Juntas receptoras

Carta al Tribunal Supremo Electoral: Hagan su trabajo. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 21 octubre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados magistrados:
Ya es tarde para pedirles su renuncia, porque ya tenemos las elecciones encima. Ustedes deberían haber renunciado luego del escrutinio final del 2015, que demostró el desastre que habían creado. Muchos lo pedimos, pero en este país, para que un funcionario bien pagado renuncie, a saber qué tendrá que pasar…

Ahora los ciudadanos exigimos que hagan su trabajo. Empezando con hacer valer su mayoría en el Tribunal para evitar que Julio Olivo aproveche su cargo para generar otro caos, y dentro del caos las oportunidades de manipular el proceso y sus resultados. Siempre dicen que su Tribunal es un “ente colegiado”. Háganlo realidad.

logos MAS y EDHFui secretario de una Junta Receptora en 2015. Me tocó lidiar, todo el domingo y hasta las 7 de la mañana del día lunes, con el desorden y las deficiencias físicas, bajo las cuales ustedes hicieron trabajar a 90 mil miembros de las juntas en todo el país. Les puedo decir que el problema a resolver está en las mesas, no en los escáneres y líneas de transmisión. Pero ustedes no están invirtiendo en la tecnología que puede resolver el problema en las mesas, en cómo contar debidamente los votos y cómo registrarlos correctamente en las actas – no, ustedes invierten en el proceso de transmisión de datos.

Lo que van a conseguir con esto es que van a transmitir galanamente, pero datos falsos, incompletos e incongruentes. Igual que en el 2015.

¿Qué necesitan las juntas receptoras para hacer bien su trabajo y transmitir datos confiables?

1.Necesitan que el proceso de escrutinio en las meses tenga soporte digital, o sea que las actas no se llenen a mano, sino en una computadora con el software adecuado. De esta manera, inmediatamente tendrán el acta digitalizada para transmitirla.

2.Necesitan capacitación adecuada. Cada junta necesita a un secretario capacitado para manejar el software. Y los demás miembros por lo menos tienen que entender el sistema de votos cruzados y por cara, y cómo contarlos.

3.Necesitan las condiciones físicas mínimas. Trabajé la última vez 23 horas sentado en un pupitre para niños. La junta necesita mesas y sillas adecuadas.

Magistrados: Si no resuelven estas 3 necesidades básicas, serán culpables de boicot electoral. No sé si es un delito penal, pero es el pecado más grande para un funcionario público.

Hagan su trabajo, magistrados. Todavía están a tiempo. Y si el problema es que no le dan el presupuesto adecuado, llamen a la ciudadanía a manifestarse.

Saludos,

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¿Otras elecciones fallidas? Columna Transversal de Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 11 agosto 2017 / EL DIARIO DE HOY

Recuerdo, como si hubiera sido ayer, la jornada caótica del 1 de marzo 2015, en la cual serví de secretario de una Junta Receptora de Votos. La jornada comenzó a las 3 de la madrugada y terminó a las 7 de la mañana siguiente. 27 horas. En el día, durante la votación, todo iba bien. El caos comenzó cuando iniciamos el conteo. El Tribunal Supremo Electoral no había creado las mínimas condiciones para un conteo correcto, rápido y confiable. Las “mesas” electorales no tenían a mesas, nos hicieron trabajar sobre pupitres de niños, donde ni siquiera cabían los formularios por llenar. Las actas estaban compuestas por papel químico, con 12 copias, de las cuales más de la mitad salieron ilegibles. Ni siquiera había suficientes sillas. Los vigilantes de los partidos tuvieron que turnarse los asientos o sentarse en el piso.

EDH logLa mayoría de los miembros de las JRV no tenía la suficiente instrucción y los pocos que entendieron cómo contabilizar las marcas por cara y los votos cruzados perdieron horas explicándoles a los demás y enfrentando la desconfianza de los que nunca lo entendieron.

Todos nos acordamos de las consecuencias: No sólo el conteo se alargó hasta la mañana del lunes, sino luego, en el escrutinio final del TSE, cientos de actas resultaron incompletas o incongruentes, miles de votos mal asignados o no contabilizados. Pasamos semanas hasta que recibimos el resultado final y pocos salieron convencidos de que eran correctos.

Desde estas elecciones fracasadas han pasado dos años y medio, pero poco o nada han hecho la Asamblea y el Tribunal para evitar que el caos y el fracaso se repitan. Igual que la Asamblea anterior, la actual no cumplió su responsabilidad de legislar sobre la aplicación del voto cruzado. Las reglas las sigue definiendo el Tribunal Electoral –el mismo que mostró nula capacidad de organizar las últimas elecciones y el escrutinio final de manera transparente, rápida y confiable. En marzo 2015 hubo un consenso de que el magistrado presidente Julio Olivo tenía que ser sustituido: por incapacidad, arrogancia, y parcialidad. El señor continúa al mando del Tribunal y dando declaraciones incoherentes.

Ahora, luego de 29 meses perdidos, nos damos cuenta de que la mayor parte de los problemas que hicieron fracasar las elecciones del 2015 aún no están resueltos: hay falta de financiamiento, por culpa no sólo del gobierno sino también de la Asamblea que aprobó el presupuesto; faltando 6 meses y medio a las elecciones de marzo de 2018, nadie sabe qué tipo de tecnología se va a adquirir para optimizar el conteo en las mesas y luego transmitir y procesar los datos. Lo más probable es que el conteo otra vez se hará de forma manual.

Y se agregó un problema adicional: la Sala sentenció que los miembros de las 10 mil Juntas Receptoras ya no serán seleccionados y entrenados por los partidos, sino que tendrán que ser ciudadanos no afiliados. Nadie sabe de dónde van a salir y cómo los van a entrenar y motivar. Otra vez: la Asamblea tuvo suficiente tiempo para legislar al respecto, pero nuevamente dejó al Tribunal definir las reglas y los mecanismos.

Con la insuficiencia de presupuesto electoral es casi inevitable que las condiciones físicas en las mesas serán igual de insuficientes (para no decir infrahumanas).

La única manera de garantizar un conteo rápido y confiable sería dotar cada mesa con una computadora, adecuadamente programa, que generaría las actas, en vez de llenar a mano infinidad de formularios, luego apuntar los votos haciendo rayas en pizarras y sumarlas con calculadoras. Es poco probable que se dispondrá de las computadoras, de los programas y de gente entrenada para manejarlos. El TSE habla de la compra de escáneres, para digitalizar las actas y luego transmitirlas. Pero escáneres son tecnología del siglo pasado que no ayuda en nada a las juntas a contabilizar los votos y las marcas por cara.

La manera más adecuada de reclutar y entrenar a los decenas de miles de miembros de la Juntas Receptoras hubiera sido mediante convenios con las universidades, pero para esto a Asamblea hubiera tenido que emitir un decreto. Lo más probable es que no habrá suficientes voluntarios y que los sorteos entre ciudadanos resultarán en juntas receptoras que sin la motivación suficiente para este trabajo maratónico -y que muchos de ellos, otra vez, no tendrán la preparación idónea.

Si Gobierno y la Asamblea no garantizan, de manera inmediata, el presupuesto adecuado para las elecciones; si el TSE no adquiere la tecnología adecuada (que por cierto le fue ofrecida); y si no se diseña un mecanismo adecuado para reclutar y entrenar al ejército que necesitan las mesas, está programada otra elección caótica sin confiabilidad en los resultados. La primera vez puede haber sido por accidente e incapacidad, la segunda vez huele a diseño de fraude.