Brasil

Bolsonaro y las ideologías. De Manuel Hinds

9 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

La elección de Jair Messias Bolsonaro ha causado gran desazón en todos los círculos democráticos del mundo por las posturas de autoritarismo que tomó durante su campaña y que ha reafirmado como presidente electo. Este tema ya ha sido discutido hasta la saciedad por todos los medios importantes en el planeta y el veredicto ya parece estar dado, basado en términos puramente ideológicos. Pareciera haber un consenso de que Brasil, que todo el mundo había pensado que ya había absorbido la democracia, que se había vuelto de izquierda y había dejado atrás el autoritarismo de los gobiernos militares, ha vuelto a desear el pasado militar y se ha ido a la extrema derecha.

En este artículo yo arguyo que el tema principal en las elecciones presidenciales de Brasil no pueden haber sido ni la ideología ni los programas de gobierno, ni la calidad de “nuevo nombre” que muchos quieren darle a Bolsonaro para acomodarlo a un cliché. Con respecto a este último punto, nadie puede decir que Bolsonaro era un nombre nuevo si ha sido diputado desde 1991. El punto crucial en mi argumento con respecto a la irrelevancia de la ideología y los programas de gobierno es que Bolsonaro no fue el primer preferido para ser electo.

Todas las encuestas hasta unos pocos días antes de las elecciones mostraban que el preferido de los electores era Lula, un personaje que era todo lo contrario de Bolsonaro en términos de ideología y de programas de gobierno. Nadie en Brasil duda de que si Lula hubiera corrido, él sería presidente ahora. Pero Lula no corrió porque la Corte Suprema de Justicia no se lo permitió porque es un reo condenado por corrupción. Al quedar Lula inhabilitado, el Partido de los Trabajadores nombró a otro candidato para sustituirlo, lo que hubiera podido esperarse si la elección hubiera sido sobre ideología o sobre programas es que la gente hubiera votado por ese sustituto, que tenía la misma ideología y los mismos programas que Lula. Pero no. Faltando Lula, votaron por el que estaba más alejado en ideología y en programas.

Esto es como el caso de un joven que entra en una fiesta y, al no poder bailar con una muchacha de pelo negro y ojos oscuros, busca entonces bailar con una rubia con ojos azules —a pesar de haber muchas otras muchachas de pelo negro y ojos oscuros. Siendo que las dos son su primera y su segunda preferencia, es obvio que él no define su “tipo” de mujer por los colores del pelo o de los ojos. Tiene que haber otro factor que define el “tipo” de mujer que agrada al joven, algo que las dos tienen pero que no es el pelo ni los ojos. Igualmente, si el preferido del pueblo fue primero Lula, y el segundo Bolsonaro, el “tipo” de presidente que los brasileños prefirieron en estas elecciones no está definido por las categorías de ideología y programas, a pesar de que estas son las que normalmente se usan para definir a los candidatos.

La clave para entender lo que pasó en Brasil, pues, está en entender qué es lo que Lula y Bolsonaro tienen en común. Este factor común parece estar definido por las características de liderazgo fuerte y decidido que tienen los dos. En un mundo en el que las cosas están cambiando muy rápidamente y en direcciones que no es posible prever, los votantes brasileños parecen buscar no ideología, ni programas, sino las cualidades personales que tiene que tener el candidato para guiar a la sociedad en su ajuste a ese nuevo mundo —la fortaleza para enfrentar retos inesperados, la confianza en sí mismo para infundir un rumbo a la sociedad, y la firmeza para mantenerlo en medio de graves tormentas. Lula demostró en su presidencia que tiene muchos defectos, tan graves que lo inhabilitaron, pero también demostró que puede liderar a una sociedad con mucha firmeza. Bolsonaro ha dado esta impresión también, es lo que está ofreciendo: guiar, en otra dirección pero también firmemente. Lo que Bolsonaro tiene que mostrar es que puede dar esa guía firme y definida dentro de un sistema democrático. Eso es lo que los pueblos necesitan en estos tiempos tan llenos de incertidumbre. Los que ofrezcan esa firmeza ganarán las elecciones en la región.

El nuevo “HDP” de la derecha. De Ricardo Aguilar

17 october 2018 / EL DIARIO DE HOY

Dice la leyenda que en 1939 Franklin Delano Roosevelt admitió una problemática relación con el sanguinario dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Según el apócrifo episodio, FDR admitió que el hombre fuerte de Managua “puede que sea un HDP, pero es nuestro HDP”.

Más allá de discutir la autenticidad de ese episodio, que también ha sido atribuido a una opinión de Roosevelt sobre Rafael Trujillo, dictador dominicano, es importante que comprendamos qué nos quiere decir una frase de este tipo y pensar si alguna vez hemos caído en una actitud similar.

Esta frase es, a mi forma de ver, un ejemplo claro de realpolitik. Es decir, de poner los intereses prácticos y a aliados circunstanciales antes de consideraciones de principios, valores o filosofía política. Esta realpolitik es la que permitió, por ejemplo, que durante el siglo XX diferentes gobiernos de Estados Unidos dieran apoyo a sanguinarios dictadores que les ofrecían “mano de obra local” en su larga campaña contra la difusión de las ideas comunistas, disfrazada de promoción democrática.

Asimismo, esta realpolitik es la que ha llevado a centenares de mentes supuestamente progresistas a defender regímenes autoritarios que se autodenominan de izquierda, únicamente porque estos parecen ser enemigos de su enemigo tradicional, la derecha. En todos estos casos, estas alianzas implican guardar silencio sobre atrocidades, abusos de poder y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Con el fin de la Guerra Fría y el advenimiento de los procesos de democratización en el Continente, parecíamos haber entendido estas lecciones y el panorama político al fin ofrecía la opción de que un compromiso con los límites al ejercicio del poder, venga de donde venga, era el estándar mínimo que exigirle a un gobernante a cambio de cualquier apoyo.

Pero la vida política es cíclica y en 2018 nos encontramos otra vez con discursos políticos que defienden y justifican a los nuevos aprendices de dictadores y nuevamente se malabarean excusas para evitar censurarlos y llamarlos por lo que son: abusivos, maleantes, mentirosos, corruptos y, en muchos casos, opresores asesinos.

A este tristemente célebre club de enemigos de la democracia se le ha unido recientemente un digno representante del renacimiento de ideas absolutistas en el siglo XXI. Me refiero al outsider brasileño Jair Bolsonaro, el cual se ha subido en la frustración con la política tradicional y los escándalos de corrupción en Brasil y ha montado una plataforma personalista cargada de misoginia, racismo y apologías al poder sin límites.

No debería requerir tanto esfuerzo intelectual el censurar automáticamente a un tipejo de estos, que ha hecho “bromas” sobre violación, que ha ofrecido aceptar los resultados electorales solo si gana, que considera que en su país no hubo “suficiente” dictadura, que cree que la violencia se combate con más violencia estatal, entre muchas otras circunstancias peligrosas.

Sin embargo, Bolsonaro estuvo cerca de agenciarse una abrumadora victoria en la primera vuelta presidencial brasileña y fuera del país, se ha convertido en el nuevo HDP de la derecha, que encuentra formas extrañas de defenderlo, pretende ignorar sus cuestionables discursos y recurre al básico razonamiento de “es que la corrupción de…”, como si la derecha brasileña no estuviera también manchada de corrupción.

Brasil está a punto de cometer un garrafal error con gravísimas consecuencias institucionales. Y gran parte de la derecha latinoamericana camina en una peligrosa cornisa al validar a Bolsonaro solo para descalificar a la izquierda y justificar su incesante y cansina paranoia que sigue viendo al fantasma del comunismo en todas partes.

Desde ahí es fácil resbalar al conocido abismo de tener que guardar silencio a horrores a cambio de no concederle un punto a los rivales político-ideológicos. Estoy seguro de que cualquiera de ellos con acceso a internet ha podido ver sus declaraciones más controversiales y seguro piensa que sí, es un “HDP”, pero lo han adoptado como su “HDP”. Esto es imperdonable y estos apologistas serán cómplices del declive de la decencia y el respeto a los derechos humanos en Brasil y del derrumbamiento gradual de la aceptación de la democracia en la región.

Esa es la cúspide del fanatismo, una película que ya vimos, terminó mal, nos costó mucho pero algunos están intentando revivir.

El melodrama como ideología. De Alberto Barrera Tyszka

CIUDAD DE MÉXICO — Mientras el incendio devoraba más de 20 millones de piezas de arte, los dos hidrantes más cercanos al Museo Nacional de Brasil no pudieron ser utilizados por los bomberos. No tenían agua. Según se sabe, en 1803, en Filadelfia, Frederick Graff, encargado de la ingeniería de la ciudad, introdujo por primera vez en la historia un hidrante conectado a la red de tuberías urbanas. Quince años después, en Río de Janeiro, se fundó el Museo Nacional de Brasil. Doscientos años no fueron suficientes. Lo ocurrido el domingo pasado desnudó el fracaso de la historia. En una metáfora cruel de la crisis institucional de Brasil, un país que parece estar devorado por el fuego de la corrupción y de la inestabilidad política.

Dentro de un mes serán las elecciones presidenciales y, esta semana, los dos candidatos con más chance en las encuestas han sufrido percances. Como en un relato de folletín, las supuestas alternativas de Brasil están hoy en la cárcel y en el hospital. Luiz Inácio Lula da Silva fue definitivamente inhabilitado para participar en las elecciones y Jair Bolsonaro recibió una puñalada. La política, cada vez más, parece ser un subgénero de la novela negra, de la crónica policial.

Los últimos años de la democracia brasileña suelen contarse desde dos versiones enfrentadas y, a veces, esquemáticas. Una versión señala y denuncia al Partido de los Trabajadores de haber organizado y mantenido una enorme red de corrupción, alrededor de Petrobras y del sector de la construcción, tanto durante el gobierno de Lula da Silva como durante el mandato de Dilma Rousseff. Esta versión defiende la destitución de Dilma, la prisión de Lula y la prohibición del Tribunal Electoral de su candidatura como una muestra de la imparcialidad de las instituciones y de la justicia en el país. Otra versión denuncia que las élites disfrazaron de legalidad un golpe de Estado con la destitución y —controlando a los tribunales— al encarcelar a Lula. Una más acusa a Michel Temer de corrupción y manipulación de la justicia.

La realidad es mucho más compleja y lo peor es que, tal vez, en alguna medida las dos primeras versiones digan la verdad.

¿Qué pueden pensar los brasileños sobre la política, sobre el liderazgo político? ¿A quién puede creerle el ciudadano común, el que debe decidir, dentro de un mes, quién será el próximo presidente? Se trata de un espectáculo que ya involucra a las instituciones y que, de alguna manera, las termina contaminando.

Esta semana, la policía federal del Brasil pidió que se investigue a Michel Temer por corrupción y lavado de dinero. Ya en dos oportunidades la Fiscalía General de ese país ha intentado investigar al actual presidente, pero hasta ahora Temer ha logrado bloquear esa iniciativa en el congreso. También esta semana, la Corte Suprema ha rechazado una apelación de Lula a reconsiderar la prohibición a ser candidato a la presidencia. Lula se apoya en un dictamen de la ONU y la Corte en una ley propuesta y aprobada durante su propio gobierno: una persona condenada por corrupción no puede aspirar a ningún cargo público.

El caso de Lula es singular. Ha sido y es el líder político más importante del país en las últimas dos décadas. Siempre controló y estuvo al tanto de todo, menos de la corrupción de su entorno. En los grandes casos de corrupción (Mensãlao, Lava Jato y Petrobras), Lula supuestamente nunca supo nada, nunca se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, incluso cuando grandes directivos de su partido, colaboradores cercanos de sus gobiernos e incluso amigos personales estuvieron implicados, fueron detenidos y llevados a prisión. Es inverosímil que, en su estrecha relación con Marcelo Odebrecht jamás haya ni siquiera sospechado de la enorme operación de corrupción que extendía el empresario por todo el continente. El mismo empresario ha declarado que Lula mismo recibió más de 2 millones de dólares en sobornos.

Lula insiste en su inocencia y, aun desde la cárcel, apela a su condición de héroe, de defensor de los pobres y víctima de los poderosos. “Cuanto más me acusan, cuanto más me persiguen, más subo en las encuestas”, ha dicho, en un cálculo que define su estrategia. Y quien se opone a él no es capaz de desactivar esa retórica. Por el contrario, complementa de manera ideal ese relato: Jair Bolsonaro es un líder conservador y autoritario, promotor del odio y de la violencia, que ha dado muestras fehacientes de racismo y ha declarado que, en tiempos de la dictadura, los militares cometieron el error de torturar, en vez de asesinar. El extremista Bolsonaro es, en el fondo, el candidato que Lula necesitaba.

Ahora, el futuro de ambos candidatos es incierto. El jingle oficial de la campaña de Bolsonaro invitaba a Brasil a cambiar, pero a cambiar de verdad, hacia un futuro distinto, libre y justo. Sin embargo, su discurso ofrece rabia y paredones de fusilamiento. Lula proponía hacer “un Brasil feliz de nuevo”, un eslogan que deja un sabor a Donald Trump en el ánimo. Pero, al menos legalmente, ya tiene todas las puertas cerradas.

Lula no podrá ser candidato. Su partido tiene hasta el 11 de septiembre para inscribir un nuevo aspirante a la presidencia. Es probable que, aun con Fernando Haddad —el exalcalde de São Paulo—, la campaña se mantenga alrededor de la figura de Lula. Incluso, también es probable que se intenté capitalizar todo el conflicto, llamar a votar para liberarlo. En ambos casos, se intenta construir una narrativa sobre el mismo libreto. Hay más melodrama que ideología. Más apelaciones al amor o al odio que discernimiento. Más delirio que política.

En muy pocas horas, las llamas acabaron con uno de los espacios fundamentales de la vida y de la cultura de Brasil. Ya es muy tarde para atender los hidrantes que no funcionaron, la burocracia que no hizo su trabajo, los presupuestos errados, la negligencia de la administración federal. Pero tanto el liderazgo político como los ciudadanos que tienen el poder del voto sí están todavía a tiempo de regresar a la sensatez y tratar de encontrar alternativas ante la crisis. Es necesario recuperar la confianza en las instituciones y en la política, enfrentar la amenaza de descontrol, para impedir que haya incendios mayores.

Carta al dúo canciller & fiscal: Yo no fui, fue Teté, pégale, pégale al quien fue. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 10 febrero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Señores:
Es vergonzante ver como dos de los funcionarios más importantes para defender los intereses del Estado se tiran la pelota en el caso Odebrecht-Funes. O mejor dicho, el escándalo Odebrecht-Joao Santana-Lula-Vanda-Funes.

  • Odebrecht: el magnate brasileño de construcción, que sobornó a presidentes candidatos en toda América Latina;
  • Joao Santana: el publicista de Lula y Funes, quien confesó haber conseguido los 3 millones de dólares para la campaña de Funes (por cierto a su cargo);
  • Lula: el presidente de Brasil, quien se encargó de pedir a su chero Odebrecht que suelte estos 3 millones para su otro chero Funes;
  • Vanda: la que quería ser primera dama y sirvió de intermediaria entre Lula y Funes, según la confesión de Santana;
  • Funes: el hombre que hicieron presidente con fondos ilegales.

Todo esto ya se sabía desde hace meses, y quedó confirmado cuando Santana negoció con la fiscalía brasileña y le puso del dedo a sus cheros Lula, Vanda y Mauricio.

logos MAS y EDHTambién lo sabe el fiscal general Douglas Martínez, así como sabe del transe de Funes con Astaldi, la empresa que abandonó el proyecto Chaparral con 129 millones autorizados por el presidente Funes. Pero Funes, escondido en Managua, todavía no está siendo acusado penalmente, ni en el caso Chaparral, ni por el enriquecimiento ya comprobado por la cámara de lo civil – y tampoco en el caso Odebrecht.

Dice el fiscal que no puede hacer nada, porque no le han mandado la documentación, dado que Cancillería no le tramita el acuerdo formal con Brasil. Y dice el canciller que tal trámite nunca ha existido. Tiene la desfachatez de mandar una carta al Diario de Hoy, que había citado las declaraciones del fiscal general, y exigir “la rectificación de la noticia”.

Igual de vergonzosas son las declaraciones del fiscal, que EDH publicó junto a la carta del canciller. Los dos se están tirando la pelota – y mientras tanto nadie hace nada para investigar y llevar a la justicia el caso Odebrecht-Funes, o sea del financiamiento de campaña con fondos de procedencia ilegal. Así, entre varios cocineros, se cocina la impunidad.

El fiscal, en todos sus cantinflescos alegatos, no menciona que él fue invitado por la fiscalía de Brasil a una reunión con los fiscales de los países donde gobernantes o candidatos recibieron fondos ilegales de Odebrecht para coordinar la investigación. Pero don Douglas no fue, con la absurda excusa que salió muy caro el viaje. Mucho más caro nos sale que el caso Funes queda en el aire.

En vez de ir a recoger la documentación ofrecida, el fiscal le tira la pelota al canciller, y este se la devuelve fingiendo demencia. Mientras tanto, su amigo y mentor Mauricio Funes, feliz en Managua, gastando la fortuna con la cual salió de Casa Presidencial.

Menos mal que el fiscal, en la misma conferencia, dice que aun no sabe si quiere reelegirse. Igual que Hugo Martínez aun no ha decidido si va a correr por la candidatura presidencial. Hagan el intento, señores, y recibirán la factura por este burdo juego de apariencias.

Saludos,

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Carta al FMLN: Están quedando solos, camaradas. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 27 septiembre 2016 / EDH

Estimados amigos militantes del Frente:
No sé hasta cuándo lo pueden negar sus dirigentes, pero ustedes se están quedando solos en el mundo. Sus principales aliados, ídolos ideológicos y financistas están en serios problemas o agarran otros caminos. Están demasiado ocupados para sobrevivir (algunos para no ir a la cárcel o para tener que buscar ‘asilo político, como lo hizo su primer presidente, Mauricio Funes de ingrata recordación), para poderles ayudar con dinero, apoyo político y fuerza ideológica.

diario hoyEn Brasil, Dilma Rousseff y el PT están fuera del poder, por manejar mal la misma crisis fiscal que ustedes también están enfrontando sin saber cómo solucionarla. Y Lula está enfrentando juicios de corrupción que lo pueden llevar a la cárcel, pero seguramente liquidarán su capital político como líder creíble de la izquierda. Lo ismo está pasando a su gran amiga Cristina Kirchner en Argentina, quien luego de haber perdido las elecciones está siendo abandonada por su propio partido en la lucha que le tocará ante la justicia.

En Nicaragua, Daniel Ortega dio un paso falso hacía el desmontaje de la democracia, y ahora enfrenta un boicot financiera por parte de Estados Unidos y los organismos internacionales, precisamente cuando el presidente Sánchez Cerén está pidiendo ayuda en Washington para salvar su gobierno.

En Cuba, el papa emérito de la izquierda latinoamericano Fidel sigue hablando de revolución y solidaridad, mientras su hermano Raul está haciendo las paces con Estados Unidos y abre el camino para una transición al capitalismo.

En Venezuela, el chavismo (el ‘faro’, que durante años ha iluminado y financiado al FMLN) enfrenta ahora ya no un movimiento opositor, sino a una movilización popular contra la miseria, la corrupción y la ruptura de la Constitución. El régimen fundado por Hugo Chávez, quien siempre supo movilizar a los pobres resentidos de su país para dar sostén a su ‘revolución bolivariana’, hoy se topa con la ira de los barrios, que siempre han sido baluartes chavistas impenetrables para la oposición.

Y la situación económica, que los chavistas han provocado en Venezuela, es tan dramática que incluso el actual gobierno de Maduro tuvo que cerrar el chorro de dólares y petróleo barato, que Chávez abrió para apoyar a los partidos alienados al ALBA y así convertir a Venezuela en una potencia regional. Siguen sosteniendo (transitoriamente y de manera reducida) la economía de Cuba, pero para poder hacerlo han tenido que sacrificar a sus ‘amigos’ en Bolivia, Ecuador, Nicaragua… y El Salvador.

Les quedan a ustedes sus fieles ‘aliados’ Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, ¿pero qué apoyos pueden esperar de ellos, a parte de sermones del ‘buen vivir’? Nada, porque con los cambios en Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba ellos han quedado igual de abandonados y huérfanos que ustedes mismos.

Triste panorama para un partido que a la mitad de su segundo gobierno está agotado de soluciones, incluso de discursos, condenado a administrar por dos años y medio la crisis de seguridad y el descalabro fiscal, teniendo que pedir cacao a la oposición, a la empresa privada, al Fondo Monetario Internacional (el símbolo de imperialismo y neoliberalismo en su discurso ideológico de décadas) y a Washington…

Sus dirigentes ni siquiera siguen siendo dueños del imperio ALBA, que José Luis ‘Ramiro’ Merino ha construido con los petrodólares venezolanos. De este imperio quedará una cadena de gasolineras adornadas por la estrella del Frente, pero propiedad de los venezolanos, quienes necesitan recuperar algo de sus inversiones en El Salvador. Y el comandante ‘Ramiro’, durante años el paymaster y hombre fuerte del FMLN, ha desaparecido de la escena pública, seguramente para planear su defensa (o su asilo) para el momento que al fin le alcancen los casos de corrupción que ventila la fiscalía.

Se acabó la fiesta, camaradas. O regresan a la realidad y negocien con la oposición una transición que les puede asegurar un futuro como oposición consolidada, o se hunden como sus falsos a amigos del Sur.

Piénsenlo, amigos en el Frente, comiencen a movilizar energía renovadora, antes de que sea tarde. Tal vez haya futuro para una izquierda salvadoreña que se libere del autoritarismo. Muchos estaríamos dispuestos a ayudarles. Saludos,

44298-firma-paolo

 

 

 

 

 

¡Y dale con el golpe! De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 2 septiembre 2016 / EDH

El FMLN ha vuelto a condenar la destitución de Dilma Rousseff como presidente de Brasil, calificándolo de “golpe” a pesar de que la destitución se ha llevado a cabo en cumplimiento de la constitución brasileña. El gobierno inicialmente anuncio que estaba “evaluando” la situación de Brasil para determinar en qué tipo de relación quiere estar con el nuevo gobierno suramericano. Afortunadamente decidió no repetir el ridículo que hizo cuando la ahora ex – presidente fue removida temporalmente para que pudiera ser juzgada, cuando el gobierno mismo dijo que lo que había pasado en Brasil era un golpe de estado y habló amenazantemente al nuevo gobierno brasileño. Ahora el gobierno no ha hecho esto pero el FMLN sí.

diario hoyEstas protestas y amenazas son muy reveladoras de una actitud de prepotencia bastante tóxica que los salvadoreños ya conocemos en el FMLN. La insistencia de que lo que ha pasado en Brasil ha sido un golpe evidencia claramente que el partido mira la política como una lucha por el poder desnudo en el que la legalidad y la legitimidad no juegan ningún papel. La ex – presidente violó la constitución y el tribunal que la misma constitución establece que debe decidir sobre la remoción de un presidente que la viola decidió que tenía que removerla. Pero al FMLN no le importa la legalidad, solo que a un correligionario lo separaron del poder que ya tenía bien agarrado.

Al FMLN tampoco le importa que el gobierno de la Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT) ha perdido toda legitimidad en Brasil. La razón específica por la que han removido a la ex – presidente es porque maquilló las cuentas del presupuesto al presentarlo al parlamento. Ese es el tema jurídico. Pero además la destitución de Dilma Rousseff ha tenido lugar en medio del gran escándalo que la enorme corrupción de los tres gobiernos del PT (dos de Lula y uno de Rousseff) ha causado en el mundo entero. El FMLN también ha ignorado las enormes concentraciones que se han dado a todo lo ancho y largo de Brasil para pedir que la Rousseff se fuera. El pueblo ya estaba harto de la mezcla de incompetencia y corrupción que el PT mostró durante todo su mandato.

El FMLN ha reaccionado de una manera idéntica a como lo hizo con lo que ha pasado en Venezuela, en donde ha ignorado la terrible represión y la miseria económica que el gobierno de Nicolás Maduro ha impuesto sobre la población venezolana. También, el FMLN ha apoyado las trampas que el gobierno del presidente Nicolás Maduro está realizando para atrasar el referéndum revocatorio, sabiendo que el gobierno lo va a perder pero que si se hace después de una cierta fecha el Socialismo del Siglo XXI retendría de todos modos el poder a través del ahora vicepresidente.

Igualmente, el FMLN no ha dicho nada ante el descaro de lo que el presidente Daniel Ortega ha hecho en Nicaragua — expulsar a todos los diputados de la oposición, bloquear cualquier otro posible competidor en las elecciones presidenciales, y presentarse en equipo con su esposa en dichas elecciones como candidatos únicos. Ese es realmente un golpe de estado para terminar de instalar una tiranía del siglo XIX en el siglo XXI. Pero como es de un tirano aliado entonces está bien.

Es fácil ver en la respuesta del FMLN a estos hechos la máxima expresión de prepotencia: la creencia de que ellos y sus aliados ideológicos están por encima de la ley y la constitución en cualquier país. Si esto es lo que ellos sienten con relación a Brasil, Venezuela y Nicaragua es fácil imaginar que eso es lo que sienten también en El Salvador. Es la misma actitud que toman aquí con respecto a la constitución salvadoreña y la institución que se encarga de interpretarla y hacer que se cumpla, la Sala de lo Constitucional.

Lo que ha pasado en Brasil evidencia que el Imperio del Derecho está al fin tomando forma en Latinoamérica, y que los abusos de poder tienen consecuencias en la región. Pero el FMLN no respeta el Estado de Derecho. Lo que quiere es apropiarse del Estado y utilizarlo para sus propósitos sin responderle a ninguna ley o persona.

La esencia del subdesarrollo. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 19 agosto 2016 / EDH

Las Olimpíadas de Río 2016, como todas, han sido espectaculares en términos del rendimiento de los atletas de todos los países del mundo. Han sido espectaculares también en mostrar cual es la esencia del subdesarrollo, que no es, como mucha gente piensa, la falta de dinero sino la incapacidad de organizar eficientemente tareas complejas y de cumplir con compromisos adquiridos.

La historia comenzó hace siete años, en 2009, cuando el Comité Internacional Olímpico anunció que Río sería la sede de los juegos de 2016. Los juegos se llevarían a cabo en 18 instalaciones existentes, y en 16 más que serían construidas. Todas estas obras, y la infraestructura de transporte y turística que era necesaria para que las olimpiadas se llevaran a cabo sin problemas estaban muy dentro de las capacidades económicas de un país del tamaño de Brasil, y el tiempo que faltaba para realizarlas era también más que suficiente.

diario hoyLa obra más importante de dicha infraestructura era la Línea 4 del subterráneo de Río, que uniría la playa de Ipanema (a pocas cuadras de Copacabana, en donde se darían los juegos de playa) con Barra de Tijuca, en donde estaría el Parque y la Villa Olímpicos. Esta distancia, 22 kilómetros, la recorrería el metro en 15 minutos, mucho menos que las dos horas que con tráfico tardarían los fanáticos en atravesarla. Cuando las olimpiadas comenzaron, sin embargo, a la línea le faltaban 12 kilómetros para terminarse. La operación del proyecto se ha retrasado hasta el 2018. La gente tuvo que escoger entre ir a un lado o al otro durante un día para no pasar el tiempo viajando de un lado a otro. De todos modos los costos ya subieron de 1,600 millones de dólares a 2,900 millones en este momento.

Otro proyecto esencial era la limpieza de la Bahía de Guanabara, en donde se llevarían a cabo los eventos acuáticos abiertos, incluyendo veleros, kayaking, triatlón y maratón acuático. La bahía recibe los efluvios de más de 50 ríos que desembocan en ella. Estos ríos transportan los desechos sin tratamiento de nueve millones de personas que tiran a ellos las aguas negras y basuras de todo tipo. En las inspecciones realizadas por el Comité Olímpico éste encontró que realizar las competencias en esta agua sería dañino para la salud de los atletas. Brasil prometió que iba a limpiar las aguas, lo cual obviamente sería de un gran beneficio para los pobladores de Río, ya que implicaba limpiar los ríos con múltiples estaciones de tratamiento. Este sería un beneficio colateral de los juegos. La historia corta es que nada de eso se hizo. La Bahía sigue tan sucia como siempre. Los atletas que se la aguanten.

Además de estas fallas fundamentales hubo muchas otras, algunas también espectaculares, como el misterioso cambio de color de las piscinas de saltos de trampolín y de waterpolo, que de pronto cambiaron de ser transparentemente celestes a opacamente verdes, tipo pantano. Muchos de los edificios de la Villa Olímpica no estaban terminados, los lavamanos se despegaban de las paredes y alambres eléctricos vivos aparecían en lugares inesperados. Los australianos rehusaron ocupar sus instalaciones por miedo a electrocutarse.

El impulso de los juegos es tan fuerte, la fuerza de un proceso mundial de prepararse para un evento de dos semanas es tal que estos problemas no arruinaron las olimpiadas, que han sido un éxito. Pero detrás de ese éxito, logrado por los participantes y por el Comité Olímpico Internacional, se esconden otra vez dos de las causas del subdesarrollo: la acomodación a no cumplir las promesas que se hicieron al Comité Olímpico y a la población, y la falta de la urgencia de hacer bien las cosas.

La falta de dinero es una consecuencia, no la causa, del subdesarrollo. Como lo he notado muchas veces en estas columnas, la falta de recursos materiales que tuvieron al final de la Segunda Guerra Mundial no volvieron pobres a Alemania ni a Japón. Con lo que ellos tenían, el conocimiento y la capacidad de organización, los dos países rápidamente obtuvieron los recursos naturales y volvieron a ser igual o más ricos que antes. La riqueza está en el conocimiento, en el orden, la disciplina, y el cumplimiento de los compromisos.

‘The only Olympic legacy I see is repression and war’ – a year in the life of Rio’s favelas

guardianFew visitors to Rio 2016 will see behind the ‘wall of shame’ – colourful murals that screen off the city’s poorer communities. Here, young journalists from three of the biggest favelas look back on 12 months scarred by Zika, landslides and the ramping up of police violence.

The Maré favela is one of many poor communities that continue to suffer despite the growth and media attention surrounding the Rio 2016 Olympics. Photograph: Buda Mendes/Getty Images

The Maré favela is one of many poor communities that continue to suffer despite the growth and media attention surrounding the Rio 2016 Olympics. Photograph: Buda Mendes/Getty Images


Jonathan Watts, Thaís Cavalcante, Daiene Mendes and Michel Silva. Additional reporting by Shanna Hanbur, 2 agosto 2016 / THE GUARDIAN

When the Guardian asked community journalists in three of Rio de Janeiro’s biggest favelas to start a year-long diary last August, few could have predicted just how tumultuous the following 12 months would prove for their city and Brazil.

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From the streets to the Games:
Brazilian Olympians’ extraordinary stories

The idea was for the young reporters – Daiene Mendes in Alemão, Michel Silva in Rocinha and Thaís Cavalcante in Maré – to record life in their communities as the city geared up to host the 2016 Olympics and Paralympics – an event that has brought R$39.1bn (£9.1bn) in spending, but also far more police activity.

Many of their entries – extracted below – are filled with tension and violence as they describe being woken by police helicopters and going to sleep with the sound of shooting outside their homes. The number of killings is worse than some war zones. All too often, they write, the police are to blame.

Some of their views are contentious. For their own safety, the three reporters are limited in their ability to touch on the subject of the drug-trafficking gangs that still dominate their communities. Public security authorities dispute their claims that police pacification units (UPPs) in Alemão and Rocinha, and increased operations in Maré (which has no UPP) have led to more violence. Many academics believe the situation in Rio would be worse if police resources were only used to protect rich neighbourhoods. The city government says it has improved the lives of favela residents by building more roads, upgrading public transport and opening more schools and clinics.

But such benefits – which vary enormously from place to place – are overshadowed by conflict, which the diarists believe has worsened with the upcoming Olympics. They have also had to deal with the Zika outbreak, recession, government budget cuts, the impeachment of president Dilma Rousseff and (in Rocinha) mudslides.

By any measure, it has been an extraordinary year. But, what also comes through in the diaries is how residents in the favelas get on with their lives, celebrate festivals, share achievements and support one another. The Olympics and the police, it seems, merely get in the way. Jonathan Watts

Michel Silva, reporting from Rocinha. Daiene Mendes, reporting from Alemão. Thaís Cavalcante, reporting from Maré. Photograph: Jonathan Watts for the Guardian

Michel Silva, reporting from Rocinha. Daiene Mendes, reporting from Alemão. Thaís Cavalcante, reporting from Maré. Photograph: Jonathan Watts for the Guardian

21 August 2015 – Rocinha

A teenage resident is killed today during a shootout between drug traffickers and police. It barely makes the news. Rio de Janeiro is more focused on the Olympic test events in the richer areas of the city. Shootouts and killings in favelas are rarely reported. There are many clashes between police and gangs. When two armed powers operate in the same territory, confrontation is inevitable.

“A teenager is killed in a shootout between drug traffickers and police. Unlike the Olympics, it barely makes the news”.
Michel Silva

23 September – Maré

My bus home is stopped by a protest. I don’t discover the cause until I arrive home. Hours earlier, 11-year-old Herinaldo Vinícius de Santana was fatally shot in the head on the way to buy a ping-pong ball. He is the second young victim this month in Maré. According to data released by Amnesty International, more than half of registered killings by on-duty police in Rio de Janeiro between 2010 and 2013 were of young people between the ages of 15 and 29. Of those killed, 79% were black.


30 September – Alemão

At 10am, a young man, 20-year-old Deyverson Avelino, is shot dead in the Canitar neighbourhood of Alemão. The favela is flooded with police. Residents say Avelino died on the spot, but police claim he succumbed to his wounds at the emergency care unit. Sometimes the police lie. There have been times when I have seen something happen, then requested a press release from the police, who have provided a completely different story.

Favelas are often flooded with police. Photograph: Mario Tama/Getty Images

Favelas are often flooded with police. Photograph: Mario Tama/Getty Images

31 October – Alemão

The NGO Voice of the Community, which I used to work for, holds a festival for children in Alemão’s Olympic Village, a large sports complex. The event lights up the community with the smiles of hundreds of local kids. It is a lot of fun. In the evening, the police hand out baskets of basic necessities in the Alvorada neighbourhood. It is an attempt to win over the residents. The gangs used to provide this service so now the police have sort of taken over the task.


17 October – Rocinha

Rocinha is very tense after the shooting of two young men in the favela in less than 24 hours. One of the injured, Adson da Conceição Figueiredo, 24, was shot by police during a raid. The other, whose identity was never revealed, was shot while hiking from Rocinha to Chacara do Céu in Leblon. Angry residents block a highway in protest and the UPP commander requests reinforcement to control the situation. Police use teargas, pepper spray and rifle fire to suppress the demonstration.


24 October – Alemão

Commerce in Alemão is ordered to shut down after police kill a drug-trafficking gang member, 26-year-old Paulo Ricardo da Silva, known as PL or Polho. The gang insists all shops close to mourn him.


2 December – Rocinha

A pregnant woman has to be rescued from a landslide in the Trampolim neighbourhood of Rocinha after a thunderstorm hits our community. Storms are always a concern because people build houses on slopes where the ground is not stable. Construction is supposed to be prohibited, but everyone knows the authorities won’t do anything.

 ‘I am infected by the Zika virus. I don’t plan to get pregnant any time soon but, if I do, I will worry whether my baby will be born healthy.’ Photograph: Buda Mendes/LatinContent/Getty

‘I am infected by the Zika virus. I don’t plan to get pregnant any time soon but, if I do, I will worry whether my baby will be born healthy.’ Photograph: Buda Mendes/LatinContent/Getty


5 December – Maré

There is growing concern about the Zika virus in the news. It seems to hit favelas hardest. In Maré, I’ve seen at least six people who have been infected. I am one of them. Often, when we get sick, doctors at public hospitals will not see us because they are not being paid their salaries. And when they prescribe medicines, we are left to pay for them. I had to go home and wait until I got better. The reports say it can cause problems in foetuses, but we don’t have enough information. I don’t plan to get pregnant any time soon but, if I do, I will worry whether my baby will be born healthy.


6 December – Rocinha

Tour operators treat favelas like zoos, but that might end soon. A motion to reform the “safari trips” through favelas was tabled in the municipal government today by councillor Célio Lupparelli, who says the visits are arranged by companies from outside the favela who pay little heed to the cultural, historical and artistic aspects of our community. Instead, tourists just focus on degradation, poverty, violence and misery and leave without any interaction with local culture.


13 December – Rocinha

Rocinha social networks were buzzing today with a community appeal to raise money for a family who lost everything in a fire. It is often the case that the community fills the gap left by social services. If we waited for the authorities, it would take too long because of the bureaucracy involved.


25 December – Rocinha

Instead of Christmas cheer, there was fear in Rocinha after a shootout between police and locals that left one dead and six injured. Jorge Arui, a 49-year-old merchant, was killed on his way to the shops to buy bread. Locals said the gunfight started after the police demanded music from a party be turned off.


2 January 2016 – Alemão

It’s 5.40pm and I hear shots nearby. Over time, your ears grow accustomed. The volume and crack tell you how far you are from the gunfire and whether it is from a powerful weapon. I would rather not learn these things, but it is not a matter of choice: it is a question of survival. My ears are used to it, but my heart is not. The closer the shots, the stronger it beats. Each time, the symptoms are the same: pounding heart, cold trembling hands, eyes wide open and all senses on alert.


19 January – Maré

The construction of the Factory of Tomorrow School – a municipal educational project – is underway. It has been a long time since the authorities invested so much time and money in our children. The promises came only after they announced the World Cup and Olympics. It will be good to have more schools in Maré – but it’s frustrating that our demands are not met without political motivations.

Ongoing preparation at Porto Maravilha ahead of the Olympics. Photograph: Bloomberg via Getty

Ongoing preparation at Porto Maravilha ahead of the Olympics. Photograph: Bloomberg via Getty

23 January – Maré

The community is full of energy today as we celebrated summer in Maré with a pre-carnival street party. Our goal is to have this event recognised as one of the city’s blocos or neighbourhood parades. Everyone met at the Lona Cultural, a hub for music and other events, in the heat of the afternoon and then we sweatily partied our way towards the Pontilhão at night. This is an area that was taken over by the military but today we occupied it with dancing and festivity. The drummers kept up a strong rhythm, people painted their faces, mothers in brightly coloured clothes brought their young children along. We will have other blocos at the Pontilhão. The police put their armoured cars there, but we bring baile funk and go to play at the nearby amusement parks and skating rinks. I think it’s important to occupy these areas as a form of resistance.


29 January – Rocinha

My sister, Monique, witnessed a shooting and robbery inside the Rebouças tunnel, which links the north and south zones of Rio. According to the military police, a motorbike was stolen and the victim was shot twice in the arm. The incident caused panic. Drivers feared it was a mass robbery and abandoned their cars to run outside the tunnel. There is a frightening climate of fear in this city. People head off to work each morning, not knowing whether they will return home in the evening.


9 February – Alemão

I go to a carnival party in Inhaúma, which ends in chaos at 2am when police try to drive through the crowd to turn off the sound. Locals throw beer bottles. Police respond with shots and stun grenades. For more than 30 years, the state had not been present in Rio’s favelas, and now it is mostly represented by military police. The police can’t be the solution because they are protagonists and lack legitimacy.

“I go to a party that ends in chaos. Locals throw bottles.
Police respond with shots and stun grenades.”
Daiene Mendes

22 February – Maré

Today, I have one of the worst experiences I can remember. On my way to college, I am almost caught up in fighting during a police action. I take shelter behind a car and cover my ears. The gunfire is very loud. So is my crying. I drop my food and go to college in a state of shock. When I return home, there are empty rounds of ammunition on the floor. The news reports that 19-year-old resident, Igor Silva, 19, was fatally shot in the chest by an officer from the core special police unit. He worked at a local pharmacy, but the police insist he is a criminal. This is a day that makes me rethink my life.


8 March – Alemão

Last night, there was such a fierce gun battle that I could not go home. My WhatsApp groups warned of the tension in the favela, so a friend offered to let me stay at her house.

A police officer walks past distressed residents in the Alemão favela. Photograph: Felipe Dana/AP

A police officer walks past distressed residents in the Alemão favela. Photograph: Felipe Dana/AP

12 March – Rocinha

Heavy rain turns the community into a river. That’s not news. It is always like this in a storm. One resident – 58-year-old Carlos M da Silva – dies after being dragged into a ditch. When it rains, the volume of water and garbage that comes down the hillside is huge. Residents say Carlos was trying to unclog a manhole and was carried by the force of the current and debris. He was a street cleaner and worked clearing ditches. He died trying to help the community, as he had always done.


23 March – Maré

The country’s economic crisis is affecting many sectors of society. Teachers are on strike because of their low salaries. This has gone on for so many months that students have occupied more than 30 public schools to stake a claim to a better education. They sleep in the classrooms. My old high school where many Maré residents have studied – the Viscount of Cairo College – is one of the occupied schools.


17 April – Maré

A very important day for the country – the lower house votes on the impeachment of president Dilma Rousseff. We are experiencing a coup. There are protests across the country, but Maré does not raise its voice. We have not forgotten that the president approved the military occupation of all the favelas of Maré in 2014.

Life on the margins of Rio’s upcoming Olympics. Photograph: Mario Tama/Getty

Life on the margins of Rio’s upcoming Olympics. Photograph: Mario Tama/Getty


21 April – Rocinha

A newly built cycle lane collapses after being hit by a strong wave. Among the fatalities is a 60-year-old Rocinha resident, Ronaldo Severino da Silva, who used to go for walks along that cycle path on his days off. The construction, which was inaugurated in January, cost R$44m (£10m) but failed to account for the impact of waves. This is absurd because it was built on the coast. But it is not an isolated accident – Rio is full of botched work.


7 May – Rocinha

The Olympic committee hosts a one-day festival in the Rocinha sports complex, from 8am to 1pm, where people can try out popular and unusual sports and children can pose next to the Olympic and Paralympic mascots. There wasn’t much information about the event, and not many people come. It is the first time the mascots visited Rocinha. Until now, there hasn’t been any legacy for the community. Just marketing.


12 May – Maré

On the way home from my sister’s house, I hear shots ahead of me. I call my mother to check whether it is safe to return. Later, I learn that a core special police unit has killed a local resident – 24-year-old Oswaldo Rocha. This time, the lethal shooting doesn’t even make the newspapers. Violence in the favela has become trivialised. People have a new topic of discussion when they chat at bus stops and in checkout queues and lifts: Rousseff has been removed from the presidency. And who will lose most from this? As always, it will be us. The vice-president, Michel Temer, who has taken over, has promised to reduce workers’ rights. I’m worried about what will come next.


17 May – Rocinha

The extension of Metro Line 4, which will finally give Rocinha residents a subway station, has been delayed – and when it does open, we will not initially be allowed to use it because priority will be given to Olympic pass holders, including athletes, organisers and tourists.

The cable-stayed bridge that will carry the new Metro Line 4 subway line into Rocinha. Photograph: Mario Tama/Getty

The cable-stayed bridge that will carry the new Metro Line 4 subway line into Rocinha. Photograph: Mario Tama/Getty

10 June – Rocinha

A court has awarded damages to the family of Amarildo de Souza, a Rocinha resident who was tortured and killed by military police in July 2013. About a dozen officers have been convicted for the case, which was a turning point in relations between the UPP police unit and the community. Since de Souza’s death, the UPP has lost credibility with the locals. The number of police officers has been reduced and the level of violence has increased. I used to think the UPP programme was good but, over the years, I have come to feel cheated. There is no point investing in security if there is a lack of other basic public services such as health, leisure and education.


19 June – Alemão

On TV, I follow the Olympic torch passing through several cities of Brazil. Nearer home, there is a major confrontation. Police are everywhere. I cannot leave the house – the shots are too close. Instead, I wait. Another resident, 31-year-old Roseli Jesus, has a different fate: she is shot in the back and dies instantly. Another local, 19-year-old Luiz Felipe Alves, has to be hospitalised. Ahead of the Olympics, police operations have become more intense. More people are dying. That could be my family, my friends, maybe even me.

Both police officers and civilians have been injured in shootouts in Alemão. Photograph: Mario Tama/Getty

Both police officers and civilians have been injured in shootouts in Alemão. Photograph: Mario Tama/Getty


22 June – Alemão

A distressing day. I’m outside the favela, but my phone buzzes with messages throughout the day as people simultaneously report hearing shots at various locations. I don’t know how to return home. One resident, Isabel Martins, is hit by a bullet in the Alvorada community. It wounds her arm. In a shootout in my own neighbourhood of Nova Brasilia, a police officer is struck in the thigh. Given the terrible situation, the best response from the government would be to remove police from Alemão. The UPP has not worked. We want police who respect us as citizens.


24 June – Maré

Today is the birthday of my older sister. We have spent the past week organizing a surprise party, but it proves difficult. We wake at 5am to the sound of shots. Live television coverage shows three armoured vehicles patrolling the neighbourhood. Amid all this uncertainty, my family decides to go ahead with the party. Outside, three men lose their lives. They are shot a short distance away from the house where we are. It is really sad to celebrate life amid so much death. But this is our way to resist.


29 June – Maré

I go to sleep hearing gunshots and then I wake with them. This is becoming routine. BOPE special police forces have entered three Maré favelas. I have good news today – I have passed a college exam. But any joy I feel quickly fades when I receive a call from my mother telling me to be careful on the way home from work. I spend the rest of the day fearing that something might happen to my family and friends. I want to cry.
The police operation lasts more than six hours. It seems a police officer is shot. So is a bricklayer’s assistant, José da Silva, who is killed by stray bullet. A hospital worker, Carmen dos Santos, is hit in the arm.

“Three men are shot a short distance away from where
we are celebrating my sister’s birthday.”
Thaís Cavalcante

30 June – Rocinha

Until 2014, favelas were almost invisible on the internet, which fed the stigmatising of our communities. But now, with the help of local NGO AfroReggae, Google has mapped streets, alleys and 3,000 businesses in 25 communities. This year, it aims to increase that by 25% with the help of community residents trained in digital cartography. Another digital-mapping initiative has been launched by the community newspaper Foreign Roca in partnership with the Memory and History Museum of Sankofa. According to the organisers, mapping is a way for the favela to assert its place in the city.


1 July – Alemão

I am woken at 7am by shots that sound very close. The noise echoes through my little house. At times like this, I think about leaving Alemão, although I love living here.
On days when there is shooting, the whole routine of the favela changes. The climate of tension makes it difficult for people to return home and even the mototaxis stop working. That means there is less trade and less money for many families. A single bullet can impact the routine of 120,000 residents here.


12 July – Maré

After foreign visitors arrive for the Olympics, they will have to drive from the airport past the colourful murals on temporary barriers that hide our favela. Maré residents have nicknamed this the “wall of shame”. It was erected a few years before the 2014 World Cup. Officials say the barrier is acoustic and reduces the noise of cars. I believe that is a lie. I think they are attempting to deny our existence, which is revolting.

The ‘wall of shame’, which hides the Maré favela. Photograph: LightRocket via Getty/Brazil Photos

The ‘wall of shame’, which hides the Maré favela. Photograph: LightRocket via Getty/Brazil Photos

1 August – Daiene Mendes in Alemão

Over the past 48 days, I have counted at least 25 days of gunfights, two residents have died, and another five, including two police, have been injured. Alemão was better off in the past when it was abandoned by the state. Now, I believe the state looks at us with the eyes of an assassin.
I hope the Olympic Games is over soon because the only legacy I see is repression, militarisation and war.

Read more:
Don’t put your head underwater’:
visitors warned over Olympics pollution

Thaís Cavalcante in Maré

In the past year, the situation in Maré has become more intense than in previous years and everything indicates that this is because of preparations for the Olympics. On the one hand, there have been countless police operations. On the other, there has been more public investment in local culture. Community journalists have had the opportunity to tell the residents’ side of the favela story, yet the commercial media continues to blacken the name of our communities.


Michel Silva in Rocinha

There is a new subway station near our community, but this should have been built long ago. Apart from that, there may be a short-term boost from tourism. But what happens after the Olympics? Many of the subway construction workers are from Rocinha. Now the project has almost ended, they have been laid off. The building workers union estimates 30,000 people will lose their jobs. Meanwhile, the shootings continue. Over the past year, five residents have been killed and 14 wounded in shootings or violence. The government is trying to make the city seem safe for international visitors, but it is not safe for residents. I am glad the Olympics lasts only 17 days. After that, we need time to put our house in order.

 

“Lula no se presentará en 2018 solo si está preso o muerto”: Frei Betto

Hay discusiones necesarias que la izquierda salvadoreña evade. En Brasil, uno de los amigos históricos de Lula, Frei Betto, no duda en criticar al PT y sus gobiernos.

Segunda Vuelta

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Frei Betto, fraile, escritor, amigo y exministro del expresidente brasileño, asegura que el PT debe reformarse para sobrevivir.

Antonio Jiménez Barca, 4 julio 2016 / EL PAIS

el paisEn una habitación pequeña de la planta baja del convento guarda Carlos Alberto Libânio, de 71 años, más conocido como Frei Betto, ejemplares de sus libros. Ha escrito más de 50. El último, una conversación con Fidel Castro. Fraile dominico, estudioso, activista, exministro de la primera etapa de Lula, teórico de la izquierda pero también práctico en movimientos sociales, Frei Betto es una especie de conciencia crítica del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño. Conoció a Lula en la juventud de ambos, cuando compartían habitaciones improvisadas en los tiempos de la creación del partido y de la casi clandestinidad. Ahora, le reprocha a Lula que no haya renunciado a un tren de vida demasiado lujoso como para ser ejemplar y al partido que no haya llevado a cabo todo lo que, a su juicio, se proponía en sus principios. Él, por su parte, sigue viviendo austeramente en un convento de São Paulo, alérgico a cualquier bien material, argumentando que el ecologismo traerá, por fin, esa esperada sociedad más justa.

Pregunta. ¿Por qué dice que le ha decepcionado el PT?

Respuesta. Los años de Lula y el primer mandato de Dilma Rousseff fueron los mejores de la historia republicana de Brasil. Se hicieron muchas cosas: se sacó a 45 millones de la pobreza, se llevó la electricidad a 15 millones de hogares… Pero se podría haber hecho más.

P. ¿El qué?

R. El PT iba a ser el partido de la ética (lo que no ha sido) e iba a ser el partido de las reformas estructurales, como la reforma política, pero no se hicieron. Y ahora Dilma Rousseff y el PT son víctimas de eso precisamente.

P.  ¿Y por qué no la hicieron?

R. Porque temieron enfrentarse a las élites brasileñas. Era una reforma encaminada a no tener 36 partidos, encaminada a obstruir las vías de la corrupción. El PT, además, hizo una vía de inclusión social por el consumo. Dio crédito, e hizo programas sociales. La gente pasó a tener microondas, nevera, hasta coche, pagando todo a plazos. Pero no bienes sociales públicos, educación, salud, transporte o seguridad. Por eso las personas tienen rabia ahora, ahora que todo está peor.

P. ¿Y qué va a pasar ahora con la crisis política?

R. Todo dependerá de la decisión del Senado. Si efectivamente los senadores mantienen el impeachment, Temer se va a convertir en el gran apoyo de Lula para 2018. El Gobierno va a ser tan malo que va a ayudar a volver a Lula.

P.  ¿Usted cree que Lula va a volver?

R. No es que crea. Es que estoy seguro: Lula solo no será candidato si está muerto o está preso. Lo conozco bien.

P.  Hay quien piensa que está desilusionado desde la salida de Dilma…

R. Lula es un genio de la política. Ahora que la Operación Lava Jato reparte las cartas de la política brasileña, le conviene no sobresalir mucho. Conviene que deje a Temer desgastarse.

P.  ¿Cree que a Lula le cambió el poder?

R. No, no le cambió. Pero creo que Lula debería haber preservado algunos símbolos, como Mujica en Uruguay. Podía haber continuado vivir en la casa donde vivía cuando era presidente del sindicato y viajar con un avión normal, no con un avión privado, esos símbolos dicen mucho para la opinión pública. Con todo, seguimos siendo amigos, y yo creo totalmente en su integridad ética.

P.  ¿Cuál es la renovación pendiente del PT?

R. Tiene que hacer primero una profunda autocrítica y segundo, refundarse. Para eso tiene que decir cuál es su propuesta. En un determinado momento, el PT se volvió una formación especializada en su perpetuidad en el poder, preocupándose sobre todo de eso. Pasó de ser un proyecto para el país a un proyecto para el poder. Permanecer en el poder se convirtió en algo más importante que cambiar el país.

P.  Desde su perspectiva de fraile católico, ¿por qué tiene tanto poder la iglesia evangélica?

R. Por causa de la pobreza. En muchos lugares de Brasil no hay acceso a la salud o a la enseñanza básica. Por eso muchos prefieren una iglesia que hagan milagros de curaciones. Explotan la miseria de esas personas: “Usted viene aquí y se va a curar, va a ser feliz, va a tener empleo”. Esto va a acabar en fundamentalismo. Estas iglesias se transformaron en grandes fuerzas políticas que tienen en sus manos el aparato del Estado. La iglesia evangélica está cometiendo el mismo error que cometió la iglesia católica en la Edad Media: querer ejercer el poder político a partir de sus propios preceptos religiosos. Eso fue desastroso. Y es una puerta para la homofobia, para el machismo o para la discriminación…. Ahora, esto pasa porque las personas están desamparadas, porque tienen muchas carencias, porque creen en todo lo que venga envuelto en algo divino… La Iglesia evangélica está en esos barrios, usted se siente valorizado ahí, se siente parte de ese proceso. La iglesia Católica lo hizo durante mucho tiempo, con las comunidades eclesiásticas de base. Pero dos papas no quisieron esas comunidades. Ahora, con el papa Francisco, vuelven a renacer.

P.  ¿Cree que se puede acabar con el problema de la desigualdad?

R. Si no creyera, certificaría la desesperanza de la especie humana. Un ejemplo es Cuba: Cuba tiene muchos defectos, pero ahí no ve una familia en la calle, ni millonarios. Yo creo que nos salvará la ecología. Antes creía que nos salvaría la economía, pero las personas tienen mucho apego a sus bienes, no están dispuestos a renunciar. Así que solo la ecología, el ver que los recursos del planeta son limitados, hará que tales empresas dejen de querer ganar tanto. O iremos todos al apocalipsis antes del tiempo. Pero como digo yo siempre: guardemos el pesimismo para días mejores.

Partido y Gobierno: ¿el todo y la parte? De Carolina Ávalos

, 24 mayo 2016 / EDH

Un paso positivo en la política de Estado en el campo internacional fue la “normalización” de relaciones con Cuba bajo el gobierno anterior. Por lo tanto, la reciente pataleta ideológica del FMLN en el caso de la destitución temporal de la presidente de Brasil, realizada por un Gobierno que debería representar a todos los salvadoreños, es un paso atrás en ese proceso de maduración democrática de nuestra posición y desempeño en el ámbito internacional.

El alineamiento inmediato de El Salvador con La Habana y Caracas en el caso de Brasil puede satisfacer a la Comisión Política del FMLN, no así a la ciudadanía salvadoreña como cuerpo social soberano, y tampoco debería satisfacer a nuestro Gobierno que, a todas luces, se ha precipitado. No es lo mismo mostrar preocupación por un proceso que es difícil de comprender, que “no reconocer al gobierno provisional” y pedir a la “Embajadora que regrese”. A ver cómo salimos ahora de esta situación tan incómoda y qué consecuencias nos trae, esta vez sí, a todos los salvadoreños.

diario hoyLos intentos posteriores del Gobierno por arreglar el embarazoso incidente diplomático que crearon, sólo ponen en evidencia, una vez más, la confusión que existe entre la línea de partido (en todos los partidos) y el interés nacional. Esta reacción supuestamente de país ante una crisis política interna en un país amigo y socio, que se desarrolla siguiendo las disposiciones constitucionales y legales democráticamente aprobadas y plenamente vigentes en Brasil, sólo tiene un efecto: deteriorar nuestra posición ante la comunidad internacional.

Los intentos de aclaración por parte del Presidente y el Canciller me parecen necesarios para buscar la manera de revertir el daño, pero las declaraciones contradictorias de otros voceros generan dudas y contribuyen a difuminar la poca credibilidad que todavía guarda la población ante las instituciones públicas. Esta división de posiciones en el seno mismo del Gobierno se traduce, en el ámbito nacional, en una supremacía de los intereses de partido sobre los del país, y ha creado una crisis de ansiedad entre los ciudadanos y un ambiente de desconfianza hacia nuestras instituciones políticas. Esta combinación es letal: contribuye a socavar la democracia. Recordemos que la mayoría de salvadoreños no somos miembros de ningún instituto político, y ninguno puede hablar en nuestro nombre. Aun así, los partidos políticos tienen un papel fundamental en la restauración de esta confianza por parte de la ciudadanía, utilizando los mecanismos democráticos e impulsando genuinos y eficaces espacios de diálogo.

Una propuesta de más diálogo en El Salvador podría parecer ingenua, más aún cuando nos acercamos a un año pre-electoral y los cálculos políticos dominan el quehacer público. Pero ante una sociedad cada vez más compleja y exigente –en donde surgen actores distintos a los tradicionales partidos y con un mayor conocimiento de sus derechos– se vislumbra la existencia de una brecha importante entre el quehacer de la clase política y el manejo adecuado de la cosa pública, y las demandas reales de la sociedad. Por lo tanto, una dinámica de diálogo político, puede contribuir a seguir fortaleciendo y consolidando el proceso democrático de nuestro país, al tejer la confianza en nuestro sistema político, tanto al interior como al exterior de nuestras fronteras.

Las buenas maneras democráticas y el respeto institucional, no sólo son para “ir por casa”, sino también para ejercerlas en la comunidad internacional donde nuestro país, aunque pequeño, tiene su papel que jugar, y debemos hacerlo constructivamente, como le corresponde a un país como el nuestro que sólo puede prosperar en la estabilidad, en la harmonía, y en base en relaciones respetuosas y cooperativas entre los Estados. No con descalificaciones, desplantes y amenazas.

@cavalosb