Economia

Economía popular. De Carlos Mayora Re

Todos los ciudadanos deberíamos ser capaces de entender que el nivel de endeudamiento está en relación directa con el pésimo manejo de las finanzas públicas.

Carlos Mayora, Columnista de El Diario de Hoy.

Foto digital.Carlos Mayora Re, 29 julio 2017 / El Diario de Hoy

Los que entienden de economía están muy preocupados porque la calificación de la deuda salvadoreña está en su posición más baja nunca obtenida. Porque nuestro crecimiento económico es la mitad de lo que crece la región centroamericana, porque el nivel de endeudamiento del país haya llegado a cotas jamás alcanzadas, porque el interés que paga el gobierno a los ahorrantes del sistema previsional sea una miseria comparado con las tasas que se pagan en fondos similares, etc.

Preocupa a los entendidos. Pero, ¿el galimatías de cifras que manejan los economistas y financieros le dice algo a la gente común y corriente? Pienso que no. Todo parece indicar que las preocupaciones de los ciudadanos van por otros rumbos.

EDH logDesde siempre la economía y sus tecnicismos han sido campo de expertos, entre los que lamentablemente —por lo que vemos todos los días— se encuentran pocos políticos, líderes sociales o funcionarios de alto nivel del gobierno. Al menos, por ahora, ningún político ni experto ha logrado traducir a lenguaje común y corriente la jerga económica, de modo que todos los ciudadanos puedan comprender la gravedad de los indicadores económicos que presenta el país.

Es curioso. En temas que nos afectan a todos, solo un puñado de expertos sabe qué está sucediendo en realidad. Al mismo tiempo que es patética la unívoca manera en que bastantes de los políticos —los que están en el poder y los que forman la oposición— tienen para tratar estos asuntos: echar culpas y prometer quimeras. Como también es muy preocupante que nadie hable de soluciones, ni de proyecciones, ni de mejorar condiciones, etc.

A fin de cuentas, la prueba de que materias tan importantes y con implicaciones tan serias son casi indiferentes para la gente es que la inseguridad, el costo de la vida, en algunas ocasiones temas de empleo y poco más, ocupan recurrentemente los primeros puestos en las encuestas de opinión cuando se pregunta acerca de los problemas del país.

El político que logre aterrizar conceptos claves de economía, que sea capaz de sensibilizar a los electores en temas vitales para el futuro, tendrá muchos puntos a favor para lograr los votos de la gente pensante, que para decir lo que es, son todos los electores.

De lo contrario, el centro de los debates preelectorales será el discurso socio-moralista, con encarnizadas y apasionadas discusiones en temas como el aborto, el estatus de la unión civil entre personas del mismo sexo, la lucha contra la corrupción, etc. Si no es que se quedan en acres recriminaciones y personalizaciones (para no decir simples insultos y berrinches), que llevan a que los electores voten por disciplina partidaria, caras bonitas, ingenios chistosos y poco más.

Todos los ciudadanos deberíamos ser capaces de entender que el nivel de endeudamiento está en relación directa con el pésimo manejo de las finanzas públicas. Comprender que los subsidios terminamos pagándolos (¿o debiéndolos?) todos, que los criterios que el gobierno aplica para sus gastos están en función electoral-populista-clientelista (si no de enriquecimiento privado) y no del mayor bien para el mayor número de ciudadanos, que la pésima calificación de riesgo de nuestra capacidad de crédito es gravísima, etc.

Pero, principalmente, todos deberíamos ser capaces de responder a la sencilla pregunta acerca de qué es mejor para todos: un Estado mastodóntico y proteccionista, como plantea la izquierda, o uno pequeño y austero, eficaz, que permita a todos salir adelante por su trabajo, y no por beneficencia y/o clientelismo.

Ojalá no tengamos que esperar a tener un país con colas, sin empresas, con un gobierno tirano y controlador, para entender “por las malas”, que el modo como se maneja la economía no debería, no debe ser un debate de pocos.

@carlosmayorare

Los clichés salen bien caros. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 9 enero 2016 / EDH

Hubo una época, hace bien poco, cuando cualquiera podía decir que era economista si se aprendía unas pocas oraciones, tales como, “si la economía no crece, hay que imprimir dinero, y la economía va a volver a crecer”, y “por supuesto, si la moneda se devalúa, aumenta la producción del país, porque las exportaciones se vuelven más competitivas”. Los eventos más recientes en la economía mundial están demostrando la superficialidad de esas afirmaciones. Las exportaciones y la producción están cayendo en muchas economías emergentes a pesar de que sus bancos centrales están imprimiendo dinero en cantidades navegables y a pesar de que sus monedas se han devaluado sustancialmente.

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Mire el caso de Brasil, en la gráfica adjunta (la apreciación es la inversa de la devaluación, de modo que la apreciación negativa significa devaluación). Note que la producción industrial ha aumentado cuando la moneda se ha apreciado, y ha disminuido (repito, ha disminuido) cuando la moneda se ha devaluado. Esto está pasando en casi toda América Latina, en Rusia y en otros países emergentes, incluyendo a China, en donde la tasa de crecimiento de la producción está cayendo a diario hoypesar de que su moneda se ha devaluado fuertemente. Los políticos como Dilma Rousseff, que creyeron a los economistas, reales o fingidos, que enfocaban sus ojos a las cámaras de televisión y decían con gran seriedad, “si la producción cae, no se preocupe, devalúe, y la producción subirá” ahora se dan cuenta de que se los engancharon con cuentos de camino real. Igual están sintiendo los empresarios que se tragaron estos clichés al hacer sus estrategias corporativas.

Ahora hay muchos que están descubriendo que la clave de la competitividad no está en la moneda sino en la educación, la desburocratización, y la inversión. Ojalá que las lecciones de la vida real no se les olviden, y no regresen otra vez a las mismas recetas falsas una vez que estas crisis pasen. Por el momento, ahora que expliquen por qué las devaluaciones no solo no aumentan la producción sino que la disminuyen. Yo he escrito muchos artículos sobre esto. Sería muy largo repetir lo que he escrito tantas veces sobre el tema, antes de que lo que está pasando pasara, pero recordaré a los lectores que tiene que ver con el impacto de las devaluaciones en las tasas de interés, que llevan a fugas de capital y desinversión, en un momento en el que las devaluaciones también están aumentando la inflación, disminuyendo así la demanda real del mercado doméstico. Así como la medicina no se aprende en los anuncios de las aspirinas, la economía no se aprende con eslóganes. Los clichés son baratos en una rueda de tragos, pero carísimos como base de las políticas nacionales o de las estrategias corporativas.

¿Nadie se lo pudo haber imaginado? De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 27 agosto 2015

La presidente Dilma Rousseff se excusó el martes por no haberse dado cuenta de que la caída de la economía brasileña era tan grave, añadiendo que “no se podía saber en agosto del año pasado” lo grave que era.

No es cierto que nadie se lo pudo haber imaginado, no solo en agosto de 2014, sino mucho antes. En mi caso, hace muchos años que hice las primeras publicaciones sobre el boom de los precios de los productos primarios, diciendo explícitamente que Brasil y muchos otros países latinoamericanos tenían los pies de barro porque dependían de un boom de esos precios que eventualmente iba a colapsar, causando graves consecuencias económicas. En 2005 salió publicado un libro mío, (“Playing Monopoly with the Devil”) escrito en 2004, y en 2009, otro llamado Money, “Markets and Sovereignty”, ambos publicados por la Universidad de Yale, en los que describí claramente (con las gráficas usuales) todo lo que estaba pasando y lo que iba a pasar.

En el segundo libro, escribí los siguiente, traducido al español: “Al momento de escribir esto en la primavera de 2008 la exuberancia por los países en desarrollo está floreciendo nuevamente. Se presentan los argumentos usuales para confiar en la viabilidad de largo plazo de las monedas de los países en desarrollo. Regiones enteras en desarrollo como América Latina están acumulando superávits fiscales y en la cuenta corriente de la balanza de pagos (exportaciones mayores que las importaciones), pagando sus deudas, y acumulando reservas. Pero, ¿qué pasaría si los precios de los productos primarios se debilitan?…Hay, después de todo, muy pocos signos de cambios estructurales en esas economías que puedan aliviar el golpe…Hay muchas maneras en las que los desequilibrios actuales se pueden resolver, pero todos envuelven una reducción de la tasa de crecimiento de las importaciones de Estados Unidos. Estas son malas noticias para los precios de los productos primarios.”

“La gráfica 5.7 (del libro) muestra lo que sucede cuando los precios de los productos primarios caen, enfocados en una de las áreas principales de producción de productos primarios, que es ahora la beneficiaria del sentimiento positivo de los inversionistas: América Latina. La figura muestra el enorme impacto de esos precios en la tasa de crecimiento de las exportaciones y del PIB. Puede esperarse que una caída en los precios de los productos primarios golpearía ese crecimiento muy duramente…”

Yo, por supuesto, no hubiera esperado que Dilma Rousseff leyera lo que escribí sobre la dependencia de América Latina y Brasil hace tantos años en mis libros y en los artículos de El Diario de Hoy. Lo que llama la atención es que nadie en su gobierno hubiera notado este patrón de comportamiento del crecimiento en Latinoamérica. La gráfica que menciono en estas palabras escritas en 2008 es la número 1, que usted puede ver anexa (solo que en ese momento iba de 1976 a 2006, con el mismo impacto visual).

FUENTE DE DATOS: World DataBank, Banco Mundial.

FUENTE DE DATOS: World DataBank, Banco Mundial.

Más increíble es que nadie en Brasil hubiera notado la gráfica 2, que se refiere a Brasil específicamente. Cuando suben los precios, sube el PIB, cuando bajan, baja. ¿Y como Dilma dice que nadie se pudo haber imaginado?

FUENTE DE DATOS: World DataBank, Banco Mundial.

FUENTE DE DATOS: World DataBank, Banco Mundial.

Esto hace preguntarse, ¿Cómo es posible? Hay cuatro explicaciones. Una se refiere a la increíble falta de curiosidad, sentido crítico y confianza propia para contradecir lo que dicen todos los otros que existe en muchos profesionales, incluyendo muchos economistas. Escriben columnas y dan opiniones profesionales sin tomarse el trabajo de ver la realidad y lo que de ella dicen los datos. Convierten a la economía en una rama de la literatura fantástica.

La segunda se refiere a la superficialidad que surge de esta falta de análisis. En el caso de Brasil, lo que se decía era que estaba creciendo rápido porque tiene moneda propia para hacer política monetaria y la disposición de gastar enormes cantidades de subsidios. Ahora tiene las mismas cosas, pero no solo no crece sino que decrece. Eso muestra que la fuente del crecimiento no eran esas cosas sino los precios de los productos primarios.

La tercera se refiere a intereses creados. En el momento del boom de América Latina se generaron muchos negocios que dependían de creer que la región había despegado y que no solo era sostenible sino también el motor del mundo. Bancos de inversión y ejecutivos en empresas cuyos ingresos dependían de que se realizaran inversiones en América Latina proclamaban las fortalezas de la región y descartaban cualquier llamado a la prudencia. Sabiendo la pereza de los colegas de analizar las cosas, triunfaron en convencer a todo el mundo de que el lugar para invertir era América Latina. (Hoy convencen a todo el mundo que hay que sacar el dinero de la misma América Latina).

La cuarta es que, carentes de argumentos, la coalición de los interesados y los que no ven la realidad tornan hacia la desestimación de la persona que hace análisis que no les gustan. No discuten los argumentos. Atacan a la persona para que la gente no se atreva a contradecirlos.

La combinación de estas cuatro cosas hicieron que Dilma no se diera cuenta de lo que se le venía encima. Que no le pase a usted lo mismo. Si alguien le presenta soluciones mágicas a los problemas económicos, pídale datos, pídale razonamientos detallados, pida que sea entendible lo que dicen. El que no puede escribir con claridad es porque no entiende el tema sobre el que escribe.

¿El alcoholismo de Estado? De Luis Mario Rodríguez

En las últimas dos semanas, los informes de coyuntura legal y económica de FUSADES han descrito un panorama nacional bastante desalentador.

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Luis Mario Rodríguez, director del Depto. de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 23 agosto 2015 / EDH

No se trata de la primera ocasión que ocurre ni será la última. En la década de los ochenta, durante la administración democristiana, y posteriormente, en los cuatro gobiernos de ARENA, el centro de pensamiento apuntó su artillería hacia aquellas decisiones de política pública que no se tradujeron en generación de empleo, disminución de la pobreza y reforma política.

Desde entonces la Fundación también advirtió sobre la necesidad de reducir la profunda polarización y de pactar un plan de nación que permitiera al país proyectarse para los próximos veinte o treinta años. Con el propósito de contribuir a reorientar el rumbo de la economía, a crear programas sociales sostenibles, así como al fortalecimiento institucional, FUSADES expuso sendas estrategias quinquenales tanto a las administraciones de derecha como a la primera del FMLN, cuando llegó la alternancia política en 2009.

Las afirmaciones y los datos que se presentan en las coyunturas son obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información Pública. Si bien algunos de los hallazgos, principalmente en el área económica, demuestran que el deterioro de varios de los indicadores se ha agravado en los últimos seis años, ello no exime de responsabilidad a la principal fuerza política de oposición, en cuyas administraciones de gobierno los informes también identificaron serias deficiencias en las áreas de la seguridad pública, en el crecimiento económico y en la institucionalidad democrática.

Esto significa que la interpretación en clave partidaria e interesada de las cifras y realidades que contienen los documentos apuntados impide una lectura reposada, técnica y prudente de las consecuencias que podrían producirse de no tomar el gobierno de turno las acciones adecuadas que las contrarresten.

Lo lógico en una sociedad políticamente madura, es que cada uno de los argumentos incluidos por los investigadores se discutan en debates públicos por parte de otros analistas y principalmente por los funcionarios de las distintas instituciones del Estado. Precisamente esa es la finalidad que persiguen las investigaciones de la academia y de los centros de pensamiento. Hacer lo contrario, esto es, ignorar las cifras y el impacto que dejan de producir en el bienestar de la gente, es actuar de manera populista. Peor aún se comportan quienes rechazan el mensaje y atacan al mensajero y aquellos que ante el reclamo ciudadano inventan presuntas “conspiraciones dirigidas a desestabilizar al gobierno”.

La coyuntura económica recogió dos aspectos fundamentales. El primero está relacionado con los derivados del petróleo y básicamente sostiene que no obstante la reducción en los precios de los combustibles y la consecuente disminución de la factura petrolera, esa circunstancia no se tradujo en ahorro nacional y por tanto no contribuyó a aumentar el dinamismo de la economía. Por el contrario el gasto corriente del gobierno se incrementó y aquellos en quienes se invirtió este dinero a través del asistencialismo estatal continúan siendo pobres.

La segunda observación tiene relación con la crisis en Grecia. Los habitantes de la antigua Acrópolis han sufrido en carne propia la irresponsabilidad de las autoridades que por años maquillaron los indicadores económicos, farsa que terminó por cobrarles una carísima factura. La deuda pública alcanzó niveles insospechados imposibles de pagar. Los programas de ajuste estructural para intentar corregir este dilema dejaron sin empleo a miles y a otros con pensiones y salarios reducidos, además de la restricción que soportaron los ahorrantes a través del conocido “corralito” dictado por las autoridades con el objeto de detener la hemorragia que le causó al sistema financiero el masivo retiro de depósitos bancarios.

La especialista que presentó la tragedia económica y política de los griegos, aclaró que El Salvador no se encuentra en una situación de fatalidad como la que aqueja a esa península. Sin embargo las lecciones aprendidas sugieren que de no tomarse las medidas correctivas, El Salvador, y cualquier otro Estado que no mejore las condiciones para invertir y que retrase las decisiones para regenerar su competitividad, reducir el déficit fiscal y equilibrar las finanzas públicas, corre el riesgo de padecer un colapso similar al de la tierra que hace siglos fecundó los cimientos de los regímenes democráticos.

Lo cierto es que el Estado podrá dar un vuelco a la situación caótica que viven los salvadoreños únicamente si reconoce, como lo hacen los alcohólicos, que sobrelleva una dolencia cuyo más y efectivo remedio es terminar con los extremismos ideológicos, considerar las recomendaciones de sus contrarios y las de aquellos que de manera seria y bien intencionada le proponen una solución definitiva y entender que la generación de más ingresos para el fisco es el resultado de una estrategia integral de crecimiento y no únicamente de un factor en particular.

Locomotoras y últimos vagones en la economía mundial. De Manuel Hinds

La economía de China, que depende tanto de sus exportaciones, tenía que sufrir un grave golpe.

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 21 agosto 2015 / EDH

La situación económica internacional se está poniendo difícil, en todo el mundo y en particular en los así llamados países emergentes y en América Latina.  Todos los eventos que están sucediendo son resultado de la crisis de 2008 y los ajustes que disparó en los países que fueron los motores de la economía mundial en los años 2000 y hasta la crisis.

Es un error muy común el creer que los motores de la economía mundial son aquellos países que están produciendo y exportando más.  Por eso, mucha gente cree que el motor de la economía mundial en estos momentos es China.  Algunos hasta pensaron en algunos años que los motores eran los países que exportaban materias primas, porque estaban creciendo mucho.  Pero la verdad es que los motores de la economía mundial son aquellos países que importan más que lo que exportan.  Al comprar más que lo que venden, dejan en los mercados internacionales un vacío, que es el que crea la oportunidad para que otros países produzcan y vendan más.  Ese es el efecto de la economía-motor.

En los años antes de la crisis del 2008, los grandes motores eran Estados Unidos, Italia, España, Irlanda y Grecia porque gastaban más de lo que producían y compraban la diferencia en el mercado internacional, creando demanda para Alemania, China, Japón y otros que tenían superávits.  El déficit más grande era el de Estados Unidos, que representaba el 43 por ciento del déficit global mundial.  Note que, con la excepción de Estados Unidos, todos esos motores tuvieron grandes problemas de deuda en 2008, lo cual era lógico porque estaban endeudándose para poder comprar más de lo que producían.  Eran como personas gastando con su tarjeta de crédito, que se convierten en motores para los demás.

Esos países estaban gastando tanto que al sumarse todos los déficits el déficit total global subió de 575 mil millones de dólares en 2001 a 1.6 millones de millones en 2008.  Es decir, los manirrotos triplicaron la demanda en los mercados internacionales, creando una cadena que iba así, más o menos.  Estados Unidos, Italia, España, Irlanda y Grecia compraban en el mercado internacional, y a esos les vendían productos industriales Alemania, China y Japón, y petróleo Saudi Arabia, Rusia y otros.  Pero Alemania, China y Japón necesitaban materias primas (productos primarios) que los compraban en Latino América y otros países emergentes, creando un boom en los precios de dichos productos.  Estos últimos países se creyeron que eran los motores, y eran en realidad los últimos vagones en este tren.

Por la crisis de 2008, todos los países que habían usado sus tarjetas como locos tuvieron que restringirse para contener el crecimiento de sus deudas, y varios lo lograron.  Para 2014 la suma de sus déficits habían caído a cerca de un millón de millones de dólares, o sea una caída del 38 por ciento, una enorme caída.  Esto significa que la economía de China, que depende tanto de sus exportaciones, tenía que sufrir un grave golpe, y que al exportar menos tenía que importar menos materias primas, con lo que los precios de estos materiales tenían que caer, y los países de América Latina tenían que exportar menos.  Es decir, el golpe llegó hasta el último vagón, con algunos retrasos.  Al caer los precios de los productos que exportan, los flujos de capital (el dinero que entraba a América Latina cuando la gente confundía el último vagón con la locomotora), se han revertido.  El dinero está saliendo de Brasil, Perú, Argentina, Colombia, causando devaluaciones en sus monedas, que incentivan aún más las fugas de capital.

Por todas estas razones, que se inician con que Estados Unidos se puso en regla y ya no sigue abusando de su tarjeta de crédito, espere que China truene, y que Latinoamérica truene también en poco tiempo.  Y dese cuenta de cómo una cosa lleva a la otra en la economía internacional, y cómo el hecho que Estados Unidos, España, Grecia, Irlanda, Italia y otros que fueron manirrotos se hayan puesto en orden ha significado la caída de China y la América Latina.

Was Hooters chased out of El Salvador by gang extortion? By Tim Rogers/Fusion

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Tim Rogers, 12 agosto 2015 / FUSION

Salvadorans who like to order chicken wings from a busty woman in a skin-tight tank top top will now have to go to Pollo Campero and hope for the best. That’s because Hooters, the “delightfully tacky” chicken-and-boob joint, has boarded up its El Salvador restaurant due to concerns about violence and insecurity.

By closing its franchise in San Salvador, Hooters becomes the first U.S. chain to pull out of El Salvador over concerns about lawlessness. Violence has been spiking in recent months as a failed truce devolves into open war between gangs and the government. Though it’s not exactly clear what triggered Hooters’ decision to pull up stakes, the head of the country’s largest business chamber suspects the restaurant was being extorted by gangs.

Hooters, for its part, was intentionally vague in its hasty goodbye note to clients. “We wish to inform the Salvadoran population that for reasons beyond our control, as a consequence of the situation of violence and insecurity, they have asked us to temporarily close the operations of Hooters El Salvador,” the restaurant’s management said in short message posted to Facebook. They, supposedly, refers to Hooters corporate.

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Hooters’ goodbye letter

The restaurant chain promised to pay severance to all its employees, thanked its clients for their patronage, and added —with a touch of strange cheer—”come visit us in Guatemala.” Then they turned off the fryolator and bolted for the airpor

Fusion asked Hooters headquarters if the decision to close the El Salvador restaurant was due to gang extortion, or if there’s ever been another case of the franchise shuttering one of its 400 restaurants worldwide due to security concerns. Hooters’ thought about it for 24 hours, then replied with no comment. Phone calls to the closed San Salvador restaurant rang unanswered.

Photo from the Hooters' El Salvador Facebook page, which has since been removed from the internet

Photo from the Hooters’ El Salvador Facebook page, which has since been removed from the internet

The whole situation smells suspiciously familiar to Luis Cardenal, president of El Salvador’s largest business chamber, known as CAMERASAL by its Spanish acronym. Cardenal says he suspects extortion.

And he should know. Cardenal says racketeering has become so widespread in El Salvador that his business chamber loses an average of two companies per week due to gang extortion.

The smaller the business, the more vulnerable it is to criminal activity. A total 90 percent of small and medium-sized businesses in El Salvador pay extortion to the Mara Salvatrucha or Barrio 18 gangs, according to the National Small Business Council. That comes out to $18 million in annual “war tax” payments, just from from the pockets of small business owners.

Rum and chicken promotion posted on Hooters' El Salvador Facebook page, which was recently taken down

Rum and chicken promotion posted on Hooters’ El Salvador Facebook page, which was recently taken down

“In El Salvador, impunity rules,” Cardenal told Fusion in a phone interview from San Salvador. And in a country where more than 90 percent of murders go unsolved, “it makes you wonder what is the real impunity rate is for extortion” and other lesser crimes, he said. In many cases, he added, businesses don’t even bother reporting instances of extortion due to fear of reprisal and a mistrust of police.

The anti-extortion unit of El Salvador’s National Civil Police (PNC) says it has no record of Hooters ever filing a complaint with police.

“I don’t know why they made the decision to close, but I don’t think it was due to violence and insecurity because the zone where the restaurant was located doesn’t have much crime. Plus, there are other foreign businesses in that area that are not being extorted,” police inspector Ricardo Antonio Ruballo, deputy director of the PNC’s anti-extortion unit, told Fusion in an email.

Ruballo says very few foreign companies have filed complaints of extortion, and he estimates the real number of small and medium-sized Salvadoran businesses that are being extorted is closer to 75 percent.

“It’s not true that every business is closing because of extortion; there are only sporadic cases of that happening,” said Inspector Ruballo. He added that the police’s Special Anti-Extortion Unit is working closely with the U.S. Embassy to combat racketeering.

A ‘discreet ‘exit

Cardenal remains suspicious. He says Hooters’ “discreet” and hasty exit suggests extortion.

Violence and insecurity, Cardenal says, usually means one of two things in El Salvador: either a company is being robbed, or extorted. In Hooters’ case, he says robbery seems unlikely; it was never something the restaurant complained about to police or the business chamber, Cardenal says. That leaves extortion, which is often an underreported and silent crime because companies are afraid to squeal, Cardenal explained.

The business chamber boss says the modus operandi of gang extortion is evolving, and has almost become normalized. He says a few years ago the gangs would arrange for businesses to do money drops in remote areas, then pick up the duffle bag when no one was looking. Then gang members started visiting businesses to make their collections in person. Now, he says, it’s become common for business owners to make weekly extortion payments digitally in the form of mobile phone minutes.

What’s novel about the Hooters’ hoopla is that it suggests the gangs are now feeling emboldened enough to target international chains, not just the small mom-and-pop operations that represent the traditional prey for extortionists. It also suggests that the gangs’ are venturing out of their hoods to target businesses operating in upscale commercial areas that were once considered “safe” zones, rather than just hitting up vendors and transportation companies that pass through gang-controlled territories.

Happy Hour is over

Happy Hour is over

Cardenal says the takeaway from Hooters’ abrupt departure is that the issue of insecurity in El Salvador has become “a serious problem that requires an urgent solution because it’s an issue that now affects everyone.”

“Clearly the problem is more intense in certain sectors where the gangs have territorial control, but no one is free from the possibility of something like this happening at any moment,” Cardenal lamented. “The economy is a living organism. If something has a negative effect on one part of the economy, it can have a negative impact on the entire system. If I stub my big toe, it doesn’t just affect my foot, it affects the way I walk. And if the toe gets infected and is not cured, it could kill me. It’s the same with the economy.”

For a guy whose job is to promote El Salvador’s business climate, Cardenal says, that’s a painful thing to admit.

Una joya de país. De Manuel Hinds

manuel_hindsManuel Hinds, 7 julio 2015 / EDH

El FLMN tomó desde hace mucho tiempo una línea de denigrar todo lo que El Salvador es, negando que tiene el más mínimo mérito para, primero justificar su asalto del poder, y luego, para justificar sus pésimos gobiernos, que han destruido mucho de lo que se construyó después de la guerra. Al no poder negar los desastres que han causado, ellos alegan que así fue siempre en El Salvador, así de mal como está ahora, y que si algún cambio se ha dado, ha sido para peor y que la culpa de esto la tienen los 20 años de ARENA. Eso también baja las expectativas, hace que la gente piense que no podemos lograr nada mejor, que la incompetencia del FMLN es parte nuestra, no de ellos.

Las estadísticas no les ayudan. Todas ellas muestran que el país iba en una trayectoria muy positiva cuando ellos tomaron el poder, y que si algo estaba mal, la baja inversión, ésta estaba influenciada negativamente por las posibilidades de que el FMLN ganara las elecciones. La inversión bajaba cuando se acercaban las elecciones presidenciales y volvía a subir cuando no ganaba el FMLN. Cayó más fuertemente y no se ha vuelto a recuperar desde que éste ganó.

El FMLN se ha retorcido y ha tratado de destruir las pruebas de que el país iba en un camino correcto que todavía se puede recuperar. Así, cuando se descubrió que el ingreso por persona del país era más alto de lo que se había calculado en cerca del 20 por ciento (porque la población es más baja de lo que se había creído) inmediatamente comenzó un trabajo en el Banco Central para bajarle el Producto Interno Bruto (PIB) aduciendo sin ninguna razón que el PIB por persona tenia que mantenerse constante.

Los salvadoreños, que no tienen la curiosidad de chequear si lo que le dicen es cierto, fueron aceptando poco a poco lo que el FMLN decía, y de ser un país lleno de optimismo y deseos de trabajar, El Salvador se ha ido convirtiendo en un país pesimista y sin esperanza de que el trabajo pueda rendir frutos positivos. Creen, por ejemplo, que el país tiene la distribución del ingreso peor en América Latina, si no del mundo, y se sorprenden cuando se les enseña que es el segundo con la mejor distribución en la región. Peor aun les molesta ver la gráfica 1, que muestra que El Salvador tiene los ingresos y la distribución de estos como para estar en el promedio de Latinoamérica en términos del tamaño de su clase media. El FMLN seguramente cree que puede demoler esta noticia positiva bajando el calculo del PIB que hace el Banco Central. Pero la gráfica está basada en otras estadísticas, que produce el Ministerio de Economía, que confirman que el ingreso del país ya no es de un país pobre, que seria la categoría a la cual caería el país si el FMLN recorta el estimado del PIB. Pero además hay otras estadísticas independientes de lo que da base a esta gráfica que confirman que estamos bastante bien posicionados en la región en términos de la capacidad de generar los ingresos necesarios para sostener los resultados de la gráfica 1.

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FUENTE: La Movilidad Económica y el Crecimiento de la Clase Media en América Latina, Banco Mundial, Washington, 2013.

El FMLNL no se podría imaginar de donde vendría la confirmación de que para el 2009 El Salvador estaba en muy buena posición en América Latina. El Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Harvard acaban de publicar el Índice de Complejidad de las economías. El Índice está mal llamado. Debería de llamarse el Índice de Sofisticación de las Economías porque eso es lo que mide. Lo que han hecho estos economistas, liderados por Ricardo Hausmann de Harvard, es razonar que la diversidad y la sofisticación de los productos exportados por un país evidencia la educación y la capacidad de coordinación que existe en su seno. Esa educación, esa sofisticación y esa capacidad de coordinación (que ellos llaman complejidad) es lo que produce los ingresos de un país.

Para calcular el indicador, los economistas estimaron un grado de complejidad para cada categoría de productos. Así, los productos más complejos que el promedio tomaron números positivos, como por ejemplo la maquinaria para industrias especializadas es 2.27, los instrumentos para hacer mediciones físicas y químicas es 2.21, mientras que los productos primarios tienen números negativos (menos complejos que el promedio). Así el petróleo crudo es -3.00, el estaño -2.63, el algodón -2.63.

Usando estos números y la composición de las exportaciones de los países, los economistas de Harvard y MIT calcularon la capacidad de las economías para manejar procesos complejos. La gráfica 2 muestra el resultado para América Latina. Lo que el FMLN hubiera querido es que El Salvador saliera de último, especialmente porque está calculado para 2009, el último año de ARENA. Pero, sorprendentemente para los que creen lo que dice el FMLN, El Salvador está por encima del promedio, y por encima de 10 países latinoamericanos. En los años noventas y en la primera década del siglo XXI, El Salvador se convirtió en un exportador de bienes industriales.

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FUENTE: atlas.media.mit.edu/en/

Esto muestra que la existencia de una clase media similar a la del promedio de Latinoamérica no es el resultado de trucos estadísticos ya que está sustentada en la capacidad de generar dicha clase media a través del manejo de procesos complejos. Peor para el FMLN, los economistas de Harvard y MIT encontraron que esta capacidad está relacionada con el crecimiento: mientras más complejos son los procesos que puede manejar una economía, más puede crecer. Basado en esto, calcularon que entre 2009 y 2020 el PIB de El Salvador debería estar creciendo al 3.71 por ciento anual y su producto por persona al 3 por ciento. Note en la gráfica 3 que deberíamos tener la tercera tasa de crecimiento más alta en la región, detrás de Panamá y México. Si no estamos creciendo a esta tasa es porque las políticas económicas, en vez de ayudar a que el país crezca más, hacen que crezca menos que su potencial. Este es el efecto del FMLN. En vez de estar creciendo a casi el 4.0 por ciento anual, estamos creciendo apenas al uno por ciento.

FUENTE: atlas.media.mit.edu/en/

FUENTE: atlas.media.mit.edu/en/

Estas, por supuesto, son buenas noticias. Muestran que hemos avanzado más que el promedio de Latinoamérica en términos de la sofisticación de nuestras exportaciones, que tenemos la capacidad de crecer más que casi todos los países del área, que hay sustento para mantener una sociedad de clase media, y que si no hemos crecido como debemos es porque los gobiernos del FMNL nos cortan las alas porque no pueden ver que otros salvadoreños triunfen en las tareas del desarrollo en los que ellos fracasan. Lo primero que El Salvador tiene que hacer para superarse es darse cuenta de que el nuestro es una joya de país y desechar ese complejo de inferioridad y ese resentimiento contra el éxito que el FMLN ha inoculado al país por ya demasiado tiempo.