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The Guardian view on post-Brexit politics: the price of neglecting parliament

British democracy still starts with Westminster. Brexiter Tories will not get a grip until they accept that, and Jeremy Corbyn’s leadership will continue to crumble until he does the same.

guardianEditorial, 28 junio 2016 / THE GUARDIAN

The British constitution was traditionally summarised in a single sentence: “The crown in parliament is law”, which is to say that things passed by the Commons and the Lords and then signed by the monarch would come to pass. Like every one-liner, it was an over-simplification, blurring over the role of international treaties and the role of the courts among other things, but – at this time of tumult – it is useful to recall the most fundamental of our ground rules. Britain is a parliamentary democracy, and though we do not love our MPs, the law of the land, the taxes we pay and the hands that hold the levers of power are all inescapably questions for them.

The chaos cascading through both the UK’s main parties just now is because they have, in different ways, forgotten this basic truth. The referendum came about because David Cameron could see no other way to manage an irreconcilable minority of Europhobes among his ranks. But in taking such a weighty decision away from parliament, and then producing an answer that the overwhelming majority of MPs disagreed with, he has ended up destroying his premiership, his government and – for the moment, at least – the governability of the realm.

With the European foundation stone of the Cameron government’s foreign and economic policies shattered, the logic of the referendum is that a new administration must be established – built upon new Brexit policies. There is, however, currently no majority among the MPs – who would have to constitute that government, and then sustain it through confidence and supply – for these new policies. Thus there are rising expectations that the new Conservative leader now set to be installed on 2 September will engineer an early election to seek a fresh mandate, even though this would involve circumventing the law on fixed five-year terms, and going to the country a mere 16 months after it made a decisive choice for Mr Cameron. What a mess. Friends of Theresa May are, reportedly, whispering that as the continuity candidate, she might be able to avoid the early dash to the polls. In truth, even if this low-key remainer can prevail, there could be pressure because, thanks to party rule changes since the 1990s, she would be the first ever prime minister in British history to be chosen by party members out in the country, rather than MPs. And in a parliamentary system, that raises questions of legitimacy.

These are questions that Labour activists also need to think through, as they consider the future of Jeremy Corbyn, after the total collapse of his authority at Westminster, which has been wrought by the mass resignation of his shadow cabinet. If he wishes to carry on, he will surely now be required to fight a fresh leadership election. The Labour party rule book explicitly puts the choice of the leader in the hands of the members who elected Mr Corbyn in such numbers last year. It would thus be sharp practice, even if – which is doubtful – it were legally possible, for parliamentarians to block his name going forward to the ballot. The members, however, will need to reflect on the job they would then be choosing someone to do.

In the early years of Labour history, the leader was simply called the chairman of the parliamentary Labour party, and the MPs alone made the choice right up until 1981. Even in opposition, the chief day-to-day task is to lead the members on the green benches, as they challenge the government. If a general election is in prospect, attention inescapably turns to whether or not an aspiring PM could ever command a post-election Commons majority, because without it they could pass no law, raise no taxes nor survive in post.

Some, but not all, of those who have walked out of the shadow cabinet have personal or ideological axes to grind, and there has been a dismal collective failure to explain who and what they believe should be put into the place of Mr Corbyn and his programme. That failure is now the greatest reason many members will see to stay loyal if he stands his ground. Weighed against it, however, must be his own failure to dispatch the core duty of holding a shadow ministerial team together.

Brexiters can hail the popular will in the referendum, just as Tory and Labour activists alike can talk about their own “sovereignty” in picking a leader. None of this rhetoric, however, gets around the reality that parliament is indispensable in getting anything done. Neither policies nor politicians who forget it are likely to endure.

El chavismo tiende una emboscada al nuevo parlamento venezolano

El oficialismo maniobra antes de que la oposición tome posesión en el Parlamento. Trata de nombrar hoy a 13 jueces afectos para el Supremo.

Dirigentes de la MUD denunciando las maniobras del chavismo

Dirigentes de la MUD denunciando las maniobras del chavismo

Alfredo Meza, 23 diciembre 2015 / EL PAIS

el paisEl Gobierno de Nicolás Maduro, decidido a obviar las consecuencias de la derrota sufrida en las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre, está aprovechando el control que mantiene sobre el Poder Judicial para impedir que la nueva legislatura, de mayoría opositora, se instale el próximo 5 de enero como está previsto. Este martes por la tarde, el Tribunal Supremo de Justicia respondió a un escrito presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en el que demandaba la interpretación del artículo de la Constitución que le autoriza a convocar sesiones extraordinarias después del 15 de diciembre, cuando culmina el segundo semestre legislativo. La Sala Constitucional no solo aclaró que nada impide que se puedan llamar a plenarias fuera del período ordinario, sino que en estas convocatorias se puede tratar cualquier tema.

Era una respuesta a las críticas de la oposición cuyos voceros no discutían la legalidad del llamado, sino el problema político que se genera. El chavismo pretende aprovechar las sesiones extraordinarias y sacar adelante este miércoles en la Asamblea el nombramiento de 13 nuevos magistrados, afectos al Gobierno, y 22 suplentes para el Tribunal Supremo. “Es un asunto de moralidad republicana. La mayoría oficialista no puede tomar decisiones que comprometan el futuro del país cuando están de salida”, afirmó Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en declaraciones a este diario.

La asamblea saliente va a aprovechar hasta el último minuto de su mandato para evitar que la oposición, con mayoría absoluta, pueda legislar en contra de los intereses de la llamada revolución bolivariana. El fallo del Supremo confirma que podrán trabajar hasta la medianoche del cuatro de enero. No habrá una transición civilizada porque el chavismo así lo ha informado a su contraparte. “Diosdado Cabello respondió a una carta nuestra, en la que le pedíamos que nombrara a un equipo que nos entregara la Asamblea Nacional, diciendo que nos entendiéramos con el portero”, dijo Torrealba en una rueda de prensa convocada el martes en Caracas, la capital.

Justo en esa conferencia, en la que se encontraba el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, Torrealba denunciaba que la Sala Electoral, que está oficialmente de vacaciones hasta el 7 de enero, había abierto sus puertas para conocer de un contencioso contra 22 diputados opositores electos. El recurso judicial, firmado por el abogado Leobaldo Salazar, pretendía dejar sin efecto la proclamación hasta que se resolviera un reclamo cuyo alcance y dimensiones desconocía la coalición opositora. El abogado de la MUD, Carlos Guevara, no podía ofrecer más detalles sobre los nombres de los impugnados porque aún no tenía una copia del escrito. “Tengo la certeza de que existe porque vi el documento y me prometieron que lo conocería en las próximas horas”, aseguró Guevara. El Supremo difundió una nota ayer en la que negaba no obstante haber recibido la solicitud de impugnación.

No habrá una transición civilizada,
porque el chavismo así lo ha informado a su contraparte

Durante toda la tarde las redes sociales se convirtieron en un abrevadero de rumores que dan cuenta de una tensión que no disminuye ni en los días cercanos a la Navidad, cuando los venezolanos suelen desconectarse de su cotidianidad. Fuera del país también hubo reacciones al intento por evitar que el nuevo Parlamento asumiera sus funciones. Hasta 36 ex jefes de Estado y de Gobierno integrantes de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA-Democrática) -entre los que se encuentran los exmandatarios José María Aznar (España), Laura Chinchilla (Costa Rica), Andrés Pastrana (Colombia) y Ricardo Lagos (Chile)- publicaron un comunicado donde llamaban la atención de los gobiernos miembros del sistema interamericano “a propósito de las graves alteraciones constitucionales que están teniendo lugar en Venezuela y que amenazan con desconocer la voluntad popular”. “La acción judicial ordinaria de nulidad electoral tiene los visos de un golpe judicial”, agregaron.

La movida jornada informativa en Venezuela continuó en la noche con la misma intensidad. En respuesta a la denuncia de la MUD, un despacho de prensa del Tribunal Supremo de Justicia indicó que la Sala Electoral no había recibido ninguna acción judicial que impugne los resultados de las elecciones parlamentarias. Fue un desmentido que terminó por reafirmar las sospechas de la alianza opositora acerca de la existencia del contencioso. “Nos parece genial que lo nieguen. Estamos en una situación de extrema opacidad y cualquier especulación cabe. Nos remitimos a los hechos: nuestro abogado vio el documento y teníamos el número del expediente. Lo que ha ocurrido quiere decir que el gobierno ha dado marcha atrás. Si admitían ese documento perderían el único argumento que les queda: el de reconocer los resultados”, dijo Torrealba a este diario poco después de conocerse la reacción de Supremo.

El chavismo, mientras tanto, sigue con su plan de nombrar a 13 nuevos magistrados y a 22 de sus suplentes. El presidente del Comité de Postulaciones Elvis Amoroso mencionó los nombres de los candidatos, entre los que se encuentra el exencargado de negocios de Venezuela en Washington Calixto Ortega como integrante de la Sala Constitucional. Después de las dos primeras sesiones y de constatar que no tienen la mayoría calificada -dos tercios de la cámara- para aprobar a los nuevos togados, el director del debate Diosdado Cabello convocó a dos nuevas sesiones para este miércoles. Si al momento de celebrar el cuarto pleno aún no llegan a un acuerdo con la oposición el oficialismo podrá nombrarlos con la mitad más uno de los 165 miembros del Parlamento. Con su habitual tono jactancioso el número dos del régimen dijo a los candidatos: “Vénganse preparados para juramentarse. La cita es mañana a la una de la tarde (hora de Venezuela)”.

El chavismo elige a 12 jueces del Supremo fuera de plazo
El chavismo en su laberinto, por M. A. Bastenier

El paraíso de los cobardes. De Michelangelo Bovero

Internet, la gran “red global” (el significado de las siglas www) no es la tierra prometida de la democracia, como podría parecer bajo una mirada ingenua o superficial.

Michelangelo Bovero

Michelangelo Bovero Filósofo. Catedrático de la Universidad de Turín. Coordinó el libro ¿Cuál libertad? Diccionario mínimo contra los falsos liberales

Michelangelo Bovero, 1 julio 2015 / NEXOS

La democracia requiere la confrontación abierta y equilibrada entre cada punto de vista sobre toda cuestión de interés público. Se podría pensar: ¿qué mejor oportunidad de efectivamente llevar a cabo esta confrontación democrática, si no aquella que ofrece la comunicación horizontal, capilar, y sin fronteras que puede desarrollarse —o mejor dicho, que se desarrolla todos los días— por medio de internet? Sin embargo, muchos estudiosos han observado cómo el vasto océano de la comunicación política 2.0 inevitablemente tiende a fragmentarse en una multitud de círculos cerrados, autorreferenciales, propensos a convertirse en grupos identitarios excluyentes y a menudo belicosos, entre los cuales los intercambios son limitados, esporádicos y difíciles, si no es que del todo ausentes. La trayectoria de varios movimientos y partidos nacidos en la red y activos sobre todo dentro de ella lo confirma.

Al fin y al cabo, ningún cibernauta, por más hábil e incansable, lograría seguir un número relevante de blogs, foros, discusiones y conversaciones que la red hospeda en cada momento; ninguno podría realmente asimilar la información y los estímulos que provienen de todas direcciones y reelaborarlas en una opinión crítica y bien pensada.

Lo he dicho desde hace mucho: la democracia necesita un espacio donde la discusión y la deliberación pública sea institucionalizada; y, por ende, efectiva y permanente, en vez de incidental y eventual. Sobre todo, necesita de un espacio donde dicha discusión no sea selectiva y casual, sino inclusiva de todas las opiniones alrededor de las cuales se haya formado un consenso significativo. Este espacio es el Parlamento; no es y no lo puede ser la red. La democracia es el Parlamento. Hablamos obviamente, de un Parlamento representativo, fundado sobre el sufragio universal y sobre el método proporcional, donde las opiniones políticas de todos puedan no sólo expresarse, sino, en efecto, ser escuchadas y ponderadas por todos.

Esto no significa que el bullicio infinito de la comunicación política en la red no tenga un lugar en la democracia; que le sea extraño o incluso dañino. Al contrario: puede y debe ser el campo más vasto en el cual germinan, se definen y se difunden datos, temas, cuestiones y perspectivas capaces de imponerse a la atención pública transversal y de condicionar, o incluso orientar, el proceso de decisión política. Este proceso, sin embargo, no puede agotarse en la red: la e-democracy, entendida como democracia directa, es una ilusión y un engaño. La voz de la red no es la voz del pueblo.

Y bien, en ciertas circunstancias, quizás podríamos admitir que sí lo ha sido, pero a menudo en un sentido deteriorado, y casi siempre en formas problemáticas e inquietantes. A veces, incluso, bastante peligrosas: cuando se manifiesta como la voz de una sola multitud homogénea, encabezada por demagogos más o menos diestros, y lista para exaltar o condenar, para aclamar o linchar.

03-cobardes

A veces: por fortuna, no siempre. La red y las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) pueden ser medios muy eficaces para convocar multitudes o para organizar protestas, cuyo valor dependen del valor del objetivo buscado. A veces, el objetivo parece sumamente generalizado, y de hecho sostenido en un consenso casi universal. Pensemos, por ejemplo, en las llamadas primaveras árabes. Pero inmediatamente llega a la mente el enfriamiento islamista que les siguió. La red y las TIC quizás puedan servir, incluso, para desmantelar dictaduras: pero no bastan para fundar la democracia.

En suma: el valor de la red y de las TIC es ambiguo. La red es una extraordinaria galaxia de oportunidades, y al mismo tiempo un terreno minado de engaños insidiosos. La red y las TIC son inmensos depósitos y multiplicadores potencialmente infinitos de recursos informativos: son la sabiduría al alcance del dedo. Pero muchos instrumentos con los cuales navegamos en la red favorecen formas de expresión abreviadas, comprimidas, más parecidas a eslóganes comerciales que a conversaciones racionales. Temo que el uso de Twitter invite a la desertificación de la sinapsis y a la desecación de las neuronas. Y parece afirmarse en un modo disimulado y superficial la idea de que la democracia es algo parecida a la suma algebraica del “me gusta” y “no me gusta”; un agregado público de idiosincrasias privadas, de pulsiones emotivas y extralógicas.

La democracia, según una de las definiciones célebres de Norberto Bobbio, es “el poder público en lo público”. Es lo opuesto al poder invisible, oculto, secreto. Una vez más, se podría pensar: ¿qué mejor oportunidad, si no aquella que ofrecen la red y las TIC a los navegadores hábiles de descubrir y volver públicos los secretos inconfesables de los poderosos? Y, en efecto, no podemos dejar de reconocer cierto valor democrático en la denuncia, por medio de la difusión en la red, de los abusos cometidos por instituciones poderosas como, por ejemplo, la NSA (National Security Agency) estadunidense.

Pero observemos con atención: justamente el caso de la NSA, y otros clamorosos casos similares de espionaje y vigilancia ilegal por medio de intercepciones abusivas y capilares de comunicación privada, pone de manifiesto el problema más general de los límites entre aquello que es visible y aquello que no debe serlo. Incluso la transparencia tiene límites. No es lícito volverlo todo público. No toda difusión de la información es un servicio democrático. Al contrario: en ciertos casos, la violación de los límites entre público y privado, la publicación de aspectos de la vida privada de las personas —más allá de ser en sí mismo un acto ilícito, una lesión a la libertad individual— puede también ser un atentado en contra de instituciones democráticas. Es precisamente el caso de emisarios del poder oculto que capturan momentos de la vida privada de personajes públicos, y salvaguardados en la sombra del anonimato que ofrecen las redes, los difunden para desacreditar su reputación. En estos casos uno debe preguntarse, antes que cualquier cosa: ¿cui prodest?, ¿a quién le favorece?

En Italia, en los últimos veinte años, este tipo de casos se ha multiplicado, sobre todo dañando a funcionarios públicos y magistrados al frente de puestos delicados, con poder de garantía y prevención contra los abusos de la clase política. Se ha hablado incluso de “máquinas del fango” hechas y derechas, secretamente predispuestas para captar imágenes o conversaciones privadas y ventilar al público aquellas con más potencial de generar “escándalo”; casi siempre mediante formatos que deforman en significado original. Así, a la horca mediática se le ofrece una víctima, mientras que el culpable de la violación ilícita de los límites entre lo público y lo privado se ríe desde su lugar seguro. En ciertos casos, la red se transforma en el paraíso de los astutos y los cobardes. En palabras de Hegel: “Ningún gran hombre lo es para un miserable que lo espía desde el agujero de la cerradura; pero no porque el primero no sea realmente un gran hombre, sino más bien porque el segundo es realmente un miserable”.

En un episodio reciente, no italiano, la víctima ha sido expuesta al oprobio público y a la masacre colectiva en YouTube por haber puesto en ridículo, en una conversación privada de tonos irónicos, la arrogancia de un personaje que había desplegado pretensiones absurdas e inaceptables para las instituciones democráticas. Me pregunto cuántos de los comentadores indignados por aquella conversación hayan suscrito, hace algunos meses, manifestaciones de solidaridad por Charlie Ebdo en favor de la libertad de sátira.

A mi juicio, uno de los aspectos más desconsoladores, en este y otros casos similares, es precisamente el del conformismo avasallador de los followers. A medio camino entre un rebaño de ovejas y una manada de lobos; rápidamente unidos en tropa y hábilmente encabezados por demagogos viejos y nuevos. Un gran demócrata italiano, Aldo Capitini, ha escrito: “Las multitudes siguen a quien da fuerza a sus propias perversiones”. A propósito: Capitini se refería a los fascistas.

La democracia es incompatible con la acción gregaria. La democracia (en su forma ideal, desde luego) es una asociación de espíritus libres. La red es un medio ambiguo: puede ser un campo de libertad o de gregarismo. Nos toca a nosotros escoger.

Traducción del italiano de Sara Hidalgo