Mesut Özil

Fútbol e integración. Columna Transversal de Paolo Luers

Özil es tan alemán como Kylian Mbappé es francés, Romelu Lukaku es belga, y Raheem Sterling es inglés. Como casi todo los futbolistas profesionales crecieron en los barrios pobres de sus ciudades. El deporte fue su vehículo para alcanzar autoestima, reconocimiento y éxito social. Esta historia es tan vieja que el fútbol. Siempre ha sido un deporte proletario.

29 julio 2018 / EL DIARIO DE HOY

La renuncia de Mesut Özil de la selección alemana ha provocado en Alemania un debate nacional, una controversia que obligó a políticos, funcionarios deportivos, deportistas e intelectuales a tomar posiciones encontradas.

Este debate tiene estrecha relación con otro, que repercutió en todo el mundo: la controversia sobre ”la selección africana” que ganó la Copa del Mundo en camisetas francesas. Ambos son debates sobre fútbol e integración, y sobre fútbol y racismo – y por esto son tan polémicas. Y tan amplias: se discuten en círculos políticos en intelectuales igual que en los chupaderos de la afición.

Mesut Ózil tuvo la osadía de no renunciar silenciosamente, sino acusando de racismo al poderoso DFB, la Federación Alemana de Fútbol, la federación deportiva más grande del mundo. Dijo a los alemanes blancos que no quiere seguir jugando para su país, cuando su federación, la prensa amarillista y parte de la afición no le permiten expresar sus raíces en su otra patria, en la Turquía de sus padres, en su cultura y religión. Gran atrevimiento para el que hasta entonces fue el “turco bueno”, el adaptado, el “casi alemán”…

Los pormenores del “caso Özil” son ampliamente conocidos: la foto que se tomó con el presidente turco Erdogan, un gobernante ampliamente cuestionado por su régimen autoritario; la ola de críticas a Özil, insultos racistas incluidos – todo esto en la fase de preparación al Mundial; el fracaso del equipo alemán; la búsqueda de culpables; los comentarios infelices de los altos funcionarios de la Federación, vinculando la foto con Erdogan con la derrota del equipo alemán. Al fin la renuncia de Mesut.

Al mismo tiempo los medios y las redes de toda Europa se llenaron de comentarios y chistes sobre “la selección africana” que ganó el mundial. Todo esto es reflejo de los problemas no resueltos de la integración racial y étnica en países como Alemania, Inglaterra, Francia y Bélgica. Son precisamente los países que tienen exitosas selecciones multiétnicas. De repente ya no parece tan exitoso lo que durante años pareció una historia de éxito: el deporte, sobre todo el fútbol, como instrumento poderoso de integración social y racial. Durante 10 años, Mesut Özil fue el “niño maravilla”, no solo del fútbol alemán y sus éxitos en los mundiales de 2010 y 2014, sino sobre todo de la integración exitosa: el “turco bueno”. De repente este ejemplo de integración se da cuenta que a pesar de sus éxitos y de sus honorarios millonarios, sigue enfrentando el mismo racismo que cualquier hijo de inmigrantes pobres o refugiado – incluso dentro de la Federación, que durante años lo tuvo como el embajador de la integración.

Lo mismo están sintiendo los jugadores ingleses, franceses y belgas de origen africano, árabe o caribeño. Para poner las cosas claras: Özil es tan alemán como Kylian Mbappé es francés, Romelu Lukaku es belga, y Raheem Sterling es inglés. Como casi todo los futbolistas profesionales crecieron en los barrios pobres de sus ciudades. El deporte fue su vehículo para alcanzar autoestima, reconocimiento y éxito social.

Esta historia es tan vieja que el fútbol. Siempre ha sido un deporte proletario. Muchos de los grandes clubes ingleses y alemanes (Schalke 04, Borussia Dortmund, Liverpool SC, Tottenham Hotspurs, West Ham United) nacen en las zonas industriales, y algunos tienen sus raíces en el movimiento obrero. Para los jóvenes de los barrios obreros, el fútbol fue exactamente lo que hoy en día es para los hijos de los migrantes: la salida del gueto.

Es esta combinación de necesidad y oportunidad que produce
a los talentos. No tiene nada que ver con raza.

Las ligas -y las selecciones- de Francia, Inglaterra, Bélgica y Alemania hoy están llenos de hijos de inmigrantes, porque hoy estos son los pobres más marginados donde se reclutan los talentos del fútbol. Llegan a niveles mayores de excelencia, porque encuentran en los países europeos mejores condiciones que los jóvenes en los países de origen de sus padres: buenos entrenadores en las escuelas y en los clubes de las ligas locales, canteras en los clubes de las ligas mayores, mejor nutrición y salud. Es esta combinación de necesidad y oportunidad que produce a los talentos. No tiene nada que ver con raza. En el siglo pasado, el fútbol alemán estaba lleno de descendientes de los polacos que migraron a las zonas mineras e industriales de Alemania. Miroslav Klose y Lukas Podolski fueron los últimos de ellos. Hoy los talentos con hambre de éxito son los hijos de inmigrantes turcos en Alemania, árabes y africanos en Francia, caribeños y africanos en Inglaterra…

El hecho que el “caso Özil” todavía despierta sentimientos racistas, y que todavía estemos hablando de equipos europeos puros versus equipos africanos, es una muestra que la integración todavía encuentra resistencias y obstáculos a vencer. Hay minorías que no quieren reconocer que sus países ya no son unicolores, uniculturales, unireligiosos. A pesar de todo, estoy convencido que el deporte, sobre todo el fútbol, tiene que jugar un rol protagónico en la integración y en la lucha contra el racismo. Por esto, hubiera sido mucho mejor que en vez de Mesut Özil hubieran renunciado Oliver Bierhoff, el manager de la selección, y Reinhold Grindel, el presidente de la Federación alemana.

El racismo nunca jamás debería ser aceptado. De Mesut Özil

En unas declaraciones publicadas en su cuenta de Twitter, el futbolista alemán Mesut Özil, campeón mundial del 2014 y actualmente jugador del Arsenal de Londres, renunció el 22 de julio 2018 a la selección alemana, acusando al presidente del DFB, la Federación Alemana de Fútbol, y a parte de los medios y de la aficción alemana de actitudes racistas. Özil es un jugador nacido en Alemania de padres inmigrantes turcos. Las declaraciones del futbolista han tenido fuerte impacto en Alemania, y van a abrir debates sobre fútbol e integración, fútbol y migración, y fútbol y racismo.

Segunda Vuelta

22 julio 2018 / TWITTER

Carta a Özil: El bicho del ‘Ruhrpott’, tan alemán o más que los chelitos. De Paolo Luers

Titulares: “Schweinsteiger canta nuestro himno, Özil no…”

30 junio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimado Mesut:
Ahora que el equipo alemán sufrió el debacle de Rusia 2018, te caen pedradas. La gente busca culpables, y vos sos el candidato ideal.

Como alemán te digo: Me da pena esta mezcla de racismo y envidia.

Siempre hubo gente en Alemania que te vieron mal: por ser hijo de inmigrantes turcos, por no haber renunciado a la religión musulmana de tus padres, por no cantar con entusiasmo el himno nacional alemán antes de cada partido de la Mannschaft.

Mientras te acompañaba el éxito, en el Mundial Suráfrica 2010, donde vos y Thomas Müller surgieron como los enfants terribles del nuevo fútbol alemán, y en Brasil 2014, cuando conquistaron la Copa del Mundo, estos prejuicios no se convirtieron nunca en shit storm. Pero siempre existían, latentemente, la envidia y prejuicio racista contra los jugadores ‘extranjeros’. Boateng, Rüdiger Kedhira y Gündogan lo habrán sentido también, pero siempre el blanco principal fuiste vos: por ser tan irreverente, por nunca tener actitud de Tío Tom, tratando de ser más alemán que los alemanes.

Pero vos no sos extranjero, sos un bicho de Gelsenkirchen, te hiciste futbolista en el corazón del ‘Ruhrpott’, la franja industrial, que es la más futbolista de Alemania, y además siempre ha sido un crisol de trabajadores inmigrantes. Cada tercero en esta zona, y cada segundo de sus futbolistas, tiene apellido polaco. Luego vinieron los inmigrantes portugueses, los serbios, los croatas, y los turcos. Y jugaron fútbol. Algunos como vos llegaron a la Bundesliga, al Real Madrid, a la Premier League. Son parte del milagro futbolero alemán de las últimas décadas. Tan alemanes como los chelitos como Schweinsteiger o Draxler…

Vos hiciste mucho por Alemania, yo diría que más que la mayoría de tus compañeros de la Mannschaft. Y no solo en la cancha, defendiendo los colores del país. Vos sos ejemplo de integración exitosa. Vos le das autoestima a los millones de niños inmigrantes que son parte de Alemania.

¿Y cuál es el problema que a la vez de Alemán sos Turco, que no renunciaste a la nacionalidad turca ni a la religión de tu familia? No te perdonan que vos y Gündogan se tomaron una foto con el presidente de Turquía. A mi me cae mal Erdogan, es un tío autoritario y populista. Tal vez no fue prudente tomarse esa foto, pero eso es asunto tuyo. Es tu presidente, igual que el señor Frank-Walter Steinmeier, presidente federal de Alemania.

Te atacan porque no cantás el himno alemán. Pues, yo tampoco. A muchos alemanes no les gusta este himno que dice “Alemania, Alemania sobre todo,sobre todo en el mundo”. Jamás cantaré estas letras, y alguien quien como vos ha vivido las consecuencias del nacionalismo alemán, tiene todo el derecho de quedar callado cuando todo el estadio grita estas ofensivas letras.

Hay que ser justo: Todo el equipo alemán jugó mal en Rusia, ni más ni menos que vos. Hasta los que aquí nos narraron los partidos en la tele se esforzaron en señalar que Özil no hacía nada, que no conectaba, que sus pases no llegaron. Mentira: Vos no tenés la culpa. Fracasó el equipo entero, a saber por qué, pero seguramente no porque ‘el turco’ no haya dado lo mejor. Todos dieron lo mejor que tenían – y esta vez no fue suficiente.

Seguís siendo uno de los mejores futbolistas de Alemania, y ahora de la Liga Inglesa. Tu apellido, tu origen turco, tu religión y la foto con Erdogan nada tienen que ver con tus éxitos y tus fracasos.

Te mando un gran abrazo, porque aparte de jugar fútbol, sos un tipazo y tenés coraje. Saludos,

Brief an Özil: Der Junge aus dem Ruhrpott, so deutsch wie die Blonden

Lieber Mesut:
Jetzt wo die deutsche Mannschaft in Russland versagt hat, wirst Du gesteinigt. Die Leute suchen Schuldige, und Du bist der ideale Kandidat.

Als Deutscher sage ich Dir: Mich beschämt diese Mischung aus Rassismus und Neid.

Es gab immer welche in Deutschland, die Dich schief angesehen haben: weil Du Sohn von türkischen Einwanderern bist; weil du dem Islam deiner Eltern nicht abgeschworen hast; weil Du nicht vor jedem Länderspiel begeistert die deutsche Nationalhymne singst. Solange Du Erfolg hattest –in Südafrika 2010, als Du und Tomas Müller als die enfants terribles des neuen deutschen Fußballs gefeiert wurden; und in Brasil 2014, als Ihr Weltmeister wurdet-, reichten diese Vorurteile nicht aus, um einen Shitsturm zu entfesseln. Aber unterschwellig waren sie immer da, der Neid und die rassistischen Vorurteile gegen die „ausländischen“ Spieler. Boateng, Rüdiger, Khedira und Gündogan haben sie auch zu spüren bekommen, aber die hauptsächliche Zielscheibe warst immer Du, wegen Deiner scheinbaren „Respektlosigkeit“. Du bist eben kein Onkel Tom, der versucht, Deutscher zu sein als die Deutschen.

Aber Du bist kein Ausländer. Du bist ein Junge aus Gelsenkirchen. Du bist aufgewachsen im Ruhrpott, der Gegend wo Migranten aller Herren Länder und Rassen zusammengeschmolzen sind zu einer Masse von Fußballverrückten. Dort hat jeder dritte (und jeder zweite Fußballer) einen polnischen Nachnamen. Später kamen die Einwanderer aus Sapnien, Portugal, Serbien, Kroatien – und der Türkei. Und spielten Fußball. Einige haben es bis in die Bundesliga geschafft, oder wie Du in die Premier League. Ihr seid Teil des deutschen Fußball-Wunders der letzten Jahrzehnte, und Ihr seid so deutsch wie die blonden Spieler Schweinsteiger und Draxler.

Du hast viel für Deutschland geleistet, vielleicht mehr als viele anderen der Nationalmannschaft. Und nicht nur auf dem Fußballfeld und im Kampf für die Ehre de Landes. Du bist Beispiel und Vorbild für gelungene Integration. Du hast Millionen von Kindern aus eingewanderten Familien Selbstbewusstsein verliehen – und das Gefúhl, Teil Deutschlands zu sein.

Und wieso ist es ein Problem, dass du außerdem Türke bist, und daß Du weder der Staatsangehörigkeit noch der Religion Deiner Eltern abgeschworen hast? Deine Kritiker nehmen Dir die Fotos übel, auf der Du und Gündogan mit dem türkischen Staatspräsidenten posiert habt. Ich kann Erdogan auch nicht ausstehen, ich mag keine autoritäre und populistische Führergestalten. Vielleicht war es nicht besonders klug, mit Erdogan zu posieren, aber das ist Dein Bier. Ich meine, Dein Präsident, ebenso wie Steinmeier.

Du wirst angegriffen, weil Du die deutsche Nationalhymne nicht singst. Ich übrigens auch nicht. Mir geht es wie vielen Deutschen, die mit “Deutschland, Deutschland über alles” nichts anfangen können. Nie im Leben werde ich diese Strophe singen – und jemand wie Du, der die täglichen Konsequenzen del deutschen Nationalismus erfahren musste, hat das Recht zu schweigen, wenn das gesamte Stadion diese Worte brüllt.

Lasst uns gerecht sein: Die gesamte deutsche Mannschaft hat schlecht gespielt in Russland, nicht mehr und nicht weniger schlecht wie Du. Aber sogar die Idioten, die uns hier in Lateinamerika im Fernsehen die Spiele kommentierten, waren sich einig: Özil macht nichts; Özil versaut seine Flanken… Alles Quatsch: Es hat nicht an Dir gelegen, die gesamte Mannschaft hat versagt – weiß der Geier, warum, aber mit Sicherheit nicht, weil “der Türke” nicht sein Bestes gegeben hätte. Alle gaben ihr Bestes, aber dieses Mal war es nicht genug.

Du bist und bleibst einer der besten Fußballer Deutschlands, und nun auch in der Englischen Liga. Dein Nachname, Deine türkische Herkunft, Deine Religion und Dein Foto mit Erdogan haben damit nichts zu tun, weder mit Deinen Erfolgen, noch mit Deinen Niederlagen.

Ich umarme Dich von hier aus, weil du nicht nur sehr gut Fußball spielst, sondern auch noch ein toller Typ bist und Mut bewiesen hast. 

Grüße von