oltica exterior

El reto para el próximo presidente. De Cristina López

Reconstruir la relación con Estados Unidos será indispensable, porque bajo la actual administración la política exterior ha carecido de estrategia alguna fuera del servilismo asqueante para con el Socialismo del Siglo 21 que, fuera de llenar los bolsillos de la cúpula efemelenista con dinero petrolero, fue una política exterior que hizo poquísimo por el salvadoreño promedio.

Cristina LópezCristina López, 29 enero 2018 / El Diario de Hoy

La semana pasada los tres precandidatos presidenciales de ARENA suspendieron simbólicamente su campaña por unos días para visitar, juntos, en bloque, la capital de los Estados Unidos, Washington DC. Durante un conversatorio dirigido a salvadoreños que viven en esta ciudad y en las zonas aledañas de los estados de Maryland y Virginia, los tres precandidatos abordaron varios de los temas pertinentes a la relación de El Salvador con Estados Unidos que, inevitablemente, deberán ser parte de la agenda de la próxima administración presidencial en El Salvador.

EDH logEntre ellos, lógicamente, se encontraban el tema del TPS y la urgencia de buscar otra alternativa para los 200,000 que quedarán desamparados luego que la administración de Trump decidiera, por pura demagogia para complacer al elemento más virulentamente anti-inmigrante de su base. El simple recordatorio de que nuestros gobernantes actuales ven enviar a nuestros compatriotas en peligro de deportación a Catar o a Bolivia como una opción seria, debería servir para prestar atención a las propuestas que cualquiera de estos precandidatos tiene en lo que a reconstruir la relación con Estados Unidos respecta.

Y reconstruir la relación con Estados Unidos será indispensable, porque bajo la actual administración la política exterior ha carecido de estrategia alguna fuera del servilismo asqueante para con el Socialismo del Siglo 21, que fuera de llenar los bolsillos de la cúpula efemelenista con dinero petrolero, fue una política exterior que hizo poquísimo por el salvadoreño promedio.

Durante el conversatorio, el precandidato Javier Simán señaló la patética realidad de que la actual embajadora de El Salvador ante los Estados Unidos no domina el idioma del país en que trabaja. Si bien su deber es atender a los millones de salvadoreños que residen acá, también es responsable de representar a nuestro país frente a las autoridades estadounidenses, por lo que no es pedir demasiado que al igual que tantos salvadoreños que trabajamos en Estados Unidos, se cumpla a cabalidad el requisito mínimo de tener las herramientas de lenguaje necesarias para desempeñar su cargo. Es refrescante saber que de llegar al poder, los precandidatos tomarán en cuenta la importancia de devolverle a la embajada de El Salvador su lugar de relevancia en la capital gringa.

Lo digo porque para Washington DC, políticas aparte, la comunidad salvadoreña es importantísima. Sus contribuciones a la sociedad washingtoniana son apreciadísimas por todas las comunidades, colonias y barrios. Más de un estadounidense ha aprendido a echar pupusas, que son vistas casi como un platillo local de esta capital multicultural, y son varios los gringos que sin ironía alguna pueden verse por la ciudad con camisetas del Mágico o la Selecta. La barra del club de fútbol local es en español, probablemente porque muchísimos de sus hinchas son salvadoreños gritando “¡vamos, vamos United!”. Nuestra gente se ha construido, a punta de partirse la espalda trabajando, un lugar respetadísimo aquí, lejos de su tierra natal.

No es solo por sus remesas que a quien sea que llegue a Casa Presidencial en el 2019 debería de interesarle, más allá de la política electorera, fortalecer los lazos con los salvadoreños que estamos fuera. Es también porque en los últimos veinte años las autoridades gubernamentales le han fallado al salvadoreño en el exterior de manera doble: en primer lugar, creando las condiciones que hicieron que muchos tuvieran que salir huyendo y, en segundo lugar, mostrando incapacidad absoluta para construir un lugar al que puedan regresar. Y ese es el reto para cualquiera que tenga el privilegio de servir como nuestro próximo presidente.

@crislopezg