esperanza

Ni superación del bajo crecimiento, ni recuperación de la esperanza. De Alberto Arene

Alberto AreneAlberto Arene, 3 junio 2016 / LPG

El secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República, Eugenio Chicas, afirmó: “Estamos superando el ciclo heredado de bajo crecimiento económico” y “el éxito mas significativo de este gobierno en estos dos años ha sido la recuperación de la esperanza y de la confianza de que un mejor El Salvador es posible”. Si estas afirmaciones fueran ciertas, nos alegraríamos, pero no tienen fundamento.

la prensa graficaLa primera afirmación tuvo su origen en declaraciones del presidente del Banco Central de Reserva, Óscar Cabrera, al presentar el balance anual en el que destacó el crecimiento de la economía nacional en 2.5 % como el mayor crecimiento en los últimos 7 años, previendo para los siguientes años tasas aún mayores, llevándolo a afirmar: “Esto está marcando un punto de inflexión en el crecimiento económico observado en los últimos años”, y llevando al vicepresidente Óscar Ortiz a decir que la “transformación productiva del país está en marcha”.

En esa conferencia de cierre de año, el BCR indicó que las perspectivas de crecimiento económico se basan en el dinamismo de la economía de Estados Unidos, lo que benefició directamente las exportaciones, además de un crecimiento de las remesas.

Agregando, además, la baja en los precios de las materias primas que importa el país, principalmente el petróleo y sus derivados. Es decir, fueron factores externos, no internos, que explican el crecimiento mayor de la economía. No obstante, Cabrera afirmó: “Las políticas públicas están creando condiciones para un mayor crecimiento económico, por un lado, la política de Fomento y Diversificación y también la infraestructura para la movilidad logística y transporte”.

En estos aspectos, el gobierno anterior dejó visión, y algunas políticas, leyes y condiciones (transformación productiva y logística y desarrollo de la franja marino-costera), pero este gobierno las abandonó, comenzando con la concepción y estrategia del Asocio para el Crecimiento respaldada por el Gobierno de Estados Unidos y los Asocios Público-Privados para financiar y gestionar diversos activos estratégicos del Estado, paralizados desde hace mucho tiempo. Se salvó el FOMILENIO II que quedó listo en el gobierno anterior, y que este gobierno firmó, inauguró e inició su ejecución. Este gobierno ni impulsó la reforma fiscal integral, ni la reforma del sistema de pensiones, ni estrategia de crecimiento alguna, haciendo cada mes más insostenible la deuda pública. Y este gobierno deterioró la confianza y el clima de inversión, las calificaciones de riesgo, los índices de competitividad y todos aquellos aspectos relevantes de los que depende el fomento de la inversión privada, y el crecimiento.

Considerando que recibió del gobierno anterior muchos proyectos listos para iniciarse o en plena ejecución, este gobierno ha hecho muy poco: 1. terminó de ejecutar e inaugurar el proyecto de rehabilitación y modernización del Aeropuerto Internacional Monseñor Óscar Arnulfo Romero; 2. mejoró las instalaciones de recepción de pasajeros e inició la operación de la línea aérea TAG a Guatemala en el Aeropuerto de Ilopango; 3. ejecutó importantes obras de infraestructura vial (carreteras, pasos a doble nivel, puentes y túneles para descongestionar el tráfico), siendo el principal logro del Gobierno, solo cuestionado por el controversial SITRAMSS; 4. continuó la ejecución de los planes de desarrollo y fomento al turismo; 5. continuó apoyando a las micro, pequeñas y medianas empresas, y cooperativas.

Y en logística, fue en este gobierno que: 1. fracasó la concesión del Puerto de La Unión; 2. no se continuaron las conversaciones con Honduras, al más alto nivel, para el impulso del corredor logístico entre Puerto Cortés y el Puerto de La Unión; 3. no se inició la ampliación del Aeropuerto Internacional según el plan maestro presentado en diciembre de 2013, comenzando por la primera fase por un valor de $115 millones, programada a dar inicio en el segundo semestre de 2015; 4. no se continuó la hoja de ruta para el impulso del nuevo sistema ferroviario nacional de carga y pasajeros; 5. no se continuó con el proyecto de CEPA con el JA Group de León, Guanajuato, que desarrolló la mayor plataforma logística-industrial-exportadora de Latinoamérica, elaborando un primer diseño para replicarlo en El Salvador, con la cooperación del BID, habiendo sido debidamente informados el vicepresidente electo y el designado secretario técnico de la Presidencia; 6. no se continuó con el desarrollo de las zonas extraportuarias, particularmente el cluster de servicios aeronáuticos (exceptuando la conclusión de la negociación, firma y ejecución del importante proyecto de ampliación de AEROMAN); 7. y se desmanteló toda la plataforma de cooperación internacional en CEPA lograda en los dos años anteriores, crucial para el diseño y ejecución de la estrategia de desarrollo logístico.

De estas flagrantes “omisiones” dependía la transformación productiva para sacar progresivamente a la economía de la baja productividad y crecimiento, y particularmente de la baja rentabilidad de los bienes transables que limita el crecimiento liderado por las exportaciones y la inserción competitiva a la economía internacional. El PIB de este año no superará el 2.3 %. Y cerramos 2015 liderando los índices de homicidios a nivel mundial (104.2 por 100 mil habitantes, 10 veces más de la tasa que la OMS declara epidemia). Por la implementación del Plan Especial de Seguridad que está dando sus primeros resultados y por el ascenso de algunos puntos en la deteriorada imagen pública del presidente después de una eficaz campaña mediática, no se puede cambiar la realidad con narrativas infundadas. Por todo lo anterior, afirmamos que ni se ha superado el bajo crecimiento, ni se ha recuperado la confianza.

¿Solo nos queda la esperanza? De Teresa Guevara de López

Los salvadoreños que aguantaron en cadena nacional el mensaje de fin de año del Presidente, escucharon, algunos atónitos, otros indignados y la mayoría decepcionados, que el mandatario ofrecía como programa político gubernamental “abrazar la esperanza”.

TeresaTeresa Guevara de López, 17 enero 2016 / EDH

En un excelente artículo de opinión, la Lic. Carolina Ávalos afirma que “en política, la esperanza solo la ofrecen aquellos que tienen muy poco que aportar en la solución de los problemas reales” y recuerda cómo don José Ortega y Gasset, filósofo español y escritor de la Generación del 98, gran creyente en la República, cuyo establecimiento apoyó, no pudo ocultar su decepción ante el sectarismo la violencia y el odio que ella generó, expresando su desencanto con la célebre frase: “No es esto, no es esto”.

diario hoyLo mismo podrían afirmar quienes votaron por el Frente, creyendo que la izquierda resolvería todos los problemas del país, con un gobierno que favoreciera a los pobres, cuyos funcionarios que en la guerra arriesgaron sus vidas luchando por la democracia, que se afianzó con la firma de los Acuerdos de Paz, serían ejemplo de honradez, eficiencia y servicio. “No es esto, no es esto” lo que nos prometieron, lo que teníamos derecho a exigir.

El mensaje de abrazar la esperanza, recuerda el antiguo dicho que “la esperanza es lo último que se pierde” que lamentablemente describe el panorama de El Salvador para el 2016: Solo nos queda la esperanza, porque se ha perdido todo lo demás, lo que todos tenemos derecho a aspirar: una mejor calidad de vida, en un ambiente de libertad y paz.

Pero curiosamente, mientras el Presidente pide abrazar la esperanza, su partido mantiene un doble discurso, basado en mentiras y datos falsos, asegurando un crecimiento económico inexistente, buscando apropiarse de los ahorros de los trabajadores, insistiendo en una mejora en la seguridad, con 25 asesinatos diarios, y que quienes ejercen la autoridad son las maras, marcando territorio y autorizando las entradas y salidas. Hasta ordenar el desalojo de comunidades, mientras la policía únicamente cumple con el penoso deber de dar seguridad al vergonzoso éxodo de los ex propietarios, mudándose con todos sus haberes. ¿Quedará todavía esperanza?

Se pensó que la izquierda, formada por gente que venía del pueblo, terminaría con la corrupción, que tanto había criticado, para que los recursos públicos fueran manejados con honradez, en aras del bien común. Pero la realidad ha sido una creciente clase de nuevos ricos, la oligarquía roja, estrenando lujosas residencias, en ciudad y playa, vistiéndose de marca, conduciendo lujosos vehículos, con inversiones que sobrepasan varias veces sus sueldos, con surrealistas justificaciones de herencias o matrimonios con ricas herederas.

Según los griegos, cuando los dioses expulsaron del Olimpo hacia la tierra a la primer pareja de mortales, para aliviar sus futuros sufrimientos regalaron a Pandora una caja con regalos, recomendándole no abrirla. Pudo más su curiosidad, y al abrirla se escaparon los dones de los dioses, extendiéndose por toda la tierra el hambre, el odio, la venganza, la pereza y demás vicios. Únicamente Prometeo, compadecido, pegó su regalo con cera de abeja, para que permaneciera en poder de Pandora, quien comprobó agradecida que ese regalo era la esperanza, que la acompañaría en medio de tanta desgracia. ¿Será ese el mensaje que nos quiso dar el Presidente, que como su gobierno no está dispuesto a cambiar el rumbo, ni tiene la capacidad de cumplir sus promesas de campaña, todo se ha perdido menos la esperanza? No es esto, no es esto, señores del FMLN la democracia y libertad que este pueblo merece y anhela.