que pretenden exigir de los candidatos y sus compañeros de fórmula, es la absoluta condena al aborto. Quienes emplean este test de pureza consideran que con este tipo de compromiso radical están salvando vidas. Se les olvidó en el camino que en nuestro país, la premisa de que la vida comienza desde la concepción ha sido elevada a principio constitucional. Aplican su test de pureza en las elecciones presidenciales como si no importara que la Constitución solo puede reformarse con dos Asambleas, por lo que importa menos lo que opinen los candidatos a la presidencia o vicepresidencia en una república donde existe la división de poderes y en la que del órgano Ejecutivo dependen otras políticas de vida o muerte, como la seguridad nacional en un país en que las cifras de homicidios diarios tienen dobles dígitos.

Presumen de rectitud de principios, pero en realidad están abdicando su deber como ciudadanos responsables. Tienden a ser también la gente cuyo patrimonio, dirección residencial, o capacidad financiera les protege de las políticas, historial de corrupción, falta de capacidad para manejar la inseguridad, o tendencias autoritarias del candidato que llegue a presidente. Así, cualquiera.

@crislopezg

Rigor. De Cristian Villalta

25 noviembre 2018 / LA PRENSA GRAFICA

El FMLN saboteó su proyecto político en el mismo instante que candidateó a Mauricio Funes; como premio de consuelo, vació su aparato partidario en el Gobierno. Su principal preocupación ya no es la elección, sino de adónde medrará su cúpula si abandona el Ejecutivo, y adónde depositará su burocracia, con apenas 61 alcaldías bajo su égida.

La opción que le queda es pactar con GANA, su aliado de la última década, que ahora tiene un lujoso vehículo en Nayib Bukele. Alrededor del exalcalde se cita una corte heterogénea a la que no la une proyecto político alguno, sino la promesa de formar parte de un Gobierno, salga como salga. Es el FMLN al revés, vehículo sin proyecto.

Mientras, ARENA pasa por una pugna entre los que quieren actualizar un poco la visión del partido, llevar una agenda más liberal a su mesa y despojarlo de los manierismos d’aubuissonianos; y entre los areneros clásicos, bajo cuya conducción esa bandera perdió raigambre rural y química con la clase media. Pero declararse a favor de Carlos Calleja es menos comprometedor que declararse a favor de la modernización en el partido. Aunque serían las dos caras de un mismo hecho, muchos no lo hacen por temor a una caza de brujas después de las elecciones.

Esos son los vientos que remecen la campaña 2019. Y, sin embargo, lejos de alejar a los ciudadanos, asistimos a un fenómeno: con celeridad, pensadores y analistas toman abierto partido frente a las presidenciales. Lo hacen adhiriéndose a alguno de los programas de su candidato predilecto, o participando francamente en las actividades de divulgación. No todos lo consiguen con gracia, pero el buen gusto va más allá de saber adónde poner las tildes.

Estas afinidades y simpatías son para los equipos de campaña un activo más valioso que la regalazón de láminas; en la medida que gente de la vida académica y nichos profesionales no asociados al ejercicio partidario se acerquen a los candidatos, aumentan las posibilidades de que estos vuelvan sobre sus ideas, que las revisiten. Si los presidenciables no rompen el tradicional cerco de oportunistas, plañideras y sobalomos partidarios, llegarán a CAPRES ciegos y sordos.

Por eso estos forasteros tienen una enorme oportunidad, desdramatizar la narrativa de una campaña que a ratos, por crispación ideológica e ínfulas mesiánicas de los candidatos, se parece a un capítulo del Apocalipsis; y a ratos, por lo barriobajero de las ideas de sus publicistas, a una canción de Paquita la del Barrio. Pero estos “outsiders” deben ser un socio de la ciudadanía en su relación con esos círculos, y no cejar hasta que la agenda fundamental permee lo más posible en los proyectos en contienda.

Para rendirle ese servicio a la democracia es imperativo ser riguroso. Se debe tener rigor intelectual al validar al candidato y al testear sus proyectos, sin ceder ante la popular doble moral o la condescendencia. Si como ciudadanos que forman opinión no guardamos un mínimo de escepticismo y pensamiento crítico estamos en la frontera de la propaganda.

¿Cómo evitarlo? Luego de los traumas sufridos por nuestra democracia en sus primeros 30 años no podemos sino recelar de lo que hagan ARENA, GANA o el FMLN. Entender lo que pasa ahí, reconocerlo, procesarlo en público es requisito indispensable antes de vindicar a sus candidatos o pedir abiertamente a nuestros conciudadanos que voten por ellos.


Carta a los candidatos: Pónganse serios. De Paolo Luers

6 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados candidatos presidenciales:
El candidato de Gana, Nayib Bukele, hizo una propuesta a sus competidores: Propongo que los 4 candidatos presidenciales nos reunamos y consensuemos una propuesta de Sala de lo Constitucional para los diputados de la Asamblea. Si bien es atribución única de los diputados, estoy seguro que una propuesta de consenso de nosotros 4 desentramparía la elección.”

Tal vez suena bonito a algunos, pero no es una propuesta seria. Es una movida demagógica – y peligrosa, porque implica llevar el asunto de la elección de los magistrados, ya jodido por su indebida politización, al plano electorero. Por suerte, nadie le hizo caso.

¿Por qué es demagógica esta propuesta? Primero, porque gestiones de este tipo, si realmente la intención es remover obstáculos, no se hacen como reto en Twitter. Resolver una crisis institucional requiere de construir confianza – y es lo que menos hacen GANA y su candidato. Segundo, cada candidato primero tiene que poner orden en su propia casa, antes de buscar mecanismos extra-institucionales que, mal hechos, pueden profundizar la crisis en vez de resolverla. O sea, cada candidato, si quiere aportar a una solución, tiene que hacer valer su influencia en su propio partido y sus diputados. Y al ser necesario, golpear la mesa, pero la mesa en su casa, no en Twitter.

El único que ha hecho esto fue Carlos Calleja, con el resultado que las bancadas de su alianza electoral han consensuado una propuesta sólida, basada en la idoneidad de los candidatos a magistrados. Esta propuesta es perfectamente aceptable para todos que están dispuestos de despojarse del afán de regresar al esquema de cuotas partidarias – y de toda intención de bloquear la elección de la Sala.

¿Cuál sería la conveniencia de no tener Sala? Algunos en el FMLN creen que les conviene que no exista Sala de lo Constitucional que pueda ejercer control de la constitucionalidad de leyes y de las actuaciones del Ejecutivo. Para otros, en GANA y Nuevas Ideas, porque les conviene que el país viva una crisis institucional, porque les ayuda mostrar que el sistema partidario no sirve – y que se necesita a un líder que moviliza “al pueblo” a transformarlo.

El candidato del FMLN debería asumir liderazgo y convencer a su partido que no puede ser su interés seguir bloqueando la elección de los magistrados y alargar la crisis institucional – y que hay otras formas, más civilizadas, de asegurar al gobierno del FMLN la gobernabilidad que necesita para terminar su mandato sin fiasco.

Bukele y GANA deben pensar en serio si quieren seguir jugando con el fuego de una crisis artificialmente alargada. Se pueden quemar las manos. La granada que quieren tirar a lo que llaman “el sistema de los mismos de siempre” puede explotarles en la mano – electoralmente hablando.

Calleja debe asegurar que la unidad alcanzada dentro de su alianza no se rompa por bayuncadas como la última de Rodolfo Parker, cuando propuso mecanismos inconstitucionales (traslado de magistrados, elección parcial de la Sala). Y además, para desbloquear la situación, debe animar a sus partidos que se abran a una concertación con el Frente que genere gobernabilidad – tanto para el gobierno saliente como para el entrante. Mientras el FMLN ve en la alianza legislativa con GANA la única manera de terminar su gobierno sin perder la cara, va a apoyar a GANA en su afán de bloquear la constitución de la próxima Sala.

Si los candidatos presidenciales quieren aportar a resolver esta crisis, que cada uno haga su tarea – en su casa.  

Saludos,

Carta a los candidatos, medios y universidades: Convoquen múltiples debates presidenciales. De Paolo Luers

20 septiembre 2018 / MAS! Y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:
Ayer las cuatro campañas presidenciales firmaron el compromiso de participar en un debate organizado por ASDER, que será transmitido por todas las radios y televisoras afiliadas a esta asociación. Perfecto. Un primer paso. Pero no puede ser un solo debate. Mucho menos un solo debate tan aguado como ASDER suele hacerlo.

Espero que los candidatos y los medios no hayan firmado un acuerdo de exclusividad que evite que los medios puedan producir o transmitir otros debates.

Necesitamos varios debates, en diferentes modalidades, con diferentes moderadores:

– otros debates de televisión, incluyendo de los candidatos a la vicepresidencia;
– debates más dinámicos, con los candidatos libremente discutiendo entre ellos;
– foros tipo ‘town hall’ en universidades o barrios, donde los candidatos discutan con los ciudadanos;
– debates temáticos sobre seguridad, empleo, corrupción, educación, donde los candidatos discutan con expertos;

Necesitamos todo esto para que los votantes podamos descubrir de qué están hechos los candidatos, qué temple tienen – y para que veamos si sus propuestas tienen sustancia.

Los debates, cuando son bien hechos y múltiples, no los gana el que habla más rápido, más fuerte y más bonito. Los gana quien tiene carácter y sustancia. Cuando más de la mitad de la ciudadanía todavía no sabe por quién votar, solo los debates pueden darnos elementos y criterios racionales para tomar la decisión.

Y si en el país no hay quien tenga la capacidad, la imparcialidad y el valor de organizar un verdadero debate, que inviten a CNN o CBS a que produzcan –en San Salvador, Los Angeles o Washington- un debate como ellos saben ponerlo en escena.

Ya van a comenzar las campañas con todo lo que significa: spots y cancioncitas que saturarán las radios y la televisión; vallas y mupis por todos lados; ataques mutuos; entrevistas hasta más no aguantar. Cada partido va a publicar su plan de gobierno, mamotretos a todo color que muy pocos van a leer. Pero todos estos instrumentos de campaña son monólogos. Los monólogos no sirven mucho para medir a los candidatos.

Necesitamos que los candidatos se encaren, se reten, se corrijan mutuamente. Y de cara a toda la ciudadanía.
El otro instrumento de campaña que tiene sentido, pero poco se hace, es el ‘town meeting’, donde el candidato se para frente a una audiencia local, dispuesto a responder a la preguntas, críticas y propuestas de la gente. No los ‘tarimazos’, donde cada uno de los candidatos habla a sus militantes acarreados. Necesitamos que cada candidato salga de su zona de confort y encare a comunidades enteras, audiencias críticas y exigentes. Lo pueden hacer juntos o cada uno por separado. Quien tiene el valor de hacerlo, se ganará el respeto de la gente.

Está bien que el 13 de enero del 2019 tengamos un debate, que será transmitido en todas las radios y televisoras. Pero mientras tanto, ¿sólo vamos a escuchar cancioncitas y monólogos? No jodan. Pónganse las pilas, candidatos, medios y universidades…

Saludos,

Carta a los candidatos de todo tipo y color: Quien se corre pierde. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 21 enero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados candidatos:
Hay un dicho que siempre me ha gustado: Quien se enoja pierde. Lo voy a modificar un poco: Quien se corra pierde. Podemos combinarlos: En esta campaña electoral (y en cualquier otra a partir de hoy), quien no acepta debatir pierde. Y quien acepta debatir y se enoja que lo reten, o que le hagan preguntas o críticas incomodas, también pierde.

Quien de malas ganas va a un debate con sus competidores y habla puras pajas, sin presentar propuestas racionales, pierde.

Quien se siente en un debate y contesta con ataques personales a críticas o al reto de aterrizar en soluciones que benefician la población, pierde.

logos MAS y EDHLos debates, por supuesto, tienen que ser públicos, en vivo y en televisión. Nada de foros donde cada uno lee discursos estudiados, sino debates de verdad y francos, enfrentándose y cuestionándose los candidatos. Quienes se corren, y quienes no saben manejarse con decoro en una discusión pública, no tienen madera para representarnos o gobernarnos.

Todos deberían pasar por este filtro. No solo para que escuchemos si de verdad tienen propuestas y posiciones que valen la pena, sino sobre todo como examen de carácter y de capacidad. ¿Tienen capacidad de formular ideas coherentes? ¿Tienen el valor de enfrentar críticas y preguntas incómodas? ¿O solamente se sienten seguros en sus zonas de confort, repitiendo líneas de partido? ¿Saben escuchar o solo saben repetir consignas trilladas?

Solo de esta manera los ciudadanos podemos valorar el temple de los candidatos, sea para diputados, para alcaldes o para candidaturas presidenciales. Solo de esta manera podemos saber si los candidatos tienen los conocimientos, la independencia de criterio y la capacidad de dar la cara en debates públicos que se necesitan para convertirse en buenos funcionarios.

Para esto, los debates tienen que ser abiertos, sin tantas reglas. Los canales de televisión, las universidades, los tanques de pensamiento estarían más que felices de organizarlos.

Queremos ver debatiendo a los candidatos a alcalde de las ciudades principales. Neto versus Jackeline en San Salvador. Roberto d’Aubuisson versus el Dr. Vicente Coto en Santa Tecla. Luis Rodríguez versus Milagro Navas en Antiguo. Will Salgado versus Miguel Pereira en San Miguel. Milena de Escalón versus Marta Cecibel Lau en Santa Ana…

Queremos que los diputados veteranos se enfrenten en público a los candidatos nuevos que los retan. Exigimos que Javier Simán y Carlos Calleja hagan una serie de debates, una vez que pasen las elecciones de diputados y alcaldes.

Vamos a movilizar a la ciudadanía para que exija estos debates, y que castigue a los candidatos que se corren, o se enojan, o hablan pura paja.

Nos vemos en televisión, señoras y señores, y en los auditorios de las universidades.

Saludos,

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Carta a los que quieren ser diputados: Denme una razón para elegirlos. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 26 diciembre 2017 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados candidatos:
Ya pasó navidad. Todos hablaron de amor, paz y alegría, unos más cursi que otros. Les queda una semana de vacaciones. Espero que las estén aprovechando para reflexionar qué quieren aportar al país – y cómo nos van a convencer. El 3 de febrero comienza oficialmente la campaña: dos meses para darnos alguna razón de votar por ustedes.

 Los que tienen trayectoria o nombres conocidos, y por tanto fueron colocados en “posiciones seguras” en las listas, dirán: “La mayoría votará por bandera, o sea por mi partido, de todas formas entro…”

logos MAS y EDHNo estén tan confiados. Cada vez crece el porcentaje de ciudadanos que votan selectivos, por cara. Y ser más conocidos conlleva un riesgo: Les conocemos sus mañas, mentiras, viajes, y votaciones oportunistas – y los podemos castigar. Y los otros, los desconocidos y puestos de relleno en las listas, ¿cómo piensan sustituir a los actuales diputados, si hasta ahora no nos han dado ninguna razón de pensar que harán las cosas de manera diferente?

Yo voy a votar por cara, no haciendo caso a las listas de los partidos. Además concentraré mi voto en los pocos que realmente me convencen. Si la votación fuera mañana, marcaría solo a las caras de 3 candidatos: uno de los no partidarios, y dos partidarios. Todos los demás, de los 249 candidatos de San Salvador, o los descarto porque los conozco, o me son desconocidos.

No creo que soy la gran excepción. La mayoría de la gente con la cual hablo no tiene idea por quiénes votar. Y tampoco votan por partidos.

Pero para esto tienen dos meses de campaña. Todavía hay tiempo para convencernos.

Hay quienes dicen que nadie se convence mediante propuestas, y que la decisión electoral es más bien emocional. Y hay otros que queremos escuchar argumentos y propuestas. Sea como sea, estamos pendientes que nos den razones emocionales o racionales para darles o negarles el voto. Y no nos vengan con generalidades como “voy a ser transparente”, o “tenemos que cambiar el rumbo”, o “tengo una visión”. Tienen que ofrecernos algo más para evaluar sus conocimientos, su capacidad, y su carácter. Tampoco se resuelve con las fotos navideños que han puesto en Facebook, o con que siempre aparezcan a la par de su candidato presidencial preferido.

Los observaremos por 2 meses. Y si no los vemos,
o si lo que vemos no nos satisface, olvídense de su curul. 

Saludos,

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Carta a los que quieren gobernarnos: Tengan el valor de decirnos la verdad. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 24 octubre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados candidatos, pre-candidatos y pre-pre-candidatos:
Sin haber luchado por este derecho, la Sala nos regaló el voto por cara y el voto cruzado. O sea, el derecho de votar por personas en vez de partidos; y de escoger entre las diferentes planillas su propia lista de diputados.

Poco hacemos uso de estos nuevos derechos que vinieron de arriba: del cielo, de Santa Claus Estado, o de unos sabios. Por tanto, los partidos tampoco apuestan a esta nueva modalidad. El resultado: Entre los más de 600 candidatos a diputados no hay ninguno que marque la diferencia. Nadie sabe qué harán diferente.

logos MAS y EDHYo tendré serios problemas para encontrar por quiénes votar entre los casi 200 candidatos en mi papeleta de San Salvador. No porque me caigan mal (aunque algunos sí), sino porque nadie me da una buena razón de marcar su rostro.

Todavía hay tiempo que algunos de ustedes se perfilan con posiciones claras. Se lo recomiendo. ¿De qué otra manera piensan distinguirse del montón? ¿Regalando espejitos, como todos?

Pero donde este tema puede convertirse en el factor decisivo es en la larga carrera por las candidaturas presidenciales. Hasta ahora es un enigma lo que piensa hacer con el país cada uno de los pretendientes. Hablan bonito, pero no aterrizan en nada. Todos. ¿Alguien de los presidenciables del FMLN hará algo sustancialmente diferente a Funes y Sánchez Cerén? ¿Alguien de los precandidatos de ARENA hará algo diferente a los famosos 20 años? ¿Bukele hará lo mismo que en las dos alcaldías y sobre todo en redes sociales? En algún momento tendrán que decirlo.

Sea quien sea electo presidente, tendrá que aumentar impuestos, pero nadie quiere decirlo. El próximo presidente tendrá que abandonar la fatal continuidad de mano dura y enfrentar el problema de seguridad y violencia de otra forma, pero nadie se atreve a decirlo. Mucho menos cómo. Y quien no tiene claro estas dos necesidades, no debería ser presidente.

Estas mentiras y cobardías son la fuente principal del gran desencanto con la política. Nadie dice la verdad sobre los sacrificios necesarios para sacar al país del estancamiento. ¿Quieren prolongar esto? El que rompa el silencio y comience a decir la verdad, tal vez a corto plazo pone en riesgo su candidatura, pero a mediano plazo puede ganar confianza. Estamos a mediano plazo. Pero quien no se atreva a decir la verdad, pone en riesgo su presidencia, porque llegará con las manos atadas por sus propias mentiras.

Quien ahora dé el paso valiente de decirnos las verdades impopulares, todavía tendrá 15 meses para convencernos de las soluciones que plantea.

A ver quién se atreve. Este será presidente. Saludos,

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