fondos discrecionales

Asesoría de campaña gratis. De Cristina López

Propongan una Corte de Cuentas con dientes y sin colores políticos, que cuente los centavos y las costillas de quienes hemos elegido para manejarlos.

Cristina López, 29 mayo 2017 / EDH

No es necesariamente mi experiencia principal la estrategia electoral, pero algo conozco. Quienes se dedican exclusivamente a la planificación de tácticas políticas y construcción de mensajes electorales con el fin de llevar a diferentes candidatos al poder tienden a ganar salarios que rondan los millones de dólares. Es un rubro sumamente lucrativo, ese de llevar gente al poder, diciéndoles qué tienen que decir y hacer para conseguir votos.

En El Salvador, a dos años de las elecciones presidenciales, comienzan a darse a conocer las ambiciones de diferentes aspirantes a la presidencia, que seguramente, pagarán pequeñas fortunas a diversos consultores para que les construyan el mapa de ruta que los lleve con éxito a la Casa Presidencial. Sin ganas de andarle quitando trabajo a ninguno de estos consultores de lujo, motivada en parte por altruismo y en parte por el hartazgo del status quo, voy a darles sin cobro alguno a los aspirantes presidenciales una estrategia de campaña que llevaría al triunfo electoral a cualquiera, con instrucción notoria o a falta de ella.

La persona que base su candidatura en el compromiso con erradicar por completo el uso discrecional de fondos públicos y prometa transparentar cada centavo que del erario se disponga, ganaría en un abrir y cerrar de ojos. Es triste que algo que es tan elemental para otros países, en el nuestro suene como una revolucionaria e innovadora manera de hacer política, pero la realidad es que en un país donde la tasa de pobreza ha ido en crecimiento en los últimos años, tener presidentes cuyas “partidas secretas” (por lo menos antes de que la Sala de lo Constitucional limitara el flujo de excedentes monetarios ministeriales hacia Casa Presidencial) y uso de fondos públicos sin auditoría alguna, es una vergüenza monumental.

El asco ante la falta de transparencia y la corrupción política trasciende los colores políticos. Importa poco o nada si en lo personal le rezan a Marx, a Mao, a Ayn Rand, o al Mayor, si cuando tomen posesión van a hacer uso de los fondos públicos sin darle cuentas a la población. La reciente investigación periodística de El Faro le puso números a lo que cualquier ciudadano sin ingenuidad por lo menos sospechaba: que la partida secreta se ocupaba como caja chica durante las administraciones de ARENA y que poco indica que con la llegada del FMLN al poder haya habido un cambio (ni práctico ni filosófico) en la manera en que se usaban estos fondos. Estamos hablando de cientos de millones de dólares, una porción respetable en proporción a lo que un país de bajo crecimiento económico como el nuestro produce.

Defensores de los anteriores mandatarios podrán argumentar que el uso que se hizo de los fondos no necesariamente fue para beneficio propio, o que se puso al servicio de fines políticos que terminarían favoreciendo la implementación de políticas públicas en pro de la sociedad. El tema es que no importa para qué se usaron los fondos. El hecho de que no quedara evidencia y que se manejara una contabilidad paralela es una afrenta a la probidad y a la honradez básica.

Por eso, aquí les va la asesoría gratis, a candidatos presidenciales e incluso, legislativos: condenen este tipo de prácticas. Propongan una Corte de Cuentas con dientes y sin colores políticos, que cuente los centavos y las costillas de quienes hemos elegido para manejarlos. Prometan consecuencias para quienes hagan mal uso de los fondos que deberían estar orientándose hacia una mejor educación y desarrollo para la población. Basando su plataforma en estos principios básicos, cualquiera gana. Cúmplanlos de veras en su gestión, y tienen la reelección garantizada.

@crislopezg

Carta a los diputados: Eliminar la maldita zona gris. De Paolo Luers

Paolo Luers, 27 mayo 2917 / MAS! y EDH

Estimados diputados:
Están circulando en redes sociales copias de supuestos recibos de “sobresueldos” y otros de honorarios que la Casa Presidencial pagó a los miembros de la extinta Comisión Nacional de Desarrollo. Fiesta para los troles y sus “periódicos” digitales…

En medio de esta campaña de tirar excremento al ventilador, nos enteramos de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de ordenar a Probidad que investigue los patrimonios de todos que han ejercidos cargos en el período de Mauricio Funes, incluyendo todo su gabinete, magistrados electorales, jefes militares y diputados.

Y ahora resulta que El Faro tiene en su posesión (y comienza a publicar) cuadernos de la contabilidad paralela que en Casa Presidencial llevaron de la famosa “partida secreta” correspondiente a los gobiernos de Calderón Sol, Francisco Flores y Tony Saca.

Todo esto se suma a los juicios a los últimos tres presidentes: Flores por las donaciones de Taiwán; Saca por robo de más de 200 millones; Funes por enriquecimiento ilícito y por la corrupción en El Chaparral.

Pareciera que toda la clase política de nuestro país es una sola cloaca de corrupción. Pero es una percepción equivocada. Por el perverso carácter de los “fondos reservados”, donde se mezclan gastos legítimos con otros cuestionables o ilegales; y por la negligencia de la Corte de Cuentas, todo esto resulta una inmensa zona gris – y en las publicaciones, denuncias y juicios salen a bailar justos y pecadores.

Esta zona gris hay que eliminarla.

Por esto la Sala declaró inconstitucional la “partida secreta”; y por esto urge regular y transparentar también el subterfugio que crearon después: los “fondos reservados”. No podemos permitir que por el mal manejo de unos pocos todo el sistema de gobierno, todos los políticos y funcionarios públicos estén bajo permanente sospecha.

Por ejemplo: entre los acusados en el caso Saca se encuentran ex funcionarios de la Oficina de Inteligencia del Estado, que no han hecho otra cosa que ejecutar el presupuesto de su institución. Ellos no tienen culpa que CAPRES y Corte de Cuentas no hayan querido establecer una forma transparente (aunque por razones obvias no pública) de supervisar la ejecución del presupuesto y del trabajo de la Inteligencia del Estado.

El Consejo Nacional de Desarrollo fue una institución legítima y además muy prestigiosa, cuyos integrantes por supuesto recibieron honorarios por su excelentes aportes. Este tipo de instituciones no deberían relacionarse con la zona gris, ni mucho menos con corrupción.

Solo porque ya sabemos de los presuntos manejos mafiosos de Tony Saca y Mauricio Funes, no podemos asumir que todos sus ministros y funcionarios hayan sido partícipes de la corrupción. No podemos concluir culpabilidad por asociación en juicios mediáticos.

Y no todos los “sobresueldos” implican compra de voluntades. No es lo mismo pagar algo “extra” a un ministro, que de todos modos es súbdito del presidente, que a un fiscal general, magistrado o diputado.

Que Probidad haga sus investigaciones, y si hay indicios de enriquecimiento ilícito, que los pase a la fiscalía y los tribunales. Pero lo más importante es que la Asamblea tome acción legislativa para eliminar la zona gris de los “fondos reservados”, reformar de fondo la Corte de Cuentas y dictar una Ley de Salarios en el Servicio Público.

Saludos,