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La confianza… De Luis Mario Rodríguez

Ante la posibilidad de un nuevo ejercicio para un acuerdo nacional, es necesario que los facilitadores se enfoquen, desde un inicio, en disminuir y ojalá erradicar la suspicacia de los actores.

Luis Mario RodríguezLuis Mario Rodríguez, 16 febrero 2017 / EDH

Sin confianza no hay acuerdos ni diálogo ni mucho menos desarrollo económico y social. Su ausencia le impide a una nación concertar una visión común de país. Es muy difícil cultivarla cuando, intento tras intento, el engaño la sofoca, la mentira la ahoga y la opacidad la entierra. Por el contrario su práctica habitual permite la construcción de entendimientos, generalmente irreversibles, que fortalecen la institucionalidad, mejoran la calidad de los servicios públicos y procuran oportunidades de crecimiento para todos por igual.

diario hoyCuando en 2002, los miembros del ahora agonizante Consejo Superior del Trabajo (CST), viajamos a España a conocer el Consejo Económico y Social (CES), nos enteramos que en el CES se “construye confianza”. Los pactos y las alianzas se tejen afuera de la organización, en la sede de las gremiales empresariales y en la de los sindicatos. En el CES se sellan las propuestas y se calendariza su puesta en marcha.

Una situación similar aconteció en el CST. Esta instancia surgió en 1994 cuando dejó de operar el Foro para la Concertación Económica y Social, una iniciativa impulsada por el expresidente Alfredo Cristiani en 1992, después de la firma de la paz, para tratar la relación obrero – patronal y para que las aspiraciones de estos y de otros sectores se tradujeran en generación de riqueza, creación de empleo y reducción de la pobreza.

Entre 1999 y 2004, por las funciones propias de la Dirección Ejecutiva de la ANEP, atendí la representación del sector privado en el seno de aquel Consejo tripartito. El trato con los sindicatos siempre fue amable y tolerante y las conversaciones de “doble vía”. Aprendimos a dialogar, a comprender las razones del otro y a discutir un plan que integrara los principios y las convicciones de cada sector. Los debates sobre el respeto de los derechos laborales, la necesidad de cumplir los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificados por El Salvador y la discusión de diferentes proyectos de ley, enfocados a proteger a los trabajadores y a mejorar la productividad empresarial y la competitividad nacional, ocuparon la agenda de las reuniones quincenales que presidía, con la cortesía y formalidad que le caracteriza, el entonces titular del Ministerio de Trabajo, don Jorge Nieto Menéndez.

En 2006, cuando la presión por prorrogar los beneficios comerciales entre la Unión Europea (UE) y El Salvador, como acto previo a la firma del Acuerdo de Asociación Comercial con la UE, alcanzó su límite máximo, la confianza establecida años atrás con los sindicatos en el CST y con algunos diputados del FMLN en la Comisión de Trabajo de la Asamblea Legislativa, permitió la ratificación de los convenios 87 y 98 de la OIT, sobre libertad sindical y negociación colectiva, respectivamente. En ese marco se pactó, en encendidas discusiones,  las limitantes legales y constitucionales que impedirían la sindicalización de los miembros de la PNC y de la Fuerza Armada, así como la prudencia fiscal que debía tenerse en cuenta al momento de negociar las condiciones en los contratos colectivos dentro del sector público.

Esa misma franqueza y cordialidad permitieron que otras ideas rindieran los frutos esperados. Durante el quinquenio 2004-2009 se constituyeron, entre otras comisiones, la de Desarrollo Local y la de Modernización Laboral, ambas dirigidas por la excomisionada para la gobernabilidad democrática, doña Glorita Salguero Gross, de grata recordación. La pluralidad de esas instancias, la metodología empleada, los participantes, los mecanismos para solucionar las diferencias y el buen trato de su coordinadora, así como el seguimiento de los acuerdos, fomentaron un intercambio de conocimiento que finalmente se concretó en varias iniciativas legales, algunas de las cuales recibieron la aprobación de la Asamblea Legislativa. Doña Glorita, como le llamábamos quienes apreciamos su insistente trabajo por “despolarizar” a la política, supo entretejer lazos de confianza entre los que, por sus distintas afinidades ideológicas, acudían a las mesas recelosos, con un enorme escepticismo y con las sospechas de siempre.

Ante la posibilidad de un nuevo ejercicio para un acuerdo nacional, es necesario que los facilitadores se enfoquen, desde un inicio, en disminuir y ojalá erradicar la suspicacia de los actores y en engendrar un ambiente de certidumbre y tranquilidad que perdurará en la medida que se cumplan los compromisos pactados.

Francisco de Sola: “Población no dejará que el FMLN rompa la institucionalidad”

Llama al FMLN a dejar el lenguaje confrontativo y descalificante. Le pide al gobierno generar confianza para unir al país alrededor de proyectos de país como el enfocado a la seguridad.

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Francisco de Sola, ex-presidente de FUSADES y miembro del Consejo Nacional de Crecimiento que la Presidencia constituyó con algunos empresarios a petición del gobierno de Estados Unidos

 

30 noviembre 2015 / EDH

diario hoyPara el ex-presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), el congreso del partido oficial FMLN ha enviado un mensaje “peligroso” y confrontativo al no ocultar su propósito de impulsar su socialismo, hacerse con el control de la Sala de lo Constitucional y crear un Estado que controle todo.

Para Francisco De Sola, el propósito del FMLN de ser un partido hegemónico significa un ataque a la institucionalidad que no resuelve los problemas más acuciantes que viven los salvadoreños, en particular la inseguridad y el débil crecimiento económico ante la falta de confianza para generar empleo, inversión local y extranjera.

Y esa confianza, dice, no se está edificando, sino al contrario, los mensajes que se están enviando desde el partido y el gobierno  ensombrecen el clima para la inversión.

Por otra parte, plantea que la falta de transparencia y comunicación efectiva hacen que no se vea un plan contra la delincuencia y que no invite a unirse todos a ese plan.

Pero más allá de las observaciones, De Sola enfatiza en esta entrevista concedida a El Diario de Hoy, la importancia de proponer y de que surjan “estadistas” desde los partidos con voluntad de  aportar, pero además la necesidad de que el gobierno escuche.

Se han hecho críticas a los planteamientos en el congreso del FMLN de que no es lo más conveniente para el país. ¿Cuál es su visión o llamado a que se genere apertura y diálogo y no enfrentamiento?

Yo coincido en que la ocasión que usó el Frente en su Congreso para que se divulgara su pensamiento en los tres documentos es desafortunado, primero porque lleva un lenguaje sumamente confrontativo y descalificante.

Segundo, que allí estén los principales mandatarios del Ejecutivo, Legislativo y de las bases del partido arropándose en este mensaje, y en especial el presidente de la República, que es el presidente de todos.

Eso desanima a todos los que  creemos que el país es de todos y debemos convivir.

También siento que es desafortunado porque aquí le están hablando a una nueva generación de correligionarios del Frente, que es la generación post Acuerdos de Paz, y esto les infunde rencor, odio, una serie de pensamientos que no son conducentes a ponernos de acuerdo sobre la ruta que debe seguir este país.

Sin embargo, esa es una oportunidad porque indiscutiblemente despierta a la población de que aquí hay que hacer lo posible para ponernos de acuerdo y cambiar de rumbo, y pronto porque vamos muy mal.

¿Y cuál es su llamado?

Mi llamado es a los estadistas de los partidos, y de la sociedad, gente apta que tenga una visión de futuro y de país para tomar esta oportunidad y comenzar a dialogar sobre los temas críticos que nos aquejan.

¿Cuáles son esos temas?

El primero y más obvio es la inseguridad que nos tiene en vilo a todos, no hace distinción de ideología ni de clase; el segundo es empleo, básicamente porque empleo mueve todo, mueve la economía, da dignidad y es el motor del crecimiento, y no lo tenemos.

El tercero es uno fundamental para nuestra democracia y es la institucionalidad. Las leyes y las instituciones nos hacen libres y eso está en acecho, clarísimamente.

Y el último es la transparencia y honestidad. En la población existe una clara y manifiesta, quizá sutil, de que aquí no estamos obrando sobre la mesa limpia y hay mucha gente que se está aprovechando indebidamente, que nos falta sacar a la luz pública para enjuiciar, apartar o condenar lo que se está haciendo mal.

En Venezuela los dirigentes están diciendo que no entregarán el poder aunque gane la oposición. ¿Qué están haciendo los actuales gobernantes del país siguiendo ese denominado faro de luz?

Aquí no hemos llegado al grado de permisibilidad o ausencia de instituciones que permitan eso, honor a nuestra Constitución y al desarrollo político que hemos tenido desde los acuerdos de paz; sin embargo, los lenguajes que se oyeron en ese congreso y que están plasmados en los lineamientos casi indican que pudiera ser una posibilidad de que ocurran estas cosas.

Mi llamado es que tenemos que ser transparentes y abiertos al diálogo para que la población esté muy alerta a las señales que puedan existir de torcer las reglas del juego democrático y de nuestra estructura constitucional.

El FMLN  es una fuerza política de respeto y tienen el derecho de decir lo que quieran hacer, pero también deben saber que hay cosas que no se deben hacer y que no se pueden hacer porque la población no se los va a permitir.

Los pragmatistas filosóficos decían algo muy sencillo pero muy potente: democracia es una conversación y si se  cesan las conversaciones ocurren cosas como en Venezuela.

La conversación es también una voz de alerta: usted no me va hacer cosas indebidas a mí, usted me puede descalificar,  pero eso no me va a parar para seguir trabajando por lo que yo creo.

Como Usted dice, no hemos llegado a cierto punto, pero se plantean situaciones peligrosas como el ataque a la Sala de lo Constitucional.

Institucionalidad es uno de los temas clave porque en la medida que un partido político o un grupo no-partido desprestigie, descalifique y ataque con lenguaje muy agresivo a una de las instituciones clave de esta estructura democrática constitucional que tenemos, causa que la población se obnubile y pierda confianza en esa institución. Y cuando  amenazan elegir como miembros de esa Sala gente partidista, que lleve la línea del partido realmente hay que decirlo, no se va a poder, no vamos  a dejar hacerlo.

Y habrá todo tipo de reacciones dentro de una democracia para evitar que eso ocurra, y como lo han dicho casi literalmente en estos documentos, la reacción es lógica, esto no se debe dejar cumplir.

¿Se recurriría a todos los medios legales para impedirlo?

Ese es el punto.

Ya se ha expresado muchas veces un ataque directo.    Otra institución fundamental es la Fiscalía, y es clave tener una esctructura allí comandada por funcionarios públicos que tengan el estado de Derecho como su misión, su dogma y su mantra. Y ahora  que vamos a elección, esa debería ser la  sine qua non del siguiente Fiscal.

¿Qué otras cosas no debe hacer el FMLN?

Un Estado omnipotente o   con hegemonía de un solo partido es una receta para irnos a un mundo de pobreza porque se tuercen las libertades… la economía se desvirtúa y no es lo que quieren los salvadoreños. Si uno va a lo económico, tenemos un clima de inversión muy malo por una serie de razones y allí hay ciertas cosas que a saber qué quieren hacer.

¿Sobre todo porque tocan el motor de la economía y buscan un Estado controlador?

Un tema que está en la mente de todos es las pensiones, porque la amenaza está en que los ahorros de los que están en este sistema puedan ser trastocados o pudieran desaparecer, y eso no se debería hacer, no se debería cambiar el sistema.

Para crecer necesitamos establecer reglas de juego que mejoren el clima de inversión, y eso se llama confianza. La confianza se desaparece instantáneamente con lenguajes agresivos y promoviendo leyes que son muy peligrosas como la imprescriptibilidad del delito fiscal. Esa es una catástrofe para el pequeño y mediano empresario, para no decir los grandes empresarios.  Las leyes contra la libertad de expresión generan una desconfianza terrible.

¿Vemos cada vez más cargas tributarias, no se sabe cómo se administra ese dinero y la población ya no aguanta?

Para mí, la cifra más llamativa del Digestyc es que necesitamos cada año 60 mil o más empleos para salir adelante y no estamos ni cerca de eso, porque hay más desempleo y mucha más informalidad, cuando existe eso y la economía no crece no le entra al Estado suficiente dinero para poder hacerle frente a sus gastos, y por eso se generan nuevos impuestos  que no necesariamente van a resolver el problema. El problema se resuelve creciendo y poniendo a la gente a trabajar, invirtiendo y atrayendo más inversión de afuera, entonces el enfoque es el que está equivocado. Tampoco tenemos claridad de porqué se está gastando tanto y no se está generando más empleo. Eso genera un círculo vicioso: se endeudan más, hay más impuestos y reducen la confianza  para revertir eso.

¿Qué propuestas tiene usted en materia de seguridad?

La población no entiende cuál es el plan ni cuál es la estrategia, están subiendo los asesinatos, los extorsiones, crece la angustia, y de lo que sí se habla es de cuánto nos va a costar algo que no entendemos. Es una irracionalidad de ellos. Primero, no vamos a resolver la violencia y la prevención si no nos unimos todos; un solo partido o una sola institución no lo va a resolver, pues entonces hay que comunicar para que haya un liderazgo idóneo al reto, y francamente no existe todavía. Seamos objetivos, el FMLN está al mando del Ejecutivo y hay que apoyarlo en la medida que cumpla y nos convenza de que hay un plan que nos unirá a todos para combatir esto y darle el apoyo que se merece.

¿Percibe usted un plan de seguridad, acción del gobierno?

Yo por lo menos no veo cuál es el plan y yo estudio estas cosas, y estoy ansioso de oír un plan coherente, bien estructurado que yo pueda creer, porque me angustia que no estamos haciendo  lo que necesitamos hacer para generar confianza de que ya vamos por el buen camino.

¿Qué otro elemento es clave?

No hay que inventar la rueda, En Colombia se manejó un problema igual o más grave que el nuestro con un llamado a la población que respondió monetariamente para enfrentar el problema, trascendiendo gobierno y fue manejado en una forma público-privado muy inteligente. Y yo sí tengo que marcar aquí que veo una muy gran resistencia de este gobierno en aceptar esa idea, y esa es una de las primeras ideas que hay que convencerlos que hay que hacer.  Es un cúmulo de dinero enorme que va a tomar muchos años en ser desembolsado y entre más profesionalmente se maneje es mejor para todos, eso da confianza y la gente se une en un proyecto así.

¿Qué se necesita hacer en materia de transparencia?

Lo que ha ocurrido en Guatemala es icónico e impresionante, allí ha funcionado, no fue fácil… copiar el modelo de Guatemala posiblemente para la situación nuestra no es lo mejor pero sí el objetivo es claro: eliminar la impunidad, establecer el estado de Derecho,  mejorar  la investigación y el sistema judicial, a través de un esfuerzo de apoyo con injerencia directa y cuanto más pronto lo hagamos mejor, eso va a traer otra vez confianza de la gente en su gobierno.

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País aún tiene oportunidad de unirse, afirma De Sola

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30 noviembre 2015 / EDH

diario hoyPese a sus problemas y diferencias para el empresario Francisco De Sola, el país aún tiene la oportunidad de un reencuentro entre los distintos sectores y para ello hay que dejar de lado las ideologías o dogmatismos y aprovechar el “remanso” de las campañas electorales.

Para De Sola, la situación financiera “demanda que los estadistas se pongan de acuerdo y encuentren solución” a los problemas. Pero apunta una tercera razón para darse esa oportunidad: el país no puede seguir viendo solo hacia adentro y ver hacia afuera, pues a su juicio somos el país menos competitivo de Centroamérica.

“Los vecinos están buscando inversionistas afuera, nosotros no hacemos eso… Entonces la situación económica competitiva nos impone que nos pongamos de acuerdo”, afirma De Sola y ejemplifica en que hace 20 años éramos una potencia cafetera y que ahora Nicaragua produce 4 millones de quintales y Honduras 8 millones, nosotros no llegaremos a 600 mil.

Eso se debe, añade, a “que ha habido un colapso del sistema”, no se está reactivando el agro como se dice, mientras la violencia y la falta de atención y de seguridad tienen despoblado el campo.

“Este es el momento de desgranar las diferencias hacia los meollos, al ADN de los problemas, y estamos de acuerdo en muchas cosas: la pobreza hay que derrotarla, la injusticia también, la democracia hay que enriquecerla”, insta.

Pero insiste que faltan estadistas que devuelvan la confianza, pues el desánimo “es muy peligroso” y si la gente no sabe a dónde va, no le alumbran al final del túnel y el ruido alrededor es negativo, descalificante, despectivo, nace una verdadero desencanto.

Ve “peligrosísimo” que los salvadoreños caigan en la apatía a la situación de violencia y corrupción, y que no exija cuentas a sus gobernantes.

En ese contexto, De Sola aplaude que desde Probidad se están dando pasos “muy buenos” en la investigación del enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos.

Pero además insta a otras instituciones a ser transparentes en el manejo de los recursos. Por ejemplo, dice que la CEL debió haber explicado detalladamente cómo se tomó la decisión de hacer un pago millonario por los trabajos inconclusos de la presa El Chaparral y despejar dudas.

En ese caso, personas como el expresidente Mauricio Funes no deben sentirse ofendidas porque se exija cuentas por eso, sobre todo porque él “hizo su carrera atacando a gente corrupta”.

¿Están surgiendo propuestas al Gobierno y este está escuchándolas?, se le pregunta a De Sola. “Propuestas hay, pero si escuchar redunda en acción no es suficiente”, dice, pues se hace poco por hacer que fluya el comercio a causa de la burocracia. “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, añade el empresario.

De Sola insiste en que oportunidad hay para unirse en un proyecto de país y dejar lenguajes “antidiluvianos” que no abonan. “En el caso personal, aparecemos nombrados como la gente más terrible del mundo y culpables de todos los problemas del país, pero mi actitud es: a mí no me van a sacar de aquí, yo voy a seguir diciendo lo que necesito decir y trabajar por un mejor país”, apunta.

Confianza. De Manuel Hinds

La gente del gobierno y del FMLN oyen con incredulidad las continuas menciones de la falta de confianza como un factor fundamental en la falta de inversión y en la subsecuente falta de crecimiento en la economía. Incluso muchos economistas, un poco desconectados del rumbo actual de las ciencias económicas, tienden a pensar en el crecimiento como un proceso fundamentalmente económico, impulsado por procesos fundamentalmente económicos y por políticas puramente económicas. 

manuel_hindsManuel Hinds, 20 noviembre 2015 / EDH

diario de hoyCrecientemente la economía, como campo de estudio, se ha ido moviendo hacia la lógica de los sistemas complejos, que ahora son la base del estudio de la evolución (la selección natural) y, a través de ella, de la biología, la química, la física y las ciencias de la información y la comunicación. En este salto hacia la complejidad, como tantas otras ciencias, la economía se ha tenido que ir abriendo hacia los problemas confrontados por otras ciencias, como la sociología, la sicología y la historia.  Así como hay fenómenos sociológicos que no pueden entenderse sin compenetrarse con la lógica económica, hay muchos procesos económicos, fundamentales, que no pueden entenderse sin involucrar a la sociología, la sicología y otras ciencias sociales y humanísticas.

Una de las victimas tempranas de la modernización de la economía es el uso del Producto Interno Bruto (PIB) como medida del desarrollo. No es que medir el PIB no sea útil. Es que da muy poca información con respecto a las fuentes de desarrollo y la existencia de crecimiento y, por ende, con respecto a las políticas y acciones que resultan en desarrollo y crecimiento.

Así, por ejemplo, Chile tiene ahora el mismo PIB por habitante que Corea del Sur tenía en 1999 (13,883 dólares GK de 1990, una medida internacionalmente usada para comparar países). Con solo esta información usted tendería a pensar que Chile de ahora está tan desarrollado como la Corea de hace sólo 16 años. Pero nada que ver. Ya para 1999, Corea era una potencia industrial, con grandes empresas conocidas en el mundo entero, como Daewoo, Hyundai, KIA, Ssang Yon LG, Samsung y otras, que producen acero, barcos (los más competitivos en el mundo), automóviles, maquinaria industrial, electrónica, logística, telecomunicaciones, etc. No solo esto. Algunas de estas empresas, como Samsung, ya estaban listas para competir en los estratos más altos de la tecnología de las comunicaciones con gigantes como Apple. Sin pretender disminuir los grandes logros de Chile, ese país es muy eficiente en la minería de cobre, y en la exportación de madera, vinos y pescados. Todavía depende crucialmente de los precios internacionales del cobre para crecer.

No hay duda de que la economía actual de Chile es muy diferente de la economía de Corea de hace dieciséis años. La economía coreana no solo era más sólida, sino también más sofisticadamente compleja, capaz de producir bienes con altísimo valor agregado basados, no en la posesión de minas de algo, o de pescados en sus ríos, sino en la inteligencia de sus ciudadanos. Así, la Corea de 1999 era mucho, muchísimo más rica que Chile, aunque tuviera el mismo PIB que éste tiene ahora.

¿Cómo es que Corea ha logrado este gran desarrollo? A través de grandes y complejas cadenas de empresas que forman enormes bases de conocimiento y de relaciones. Imagine usted todo el conocimiento que se necesita para diseñar y hacer un teléfono inteligente o un carro, y dése cuenta de que todo ese conocimiento no está concentrado en una sola empresa sino en miles de ellas que colaboran para producirlos. La coordinación de toda esta inteligencia para poder producir un articulo triunfador requiere de muchas cosas, pero el cemento que une a todos estos eslabones para construir la cadena productiva es la confianza —la confianza en que lo que promete cada uno de los otros eslabones será cumplido. Uno de los eslabones más grandes es el gobierno. El gobierno tiene que cumplir con educar bien a los estudiantes, con tener excelentes servicios de salud, con mantener la seguridad ciudadana, con proteger los derechos individuales y de propiedad que son los que unen a la cadena entera.

Los que no generan esa confianza condenan al país a vivir de actividades simples, con bajo valor agregado y bajos salarios. Si no tenemos gobiernos que cumplan con ese cometido de dar confianza, estaremos condenados a la mediocridad, ya que aquí ni cobre ni pescados tenemos.