Congreso FMLN

Encuesta Predictiva/El Diario de Hoy

La nueva encuesta de El Diario de Hoy,
realizada por “Predictiva”

17 diciembre 2015 / EDH

diario hoy

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El 79% de ciudadanos quiere irse del país en busca de oportunidades

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Las ideas que debatió en secreto el FMLN

En el primer congreso del FMLN, actividad cuyo propósito principal era en teoría debatir, no se debatió quién debe dirigir el partido de izquierdas. El Frente apuesta por sus viejos líderes y por el continuismo, y los documentos de su congreso revelan que el partido en el gobierno tiene entre sus propósitos “desprivatizar los bienes y servicios” y “detener, revertir e impedir el uso, abuso y manipulación de las facultades de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia”.

Sergio Arauz, 23 noviembre 2015 / EL FARO

el faroEl FMLN ha estado revisando sus cimientos y su horizonte. Durante más de tres meses, la dirigencia del partido sometió al debate de sus militantes más confiables, de los que considera más leales, tres documentos de circulación restringida y uso exclusivo de esa parte de la militancia, en los que perfila sus principios, modelo de organización y líneas estratégicas. Los pasados 6, 7 y 8 de noviembre celebró su Primer Congreso nacional; y el domingo 22 eligió, mediante urnas repartidas por todo el país, su dirigencia. La votación favoreció a la actual jefatura del partido y reasentó en la Secretaría General a Medardo González, que ya lleva once años en el cargo. Era de esperar: se trató de una elección interna con candidatura única.

Pero si la votación era un trámite, uno de los textos para el debate interno, titulado  “Lineamientos para el trabajo del partido”, revela en 126 hipótesis el rumbo que el Frente Farabundo Martí se marca para los próximos años. En 35 páginas, esta pieza recoge los que la dirección efemelenista cree que son los principales desafíos del partido que desde 2009 ocupa el gobierno y cumplirá en junio de 2016 siete años en la Presidencia de la República. Uno de los centrales es, explícitamente, conservar el poder. En discusión privada, la dirección planteó la necesidad de lograr una cadena de triunfos en las próximas elecciones presidenciales “para desmontar el neoliberalismo y derrotar a la oligarquía”, en palabras del mismo texto.

Los “principales desafíos inmediatos del FMLN”, dice prosáicamente el subtítulo del documento, tras el cual se desarrollan sus objetivos generales: “Urge establecer una correlación política de fuerzas que permita: el completo y definitivo desmontaje  del neoliberalismo, incluida la desprivatización de los bienes y servicios estratégicos; el desalojo de personeros y testaferros de la oligarquía enquistados en poderes e instituciones del Estado; la derrota de la multifacética y sistemática estrategia de boicot y sabotaje a la gestión de gobierno del FMLN; y el despeje de los escollos en el camino a la revolución democrática.”

La tesis sobre la estrategia del boicot y sabotaje la desarrollan de la siguiente manera: la dirección del partido alertó a sus bases de un supuesto plan para fomentar la desideologización del FMLN, y que pretende por esa vía “debilitar y desarticular su estructura organizativa para privarlo de la capacidad de funcionar con efectividad”, “promover la división entre su dirección y sus bases, y dentro del partido en general” y “sembrar y atizar la indisciplina, para impedirle actuar con la fortaleza y solidez derivadas de la unidad y la cohesión ideológica y política”.

El partido, que durante 2015 denunció un presunto plan de la derecha y cualquier medio de comunicación crítico para dar un “golpe blando” al Ejecutivo, y que desde 2011 está en abierto conflicto con la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), acusa en su documento interno a la Sala de abusar de sus facultades y la señala como uno de los adversarios a derrotar. Es la tesis 62, que dice literalmente: “Crear la correlación social y política de fuerzas necesarias para detener, revertir e impedir el uso, abuso y manipulación de las facultades de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia como instrumento de la oligarquía y su partido Arena, a través del cual busca revertir avances democráticos alcanzados a raíz de los acuerdos de paz.”

El FMLN hizo su propia evaluación del primer año del gobierno en que son socios con el presidente Mauricio Funes. Los efemelenistas dijeron sentirse satisfechos de lo hecho hasta hoy. Atrás, a la derecha, un retrato hace memoria del ex dirigente Schafik Hándal, quien una vez advirtió que Funes no podía ser candidato presidencial del FMLN porque solo quería usar al partido como escalera para llegar al poder.

La cúpula del FMLN, en una conferencia de prensa en 2010. Atrás, a la derecha, un retrato del exdirigente Schafik Hándal, quien una vez advirtió que Mauricio Funes no podía ser candidato presidencial del Frente porque solo quería usar al partido como escalera para llegar al poder. / Archivo El Faro

En concordancia, una de las conclusiones del Congreso del FMLN que se cerró el pasado domingo 8 es que la Sala de lo Constitucional procura “iniciativas jurídicas destinadas a coartar la libertad de las y los militantes de los partidos políticos de desempeñarse (al mismo tiempo) como miembros de la Corte Suprema de Justicia, Tribunal Suprema Electoral, Corte de Cuentas y Consejo Nacional de la Judicatura.”

En resoluciones de julio y septiembre de este año, la Sala resolvió que la Constitución inhabilita a militantes de partidos políticos para integrar la dirección de organismos de control estatal, con el argumento de que si un funcionario tiene intereses partidarios claros estos le impedirían la independencia necesaria para escrutar a instituciones estatales que están integradas esencialmente por personas que representan a partidos políticos. Ya en 2013 la misma Sala destituyó al recién nombrado presidente de la Corte Suprema, Salomón Padilla, por sus vínculos con el FMLN.

El documento del FMLN alude también al problema de seguridad. Lo reconoce explícitamente como una pared que se interpone en el camino al desarrollo. Es la hipótesis número 49 la que dimensiona el impacto de la delincuencia. “Las pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico provocan una grave afectación a la seguridad ciudadana y la calidad de vida de la población, destruyen el tejido social y la unidad familiar, e infligen considerable daño a la economía, todo lo cual constituye un serio obstáculo para el desarrollo económico, político, social y cultural de la nación, y por tanto, para el avance de la transición democrática revolucionaria impulsada por el FMLN”. La conclusión es que “el principal desafío que tiene nuestro partido es brindarle todo nuestro apoyo político al combate contra estos flagelos.”

El Salvador atraviesa en 2015 una agudización de la violencia y ha alcanzado niveles de homicidios que no se veían desde los años 90. El nuestro terminará el año casi con seguridad como el país más violento del mundo, con una tasa de homicidios de alrededor de 100 por cada 100 mil habitantes. Es decir, un homicidio anual por cada mil habitantes. El gobierno de Salvador Sánchez Cerén, que desde inicios de año ha impulsado una estrategia de choque frontal con las pandillas que ha contribuido al incremento de la violencia y alentado casos de ejecuciones extrajudiciales, ha criticado públicamente a los medios de comunicación por destacar la escalada de violencia y algunos funcionarios, como el ministro de Seguridad, Benito Lara, han asegurado que aunque hay un problema importante de violencia, el nivel con que a veces se refleja en la prensa “es solo una percepción”.

Disentir en silencio

Durante los más de tres meses en que se realizaron las sesiones internas de consulta y el Congreso del día 8, los efemelenistas participantes tenían vetado divulgar detalles del ejercicio. Carlos tiene 20 años de militar en el partido de la exguerrilla y participó en tres sesiones de discusión. Habló con El Faro solo tras el compromiso de que no se revelará su nombre real. “Es que nos pusieron condiciones bien claras y no quiero que me despidan”, dijo. Carlos es empleado de gobierno. Lo que él cuenta concuerda con lo explicado con otras fuentes del partido de izquierda que también hablaron solo bajo la condición de que no se revelara su identidad.

Para participar en el Congreso, dijo, los coordinadores de cada asamblea de 30 militantes explicaban las reglas básicas: se permitía disentir en la intimidad de las asambleas, pero no tenían permiso para divulgar los temas debatidos en la asamblea, y cuando no hubiera acuerdo sobre un punto este se sometería a votación y se resolvería según decidiera la mayoría. Tampoco podían hacer copias ni llevarse los documentos utilizados en las asambleas internas.

Carlos opina que algunos puntos importantes de la vida del partido y del gobierno se trataron con demasiada superficialidad. “Creo que no se habló a profundidad de la calidad de las alianzas, por ejemplo, de la parte del pastel que gobierna Gana”, dijo, en referencia a los funcionarios vinculados al partido de derecha -una escisión de Arena que desde 2010 tiene un pacto permanente de gobernabilidad legislativa con el Frente- que están a la cabeza de algunas instituciones del Ejecutivo, como el Ministerio de Economía. “Tampoco sabemos muy bien quiénes son los aliados”, añadió. Cuando se le preguntó si había expresado esa inquietud durante el congreso, sostuvo que sí, aunque no encontró, dice una respuesta satisfactoria. “De catarsis sí me sirvió”, dice.

Las asambleas del grupo de Carlos se llevaron a cabo en una casa del FMLN en Los Planes de Renderos. Cada militante tenía derecho a intervenir las veces que quisiera, pero el coordinador tenía derecho a establecer un límite de tiempo para la participación de cada integrante en la discusión de cada una de las hipótesis el documento. “Yo creo que nos pusieron a discutir, pero no cambiamos nada fundamental de los documentos que elaboró la Comisión Política”, concluye Carlos. “Yo no sé, ni creo que nadie sepa, he preguntado, cómo se procesaron todas las propuestas de cada asamblea, no sé quién las filtró. Entonces, al final, te estoy hablando paja si te digo si cambiamos algo”.

El Faro también habló con dos congresistas de las asambleas de San Salvador: un empleado de la Asamblea Legislativa y la secretaria de un miembro de la Comisión Política del partido. La condición para hablar fue la misma: no revelar la identidad ni dar detalles de su condición en el partido.

El empleado de la Asamblea Legislativa fue menos crítico que Carlos. “Creo que fue un ejercicio positivo. Muchos criticamos la distancia de la dirigencia con la militancia, los problemas de comunicación, y creo que se nos escuchó”, concluye este efemelenista que conoció los documentos de debate del partido. “Yo creo que eso fue un reconocimiento. Convocaron a gente que está trabajando y que quiere construir”, concluye.

10 mil banderas con astas de bambú fueron repartidas gratis para ondearlas en el mitin del cierre de campaña del FMLN de este sábado en el Paseo General Escalón, en la colonia Escalón, de San Salvador.

Después de las crisis internas de inicios de los años 2000 y la experiencia del gobierno de Mauricio Funes, en el que el partido perdió poder paulatinamente, el Frente ha cerrado espacios a la disidencia interna y los liderazgos no históricos. / Foto archivo El Faro.

 

Según datos de la Comisión Política del FMLN, en las asambleas previas al Congreso de los días 6, 7 y 8 de noviembre, participaron casi 20 mil militantes. Las asambleas previas iniciaron la última semana de julio y concluyeron a finales de octubre.

En su discurso principal durante aquel Congreso, Medardo González explicó a sus militantes lo que consideró un triunfo de los primeros seis años como partido de gobierno: “Con mucho orgullo podemos decir que hemos detenido las medidas neoliberales que benefician a pocas familias en este país y causan daño al pueblo. Estos seis años han servido para eso.”

En el plenario final del Congreso, la dirección del partido también avaló la eliminación de la multiplicidad o dualidad de cargos “en los casos en que sea contraproducente o innecesaria”, aspecto que quedará a evaluación de la dirigencia.

De arriba hacia abajo

El Congreso del Frente, todo su proceso, se organizó mediante un mecanismo de cascada, es decir, de arriba para abajo. El medio centenar de dirigentes nacionales eligieron mil personas de confianza y esas mil personas seleccionaron a su vez a los militantes que integrarían las asambleas. En estas no se discutió la permanencia o sustitución de los dirigentes que integran la Comisión Política o el Consejo Nacional del partido. De hecho, el Frente decidió realizar elecciones internas de dirigentes el domingo 22 de noviembre, pero también de antemano decidió que el sustituto del secretario general, Medardo González, sería el mismo Medardo González.

Marta habló con la condición de presentarla con un nombre ficticio. Es secretaria de un dirigente de la Comisión Política del FMLN. Marta defiende el trabajo de la dirigencia del partido y su continuidad: “No hay corrientes de pensamiento. Óscar (Ortiz) ya está en el gobierno, nadie está pensando en el puesto de Milton (Medardo González)”, cuenta esta militante. Estos deberían ser, en todo caso, los últimos cinco años de Medardo González en el cargo, su tercerá gestión consecutiva -el número máximo permitido por los estatutos del partido- que termina en 2020. “De ahí vamos a ver si sigue una mujer, Norma Guevara o Lorena Peña, eso son los próximos relevos”, propone Marta. En 2020, cuando González deje el cargo a sus 68 años, Guevara tendrá 66 años. Peña, 65.

El seguimiento a las medidas adoptadas en el Congreso será ejecutado por el secretario general del FMLN y el resto de dirigentes que han guiado al partido durante los últimos 11 años. Este grupo ha tenido bajo su responsabilidad nombrar a los últimos dos candidatos presidenciales y mantendrá el control del partido durante al menos cinco años más.

De forma unánime, el Congreso del FMLN también validó como meta algo que hace algún tiempo explicó a El Faro el dirigente José Luis Merino, uno de los tres principales conductores del partido. Merino es uno de los ideólogos efemelenistas, coordinador de los asuntos de Seguridad del partido y el principal asesor de las empresas del grupo Alba. “¿En la izquierda de ustedes, la pluralidad es un valor? ¿Hay cabida para socialcristianos, socialdemócratas?”, le preguntó El Faro en una entrevista en octubre de 2007. “El modelo de partido que se nos dijo que teníamos que construir era un partido pluralista y eso nos descohesionó y comenzaron a penetrar en este partido otras corrientes de pensamiento. Las toleramos y las vimos, pero de repente vimos que estas corrientes de pensamiento estaban perdiendo y pervirtiendo a la gente, a compañeros nuestros, a camaradas nuestros”, respondió Merino aquella vez.

El partido había atravesado desde 1997 hasta 2003 y 2004 un período de enfrentamientos internos sobre el tono en que debía hacer oposición. Finalmente, el sector radical del partido logró expulsar a los reformistas en un intento de uniformar el pensamiento y eliminar la disidencia. El pluralismo, se entiende, es una enfermedad del pasado en el FMLN.

En el documento aprobado por el Congreso del FMLN en noviembre de este 2015, el partido establece que “un elemento esencial del fortalecimiento ideológico y político del FMLN es erradicar de sus filas cualquier vestigio de la ideas reformistas, derrotistas y claudicantes”. Ideas, dice el documento, que plantean “la renuncia explícita a las identidades, objetivos, valores y principios históricos de la izquierda”.

El FMLN, dice la hipótesis 68 de los lineamientos del partido recién aprobados, sufrió en carne propia la experiencia de tener entre sus filas “sectores vacilantes en agentes promotores de la doctrina y la reestructuración neoliberal”. Es una clara alusión a personas como el actual vicepresidente de la República Óscar Ortiz, que se salvó de la purga interna de los años 2003 y 2004. En aquella entrevista con El Faro, Merino también se refirió a Ortiz y al ahora canciller Hugo Martínez. “Tienen que ordenar su pensamiento”, les advirtió, en referencia a que los dos habían intentado tomar el control del partido en 2003 con un movimiento reformista que pretendía mover al FMLN hacia la centroizquierda.

Que el entonces candidato Salvador Sánchez Cerén llamara en 2013 a Ortiz a acompañarlo como candidato a la vicepresidencia en las últimas elecciones presidenciales constituyó una especie de rehabilitación de este grupo de dirigentes del partido, que sobrevivieron a la purgada ala reformista.

Como Ortiz y Hugo Martínez, también el ministro de Obras Públicas Gerson Martínez y el secretario privado de la Presidencia, Manuel Melgar, defendieron en un pasado ideas reformistas en el interior del FMLN. Todos ellos son ahora altos funcionarios de gobierno y participaron en la plenaria del Congreso del Partido, celebrado en el Centro de Ferias y Convenciones. Un ausente relevante en el evento fue, en cambio, el alcalde de San Salvador, Nayib Bukele.

Para allá nos llevan. De Federico Hernández Aguilar

Es tentador preguntarse qué habría sucedido en las elecciones presidenciales del año pasado si el FMLN hubiera celebrado un congreso para aprobar documentos tan trasnochados como los que han circulado por distintos medios en días recientes. Porque si revisamos las declaraciones de los entonces candidatos oficialistas, conceptos como “lucha de clases”, “derecha oligárquica”, “hegemonía de la izquierda”, “lucha contra el imperio”, “Estado propietario de empresas estratégicas”, y un largo etcétera, nunca se escaparon de sus labios. (Eso fue, claro, en días de campaña).

Federico Hernandez,  escritor y director ejecutivo de la Cámara de Comercio

Federico Hernandez, escritor y director ejecutivo de la Cámara de Comercio

Federico Hernández Aguilar, 18 noviembre 2015 / EDH

A nadie que esté medianamente familiarizado con el discurso histórico del Frente podrá extrañarle la crudeza con que el partido reafirma hoy su agenda política. Lo importante, sin embargo, es que los salvadoreños aprendamos a reconocer, a partir de sus propias palabras, qué quiere decirnos el oficialismo cuando nos habla de “democracia”, de “profundización de los cambios” y, sobre todo, de “socialismo salvadoreño”. Examinar esta terminología a la luz de tanto desfase ideológico es crucial para evitar futuros engaños propagandísticos.

El llamado Primer Congreso del FMLN, celebrado entre el 6 y el 8 de noviembre, subraya la necesidad de establecer una “hegemonía” del proyecto de izquierda. Esto no tendría nada de malo si esos “lineamientos para el trabajo del partido” —que así se titula uno de los documentos— fueran independientes de la enorme carga ideológica que les justifica. Pero siendo marxista y leninista el análisis, esa ideología termina imponiendo una retórica absolutista de causas y efectos, con motivos y consecuencias igualmente absolutistas.

Un ejemplo ilustrativo de esta lectura maniquea de la realidad lo encontramos en el punto 15 del citado escrito. Allí se afirma que los Acuerdos de Chapultepec dieron inicio a una etapa histórica con dos transiciones políticamente enfrentadas: “la transición democrática revolucionaria” y “la transición neoliberal” (sic). Tras este reductivo diagnóstico, ya de por sí discutible, el párrafo lanza otra sentencia taxativa: “Ambas son transiciones políticas y económicas, caracterizadas por la contradicción antagónica existente entre ellas, cuyo único desenlace posible es el triunfo absoluto de una sobre la otra”.

Por supuesto, además de declararse “irrenunciablemente comprometido con que ese desenlace sea el triunfo absoluto de la democracia revolucionaria sobre el neoliberalismo” (sic), el FMLN incluye entre los objetivos prioritarios de su programa la erradicación de ese neoliberalismo, resultado lógico de todas las premisas fijadas. Entonces, destruido el adversario, se posibilita la famosa “hegemonía”. No se trata, pues, como han querido matizar algunos voceros del Frente, de un proceso que pretenda respetar la pluralidad de ideas o el equilibrio de poderes, fundamentales en cualquier democracia, sino de legitimar la toma de las instituciones por parte del partido gobernante.

Esta es la razón por la cual se vuelve indispensable para el oficialismo que el Órgano Judicial también esté bajo su control, aunque para disfrazarlo se hable de “detener, revertir e impedir el uso, abuso y manipulación de las facultades de la Sala de lo Constitucional”. De hecho, en lugar de defender la independencia partidaria de los órganos del Estado, el FMLN llama a “identificar y contrarrestar las iniciativas jurídicas destinadas a coartar la libertad de las y los militantes de los partidos políticos de desempeñarse como miembros de la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Cuentas y el Consejo Nacional de la Judicatura” (punto 62). ¿Cómo calificar esta visión de “democrática” si en otro texto se afirma que “el equilibrio político —ojo: ¡el equilibrio político!— le dificulta al FMLN avanzar en la profundización de los cambios”?

Finalmente, en el documento que sirvió para debatir el programa y la estrategia partidista se lee: “Cada espacio que ganamos lo tomamos y en él ejercemos el poder del que disponemos. Los vietnamitas llaman a eso el ejercicio del derecho a ser dueños. Nuestros espacios de poder deben servir para continuar los cambios y fortalecer nuestra correlación de fuerzas”. Bien clarito el método. Más clara todavía la advertencia.

Los documentos del Primer Congreso del FMLN III: Debate sobre el programa y la estategia partidista

Los días 6, 7 y 8 de noviembre de este año, el FMLN celebró su Primer Congreso. Tres documentos, ampliamente discutidos en cientos de reuniones y asambleas preparatorias en todo el país, fueron la base de las deliberaciones en este Congreso. El FMLN hasta la fecha no ha hecho públicos estos 3 documentos. Aqui publicamos el tercer documento, titulado “Documento para el Debate sobre el programa y la estrategia partidista.”

Segunda Vuelta

FMLN va contra Sala Constitucional, medios y empresas

Son las nuevas directrices que el partido oficial detalla en documentos que aprobó ayer en el cierre de su primer Congreso en Feria Internacional.

1447006103588, 9 noviembre 2015 / EDH

diario de hoyTomar el control de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), de los medios de comunicación, reducir la participación de las grandes empresas en la economía nacional para que el Estado tenga un mayor dominio de los recursos, entre ellos, el energético, así como un “mayor peso” estatal en el sistema financiero y en otras áreas sensibles de la población como las pensiones, son algunos de los objetivos que el FMLN se ha trazado en su nueva directriz política.

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Estas estrategias se detallan en los tres documentos que fueron aprobados ayer en su primer Congreso y que definen el rumbo del partido para llevar al país a un “socialismo” que, según el FMLN, sería un sistema “propio”, no una “copia” de otros países como Venezuela, con el fin de crear una “sociedad inclusiva”.

No es la primera vez que el gobierno del FMLN arremete en contra de la Sala de lo Constitucional, además de la dirigencia efemelenista también lo ha hecho el expresidente Mauricio Funes y el presidente Salvador Sánchez Cerén, este último el uno de mayo de este año, en el Día del Trabajo, un sector al que el secretario general del partido, Medardo González, trata de seducir con aumentar el salario mínimo. González reconoció ayer que poco han hecho por este segmento de la población en sus seis años de gobierno. (Ver más en página aparte).

González explicó que los documentos fueron el resultado de 2,200 consultas que el FMLN realizó a nivel nacional en las que participaron 20,000 personas con el apoyo de 950 facilitadores. Los mismos fueron consensuados desde el 6 de noviembre con la militancia, hasta ayer que finalizó el Congreso, al cual asistieron también delegaciones de partidos de izquierda de Cuba, Venezuela, Vietnam y Nicaragua, entre otros países.

Derrotar el sistema “neoliberal” pasa por arribar al control del Órgano Judicial y específicamente de la Sala de lo Constitucional, según se desprende del documento titulado: “Formación Económico-Social de El Salvador”.

“El Órgano Judicial está controlado por la derecha, sobre todo la Sala de lo Constitucional”, reza una parte del considerando 89 de las conclusiones, y más adelante en el 92 dice: “Para derrotar al neoliberalismo hay que cambiar la correlación de fuerzas y debilitar al enemigo principal, integrado por la oligarquía y sus aliados”.

Documento de congreso del FMLN

De hecho, González ocupó ayer buena parte de su discurso de cierre del Congreso en la Feria Internacional para convocar a sus bases a una lucha frontal en contra de la “derecha” y la “oligarquía”.

“En nombre de la Comisión Política los convoco a todos a que avancemos en este proyecto revolucionario y derrotemos a la derecha. La orden ya está dada”, sentenció.

El control de la Sala de lo Constitucional no sólo figura en uno de los documentos, también se menciona en el numeral 62 del denominado: “Lineamientos para el Trabajo del Partido”.

“Crear la correlación social y política de fuerzas necesaria para detener, revertir e impedir el uso, abuso y manipulación de las facultades de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia como instrumento de la oligarquía y su partido ARENA…”, dice el documento.

Al respecto, González afirmó en el discurso de cierre del Congreso que el FMLN está “condenado” a vencer y exhortó a la militancia a no dejarse “engañar” por las “mentiras de la derecha” y acusó a los grandes medios de comunicación y a sus “escribientes” de tildar al gobierno de “incapaz”.

Screen Shot 2015-11-09 at 10.26.27 AMEn el apartado 70 del documento sobre la “Formación Económica-Social de El Salvador”, el FMLN deja claro que no le interesa el “equilibrio político” sino la “hegemonía de la izquierda”.

“El equilibrio de fuerzas entre la izquierda revolucionaria representada por el FMLN y sus aliados, y la ultraderecha reaccionaria representada por ARENA y sus aliados, es un obstáculo para profundizar la transformación económica y social del país. Para romper el equilibrio político será necesario avanzar en lo económico y social del país y lograr la hegemonía de la izquierda…”, se lee en el documento.

Contra medios
En cuanto al manejo de la información que los grandes medios de comunicación hacen, el FMLN también destina varios apartados en los tres documentos, criticando que son parte de los “poderosos instrumentos de lucha político-ideológica” que tiene la “derecha oligárquica” y que “influyen en importantes sectores de la población” y que por eso el Estado debe tener mayor peso en los medios.

El FMLN también asocia en el abanico de “instrumentos” que favorecen a la “derecha”, a los “gremios empresariales, sectores religiosos, intelectuales, la mayoría de universidades privadas y las fundaciones defensoras de sus intereses”. Incluso, dicen que también “influyen en sindicatos del proletariado y en organizaciones campesinas”.

Pero no conforme con esto, el FMLN plantea en el documento: “Debate sobre el Programa y la Estrategia Partidista”, que el Estado debe tener sus propias empresas.

Subraya que debe ser: “Propietario de empresas en ramas estratégicas. Es importante que el Estado tenga un mayor peso en sectores como el financiero, industrias, agro, comercio (especialmente de productos de la canasta básica), energía, recursos hídricos, medios de comunicación, pensiones, transporte…….”, reza el numeral e) del programa 3 que habla sobre las transformaciones económicas y sociales a ejecutar.

Es importante advertir que el gobierno ya ha creado su propio grupo de medios de comunicación y en el sector transporte ha hecho un asocio público privado con el Sistema Integrado de Transporte para el Área Metropolitana de San Salvador (Sitramss).

También desde 2006 varias alcaldías del FMLN crearon la Asociación Intermunicipal Energía para El Salvador (ENEPASA) que dio vida a la millonaria Alba Petróleos a través de un convenio con PDV Caribe, de Venezuela.