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Los uniformes y otros mitos. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 23 febrero 2016 /EDH-Observadores

Hay mitos que se riegan sin que tengan ninguna base en la realidad, como el que dice que la entrega de los uniformes han sido un factor importantísimo en los triunfos electorales del FMLN. La única evidencia que presentan los que creen esto es que en las encuestas mucha gente, dice que lo mejor que ha hecho el gobierno es el regalo de uniformes para los niños. Esto sólo prueba que para la gente lo mejor que han hecho los gobiernos del FMLN son esos regalos, pero no que ellos les hagan votar por el FMLN, ni que eso signifique que crean que dar uniformes sea lo mejor que el gobierno puede hacer, ni que eso signifique que darlos sea suficiente para que un gobierno sea satisfactorio.

diario hoyPara ver si es cierto que los uniformes tienen un impacto decisivo en las elecciones, debemos ver los resultados de las elecciones. La gráfica 1 muestra los porcentajes del electorado que han votado por ARENA, por el FMLN y por otros partidos, y el de los que no han votado, de 2004 a 2014. Note usted que el FMLN está estancado alrededor del 25-30 por ciento, su voto duro, a pesar de que ha repartido uniformes del 2009 hasta ahora.

Usted puede decir que eso no prueba nada porque hay otros factores que influyen en el éxito o el fracaso del FMLN, pero al decir eso me estaría dando la razón, probando mi punto que es que los uniformes no son determinantes, y que hay cosas mucho más importantes que llevan a la victoria.

FUENTE: Tribunal Supremo Electoral

Y, si esto es así, ¿por qué es que el FMLN ha ganado dos períodos presidenciales?

Mire otra vez a la gráfica. El FMLN no ha crecido. Pero el porcentaje del electorado que votaba por ARENA cayó del 40 en 2004 al 30 en 2009 y luego al 20 en la primera vuelta del 2014. En la segunda vuelta ARENA recuperó 10 puntos y terminó perdiendo sólo por unos pocos votos.

¿Y a donde se fueron los que dejaron de votar por ARENA? No se fueron a votar por el FMLN. Se fueron a abstenciones. Incluso el aumento de los votos de la segunda vuelta de 2014 salió de esa gente que se había apartado. Es decir, el FMLN no gana las elecciones; las ha perdido ARENA, no por que no da uniformes, sino por que ha perdido el atractivo para los que han decido no votar.

Estos votos no los perdió ARENA porque no daba subsidios. El único gobierno de ARENA que perdió las elecciones presidenciales subsiguientes fue precisamente el del presidente Tony Saca, que, como se ve en la gráfica 2, subió los subsidios en 2004-2009 a casi los niveles que tienen ahora. Si fuera cierto que los subsidios son la clave, el candidato del presidente Saca hubiera ganado las elecciones de 2009. Pero las perdió.

FUENTE: BCR

¿Y de donde sacó la administración del presidente Saca que los subsidios eran buenos? Del régimen de Lula, que comenzó a dar subsidios y Brasil comenzó a crecer como loco. Siguiendo una lógica superficial, la idea (que muchos, incluyendo el Banco Mundial y el BID sacaron de la experiencia brasileña) era que la economía estaba creciendo porque Lula estaba dando subsidios. Pero, como yo insistí por muchos años, y como la realidad eventualmente lo demostró, Brasil estaba creciendo no porque Lula diera subsidios sino porque los precios de los productos primarios que exporta Brasil estaban subiendo de precio. Como puede usted ver en la gráfica 3, el ingreso de Brasil subía cuando subían los precios de los productos primarios, y bajaba cuando estos bajaban…no porque el gobierno diera subsidios o los bajara.

Ahora Brasil cayó a pesar de que Dilma Rousseff siguió dando los mismos subsidios.

Esto terminó con otros mitos: con la impresión de que Lula era un genio, con la ilusión del despegue de Brasil, con la idea de que los subsidios y el ser izquierdista aumentan la tasa de crecimiento.

FUENTE: World Databank, Banco Mundial.

Esto ya es muy sabido. Pero en El Salvador la gente se atrasa. Entiende que Brasil creció y cayó con los precios de los productos primarios, pero se le ha olvidado conectar con el otro lado del cerebro para descartar la idea de que los subsidios aumentan el crecimiento. Eran los productos primarios, no los subsidios. Hay que internalizarlo, y entender que lo único que nos va a llevar al desarrollo es invertir en una mejor educación y salud del pueblo, con mejores hospitales, mejores escuelas y mejor seguridad—no con regalos.

Marañas del mercado. De Mariana Belloso

Las fuerzas del mercado tienen todo tipo de presiones y variantes, pero los poderes de la oferta y la demanda siguen siendo primordiales. Cuando hay más demanda, el precio tiende a subir.

Mariana Belloso

Mariana Belloso

Mariana Belloso, 17 enero 2016 / LPG

¿Vieron cómo el precio del petróleo está cada vez más bajo? Esta semana leí el análisis de un periodista que decía que Oriente Medio necesita una nueva guerra para que el precio suba de nuevo… y pues, no es así. Esta vez, aunque parezca fuera de toda lógica, el precio está como está porque algunos de los productores más fuertes así lo han decidido. Bueno, específicamente Arabia Saudí.

Las fuerzas del mercado tienen todo tipo de presiones y variantes, pero los poderes de la oferta y la demanda siguen siendo primordiales. Cuando hay más demanda, el precio tiende a subir, y cuando la demanda merma, sucede lo mismo con los precios. En cuanto a la oferta, mientras menos petróleo se produce, hay precios más altos, pero si la producción es alta –de modo que no se teme que haya desabastecimiento–, tienden a bajar.

la prensa graficala prensa graficaEn el entramado de factores que actualmente han llevado al petróleo a los $30 por barril, tras máximos de $200 hace algunos años, hay uno particularmente fuerte: el deseo de los petroleros tradicionales de sacar del escenario al llamado petróleo de esquisto, o de roca.

Resulta que en los tiempos en los que el petróleo se puso carísimo comenzó el auge de explotar estos yacimientos de esquisto. A diferencia del petróleo “tradicional” que está en yacimientos bajo tierra o bajo el lecho marino, este se encuentra en rocas. Su explotación es mucho más complicada y costosa. En ese momento, en esa coyuntura, resultaba atractivo apostarle al esquisto: los precios pasaban los $200 y a pesar de lo caro del proceso para obtenerlo, dejaba ganancias.

¿Pero qué pasa con precios como los de hoy? El esquisto se vuelve totalmente inviable. Y Arabia Saudí lo sabe. En las más recientes reuniones de la asociación de los principales productores de petróleo se han enfrentado las voces de naciones más pequeñas y más dependientes de los ingresos por la venta de crudo, como Venezuela, con las de Arabia Saudí. La apuesta es simple: no reducir la producción –algo que ayudaría a que los precios comenzaran a subir–, al menos no aún, mantener el valor del barril bajo y sacar del escenario a la competencia del esquisto.

Si bien a Arabia Saudí parece no pesarle mucho sostener por un tiempo los precios bajos, para los productores más pequeños el impacto ha sido importante. Venezuela, por ejemplo, ha sumado a su propio rosario de problemas internos la reducción de ingresos por la venta de petróleo. Varios países productores habían basado sus presupuestos internos en precios no menores a los $90 por barril. Actualmente están en $30, un tercio de lo proyectado, y hay analistas que creen que bajará a $10.

¿Hasta cuándo sostendrá Arabia Saudí esta postura? Habrá que esperar para verlo. Mientras tanto, el mapa económico internacional se ha volteado y países que no producimos petróleo estamos viendo la ventaja de comprarlo barato. Como en todo fenómeno económico, hay ganadores y perdedores. Nosotros venimos de ser perdedores, y ahora, por primera vez en varios años, estamos teniendo un respiro por la vía de la factura petrolera.

Las empresas deberían aprovechar este respiro. Con el petróleo más barato se reducen los costos por el lado de la energía, tanto en combustibles como en electricidad, y los negocios deben saber usar el producto de este ahorro de modo que les permita ser más productivos y más competitivos. Ojalá no se caiga en la tentación de simplemente compensar las pérdidas del pasado y canalizarlo todo como un mero aumento de ganancias, sin reinversión.

Para el Gobierno es momento de revisar su política de subsidios. Energía, gas propano y transporte público son parte de esta cartera de subsidios que no se justifican en un escenario de precios bajos del petróleo. Tomar este dinero y usarlo en inversión social sería una movida acertada en momentos en que vemos estancadas las cifras que se destinan a salud y educación. Pero esta es una decisión política que, hasta hoy, nadie ha querido tomar, porque no se considera popular.