Eduardo Torres

Estadísticas de terror. De Eduardo Torres

El fenómeno de las protestas es de carácter global pero las que se producen en América Latina, como se puede ver en Brasil con el escándalo de Petrobras y en Guatemala con “La Línea”, indica con claridad que no se tolerará más la corrupción, aunque no sea este el único detonante para que salga la gente a las calles.

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 2 septiembre 2015 / EDH

La globalización, como pudimos observar durante la “Primavera Árabe”, produjo mentalidades que aspiran hacia el Primer Mundo, que claman por libertad y modernidad. Fue así como cayeron regímenes despóticos. Que se haya fortalecido ISIS en esa región del globo es más producto de su estructura medieval, que de anhelos y aspiraciones de quienes se la juegan por mejores condiciones de vida.

En nuestra región, es de resaltar el trabajo de un grupo de fiscales en Brasil y la robustez de su sistema judicial, para haber realizado la investigación “Lavo Jato”, que está tumbando políticamente al gobierno de Rousseff y a su partido PT. En Guatemala, la Fiscal General y la CICIG sostienen que los jefes de la banda conocida como “La Línea” –¡Mamma mia!– eran el presidente y la vicepresidenta de la República. Venezuela aparte –porque es un caso aparte: de fracaso absoluto–, hay también protestas contra el autoritarismo y los abusos de poder en Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile, Honduras y México. Y eso que venimos saliendo de una época de supuesta bonanza en América Latina por lo que fue el boom de los commodities.

Tal como sostienen expertos en campañas políticas, lo que naturalmente priva en el ánimo de la gente es cómo anda la billetera de cada quien, excepto cuando se encuentra en riesgo su cabeza y/o la de sus familiares. Y es precisamente esto el efecto de lo que está sucediendo en nuestro país. ¿O acaso hay otra forma de interpretar que fuera agosto el mes en el que más muertes violentas ha habido, desde que se llevan estadísticas al respecto? Así las cosas, resalto como algo positivo el que tras semanas de acusaciones políticas de supuestos ataques contra la institucionalidad y las consiguientes contraacusaciones, se sostuviera la reunión de la semana pasada en Ataco.

En primer lugar, por haber estado presentes los secretarios generales de los cinco partidos con representación legislativa y haber asumido compromisos de respeto a la Constitución, de nuestra forma de gobierno, al pluralismo político y al sistema de libertades; no podía esperarse menos, pero siempre es saludable que lo hayan suscrito ante un representante de la OEA y otro del PNUD. A su vez, por haber rechazado en la declaración toda forma de violencia y por la solidaridad expresada hacia las víctimas de la violencia. Y por el compromiso de las instituciones del Estado de contribuir conjuntamente para llevar seguridad y tranquilidad a la población.

En segundo lugar, por el compromiso manifiesto de buscar mediante el diálogo acuerdos en los grandes temas de la agenda nacional, como son Seguridad ciudadana, Crecimiento económico con inclusión, Finanzas públicas, Transparencia y rendición de cuentas, Fortalecimiento institucional, Salud y Educación. A algunos les gustarán más unos temas, a otros nos gustarán otros, o quizá hay muchos temas cuando lo que la mayoría pensamos es que la prioridad deberá ser parar la matanza. Y para intentarlo lo primero que los políticos deben hacer es desactivar la retórica, esos dimes y diretes con olor a insensibilidad, que en nada benefician y les alejan del sentir general de la nación.

Para mí, eso fue lo principal de la reunión de la semana pasada en Ataco, que ante estadísticas de terror en número de homicidios, haya quedado suscrito el compromiso para sensibilizarnos aún más ante la tragedia que sufrimos.

Una nueva oportunidad. De Eduardo Torres

En un país donde abruman las noticias negativas, el sobreseimiento definitivo a los implicados en el caso CEL-ENEL fue una excelente noticia.

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 7 julio 2015 / EDH

Distintas voces, con amplia representatividad y credibilidad en el seno de nuestra sociedad, se pronunciaron haciendo ver que más que un caso delictivo este fue un caso de tinte político impulsado desde las alturas del poder . Y el mensaje que al final quedó es que no se vale ningún tipo de prácticas que huelan a persecución política. Esta fue la razón por la que en los momentos cruciales del “proceso” se formó tan amplia coalición en defensa de la institucionalidad.

Hay que decir que el actual gobierno heredó el caso y desde un principio mostró interés en buscar la mejor salida posible al enredo, lo cual llevó al acuerdo de diciembre en el CIADI, en Washington, y a que el Presidente de la República declarara este sábado, al día siguiente del sobreseimiento definitivo, que CEL cumplirá con la resolución judicial. Desconozco cuál fue la “línea partidaria” –o la línea de alguna línea si es que existe– en el caso durante el último año, ya que algunos de los voceros en contra de los sobreseídos han sido siempre percibidos con cercanía al partido en el poder, mientras otros parecen más responder a expresidentes.

Pasar la página, eso es lo que ahora requiere el país y la amplia coalición que alzó su voz ante la posibilidad de que se culminara un atropello mayor hacia los implicados, si se llegaba hasta la vista pública. Y realmente se trató de una amplia coalición de convicción democrática que surgió en defensa de la institucionalidad, como sucedió tras el decreto 743, cuando se trató de amarrar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, o cuando se buscó que interviniera acá “la Corte de Managua” –y lo menciono porque transcurridos algunos años desde esas bochornosas acciones siguen los vilipendios hacia la Sala–. Se agradece a los representantes diplomáticos que se pronuncian tanto pública como privadamente en apoyo a nuestra institucionalidad.

Compleja y profunda es la problemática que como nación vivimos. Solventado el caso CEL-ENEL, factor divisivo por naturaleza, el oficialismo debería actuar, como dijo la semana pasada que hará para la elección de magistrados de la Corte Suprema, negociar con la oposición. Negociar sobre la mesa debería, como práctica democrática, ser lo más normal del mundo, siendo a su vez consecuente con la voluntad de los votantes expresada en las urnas. Para eso existen los pesos y contra pesos –”check and balances”– en el sistema democrático, el cual, como expresó Churchill, podrá ser el peor sistema creado por el hombre con excepción de todos los demás sistemas políticos existentes. Convivir pacíficamente, además, fue a lo que nos comprometimos como sociedad con la firma de los acuerdos de paz.

El Salvador necesita y merece la búsqueda sincera de acuerdos de nación, que faciliten políticas públicas con amplio respaldo para intentar gradualmente ir resolviendo los problemas que más nos afectan a los salvadoreños. Con lograr entendimientos, por básicos que sean en el área de la seguridad pública, las finanzas del Estado e institucionalidad, empezaríamos a caminar mejor, a recuperar la esperanza sobre la desesperanza imperante, que hace que allá donde las necesidades se vuelven más grandes piensen en la opción de emigrar, sin importar los riesgos, casi que como única opción existente.

Alianza para la prosperidad para el Triángulo Norte, Fomilenio II… los proyectos están ahí. Aprovechemos esta nueva oportunidad post caso CEL-ENEL, El Salvador lo requiere.

Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.