medios públicos

La visión democrática o autoritaria de la comunicación pública. De Ricardo Chacón

El gobierno del FMLN firmó un convenio de cooperación sobre el tema comunicación con Cuba, esperamos que esta sea de beneficio no solo para el país sino para la isla que está cambiando hacia una visión más abierta.

Ricardo Chacón es editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón es editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón, 25 septiembre 2016 / EDH

El presidente de la República no da entrevistas a los medios informativos, alguna vez ofrece declaraciones; pareciera que no es su estilo estar en permanente contacto con los periodistas, aunque no se “desaparece” del escenario y tiene una actividad pública con cierta regularidad. Una de sus principales actividades “en contacto con la población” es el llamado “Festival del buen vivir”, donde el aparato de propaganda de la presidencia organiza en distintos lugares del país, reuniones públicas donde se dan cita las diversas instancias del gobierno para ofrecer sus servicios a la comunidad y el presidente se dirige a la población tratando temas de actualidad.

diario hoyEn el otro extremo mediático están los funcionarios del gobierno que hacen todo lo posible por llenar el espacio de los diferentes medios informativos e imponer la visión de gobierno; en este rubro se dividen en dos: unos, los que están casi a diario en los medios gubernamentales como lo son Radio Nacional o el Canal 10; el Secretario de Comunicación y el Secretario Técnico son un ejemplo de estos. Por otro lado, están los que asisten principalmente a los medios privados para copar los espacios de opinión de la televisión; el ministro de Seguridad y el Director de la PNC a diario dan no solo declaraciones a los periodistas sino que copan casi todos los programas de opinión, especialmente en la televisión.

Acá la cuestión no es ni buena ni mala, el punto central es si estas acciones responden o no a una estrategia de comunicación gubernamental o son simplemente actividades espontáneas; me explico, toda institución, y por supuesto todo gobierno y cualquier gobierno del mundo tiene estrategias de comunicación como eje central de su labor pública.

Es por eso que algunos hablan de que la política y la gestión pública en gran medida es eso, comunicación, comunicación política; y es que este tipo de comunicación no es más, como dicen los teóricos, que hacer coincidir los intereses o los objetivos de los públicos con los intereses del gobierno… realizar esto de manera ordenada y técnica es la labor que llevan a cabo los profesionales de la comunicación.

Esta visión de la comunicación institucional tiene de base dos cuestiones: uno, la concepción que se tiene de la democracia, de las instituciones democráticas y de la gestión de esta en la realidad cotidiana de un país como el nuestro. Y dos, no basta la concepción y la práctica democrática que se posea sino también la vocación y el talante democrático de cada actor político, esto es clave. Me explico.

En un gobierno abierto, tolerante de las diferentes voces sociales y políticas, defensor de las libertades individuales incluida la libertad de expresión, el papel y la concepción de la comunicación no es más que un instrumento para transparentar y hacer pública la labor gubernamental. Mientras que un gobierno cerrado, intolerante, coercitivo, represivo y limitante a las libertades individuales, la comunicación no es más que un instrumento para hacer llegar la visión del poder, más bien para imponer las ideas y necesidades de la clase hegemónica. El primero es para fomentar la libertad, el segundo es para imponer una ideología o doctrina.

Cuba, por ejemplo, aunque ahora está cambiando y lo está haciendo aceleradamente, el poder está centrado en el Partido Comunista y sus órganos de gobierno, el papel de los medios de comunicación se reduce únicamente a divulgar, informar la visión gubernamental, la crítica y la investigación periodística está fuera de lugar.

Hay una identidad entre la visión del gobierno y la visión de los medios de comunicación que responden únicamente a una visión, la visión que emana del poder, del partido comunista.

En Estados Unidos, por citar el caso contrario, el papel de los medios de comunicación responde a las necesidades no del poder gubernamental, ni del partido de gobierno, sino de las expectativas crecientes y cambiantes de las audiencias, de la población, de los usuarios y consumidores de información. ¿Hay medios gubernamentales? Sí los hay, los llamados públicos, y responden desde la propiedad del Estado a los intereses del público, no del gobierno. Pero la gran mayoría, y los grandes medios de comunicación, suelen navegar en un mar, donde la democracia, la tolerancia, el juego de las ideas, y el respeto a la oposición, es fundamental y clave… hay un talante y una práctica democrática esencial.

 

Información oficialista: poca transparencia, mucha propaganda. De Ricardo Chacón

Tremendo despliegue noticioso dio un día de estos el órgano de propaganda del gobierno sobre una noticia publicada por El Diario de Hoy todo porque, según los propagandistas gubernamentales, se dijo que a la conferencia de prensa únicamente acudieron periodistas de medios públicos; en la nota aclaratoria se decía que hubo más de 400 invitaciones a la conferencia de prensa donde se darían a conocer los “logros” de la oficina de Transparencia.

ric chacon

Ricardo Chacón, editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón, 13 sept. 2015 / EDH

En todo caso, si hubo tantas invitaciones muestra claramente el derroche de los recursos del Estado, amén de que solo una pequeña parte de ellos asistió a la convocatoria, y no me voy a poner a decir si son pocos o muchos o si la mayoría o la totalidad de estos representaban medios oficiales, gubernamentales, públicos o privados. Lo que sí puedo señalar de manera fehaciente es que este tipo de conferencias no son noticiosas, no son de interés público ni mucho menos ameritan un espacio en la información del día, únicamente se trata de un ejercicio de autopromoción, de autopavonearse, en los que se dan a conocer los “logros” del año. ¡Qué tristeza!

Además –y este es el fondo de esta nota–, existe una clara confusión, por supuesto deliberada, de los medios públicos de “navegar”, con lógica pública, incluso con características de privados para fomentar la libertad de expresión y el diálogo, cuando en realidad son medios de difusión oficial, gubernamental, que únicamente sirven a los intereses propagandísticos del gobierno.

De entrada he de decir que no es malo, no es negativo, no es criticable que el gobierno tenga sus propios medios de difusión, es más, me atrevo a decir que son indispensables para la gestión gubernamental, sean estos gobierno de izquierda, como el efemelenista, o de derecha en los períodos de ARENA; en este sentido, los órganos de gobierno, incluido el llamado Transparencia, son necesarios para los fines del actual gobierno.

Este no es el punto, la cuestión es que no se quiere reconocer de manera clara y contundente que se trata de eso, de medios informativos gubernamentales y, en cuanto tales, su función es informar y difundir propaganda sobre lo que hace el gobierno, e incluso, defender la visión y misión de la izquierda, razón que justifica, sin entenderse como peyorativa, su función propagandística.

Pero no se quiere reconocer que, medios como Transparencia, pertenecen a la burocracia gubernamental, que se caracteriza por informar y plantear el punto de vista del régimen, más no de la población, de los usuarios, de las audiencias, de la sociedad civil, incluso el de los funcionarios del gobierno actual que, como rueda de caballitos, presentan su visión de la gestión actual, a diferencia de lo que hace la BBC de Londres, RTV, la Radio Televisión Española, incluso la radio y la televisión públicas estadounidenses en las que se presenta, no solo lo que hace el gobierno, sino también la información que interesa a la sociedad; estos medios se dirigen al interés público, aunque si bien es cierto que son financiados con fondos del Estado, con los impuestos extraídos a los contribuyentes, su personal, su dinámica no responde al partido gobernante, sino a los intereses de la población.

Hay otro tipo de medios en las sociedades libres, estos son los privados, que se caracterizan por informar, formar opinión, enseñar y entretener, tomando en cuenta el mercado. Tales medios ofrecen información, así como publicidad; son medios con responsabilidad social que necesitan tener ganancias para subsistir, para seguir publicando noticias que interesan a la sociedad y a los diferentes públicos. Estos medios, al igual que los oficiales y los públicos, son necesarios para fortalecer a la sociedad democrática, aunque cada uno de ellos tiene sus propias dinámicas, funciones, principios y fines particulares.

En países donde la democracia y la libertad no se respetan, como en Cuba, China, Corea del Norte o en naciones como Venezuela, Ecuador y Argentina se quiere mancillar la labor de los medios libres e independientes, únicamente existen la prensa, la radio, la televisión e incluso la Internet, controlados por el Estado; solamente hay medios que responden a los intereses del gobierno y de los regímenes de turno.

Acá, en El Salvador, existe la tentación de algunos personeros del gobierno de seguir los lineamientos de Cuba o Venezuela, donde se trata de acallar a los medios independientes y, por supuesto, incapaces de crear y poner en marcha verdaderos medios públicos. Se quieren promover canales como el 10, radios como la Nacional y medios en la web como Transparencia, donde además de informar sobre la gestión gubernamental, se ataca a los opositores que están del lado de la sociedad civil, de aquellos que les “hacen cosquillas”, con sus críticas, al régimen efemelenista.

Algunos de los hoy principales defensores de los medios oficialistas fueron, en el pasado, críticos al gobierno, al sistema, y exigían medios independientes que celosamente develaran las gestiones de derecha; ahora que están en el poder, con la experiencia adquirida por años, se han convertido en verdaderos propagandistas, haciendo uso de los medios para atacar a sus oponentes. ¡Qué triste papel el que desempeñan estos nuevos promotores de la transparencia, supuestos adalides de la gestión gubernamental libre y democrática! ¡Qué pena!