campaña presidencial

La campaña que viene. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, ex director editorial de El Diario de Hoy

7 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

Si la política fuera, en el sentido estricto de la palabra, un concurso de popularidad, Jorge “el Mágico” González —presente en el corazón de generaciones de salvadoreños— habría sido buscado para ser candidato de lo que hubiese querido. Pero no basta la popularidad para ganar comicios; mejor es para ello el posicionamiento logrado en base al manejo de las emociones. Brexit y Donald Trump son ejemplos de campañas políticas modernas basadas en el manejo de emociones. De una sola estrategia, validada, salen frases, argumentos para conectar con la gente y se realizan acciones que llamen la atención a los electores y se queden estos hablando de ellas. Las campañas tradicionales han dejado de conectar por el desprestigio que viene sufriendo en el mundo la “clase política”.

Ahora que están completas las fórmulas presidenciales para el 3 de febrero, inscrita la última de ellas al final del proceso legal para hacerlo, inicia la campaña electoral transcurrida la vacación agostina, e irá aumentando gradualmente conforme los plazos de ley. Por el lado del oficialismo y a pesar de que Hugo Martínez es el mejor candidato que pudieron llevar, ha sido tan mala la gestión de su partido al frente del gobierno que la mayoría de salvadoreños que constituimos “el pueblo” le decimos un ¡basta ya! a la gestión efemelenista. La posición asumida ante lo que acontece en Nicaragua solo les aleja aún más del sentir generalizado de la nación. Hugo Martínez, eso sí, puede recuperar algo de los casi 400,000 votos que perdió el FMLN este pasado marzo.

La incógnita es el candidato de GANA. La fortaleza de Bukele es haber entendido, durante su trabajo con los publicistas foráneos del FMLN, la importancia de la creación y apego a estrategia política más la utilización de la blogosfera. Pero no basta con “tomar prestadas” nuevas ideas, slogan de campaña de Dilma Rousseff en Brasil, o la esencia del discurso de López Obrador en México; le viene ahora someterse, como se somete todo candidato, al escrutinio público y la gran incógnita para mí es si está la mayoría de salvadoreños tan desencantados con la política —el malestar es latente— hasta el grado de llegar a echar al traste el sistema, o nos inclinamos por mejorarlo, con una sociedad civil cada vez más comprometida para hacerlo a través del fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

Desde el punto de vista estratégico, según el resultado electoral de este 4 de marzo, ARENA tiene la mayor posibilidad de ganar. Al menos en un escenario numérico con cifras reales y recientes, coaliciones aparte en voto para diputados: ARENA obtuvo 854,651; FMLN, 437,759; GANA, 243,267; PCN 221,801; PDC, 60,016. La política no es aritmética, tampoco una legislativa es presidencial, pero si hacemos el ejercicio numérico la coalición ARENA-PCN-PDC obtendría 1,136,468, versus la coalición FMLN-GANA que obtendría 681,026 más los 19,590 del CD y los 15,231 del PSD, con lo cual llegarían a un total de 715,847. Una diferencia de 420,621 votos. El FMLN perdió casi 400,000 votos el 4 de marzo y Democracia Salvadoreña no participó. Por lo que la apuesta de la coalición ARENA-PCN-PDC-DS debería ser ganar en primera vuelta.

Más claro ahora que antes de que FMLN y GANA unirán fuerzas para una eventual segunda vuelta, esto en el caso de que “ramificaciones orgánicas” de cada uno de estos partidos no lo empiecen a hacer desde este momento, ya que más claro no canta un gallo: su oportunidad para tener la guayaba (2019-2024) dependerá de lograr minar a ARENA. Difícil predecir quién llegaría a la eventual segunda vuelta, Hugo Martínez o Nayib Bukele, pienso que esto tiene que ver con cuán real se vuelve Facebook y Twitter en votantes, porque el FMLN si que es un partido fuerte, por disminuido que esté a este momento sigue siendo la segunda fuerza y la fórmula que llevan puede recuperarle parte importante de los votos perdidos.

Si Carlos Calleja y su círculo más cercano, incluidos su candidata a vicepresidenta y los secretarios generales de los partidos que integran la coalición, nos explican cómo proveerán mayor seguridad para la familia salvadoreña, cómo harán crecer la economía y generarán empleo, cómo harán para mejorar la salud y la educación, fortaleciendo a su vez la institucionalidad democrática, o cómo llevaran a la realidad el pacto que firmaron, y se dedican a construir un esfuerzo mucho mayor al que tomó forma para la segunda vuelta de la presidencial anterior, tendrían estratégicamente la posibilidad de ganar en primera vuelta. Toda vez que tengan claro, hasta la médula, de la importancia del manejo de las emociones, algo que sí lo tienen sus adversarios políticos.

Carta a todos, candidatos y ciudadanos: El tablero está puesto, ¡juguemos! De Paolo Luers

Paolo Luers, 7 noviembre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

paolo luers caricaturaEstimados precandidatos:
Estamos en plena precampaña para diputados y alcaldes. Solo faltan 3 meses para las elecciones del 2018. Pero como en ninguno de los partidos hay disputas reales ni expectativas serias de cambios o renovación en sus fracciones legislativas, estas elecciones no despiertan emociones en nadie.

Parece que las emociones están guardadas para la carrera presidencial que ahora está agarrando nuevo empuje. Dos hombres, de los cuales todos sabíamos que quieren ser presidentes, al fin salieron del closet. Javier Simán retó logos MAS y EDHoficialmente a Carlos Callejas, a quien muchos ya querían ver (y postular) como candidato de ARENA. Esto promete una interesante contienda entre dos empresarios que nunca habían participado activamente en política partidaria. Aunque sus propuestas aun no están claramente definidas, muchos asumen que se trata de dos proyectos políticos diferentes – y que la contienda entre ambos hombres y proyectos puede resultar determinante para el futuro de ARENA y del país.

Ojalá que esta contienda sea entre proyectos, y no solo entre apellidos y caras. Como ciudadanos tenemos que presionar a los precandidatos que lleven un debate transparente sobre las soluciones que requieren los problemas que padece el país: violencia, exclusión social, falta de crecimiento y desarrollo compartido, y educación de calidad. Si no, esta contienda alargada, que no se va a definir antes de mayo 2018, no será constructiva, sino destructiva; no unificadora, sino divisiva.

El otro que salió del closet el mismo día es Gerson Martínez, quien anunció su renuncia como ministro de Obras Públicas. Como la cultura política del FMLN -vertical y cerrada- no lo permite, Gerson no anunció su precandidatura. Pero no hace falta: Todo el mundo entiende que su renuncia significa que es para lanzarse de candidato a la presidencia. Y también es sobreentendido que un soldado del partido como Gerson no va a renunciar, ni mucho menos lanzarse, sin previo acuerdo en la cúpula, no necesariamente de todo el FMLN, pero por lo menos de las FPL: Medardo González, Salvador Sánchez Cerén y Lorena Peña.

Para el FMLN las primarias son un requisito legal, pero de ninguna manera un permiso para que diferentes cuadros del partido puedan entrar en una contienda real, y mucho menos formular proyectos políticos diferenciados.

Entonces, el tablero está puesto: Bukele como autoproclamado líder de un movimiento por crear alrededor de su candidatura; Gerson Martínez por parte del FMLN, designado por las FPL; y por ARENA, Carlos Callejas o Javier Simán, dependiendo del resultado de una larga y arriesgada contienda. Uno de los 4 será el próximo presidente de la República. Esto significa: un proyecto político bien definido, por parte del Frente; un proyecto personal, el de Bukele, cuya característica será que no va a plantear ningún proyecto político; y por parte de ARENA, un proyecto que está por verse si se define con claridad o queda opaco y aburrido.

El tablero está puesto. Pero los que tienen que jugar no solo son los 4 candidatos, sino todos nosotros, los ciudadanos. O vamos a aceptar proyectos sin contenidos y definición, o vamos a imponer a los partidos y candidatos un debate real para definir el rumbo del país.

Desde las montañas de Morazán, saludos de

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Asesoría de campaña gratis. De Cristina López

Propongan una Corte de Cuentas con dientes y sin colores políticos, que cuente los centavos y las costillas de quienes hemos elegido para manejarlos.

Cristina López, 29 mayo 2017 / EDH

No es necesariamente mi experiencia principal la estrategia electoral, pero algo conozco. Quienes se dedican exclusivamente a la planificación de tácticas políticas y construcción de mensajes electorales con el fin de llevar a diferentes candidatos al poder tienden a ganar salarios que rondan los millones de dólares. Es un rubro sumamente lucrativo, ese de llevar gente al poder, diciéndoles qué tienen que decir y hacer para conseguir votos.

En El Salvador, a dos años de las elecciones presidenciales, comienzan a darse a conocer las ambiciones de diferentes aspirantes a la presidencia, que seguramente, pagarán pequeñas fortunas a diversos consultores para que les construyan el mapa de ruta que los lleve con éxito a la Casa Presidencial. Sin ganas de andarle quitando trabajo a ninguno de estos consultores de lujo, motivada en parte por altruismo y en parte por el hartazgo del status quo, voy a darles sin cobro alguno a los aspirantes presidenciales una estrategia de campaña que llevaría al triunfo electoral a cualquiera, con instrucción notoria o a falta de ella.

La persona que base su candidatura en el compromiso con erradicar por completo el uso discrecional de fondos públicos y prometa transparentar cada centavo que del erario se disponga, ganaría en un abrir y cerrar de ojos. Es triste que algo que es tan elemental para otros países, en el nuestro suene como una revolucionaria e innovadora manera de hacer política, pero la realidad es que en un país donde la tasa de pobreza ha ido en crecimiento en los últimos años, tener presidentes cuyas “partidas secretas” (por lo menos antes de que la Sala de lo Constitucional limitara el flujo de excedentes monetarios ministeriales hacia Casa Presidencial) y uso de fondos públicos sin auditoría alguna, es una vergüenza monumental.

El asco ante la falta de transparencia y la corrupción política trasciende los colores políticos. Importa poco o nada si en lo personal le rezan a Marx, a Mao, a Ayn Rand, o al Mayor, si cuando tomen posesión van a hacer uso de los fondos públicos sin darle cuentas a la población. La reciente investigación periodística de El Faro le puso números a lo que cualquier ciudadano sin ingenuidad por lo menos sospechaba: que la partida secreta se ocupaba como caja chica durante las administraciones de ARENA y que poco indica que con la llegada del FMLN al poder haya habido un cambio (ni práctico ni filosófico) en la manera en que se usaban estos fondos. Estamos hablando de cientos de millones de dólares, una porción respetable en proporción a lo que un país de bajo crecimiento económico como el nuestro produce.

Defensores de los anteriores mandatarios podrán argumentar que el uso que se hizo de los fondos no necesariamente fue para beneficio propio, o que se puso al servicio de fines políticos que terminarían favoreciendo la implementación de políticas públicas en pro de la sociedad. El tema es que no importa para qué se usaron los fondos. El hecho de que no quedara evidencia y que se manejara una contabilidad paralela es una afrenta a la probidad y a la honradez básica.

Por eso, aquí les va la asesoría gratis, a candidatos presidenciales e incluso, legislativos: condenen este tipo de prácticas. Propongan una Corte de Cuentas con dientes y sin colores políticos, que cuente los centavos y las costillas de quienes hemos elegido para manejarlos. Prometan consecuencias para quienes hagan mal uso de los fondos que deberían estar orientándose hacia una mejor educación y desarrollo para la población. Basando su plataforma en estos principios básicos, cualquiera gana. Cúmplanlos de veras en su gestión, y tienen la reelección garantizada.

@crislopezg