Constituyente

Oposición y chavismo disidente en un mismo foro: ¿qué dijeron? Prodavinci

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MonitorProDaVinci, 6 agosto 2017 / PRODAVINCI

prodavinciEl domingo 6 de agosto de 2017, un día después de que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) removió a Luisa Ortega Díaz del Ministerio Público venezolano, la Fiscal General dijo que desconoce la decisión y se mantendrá en el cargo, durante un foro organizado por la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, donde coincidieron por primera vez líderes opositores y exdirigentes chavistas.

En la primera alocución de Ortega después de que la ANC anunciara su destitución y nombrara al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, como su reemplazo temporal para reestructurar el Ministerio Público, la Fiscal señaló:

“No puede ser que la primera decisión de esta Asamblea, esta Constituyente presidencial, teniendo instrucciones del Ejecutivo cuando la Constitución dice que el poder constituido no le va a dar instrucciones a la Asamblea Constituyente, […] procedieron a remover, de manera ilegítima, a la Fiscal General. Yo desconozco esa remoción. Yo sigo siendo la Fiscal General de este país”.

En el foro “Encuentro en defensa de la Constitución”, Ortega compartió el estrado con el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, el vicepresidente del Legislativo, Freddy Guevara, y el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles. En representación del chavismo descontento con la gestión del presidente Nicolás Maduro, asistieron el exministro del Interior, Justicia y Paz Miguel Rodríguez Torres, la exdefensora del Pueblo, María Gabriela Ramírez, los diputados Eustoquio Contreras y Germán Ferrer (esposo de la Fiscal), así como el analista político Nicmer Evans.

Tras asegurar que recibió llamadas de respaldo de gobiernos y fiscales de otros países, Ortega indicó:

“Estamos ante un poder de facto porque no es un gobierno. Aquí no hay gobierno. Los gobiernos, además de todo el concepto doctrinario y filosófico que existe, es para garantizar la felicidad al pueblo. Y aquí, quien está ocupando de manera ilegal el poder es la Asamblea Nacional Constituyente”.

Un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) rodeó el sábado 5 de agosto los accesos a la sede principal del Ministerio Público en el centro de Caracas e impidió el ingreso de Ortega a sus oficinas.

Al cerrar su intervención, la Fiscal General llamó a la oposición a que no permita que la ANC los expulse del Palacio Legislativo, tal como ofreció el sábado el líder oficialista Diosdado Cabello. Ortega afirmó que ve “con mucha preocupación el tema electoral” frente a los comicios regionales. “Si la oposición no participa, las elecciones van. Si participan no van. Alerta con eso”.

A finales de marzo, la Fiscal denunció la ruptura del orden constitucional después de que el Tribunal Supremos de Justicia (TSJ) publicó dos sentencias que desconocían las competencias de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, y se las delegaba a Maduro. Luego dijo que la convocatoria a la Constituyente era inconstitucional y ha criticado el enjuiciamiento de civiles en tribunales militares por manifestar contra el gobierno.

El TSJ inició un antejuicio de mérito contra la Fiscal. Le prohibió salir de Venezuela, congeló sus bienes y la inhabilitó para ocupar puestos en la administración pública.

Unidad frente a la Constituyente

Después de la Fiscal tomó la palabra Borges, quien dijo que “cada paso de avance de la Constituyente es un paso hacia el precipicio del gobierno y hacia su propio hundimiento”:

“No es que terminó con la Constituyente algo y ahorita comienza algo nuevo. […] Esta lucha que comenzó hace 130 días nunca tuvo como meta plantearse que el fin del mundo era la Constituyente o no. Estamos unidos en defensa de la Constitución, y lo más importante, de la necesidad de que todos los venezolanos cambien de una vez este gobierno a través de unas elecciones libres”.

El diputado Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, llamó “usurpador” a Saab por asumir el cargo de la Fiscal y cuestionó su capacidad para imponer decisiones desde la acción penal. “Si la Asamblea Constituyente reconoce como Fiscal a William Saab, la población reconoce a Luisa Ortega Díaz como Fiscal legítima”.

Por su parte, Henrique Capriles, dirigiéndose a los ponentes chavistas, dijo:

“No le tengamos miedo a sentarnos juntos, a sentarnos intercalados. No le tengamos miedo a la foto. No le tengamos miedo porque lo que está en juego es Venezuela”.

Seguidamente, el militar retirado y exministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, se mostró solidario con Ortega y reconoció “su valentía en defensa de la Constitución”:

“No tenemos Tribunal, no tenemos Asamblea, no tenemos Presidente y no existe el pueblo. […] Tenemos un país, realmente, donde nadie sabe quién manda. Este es un país anarquizado y caotizado por la decisión de liderazgo político”.

El exministro consideró que el gobierno decidió “hacer de la política un campo de batalla militar”, donde “los venezolanos, por la razón política, nos convirtamos en dos ejércitos enfrentados”. Bajo estas condiciones, “Venezuela está inmersa en el concepto de Estado forajido […] Es un Estado que no tiene capacidad de cumplir el rol para el cual existe”.

No es solidaridad con Maduro, es plena coincidencia. De Paolo Luers

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paolo_luers-obsPaolo Luers, 1 agosto 2017 / El Diario de Hoy

Lorena Peña, fiel vocera de lo que el FMLN realmente pretende, escribió un mensaje en Twitter que aparentemente nada tiene que ver con Venezuela, ni con la ruptura constitucional que efectúa Maduro con su Constituyente, ni con el apoyo solidario que el FMLN y el gobierno de El Salvador están dando a sus socios chavistas. El apoyo a Maduro ya lo había hecho público Lorena Peña, como todos los fieles funcionarios del partido y del gobierno. Pero luego publicó esta frase en Twitter: “Si la sala no se metiera de estorbo donde no le toca, el país caminaría mejor. Y sin arena mucho mejor.”

Screen Shot 2017-07-31 at 11.15.52 PMEsta frase explica porqué el FMLN y su gobierno están apoyando a Maduro. No es porque se sientan obligados a ser solidarios con un régimen que tanto les ha apoyado financieramente. No son tan románticos. El FMLN apoya la manera cómo Maduro quiere salir de la crisis de la pérdida definitiva del apoyo popular, por que se siente en una situación similar, aunque obviamente no tan dramática, que el chavismo. Habiendo perdido el apoyo mayoritario popular, debido a los efectos de sus malas políticas, el FMLN identifica dos obstáculos para seguir gobernando: una Sala independiente, que insiste en someter a control constitucional las actuaciones del gobierno – y la existencia de una oposición fuerte que a pesar de todos sus problemas puede llegar a construir mayoría electoral.

observadorMaduro tenía la suerte que Hugo Chávez, antes de heredarle el poder, ya había removido el primero de estos obstáculos: la justicia independiente. El chavismo controla el Tribunal Supremo en su totalidad, incluyendo su Sala de lo Constitucional. Esto le permite a Maduro seguir gobernando, a pesar de que en 2015 salió electa una Asamblea Nacional con mayoría calificada de la oposición. Simplemente puso al Tribunal Supremo de Justicia a asumir todas las competencias de la Asamblea. Pero no pudo eliminar el segundo obstáculo: la oposición. Por lo contrario: Maduro logró quitarle las competencias constitucionales a la Asamblea, pero no logró deshacerse de ella. La oposición se atrincheró en la Asamblea, y el golpe de estado contra el parlamento convirtió el movimiento opositor en movimiento de defensa de la Constitución.

Precisamente este último obstáculo pretende Maduro remover con su Asamblea Constituyente, electa el 30 de julio de manera inconstitucional y además fraudulenta. Lo primero que hará esta Constituyente será disolver la Asamblea Nacional, usurpar sus funciones, y dictar una Constitución al estilo cubano, donde ya no cabrán partidos políticos de oposición, elecciones libres ni instituciones independientes. Ahí también se terminará de rebelión de la Fiscal General Luis Ortega, vieja militante chavista, que había osado a declararse independiente del gobierno de Maduro y defensora del Estado de Derecho – y para colmo de traición declaró inconstitucional la composición y la actuación del Tribunal Supremo de Justicia y la convocatoria de la Constituyente.

Regresemos a la frase de Lorena Peña, identificando como obstáculos para el gobierno del FMLN la existencia de una Sala de lo Constitucional independiente y de una oposición que no se alinea. Ahí encontramos la explicación del hecho, de otra manera difícil de entender, de la alineación incondicional del FMLN y del gobierno de El Salvador con Maduro y su golpe contra la Constitución. Se ven en la misma situación, enfrentando los mismos obstáculos, incapaces de recuperar el apoyo popular, y ambos están decididos a remover los obstáculos constitucionales para mantenerse gobernando. La Venezuela de Maduro sigue siendo el faro que ilumina el camino del FMLN.

Una Venezuela democrática para todos. De Gustavo Duhamel

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Gustavo Duhamel es director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

Me siento en la obligación de defender los valores democráticos fundamentales, evitando que la sangre de nuestros compatriotas continúe siendo derramada.

Gustavo Duhamel, 19 julio 2017 / EL PAIS

el paisSon días cruciales para el presente y futuro de Venezuela. Mi país vive momentos oscuros y complicados, recorriendo un peligroso camino que nos lleva inevitablemente a la ruptura de nuestras más profundas tradiciones republicanas.

Nos encontramos en una bifurcación de tal importancia que todos los ciudadanos tenemos el deber de hacer aquello que esté a nuestro alcance para superar la situación actual. Al igual que muchos otros venezolanos, me siento en la obligación personal de ayudar en la más importante tarea del presente: defender los valores democráticos fundamentales, evitando así que la sangre de nuestros compatriotas continúe siendo derramada.

Como director de orquesta, he aprendido que nuestra sociedad, al igual que una orquesta sinfónica, está formada por un gran número de personas, todas ellas diferentes, singulares e irreductibles; todas ellas con sus propias ideas, convicciones y visiones del mundo. Esta maravillosa diversidad conlleva a que en la política, al igual que en la música, no existan las verdades absolutas y que para prosperar como sociedades –al igual que para alcanzar la excelencia musical– debamos crear un marco de referencia común en el que todas las individualidades se sientan incluidas más allá de sus diferencias. Un marco de referencia que contribuya a evitar el ruido y la cacofonía del desencuentro, permitiendo afinar un acuerdo que, desde la pluralidad y las divergencias, logre alcanzar una armonía política y social.

 

Los venezolanos aún no nos hemos podido
manifestar públicamente a través de una
consulta popular previa y vinculante

Desde esta fe inquebrantable en el respeto a la diversidad humana, siento la necesidad y la obligación como ciudadano venezolano de manifestarme en contra de las elecciones para conformar una Asamblea Nacional Constituyente en los términos en que fueron convocadas por el Gobierno de Venezuela para el próximo 30 de julio.

La forma en que las autoridades de mi país han llevado adelante esta medida no hace más que avivar el conflicto nacional antes que solucionarlo. Nuestro marco constitucional vigente no ha sido respetado. A pesar de los eventos del pasado domingo, en los que millones de mis compatriotas –en Venezuela y en el exterior– expresaron su rechazo a los planes gubernamentales, los venezolanos aún no nos hemos podido manifestar públicamente a través de una consulta popular previa y vinculante. La voluntad del pueblo debe poder expresarse libremente por medio de los canales institucionales establecidos en nuestra constitución nacional.

Pido encarecidamente al Gobierno venezolano que suspenda la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente; pido encarecidamente a todos los líderes políticos sin excepción que cumplan con su responsabilidad como representantes del pueblo venezolano y se encarguen de crear las condiciones necesarias para lograr un nuevo marco de convivencia. Nuestro país necesita urgentemente sentar las bases de un orden democrático que garantice la paz social, la seguridad, el bienestar y el futuro próspero de nuestros niños, niñas y jóvenes.

Pido encarecidamente al Gobierno venezolano
que suspenda la convocatoria a la
Asamblea Nacional Constituyente

No puede haber dos constituciones, ni dos procesos electorales, ni dos Asambleas. Venezuela es una sola nación, un solo país en el que cabemos todos y en donde todas las sensibilidades han de participar y expresarse libremente, sin temor a la represalia, la violencia, la inseguridad en las calles y la represión. Buscar la victoria a través de la fuerza y la imposición de las ideas propias es y será siempre una derrota colectiva para Venezuela. La única victoria posible y legítima debe darse a través de las urnas, el diálogo constructivo, la negociación y el más absoluto respeto a las leyes que nos gobiernan.

Pienso en todas las víctimas mortales de estos meses con gran angustia y dolor; no pueden imaginarse lo que me duele mi país. Pero también pienso en algunos de los eventos recientes de mi país como momentos de gran esperanza, como primeros pasos y oportunidades reales de cambio que se abren para Venezuela.

Los venezolanos necesitamos de estos momentos de esperanza para poder recuperar al fin la armonía que tanto anhelamos. Porque tener la voluntad de encontrar soluciones significa generar esperanza, significa creer en un proyecto colectivo, plural e integrador de país, significa creer en un futuro mejor para nuestros hijos. Tener voluntad de encontrar soluciones significa, en última instancia, creer en una Venezuela democrática, pacífica y alineada en la búsqueda de mejores condiciones de vida para todos y todas.

Yo creo en esa Venezuela.

Guerra al pueblo. De Fernando Mires

Maduro ha revelado el motivo que lo llevó a convertirse en un sangriento dictador. Este no ha sido otro que impedir las elecciones a cualquier precio.

Fernando Mires, 2 julio 2017 / TALCUAL

La frase de Nicolás Maduro ha recorrido el mundo. Como si hubiera faltado algo –un matiz, un tono, una coma– para que todos supieran lo que ha llegado a ser, Maduro mismo, sin que nadie se lo pidiera, se encargó de confirmarlo. Para que la última brizna de duda se la lleve el viento.

Lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas. Esa es la frase gloriosa con la cual Maduro pasará a figurar en la historia universal de la infamia.

Y sin embargo, quizás por primera vez en su vida política, Maduro ha dicho una verdad. Pues toda su gestión presidencial, a partir del 6-D -cuando la ciudadanía estampó su mayoría incuestionable en las urnas- ha sido tratar de imponer con las armas lo que ha sido incapaz de lograr con los votos. Es por eso que, de un modo más preciso que cualquier politólogo, el dictador ha señalado cual es la contradicción principal de su país. A un lado, la ciudadanía. Al otro, una dictadura militar y anti-electoral.

Maduro ha revelado el motivo que lo llevó a convertirse en un sangriento dictador. Este no ha sido otro que impedir las elecciones a cualquier precio. Robó, gracias a la complicidad de la CNE de Tibisay Lucena, las elecciones revocatorias, inscritas en la Constitución por el propio Chávez. Robó las elecciones regionales del 2016 y las del 2017. Y al fin, no pudiendo justificar el robo de más elecciones, robó a toda la Constitución, sustituyéndola por una Constituyente Comunal cuyo objetivo principal es suprimir el sufragio universal.

Con toda seguridad a Maduro -así como otros miembros de su secta- aprendió en las escuelas de formación de cuadros de Cuba que las elecciones son un mecanismo de la burguesía para asegurar, mediante la división del pueblo en partidos, su dominación de clase. Tal vez le dijeron que suprimir las elecciones democráticas y sustituirlas por elecciones estamentales era un acto revolucionario. Al fin y al cabo ¿no fue el mismo Chávez un mentor de los llamados Concejos Comunales, supuestos órganos de representación popular llamados a sustituir en un momento determinado al “Estado burgués”?

Lo que, sin embargo, no dijeron a Maduro en Cuba es que el modelo electoral de su Constituyente es exactamente el mismo que impuso Mussolini en Italia, o que entre el estado corporativo de tipo fascista y el estado comunista hay más semejanzas que diferencias. Mucho menos le dijeron que los movimientos socialistas aparecieron por primera vez en Europa levantando las banderas del sufragio universal y que esas banderas fueron después desplegadas por movimientos de mujeres. Así la consigna un hombre /un voto fue cambiada por la de una persona /un voto. Jamás se enteró Maduro de que, precisamente alrededor de las luchas por el sufragio universal fueron articuladas las principales tendencias políticas de la democracia moderna: la liberal, la socialista y la social-cristiana.

Maduro nunca llegó a saber –nadie se lo enseñó en Cuba- que el sufragio universal es una de las conquistas más grandes de la humanidad y por alcanzarla murieron muchos, como hoy están muriendo muchos en Venezuela por defenderla. Por esas razones Maduro nunca logrará entender que en Venezuela se está escribiendo un capítulo más de esa muy larga historia del sufragio universal, vale decir, la gesta de un pueblo luchando en defensa de su soberanía y de su ciudadanía.

Luisa Ortega Díaz, la fiscal constitucionalista, dio justo en el clavo: los derechos humanos tienen un carácter progresivo, afirmó. La Constituyente de Maduro, en cambio, es regresiva. Dicha frase la llevaría a romper con el régimen. En otras palabras, Ortega Díaz dijo a Maduro, tú eres un reaccionario, así como reaccionarios son todos los que te secundan.

La Constituyente significa un enorme retroceso histórico: el regreso al orden político estamental pre-democrático. Esa barbaridad es la que intenta imponer Maduro a sangre y fuego por sobre la sociedad política moderna. Retroceso histórico imposible de ser aplicado en ningún país republicano, ni siquiera en Turquía o en Rusia. Así se explica por qué la Constitución del 99 ha pasado a convertirse en el catalizador de todas las demandas políticas y sociales de la nación venezolana. La contradicción -así lo estipuló el mismo Maduro en un momento de macabra lucidez- es efectivamente la que se da entre los votos y las armas, o lo que es igual: entre el pueblo y las balas. Maduro, como si alguna vez hubiera leído a Freud, se asumió a sí mismo como representante político del principio de la muerte.

Lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas. Con esa frase Maduro, secundado por Cabello, ha declarado la guerra a su propio pueblo. Ningún dictador se había atrevido a expresar esa verdad con tanta brutalidad. Su dudoso mérito histórico fue haberla dicho por primera vez. Su lucha, si es que podemos llamarla así, no es por más votos –es la diferencia con su antecesor Chávez- sino en contra de los votos.

Maduro al fin solo dijo lo que ha hecho, hace y hará si su dictadura logra imponerse sobre la inmensa mayoría de la nación. Con cuánta razón, Ramón Guillermo Aveledo, guardando las formas de su caballerosa apostura, respondió a la ya famosa frase de Maduro con un twitter que se volvió viral: “Presidente, lo que en democracia no se consigue con los votos, no existe”.

La insurrección constitucional que tiene lugar en Venezuela nació en defensa del voto y en contra de las armas. En defensa del voto han muerto muchos jóvenes y, lamentablemente, mientras Maduro y su secta se mantengan en el poder, muchos seguirán muriendo. La defensa del voto ha desnudado el carácter dictatorial y asesino del régimen.

No el voto -eso es lo que no logran entender los extremistas de la oposición quienes coincidiendo con Maduro acusan a los defensores del voto de “electoralistas”- sino la defensa del voto será la razón que llevará a la caída de la dictadura, tal como ordenan los artículos 333 y 350 de la Constitución.

El voto en sí no es un arma. Pero siendo negado puede llegar a ser más efectivo que todas las balas. Los estudiantes, los profesionales, los intelectuales, las madres y las abuelas, las iglesias, los chavistas y militares constitucionales, y no por último, los pobres urbanos y semiurbanos, están en estos momentos concertando sus fuerzas y acciones en defensa del derecho político más elemental de nuestro tiempo: el del sufragio universal.

Frente a una coalición nacional tan amplia, ninguna dictadura, por más armada que sea, logrará imponerse. La defensa de los votos –como ya ha sucedido en otras gestas democráticas- vencerá nuevamente a las armas.

Los sonidos del futuro. De Alberto Barrera Tyszka

ALBERTO BARRERA TYSZKA, GUIONISTA, ESCRITOR Y COLUMNISTA VENEZOLANO

Alberto Barrera Tyszka, 28 mayo 2017 / PRODAVINCI

¿Cuál es la razón, cuál es el verdadero motivo? ¿Alguien sabe realmente por qué lo hizo? ¿Porque desde niño, por ejemplo, siempre anheló ser Richard Clayderman y ahora por fin logra cumplir su sueño? ¿Porque se cansó de bailar salsa?  ¿O porque es un cretino atómico y piensa que el país entero ansía verlo martillando un piano? ¿Porque realmente cree que sabe tocar y no tiene ni un gramo de miedo escénico? ¿Porque un asesor cubano dijo que un mini recital de ese tipo deprimiría a la oposición? ¿O quizás porque quiere impresionar y reconquistar a Gustavo Dudamel? ¿O porque quiere que –de cualquier manera y en cualquier tono- hablen sobre él? ¿Porque tal vez desea mostrarle al país que, además de no tener carisma ni popularidad, tampoco tiene oído? ¿Porque anda en modo romántico y–tan cuchi- Cilia se lo pidió? ¿Porque maltratar un piano es una acción revolucionaria? ¿Porque no tiene absolutamente nada más ni mejor qué hacer?

Cualquier especulación es válida. Incluso la más incoherente, las más absurda. En la locura del oficialismo ya todo cabe. Voy a aventurar una teoría que probablemente no sea cierta pero que, al menos, me sirve para mudar un poco la esquina de este domingo.  Yo creo que Ernesto Villegas, en otro arranque de honestidad periodística y de sagacidad comunicacional, ideó ese momento de inspiración musical para tratar de desviar la atención pública, para robarle interés y cámara a la Fiscal Luisa Ortega Díaz.  Esta semana, ella es nuevamente una noticia incómoda. Ya no saben qué hacer para callarla. Para la revolución, no hay nada más subversivo que un ciudadano independiente.

Es probable que, en su interior, Luisa Ortega Díaz simpatice aun con el chavismo. O al menos con algunos ideales e ilusiones que Chávez propuso a finales del siglo pasado. Es probable, por ejemplo, que personalmente Luisa Ortega Díaz se sienta mucho más cerca de Mari Pili Hernández que de María Corina Machado.  Y es natural y saludable que sea así. Y tiene además todo el derecho de sentirse de ese modo.  Pero la diferencia está en que ahora nada de eso define la actuación de la Fiscal General de la República.  Desde la institucionalidad, de pronto, Luisa Ortega Díaz le ha regresado al país la posibilidad de la verdad.

El trabajo de la Fiscalía ante la violencia que nos está sacudiendo es una hazaña sin precedentes en los últimos años. Sin ningún alharaca, sin anuncios rimbombantes ni promesas grandilocuentes, sin otra pretensión que la de cumplir cabalmente con su deber, la Fiscalía está ofreciendo una alternativa ante la versión hegemónica que impone el poder, ante el mareo desaforado que produce la polarización.  El caso del asesinato de Juan Pernalete no puede ser más emblemático.  Sin proponérselo, tan solo tratando de hacer bien lo que toca, la Fiscalía desnuda otro crimen: el engaño de los poderosos, la calumnia y la difamación con que la que el gobierno distorsiona la realidad y manipula mediáticamente lo sucedido.

Una acción institucional que no se somete al control de las cúpulas, deja al descubierto todo el espectáculo de mentiras que construye la élite que domina al país.  Miente descaradamente el General Reverol cada vez que habla de la “violencia terrorista de la derecha”. Miente sin pudor Vladimir Padrino cuando oculta y niega la acción salvaje que ordenan ejercer a los soldados. Mienten groseramente Ernesto Villegas y Diosdado Cabello cuando deforman lo ocurrido y arman un caso falso para acusar de homicidio a 2 jóvenes inocentes. No lo digo yo. No lo dice la oposición. Lo dice el Poder Moral.

Basta con ver la reacción instantánea en contra de la Fiscal para constatar la idea que oficialismo tiene del Estado y de las instituciones.  Las últimas acciones de Luisa Ortega Díaz han servido también para – de manera involuntaria- mostrarle al país la irracionalidad con que funciona el gobierno.  No se han dado tiempo ni siquiera para construir un breve argumento. Han saltado, sin lógica y sin razones, a pedir la cabeza de la Fiscal, a descalificar, a acusar, a amenazar.  Y estos mismos enloquecidos, incapaces de respetar la autonomía de cualquier institución, son los que afirman que la Constitución del 99 ya no sirve, los que pretenden cambiar las leyes y reinventar un nuevo Estado.

Se acostumbraron a desacreditar fácilmente cualquier disidencia. Pero no pueden desautorizar las voces de la Fiscalía.  Ahí están, esos son los sonidos del futuro. La diversidad política y la independencia institucional. El camino para reencontrarnos con una verdad común.  Mientras, Nicolás Maduro frente al teclado representa el torpe ruido del pasado. El fracaso de un dictador que, después de ordenar que se reprima al pueblo, finge tocar piano en la inmensa soledad de un teatro vacío.

El ejemplo de Venezuela: el fracaso y la impunidad total de la dictadura. De Alberto Arene

Contra semejante ejemplo, Sr. secretario general del FMLN, lucharemos sin tregua ni pausa millones de ciudadanos por la libertad, la democracia, la justicia y la prosperidad de El Salvador.

Alberto Arene, 5 mayo 2017 / LPG

Después del fracaso de la reunión de la CELAC a la que convocó el gobierno salvadoreño a petición del venezolano, el secretario general del FMLN –Medardo González– acompañado de la canciller venezolana –Delcy Rodríguez– afirmó en un acto público “que Venezuela es un ejemplo…

Debemos aprender a ver cómo se lucha, en Venezuela, por mantener el poder para el pueblo trabajador”. Al observar la actuación del gobierno este año, es claro cómo lucha el chavismo por mantener el poder: al margen de la ley y por la fuerza. Y también lo es el ejemplo de Venezuela: el fracaso e impunidad total de la dictadura.

Después de perder contundentemente las elecciones legislativas con la oposición que ganó dos tercios de los diputados en diciembre de 2015, dio inicio la última etapa del ejercicio del poder chavista caracterizada por la eliminación de las últimas formas de legalidad: 1. La Asamblea Nacional saliente eligió, violando procedimientos y requerimientos, a 34 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), antes de la toma de posesión de la nueva Asamblea Nacional (AN). 2. El primer acto del TSJ fue admitir un recurso para impugnar la elección de 8 diputados de la oposición en la nueva AN, ordenando suspender la proclamación de tres diputados del estado Amazonas que ganó la oposición, robándoles la mayoría calificada. 3. La AN proclama electos a los 3 diputados indígenas de Amazonas, ante lo cual el Tribunal Supremo Electoral les advierte que de mantenerlos entrarían en desacato. La AN decide desincorporarlos. 4. El gobierno impidió la convocatoria al referéndum revocatorio solicitada por la oposición después de que esta logró las firmas correspondientes. Cinco tribunales estadales aceptaron recursos de impugnación de las firmas, presentadas por el oficialismo. 5. El gobierno ignoró las obligaciones frente a la AN y las 23 leyes que emitió. 6 El TSJ declaró ilegales las 23 leyes emitidas por la AN. 7. La AN reincorporó a los 3 diputados suspendidos por la cual el TSJ la declara en desacato invalidando las decisiones del parlamento. 8. El TSJ emitió dos sentencias eliminando la inmunidad parlamentaria y asumiendo las funciones de la AN. 9. La fiscal general de la república, Luisa Ortega Díaz, históricamente alineada con el chavismo, afirmó que dichas sentencias constituyen una ruptura del orden constitucional. 10. Maduro convoca a reunión de los diferentes poderes para superar el impase. Horas después el TSJ revoca las sentencias “devolviéndole los poderes” a la AN. 11. La oposición declara que la sentencia constituye un golpe de Estado llamando a protestar en la calle, exigiendo la destitución de los magistrados del TSJ así como la realización de elecciones. 12. El presidente Maduro convocó a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria para redactar una nueva constitución, derogando la que fue liderada y promulgada por el presidente Chávez.

Mientras el régimen eliminaba las últimas formas de legalidad, aumentó correlativamente la protesta nacional y el aislamiento del régimen en el sistema interamericano y en el mundo, incrementando la represión. Los muertos durante las protestas suman ya 31 personas, los heridos más de 400 y los detenidos más de 1,500. Al mismo tiempo, la escasez de alimentos, medicinas y servicios públicos diversos se agudiza, acompañada de una inflación galopante que afecta particularmente a los pobres. Todos los logros de los primeros años de la llamada revolución se han esfumado y muchos indicadores sociales se han deteriorado respecto al año en que Chávez asumió el poder.

Al observar la actuación del gobierno este año, es claro cómo lucha el chavismo por mantener el poder: al margen de la ley y por la fuerza. Y también lo es el ejemplo de Venezuela después de 18 años de chavismo controlando todos los poderes. El fracaso total de este proyecto es acompañado ahora de la impunidad total de la dictadura. Contra semejante ejemplo, Sr. secretario general del FMLN, lucharemos sin tregua ni pausa millones de ciudadanos por la libertad, la democracia, la justicia y la prosperidad de El Salvador.

Frenar a Maduro. Editorial El País

La comunidad internacional debe actuar contra el régimen venezolano.

 

Editorial, 3 mayo 2017 / EL PAIS

En lugar de liberar a los presos políticos, convocar elecciones presidenciales y dar así una salida democrática a la crisis institucional que vive Venezuela, el presidente Nicolás Maduro ha decidido dinamitar el orden constitucional de su país. Fracasado su empeño en despojar de sus poderes a la Asamblea Nacional, Maduro quiere ahora dotarse de una legalidad a su medida en la que no quepa ninguna oposición a su régimen.

Con su amenaza de ruptura definitiva con el orden constitucional vigente, Maduro coloca a Venezuela ante la disyuntiva más dramática de las últimas décadas. Usando su habitual lenguaje incendiario, el mandatario venezolano plantea a los ciudadanos que la alternativa a sus planes es la confrontación. Su apelación —criticada incluso desde el chavismo— a entes sin fundamento jurídico alguno como “los poderes originarios” y la delirante definición de un proyecto constituyente en el que participarían 500 “representantes de la comunidad” que nadie sabe cómo se elegirían (aunque sí a quién servirían) dibujan a un presidente decidido a convertir a su país en una dictadura con él al frente.

La soberanía popular de Venezuela está representada de forma legítima por la Asamblea Nacional, elegida democráticamente en diciembre de 2015 y en la que la oposición tiene una mayoría incontestable. Maduro ha tratado por todos los medios —legales e ilegales— de privarla de su derecho y obligación de legislar. Su mandato no puede ser anulado con el pretexto de convocar un proceso constituyente. Y la Constitución venezolana —impulsada por el propio Hugo Chávez— no puede ser anulada por la mera voluntad de un gobernante acorralado, incapaz de lidiar con la crisis económica y sin ningún diálogo con la oposición.

Durante más de un año, Maduro ha dejado escapar oportunidades que no solo hubieran supuesto una buena solución para Venezuela, sino que incluso le hubieran permitido salir airoso de la situación. Ha despreciado los llamamientos, intermediaciones y buenos oficios de personalidades, organizaciones y Estados que se han ofrecido a colaborar en la consecución de un acuerdo con esa mayoría de venezolanos a los que él pretende dejar al margen de la ley. Incluso ha despreciado e ignorado la tremenda penuria de su pueblo mediante el recurso a inconsistentes promesas imposibles de cumplir.

Ni la comunidad latinoamericana ni la europea pueden consentir que Maduro y sus colaboradores acaben con la Constitución, la Asamblea y, por tanto, con la democracia y las libertades de los venezolanos. Tanto la OEA como la Unión Europea deberían advertir al régimen venezolano de las serias consecuencias (incluyendo la posibilidad de imponer sanciones, como la prohibición de viajar y la congelación de activos en el extranjero) a las que se exponen sus dirigentes si deciden seguir por ese camino. Y España, como puente y representante de los valores democráticos que hermanan a ambos continentes, debería implicarse a fondo en la supervivencia de la democracia en Venezuela.

La respuesta del presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges: