Venezula

Luis Carlos. De Ricardo Avelar

13 marzo 2019 / EL DIARIO DE HOY

Espero, con todo mi corazón, que cuando usted lea estas líneas, ya estén desactualizadas.

La tarde del lunes, el régimen criminal de Nicolás Maduro detuvo al periodista y defensor de derechos humanos Luis Carlos Díaz. Durante unas horas lo mantuvieron desaparecido, presuntamente en una sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia, y luego allanaron su casa.

En el allanamiento, según relata el sindicato de trabajadores de prensa, Luis Carlos admitió que había sido golpeado. Ahí le fueron robadas computadoras, discos duros, celulares y hasta dinero. La espuria, estúpida y absurda acusación del régimen es que el periodista ha participado en el boicot al sistema eléctrico del país sudamericano, tras largas horas de apagones en los últimos días.

Estas son excusas de un régimen más desesperado por detener el flujo de información sobre sus constantes abusos que fijado en atender las causas y las horribles consecuencias de su ineptitud y su corrupción.

Mientras escribo estas líneas, Luis Carlos permanece capturado, pero espero desde el fondo de mi corazón que cuando usted lo lea tengamos noticias diferentes. Que él esté de vuelta en las calles de su amada Caracas, la cual se ha rehusado a abandonar pese a tener múltiples oportunidades de hacerlo. Espero, honestamente, que cuando esto aparezca publicado, Luis Carlos esté de regreso en su trinchera favorita, la de mantener a los venezolanos y al mundo informados y conectados con una realidad horrible, que solo se puede vencer si se empieza por difundir.

A veces conversamos con Luis Carlos a título personal, principalmente para saber qué está sucediendo en su país. Sin embargo, fue en febrero de 2017 cuando tuvimos la última plática formal que salió publicada en las páginas de este medio. En ese momento, selló la conversación con palabras lapidaria: “El venezolano está desnutrido de información”.

Al pensar en la crisis que vive su país, es inevitable imaginar la miseria que viven. Hay vídeos de jóvenes que corren detrás de camiones de basura buscando un poco de comida. Hay escasez de medicinas y, según nos dijo hace unos días la líder opositora María Corina Machado, niños están muriendo de enfermedades que se erradicaron hace décadas en el resto del continente.

Pero no solo eso les afecta. El régimen también los tiene en la oscuridad. Mientras cientos de miles de valientes se enfrentaban a la bota represiva del chavismo en las calles de Caracas en 2017, por ejemplo, las televisoras estatales mostraban a Maduro bailando salsa y celebrando los inexistentes triunfos de su estructura de corruptos y achichincles.

Lo que Luis Carlos nos dijo en 2017 sigue vigente. Venezuela muere de hambre de información. Son personas como él las que hacen un esfuerzo titánico por vencer los cercos de propaganda y represión, y por esta misión de concientizar a un pueblo y motivarlo a resistir, han pagado un precio.

Conozco a Luis Carlos y sé que cuando esté de vuelta en su querida cabina de radio o preparando un guión con su esposa, la también periodista Naky Soto, seguirá con la frente en alto. Él tiene una mente inquieta y seguirá aportando su granito de arena en el derrumbe de la dictadura que empobrece y desangra a Venezuela.

Cuando Maduro y sus secuaces estén fuera del poder, Luis Carlos podrá hacer suyas las palabras del valiente periodista ecuatoriano Juan Montalvo, quien al motivar la caída de un dictador en su país en 1875, dijo con orgullo: “Mi pluma lo mató”. En este caso, su micrófono.

Gracias Luis Carlos por defender la libertad y la dignidad de Venezuela y mantenerla informada y conectada. Pronto recobrarás tu libertad. Espero, de corazón, que eso suceda antes que esto salga publicado y parte de esta columna esté desactualizada.

@docAvelar

Entre la ley y el queso blanco. De Alberto Barrera Tyszka

ALBERTO BARRERA TYSZKA, GUIONISTA, ESCRITOR Y COLUMNISTA VENEZOLANO

Alberto Barrera Tyszka, 3 septiembre 2017 / PRODAVINCI

En medio del júbilo y la alegría que distingue a la alta sociedad caraqueña, el pasado 2 de septiembre se inauguró una importante exposición fotográfica en los espacios de la conocida Casa Amarilla de la capital del país. La gala, donde se dio cita buena parte de lo más granado de nuestra élite, estuvo coronada nada más y nada menos que por Delcy Rodríguez. La flamante presidenta de la ANC, con el savoir faire que la caracteriza, explicó a la concurrencia la importancia y la trascendencia del evento. La exposición es una muestra de 40 retratos de Nicolás Maduro en muy diferentes facetas y distintos momentos de su vida. Las imágenes van desde la etapa más nice, en la infancia, hasta la época actual. En una transmisión televisiva, el propio Presidente agradeció –con su modestia de siempre– el homenaje. Antes de terminar, en esta tournée llena de emoción y de sorpresas, Rodríguez anunció que, a partir de ese momento, “cada constituyente sale a sus municipios con una maleta cargada de esta exposición, de estas fotografías, para ser expuestas en todas las plazas Bolívar del país para compartir la visión del presidente Maduro como político, como humanista, como presidente”. La ovación puso a más de uno a punto de lágrimas. La sala se deshizo en aplausos.

El mismo día, en otro país, en un lugar que no ve o no quiere ver la casta oficialista, Susana Rafalli, experta en seguridad alimentaria, hablaba del informe que adelanta Cáritas sobre el aumento de la desnutrición infantil en Venezuela. Las estadísticas son aterradoras. Desde hace tiempo, Rafalli viene alertando sobre un problema que ya tiene dimensiones de tragedia. Ahora el hambre es lo único que avanza a paso de vencedores.

Para poder existir, el oficialismo necesita construir una ficción de país. La fantasía necesita más coherencia que la realidad. Ahora, por ejemplo, pareciera que el Fiscal designado por la ANC es un hombre nuevo, que salió de la nada, que recién aterriza en el poder. ¡Qué eficiencia! ¡Qué velocidad! ¡Qué precisión!… ¡En menos de un mes le ha abierto los ojos al país! Ha descubierto –¡Santo Cristo de Urachiche!– que había unos civiles inconstitucionalmente juzgados por tribunales militares. ¿Cómo se dio cuenta? ¿Cómo logró dar con eso en tan poco tiempo? El nuevo Fiscal siempre puede sorprendernos. Su primera evaluación sobre las protestas fue reveladora: ¡Tala de árboles! ¡Ecocidio! El tipo está en todo. Tiene brío, empuje, decisión. En pocos días descubrió que la otra fiscal es una delincuente. ¡Qué ojo, carajo! Casi parece que la hubiera conocido desde hace tiempo. Pero no. Llegó, olfateó el aire, abrió una gaveta y listo. Ya descubrió que Luisa Ortega Díaz es corrupta, mafiosa, subversiva, proyankee y, además, por si fuera poco, una insoportable narcisista. ¿Dónde estaba este Fiscal antes? ¿Por qué el oficialismo lo tenía escondido? Estos son los funcionarios que necesita el país. ¿Dónde estaba este Fiscal cuando robaron 300 mil dólares de la casa de Nelson Merentes? ¿Dónde estaba cuando la Asamblea chavista se negó a debatir el caso de Antonini Wilson y su maleta con más de 700 mil dólares?

El nuevo Fiscal tiene una memoria flexible y una moral caprichosa. Mientras él declara orondo frente a las cámaras, en otro país, en un territorio que la oligarquía bolivariana se empeña en negar, Isaías Baduel pasa más de 20 días desaparecido en los sótanos del poder. Cientos de presos aún esperan un proceso y un trato acordes con la ley. Yon Goicoechea y muchos otros siguen secuestrados por la inteligencia militar. La violencia del Estado es una acción pero también una amenaza, un miedo que se distribuye para crear el espejismo de la normalidad. El Poder Originario no está en el pueblo. El Poder Originario se lo robó el Sebin.

Pero por mucho que quieran imponérnoslo, el país de la ficción gubernamental no puede sobrevivir en las calles. Es cierto: el liderazgo de la oposición subestima al oficialismo, le cuesta mucho adelantarse a las acciones. Pero el oficialismo comete un error mucho más grave: subestima al pueblo. Ahora salen a promover las elecciones como si todos los venezolanos no supiéramos que han pasado casi dos años evitándolas, impidiendo que el pueblo vote. Ahora hablan de paz y de justicia, como si pudiéramos olvidar lo que los militares hicieron durante todos estos meses. Ahora le echan la culpa a Donald Trump de la crisis humanitaria, como si nadie recordara que siempre negaron que en el país hubiera hambre y escasez. La revolución es una quimera cada vez más frágil.

En el otro país, en el mapa que el gobierno ya no sabe leer, los noticieros van a los buses y la urgencia se expresa de otras maneras. Un tuit de Laura Helena Castillo lo resume perfectamente: “Si ganas salario mínimo integral, el ingreso completo de dos días de trabajo equivale a 420 gramos de queso blanco”. Ese es el límite de la fantasía oficial. Pueden prohibir el odio, pero no pueden prohibir el hambre. Entre la ley y el queso blanco, la Constituyente es una ilusión desechable.

El regreso de los gorilas. De Alberto Barrera Tyszka

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Alberto-Barrera-Tyszka-640Alberto Barrera Tyszka, 15 enero 2017 / PRODAVINCI

Ayer, Diosdado Cabello, embutido en un traje militar de campaña, rodeado de soldados y de cámaras de televisión, empuñó ferozmente un micrófono para carajear a Obama, a la oposición, a cualquiera que no quiera someterse al plan eterno de la revolución. “No tenemos miedo de verdad, perdimos el miedo hace tiempo”, vociferó. Tanto lo perdieron que hoy, precisamente, el Presidente ni siquiera se atreve a presentar su Memoria y Cuenta del 2016 ante el Parlamento. Maduro prefiere hablar frente a un Tribunal escogido a dedo por el oficialismo. No desea correr ningún riesgo. Le da culillo enfrentarse a quienes lo cuestionan. Maduro solo puede dar la cara ante sus amigos o en cadena nacional. No quiere que nadie lo interrumpa. No le rinde cuentas al país sino al TSJ, ese club privado donde solo entran sus amigos.

prodavinciEste fin de semana es una metáfora terrible del desastre nacional: el sábado el gobierno legitima las armas y la violencia, el domingo el gobierno deslegitima la democracia y el poder de la ciudadanía.

El ejercicio militar Zamora-2000 es una agresión brutal en contra de la dignidad de los venezolanos. Se organizó la movilización y participación de 580 mil personas, entre efectivos militares y población civil. Se realizaron simulacros, maniobras, ejercicios de entrenamiento. Se probó armamento nuevo y de mucho poder. El propio Presidente apareció en imágenes, empuñando un fusil… Como si varias fragatas extranjeras estuvieran detenidas frente a nuestras costas. Como si la amenaza de una invasión fuera inminente. Como si realmente existiera un enemigo colosal a punto de atacarnos. El Ministro de Defensa, en un destemplado ataque de maoísmo, ya había señalado la ruta: la “guerra popular prolongada”. ¿Contra quién? No se sabe. El chavismo necesita urgentemente un enemigo. Tal vez son, en todo el planeta, los que están más contentos con la llegada de Donald Trump la Casa Blanca.

Pero la mayoría de los venezolanos no tiene uniformes sino hambre. ¿Cuánto costó el ejercicio militar de ayer? ¿Cuál fue el presupuesto de ese espectáculo? ¿Con qué moral la Fuerza Armada se gasta balas en un show mientras en los hospitales faltan las jeringas? ¿Qué clase de ejército juega a la guerra invisible, dándole la espalda a la guerra real que ataca a su población?

Obviamente, todo esto forma parte del mismo proceso de descomposición que viene desarrollándose aceleradamente en el país. El contra ataque siempre ha estado presente en la metodología del chavismo. Es un elemento central en su concepción bélica de la política. Ante cualquier surgimiento disidente, se implementa una defensa y, después, un fulminante contra ataque. Cualquier intento por lograr que regrese la democracia al país, se encontrará con está dinámica, orquestada sin pudor desde el Estado y con dinero público. Ahí donde los venezolanos ven oxígeno, el oficialismo ve una nueva oportunidad para la asfixia.

Dentro de ese esquema cabe todo lo que hemos visto en este comienzo del 2017: la suspensión del diálogo, la omisión de fechas para la elección de gobernadores, y el uso impúdico de la violencia, sin respeto a ninguna legalidad. Esa es la lección que quiere dar el poder: aquí están las consecuencia de haber osado —tan siquiera— intentar activar un referendo revocatorio.

No hay manera de narrar lo que ocurre sin que el relato, de manera irremediable, nos conduzca a las viejas y repugnantes prácticas de los gobiernos militares sudamericanos del siglo XX. El relato de la detención de cualquier ciudadano (más aún, siendo un diputado, gozando de inmunidad parlamentaria) dentro de un túnel, su posterior desaparición e inmediato encarcelamiento, con la única justificación de la voz del poder, acusándolo de sabotaje, es una práctica clásica de gobiernos como el de Videla o Pinochet. Lo mismo que lo ocurrido con la detención del General Baduel o de distintos concejales en diferentes lugares del país. Lo mismo que pasa con todos los presos políticos, incluso con varios que —aún teniendo legalmente su libertad— siguen retenidos en las cárceles. Si a finales del año pasado, ante los juicios fabricados para impedir el revocatorio, se instaló en el país la idea de que estamos en una dictadura, este 2017 solo confirma, por desgracia, que estamos en una dictadura violenta: este es el regreso de los gorilas.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en su presentación de hoy, probablemente no hablará de las masacres de Barlovento o de Cariaco. Y de seguro tampoco presente las cifras del exterminio oficializado que han ido ejecutando las OLP. No mencionará el hambre, la miseria, la escasez de comida o de medicinas. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, hoy, en su rendición de cuentas, no hablará de la realidad ni de lo que nos ocurre a los venezolanos. Hablará de sus éxitos y de las conspiraciones en su contra. Su proyecto es institucionalizar la violencia e ignorar al país.

prodavinci

Mensaje de la Secretaría General de la OEA en ocasión de las manifestaciones del 1 de septiembre

Almagro y Maduro

Almagro y Maduro

oas-logoSecretaría general OEA, 30 agosto 2016 / OAS

A escasas horas de las manifestaciones previstas para el 1 de septiembre, la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) recuerda que por encima de todo está la paz y los derechos de las personas. Cada uno, desde la dimensión institucional o desde las propias circunstancias de la vida, debe procurar el entendimiento mutuo y dar fuerza a la tolerancia de las ideas. La realidad de la política debe ser forjada en principios y valores que den el marco ético de convivencia, solidaridad y concordia.

En este contexto, corresponde al Gobierno, a los titulares de cargos gubernamentales y a las fuerzas de seguridad del Estado garantizar el derecho a la vida, seguridad e integridad de sus habitantes, por lo cual son personal e institucionalmente responsables ante las instancias políticas y jurisdiccionales que corresponda, tanto a nivel interno como internacional, por el resultado de sus acciones u omisiones.

Gestiones de la Secretaría General para la observación de la marcha del 1 de septiembre

El pasado 12 de agosto el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, recibió la solicitud por parte del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diputado Luis Florido, y del dirigente Carlos Vecchio para que la Secretaría General de la OEA procediera a observar las marchas y manifestaciones previstas para el próximo 1 de septiembre de 2016. Dicha solicitud –que fuera posteriormente respaldada por dirigentes e integrantes de la sociedad civil- fue recibida con la mejor disposición de cooperación por el Secretario General Almagro.

Ante ello, la Secretaría General realizó gestiones con la Misión Permanente de Venezuela ante la OEA con la finalidad de habilitar los mecanismos tendientes a la observación y al acompañamiento de la marcha.

De ese modo, se cursó nota a la citada delegación diplomática el 12 de agosto de 2016 (Nota OSG 425), y se reiteraron similares gestiones el 22 de agosto del corriente (Nota OSG 438).

En dichas oportunidades la Secretaría General de la OEA manifestó:

• su disposición a coordinar el acompañamiento institucional de observación internacional de las referidas manifestaciones con el ánimo de brindar a Gobierno, oposición y ciudadanía venezolana las máximas garantías de imparcialidad en el contexto de la libre expresión de la voluntad ciudadana y el desarrollo pacífico en el marco de convivencia.

• que la referida intención se inscribe en el contexto de las competencias del Secretario General establecidas en la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y demás instrumentos jurídicos en materia de promoción y protección de los derechos humanos.

• la vocación para explorar en forma conjunta las modalidades de seguimiento de las manifestaciones convocadas (a través de la Secretaría General y/u otros órganos de la OEA) de modo de asegurar un mecanismo de acompañamiento y observación conjunta garantista y efectiva.

• la necesidad del trabajo conjunto y el apoyo de la comunidad interamericana e internacional para garantizar los derechos de expresión ciudadana.

• que los lamentables acontecimientos del año 2014, en ocasión de las manifestaciones populares, que exhibieron niveles de violencia desmedidos, detenciones arbitrarias y la irreparable pérdida de 43 vidas humanas y centenares de heridos, recuerdan la necesidad permanente de extremar esfuerzos en favor de la paz y de la convivencia ciudadana, lo cual resulta absolutamente necesario para garantizar derechos, asegurar la no repetición y contar con elementos de rendición de cuentas.

• que la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos cuenta con mecanismos probadamente eficaces, imparciales y profesionales para brindar las garantías de observación y seguimiento correspondientes.

• que los deberes jurídicos que se desprenden de la Carta de la OEA, de la Carta Democrática Interamericana y demás instrumentos relativos a la promoción y protección de los derechos humanos obligan a las autoridades de la República Bolivariana de Venezuela a su observancia y cumplimiento cabal.

• que los mismos instrumentos jurídicos citados constituyen una obligación jurídica, ética, política y funcional de velar por su cumplimiento por parte del Secretario General de la OEA y de denunciar sus sistemáticas violaciones.

• que el contexto de erosión y deterioro institucional, militarización de actividades civiles, crisis humanitaria y existencia de presos políticos hacen aún más necesario para todas las partes contar con actores que puedan coadyuvar a otorgar las necesarias garantías de convivencia ciudadana pacífica.

Pese a las razones y argumentos presentados, el Gobierno de Venezuela ha rechazado la disposición de la Secretaría General de la OEA de trabajar para asegurar las mayores garantías para las marchas y manifestaciones previstas.

El hecho de haber negado una propuesta que otorgaba garantías a la gente para el ejercicio de sus derechos demuestra claramente una negativa de asegurar al propio pueblo condiciones de paz y tranquilidad en el contexto de las manifestaciones del 1 de septiembre. La Secretaría General de la OEA hace responsable al Gobierno de Venezuela de asegurar al pueblo su derecho a manifestarse pacíficamente, su derecho de asociación y su derecho de libre expresión sin sufrir ningún tipo de violencia e intimidación; será completamente inaceptable para la Secretaría General cualquier abuso de autoridad. La Secretaría General hace responsable al Gobierno de toda víctima, que espera no tener que lamentar.

Intentos de amedrentamiento a la oposición

La Secretaría General manifiesta su preocupación por lo ocurrido estos días previos al llamado de la oposición democrática venezolana del 1 de septiembre, donde se han recibido denuncias que demuestran el recrudecimiento de la represión y de las violaciones de Derechos Humanos. Se pretende criminalizar la protesta, se amenaza con inhabilitar a partidos políticos, y se criminaliza la actuación de diputados de la Asamblea Nacional y activistas de la sociedad civil, acciones que dejan serias dudas de que al gobierno venezolano le interese un diálogo serio y constructivo para salir de la crisis en la que ha sumergido a Venezuela.

Ante ello, se reitera la preocupación frente al creciente deterioro institucional registrado en Venezuela y -en este contexto- hace un llamado a que las manifestaciones y marchas previstas, al amparo del legítimo derecho de reunión y de expresión de la voluntad popular, se desarrollen de modo pacífico y en el clima de convivencia necesario.

Sobre este particular, se llama al inmediato cese de las medidas arbitrarias e impunes que tienen como objetivo deliberado la intimidación de líderes opositores y de la población en general a escasas horas de la marcha prevista.

Entre estas medidas se ha registrado:

• El traslado a prisión del ex-Alcalde de San Cristóbal Daniel Ceballos, medida dispuesta sin las mínimas garantías civiles ni criterios objetivos, lo que constituye un extraordinario abuso y muestra de sembrar el miedo no sólo en el núcleo familiar del Sr. Ceballos y en sus allegados, sino también en la ciudadanía en general.

• Este lunes fue detenido el activista y líder juvenil Yon Goicoechea, quien se trasladaba por las calles de Caracas cuando fue interceptado por funcionarios policiales encapuchados. Recién a altas horas de la noche se supo, a través un diputado del oficialismo, de su paradero en la cárcel del SEBIN.

• Similares parámetros de arbitrariedad y tiranía exhibe la orden de aprehensión contra el Alcalde Warner Jiménez.

• Los allanamientos arbitrarios realizados en las residencias del Diputado Lester Toledo – quien posee inmunidad- y

• Del Alcalde Delson Guarate, sin guardar el debido proceso, demostrando el ensañamiento desmedido en contra de líderes de la oposición.

• Los medios de comunicación están siendo amedrentados constantemente, y hoy la sede del diario “El Nacional” fue atacada por grupos violentos identificados con el gobierno venezolano. Periodistas internacionales que están llegando a Caracas para cubrir el evento del 1 de septiembre están siendo retenidos en el aeropuerto, e incluso esperando ser deportados, tal el caso de los reporteros de Al Jazeera, lo que impide que la cobertura llegue libremente a la prensa internacional.

• El acoso a la sede de Voluntad Popular del día de hoy forma parte también de la operación de amedrentamiento en curso.

• La detención de Carlos Melo agrava aún más los abusos y privaciones de derechos, que constituyen provocaciones que van en desmedro de la reconciliación ciudadana a escasos días de las manifestaciones previstas para el 1 de septiembre.

• El arbitrario traslado de los jóvenes Francisco Márquez y Gabriel San Miguel a la cárcel de Tocuyito, sin mostrar la orden de traslado ni habérselo participado a sus abogados ni familiares, permaneciendo presos sin acusación.

• El traslado en horas de la madrugada de hoy de Raúl Baduel y Alexander Tirado a la cárcel para presos de alta peligrosidad 26 de Julio de Guárico, sin tampoco haberlo notificado a su defensa y familiares.

• La retención en el día de hoy de la Diputada María Hernández se suma también a la lista de arbitrariedades.

• En la misma línea, el gobierno venezolano ha ordenado el despido masivo de más de 4.000 funcionarios públicos que firmaron para el revocatorio, violando los derechos constitucionales que le garantizan a todos los venezolanos el derecho a discernir y a expresarse libremente.

• Los venezolanos que desde ahora se están movilizando para llegar a la Capital y participar en la manifestación han denunciado retenciones puestas por el gobierno nacional para impedirles el paso o desviarlos, tal y como ha ocurrido con la manifestación indígena que está caminando miles de kilómetros desde el Estado de Amazonas para participar.

• En el día de la fecha se produjo también el intento de incendio de la Casa del Partido Acción Democrática en San Carlos.

Los intentos de intimidación de la población ante la proximidad de instancias de expresión popular resultan propios de los más connotados regímenes autoritarios a lo largo de la historia.

Estas maniobras contribuyen a generar un clima de confrontación y crispación, así como potencian el riesgo de desbordes ante la arbitrariedad y descarada impunidad con que se actúa.

Todos los hechos reseñados ut supra forman parte de una acción sistémica apoyada en mecanismos de represión del Estado que violan absolutamente las libertades fundamentales del pueblo venezolano. Ello contradice completamente los principios y valores democráticos y definen al Gobierno de Venezuela como una dictadura que viola sistemáticamente los derechos humanos de su pueblo.

Llamado al Gobierno de Venezuela al respeto de los Derechos Humanos y otorgamiento de las máximas garantías

Particularmente se llama al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela a permitir, en el más amplio marco de libertad y de garantías ciudadanas, las manifestaciones de la expresión popular y a evitar medidas que puedan alentar la violencia y generar climas de confrontación, tales como la programación en el mismo día de marchas y manifestaciones pro gubernamentales.

En el mismo sentido, se llama a las autoridades electorales a asegurar los derechos constitucionales de los ciudadanos venezolanos y a brindar certezas sobre la realización del referéndum revocatorio en el año 2016.

Corresponde al Consejo Nacional Electoral ser un elemento de imparcialidad y aseguramiento de garantías, y no una herramienta del poder político para la tergiversación de los plazos -o de los porcentajes de recolección de firmas- debidamente estipulados.

El no cumplimiento de estas obligaciones por parte del CNE contribuye a deteriorar el clima de convivencia y a potenciar la polarización política y social.

Adicionalmente, la existencia constatada de presos políticos no sólo vulnera los derechos humanos de los venezolanos, sino que impide la existencia de un sistema democrático y corroe aún más las bases de la necesaria convivencia pacífica. Se reitera el llamado a su inmediata liberación, medida que sin duda coadyuvará al camino de recuperación de los estándares democráticos en el país.

La Secretaría General de la OEA también alerta sobre las manipulaciones que han impedido la concreción de una reunión entre el Secretario General Almagro y el Comité de Víctimas de la Guarimba (solicitada inicialmente por la Secretaría General el 21 de octubre de 2015) y reitera la necesidad de esclarecimiento y justicia. Truncar mediante argucias el acceso al diálogo con la Secretaría General de la OEA por parte de las víctimas no se condice con la vocación de arrojar luz sobre los acontecimientos y de brindar las necesarias garantías de rendición de cuentas y no repetición. Y no resulta en absoluto constructivo para la paz ciudadana.

Urge el establecimiento de un diálogo genuino y en busca de resultados en el país. El establecimiento de plazos, objetivos y mediadores aceptados por todas las partes constituye una condición insoslayable para la recuperación democrática en Venezuela.

Por último, la Secretaría General enfatiza su llamado en favor de la paz, la concordia y la reconciliación de los venezolanos, anclado en el respeto a los derechos de todos y a la necesaria tolerancia para la jornada del 1 de septiembre.

 

La “Revolución” estrellada. De Roberto Rubio

roberto rubioRoberto Rubio, 20 junio 2016 / LPG
Hace pocos días me llegó un correo conteniendo un artículo de la conocida revista colombiana Semana, titulado “El desastre de Venezuela: las cifras de una revolución estrellada”, donde se exponían algunos datos sobre la situación del país cuna de la autodenominada “revolución” bolivariana. Se trata de cálculos realizados indirectamente por organismos internacionales, a partir de las mismas cifras oficiales. He acá textualmente lo que nos revela dicha revista:

“10 % se contrajo el producto interno bruto en 2015, más que cualquier otro país en el mundo. Fuente: FMI.

481 % será la inflación en 2016. Fuente: FMI.

17 % es la tasa de desempleo con que el país terminará 2016. En 2017 alcanzará 21 por ciento. Fuente: FMI.

865 bolívares cuesta comprar un dólar. Hace un año el precio era de apenas 175. En el mercado negro, la moneda ha perdido 99 por ciento de su valor desde 2012.

9 es el puesto que tiene en el escalafón de los más corruptos del mundo. Fuente: Transparencia Internacional.

58 por 100,000 habitantes fue la tasa de homicidios en 2015, según la Fiscalía. La cifra es casi 10 veces más alta que el promedio mundial.

37 periódicos han sido forzados a reducir su circulación por falta de papel. Fuentes: Reporteros Sin Fronteras.

87 % de los venezolanos no cuenta con dinero suficiente para hacer mercado. Fuente: Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2015.

300,000 millones de dólares del erario habrían sido desviados en la última década mediante un sistema de control de divisas llamado “la máquina de la corrupción”, según Héctor Navarro y Jorge Giorani, dos exministros de Hugo Chávez.

139 es el puesto que tiene Venezuela en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Fuente: Reporteros Sin Frontera.

Solo 40 % de los periódicos regionales y locales mantiene su independencia. Fuente: Javier Corrales (‘Journal of Democracy’, 2015).

800 kilos de cocaína habrían intentado entrar a Estados Unidos dos sobrinos de Nicolás Maduro. En noviembre de 2015 les imputaron cargos en una corte de Nueva York, después de que la DEA los capturó en Haití”.

la prensa graficaSin duda, para los fanáticos y devotos de la revolución bolivariana, del Socialismo del Siglo XXI, esta es una blasfemia, una manipulación estadística de los organismos internacionales, parte de la campaña de desprestigio del imperialismo norteamericano, causante de la crítica situación que vive el país… e incluso causante del cáncer que afectó a Chávez. Pero estos feligreses del chavismo no solo no pueden contra la contundencia de los datos, sino tampoco con la opinión pública expresada en casi todas las encuestas, y sobre todo, con las claras evidencias de los “indicadores de la calle”: filas en supermercados, desabastecimiento de bienes esenciales, cierre de importantes empresas, protestas barriales por falta de agua y comida, etcétera.

Como lo expresé hace casi 8 años en esta columna de opinión: “Lo que pasa en Venezuela no es un dilema de izquierdas y derechas, sino de demócratas contra autoritarios, de los que valoran la decencia y los que han hecho de la indecencia una forma de vida. Lo que está en juego en Venezuela no es una lucha del capitalismo versus socialismo, pues ese Socialismo del Siglo XXI no es ni socialista ni de este siglo… Es un “socialismo” que oscila con el precio del barril del petróleo: a menos de $75 el barril, comienza a dejar de ser viable” (LPG, octubre de 2008).

Las revoluciones, de cualquier signo que sean, son para cambiar el pasado, no para reciclarlo con la misma porquería; son para crear futuro, no para destruirlo. En este sentido, no debemos calificar a este barco a la deriva como revolución, pues no tiene nada de ella. Lo único que sabemos es que es un Faro que nada ilumina y orienta, y que el barco de los devotos que aún lo considera como su guía histórica también se va ir a estrellar contra las rocas de la realidad.

La oposición se acerca a la mayoría que permite dejar atrás el chavismo. El País

El último dato oficial otorga a la Mesa de la Unidad Democrática 110 diputados, aunque los opositores se atribuyen 112. Aún hay dos por atribuir.

Javier Lafuente, 8 diciembre 2015 / EL PAIS

el paisLa Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición que aglutina a los partidos opositores en Venezuela, ha obtenido 110 escaños en la Asamblea Nacional —de un total de 167— en las elecciones del domingo, según el último dato oficial, frente a los 55 diputados del partido del presidente, Nicolás Maduro. Aún hay dos escaños por asignar. El Consejo Nacional Electoral había atribuido 107 escaños a la coalición opositora. A esta suma han sido añadidos los tres diputados de las circunscripciones indígenas, en las que ganaron partidos o candidatos en coalición con la MUD. Los dos escaños que aún han de ser atribuidos —en una región del Amazonas y en el Estado de Aragua— podrían dar a la oposición una mayoría parlamentaria de dos tercios, lo cual les otorgaría el máximo poder —tendrían competencia para promover cambios constitucionales, para designar y destituir autoridades de otros poderes, como los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, o para promulgar leyes orgánicas—. Por el momento, disponen de una mayoría de tres quintos, que les permitirá emitir votos de censura contra los integrantes del gabinete ministerial.

Sumergida en una crisis política y económica de enorme calado, Venezuela dio este domingo un voto de confianza al cambio. De hecho, fueron millones. Los suficientes para que la oposición, esa que durante años ha sufrido los amedrentamientos y las trabas, tenga ahora el control del Parlamento. Un triunfo tan digno y holgado como impensable. Ante sí tiene ahora el reto mayúsculo de fortalecer una inestable unidad y cohabitar con el chavismo de a pie. Una realidad innegable alejada del madurismo. El varapalo de las urnas pone en una situación complicada al presidente Nicolás Maduro, divorciado de sus bases, incapaz de sobreponerse al carisma de Hugo Chávez y pendiente de la incógnita que representa el papel que desempeñarán los militares.

Durante toda la campaña, las encuestas otorgaban una clara ventaja a la oposición, pero esta se redujo en la última semana. Lo que ocurrió el domingo fue inaudito en la historia reciente del país. La MUD daba por hecho ayer que ganó 112 diputados, por 51 del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y cuatro escaños por definir. A última hora del lunes en Venezuela, los últimos datos oficiales daban 107 diputados a la oposición, 55 al chavismo y tres a los indígenas, con dos diputados por asignar. En la tarde de este martes el recuento evolucionaba: 110 diputados para la oposición, 55 al chavismo y dos por asignar.

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La oposición no alcanzaría de esta manera una mayoría de dos tercios en la Asamblea a partir de enero, o lo que es lo mismo, no podría promover una reforma de la Constitución, designar y destituir autoridades como las del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) o promulgar leyes orgánicas. Es decir, romper con la estructura construida por el oficialismo durante 17 años.

El rotundo éxito puede ser la mejor argamasa para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una constelación de formaciones y egos con intereses distintos que decidieron caminar juntos en estas elecciones por el bien común. Ahora deberán evitar cualquier desvío, los cambios de carril no están permitidos. Uno de sus primeros objetivos es aprobar una ley de amnistía para liberar a los presos políticos venezolanos y permitir el regreso de los que están exiliados.

Este ha sido el principal caballo de batalla de Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, líder de Voluntad Popular encarcelado hace casi dos años y condenado a más de 13. Tintori ha sido una de las figuras más reforzadas tras la contienda electoral. Su intensa gira internacional en defensa de los derechos de su marido y el resto de presos ha conseguido atraer la atención de decenas de países y dirigentes hacia el devenir de Venezuela.

Pero si algo ha quedado claro es que Venezuela no necesita más rupturas. Muchos de los votantes que el domingo otorgaron su confianza a la oposición pertenecen a una realidad ajena a la de buena parte de los líderes políticos de la MUD. Se trata de personas que antaño votaron por el chavismo. Y que, obviamente, pueden volver a hacerlo.Reconciliación.

El domingo se confirmó que, pese a todo y después de muchos años, el voto sí castiga y puede volverse como un bumerán. “No queremos la Asamblea de la revancha, sino de la justicia”, recalcó ayer Henrique Capriles. El excandidato presidencial fue el primer líder en sacar pecho por el triunfo. No es baladí. Su discurso integrador, en pro de la reconciliación y la cohabitación con el chavismo, una realidad innegable, le ha supuesto muchos choques dentro de la oposición. El domingo, las urnas le dieron la razón y ayer incidió en ese mensaje al pedir a los nuevos parlamentarios “madurez, humildad y serenidad”.

Responsables también de la histórica victoria de la MUD fueron el presidente, Nicolás Maduro, y los gobernantes chavistas, que sea alejaron de la realidad de sus bases y no han sabido superar la figura de Hugo Chávez. Queda por ver cuál será el papel de los militares, uno de los soportes de la revolución bolivariana a partir de ahora.

En los últimos días de campaña, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, trató de apaciguar cualquier discurso incendiario de Maduro de cara a la jornada del domingo. De hecho, la noche electoral, antes de que el CNE informase de los resultados, Padrino, acompañado del alto mando militar, compareció para pedir tranquilidad y que se mantuviese la calma. Una señal, interpretaban ayer muchos analistas, de distanciamiento con la cúpula del chavismo y con el presidente.

Nicolás Maduro reconoció los “resultados adversos” y los achacó a la “guerra económica”, la misma que, según él, es la culpable de la galopante crisis, con una inflación por los cielos; de la inseguridad o del desabastecimiento que forma las prolongadas colas ante los supermercados. Esas que tienen que hacer día a día los venezolanos que le castigaron con el voto. “Es una bofetada para despertar”, reflexionó sobre el sueño en el que vivía y que se tornó en una pesadilla.

El grado de poder según los escaños

Los escaños alcanzados en la Asamblea Nacional definirán el poder grado que tendrá la Mesa de Unidad Democrática.
Mayoría simple (84 escaños de un total de 167). Permite designar la junta directiva de la Cámara —que tomará posesión el 5 de enero—, designar a los magistrados del Tribunal Supremo o al fiscal general. También podría aprobar una ley de amnistía que permitiría liberar a varios opositores presos.
Tres quintos (a partir de 101). Puede aprobar leyes habilitantes para el Poder Ejecutivo y aprobar un voto de censura del vicepresidente y los ministros, lo que implicaría su destitución.
Dos tercios (112). Permitiría designar o remover a autoridades de otros poderes, como los magistrados del Supremo o los rectores del Consejo Nacional Electoral. Puede promulgar leyes orgánicas, promover referendos, reformas constitucionales o asambleas constituyentes; y someter tratados internacionales a referendo si vulneran la soberanía nacional.

El 6D: “¿golpe contrarrevolucionario?” De Luis Mario Rodríguez

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, denunció que el próximo 6 de diciembre, fecha en la que se realizarán las elecciones legislativas, la “derecha nacional e internacional” está gestando un “golpe contrarrevolucionario”.

Luis Mario Rodríguez, 19 noviembre 2015 / EDH

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

diario de hoyPor eso pide a la militancia de su partido “un plan antigolpe para garantizar la victorial electoral”. El gobernante sabe que el contexto económico y social no le favorece. La caída de los precios internacionales del petróleo dejó a su administración sin los fondos necesarios para continuar expandiendo el clientelismo electoral que le garantizó la reelección durante varios períodos al fallecido ex presidente Chávez. El desabastecimiento de productos básicos se recrudeció en los últimos años, la violencia aumentó y se redujo el poder adquisitivo de los venezolanos debido a una inflación que según fuentes no oficiales alcanzó el 179 %.

Con semejante panorama los simpatizantes y partidarios de la oposición política, aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pronostican un triunfo electoral que se traduciría en una Asamblea que represente un contrapeso al monopolio oficial cuya aplanadora ha impedido el libre ejercicio de los derechos de millones de ciudadanos.

Pero la contienda electoral no está nivelada. Se tienen serias dudas sobre la independencia de la autoridad electoral; no existe regulación alguna que evite el uso de recursos del Estado en provecho de los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la organización que fundó Hugo Chávez como vehículo político para mantenerse en el poder; se cree que no está suficientemente garantizada la secretividad del voto; la justicia electoral no es pronta ni cumplida debido a que los magistrados de la Sala Electoral no son especialistas en Derecho Electoral; se ha redistribuido arbitrariamente el número de diputados en circunscripciones electorales que benefician al PSUV; hay confusión en las papeletas y el acceso a los medios de comunicación por parte de los candidatos de la oposición es inexistente.

En Venezuela no se permite la observación electoral internacional. Ni la Organización de Estados Americanos (OEA) ni la Unión Europea (UE) han sido invitadas por el gobierno para verificar la integridad del proceso electoral. En las elecciones presidenciales de 2006, 2012 y 2013, el Centro Carter participó a través de la figura de “misiones de estudio”. Lo mismo hace ahora IDEA Internacional junto al Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) a través de una misión similar compuesta por investigadores, analistas y exautoridades electorales de reconocido prestigio.

Los hallazgos de esta misión son preocupantes. Tres de los cuatro “rectores” que integran al Consejo Nacional Electoral (CNE) “tendrían vínculos y simpatías con el partido de gobierno” y apenas uno con la oposición. De las 40, 601 mesas de votación a las que están convocados los aproximadamente 19 millones y medio de electores, 1,184 son nuevas y en las mismas se encuentran inscritos para sufragar 367, 619 personas de los cuales 59,184 son nuevos inscritos. Estas mesas se instalarán en edificios “que sirven de sede a asociaciones civiles identificadas abiertamente con el Ejecutivo Nacional”. El CNE no ha realizado campañas que garanticen el secreto del voto. El sistema de votación en Venezuela es automatizado. La oposición considera que el fraude no está en el uso del “voto electrónico” sino en la financiación millonaria de las campañas de los candidatos oficiales con dinero público. Sin embargo la gente cree que el sistema electrónico de votación no le garantiza la confidencialidad de su voto. Los entrevistados consideran que “las captahuellas en los centros de votación se van a asociar a las de los puntos de venta de alimentos y medicinas” y por tanto el Estado castigará a quien no respaldó la propuesta del PSUV cancelando la entrega de bienes a su familia.

Lo cierto es que, no obstante el ventajismo oficial, la oposición venezolana y el mundo democrático saben que el viento sopla a favor de la libertad. El debilitamiento del chavismo y el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos representan el resquebrajamiento de un nuevo “muro de Berlín”. Estas son buenas noticias para las izquierdas democráticas y un profundo dolor de cabeza para quienes aún viven en la ortodoxia del pasado.