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Mara Salvatrucha: “Fue un error haber aceptado dinero de los partidos políticos”

En esta entrevista concedida a El Faro, la MS-13 mantiene sobre la mesa la oferta de negociar su propia desarticulación, bajo condiciones que ahora delimita con mayor precisión. Aseguran que no intervinieron ni a favor ni en contra de ningún partido político en las elecciones de marzo pasado, aunque celebran la derrota del FMLN. También dicen que hoy por hoy, ante un escenario de ausencia de diálogo con el gobierno, su guerra con las dos facciones de la pandilla 18 está tan viva como antes de la Tregua.

Datos oficiales de la Dirección General de Centros Penales cifran en unos 9 000 los privados de libertad  activos de la Mara Salvatrucha. Es, de largo, la estructura criminal con mayor membresía e implantación en El Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

Datos oficiales de la Dirección General de Centros Penales cifran en unos 9 000 los privados de libertad activos de la Mara Salvatrucha. Es, de largo, la estructura criminal con mayor membresía e implantación en El Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

 

Carlos Martínez y Roberto Valencia, 15 abril 2018 /El Faro

Esta es la tercera entrevista que El Faro realiza a representantes designados para hablar en nombre de la ranfla nacional de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13).

En cada uno de los encuentros sostenidos con esta estructura criminal, las voces a través de las que se expresa han sido diferentes: el primer encuentro ocurrió dentro de una celda del Centro Penal de Ciudad Barrios, en septiembre de 2012, en pleno apogeo de la Tregua, y los voceros fueron las figuras centrales de la ranfla histórica, encabezados por Borromeo Henrique Enríquez –el Diablo de Hollywood–; aquella fue la última vez que los entrevistados accedieron a ser identificados con nombre, apellido y apodo pandillero.

El siguiente encuentro ocurrió a finales de diciembre de 2016, en una populosa urbanización en el departamento de San Salvador, y asistieron dos emeeses. El tercero, la mañana del martes 3 de abril de 2018, también tuvo lugar en uno de los municipios que integran el Área Metropolitana de San Salvador, y esta vez fueron tres los pandilleros designados, dos de ellos treintañeros y el tercero arriba ya de los cuarenta, cada uno proveniente de una clica y de un programa diferentes.

La posibilidad de la entrevista surgió cuando la pandilla quiso desmarcarse de los señalamientos en su contra por el asesinato del sacerdote católico Walter Vásquez, ocurrido el Jueves Santo en el área rural de Lolotique. “Aclaramos que nunca amenazamos al padre Walter; es más, reconocemos el trabajo realizado con jóvenes de su natal pueblo”, reza un comunicado que la MS-13 hizo llegar a un reportero de la Sala Negra. El Faro aprovechó el canal abierto para pedir una entrevista formal, y este es el resultado.

En ninguna de las tres entrevistas se ha repetido la presencia de siquiera un vocero. La estructura ha implementado un sistema de sustitución de liderazgos preprogramado. Cuando un líder muere o es apresado, la cadena de mando se renueva según lo planificado. Aunque la ranfla histórica se mantiene casi intacta –recluida en el sector especial de la cárcel de Zacatecoluca–, su alter ego en la calle, la ranfla en libertad, ha sufrido renovaciones profundas y periódicas en los últimos tres años.

No solo cambian los rostros y los nombres: las Medidas Extraordinarias, que han aislado casi de forma absoluta a los líderes históricos de la pandilla, han permitido que los liderazgos en libertad actúen con mayor independencia. “Quienes estamos viviendo las condiciones somos nosotros afuera, no ellos en las cárceles. Entonces somos nosotros los que vemos qué hay que hacer, y no necesariamente ellos tienen que decir cómo son las cosas”, dice en esta entrevista uno de los voceros.

Con el cambio de representantes se ha transformado –evolucionado quizá– la propia conciencia que la pandilla tiene de sí misma como actor político: desde que en el marco de la Tregua se reunieron con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), pasando por las reuniones secretas en las que el FMLN y Arena buscaron comprar su respaldo electoral, hasta la última elección de alcaldes y diputados, la Mara Salvatrucha ha modificado su discurso, ha cambiado la intensidad de algunas ofertas –y amenazas–, e incluso es capaz de criticar en público sus propias estrategias.

Entre todos, hay un tema cuyo manejo ha sufrido las mutaciones más significativas: el propio desmantelamiento de la pandilla, el fin de la MS-13 en El Salvador. Cuando El Faro abordó este tema en 2012, al interior de la cárcel de Ciudad Barrios, la ranfla se crispó y se sucedieron gritos y gestos amenazantes. Uno de los pandilleros presentes, el Chino –fundador de la pandilla en California– cerró el tema exaltado: “¡Tenías tres años cuando yo comencé a caminar en las pandillas! ¿Y crees que me va a gustar que tú vengas a decirme a mí si nos vamos a deshacer? ¿Que si nosotros vamos a deshacer las pandillas? ¿Sabes qué? Yo creo que ese derecho no lo tienes”.

Cuatro años después, los nuevos voceros abrieron la puerta a esa posibilidad rodeándola de matices: “Esos son procesos que llevan años. En El Salvador a día de hoy estamos lejos de alcanzar esos grandes logros”.

En esta entrevista, la respuesta es rotunda: “Ese ofrecimiento sigue sobre la mesa, claramente”. Pese a las distintas sucesiones en el liderazgo, la MS-13 no ha dejado de pensar en política y los nuevos líderes no desechan las elaboraciones de la cúpula anterior, sino que construyen sobre ellas: cuestionan la forma en que sus predecesores –ranfla histórica incluida– hicieron las cosas, les cuestionan haber permitido que los partidos políticos “compraran” la pandilla, pero sobre todo, aseguran haber entendido que en el juego de la política subrepticia, de los tratos bajo la mesa, de los acuerdos secretos… ellos llevan las de perder.

Por eso ahora ponen tres condiciones muy claras a su oferta de negociar su propio desmantelamiento: uno, que sea un proceso público; dos, que lo monitoree algún árbitro internacional de peso, como Naciones Unidas; y tres, que incluya de entrada una ley de reinserción real para pandilleros que quieren dejar la vida delictiva. La Mara Salvatrucha, dicen, no volverá a negociar en secreto con ningún político. Dicen.

No obstante, parece lejano el día en el que un político –al menos uno que quiera ganar alguna elección– retome el ofrecimiento de esta organización declarada “terrorista” por la Sala de lo Constitucional en agosto de 2015. La pandilla asegura que debido a la ausencia de una causa común, se han roto los puentes con sus enemigos del Barrio 18 y la guerra se ha reanudado con la misma intensidad mortífera que tenía antes de la Tregua.

Ustedes aseguran que hoy por hoy la MS-13 no tiene afinidades partidarias.
Exactamente.

En abril de 2016, las tres pandillas suscribieron un comunicado en el que amenazaron al FMLN y a Gana con impedir hacer campaña proselitista.
La campaña recién pasada se ha realizado en todos los lugares, y si se dieron riata ha sido entre los partidos. Cuando mancharon una casa de Gana y cuando agarraron un bus de FMLN a pedradas, los medios lo tildaron como ataques de pandillas, pero no. En la campaña se dijo “los bichos apoyaron a Arena” o “los bichos apoyaron a Gana” o “los bichos…”, pero eso siempre lo dice el partido perdedor, ¿me entendés? Y en estas elecciones hay un claro perdedor.

El FMLN.
El Frente, sí. Hasta hicieron circular un audio falso en el que unas voces que dicen ser del programa FLS [la sigla de la Fulton Locos, una de las clicas más importantes de la MS-13] pedían votar por Arena. Si la MS-13 hubiera pedido el voto por Arena, si nosotros en verdad hubiéramos hecho esas gestiones, el gane de Arena sería mucho mayor, porque Arena ha ganado, sí, pero con menos votos que en elecciones anteriores. Y al Frente ni su voto duro le respondió.

Pero el comunicado tenía amenazas de boicot explícitas al FMLN.
Quedaron sin validez. Si hubiéramos cumplido lo que se dijo en aquel comunicado, no habríamos dejado que la gente votara libremente. ¿Cuál ha sido nuestro error? Hacer las cosas como fantasmas y quedarnos callados. Dos días antes de elecciones, la cifra de homicidios bajó, y no hubo mayores sucesos el día de las elecciones, ¿va? Pero, como siempre, el gobierno y las fuerzas de seguridad convierten nuestra buena voluntad en su bandera, y salen a decir que si no hubo homicidios fue porque sus planes funcionaron. En nuestras comunidades entraron buses y microbuses de todos los partidos para acarrear gente, en la tarde sobre todo.

Aseguran que no intercedieron, que no presionaron, pero ¿como pandilla decidieron apoyar con el voto a algún partido político?
Si nosotros hubiésemos apoyado a Arena, ¿con cuánto hubiese ganado? Solo imagínese cuánta familia depende de cada miembro de nosotros: la mujer, algunos ya tenemos hijos mayores, los tíos, los sobrinos… ¿Cómo hubiese ganado el partido Arena si en verdad hubiéramos apoyado eso?

Como estructura, otras veces se han jactado del peso de su palabra, y ahora dicen que dejaron sin validez aquella amenaza de boicot.
Simple y sencillamente porque sabíamos que el pueblo, sin presión nuestra, ya no les cree. Nosotros medimos el territorio, ¿me entendés? El pueblo iba a castigar al FMLN y los castigó, sin que la pandilla hiciera nada. Hasta su voto duro les falló.

El Faro habló con vecinos de Las Margaritas [en Soyapango, cancha fuerte de la MS-13] que confirmaron que el candidato a alcalde de Arena hizo campaña con libertad, y no así el del FMLN.
¿Sabés qué es lo que pasó? ¿Sabés qué traicionó al FMLN? El cargo de conciencia. Ellos pensaron: los bichos están sacados de onda con nosotros, mejor ni vayamos. Si no hicieron más campaña fue por temor, pero por mala percepción de ellos, por haber ensuciado tanto la palabra ‘diálogo’. Fue su decisión no hacer campaña en nuestras canchas, quizá creyeron que era exponer a su gente. Y la otra gente sí trabajó libremente.

¿La Mara Salvatrucha no pidió a su gente que no votara por el FMLN?
¿Cuánta población de nosotros está sufriendo en las cárceles con las Medidas Extraordinarias? ¿Y quién los tiene así? ¡El FMLN! Sin decir nada como pandilla, ¿creés que la familia de ese pandillero va a ir a votar por el FMLN? No. ¿Qué nos están diciendo ahora muchas personas en las comunidades? Se burlan, y nos dicen: “Tu presidente es el que gobierna”, “Es tu gobierno, al que ustedes ayudaron”. Porque eso es de dominio público. “Esos para los que pidieron el voto en 2014 son los que los tienen hechos mierda ahora, los que nos están matando”, nos dicen.

La MS-13 asegura que en las elecciones de 4 de marzo no cumplió su amenaza de boicotear al FMLN, como anunció que haría en un comunicado fechado en abril de 2016.

La MS-13 asegura que en las elecciones de 4 de marzo no cumplió su amenaza de boicotear al FMLN, como anunció que haría en un comunicado fechado en abril de 2016. “Simple y sencillamente porque sabíamos que el pueblo, sin presión nuestra, ya no les cree”, dice la ranfla . Foto Roberto Valencia.

 

Cuando aseguran que la gente se burla diciéndoles “es tu gobierno”, ¿se refieren a que hubo conversaciones regulares con el FMLN de cara a las presidenciales de 2014?
Para esa pregunta ustedes mismos tienen ya la respuesta. Y el pueblo salvadoreño también sabe que hubo ofrecimientos. Hay videos. Nosotros prácticamente fuimos utilizados. La idea del gobierno fue beneficiarse de las pandillas y hacerlas mierda después.

La decisión de sacar las manos de la elección del 4-M, ¿significa que para la MS-13 ya no es importante la búsqueda del diálogo con el gobierno?
Nosotros estamos abiertos a dialogar con gente que no sea corrupta. ¿Qué te voy a decir?

¿Ustedes no se volverían a sentar, en representación de la MS-13 con, por ejemplo, Benito Lara o con Arístides Valencia o con Ernesto Muyshondt?
Eso dependería del planteamiento que traigan. Nosotros estamos abiertos a dialogar con cualquiera que quiera escuchar la voz de la MS-13. Ustedes como periodistas han querido una entrevista y aquí estamos, pero esta gente, ¿qué hace? El temor de los políticos a sentarse con las pandillas es porque ese se convierte en una carta de peso para que el otro partido los ataque. Si nos sentamos con el FMLN, esa carta la jugaría Arena. Si nos sentamos con Arena, esa carta la jugaría el FMLN. ¿Por qué? Así son. Los del FMLN ya están diciendo que Ernesto Muyshondt es un delincuente que ha ganado por las pandillas la Alcaldía de San Salvador, pero sin caer en la cuenta que si eso fuera cierto, la silla grande del gobierno la tendría otro delincuente también.

Se maneja que hay unas 250 clicas de la MS-13 en El Salvador. Siendo estructuras con tanta autonomía, ¿en ningún municipio hubo acuerdos con tal o cual candidato a alcalde?
Sí había un margen para, a nivel local, que los bichos dijeran: fulano nos puede convenir o lo contrario, fulano no. Pero sin movilizar gente, ¿me entendés? ¿Qué se maneja ahorita en la política, qué está diciendo el Frente? Que las pandillas apoyaron a Arena a cambio de que quitaran las Medidas Extraordinarias.

El nuevo secretario de Comunicaciones, Roberto Lorenzana, lo dijo en televisión.
Cabal, pero Arena no está pidiendo que se quiten esas medidas. Lo más que están pidiendo es una revisión, y lo hacen no porque se lo hayamos pedido nosotros. Esa modificación la ha pedido la relatora de la ONU y el representante de Cruz Roja Internacional.

La última vez que la MS-13 concedió una entrevista a El Faro, hace 16 meses, ofrecieron negociar incluso su propia desarticulación. ¿Esa carta sigue sobre la mesa?
Sigue sobre la mesa, claramente. Nosotros no nos cerramos a escuchar a ningún partido político, pero queremos que de verdad cumplan lo que prometen. Tal vez fue un grave error el tema del dinero…

¿Reconfirman que hubo dinero de por medio en sus negociaciones con el FMLN y Arena?
En las elecciones presidenciales, sí. El pueblo no lo desconoce. Incluso uno de sus grandes testigos criteriados, el Nalo, lo salió hablando en el juicio del Caso Tregua. Ninguno de los tres que estamos hoy aquí estábamos en ese círculo en ese tiempo, pero por la información que se ha divulgado y por las averiguaciones internas que hemos hecho, sí hemos sabido de errores que la pandilla cometió en el pasado.

¿Por qué fue un error aceptar dinero de los partidos?
Porque después de eso los partidos manejaron que habían pagado el favor y que ya no debían nada, ¿me entendés? El error fue dejarse comprar. Entonces, luego el gobierno dijo: ya cumplimos, no les debemos. Por eso luego propusimos una mesa pública. Llevar una mesa pública serviría también para arreglar problemas que plantearan los vecinos de las comunidades, porque ya estás obteniendo una versión de la persona que está sufriendo, no que un partido político te diga: “Mirá, a vos te sacaron de la colonia, voy a hacer que te regresen pero votá por mí”. O sea, todo el tema político es utilizar a las pandillas.

Retomando: ¿la Mara Salvatrucha mantiene sobre la mesa su propia desarticulación como estructura criminal?
La carta está sobre la mesa, no se ha retirado del juego, ¿va? Pero, ¿cómo vamos a desarticularnos sin posibilidades de reinserción? Aquí todos vienen a decir: hacenos ganar y te vamos a mandar ¡proyectos!, ¿va? Todos nos dicen que nos van a ayudar, pero ¿a qué? Si ya ha pasado que nos ayudan a montar una panadería pero a los dos días la PNC llega a acabársela. ¿Cómo te permiten a alguien que tiene antecedentes penales reinsertarse en la sociedad? Si apareciera alguien que impulsara una ley de reinserción, ahí claro que podríamos hablar de desarticulación de la pandilla. Pero sin esa ley, ¿para dónde va alguien que quiere dejar la pandilla? ¿A pedir en las calles, a corear…? Si justo así comenzó la pandilla.

Un joven con un bebé en brazos hace con su mano la garra que simboliza la MS-13. Esta fotografía se tomó el 3 de marzo de 2010, en una marcha de pandilleros y familiares que recorrió las calles de San Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

Un joven con un bebé en brazos hace con su mano la garra que simboliza la MS-13. Esta fotografía se tomó el 3 de marzo de 2010, en una marcha de pandilleros y familiares que recorrió las calles de San Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

 

Después de la experiencia con el FMLN, ¿la MS-13 se sentaría a dialogar de nuevo con ese partido?
Estas líneas me gustaría que fueran textuales: nosotros hacemos el llamado a cualquier partido político que en sus planes tenga fundar una ley de reinserción para todos los individuos que se identifiquen o que estén fichados como pandilleros. Estamos abiertos a dialogar con cualquier persona o partido que nos garantice que, si vos no estás delinquiendo, no tienen por qué llevarte; con cualquiera que nos garantice que la familia no va a pagar los platos de alguien que ha cometido un error, porque eso pasa: nos matan a un primo o a un amigo de infancia que ni pandillero es y que nomás lo matan porque nos conocemos de la escuela o de la colonia, ¿me entendés? Nosotros estamos abiertos a hablar con el FMLN, con Arena, con Gana, con todo político que esté interesado en brindar oportunidades reales de reiinserción a los pandilleros.

Llevamos un buen rato hablando de política, y han aparecido el Frente, Arena, Gana… ¿Quién nos falta para completar el escenario de las presidenciales de 2019?
¡Nuevas Ideas! Las golondrinas…

¿Qué opinión tiene la MS-13 de Nayib Bukele, si es que tiene alguna?
Las múrmuras dicen que si a Bukele le permiten presentarse a las elecciones, gana. Y eso sin estar aún inscrito, imaginate. En las comunidades nadie ignora que ese cabrón ganaría hasta con la bandera del PDC. Lo van a querer ensuciar, ¿va? Y vincularlo con las pandillas a él o a sus trabajadores. Pero te voy a decir algo: ante los ojos de la población, yo creo que ese chamaco ha sido sumamente inteligente. ¿En qué sentido? Él jamás ha prometido algo que no va a cumplir, ¿va? Nosotros, lo vuelvo a repetir, estamos de acuerdo hasta en sentarnos con ese Nuevas Ideas, que no lo habíamos tomado en cuenta…

¿A día de hoy no hay ningún canal de comunicación con el entorno de Nayib Bukele?
Ahorita-ahorita, en el momento en el que estamos haciendo esta entrevista, no hay ningún canal con ningún partido político, porque ellos mismos han ensuciado la palabra diálogo, y está aquello de que: “Huevos, si hablamos con los bichos, nos van a hacer mierda los otros partidos”.

Ese diálogo entre el Estado y las pandillas debería ser, cuanto menos, con las pandillas principales: MS-13, 18-Sureños y 18 Revolucionarios. ¿Entre ustedes hay canales de comunicación como los hubo durante la Tregua, incluso después?
Hay contactos y se pueden reanudar, pero la mayor parte de gente ya perdió interés, ¿me entendés? Te voy a decir algo: si una oenegé se abre a mediar por nosotros, hemos caído en el gran cáncer de creer que si ayudan a los bichos les va a llover el pisto, y esas oenegés empiezan a pedir equis cantidad de dinero internacionalmente, y lo hacen en nombre de las pandillas. O sea, todo mundo trata de utilizar las pandillas, ¿va? No te estoy diciendo que el Sínodo Luterano sacó raja, ¿va? Pero nosotros necesitamos que se involucren instituciones como la ONU. Vino Benito Andión, ¿y qué le dejaron hacer? Nada. Lo mandaron a la mierda, ¿va? Porque al final al gobierno o a tal o cual institución eso no les convenía, ¿va? Ellos piensan: si nosotros damos la posibilidad a esos cipotes, vía esa ley de reinserción, para la desarticulación de la estructura, ya van a dejar de venir muchos millones que se invierten en seguridad, y de ahí roban muchos.

Hoy por hoy cada pandilla va por libre, sin una voz común frente al gobierno. ¿La MS-13 está en guerra abierta contra el Barrio 18?
En cierta manera… Para que lo entiendan, si nosotros ahora nos pusiéramos en la misión de agarrar la vocería de las otras estructuras porque hay posibilidad de diálogo con el gobierno, en la próxima reunión aquí van a estar representantes de los números.

¿Cómo puede estar tan convencido de eso?
Porque al igual que sufre nuestra gente, también está sufriendo la de ellos. Los intereses están de igual manera en ambas estructuras. ¿Qué es lo que a ellos, como números, se les hace bien difícil ahora? Elegir voceros que hablen por toda la estructura. Es decir, nosotros hablamos por la Mara Salvatrucha, nos han elegido para hacerlo, pero a ellos se les hace bien difícil.

¿Que las dos 18 no tengan una vocería clara no es consecuencia de la presión del gobierno, de las Medidas Extraordinarias?
No. Ahora no hay mesa. No es tan necesario que haya gente que hable por toda la pandilla, porque además se convierten en objetivos para las autoridades. ¿Qué sucede? Que si se monta una mesa negociadora o algo parecido sin garantías, y se sabe quiénes la integran, los que se oponen a este tipo de procesos van a decir: quitémoslos. Sin una mesa con garantías, con un respaldo internacional incluso, esto no va a avanzar.

Carlos Mojica Lechuga (a) Viejo Lyn y Edson Zachary Eufemia, representantes de la 18 y de la MS-13 respectivamente, se dan la mano en septiembre de 2012, durante uno de los intercambios que hubo durante la Tregua. Foto José Cabezas (AFP).

Carlos Mojica Lechuga (a) Viejo Lyn y Edson Zachary Eufemia, representantes de la 18 y de la MS-13 respectivamente, se dan la mano en septiembre de 2012, durante uno de los intercambios que hubo durante la Tregua. Foto José Cabezas (AFP).

 

Queda claro que no hay una mesa con representantes de las tres pandillas, pero no respondieron si ustedes están en guerra abierta.
La guerra sigue porque no hay ningún acuerdo que la pare. La MS-13 se sentó con los números porque ambas partes teníamos un interés, pero como ese interés las élites lo botan cada vez que sale a flote, tratan de ensuciar esa buena intención que se lleva, sin ese interés lo nuestro sigue normalmente. Ellos tienen guerra con nosotros, y nosotros con ellos. O sea, fuera de un diálogo, somos enemigos.

Hoy que mencionan las élites, la MS-13 siempre ha hablado a través de sus miembros más privilegiados y luego de las operaciones contra las finanzas de la pandilla, las autoridades cada vez más remarcan las diferencias entre los cabecillas y los soldados.
Si buscaste la pandilla porque nadie te daba trabajo…. Nosotros, como estructura, tenemos que abrir un canal de trabajo para nuestros cipotes, porque ese poste [un vigía, uno de los escalones más bajos en la órbita pandillera] o ese soldado tienen familia, como la tenemos nosotros.

El que parte y reparte se queda con la mejor parte, dice el dicho. Las autoridades insisten en mandar un discurso a sus bases: sus líderes los usan para vivir a su costa.
Las cosas no son así como las pinta el gobierno. Lo que cada estructura recoge es de ellos, no es que va a tirarle a la gente más alta para que nosotros andemos en granes carros. Nos movemos en cosas de nosotros. No se puede venir y tocar el dinero del barrio así nomás.

¿Cómo les han impactado las Medidas Extraordinarias? ¿Tiene más poder ahora la ranfla en libertad, más autonomía con respecto de las cárceles?
La cruz no la podés dejar tirada, siempre hay alguien que tiene que agarrar la cruz. Si el día de mañana mi persona no está, aquí va a haber otro donde estoy yo que va a agarrarla.

¿Ya está clara una línea de sucesión?
Ya está quién va a ser. Es una cadena de mando.

¿Eso ahora se decide sin consultar a la ranfla histórica, que en su mayoría está encarcelada?
Lo que pasa es que en las cárceles se están sufriendo las Medidas Extraordinarias, sí, pero quienes estamos viviendo las condiciones somos nosotros afuera, no ellos en las cárceles. Entonces somos nosotros los que vemos qué hay que hacer, y no necesariamente ellos tienen que decir cómo son las cosas.

Vamos cerrando esta entrevista haciendo un resumen: a la luz de la distancia y de la perspectiva, ¿la Tregua fue un error?
No, no fue error. El error fue no fundamentar los compromisos. Hacerlo todo a puerta cerrada, donde la gente ignoraba qué estaba sucediendo. La población salvadoreña y hasta la gente de la pandilla ignoraban lo que estaba pasando, y el precio que pagamos por ese error fue que la gente con la que platicamos mostró ese diálogo a su conveniencia. Luego todos se limpiaron en el mediador, en Raúl Mijango, cuando él no podía sacarnos de Zacatecoluca ni dar beneficios dentro de las cárceles. Actuaron otras entidades, otras personas, pero cuando hubo problemas, dijeron que no sabían nada.

¿El error fue no comprometer aún más al presidente de la República en ese proceso?
El error fue no hacerlo todo público.

Las reuniones con el FMLN y ARENA para las presidenciales, ya sin Mijango de por medio, ¿la MS-13 las considera hoy un error?
Por como lo presentaron al pueblo, sí. O sea, que todo se resume en que si todo se hubiera hecho a la luz del pueblo salvadoreño, la gente no hubiera manejado como que las pandillas somos aliados con tal partido.

Pero la Mara Salvatrucha sí trabajó para el FMLN en aquellas presidenciales, ustedes lo han reconocido.
Así es. El error fue no haberlo hecho público.

¿Hoy no admitirían un diálogo que no fuera público?
En público y con el respaldo de alguna organización internacional tipo la ONU.

El partido liderado por un político con una honestidad cuestionada como Guillermo Gallegos aumentó su caudal de votos a base de promover la pena de muerte para ustedes. La mayoría de la población odia a los pandilleros. ¿Cuánta responsabilidad de ese odio asumen ustedes?
Nada. Lo que estamos pagando es el poder de difusión que tiene esta gente. Para manchar la imagen de nosotros.

A ver, a ver, la MS-13 extorsiona, asesina. Hay gente con razones objetivas para odiarles.
Esa persona que paga renta, cuando tiene un problema, acude a nosotros y no a la Policía. Si a un empresario de buses que paga renta se le suben a robar en las unidades, acude a nosotros para resolverlo, no a la PNC. Son los medios los que ponen a la pandilla como cobra-renta.

Y es cierto. Ustedes cobran renta.
Pero vos me podés pagar renta a mí, a cambio de que me digás: “Mirá un hijueputa me rayó todo el carro y ya sé quién es”.

Pero hay que decirlo con claridad: ustedes no son una oenegé que presta un servicio, ustedes son una estructura criminal.
Pero dentro de las comunidades funcionamos como una oenegé. Hay gente que se está dando verga con su vecino y en lugar de ir a la Procuraduría, buscan a la pandilla: “A mi vecino ya no lo aguanto, putea a mi mamá, me putea a mí…”.

¿Ustedes de verdad creen que hacen una labor social en las comunidades y que así lo comprende la gente civil?
Te voy a poner un ejemplo: una familia que no se mete con nosotros ni tiene vínculos con nosotros pero su hijo es patinero, un skater; los militares y policías le quebraron la tabla en la que patinaba en la cabeza y en el lomo. Hasta lo operaron por los coágulos de sangre. Esa gente a nosotros no se nos corren, pero cuando ven a la cuadrilla de Policía sí se les corre.

¿Lo que dicen es que la gente no teme a la MS-13?
No… En esta colonia se corrió hace poco un poste nuestro cuando vio llegar a los policías, y lo siguieron a balazos hasta una finca que hay aquí atrás. En la finca estaba una cipota y le cayó un balazo que le hizo tres pedazos la pierna. Luego ellos inventaron que a ella la estaban brincando e incorporando a la pandilla. La familia, intimidada por la Policía, no hizo la denuncia.

Miren, no nos vamos a meter al debate de quién ha hecho más daño. Todos conocemos casos en los que la MS-13 ha dañado a gente inocente. Pasemos a otra cosa, para finalizar: si pudieran dejar la pandilla sin consecuencias, ¿se saldrían?
[Los tres asienten de inmediato con sus cabezas]. Si no hubiera consecuencias, lo haríamos, pero lo que pasa ahora es que si la Policía te conoce, aunque andés libre y sin clavos, te van a golpear y te van a poner una bolsita de marihuana para decir que andás delinquiendo otra vez. para ensuciarte. Cuando ves que pasa eso, decís: ¿para qué me voy a salir?

En enero de 2015, el gobierno del FMLN le apostó a la vía represiva para acabar con el fenómeno de las maras pero, más de tres años después, El Salvador aún presenta una tasa de homicidios en torno a 60 homicidios por cada 100 000 habitantes, uno de los más altas del mundo. Foto Marvin Recinos (AFP).

En enero de 2015, el gobierno del FMLN le apostó a la vía represiva para acabar con el fenómeno de las maras pero, más de tres años después, El Salvador aún presenta una tasa de homicidios en torno a 60 homicidios por cada 100 000 habitantes, uno de los más altas del mundo. Foto Marvin Recinos (AFP).

Joaquín Villalobos, el estratega militar y negociador salvadoreño que cree que hay que dialogar con Estado Islámico

Este salvadoreño de 66 años fue el principal comandante militar y estratega del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), una coalición de grupos guerrilleros que puso en jaque a las fuerzas armadas salvadoreñas -respaldadas por el poderío estadounidense- desde fines de los 70 a principios de los 90.

Un francotirador de las fuerzas especiales iraquíes en la lucha por Mosul contra Estado Islámico. Foto: Aris Messinis

, 9 abril 2017 / BBC Mundo

En un perfil que sobre él escribió para el diario británico Financial Times el periodista británico John Carlin llamó a Villalobos el “verdadero maestro de la lucha guerrillera latinoamericana en el siglo XX”, por encima de Ernesto “Che” Guevara.

En los 90 se convirtió en uno de los principales negociadores de la guerrilla en los diálogos que culminaron con el acuerdo de paz de 1992. Villalobos se radicó en el Reino Unido en 1995, luego de una pública ruptura con el FMLN como movimiento político.

En Inglaterra estudió en el St Anthony’s College de Oxford, donde ahora es profesor visitante.

También es miembro de Diálogo Interamericano, organización que fomenta la democracia, el diálogo y la equidad en América Latina y el Caribe. Y ha sido asesor de procesos de paz en Sri Lanka, Filipinas, Bosnia e Irlanda del Norte.

El último proceso de paz en el que intervino fue el del gobierno colombiano con las FARC. Allí trabajó estrechamente con su amigo Jonathan Powell, jefe de gabinete del gobierno laborista de Tony Blair y principal negociador en el exitoso proceso con el IRA en Irlanda del Norte.

Como Villalobos, Powell también apoya una negociación con el autodenominado Estado Islámico (EI).



Primero hablemos de la estrategia militar. Usted ha dicho que para combatir a un grupo como EI se necesita ante todo tropas en el terreno, infantería. Y es algo que los aliados en esta lucha no están dispuestos a arriesgar.

Exacto. La infantería, para decirlo de una manera dura, es directamente proporcional a la cantidad de pobres con que cuentas.

En la medida en que el mundo desarrollado ha crecido, ha hecho una transición de la infantería a la tecnología, lo cual les permite actuar reduciendo costos humanos pero les impide ocupar terreno, porque nada ha sustituido a la infantería en la ocupación de territorio.

Tu puedes presionar, desgastar incluso causar destrucción, pero no puedes ocupar el territorio.

Foto:  CARLOS MARQUEZ.  Joaquín Villalobos, centro, en la época en que era comandante guerrillero.

El mismo día del atentado en el parlamento británico, el gobierno de Trump hizo su primer anuncio de cómo sería su estrategia de combate a EI. No se diferencia mucho de la de Obama: bombardeos, apoyo a grupos locales y no contempla enviar tropas el terreno, sólo fuerzas especiales para entrenar y asesorar.

Claro, siempre es lo mismo: pocos hombres altamente especializados, mucha tecnología. Y para Occidente, si un soldado es apreciado, un piloto lo es diez veces más. El riesgo de un piloto que cae también tiene un costo altísimo en términos políticos.

Es decir, la vida humana en al mundo desarrollado ha cobrado un valor enorme -lo cual es muy bueno.

Por lo tanto los drones han pasado a sustituir a los aviones piloteados. Estamos en un mundo completamente distinto desde el punto de vista militar.

Sin embargo en el último par de años ha habido muchos avances contra EI. Mosul está casi recuperado y continúa el avance sobre Raqa, la capital de facto de Estado Islámico.

Yo he hablado que cualquier posibilidad de negociar pasa por la presión militar en el terreno, eso ha mejorado. Que si eso (sólo la presión militar) puede llevar a que EI desaparezca, creo que no es factible.

Una cosa es que se pueda reducir su capacidad de enemigo regular, de controlar territorio, pero puede seguir siendo un enemigo irregular muy poderoso.

Y cuando se coloca al enemigo en una posición de debilidad es que emerge la posibilidad de una salida negociada.

Foto:  TERDJMAN, Pierre. Escenas luego del ataque de Estados Islámico en París en noviembre de 2015.


Hablemos de la parte política, la más complicada, ¿no? Porque es un tema de legitimidad. Al decir que se va a negociar, o por lo menos a dialogar con EI, se le está dando legitimidad. Y eso, políticamente, es un suicidio…

Políticamente en términos de alguien que tiene que ganar opinión pública, conseguir votos. Pero en términos prácticos sigue teniendo vigencia.

Yo no soy un especialista en el tema, no conozco cómo se mueve este tema en términos de la región -conozco mucho más la situación de América Latina-, pero digamos que hay reglas básicas que son generales (para pensar en un diálogo):

Si hay un adversario que está armado y haciendo uso de una violencia organizada, si tiene un soporte social grande, si tiene territorio bajo su control y una causa común que va más allá de esos territorios -independiente de que los consideremos una locura, como en el caso de EI-, pero es una causa compartida quizá por millones de personas y tiene soportes internacionales, es decir, es un conflicto que se mueve en una cierta geopolítica.

No es un fenómeno policial, no son cuatro gatos poniendo bombas. Por más irracional que nos parezca.

En esas condiciones, el principio es llevarlo a un punto de debilidad y en ese momento hay que buscar -no se cómo- colocarlo en una situación de racionalidad y buscar un acuerdo.

No es el tema ético, moral, el que define si se dialoga o no. Porque si revisas la historia de las confrontaciones en el mundo vas a encontrar cosas como esta (EI) y peores.

Si, de hecho Jonathan Powell escribió que detrás del ascenso de Estado Islámico hay un descontento genuino, por ejemplo entre los sunitas en Irak y Siria. En Irak en cómo han sido tratados después de la caída de Saddam Hussein. Y que le parecía muy difícil que a Mosul, una ciudad de millón y medio de habitantes la pudiera controlar con sólo dos mil combatientes.

Exacto. En esa condición, si hay una causa compartida… Como yo no conozco bien la región, hablo nada más del concepto. Jonathan le da mucho más contenido porque dice que hay unos agravios históricos inmediatos, reales, que se extienden más allá de los combatientes.

Por eso es que el terrorismo en Europa es un derivado de aquello.

Foto: AHMAD AL-RUBAYE,  Mezquita sunita destruida en un ataque en Irak en 2016 por, se sospecha, milicianos chiitas.


Estamos en Inglaterra, usted lleva viviendo un buen tiempo aquí y ha comparado al Estado Islámico con el nazismo. Y se imaginará que lo más probable es que comparen la propuesta de hablar con EI con la muy criticada política de apaciguamiento (appeasement) del primer ministro Neville Chamberlain con Hitler…

Fíjate que me has traído a la memoria algo que ocurrió cuando todavía no había concluido la guerra en Irak. Tuve un intercambio con un personaje de la comunidad académica de inteligencia de Estados Unidos de relativa importancia, cuando buscaban experiencias para abordar todos estos temas.

Yo le plantee que era un error destruir el partido de Saddam Hussien (Baath) y el ejército. Y me dijo: “Es que eso sería como entenderse con los nazis”. Y mira los resultados.

La facilidad conque Estados Unidos -con los británicos- ocupó a Irak muestra que estaban enfrentados a una fuerza que tenía un cierto grado de racionalidad. Al no buscar un acuerdo y una forma de integrarlos a la solución, lo que ocurrió es que se creó un enemigo más irracional.

La fuerza no es para un uso destructivo indefinido e infinito, para destruir totalmente al adversario. La fuerza tiene el propósito de ponerlo en una situación en la que se pueda apelar a la racionalidad que pueda tener y de esa manera conducirlo a ser alguien con quien se pueda convivir.

Ahí entramos al tema práctico: cómo llevar a la realidad una negociación, o al menos un diálogo con Estado Islámico. Algo que mencionaba Jonathan Powell es hablar sobre las causas de los agravio, por ejemplo igualdad política real para los sunitas en Irak. Con temas que se dirijan directamente al descontento.

Por supuesto. Si no abordas las causas, no vas a parar el fenómeno. Entonces, si las causas están en esos agravios hay que plantearse salidas prácticas. Los agravios conducen al fanatismo, que es lo que estamos viviendo acá. Hay que irle restando fuerza, por la vía militar, y (dialogando) con la parte de ellos…

Cómo dialogar con un grupo que, desde afuera, se ve monolítico, milenarista, con sectores que quieren que el apocalipsis se vuelva una realidad en el mundo y con un pensamiento básicamente medieval, como usted mismo lo señalaba en algún lado.

Ahí apelaría a que te acuerdes de Colombia y las FARC y ahora el ELN y cómo de vueltas la vida. Lo importante no es que tengas la respuesta a esas preguntas en estos momentos, sino que tengas en la cabeza (la posibilidad de un diálogo) para que no pierdas la oportunidad cuando calcules que el momento adecuado se está acercando.

Obviamente no siempre es posible hablar y obtener resultados.

Pero si hay un enemigo que tiene esas condiciones que he señalado -fuerzas sociales, una causa compartida por mucha gente y un entorno geopolítico- no puedes hacer la guerra de manera indefinida si no tiene el propósito de que, en algún momento, puedes conducirlo a un nivel de racionalidad con el cual te puedas entender.

Si tienes ese propósito, la oportunidad se va a presentar. Pero si piensas que puedes acabar al enemigo, pues nunca la vas a ver.

A pesar de que cinco millones de vietnamitas murieron en la guerra (y 50.000 estadounidenses), en Vietnam ya no hay “agravios” contra Estados Unidos. dice Villalobos. En la imagen, soldados estadounidenses interrogan a un prisionero del Vietcong. Foto: Bettmann

Y no son muchos los conflictos que se han resuelto por la vía militar cuando involucran todo esto que usted ha dicho…

Así es. Comparemos esto con Vietnam: Estados Unidos perdió 50 mil hombres y Vietnam perdió 5 millones. Ahora, Vietnam es un sitio completamente seguro para los estadunidenses que lo visitan. Porque el agravio se acabó.

Lo que estamos enfrentando con EI son unos agravios recientes y una visión del mundo muchísimo más primaria. En la Guerra Fría se enfrentaban dos visiones sobre cómo alcanzar la modernidad, eso le daba una cierta racionalidad al conflicto.

Acá no, acá se enfrenta el miedo a la modernidad, por eso es que es tan peligroso el tema del terrorismo. Están asustados porque ven que su mundo no tiene viabilidad en las condiciones actuales.

Cuando se ve que algunos extremistas de derecha aquí (Reino Unido) y Estados Unidos dicen que los islamistas van a dominar Europa, sólo hay que imaginarse la potencia que tienen el capitalismo y la sociedad de consumo para confrontar los valores de una sociedad tan primitiva como la que representa el mundo islámico en temas como derechos de la mujer, de los homosexuales, su tecnología… No tiene ninguna posibilidad de vencer.

Para finalizar, ¿han usted o Jonathan Powell presentado la opción de diálogo con Estado Islámico ante centros reales de poder, a instancias políticas decisivas en Occidente?

(Risas) No. Jonathan tiene más posibilidades que yo y no sé. Jonathan me dijo que alguna vez lo comentó pero fue como si escucharan llover. La reacción fue adversa.

Es que es muy difícil que la gente entienda. Estamos hablando de lo que se va a poder hacer a futuro. Y le estamos hablando a un grupo bien reducido de personas que son las que van a tomar decisiones, quienes ahora están enfrentando los problemas, pero que tienen que tener esto en cuenta.

Puede haber algunos que ya lo piensan pero que no van a poder hablar de esto. Es como que en mi país, El Salvador, alguien diga que va a hablar del aborto o el matrimonio gay, le va como en feria.



VILLALOBOS
SOBRE EL RECIENTE ATAQUE DE EE.UU. CONTRA SIRIA

Joaquín Villalobos en la actualidad.

“Frente al escenario armas químicas versus bombardeo con misiles, existe el riesgo de que se imponga una lógica de buenos y malos.

“Si esto fuera así, el resultado de estos ataques podría ser entonces un escalamiento cada vez mayor, con lo cual habrá más destrucción, más víctimas, más odio, más terrorismo y más refugiados.

“Las guerras, dentro de la deshumanización que les es inherente, tienen causas y explicaciones. Para resolverlas es indispensable avocarse a estas. No son las emociones las que evitan o resuelven conflictos, sino el pragmatismo.

“Estos ataques deberían conducir a un acuerdo sobre Siria y en ese sentido quizás habrá que aceptar que allí la democracia no es posible como tampoco era posible en Libia”.

 

Carta al próximo presidente de la República: Que sea valiente. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 17 enero 2017 / EDH

Estimado XX:
No sabemos quién asumirá la presidencia en el año 2019. Pero luego de escuchar el discurso del actual presidente en la celebración del 25 aniversario de los Acuerdos de Paz sabemos que urge que sea una mujer o un hombre con visión, con audacia y con coraje.

Ayer en la feria escuchamos a un presidente que no posee estos valores. Habló de diálogo, negociación y paz, pero no dio ningún indicio que quiere hacer uso de estos instrumentos para resolver el conflicto actual, el cual sólo durante los 31 meses de su gobierno ha costado 14,359 muertos.

diario hoyEl próximo presidente no tendrá que empezar de cero, ya existe el antecedente histórico, aunque no lo entendió el actual presidente: el antecedente de un presidente electo en 1998, en medio de un conflicto sangriento, anunciando cómo iba a ponerle fin. Y cumplió…

El país necesita un presidente capaz de pronunciar palabras como las de Alfredo Cristiani quien el 1 de junio del 1989 sorprendió a propios y ajenos. Aquí le reproduzco la parte esencial de este histórico discurso. Ojo: cambié 5 palabras.

Tenemos la obligación histórica de terminar con esa guerra, y lo haremos por los medios que la misma democracia provee.

La Constitución le ordena al Presidente de la República procurar la armonía social en el país. Cumpliremos escrupulosamente ese  mandato, buscando entendimientos legales y políticos con todos los sectores. Las pandillas son uno de esos sectores, y buscaremos de inmediato entrar en contacto con ellos, no para plantearles propuestas a fin de que ellos hagan contra-propuestas, y continuar un juego sin fin, que sólo sirve de ejercicio propagandístico.

Estamos dispuestos a trabajar, desde el primer día de nuestro  Gobierno, en la búsqueda de la Paz, cuidando de no vulnerar de ninguna manera el marco Constitucional, y conforme a los lineamientos siguientes:

Analizar los mecanismos prácticos que puedan ser los más factibles para impulsar un diálogo permanente, serio y reservado con las pandillas: es decir, principiar, como es lo lógico, por el aspecto funcional, que tendrán que ser acordado debidamente por ambas partes.

Constituir una Comisión de Dialogo, por parte nuestra con personalidades democráticas de amplio reconocimiento  nacional y que inspiren plena confianza por su honorabilidad y capacidad, las cuales desempeñarán una función eminentemente patriótica. Esta Comisión entrará en contacto con las personas que designen las pandillas, a fin de que se constituya un organismo de trabajo que estudie, según el programa previamente acordado por ambas partes, los puntos necesarios para lograr la incorporación de todos los sectores del país a la vida pacífica y a los mecanismos de la democracia representativa.

Realizar, por parte del Gobierno, todas las etapas de este proceso en constante consulta  con las fuerzas políticas legalmente establecidas.

No estamos pidiendo la rendición de nadie, pero tampoco podemos aceptar que la armonía social se base en la violación de la Ley. Nosotros hemos jurado cumplir la Constitución y las Leyes de la República, y eso haremos. El Diálogo con todos los sectores debe hacerse dentro del marco de la Ley, y el que tengamos con las pandillas no tiene por qué ser una excepción.

Nosotros, en este momento, al asumir la dignidad de la más alta magistratura de la Nación, no somos enemigos de nadie: ofrecemos a todos nuestra buena voluntad, para hallar soluciones que beneficien al pueblo, que es ante quien respondemos; y estamos dispuestos a actuar en función del futuro, porque las tareas que nos esperan después de esta etapa de violencia serán enormes, y en ellas la responsabilidad tiene que ser compartida por todos.

Esta buena voluntad, que es sincera, no  debe ser confundida con la debilidad. Nosotros somos fuertes, porque tenemos principios firmes, que no han cambiado ni cambiarán en lo fundamental. Tenemos la fuerza de los que luchan por la libertad, dentro de la democracia; y somos fuertes también porque cumplimos y haremos cumplir el imperio de la Ley. Nuestro pueblo necesita seguridad y se la daremos, aplicando la Ley, no simplemente la fuerza (…)

El proceso del Diálogo, sobre todo con las pandillas, no será fácil ni sencillo, pero estamos dispuestos a iniciarlo de inmediato. Nuestro pueblo y el mundo serán testigos de nuestro proceder…

Depende de todos nosotros que en el 2019 asuma el poder una mujer o un hombre con esta claridad y valentía, para terminar con la pusilanimidad y cobardía que el actual gobierno demuestra frente al problema principal del país.

Saludos,

44298-firma-paolo

Posdata: Pusilánime = Falta de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas (RAE)

Lea el discurso del 1 de junio de 1989 en este sitio: http://luiseduardoaguilarvasquez.blogspot.com/2014/05/discurso-de-toma-de-posesion-alfredo.html

Aquel 13 de septiembre, cuando nos reunimos por primera vez en la mesa (2). De David Escobar Galindo

David Escobar Galindo. Editorialista de La Prensa GráficaDavid Escobar Galindo, 17 septiembre 2016 / LPG

Como siempre ocurre cuando el trabajo de entenderse se da entre posiciones totalmente contrapuestas y entre actitudes cargadas de desconfianzas y de rechazos, en aquel momento, y en todo el proceso posterior, había que cuidar cada palabra como si cada una de ellas pudiera ser una trampa mortal. Pero en las circunstancias que imperaban a aquellas alturas en relación con el prolongado ejercicio de la guerra existía ya una evidencia cada vez menos obviable: la imposibilidad de que alguna de las partes en conflicto pudiera alzarse con una victoria militar. Desde luego, aceptarlo era traumatizante para ambas, y la ilusión de lograr que la ventaja militar pudiera al menos determinar la suerte de la mesa seguía viva, como se demostró con la llamada Ofensiva hasta el Tope, que se dio en noviembre de aquel mismo año 1989.

la prensa graficaEstábamos, pues, en la mesa, y con poco tiempo en aquella primera reunión que, aparte de todo, sería un buen termómetro de la temperatura previsible para el desenvolvimiento inmediato. Había que trabajar sin retraso, y para que el tiempo rindiera se decidió constituir un grupo de trabajo, con dos representantes por delegación. Fuimos Óscar Santamaría y el que esto escribe por parte del Gobierno, y Joaquín Villalobos y Salvador Samayoa por parte del FMLN. Era cuestión de elaborar un borrador para que las delegaciones en pleno lo conocieran antes del 15 de septiembre, fecha en que concluiría el encuentro. En esa pequeña mesa que debía centrarse en el ejercicio de redacción el enfoque preciso de las palabras tenía que hacerse aún más cuidadoso. Así ocurrió en las horas en que estuvimos alrededor de aquella mesa pequeñita que estuvo ubicada en un corredor interior.

Como era natural, había palabras especialmente delicadas en aquel momento, porque se referían a planteamientos y a perspectivas sobre lo que cada parte visualizaba en función de sus respectivos intereses. Y el contraste más publicitado era el referente a la naturaleza del esfuerzo: el Gobierno hablaba de diálogo; la guerrilla, de negociación. En el primer documento que suscribirían las partes, que sería el que surgiera de aquella reunión en México, la caracterización era insoslayable. En alguno de los breves descansos de la intensa labor que llevaba la subcomisión de cuatro, me encontré con uno de los obispos acompañantes que me sugirió que, para superar el impasse, habláramos de concertación. Lo pensé por un instante y concluí para mis adentros que no era momento de evadir definiciones, sobre todo aquéllas que eran esenciales para el proceso. Y así llegó la definición integradora, que quedó plasmada en el acuerdo.

En el texto final se lee así: “El Gobierno de El Salvador y el FMLN dialogarán en un esfuerzo de entendimiento negociador para terminar el conflicto armado por la vía política al más corto plazo posible…”. Es decir, dialogar para negociar, como debe ser. Porque no es posible negociar sin dialogar, ni llegar a nada si se dialoga sin negociar. Se trata de acciones complementarias. Curiosamente, reconocer y aceptar que esto es así constituye en este preciso momento de la realidad política nacional un imperativo sin escapatoria, si es que se quiere encarar de veras la apremiante problemática que palpita sobre el tapete. Hasta ahora, la posguerra se ha comportado como si no hubiera entendido ni lo básico de la dinámica que permitió llegar al fin político de la guerra, y en gran medida por eso estamos como estamos. Es hora más que sobrada de revisar la experiencia vivida para sacar de ella los criterios y las enseñanzas pertinentes.

El llamado Acuerdo de México se suscribió a tiempo, en la mañana del 15 de septiembre. Unas cuantas horas habían bastado para poner aquel hito inicial definitorio de lo que vendría de inmediato, dentro de la activación del propósito que había esbozado el Presidente Cristiani el 1 de junio y que el FMLN también estaba impulsando. En lo que se refiere a mi propia vivencia de aquel primer encuentro, rememoro mi sensación inmediata de que la vía hacia el acuerdo final, que desde luego aún se hallaba realísticamente en veremos, sería transitable. Al volver al país lo dije así en una entrevista, y un amigo escéptico me advirtió: “No estés tan confiado, poeta”. Yo le respondí, con una palmada afectuosa: “Sabés que soy optimista, y por eso al tiempo me remito…”. Y allá, cuando miré por mi ventana en el hotel Paraíso Radisson hacia el entorno del Perisur había buena luz. (CONTINUARÁ)

Carta al fiscal general: ¿Una ley Mijango? De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 19 abril 2016 / EDH

Estimado lic. Douglas Meléndez:
Leo en La Prensa Gráfica la siguiente frase, basada en declaraciones suyas: “La comisión legislativa de seguridad discutirá, en los próximos días, una propuesta de reforma penal para establecer penas de prisión para quienes hagan tratos, o lleguen a acuerdos, con pandilleros para conseguir beneficios, según dijo ayer el fiscal general de la República, Douglas Meléndez.”

No sé si usted se expresó de esta manera poco precisa (lo que en asuntos legales siempre es un problema peligroso), o si el periodista no le captó bien la idea. Por ello, le voy a hacer un par de preguntas que usted debería aclarar antes de llevar esta iniciativa al seno de la Asamblea.

Dice: “Para conseguir beneficios…” ¿Beneficios de quién, señor fiscal? Si está hablando de beneficios de las pandillas, la iniciativa suya tendrá sentido. Por supuesto hay que castigar a quienes negocian con ellos armas, drogas, lavado de dinero, aunque no estoy seguro si para esto necesitamos nuevas leyes. Asumo que esto está cubierto en el código penal.

diario hoy¿O estamos hablando de beneficios propios, es decir propios de los que negocian con pandillas? Bueno, tengan cuidado, porque lamentablemente todos los días empresas y ciudadanos se ven obligados a negociar con pandilleros sobre el monto y las modalidades de la renta que les imponen. La empresa que llega a un acuerdo sobre la renta, genera un beneficio propio: puede seguir distribuyendo sus productos en los barrios. Ya también genera un beneficio para la pandilla que reciben la renta. ¿Realmente queremos penalizar estas negociaciones? Hace poco un vocero del gobierno ya hizo declaraciones en esta dirección…

¿Y cómo encajan en esta iniciativa de ley las negociaciones que generan un beneficio para terceros, digamos para los habitantes de un territorio o para cierto sector del comercio? ¿Un alcalde que habla con las pandillas de su municipio para conseguir que los comedores y otros negocios de una zona de turismo popular sean seguros y libres de extorsión, será perseguido bajo esta nueva legislación, aunque el beneficio es para cientos de familias y el público en general? ¿Un profesor de una escuela rural o un pastor que logra convencer a los pandilleros que dejen en paz a la escuela, con todo y alumnos y maestros, ustedes lo quieren convertir en delincuente? ¿O quieren que dejen de ofrecer sus buenos oficios, por miedo de persecución penal?

¿El que asume la difícil y a veces peligrosa misión de mediar entre pandilleros de diferentes clicas para que dejen de masacrarse entre ellos, afectando a la vez a todos que viven en los respectivos territorios – lo quiere criminalizar? ¿Quieren que ya nadie se atreva a ejercer el coraje civil para meterse donde todos están paralizados por miedo, unos de los pandilleros, otros de las autoridades que podrían interpretar su intervención como asociación ilícita?

En otra parte de sus declaraciones, usted lamenta que la ley actual no le permite acusar a los mediadores de la tregua del 2012-2013. Quizás sería buena que usted se tomara un par de horas para hablar con quienes hemos estado en este esfuerzo de reducir los homicidios (con mucho éxito) y las extorsiones (con menos éxito). Si tiene voluntad de escuchar, se dará cuenta que “la mediación” fue la suma de miles de intervenciones de cientos de personas que trataron de cortar las cadenas de venganza, de aliviar la situación de comunidades enteras, de quitarle las amenazas a muchos empresarios, escuelas, familias…

Releyendo la sentencia de la Sala de agosto 2015, la famosa sobre el terrorismo, me encuentro con esta frase:

“No resulta admisible desde las bases del Estado Constitucional de Derecho, el uso de mecanismos para-jurídicos que impliquen negociaciones con el crimen en general, y menos con el crimen organizado, bajo las condiciones de reducir los índices delincuenciales a cambio de beneficios que no encajan en el marco normativo penitenciario que informa la finalidad de la pena art. 27 Cn.; o a cambio de dejar sin efecto la vigencia y aplicación de la legislación penal.

De esta jurisprudencia saco dos conclusiones: 1) De esto pueden derivarse implicaciones penales para aquellos funcionarios del Estado y del sistema judicial que tienen la facultad de otorgar este tipo de beneficios penitenciarios y o de suspender la aplicación de la legislación penal. Los ciudadanos no tenemos esta facultad y por tanto no podemos caer en esta ilegalidad. 2) Se habla claramente de “beneficios” fuera del marco de la ley. Beneficios que están dentro de la ley no constituyen ilegalidades, y por tanto pueden ser sujeto a diálogo e incluso negociación. Por ejemplo: acceso a programas de reinserción escolar o laboral.

Espero que usted, como garante del estado de Derecho, tome en cuenta todas estas consideraciones, antes de que los políticos, en su afán de mostrar mano dura, aprueben una ley especial insostenible para echar preso a Raúl Mijango.

Saludos,

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