GRP

Carta al fiscal general: ¿Y los videos del ‘caso GRP’? De Paolo Luers

5 junio 2018 / Segunda Vuelta

Estimado Douglas Meléndez:
Ya todos sabemos que la PNC no está interesada a esclarecer el “caso GRP”, que es el caso detrás de la desaparición milagrosa de la agente Carle Ayala – y del agente que la hirió y secuestró. Ahora nos damos cuenta que la fiscalía también está manejando este caso de manera muy extraña.

El juez del caso, Roberto Antonio Arévalo Ortuño, denunció que la fiscalía no le ha dado a conocer unos videos que tiene en su poder la fiscalía, que podrían aportar a esclarecer lo que realmente pasó esta noche de fin del año 2017, y cómo actuaron agentes y jefes del GRP que no actuaron para evitar la fuga del agente Juan Josué Castillo Arévalo y el secuestro de Carla Ayala, ya herida por su agresor.

El argumento de la fiscalía que no presentan estos videos al juez es muy extraña y a todas luces inaceptable: “por confidencialidad” y “por falta de pericia”. Lo normal es entregar todas las pruebas al juez del caso, y si hay un problema de confidencialidad, solicitarle la debida reserva. Y si hacen falta más pericias, que los ordene el juez.

El buen juez ha sido hasta piadoso con ustedes, por lo menos en sus declaraciones públicas. Solo señaló que la omisión de los fiscales de entregarle todas las pruebas complicó y hizo innecesariamente cara las reconstrucciones en sitio que el juez ordenó. Espero que en privado le hizo ver a los fiscales del caso, o incluso a usted como responsable del trabajo de todos los fiscales, que la omisión de pruebas tiene consecuencias aun mucho más serias: pone en duda la voluntad de la fiscalía y pone en riesgo la validez del juicio contra los integrantes del GRP.

Como observador, uno inevitablemente regresa a la gran duda que este caso nos provoca: ¿Qué quieren esconder, y a quiénes quieren proteger las autoridades de Seguridad? Y lamentablemente, ahora a uno le surgen las mismas dudas respecto a la fiscalía.

Pero la Fiscalía General de la República no puede ser sujeto de este tipo de dudas. Tiene que actuar consciente que la confianza en su institución es clave para el funcionamiento del Estado de Derecho. Todos los fiscales actúan a nombre del fiscal general como titular, así que de Usted depende ordenar que el juez tenga acceso completo e irrestricto a todas las pruebas en posesión de la fiscalía.

¿Cómo entender que usted, que por cada ladrón capturado aparece gustosamente ante las cámaras y micrófonos, no se haya pronunciado sobre este conflicto entre fiscales y el juez, y sobre los problemas jurídicos y éticos implicados?  

Saludos,

Aclaración: Esta carta no se publicó, como acostumbrado, en EDH y MAS, por un problema técnico de comunicación durante mi viaje por Europa. Cuando se resolvió el problema, el contenido ya estaba desfasado, dado que la fiscalía había tomado otras acciones e el caso GRP.

Carta a Howard Cotto: Tiempo de renunciar. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 1 marzo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Señor director de la PNC:
Usted no es cualquier funcionario. Cuando un director general de la policía se equivoca, están en juego vidas. Y cuando no logra mantener el control de su institución, está en juego la credibilidad del Estado.

Usted hubiera tenido que renunciar cuando se hizo evidente el grado de descomposición en el cuerpo élite de la PNC, el Grupo de Reacción Policial GRP. El hecho que un policía le pegue un tiro a una mujer policía puede ser un hecho aislado. Pero cuando los compañeros y jefes de este miembro del GRP le facilitan no solo la fuga, sino el secuestro de la víctima herida; cuando el hechor puede regresar al cuartel del GRP sin que lo detengan; cuando el fiscal general tiene que reclamarle al jefe de la policía la negligencia de no incluir al fugitivo en la lista de los más buscados; cuando durante dos meses la PNC no ha dado ni con la víctima, ni con el victimario, entonces estamos ante un problema de la institución. Y para este problema tiene que asumir la responsabilidad su jefe.

logos MAS y EDHHoy nos enteramos del ridículo que usted hizo en el cementerio de San Francisco Javier. Lo vimos en televisión explicando porqué estaba seguro que ahí se encontraba el cuerpo de Karla Ayala, la agente policial desaparecida y supuestamente asesinada. Usted dijo en televisión que la PNC había investigado las circunstancias del entierro que se efectuó en este cementerio días después de la desaparición de Karla Ayala, y que los dolientes eran familiares del agente prófugo. Usted dijo tener pruebas que no hubo velorio ni ceremonia de sepultura, y que por esto iban a exhumar el cuerpo y comprobar que ahí estaba enterrada Karla Ayala.

Pero el día después vimos en televisión videos de la sepultura de Paula Castro Lobo, proporcionados por la familia doliente. Y lo vimos a usted diciendo que definitivamente el cuerpo encontrado no era de la agente desaparecido. Entonces, ¿qué dice esto de la calidad de investigación que hizo la PNC en San Francisco Javier? En un pueblo, al investigar si hubo o no una sepultura, es imposible no encontrar testigos.

Usted se fue simplemente con la suposición. Como la familia de Paula Castro, la anciana enterrada en San Francisco Javier, tiene lazos familiares con el agente fugitivo, usted dio por hecho que esta familia había escondido el cuerpo de Karla Ayala, fingiendo el entierro de su abuela.

Todo lo que ha pasado desde la fatal fiesta de fin de año en el cuartel del GRP es una sucesión de encubrimientos, complicidades y decisiones equivocadas. Para investigar bien, la única solución es que se aparten los que han fracasado en aclarar los hechos. Y el principal responsable de tanto encubrimiento y fracaso es usted. No puede quedar dirigiendo la policía, y mucho menos las “investigaciones” del caso GRP.

Aquí hay solo dos explicaciones: Usted es parte del encubrimiento, o es incapaz de garantizar que dentro de la PNC se haga justicia. En ambos casos, tiene que renunciar o ser removido.

De todos modos, no entiendo cómo usted aguantó mirarle la cara a la hija de doña Paula, luego de la exhumación, sin mostrar la más mínima muestra de compasión y pena.

Saludos,

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La disolución del GRP del partido oficial. De Carlos Ponce

Carlos PonceCarlos Ponce, 21 febrero 2018 / El Diario de Hoy

La Policía aún no ha esclarecido el caso de la agente Karla Ayala. Bueno, en realidad, la forma más acertada de plantear esta falta de efectividad es: el gabinete de seguridad no se ha atrevido a asumir el costo de revelar los detalles de lo que pasó esa noche en que la agente Ayala fue lesionada y desaparecida de las instalaciones del (ahora extinto) Grupo de Reacción Policial (GRP). Los rumores que circulan al interior de la Policía sobre el caso (y todo lo que orbita alrededor de este) son graves. La situación es tan delicada que hacen que la renuencia de las autoridades oficialistas a hacerse cargo abiertamente del caso sea entendible, pero nunca, jamás, aceptable. Tarde o temprano tendrán que dar explicaciones. Hay demasiado interés entre la comunidad internacional para que no sea así.

EDH logDetrás de la desaparición de la agente Ayala se esconde una descomposición sin precedentes dentro de la Policía, un caos del que difícilmente se puede regresar si se continúa en la actual dinámica. Entender las causas y motivaciones detrás de esto es vital para corregirlo lo antes posible. Los mismos policías expresan, en secreto, cómo el tiempo se le está acabando al gobierno para que la crisis sea virtualmente irreversible.

Preocupa que ante un problema de esta envergadura el oficialismo no reaccione con responsabilidad, transparencia y de forma técnica. Algunos guardábamos la esperanza de que se alcanzaría un punto de reflexión en el que la gravedad de la crisis haría reaccionar hasta a los más duros agentes partidarios que controlan al gabinete de seguridad. Después de todo, también sus familias viven en este país. No obstante, parece que son inmunes. Incluso en este caso han preferido aferrarse a las sesudas estrategias mediáticas con las que el oficialismo trata de engañar a la ciudadanía. Parece que nunca alcanzaremos un fondo que golpeé y despabile a los titiriteros que montan shows, aunque sean pésimo y poco creíbles, antes de emprender un esfuerzo genuino para solucionar los problemas que nos aquejan.

Este esquema de trabajo, que es eminentemente partidario, tiene ratos de prevalecer, solo que ahora se ha agudizado porque estamos en un año de elecciones y cualquier cosa que pueda influir de forma negativa el resultado de las votaciones, es tóxico para el oficialismo. La influencia partidaria en el manejo del aparato de seguridad es lo que ha descompuesto la Policía.

El GRP que acaban de deshacer no era el mismo que GRP que rescató exitosamente a tanta víctima durante la crisis de secuestro que vivió el país después de la guerra o el que se formó desvelándose y aguantando hambre en tanto operativo en contra de peligrosas estructuras criminales. Ese GRP, galardonado y reconocido a nivel internacional, poco a poco fue desarticulado por el desatino de jefes que han desfilado en la subdirección de áreas especializadas durante los últimos años. El personal veterano, ese que arriesgó sus vidas innumerables veces, progresivamente fue trasladado a otras unidades.

El GRP que desarticularon es el que crearon en los últimos años quienes ostentaban puestos clave al interior de la Policía, nombrados por su lealtad partidaria y no por su trayectoria o preparación profesional. Las unidades policiales más sensibles necesitan de verdaderos líderes que tengan la capacidad de administrar personal sometido a condiciones y situaciones en extremo complicadas. Nombrar a personas sin las cualidades idóneas pone en riesgo este tipo de dependencias. Lastimosamente, el GRP no es la única unidad en donde esto ha pasado. Sobran los ejemplos. Esto pone en perspectiva las voces dentro la Fiscalía que abogan porque se explore la posibilidad de instaurar un cuerpo de policial que no esté sujeto a los vaivenes políticos, adscrito al Ministerio Público.

@_carlos_ponce

Jaguares en una selva de impunidad. De Claudia D. Ramírez

Ninguna cifra sobre lo que hizo la policía importa tras la desaparición de la agente Carla Ayala, en diciembre de 2017. Ni si el decomiso de drogas superó lo de otros años, o el decomiso de armas, ni su efectividad en operativos, ni si bajaron las extorsiones. Nada. El 2017 cerró para la entidad policial, ya cuestionada por claras dudas sobre ejecuciones extrajudiciales, con el escándalo en una de sus unidades élite, el Grupo de Reacción Policial (GRP).

Claudia D. Ramírez / Subjefa de Información de LA PRENSA GRÁFICAClaudia D. Ramírez, 18 febrero 2018 / La Prensa Gráfica

Esta unidad gozó durante mucho tiempo de un buen nombre, eran los que llegaba a poner orden, los tácticos, lo mejor de lo mejor en el interior de la corporación.

Pero una fiesta que estuvo absolutamente fuera de control en las instalaciones que albergaban a esta unidad, donde hubo mucho licor, violencia y la violación y posterior desaparición de una de sus agentes, dejó todo ese buen nombre convertido en añicos.

LPGTodavía no puedo comprender cómo algo como eso ocurrió en una de las unidades élite más importantes del país. Pero es aún peor que más de 50 días después no haya resultados claros en la investigación sobre la desaparición de la agente Carla Ayala, y de su agresor, también un agente policial.

Esta semana, que fue presentada la nueva Unidad Táctica Especializada Policial (UTEP) –cuyos agentes serán conocidos como jaguares–, que busca sustituir al GRP, vale la pena recordar que muy poco se recuperará de la confianza en la Policía si no hay una investigación seria sobre lo ocurrido aquella noche de diciembre en el GRP. No importa cuántas unidades nuevas creen, ni cuántas veces cambien nombres. Lo único que les devolverá un poco de respeto y confianza por parte de la población será que resuelvan qué pasó con Carla Ayala y su atacante y que lleven ante las autoridades a los responsables de su agresión y desaparición.

A estas alturas, como mínimo, el jefe del GRP debería estar procesado porque la celebración que propició el ataque contra Ayala ocurrió bajo el aval del jefe, quien también permitió el consumo de alcohol.

Presentar a la UTEP sin mostrar avances en la investigación del caso y sin tener aún ninguna detención envía un mal mensaje a la población, que en medio de la violencia que vive el país, aspira a poder confiar su seguridad en la Policía.

De momento, el mensaje que recibimos es que la PNC tampoco está exenta de este virus de impunidad que nos mantiene afectados como sociedad y que hace que no respetemos las reglas porque sabemos de antemano que no recibiremos castigo. Si no, basta ver el comportamiento de las pandillas sobre los homicidios y extorsiones o, peor aún, nuestro comportamiento a la hora de conducir, donde constantemente irrespetamos las leyes, lo que se traduce en epidémicos números de accidentes de tránsito.

El director de la PNC, Howard Cotto, ha prometido que el 15 de marzo terminará la evaluación del personal del GRP. A partir de allí, decidirá hacia a dónde destinará a la mayoría de sus agentes. Ojalá para entonces, la investigación de este penoso caso también tenga avances. Eso no solo le dará un poco de sentido de justicia al país, sino que, al identificar y condenar a los agentes que cometieron y encubrieron delitos, hablaremos más de los buenos resultados de la PNC y de los buenos elementos que seguramente hay en su interior. Por ahora, este escándalo los tiene con la moral baja a ellos y a nosotros. Urge resolverlo.

Carta al presidente de la República: Usted es el responsable. De Paolo Luers

Mientras usted obliga a la PNC a desarrollar una guerra, en la cual solo puede sobrevivir (ni siquiera ganar) haciendo del lado los derechos humanos y los procedimientos de una policía democrática, nada va a cambiar.

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 3 enero 2017 / MAS! y El Diario de Hoy

Presidente:
Nuestra policía está enferma. Su unidad élite, el GRP, está tan enferma que el director general tuvo que ordenar la suspensión total de sus operaciones. Lo que pasó en el GRP en la noche vieja es insólito: Hubo un crimen grave, cometido por un miembro del GRP contra una agente policial: lesión con arma de fuego, secuestro, probablemente violación y asesinato – y nadie dentro del GRP actuó apegado a la ley. TODOS actuaron apegados a un mal entendido código de honor: cubrirse mutuamente las espaldas. Hubo alteración de la escena del crimen, incumplimiento de deberes, asistencia a la fuga, posiblemente asistencia a asesinato y secuestro.

Además hay suicidios de agentes, agentes asesinados por agentes, agentes cometiendo delitos; hay agentes acusados de ejecuciones extralegales y detenciones arbitrarias.

logos MAS y EDHSon tantos “incidentes” que ya no se explican como fallas personales y excepcionales. Es una falla estructural. Es el monstruo que ustedes han creado. Ustedes han militarizado la PNC, sobre todo las unidades élite, como el GRP. Las han convertido en maquinarias para matar. Primero a pandilleros, pero luego ¿cómo y por qué parar? El costo: la erosión gradual de la moral, la perversión del espíritu del cuerpo. Los resultados se expresan en los hechos que hemos visto en estos días.

Urge revertir este proceso. ¿Quién puede revertir esto? Requiere de un esfuerzo coordinado de los jefes policiales, de sicólogos, de la Sociedad Civil. Pero nadie puede hacer nada, si usted, como presidente, no toma en sus manos el problema y su solución.

La Constitución es clara: Usted es el responsable de “organizar, conducir y mantener la Policía Nacional Civil”. Usted es responsable que la PNC actúe “con estricto apego a los Derechos Humanos y bajo la dirección de autoridades civiles.”

Mientras usted delega la dirección de la seguridad pública a los mismos policías, y no a autoridades civiles como manda la Constitución, nada va a cambiar.

Mientras usted obliga a la PNC a desarrollar una guerra, en la cual solo puede sobrevivir (ni siquiera ganar) haciendo del lado los derechos humanos y los procedimientos de una policía democrática, nada va a cambiar.

Mientras usted no aplique una política de seguridad, dentro de la cual la PNC puede lograr eficiencia en su función de protección y de investigación sin recurrir a abusos y sin causar daños colaterales a sectores enteros de la población, tampoco el deterioro interno dentro de la PNC no va a parar, mucho menos sanarse.

Aparte de un cambio del concepto del plan de seguridad, la PNC requiere de una reingeniería que tiene que empezar en su estructura de mando. Y de un ministerio que recupere su carácter civil y su capacidad de supervisar a la PNC. Todo esto depende de una sola persona: usted, señor presidente.

Saludos,

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