Juan Orlando Hernández

Hay que aprender de Honduras. De Cristina López

Nos urge invertir en un Tribunal Supremo Electoral en el que podamos confiar, con tecnología transparente y un método de escrutinio electoral accesible a la población, y observable por entes internacionales independientes.

Cristina LópezCristina López, 4 diciembre 2017 / El Diario de HOY

Las fotografías de las calles hondureñas en los últimos días le ponen los pelos de punta a cualquiera. Por motivos personales me ha costado dejar de pensar en Honduras y, por lo tanto, de dolerme de su crisis en carne propia: tengo un hermano catracho. Por razones de trabajo se mudó a San Pedro Sula hace más de una década y con el tiempo su amor por las baleadas, la Hache y la gente por la que trabaja lo hicieron hondureño de corazón primero y después de papeles y nacionalidad.

EDH logMás de algún salvadoreño habrá comentado que los fuegos, las menciones de toque de queda, la militarización de las calles y, en general, la incertidumbre que se respira en el país vecino son un recordatorio escalofriante de nuestra Década de los Ochenta. ¡Pero en los Ochenta estábamos en guerra! La crisis que están viviendo actualmente los hondureños es en plena paz y podría argumentarse que se vive en el contexto de uno de los actos más simbólicamente democráticos: elecciones libres y el traspaso (o no, dependiendo de los resultados) pacífico del poder, en armoniosa cooperación y transparencia de las instituciones electorales establecidas para ese propósito. Cuando uno de estos elementos falta, y si se mezcla con males comunes de nuestras tierras como discursos populistas y demagógicos, autoritarismos, reverencia al militarismo, inequidades económicas y falta de acceso a la educación, hay suficientes ingredientes para terminar en la receta perfecta para el caos.

Ninguno de los candidatos que se disputan los resultados de la reciente elección presidencial ha demostrado (al momento de entrega de esta columna) un liderazgo comprometido a la preservación de las instituciones democráticas. El candidato oficialista, Juan Orlando Hernández, ha desaparecido y delegado en sus ministros las declaraciones públicas y llamados a la paz. Se rumorea que ha salido del país. De manera irresponsable y socavando la (ya de por sí faltante) credibilidad del tribunal electoral, se declaró ganador antes de que el tribunal mostrara evidencia de su triunfo con un conteo transparente y aprobado por observadores independientes. La sangre que corra como producto del Estado de Excepción declarado será su responsabilidad, en su calidad de comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Por el otro lado, Salvador Nasralla, su contrincante con más votos, ha levantado suficientes dudas al respecto de su capacidad de respetar el Estado de Derecho y las instituciones democráticas al hacer llamados concretos a sus seguidores a establecer caos y miedo, de no favorecerle los resultados.

También ha demostrado poco respeto por la comunidad internacional al ignorar su compromiso previo de respetar los resultados, con independencia de su favorabilidad. Y en su defensa, ha habido suficientes irregularidades en el conteo y una falta de transparencia que levantaría las sospechas del más ingenuo.

Por lo tanto, ante los ojos impotentes de la comunidad internacional que no tiene más mecanismos para estabilizar la democracia que hacer débiles llamados a la paz, Honduras sangra y se quema. Desde lejos, es fácil tomar posturas perezosas: desde una condena generalizada a quienes protestan como vándalos violentos, como si no hubiera habido antes de esto una olla de presión social en la que la falta de educación y confianza en las instituciones democráticas, sumada a la frustración por la corrupción y al discurso populista creando el caldo de cultivo para esta crisis, así como el también idiota extremo de decir que la empresa privada se merece los vandalismos, como si no hubiera detrás de esas empresas víctimas de carne y hueso (que en su mayoría no son los millonarios acomodados que la gente se imagina cuando se minimiza la destrucción de la propiedad privada) y a quienes la crisis les costará el modus vivendi de sus familias.

Ambos extremos son incorrectos como análisis de la situación. En lo que es fácil coincidir con independencia de la postura es que hay lecciones para aprender y aplicar en nuestro país con base en lo que está pasando en Honduras. La primera es que nos urge invertir en un Tribunal Supremo Electoral en el que podamos confiar, con tecnología transparente y un método de escrutinio electoral accesible a la población, y observable por entes internacionales independientes. Y la segunda, que el discurso populista no siempre entrega la revolución pacífica que promete. También incita, manipula y emplea a otros a que hagan la violencia en su nombre. Y de eso solo la educación nos protege…

@crislopezg

Carta a los que quieren sacar conclusiones de la crisis hondureña. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 2 diciembre 2017 / MAS! y El Diario de Hoy

A la derecha, la izquierda y los bukelianos:
A los hondureños les tocó escoger entre la peste y el cólera: entre un presidente autoritario de derecha que manipuló a institucionalidad de su país para satisfacer su afán personal de reelección; y un populista sin ideología, quien sirve de fachada para un ex presidente, quien también coqueteó con la reelección. Dos versiones de populismo, de diferentes colores, pero con la misma tendencia autoritaria e igual menosprecio al orden constitucional.

Aprovechando el pecado del Partido Nacional de romper con la Constitución y volver a postular a Juan Orlando Hernández, Mel Zelaya y Salvador Nasralla lograron convertir la elección presidencial en un referéndum sobre la reelección. Que ironía, viendo la trayectoria de Mel Zelaya…

logos MAS y EDHSin este pecado, postulando como candidato al alcalde de Tegucigalpa, la derecha se hubiera ahorrado la crisis que ahora resulta de la manipulación, primero de la Constitución y luego del proceso electoral. Hubieran ganado limpiamente contra esta fatal coalición de oportunistas y adeptos al chavismo. Nunca sabremos si hubo fraude o no, pero todo el proceso anterior fue tan fraudulento y la actuación del Tribunal Electoral tan poco transparente que de todos modos el segundo mandato de Hernández comienza sin legitimidad. Otro resultado de la mala actuación de la derecha gobernante: una oposición antidemocrática consolidada y legitimada. Cosa que Mel Zelaya y Nasralla nunca hubieran logrado por sus propias pistolas…

No es extraño que tanto el FMLN como Bukele apoyen a esta coalición hondureña. El FMLN, solidario con su aliado tradicional Mel Zelaya, Bukele, identificándose con la figura de Salvador Nasralla, el outsider que logró traducir su popularidad como figura de la farándula en capital político-electoral – al punto que la izquierda sin opción de poder aceptara llevarlo como candidato. Esta siempre ha sido la idea de Bukele, su plan A. Pero no le funcionó, porque el FMLN, luego de su amarga experiencia con Mauricio Funes, no aceptó servirle a otro oportunista de vehículo al poder. Entonces, Bukele tuvo que recurrir al Plan B: romper con el FMLN y probar suerte como independiente con discurso anti partido.

Nasralla también cometió este error, pero en las presidencial anteriores. Se lanzó de independiente contra todos los partidos, incluyendo el de Mel Zelaya. Fracasó, pero aprendió la lección: Se ofreció como figura independiente para llegar al poder juntos. Exactamente lo que Bukele quería hacer con el FMLN.

Si el alcalde analizara bien las lecciones de Honduras, donde su alter ego casi llegó a la meta, se daría cuenta que el éxito de Nasralla no valida el plan B que él adoptó, sino el plan A que abandonó. Figuras como Nasralla y Bukele, Funes y Saca pueden servir como aliado de un partido, pero no sustituirlo.

Todas las fuerzas en El Salvador pueden sacar lecciones del drama hondureño.

Saludos,

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HONDURAS: Presidente Hernández abre nueva etapa del Diálogo Nacional en busca de terminar con impunidad y corrupción

Algunos medios reportan que el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, ya aceptó la demanda de los movimientos ciudadanos de instalar una Comisión Internacional contra la Impunidad, parecida a la CICIG de Guatemala. Sin embargo, la prensa hondureña lo refleja esto de esta forma tan clara. Reproducimos aquí el comunicado que sobre el tema publicó el sitio oficial de la Presidencia de Honduras. Habla de “es el momento para construir nuestra mejor institución contra la corrupción y la impunidad”,  con “la ayuda de facilitadores internacionales.” Pero no  menciona la instalación de una CICIH, pero expresa que el gobierno cumplirá los resultados y acuerdos que salgan del Diálogo Nacional convocado por Hernández y facilitado por la OEA.

Segunda Vuelta

9 agosto 2015 / presidencia.gob.hn

El presidente Juan Orlando Hernández dijo hoy, al abrir una nueva etapa del Diálogo Nacional, que “esto nos va a permitir a los hondureños acordar las mejores formas para terminar de una vez por todas con estos flagelos de la impunidad y la corrupción”.

“Esta es una nueva etapa del diálogo, ahora con la participación de los facilitadores internacionales, y es el momento para construir nuestra mejor institución contra la corrupción y la impunidad”, dijo Hernández.

“Quedará en la historia de Honduras” que “vamos a empezar a construir algo muy bueno” para el país, con el apoyo del secretario general de la Organización de Estados Americanos ( OEA), Luis Almagro; del facilitador de este organismo, embajador John Bielh, y de muchos otros actores, dijo.

Hernández presidió el acto que se realizó en Casa Presidencial donde Almagro presentó oficialmente a Biehl como facilitador, y al que asistieron, entre otros, el canciller de la República, Arturo Corrales, y el coordinador nacional del Diálogo, Carlos Madero.

“A partir de ahora queda como coordinador general del Diálogo Nacional el embajador John Biehl Del Río, con quien esperamos tener repercusiones importantes para el país”, anunció el titular del Ejecutivo.

El gobernante agradeció  “la celeridad, el coraje, la determinación de la OEA, en aceptar la solicitud que le hemos hecho”, de apoyar el Diálogo Nacional.

“Esto reafirma el compromiso con el pueblo hondureño y estoy seguro que nos va a permitir acordar las mejores formas para terminar de una vez por todas con estos flagelos de la impunidad y la corrupción y esto va a significar mucho para el país y para Centroamérica “, dijo Hernández.

“Dudo que encuentre usted, señor secretario general de la OEA, una causa que reúna de manera tan sentida, la unanimidad en la razón y el sentimiento del pueblo hondureño. Todos en Honduras, absolutamente todos, estamos hartos de sufrir tanto daño a consecuencia de estos flagelos”, dijo el titular del Ejecutivo.

Solución prioritaria

El presidente Hernández afirmó que el efecto retardatario y antidemocrático de la impunidad en la lucha de los hondureños por la liberad genuina, el trabajo, la justicia social y el desarrollo con equidad, no puede esconder el daño que ha ocasionado.

Expuso que la corrupción y la impunidad debilitan las instituciones, dilapidan las riquezas de nuestro país y crean las fisuras que permiten al crimen organizado penetrar el tejido de nuestra sociedad.

“Para los hondureños, la solución permanente de los problemas de la corrupción y la impunidad, es una prioridad y un requisito imprescindible para cambiar nuestro destino”, dijo.

“Estamos buscando acuerdos sobre las mejores formas para alcanzar este objetivo en un tiempo históricamente útil y con las mejores garantías para trazar una institucionalidad eficaz y perdurable”, manifestó.

Remarcó que debe ser una institucionalidad capaz de defenderse a sí misma, aunque falta acordar los mejores procesos y mecanismos para construir, fortalecer y blindar esa institucionalidad con un contexto democrático ajustado a derecho, apegado a la justicia.

Confianza

Asimismo, el gobernante expresó su total confianza en la metodología y en los formatos adoptados por los facilitadores para el desarrollo de estos trabajos, para conceder a todos los sectores la seguridad de poder volcar sus expresiones, sus críticas y aportes para combatir la corrupción y la impunidad, en el objetivo de instalar una cultura de transparencia en el país.

“El Gobierno será un participante más en la mesa de diálogo, en la que volcará cómo los demás sus observaciones, críticas y propuestas”, agregó Hernández.

Sin embargo, consideró que las naturales divergencias o coincidencias de los participantes, con respecto a la mejor manera de combatir la corrupción y la impunidad y promover una cultura de transparencia, hacen aconsejable que la agenda del diálogo permita incluir, a propuesta de los sectores con legítimo interés, temas o cuestiones de índole política o de orden estructural que afectan la eficacia de las instituciones encargadas de combatir estos flagelos.

Indicó que, una vez establecida la agenda, corresponderá a los facilitadores establecer los parámetros o la metodología que permitan alcanzar los consensos mínimos de país, que hagan posible avanzar en este cometido.

Oportunidad

“Este diálogo abre al país una oportunidad verdadera de construir lo que nos une y superar lo que nos separa –añadió el gobernante- y de construir juntos nuestro destino como nación y reforzar los valores democráticos de nuestra cultura para el bien de todos”.

Comentó que por los criterios emitidos en las primeras jornadas del diálogo percibe que esta es una gran oportunidad para Honduras y se debe aprovechar. “Confío sobre todo en Honduras y en los hondureños que hemos decidido que el país tiene que cambiar”, dijo.

“Hemos soñado una Honduras en paz, próspera y de oportunidades, y estamos listos para hacer nuestra parte, y estoy seguro que este diálogo será una extraordinaria plataforma”, dijo el presidente Hernández.

Confirmó que su Gobierno está en comunicación con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para determinar la participación del Departamento de Asuntos Políticos de ese organismo en el Diálogo Nacional.

En el proceso también participan como facilitadores nacionales representantes de las iglesias Católica y Evangélica.

El presidente Hernández ha propuesto, en el marco de este Diálogo Nacional, la creación del Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción (SIHCIC).