Carlos Martínez

Pandillas no serán incluidas en “segundos acuerdos de paz”. Con el comunicado de las pandillas sobre el tema

Pese a que el Gobierno, los partidos políticos y la Naciones Unidas consideran que resolver la crisis de inseguridad deberá ser uno de los temas prioritarios en un nuevo acuerdo de nación, la misión de la ONU no contempla incluir a las pandillas en una mesa que busque reducir la violencia. Las pandillas han enviado una carta al enviado especial y piden ser escuchadas.

Carlos Martínez, 16 febrero 2017 / EL FARO

el faroLas pandillas no serán parte de los actores incluidos en el nuevo pacto de nación que será mediado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que fue anunciado por el presidente de la República el 16 de enero pasado, durante la conmemoración del aniversario 25 de la firma de los Acuerdos de Paz.

Pese a que la ONU, el Gobierno y los principales partidos políticos estiman que la seguridad pública deberá ser uno de los temas prioritarios en la agenda, dada la escalada de violencia de los últimos años y el control territorial de las pandillas, la definición de una política de seguridad de consenso no pasará por la inclusión de estas organizaciones en las mesas de diálogo.

El 14 de enero, dos días antes de que se hiciera público el retorno de la ONU como mediador, las pandillas hicieron llegar a través de intermediarios una carta a Benito Andión, el enviado especial de la ONU que coordinará este proceso en el que participarán los actores más influyentes del país, incluyendo a todos los partidos políticos. Un mes después de aquella misiva, un miembro del equipo de Andión confirmó a El Faro que las pandillas no estarán en las mesas.

En la carta enviada por las tres principales pandillas  –la MS-13 y las dos facciones del Barrio 18-, estas organziaciones se ponían a disposición del enviado especial de la ONU para colaborar con el proceso.

Según el canciller salvadoreño, Hugo Martínez, será la misión de Naciones Unidas, encabezada por Andión, la que dispondrá de total libertad para decidir quiénes participarán del proceso. Según el miembro del equipo facilitador, aunque se tiene previsto realizar una convocatoria amplia esta no incluirá a ningún representante de las pandillas.

Aunque se ofrecieron a colaborar con el proceso de diálogo, los pandilleros no pedían sostener reuniones directas con el enviado especial. De hecho, en vista de las dificultades que ellos mismos preveían, sugerían tener diálogos indirectos a través de las iglesias que conforman la Iniciativa por la Vida y por la Paz (IPAZ).

“Las iglesias serán incluidas entre los actores, pero eso se había decidido antes de recibir la carta de las pandillas”, explicó la fuente, que adelantó que el tema de seguridad pública será uno de los puntos de la agenda.

Hasta ahora no se han hecho públicos muchos detalles de la misión de la ONU: se desconoce la agenda de temas a tratar; el listado de personas u organizaciones que participarán de los diálogos y los resultados que se esperan del proceso.

En enero de este año, El Faro hizo públicos los ofrecimientos de dos de las pandillas más grandes de El Salvador -la Mara Salvatrucha-13 y la facción Sureños del Barrio 18- que pidieron al gobierno establecer una mesa de diálogo y acompañaron esta iniciativa de varios ofrecimientos: los voceros de la MS-13 dijeron estar dispuestos a negociar incluso su propia desarticulación y el representante de los Sureños puso sobre la mesa el desmantelamiento nacional de las extorsiones y la entrega de cementerios clandestinos.

Aunque los ofrecimientos de las pandillas fueron recibidos con inusual entusiasmo por los partidos de oposición, el gobierno ha mantenido su postura inflexible: no existe ninguna posibilidad de que se abran diálogos con las pandillas.

Mesa de coordinación pandillera

El lunes 13 de febrero, un grupo de pandilleros convocaron a El Faro a una reunión en la que presentaron la “Mesa Coordinadora de Pandillas para el Diálogo”, que, según el boletín de prensa que entregaron “asume las comunicaciones de las pandillas con la Sociedad Civil Salvadoreña y la Comunidad Internacional, y emitirá las declaraciones públicas de las pandillas”.

A la convocatoria asistieron seis pandilleros que se negaron a identificar las pandillas a las que pertenecía cada uno, alegando que a partir de ese momento la mesa asumía la representatividad general de las pandillas y que no emitirían más comunicaciones unilaterales. Los pandilleros tampoco quisieron confirmar si ente ellos había representantes de las tres principales organizaciones criminales.

Los pandilleros compararon esa plataforma con la unión de los cinco ejércitos guerrilleros que dieron vida al FMLN y aseguraron que “aunque todavía hay errores y eso no lo podemos negar”, el objetivo es erradicar la  guerra entre las pandillas para hacer un frente común.

En su comunicado hacen alusión a la carta enviada a Andión: “Hemos comunicado nuestra voluntad al diálogo al emisario del Secretario general de las Naciones Unidas, el embajador Benito Andión, y a varios representantes de gran peso de la sociedad civil salvadoreña. Si existe la posibilidad de un nuevo diálogo nacional en El Salvador, todos tenemos que aportar para crear condiciones para que pueda producir los resultados que espera el pueblo”, dice.

Los pandilleros aseguraron que la Mesa que presentaron retoma los ofrecimientos hechos por la MS-13 y por los Sureños, y que mantendrán su ofrecimiento de diálogo pese al rechazo del gobierno y a la extensión por un año más de las medidas extraordinarias, aprobadas el 9 de febrero por la Asamblea Legislativa.

SEGUNDA VUELTA agrega, para fines de documentación, el comunicado entero de las pandillas que cita el artculo de El Faro:

El comunicado de la "mesa Coordinadora de las pandillas para el diálogo". Fue difundido a los medios el día 15 de febrero 2017

El comunicado de la “mesa Coordinadora de las pandillas para el diálogo”. Fue difundido a los medios el día 15 de febrero 2017

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“Lo que se le olvida al gobierno es que al matarnos están matando a la gente que los llevó al poder”: MS13

La Mara Salvatrucha-13 asegura que la estrategia gubernamental, lejos de arrinconarlos o debilitarlos, les nutre sus filas de nuevos miembros con sed de venganza y que eso les permite estar fuertes y con capacidad para ser “el detonante” de una guerra que conduciría al “caos”. Sin embargo, la pandilla dice que prefiere agotar la opción del diálogo para desactivar la bomba de tiempo.

Placazos de la MS 13 en las viviendas de la Colonia El Rosal, del municipio de Quezaltepeque, en La Libertad. En estas comunidades cercanas al Centro Penal de Quezaltepeque, la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada lanzaron la campaña de borrado de grafitis el 3 de abril de 2016. La MS-13 dice estar dispuesta a incluir en una eventual agenda de diálogo la posible disolución de la pandilla. Foto de Víctor Peña, El Faro.

Placazos de la MS 13 en las viviendas de la Colonia El Rosal, del municipio de Quezaltepeque, en La Libertad. En estas comunidades cercanas al Centro Penal de Quezaltepeque, la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada lanzaron la campaña de borrado de grafitis el 3 de abril de 2016. La MS-13 dice estar dispuesta a incluir en una eventual agenda de diálogo la posible disolución de la pandilla. Foto de Víctor Peña, El Faro.

el faroCarlos Martnez y Roberto Valencia, 9 enero 2017 / EL FARO

La MS-13 asegura haber vivido un proceso de metamorfosis, que ya pasaron los días en que eran “manada” y se ven a sí mismos ahora más sofisticados, más políticos… más temibles; a pesar de los mensajes triunfalistas del gobierno, que repite que las pandillas están en retroceso, desarticuladas y lastimadas íntimamente.

Los voceros de la pandilla más grande de El Salvador lanzan un mensaje que tiene como destinatario al Estado, y ofrecen al presidente y a todos los partidos llevar el conflicto a su terreno, es decir, al de la política. Proponen una mesa de negociación pública y para hacerla atractiva han desbloqueado dos puntos que hace cuatro años -en medio de la Tregua- estaban fuera de cualquier conversación: abrir las puertas para que pandilleros activos abandonen la estructura e incluso para que se discuta una ruta que pueda conducir a la desarticulación de la Mara Salvatrucha-13.

La siguiente es la conversación que dos voceros nacionales de la pandilla sostuvieron con dos reporteros de El Faro a finales del año pasado. El encuentro ocurrió en una de las comunidades en las que esta organización ejerce un poderoso control territorial. Uno de los voceros llevaba consigo unas páginas de papel en las que había escrita una serie de puntos que debían desarrollar en la reunión que tuvo lugar el 21 de diciembre de 2016. Posteriormente, El Faro contactó en tres ocasiones más a los voceros por vía telefónica para precisar e insistir sobre los puntos medulares de la conversación. Este artículo solo recoge el contenido de la primera conversación, que inició con uno de los pandilleros desarrollando el primer punto de su lista:

“Como primer punto, la MS quiere hacer saber al pueblo salvadoreño que no estamos en guerra contra el Estado o contra el gobierno. Punto dos: si así fuera, policías y militantes políticos, y sus familias que viven en las comunidades y barrios que controlamos… sería un caos. Nosotros convivimos con personas de todos los colores políticos, nos han visto crecer y los conocemos. Si estuviéramos en guerra, ¿crees que no fuera una matazón de personas allegadas a este gobierno? A pesar de que el gobierno y su gente nos han tocado al pueblo de nosotros, nosotros no les hemos tocado a su pueblo. Los respetamos porque hemos crecido con ellos. Las pandillas ultimadamente han respondido a los ataques de los que están siendo víctimas, los asesinatos de parte de la Policía y de los militares, con la nueva unidad, las FIRT [Fuerzas de Intervención y Recuperación del Territorio], que matan poniendo de excusa que hay enfrentamientos… Pero los representantes de la MS no estamos diciendo a nuestra gente: “Ataquemos”. No. Las pandillas responden. Nos han matado a un sinfín de jóvenes, y un animal que se siente acorralado busca defenderse. Tal vez es lo que está pasando en varios puntos del país, pero no es generalizado. Si fuera generalizado, ¿cuantos policías y militares viven en comunidades donde están asentadas las pandillas? No hay línea de atacar a militares y policías”.

¿Ni siquiera en la primera semana de noviembre, cuando hubo una brutal secuencia de asesinatos?
La MS está respondiendo tarde. Debimos haber respondido nomás el gobierno empezó a decir que la MS estaba detrás de los asesinatos de policías y militares. ¿Cuántos policías y militares no se agarraron de eso para matar a miembros de la MS-13? Lo que estamos haciendo ahorita lo hubiéramos hecho antes. Los policías matan a jóvenes en las comunidades: miembros y no miembros de pandillas. Porque aquí no solo las pandillas sufren ataques de los policías. La población civil está sufriendo. En las colonias donde está la MS-13 la Policía aplasta parejo: pandilleros y no pandilleros. ¿Vos creés que toda la población está agradecida con las medidas extraordinarias? Y la pregunta sobre nosotros: un policía llega y te mata a uno, dos o tres jóvenes. ¿Qué hace la pandilla? Te reacciona. Y en esa semana de noviembre reaccionaron a tanto ataque.

¿Es una decisión del líder de cada clica?
Hay veces que sí y hay veces que no. Te voy a hablar por mi caso. Cuando veo que me están matando a tres o cuatro cipotes de la colonia, ¿qué decisión voy a tomar? Son bichos que conocemos desde pequeños. ¿Cómo no me va a doler que me estén matando a un compadre mío? ¿Cómo no voy a reaccionar? ¿O cómo voy a detener al compañero que quiere vengarse? Ese cabrón anda encabronado.

Pero en noviembre se pasó de aquella semana sangrienta a prácticamente no ocurrir más asesinatos de policías y soldados en casi dos meses. ¿Cómo se puede explicar algo así si no es porque la MS tira línea?
Cuando vemos que algo se está saliendo de lo normal, ahí es cuando entramos nosotros a calmar. ¿Quién agradece el trabajo que estamos haciendo para detener más muertes de policías? Nadie. Nadie nos va a dar el Premio Nobel de la Paz. El gobierno inventa planes, pero lo único que hace es matar. Las pandillas intentan rectificar los errores que andan cometiendo ciertos miembros. En Quezaltepeque, donde la MS mató a un policía y a su hijo universitario, ¿a cuántos pandilleros no habían matado primero en ese municipio? Como te digo: hay quien toma la venganza en las manos.

¿Ustedes dicen que la orden que lanzaron fue “Calmémonos”?
A nivel nacional… llámese ranfla u organización… pero se convierte en un resorte para que los asesinatos se calmen. Es un trabajo difícil pero, ¿quién lo agradece? Cuando alguien se dispara, a nosotros nos toca: “Hey, tranquilos, bichos, no es así la onda, este desvergue no es así”. Pero imagínate con ese caso de Quezalte, que luego llegaron los policías a matar a otros tres cipotes. ¿Vos creés que no quedan más resentidos, con ganas de matar a más policías?

Luego de las medidas extraordinarias, ¿es más difícil para la Mara Salvatrucha girar lineamientos a escala nacional?
Es más difícil. Mi abuelo tenían un dicho: a veces por persignarnos nos aruñamos la cara. Y es lo que pasa en este país: por persignarse, imaginate lo que está pasando: cortan la comunicación y aíslan a las personas influyentes de las pandillas. Cuando el carro no tiene motorista, esto es un desvergue mayor, y estamos peleando un montón de personas queriendo calmar lo que está pasando. Toda comunicación ha sido cortada. No hay medio de establecer un diálogo. Y un carro sin motorista va a estrellarse.

Cuando dice que se está intentando calmar, ¿quién lo hace?
Ya no se hace como antes. Prácticamente se está haciendo más que todo en la calle. Nosotros somos los que estamos peleando y deteniendo el gran degenere para que los militares y policías no sigan contando muertos.

Esa nueva estructura de la libre, ¿tiene capacidad de llamar al palabrero de cualquier clica del país y ordenarle que se calme? ¿Hay un piloto sustituto en ese carro que menciona?
Es complicada esa pregunta. Es complicada porque el gobierno lo toma en el sentido de que nos estamos restructurando para atacar, cuando lo que queremos es calmarnos.

Lo que ustedes nos están contando, ¿a quiénes representa? ¿Quién nos está hablando? A título personal, como responsables de clica, o de programa, o…
Está hablando la Mara Salvatrucha-13.

¿Entonces ustedes sí mantienen algún nivel de comunicación con las cárceles?
Más que todo los que estamos en la libre. Y, ante lo que está pasando, queremos preguntar al presidente, al vicepresidente y al ministro de Seguridad: ¿están de acuerdo con los asesinatos de pandilleros? Si no fuera así, ¿eso quiere decir que el control de la Policía se les fue de las manos? Señor presidente, ¿sabe que policías y militares están ocupando armas y transporte público para asesinar? Señores del partido FMLN: aquí no solo las pandillas están sufriendo abusos de autoridad, sino que la población civil también, tan solo por vivir en territorios de pandillas. ¿Por qué, señores de los partidos políticos, cuando se les habla de diálogo por la estabilidad del país prefieren invertir en guerra en lugar de rehabilitación? Las pandillas queremos tranquilizar un montón de cosas que están pasando, pero, ¿qué hacen los políticos? ¿Por qué solo se acercan a las comunidades cuando quieren votos? ¿Por qué solo se acercan a las pandillas cuando quieren votos?

¿La MS-13 está haciendo una oferta de negociación?
La palabra negociar se escucha fuerte. La gente no quiere oír hablar de treguas o de negociación. Lo que ofrecemos es una estabilidad al país. Estabilidad para todos, no solo para los pandilleros.

¿La MS-13 reanudaría el diálogo como durante la Tregua o la posibilidad de dialogar está cerrada?
Un diálogo, pero que la población no lo interprete como una tregua o una negociación, porque la palabra negociación la gente cree que es a cambio de dinero… Lo que ofrecemos ahora es un diálogo concreto, para la estabilidad de El Salvador, porque todos en las comunidades están sufriendo el acoso y la represión.

Hace algunos meses las tres pandillas nos hicieron llegar un comunicado diciendo que se sentían traicionadas por el FMLN y GANA, y les amenazaron con no dejarles hacer proselitismo en las comunidades que controlan.
A las pandillas nos ocuparon para llegar al poder. He estado en la vela de compañeros y alguna vez me llega a reclamar la mamá: ¿para eso mi hijo me hizo que fuera a votar por Sánchez Cerén? Lo que se le olvida al gobierno y a un montón de gente que está sentada en la Asamblea es que están matando a la gente que los llevó al poder. El mismo presidente está sentado porque las pandillas le dieron el voto, esperanzados con una reinserción en los penales y en las comunidades, esperanzados con un diálogo como el que estamos ofreciendo ahorita. Con esa esperanza mucha gente fue a votar por el FMLN. El presidente lo sabe, y el gabinete de seguridad lo sabe.

En esa oferta que ustedes plantean, ¿qué gana el maestro al que los pandilleros tienen extorsionado en la escuela? ¿O la señora del mercado que también paga renta?
El pueblo sigue sufriendo a los dos bandos: a la Policía y a las pandillas. ¿Vos creés que mi familia o la familia de un policía viven bien? Nos conocemos. Convivimos a diario. Al policía nosotros lo vemos y tratamos de respetarlo. ¿Pero sabés qué pasa? Que viene un policía de otro departamento a matar a nuestra gente, y ahí es cuando hay bichos de las pandillas que buscan al que está a la mano. Aquel viene solo a dejar la cagada y se va. No se pone a pensar en la familia del policía que vive en los territorios donde hizo las cosas.

Pero preguntamos por la gente que no es parte de ningún bando. Quien paga una renta, por ejemplo ¿qué beneficio saca de un hipotético cese de hostilidades entre las fuerzas de seguridad y las pandillas?
En la Tregua [2012-2014], a nosotros nos hablaban seguido para decirnos que tal o cual persona estaba siendo extorsionada. ¿Creen que las pandillas no quitaron un vergo de rentas durante la Tregua y que estas personas no están agradecidas con nosotros? Eso no lo sabe el gobierno. Hay gente que estaba en las listas de las pandillas y dijimos: no, ahora esta no es la onda. ¿Y cómo el gobierno pone un impuesto a la telefonía y nadie dice nada?

¿Su lógica es que si el gobierno cobra impuestos, también las pandillas pueden pedir la renta y extorsionar?
Hay gente que manejó esas lógicas, pero ahora no se trata de esa cuestión. Lo que estamos viendo es que el gobierno viene y cobra para comprar armas y tiros y gasolina. Y hay compañeros que nos dicen: “Puta, ¿por qué no le damos fuego a esta onda?”. Pero para la MS no es ese el lineamiento ahora. Nosotros estamos proponiendo… llámese diálogo, no lo queremos llamar tregua o negociación, un diálogo estable para el país.

¿Quién participaría en ese diálogo que proponen? ¿Solo gobierno y pandilleros?
No. Todos los partidos políticos. Queremos establecer una mesa de diálogo seria. Que incluya a los miembros de pandillas.

¿De las tres pandillas (MS-13 y las dos facciones del Barrio 18)?
Sí. Y a familiares de reos civiles, organizaciones de derechos humanos, autoridades de Centros Penales, líderes de las comunidades… Una comisión con representantes de todos los partidos políticos porque, si no, se sientan los políticos solo para sacarse clavos unos a otros. Queremos una comisión para el bienestar y la estabilidad del país.

¿Qué debería discutirse en esa comisión?
Programas de reinserción obligatorios en los penales y en las comunidades.

¿Por reinserción entienden que haya mecanismos para que quien quiera dejar de ser pandillero puedan hacerlo?
Exacto. Además exigimos salud, trabajo y educación para nuestras comunidades. Hoy en día, si vivís en San Martín y querés ir al Hospital de San Bartolo, no podés. ¿Cuánta gente no se está muriendo por no poder ir al hospital? Hemos creado ese monstruo en las comunidades, y las personas no pueden moverse. En la comunidad en la que yo crecí, si nos pusieran una clínica y una escuela, la gente estaría alegre. Pero el gobierno no quiere invertir en las comunidades con la excusa de que son violentas.

Pero la responsabilidad mayor de que alguien no se pueda mover libremente de una comunidad es sobre todo de las pandillas.
También de los policías. Si a un joven de La Campanera lo paran, aunque no tenga nada que ver con la pandilla, a ese cabrón mínimo le quitan el celular, le dan verga y lo mandan traumado para la casa. Nosotros queremos abrir canales de estabilidad para toda la población, para acabar con el monstruo que se dejó crear por este gobierno y por los anteriores. Por eso proponemos que haya una comisión bien formada y estable, con todos los partidos políticos.

¿Esa propuesta la hace solo la Mara Salvatrucha-13?
Las letras, cabal.

¿Cómo está la comunicación con las otras pandillas? Sería por gusto si la MS-13 se compromete a algo, pero no la 18-Sureños y la 18-Revolucionarios.
Hasta cierto punto se mantiene la comunicación.

¿Hasta cierto punto? ¿Siguen en guerra con ellos?
Fijate que seguimos en contacto, pero como no hay algo estable… Si el gobierno y los partidos políticos se amarraran bien los pantalones e hiciéramos algo grande, cualquiera se incluye.

¿Esta, pues, es una invitación dirigida tanto al gobierno como a los partidos políticos, a la sociedad y a las otras dos pandillas?
Se ve imposible, pero cuando uno quiere, se puede. Lo vivimos en 2012, y logramos que bajaran los homicidios. La MS-13 está diciendo: ¿qué esperamos?

El gobierno atribuye a las medidas extraordinarias la reducción de asesinatos en 2016 con respecto de 2015. ¿Cómo lo explica la MS-13?
¿Sabés cuál es el factor sorpresa de un asesino? Ese de repente te sale, no espera. Entonces, ¿vos creés que hay tanto policía para cuidar a tanta persona en las comunidades? No. Ahorita las pandillas lo que están haciendo es otra metamorfosis. Imaginate: nos están toreando, nos están haciendo esto y lo otro… y las pandillas no hemos dado un paso atrás. Las pandillas seguimos a pesar de tanto muerto, a pesar de tanto baleado, a pesar de tanto preso… Decime en qué colonia que ustedes conozcan las pandillas han dado un paso atrás. La estructura sigue. La MS sigue sonando a nivel nacional.

La renta sigue.
Todo sigue sonando: asesinatos, rentas… Los homicidios están bajando porque nosotros así lo queremos.

¿Hay un acuerdo entre las pandillas para matarse menos que explique en parte el descenso en los homicidios?
Las personas que están grandes y adultas y seguimos en esto… entendemos que ahorita el mayor problema no es la rivalidad entre las pandillas. El monstruo que se ha creado ahora es el gobierno, los policías asesinos y militares. Entonces, una guerra se gana con inteligencia. Y pensamos: tranquilicémonos, ¿por qué nos vamos a estar jodiendo entre nosotros cuando otra gente nos anda jodiendo a los dos?

¿Pero esa es tu reflexión o es algo que han hablado entre los voceros de las tres pandillas?
Los mismos golpes de la vida nos han venido enseñando qué tenemos que hacer y qué no. Yo, como te digo, y ustedes saben la rivalidad entre nosotros, pero decimos: “Hey, ¿por qué nos vamos a estar jodiendo ahorita? ¿Por qué vamos a estar jodiendo a las personas civiles? Repito: no estamos en el país de las maravillas, y siguen pasando cosas a diario, pero la idea es tratar de solucionarlas.

¿Qué certeza puede tener la sociedad de que es una oferta de la Mara Salvatrucha-13 en su conjunto, y no solo de un grupito de voceros?
Yo estoy hablando en nombre de toda la organización. Si no, yo no habría venido aquí. Yo estaría ahora en mi casa, tomando mi café y mi pan dulce, y viendo tele, tranquilo. Pero estamos aquí, queriendo hacer algo por la estabilidad, no de las pandillas, sino de todo El Salvador. En 2016 hemos visto que este país se ha seguido desangrando, pero yo no veo que nadie tome la iniciativa. Nosotros, como la MS-13 que somos, tomamos la iniciativa y hacemos un llamado al diálogo.

¿Reinsertar a la pandilla en su conjunto o reinsertar a los pandilleros, incluso a aquellos que quieran dejar la pandilla? Es un matiz importantísimo.
Nosotros hablamos de un reinserción integral. ¿A qué nos referimos con integral? No es lo mismo que el gobierno ponga una panadería o una granja, para salir en televisión y luego desaparecer, que una reinserción que incluya empleos, educación y también lo espiritual. Y esto no es solo para la MS, sino para todos los que viven en comunidades, y también de las otras pandillas. Así como estuvimos esperanzados y fuimos a hacer la fila para darles el voto a Sánchez Cerén y a su colega Óscar Ortiz…

Insistimos: en su idea, ¿el pandillero podría salirse de la Mara Salvatrucha-13 si así lo quiere?
De eso estamos hablando y disertando. Todo ser humano tiene derecho a una segunda oportunidad. Uno de morro hace cosas que no tiene que hacer, pero cuando se hace adulto, y uno tiene hijos y todo, la mente madura. Eso que hiciste ya no querés hacerlo. ¿Por qué? Porque ves a tus hijos y querés lo mejor para ellos, enseñarles el camino correcto, pero para eso lo primero es meterte en el camino correcto vos. Pero si las autoridades no te lo permiten porque andás las letras… todas las personas tienen el derecho a cambiar.

¿La MS dejaría que sus integrantes se pudieran alejar de la pandilla?
Todo ser humano tiene derecho a cambiar. No toda la vida uno va a estar haciendo cosas ilícitas. Están la familia, los hijos, y es bueno querer lo mejor para ellos. ¿Quién da trabajo hoy a alguien que esté manchado? Nadie. A los pandilleros los tienen por lacras, como dice el gobierno, y no es así. Si se abre una mesa de diálogo, y se brinda una mano para dar vuelta a esta cosa, hay que aprovechar, porque se está derramando sangre de todos lados. Gente inocente. Si muere un policía, las madres y los hijos sufren. Si muere un pandillero, las madres y los hijos sufren. Son los pobres los que estamos muriendo. La gente pobre es la que está enterrando a sus hijos.

Han dejado claro lo que piden, pero ¿qué ofrece la Mara Salvatrucha en esa hipotética mesa de diálogo?
Yo no soy una persona ignorante y veo lo que está pasando en las comunidades. Yo miro cómo prosperan los países. ¿Por qué no le apostamos a que mejore la economía de este país, dando trabajo a tanto marero y desempleado que hay? Lo que la MS está ofreciendo al país es una estabilidad, sacarlo del ránking de los países más violentos. Pero ya no queremos a tanto político mentiroso que ahorita se toma la foto con nosotros y mañana se van a la mierda, pues. Estamos cansados de tanto cabrón mentiroso. Pero nosotros estamos diciendo: hey, aquí estamos.

Si en esa mesa de diálogo se pidiera que desaparezca la extorsión, ¿se sentarían en esa mesa?
Fijate que… nosotros no nos podemos comprometer desde el inicio, y te digo por qué: porque nosotros ya nos hemos comprometido. Lo voy a decir claro: nosotros hemos dado el voto al FMLN, eso ya se sabe y ahora lo confirmamos. Pero nos mintieron. Nos ofrecieron empresas, nos ofrecieron esto y lo otro. Y no creás que solo ese partido político. Todos los partidos llegan a ofrecer de todo cuando están en campaña y van a las comunidades. Ahora, todo ese montón de gente… Rodrigo Ávila… todos estos políticos… Chato Vargas, Almendáriz… Misael Mejía, del FMLN, que es uno de los que me vio la cara a mí… por eso queremos que se enteren de tanto cerdo que tenemos como político, que no te arreglan una calle si nos das el voto. Así funciona este país. Y con las pandillas es igual. Nos ofrecieron esto, aquello y lo otro.

¿Están dispuestos a sentarse a discutir, en una mesa como la que plantean, la desarticulación de la MS-13?
Las FARC lo han hecho. Pero esos son procesos que llevan años. En El Salvador a día de hoy estamos lejos de alcanzar esos grandes logros. Ahora lo que tenemos es falta de voluntad.

¿Queda algún punto más en su lista?
Algo más. Si a las pandillas nos vieran como un problema grande, como lo son las FARC, o como lo fue ETA en España, o como lo está siendo ISIS en Siria, una organización de esa magnitud… nosotros tenemos la capacidad de ser una organización así, pero no la queremos ocupar. Les voy a decir por qué: nosotros podemos ser el detonante para que estalle una verdadera guerra en este país. Hay gente que cree que las pandillas estamos solos, pero los que están disconformes con todo este montón de políticos son muchos más. Estos políticos que se aprueban un seguro médico que cuesta millones mientras en las comunidades los niños están llenos de lombrices. Las pandillas podemos ser ese detonante. El sector salud no está agradecido. El sector educación. La misma Policía y los militares están protestando en las calles. Si nosotros empezáramos algo en contra de este gobierno y de los políticos, no estamos solos. Hay un montón de gente que se uniría, porque está cansada de tanto político que les ha prometido cosas que luego no les han cumplido. Como nos hicieron a nosotros. Las pandillas podemos ser ese detonante, pero no lo estamos ocupando por no confrontar, sino que queremos agotar el diálogo.

El Faro ha publicado que, desde el tramo final de la Tregua, en 2014, las pandillas se están armando con fusiles y armamento de guerra. Eso va en contra de lo que usted trata de vendernos.
Las pandillas entregaron armas durante la Tregua.

Hubo tres entregas, pero pequeñas.
Entregamos las armas. Y ahí está ocurriendo algo que nadie se ha metido a investigar aún. ¿Cómo, decime vos, va a ser posible que en un enfrentamiento en el que los pandilleros aparecen muertos con cinco o seis fusiles a la par no hay siquiera un policía herido?

Ese es otro tema. Les hemos preguntado por las armas que la MS adquiere. Se informó, por ejemplo, de la incautación de un arsenal que líderes de la MS fueron a comprar a Guatemala.
Nosotros, como MS, no queremos echarle más leña al fuego. Y el tema de las armas lo podría interpretar mal la población. Nosotros, lo digo así de claro, tenemos toda la posibilidad de responder al Estado. Imaginate si la MS, o las tres pandillas, hicieran una cruzada a nivel nacional, y comenzáramos a asesinar a toda esta clase de personas que podrían considerarse enemigos… Toda guerra es negocio, y nosotros también entendemos esa parte. ¿Por qué los políticos no le invierten al tema de la prevención? Porque en la guerra hay dinero de por medio. ¿Cuántos millones se invierten en seguridad en este país? ¿Por qué no le cambiamos la razón de ser a esos millones e invertimos en prevención?

¿Qué pasa si el gobierno se niega al diálogo, que es lo previsible, visto lo impopular que sería esa posibilidad?
Fijate que al “no” ya estamos acostumbrados, pero vivimos con aquella esperanza de que El Salvador mejore. Esto no es para que yo, o el compañero o la MS mejoren, para lograr un acuerdo que nos dé comodidades a nosotros. No. No pedimos mucho. Mirá lo que se está negociando en Colombia, nosotros no pedimos algo así. El “no” ya lo tenemos. Esos mismos políticos ya nos han mentido otras veces. Y el fracaso de la Tregua y los muertos que hubo después se los achacan a las pandillas, pero no al gobierno que mintió a las pandillas.

Hay lectores que creerán, no sin razones de peso, que la MS-13 hace este ofrecimiento ahora porque el Estado los ha golpeado mucho.
Está muriendo mucha gente en este país, no solo pandilleros. Los policías, por ejemplo. Ellos trabajan por la misma necesidad. Ellos son gente pobre también. La sangre de los agentes se están derramando injustamente por las órdenes que dan los políticos.

No nos ha respondido la pregunta: ¿tiene el Estado contra las cuerdas a la Mara Salvatrucha?
No. ¿Cuántos policías creen que viven en esta comunidad en la que estamos ahora? No menos de 15 o 20. Yo a todos los conozco. Si tuviéramos una guerra así, a las cabales, esa gente no estaría en esta comunidad. Pero no queremos eso. Queremos ver la manera de que esto se arregle.

En 2015 y 2016 la Policía dice haber matado a más de 900 pandilleros en supuestos enfrentamientos. ¿Las pandillas tienen capacidad para suplir esas bajas?
Cuando nos matan a uno en mi clica, rápido viene el hijo de 14 o 15 años, y el sobrino, y el hermano… personas que no se quisieron meter en la pandilla, pero que lo hacen cuando saben cómo la Policía ha matado a su familiar o a su amigo. El Estado está obligando a muchos salvadoreños a ser fieles a la pandilla, porque les asesinaron a un familiar. Nos matan a uno, pero dejan a tres resentidos más. Hay gente que cuando les matan a un familiar se nos acercan y hablan de tambores de guerra, de que ya es hora de despertar. “¿Cuándo nos vamos a matar con estos hijosdeputa?”, nos dicen. Pero las guerras se ganan con inteligencia y, si quisiéramos, ya habríamos matado a todo mundo que nos estorba en las comunidades, pero no se trata de eso.

¿La Mara Salvatrucha no está ahora más débil que hace dos años?
No. Tal vez nos han cortado la conexión de allá [los penales] para acá, ¿pero en la calle, qué?

¿Sigue habiendo jóvenes que quieren ser pandilleros?
Si matan a uno, siempre hay alguien que dice: “La Policía me mató a mi tío o a mi hermano; yo quiero ser pandillero también”. Es más: si la pandilla no le da la oportunidad, algunos van a buscar un arma y van a tratar de desquitarse igual. El presidente y ese montón de gente que vive en la Escalón no saben lo que sucede en las comunidades. Yo leo los comentarios en las redes sociales, que piden que maten a los mareros y todo eso, pero que no se den casaca: esos que escriben no son de las comunidades. Nosotros estamos en las comunidades desde los noventa, hemos sobrevivido a un montón de cosas, y vamos a seguir sobreviviendo. Los jóvenes siguen pidiendo ser parte de las pandillas. Hay un montón de carga acumulada, y el gobierno quizá no lo sabe, porque ellos solo ven el objetivo que ellos llevan, y no ven los tropiezos que están dejando a los lados. Y la metamorfosis de las pandillas sigue. Cada vez que ocurre algo, cada año, cada mes, cada día… porque la mara ya no somos aquellos cabrones de antes, que andábamos como manada. ¡No! Ahorita ahí estamos, vos sabés, como el cáncer.

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MS-13 pide diálogo al gobierno y pone sobre la mesa su propia desarticulación

La Mara Salvatrucha pide hoy un diálogo cuya agenda pueda incluir la desarticulación de la pandilla, lo que implica un giro radical a la postura de hace cuatro años, cuando la cúpula nacional rechazó siquiera hablar de su posible desmontaje. Tres voceros de la organización criminal expusieron a El Faro una propuesta para discutir soluciones al problema de violencia en una mesa de negociación pública que incluya al gobierno y a todos los partidos políticos. El vocero de la Presidencia, Eugenio Chicas, dice que es una propuesta “a la que hay que darle taller”.

El 4 de abril de 2016, la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada desarrollaron un operativo conjunto en los alrededores de la cárcel de Quezaltepeque. El objetivo era borrar los grafitis con los que la Mara Salvatrucha demarca los territorios que controla. Foto Víctor Peña.

El 4 de abril de 2016, la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada desarrollaron un operativo conjunto en los alrededores de la cárcel de Quezaltepeque. El objetivo era borrar los grafitis con los que la Mara Salvatrucha demarca los territorios que controla. Foto Víctor Peña.

el faroCarlos Martnez y Roberto Valencia, 9 enero 2017 / EL FARO

Voceros de la Mara Salvatrucha-13 –la pandillas más numerosa de El Salvador– se reunieron con El Faro a finales de diciembre pasado para exponer una nueva propuesta hacia la sociedad y el gobierno: la MS-13 pide la creación de una mesa de diálogo pública, en la que estén representados todos los partidos políticos, el gobierno, instituciones de derechos humanos y los líderes de las tres pandillas principales que operan en el país: 18 Sureños, 18 Revolucionarios y la Mara Salvatrucha-13. Su propuesta, dicen, tiene por objetivo detener la crisis de violencia que vive el país y frenar la escalada bélica entre las pandillas y las fuerzas de seguridad, antes de que derive en una “guerra”.

Como punto de partida, la pandilla ha desbloqueado dos puntos de negociación que nunca antes habían estado sobre la mesa: el primero es la posibilidad de que el gobierno cree procesos que permitan a los miembros activos salirse de la pandilla: “Uno de morro (niño) hace cosas que no tiene que hacer, pero cuando se hace adulto y uno tiene hijos, la mente madura y eso que hiciste ya no querés hacerlo. Todo ser humano tiene derecho a cambiar, no toda la vida va a andar uno haciendo cosas ilícitas”, dijo uno de los dos líderes de la MS presentes en la entrevista, realizada al interior de una vivienda de una colonia del Área Metropolitana de San Salvador.

El segundo punto -que constituye la principal novedad del ofrecimiento- se refiere a la posibilidad de discutir la desarticulación de la pandilla. El Faro insistió sobre este punto durante la entrevista y en conversaciones telefónicas posteriores y los voceros de la Mara Salvatrucha-13 aseguraron que este es un tema que puede ser abordado si la mesa que proponen es tratada con seriedad: “¿Están dispuestos a discutir la desarticulación de la MS?”, preguntó este periódico. “Las FARC lo han hecho…”, dijo un vocero. “No podemos partir diciendo que nos vamos a desarmar, todo depende de cómo el gobierno reciba la propuesta y la seriedad que le dé”, añadió, para luego asegurar que la MS-13 ha visto como modélico el proceso que condujo al desmontaje del aparato militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. “Ellos después de andar matando gente, de ser terroristas, se van a reinsertar como ciudadanos”, dijo.

A diferencia de la guerrilla colombiana, la Mara Salvatrucha-13 creció en El Salvador como una estructura delictiva sin agenda política, sin cohesionantes ideológicos y sin buscar derrocar al gobierno para hacerse del poder. Sin embargo, desde que inició el proceso de diálogo que el gobierno del expresidente Mauricio Funes estableció con las pandillas en 2012, estas estructuras han ido articulando un discurso reivindicativo que busca justificar su propia existencia a través de la marginación social y la falta de Estado en las comunidades en las que crecieron y prosperaron.

La sola posibilidad de poner sobre la mesa la salida de sus miembros y su posible desarticulación como estructura marca una clara diferencia en la pandilla con respecto a la negociación de 2012, conocida como la Tregua. En aquel momento, la Mara Salvatrucha-13 fue muy enfática al señalar que la posibilidad de su desarticulación estaba fuera de cualquier discusión. Consultado sobre el cambio de postura, uno de los representantes explicó: “Hace cuatro años no había un rumbo muy claro de hacia dónde iba esto, la pandilla ha tenido su metamorfosis y ha venido madurando durante este tiempo. Eso fue lo que nos enseñó la Tregua”.

En el gobierno, el secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, dijo que él no podía responder si la administración accedería a sentarse a dialogar con pandilleros, porque hasta ahora la decisión es que esa no es una vía para resolver el problema de violencia de pandillas. “Hasta hoy la posición ha sido ningún trato con esos grupos. Pero el presidente tiene la autoridad para considerar cualquier otra condición”, dijo Chicas. “Es un tema al que hay que darle taller”.

El director de la policía, Howard Cotto, fue más tajante, al considerar que el gobierno no tiene nada que negociar con las pandillas: “El único ofrecimiento de negociación de ellos es el seguir cometiendo delitos si no negociamos o dejar de cometerlos si negociamos y esa brújula es equivocada … ¿qué ofrecen? ¿dejar de matar o dejar de extorsionar? ¿Y a cambio querés algo? ¡no! Solo déjenlo de hacer”, resumió.

A diferencia de comunicados públicos anteriores -en los que las pandillas anunciaban decisiones o cuestionaban la falta de voluntad de diálogo del gobierno- esta vez no son las tres pandillas las que lanzan esta propuesta, sino solo la MS-13. Sus voceros insistieron en que su llamado pretende también convocar a sus rivales históricos: las dos facciones de la pandilla Barrio 18.

Los nuevos voceros

El 24 de noviembre, uno de los reporteros de El Faro fue contactado por un pandillero de la Mara Salvatrucha, que proponía una reunión para, en nombre de toda la organización, exponer algunos puntos. En ocasiones anteriores, este mismo pandillero había servido ya como vocero oficial de la pandilla, junto con Marvin Quintanilla, conocido como “Piwa”, a quien las autoridades acusan de ser el cerebro financiero de la estructura. Esta persona –cuyo nombre se omite como parte de los acuerdos que permitieron el encuentro– es parte de una larga cadena de reemplazo de liderazgo, que no implica que el poder dentro de la pandilla haya cambiado de manos, sino solo de quién lo representa en la calle.

En 2012, en el contexto de la Tregua entre pandillas negociada con el gobierno, la MS-13 creó una estructura de liderazgo fuera de los centros penales conocida como La Ranfla en Libertad o la Ranfla de la Libre, que representaba la autoridad de la verdadera cúpula pandillera, recluida en el sistema penitenciario. Los primeros miembros de esta estructura fueron integrantes de la cúpula en prisión que habían cumplido sus condenas y que tomaban el control de las acciones en la calle. Pero con el tiempo casi todos los pandilleros que formaron parte de la Ranfla de la Libre de la MS-13 han sido arrestados y enviados al Centro Penitenciario de Seguridad Zacatecoluca. Sin embargo, la pandilla ha sido capaz de reemplazar una y otra vez a los líderes en libertad.

El pandillero que se puso en contacto con El Faro es heredero de esa larga cadena de sustituciones y por lo tanto goza de la facultad de hablar a nombre de toda la estructura. Ha sido un vocero constante de la MS-13 durante más de un año y ha representado la voz de la pandilla ante los voceros del Barrio 18.

El encuentro tuvo lugar el 21 de diciembre, casi un mes después del primer contacto. El líder pandillero advirtió que él no estaría presente pero que delegaría a dos voceros que contaban con la autorización de hablar en nombre de la Mara Salvatrucha. La reunión tuvo lugar en una comunidad en la que esta pandilla ejerce un férreo control.

Los voceros aseguraron que el contenido de su comunicado representaba a toda la estructura y que ellos habían sido delegados para representar a la Mara Salvatrucha-13 ante este periódico. La lista de ideas venían anotadas en unas páginas sueltas y escritas a mano y uno de los voceros fue desarrollando punto por punto. El interés principal de la pandilla era negar que la organización haya decidido asesinar sistemáticamente a policías o militares como respuesta al endurecimiento de condiciones de reclusión de pandilleros a partir de abril de 2016.

“La MS está respondiendo muy tarde. Al nomás empezaron los comunicados (del gobierno) a decir que la MS estaba en guerra con el gobierno, se tuvo que haber dado respuesta. Se tuvo que haber dado respuesta en la misma semana en la que empezaron los rumores de guerra”, inició el vocero.

Se refería a los hechos ocurridos durante la primera quincena de noviembre, en el que fueron asesinados 10 policías y 3 militares. El gobierno responsabilizó a la Mara Salvatrucha-13 de haber emprendido una guerra abierta contra policías y soldados. Por ello, recrudeció las condiciones carcelarias contra los miembros de esta pandilla y lanzó una ofensiva contra los territorios controlados por ella.

Los voceros de la MS-13 aseguraron que no existe una orden de la cúpula de la estructura para lanzar a sus bases contra los policías, aunque justificaron los asesinatos de policías diciendo que se trata de la reacción natural de líderes locales de la pandilla, palabreros de clica, ante el acoso de las fuerzas de seguridad.

“Un policía que llega y te mata a uno, dos o tres miembros, o incluso a gente que no es miembro de la pandilla, ¿qué hacen las pandillas? Te reaccionan. Esa semana está comprobado: reaccionaron a tanto ataque… cuando alguien se dispara, tenemos que decirle: ‘Hey, tranquilos, bichos, no es así la onda, este desvergue no es así´. Pero imaginate cuando los policías vienen, por ejemplo en Quezaltepeque, y les matan a tres cipotes: ¿vos creés que no quedan más resentidos y con más ganas de matar a policías?”, justificó uno de ellos. Este es un punto en el que la pandilla ha insistido desde que se rompió la Tregua en 2014.

Aseguraron que para atajar la situación, su pandilla ha decidido hacer un ofrecimiento de diálogo: “Nosotros estamos proponiendo un diálogo. No lo queremos llamar tregua o negociación… porque la gente cuando le mencionás la palabra tregua o la palabra negociación interpreta que es a cambio de dinero, y no es así. Estamos ofreciendo un diálogo para este país”.

Fragmento del manuscrito que sirvió como guía a los voceros de la MS-13 en la entrevista con El Faro realizada el 21 de diciembre, en la que expusieron la propuesta de diálogo de la pandilla con el gobierno. Foto de El Faro.

Fragmento del manuscrito que sirvió como guía a los voceros de la MS-13 en la entrevista con El Faro realizada el 21 de diciembre de 2016, en la que expusieron la propuesta de diálogo de la pandilla con el gobierno. Foto Roberto Valencia.

Los representantes de la Mara Salvatrucha-13 dijeron que su estructura ha pensado en una comisión en la que estén incluidos no solo el gobierno, sino también todos los partidos políticos. “Porque si solo un partido quiere hacer algo bueno por el país, los demás no lo dejan avanzar”. Piden que se incluyan también a “autoridades de derechos humanos y centros penales, familiares de reos y líderes comunales”.

Aseguraron que buscan que esta “comisión” desactive “al monstruo” que han creado en las comunidades. “Queremos abrir todos los canales posibles para que la población no sea víctima de las pandillas, te lo voy a plantear de esta manera: Si venís de San Martín y querés ir al hospital de San Bartolo… ¿cuánta gente no se está muriendo de un montón de cosas porque no tienen ese acceso? Hemos creado ese monstruo en las comunidades y en un sinfín de partes, y las personas no pueden ir a tal o cual parte”, dijo uno de los pandilleros.

El primer punto de su lista de temas a abordar en esa mesa consiste en “la reinserción obligatoria de los penales, los miembros de pandillas y las comunidades”.

El Faro preguntó: “Por reinserción entendemos mecanismos para que los miembros activos que quieran dejar de ser pandilleros puedan hacerlo. ¿Lo que piden es que se abran caminos oficiales para que sus miembros puedan dejar de ser pandilleros?”. Esta fue la respuesta: “Exacto, así es”, y abundaron en consideraciones sobre la posibilidad de enmendar errores: “Todo ser humano tiene derecho a cambiar. No toda la vida uno va a estar haciendo cosas ilícitas. Están la familia, los hijos, y es bueno querer lo mejor para ellos. ¿Quién da trabajo hoy a alguien que esté manchado (tatuado)? Nadie.”, dijeron.

Posteriormente, en una conversación telefónica con uno de los mismos voceros, este periódico volvió a insistir sobre este punto :

—¿Te das cuenta de que lo que proponen es en la práctica un camino para el gradual desmontaje de la pandilla?

—Así es. Lo que queremos es desmontar el desvergue que hay en la calle.

Contactado con posterioridad, el pandillero que concertó el encuentro repitió que este punto no constituye una promesa de entrada, pero que “todos los puntos pueden ser dialogados”.

Del “no” al “tal vez”

En octubre de 2012, en pleno apogeo de la Tregua gestionada por la administración Funes, El Faro entrevistó a la ranfla de la MS-13 –la cúpula nacional de líderes pandilleros– en el Centro Penal Ciudad Barrios.

Por aquellos días, los hombres más poderosos de esta pandilla habían sido trasladados del penal de máxima seguridad a penales regulares, como parte del acuerdo con el gobierno. Encabezados por Borromeo Henríquez (a) Diablito de Hollywood, el más icónico líder de esta estructura, una veintena de líderes conversaron durante más de cuatro horas con tres periodistas de este periódico. Aunque hubo momentos incómodos, el único punto que tensó el ambiente hasta una abierta hostilidad fue la conversación sobre la desarticulación de la pandilla, que provocó un gran revuelo entre los pandilleros y un rotundo “no”.

Uno de los líderes presentes en aquella reunión, conocido como el Chino de Western, montó en cólera cuando se les preguntó si, producto de la negociación que se abrió con la Tregua, estarían dispuestos a abrir las puertas a que sus miembros dejen la pandilla: “Ustedes quieren meterse mucho en la onda de la pandilla. ¿Y sabes qué? Con todo respeto, ustedes tienen un hasta aquí. O sea, vos tenés tu trabajo, yo quiero mi pandilla. Nos hacés muchas preguntas comprometedoras. Bien comprometedoras. ¡Vos tenías tres años cuando yo comencé a caminar en las pandillas! ¿Y creés que me va a gustar que tú vengás a decirme a mí si nos vamos a deshacer? ¿Que si nosotros vamos a deshacer las pandillas? ¿Sabes qué? Yo creo que ese derecho no lo tienes…”

En aquel momento, otro pandillero irrumpió en la conversación para cuestionar al reportero: “Con las dudas no hay pedo. Lo único es eso, que este siempre insiste. ¿Cómo vamos a… todo pandillero que quiera se puede salir? Eso creo que no, simón, eso es cosa de nosotros”.

Cuatro años después de aquella entrevista, tres voceros mucho más jóvenes que el promedio de edad de los hombres de la ranfla –que ronda los 40 años- hablan del tema con naturalidad y lo proponen incluso como parte de la agenda de negociación con el gobierno. Se trata, dicen, de un asunto de maduración en la pandilla.

Los voceros de la MS-13 dijeron estar conscientes de que este ofrecimiento podría ser tomado como un síntoma de debilidad de la pandilla y, previsiblemente, negaron que la estrategia del gobierno los haya afectado. “Decime en qué colonia que ustedes conozcan las pandillas han dado un paso atrás. La estructura sigue. La MS  sigue sonando a nivel nacional”, dijeron.

El director de la policía, asegura que la estrategia de gobierno ha conseguido “debilitar un poco” el control territorial de las pandillas, aunque admite que “no en los términos que la gente espera, ni tampoco en los que nosotros esperamos, eso es muy duro y complicado y sigue siendo un reto enorme”, dijo.

Los pandilleros recordaron al gobierno que su partido, el FMLN, llegó a acuerdos con las principales pandillas salvadoreñas para obtener su respaldo electoral y les demandan retomar las conversaciones. “Si se abre una mesa de diálogo, y se brinda una mano para dar una vuelta a esta cosa, hay que aprovechar, porque se está derramando sangre de todos lados: gente inocente. Si muere un policía, las madres y sus hijos sufren. Si muere un pandillero, las madres y los hijos sufren”, argumentaron.

Eugenio Chicas: “Hay que darle taller”

El Faro consultó al gobierno por medio del vocero presidencial, Eugenio Chicas, sobre las posibilidades de que su política de confrontación directa contra las pandillas, anunciada por el presidente Salvador Sánchez Cerén en enero de 2015, dé un viraje radical para considerar el ofrecimiento de la MS-13.

La oferta de la pandilla fue expuesta a Chicas por El Faro el viernes 6 de enero.

“Me estás haciendo un planteamiento que tiene mucho fondo y que es bien serio y no se puede adoptar una respuesta ligera e improvisada. No soy el canal para una propuesta de esta naturaleza, esto lo debe ventilar el secretario de Gobernación, Hato Hasbún, quien es el que lleva todos los diálogos y entendimientos para la gobernabilidad”, comentó el secretario de Comunicaciones, luego de advertir que ni el presidente, ni Hasbún conocían la propuesta.

Sin embargo, Chicas dijo estar en capacidad de dibujar el panorama de posibilidades que esta idea tiene de prosperar. “La posición del gobierno sobre diálogo, entendimiento, conversación con pandillas es irreductible: ningún diálogo ni entendimiento ni conversación con estos grupos, ningún trato. Hasta hoy. Y digo hasta hoy, porque es lo que me consta. Si el presidente dice otra cosa, será él, y él tiene la autoridad para considerar cualquier otra condición”, matizó.

Según Chicas, las posibilidades de abrir un espacio de diálogo con las pandillas no son comparables con el proceso de entendimiento que el gobierno colombiano tuvo con la guerrilla de las FARC: “La posibilidad de encontrarle una salida política a un conflicto no se mide por lo cruento que puede ser el conflicto, sino por la expectativa de quienes están confrontando, que es lo que genera determinadas expectativas políticas. No es la violencia la que abre la puerta para el tratamiento político de un conflicto”.

Chicas cree que la posibilidad de que una exploración de entendimiento con la Mara Salvatrucha-13 depende de varios factores: uno, de la aceptación social del experimento; dos, de la convergencia de voluntades políticas del resto de partidos; y tres, de los recursos con los que se cuente para financiar un proceso de esa naturaleza y de las consideraciones jurídicas que hay que hacer.

“Es un tema al que hay que darle taller. La sociedad salvadoreña tiene un claro rechazo no solo a cualquier perspectiva de diálogo o de conversación, sino a cualquier ventaja o beneficio a este tipo de grupos. Para un gobierno el medir a la sociedad es importante. Ese es un ingrediente, pero no es el único. Otro elemento es la posibilidad de entendimiento político entre las fuerzas que marcan la gobernabilidad, en este caso la gobernabilidad de este país está dada por el peso de la oposición y de otros actores sociales, que se reflejan en el Consejo Nacional de Seguridad. Ese es otro factor a tomar en cuenta y un tercer elemento es si la propia estrategia tiene las perspectivas de ofrecer mejores resultados en los tiempos políticos que nos quedan. Tomando en cuenta que los años que quedan son electorales”, expuso.

Chicas se refería a que el gobierno de Sánchez Cerén termina el 1 de junio de 2019, y tanto ese año como en 2018 hay elecciones. En 2018 los salvadoreños elegirán nueva Asamblea Legislativa y concejos municipales, y en 2019 votarán por la Presidencia de la República.

Agregó además que el país no pasa por un buen momento en términos de finanzas públicas y que este proceso podría superar las posibilidades de las arcas nacionales: “Hay otro elemento muy importante: hay una palabra mágica que hay que reflexionar políticamente y es que estos señores señalan que la presunta desmovilización de sus estructuras es un tema abierto pero en el contexto de un mecanismo de conversación. En este sentido yo me hago una reflexión: sabemos las propias dificultades que tienen las reivindicaciones y las demandas de los desmovilizados del conflicto armado. Ellos enarbolan una bandera de 12,000 dólares para cada uno, lo que con el número que ellos representan es un reto que el país hoy no lo puede resolver, no hay capacidad. Creo que cualquier gobierno responsable se debe de plantear las capacidades del país para asumir temas de esa naturaleza ¿de cuántas personas estamos hablando? Es muy muy complejo”, argumentó.

En un posible diálogo de gobierno con pandillas, quedaría descartada la consideración de dispensas penales a pandilleros debido a que la Sala de lo Constitucional, en una resolución de agosto de 2015, estableció que las pandillas son grupos terroristas y que el Estado no puede llegar a acuerdos con ellas para aliviarles castigos por los crímenes que cometan.

En los meses previos a las elecciones presidenciales que llevaron a este gobierno a la presidencia, distintos voceros del FMLN entraron en contactos secretos con las pandillas, a fin de buscar el respaldo electoral de estas estructuras. A cambio, el FMLN ofreció que -de llegar al gobierno- retomarían el diálogo que se abrió durante la presidencia de Funes. También ofrecieron 10 millones de dólares en microcréditos para que pandilleros montaran microempresas. Las pandillas han dicho en comunicados conjuntos sentirse traicionadas por el FMLN, que, luego de haberse hecho con el gobierno, rompió los canales de comunicación.

Chicas evitó comentar estos encuentros argumentando que su rol de vocero presidencial solo incluye los eventos ocurridos durante el ejercicio efectivo de este gobierno y se  limitó a comentar: “no siempre el gobierno coincide con las decisiones del partido”.

El infierno extraordinario de las cárceles para pandilleros. Carlos Martínez/El Faro

Plaga de hongos en la piel, padecimientos mortales no atendidos, amenaza latente de epidemia de tuberculosis, gente alimentada en sus propias manos, condiciones de extremo hacinamiento y niños encerrados con sus madres las 24 horas del día. Eso es lo que la PDDH pudo observar durante los primeros meses de implementación de las medidas extraordinarias en las cárceles destinadas a pandilleros. La Procuraduría es el único organismo que tiene acceso a las cárceles bajo las medidas. El gobierno ha decidido negar el acceso incluso al Comité Internacional de la Cruz Roja. 

Las medidas extraordinarias mantienen a los reos encerrados en sus celdas durante las 24 horas del día. Foto de archivo por Pau Coll, tomada en 2012.

Las medidas extraordinarias mantienen a los reos encerrados en sus celdas durante las 24 horas del día. Foto de archivo por Pau Coll, tomada en 2012.

Carlos Martínez, 14 noviembre 2016 / EL FARO

el faro“El hecho de que le sirvan en las manos los alimentos es… inhumano. El hacinamiento… ¡en la misma celda las 24 horas! Es como… centros de torturas de épocas pasadas, se supone que eso ya está superado, se supone que lo de Hitler ya está superado. Al abrir esas puertas ¿qué nos vamos a encontrar?”.

Quien habla es Raquel Caballero, la procuradora de Derechos Humanos en El Salvador, que se queda sin palabras al intentar adjetivar lo que su institución ha podido ver en las cárceles afectadas por las medidas extraordinarias.

En abril de 2016, entraron en vigencia una serie de disposiciones especiales para las siete cárceles destinadas exclusivamente a pandilleros. El objetivo era aislar a los presos en el entendido de que son ellos el motor criminal de las pandillas. Por ello, eliminaron las visitas familiares, les obligaron a permanecer en sus celdas las 24 horas del día, les impidieron recibir paquetes con productos higiénicos como jabón, papel higiénico y pasta de dientes, suspendieron las diligencias judiciales y restringieron al máximo las salidas a centros hospitalarios.

La disposición, que fue aprobada por los diputados de todos los partidos políticos, tiene un año de vigencia, con la posibilidad de ser prorrogada, y permite al gobierno ir alargando mes a mes el estado de emergencia en las cárceles.

El informe de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) –que fue elaborado durante los últimos meses de la administración anterior– describe algunas de las situaciones más graves que esa institución observó entre abril y julio de este año.

En el Centro Penal de Chalatenango, que alberga a pandilleros de la Mara Salvatrucha-13, la PDDH da cuenta de un interno que no recibía ninguna atención médica pese a tener una herida de bala –y la bala- alojada en la cadera; o a otro que tampoco recibía ningún tratamiento para atender la hipertensión, diabetes y obstrucción en vena del corazón que padece. Tampoco se daba atención médica a un preso que es parapléjico producto de un balazo en su espalda y que tiene una colostomía, es decir que defeca a través de un trozo de su intestino que asoma por una hendidura en su vientre. Este último, dice el informe, tenía “múltiples lesiones en la piel por falta de curación”.

En la cárcel de San Francisco Gotera, Morazán, donde están encerrados miembros del Barrio 18 Revolucionarios, la PDDH dio cuenta de un brote de tuberculosis, sin que las autoridades hicieran nada al respecto. En el penal de Ciudad Barrios, San Miguel, exclusivo para la MS-13, no había atención médica para un hombre que tiene dos tumores en la cabeza; ni para otro que tenía intestinos plásticos cuya vida útil había expirado hacía un año; ni para el que tenía una hernia de testículo ni el que padecía cáncer ni el hemofílico; tampoco para uno que padecía distrofia muscular, poliomielitis aguda y osteoporosis.

En el penal de Izalco, Sonsonate, donde hay reclusos del Barrio 18 Sureños y de la MS-13, tampoco era tratados los infectados con VIH; ni uno que padecía úlceras cancerosas; ni otros dos que tenían colostomías y que, según la Procuraduría, “presentaron supuración en las heridas”. Otro interno debía asistir a que le retiraran una “maya” que le colocaron luego de una cirugía en el abdomen, pero que su cuerpo rechazaba, y a otro tenían que retirarle un aparato ortopédico instalado en su pie que, al haberse vencido el plazo en el que debía estar instalado, había inflamado el pie, lo hacía supurar y oler de forma “fétida”, según pudieron atestiguar empleados de la PDDH.

El informe subraya además cómo las históricas condiciones de insalubridad de las cárceles se habían agravado por el encierro de 24 horas y por la falta de acceso a productos de limpieza y agua potable.

Un exreo, salido recientemente del penal de San Francisco Gotera, narró en una entrevista el pasado 4 de noviembre su experiencia con las medidas extraordinarias: “En el sector uno, donde hay como 350 personas, había un solo baño, pero se tapó, así que la gente ocupa una pila pequeña que hay dentro de la celda, ahí se va acumulando la mierda, ahí se va llenando la pilita, hasta que cae agua para irla evacuando. A la par de esa pila duerme alguien… En ese sector tenés que hacer cola para usar la pilita cuando todavía no tenés ganas de ir al baño, porque si esperás a tener ganas de orinar, te vas a mear en la cola. Afuera de la celda sí hay varios baños, pero no se pueden usar porque estamos encerrados”.

Este exinterno aseguró que hay celdas que están en mejores condiciones, como la más pequeña de ese penal, conocida como “la celdita”, donde explicó que hay camas para 28 personas, pero conviven 130. Con la fortuna de que ahí sí hay un agujero para orinar y defecar: se trata de un hoyo en el suelo, que conectaba una taza de inodoro que alguna vez estuvo ahí, pero que fue rota en una requisa hecha por la Unidad de Mantenimiento del Orden de la Policía.

Cuentó además cómo algunos objetos de uso cotidiano se han convertido en lujos durante este tiempo: “¿El que tenga un vaso o un plato? ¡N’ombre, esa es una gran bendición!”. El informe de la PDDH confirma su versión: “En general ningún interno tenía recipientes para tomar sus alimentos. Lo único con lo que contaban era con envases de refresco partidos a la mitad o retazos de bolsas de plástico, por lo que la comida se les derramaba. La mayoría recibía los alimentos en sus propias manos”.

Otros internos con los que El Faro ha conversado relatan cómo algunos de sus compañeros de celda han tenido episodios de histeria producto de las permanentes condiciones de encierro en celdas con hacinamiento extremo.

El 16 de junio fue clausurado el centro penitenciario de Cojutepeque, Cuscatlán, considerado el peor recinto dentro los parámetros carcelarios salvadoreños. Los reos -del Barrio 18 Sureños- fueron trasladados a las cárceles de Quezaltepeque e Izalco. Sin embargo, ese traslado, según el informe de la PDDH, “agravó mucho más las condiciones de hacinamiento en que se encontraban los centros penales mencionados”. La Procuraduría asegura que la Policía despojó de sus pertenencias a las 1,282 personas que fueron trasladadas, que no se les permitió movilizarse con su ropa ni con sus zapatos y que por ello permanecían solo en calzoncillo. El informe asegura que todos debían acomodarse para dormir en el suelo, pues no se les permitió tener colchonetas o mantas. Denunciaron que dentro de las personas trasladadas había algunas enfermas de VIH, tuberculosis e insuficiencia renal, sin que recibieran ningún tratamiento. También atestiguaron que “muchos” padecían graves afectaciones en la piel producto de hongos, y que por ello tenían “úlceras infectadas” supurantes.

Durante los primeros cuatro meses que estuvieron en vigor las medidas extraordinarias, cuatro reos murieron por falta de atención médica, dos de ellos por padecimientos que no se detallan en el informe; uno por neumonía y otro por desnutrición. En ese mismo período de tiempo, pese a las medidas extraordinarias, 11 reos fueron asesinados al interior de las cárceles, producto de purgas internas en las tres pandillas.

“Están en condiciones infrahumanas. Totalmente violatorias de los derechos humanos y a la ley”, resume la procuradora Caballero, y se pregunta en voz alta si todo esto es realmente necesario.

El director general de centros penales, Rodil Hernández, reconoció que las condiciones generadas por las medidas extraordinarias han agravado la ya paupérrima situación de las cárceles salvadoreñas: “Las condiciones que tenemos ahorita prácticamente desbordan todo el accionar que podamos tener como centros penales”.

También admitió que el problema de tuberculosis tiene el potencial de convertirse en “una bomba”,  pero que “no es anormal, considerando la condición de hacinamiento que tenemos. Pudiera ser peor”. Aseguró que tienen pensado invertir más de un millón de dólares para construir seis clínicas, incluyendo una en la cárcel de Quezaltepeque y otra en la de Chalatenango.

Hernández dijo que el gobierno hará inversiones millonarias para ampliar cupos y reducir el hacinamiento carcelario en el corto plazo.

Las cárceles salvadoreñas son las más hacinadas del continente americano, su sobrepoblación normalmente orbita el 300 %. Las medidas extraordinarias no han sido las responsables de llenar hasta el rebalse el interior de los penales destinados a pandilleros, pero sí de que el hacinamiento se viva de la forma más dura posible. Según datos oficiales, hasta el martes 8 de noviembre, la sobrepoblación carcelaria salvadoreña era del 270 %

El hacinamiento obliga a los reos a improvisar hamacas para agregarle varios niveles a las celdas. Foto de archivo por Roberto Valencia, tomada en 2012. 

El hacinamiento obliga a los reos a improvisar hamacas para agregarle varios niveles a las celdas. Foto de archivo por Roberto Valencia, tomada en 2012.

Niños en medidas extraordinarias

El procurador adjunto para poblaciones vulnerables, Gerardo Alegría, aseguró además que los niños menores de cinco años, que permanecían con sus madres en el sector “materno” de la cárcel de Quezaltepeque, también viven el rigor de las medidas. Han permanecido bajo encierro permanente las 24 horas del día en las celdas que comparten con sus madres.

El director Hernández confirma esta versión: “Toda la población en esa cárcel está bajo el efecto de las medidas, pero si no me equivoco solo tenemos tres niños, y además los niños tienen permiso de salida: si tienen familiares fuera, pueden salir con ellos los fines de semana”.

Desde que se implementaron las medidas extraordinarias, ninguna organización no gubernamental puede entrar a verificar las condiciones en las que viven los presos, ni el trato que reciben. Ni siquiera lo han logrado prestigiosos organismos de derechos humanos como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), con quien el Gobierno de El Salvador tiene un convenio que le faculta el ingreso a centros penales.

En noviembre de 2012, el entonces ministro de Justicia y Seguridad Pública, David Munguía Payés, firmó un acuerdo con el CICR en el que se facultaba a este organismo como entidad verificadora de derechos humanos al interior de las cárceles, y se garantizaba su acceso a los recintos penitenciarios. Sin embargo, desde la implementación de las medidas extraordinarias en abril, el Gobierno ha negado el acceso al CICR a las cárceles afectadas por esas disposiciones.

Según el director general de Centros Penales, la decisión de negar el acceso a la Cruz Roja al interior de estas cárceles no viola el convenio firmado, puesto que el acuerdo, asegura, “no decía a qué centros podían entrar y a qué centros no”.

El representante del CICR en El Salvador, Dereck Spranger, prefirió no comentar esta situación y se limitó a decir que el diálogo con el Gobierno de El Salvador es “directo y confidencial”.

Las medidas extraordinarias son la punta de lanza en la política de combate al crimen del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén. La actual administración se ha caracterizado por polìticas de corte represivo y por el relajamiento de los controles que previenen las violaciones de derechos humanos y el uso excesivo de la fuerza de parte de la policía y el ejército.

Vocero de pandillas: “Todos los partidos han buscado acercamientos con nosotros”. Carlos Martínez/El Faro

Un vocero de pandillas conversó con El Faro. Asegura que sus estructuras siguen abiertas a dialogar con el gobierno y que no el faroentiende el escándalo que se generó luego de que se supiera que el diputado de ARENA, Ernesto Muyshondt, había tenido entendimientos con ellos. Este es un debate con un líder pandillero sobre la posibilidad de que sus estructuras se inserten en la vida legal del país.

Carlos Martínez, 5 abril 2016 / EL FARO

El martes 29 de marzo, justo una hora después de que el gobierno anunciara su primer paquete de medidas extraordinarias para combatir la crisis de violencia que vive El Salvador, las pandillas convocaron a su propia conferencia de prensa.

Los pandilleros habían llamado a dos televisoras nacionales, a un medio internacional y a El Faro para convocarlos a un recinto ubicado entre dos de las principales calles de la capital y cuya dirección exacta se acordó no publicar.

El Faro fue el último en llegar. Mientras los periodistas de televisión aguardaban el inicio de la conferencia dentro de un cuarto del lugar, los pandilleros departían afuera: compartían cigarrillos, bromeaban y le giraban indicaciones por teléfono al miembro de la Mara Salvatrucha que no conseguía dar con el lugar. Viéndolos costaría creer que las estructuras a las que pertenecen están peleadas a muerte: se trata de las dos facciones del Barrio 18: Sureños y Revolucionarios.

El 26 de marzo, tres días antes de que el gobierno anunciara sus medidas extraordinarias –que buscan aislar a los mandos medios de las pandillas- estas estructuras anunciaron a través de un video subido a Youtube, que ordenarían a sus miembros reducir los homicidios y pedían al gobierno no implementar sus nuevas medidas. En el patio del lugar, los miembros de las dos facciones de la pandilla 18 adelantaron que, pese a que el gobierno implementó sus nuevas disposiciones, sus organizaciones habían decidido mantener su ofrecimiento por tiempo indefinido, “por el bien del país y no porque tengamos miedo”.

Finalmente, el miembro de la MS-13 consiguió llegar al sitio, todos se cubrieron el rostro y entraron al cuarto a hacer público, ante varias cámaras, su decisión. El promedio de asesinatos de los primeros tres meses del año es de 22 asesinatos diarios; sin embargo, desde el anuncio de las pandillas, se ha reducido a 9.

Esta es una entrevista con uno de las personas que estuvo presente en aquella conferencia de prensa. Aunque él es miembro de una de las facciones del Barrio 18, en esta conversación hace a un lado sus propios signos y habla como si representara a todas las pandillas.

Que ustedes se adjudiquen la reducción de asesinatos trae implícito un reconocimiento: que eran ustedes quienes los cometían.
Mirá, la violencia siempre va a suceder, ha sucedido y seguirá sucediendo si no recapacitamos nosotros. El tiempo en el que has estado viendo cifras elevadas es el que nos ha llevado para poder concientizar a nuestras estructuras. La gente que tiene la última palabra en las pandillas se encuentra aislada en máxima seguridad, con más restricciones ahora. Y por eso ha costado para que nos pongamos de acuerdo, primero entre las facciones de la pandilla 18, y luego con la MS.

Algunos pensamos que aislar a las ranflas derivó en una violenta atomización del poder al interior de las pandillas. ¿Esto fue así? ¿Han estado atomizados?
Claro. Antes de que las ranflas de las pandillas bajaran de Zacate (el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca), tenías este mismo escenario que ahorita tenés. No descontrol pero sí una autonomía de cada una de las canchas y clicas y tribus. Sí había coordinación pero no con una decisión unánime, fueron las ranflas las que bajan y toman las pandillas a encaminarlas en un ideal diferente. Cuando yo me meto a la pandilla era común la violencia, no en esta magnitud, pero siempre la violencia ha sido una parte esencial dentro de las pandillas, se ha utilizado como un trampolín para ascender en jerarquía; por eso es necesaria la otra pandilla, porque si no estuviera no hubiera como ascender dentro de las estructuras. Lo que es importante destacar es que cuando las ranflas bajan depositan unas semillas en los corazones de los pandilleros y es por eso que podemos tener cierto nivel de confianza – no plena- con la otra pandilla y entre las dos facciones de la 18.

Las ranflas son sinónimo de autoridad, consiguen hacer estructuras más ordenadas y más maduras en la administración del recurso de la violencia. Pero el de las ranflas es un mensaje de cualificación de la violencia, no de abandono de la violencia o de la criminalidad. Es decir,  más bien tratan de disciplinar el uso de la violencia.
Cuando las ranflas bajan, recibimos el mensaje en las calles y el mensaje llegó filtrado de mil formas… quedamos alucinando de por qué putas bajar todo (los delitos), no entendíamos, no sabíamos y mientras fuimos teniendo pláticas con ellos, nos vamos dando cuenta que el experimento que se estaba haciendo (la tregua) ya lo habíamos estado haciendo: mientras ellos estuvieron en Zacate ya habíamos tenido algunas acciones concretas, en el 2008, 2009, hubo motines en varios penales y las marchas en conjunto peleando por los derechos de los privados de libertad de los familiares de la MS y la 18, la toma de Catedral; recuerdo también el año en el que hicimos una carta dirigida al presidente Elías Antonio Saca con la firma de todos los pandilleros de la 18, que en aquel momento no estábamos separados, se le entrega al presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Óscar Bonilla… y le sugeríamos que buscaran la intermediación ellos con la MS para que ellos se adaptaran. Nos damos cuenta que esos experimentos ya los habíamos estado haciendo. En 2012 se unifica ese esfuerzo y lo que hemos buscado es el desmontaje de la violencia de nuestras estructuras. El abandono de la violencia y no la desarticulación de las pandillas y dejar esas estructuras como equipos de alfabetización a nivel nacional, de combate al zancudo transmisor del dengue, zica…

¿Me decís que lo que querían era transformar a las pandillas en una especie de comandos de salvamento?
Podrían ser de salvamento, de productividad agropecuaria comunal… desarrollo comunal.

¿Creés que es posible?
¡Claro!

¿Cuánto tiempo tenés dentro de la pandilla?
17 años, desde que tenía 15.

Vos me has hablado de la violencia como instrumento de posicionamiento social dentro de la pandilla. Cuando desmontás la confrontación con la otra pandilla o el de dominación sobre la comunidad ¿Qué te define como pandillero?
Ya estás definido. ¿Querías como pandillero ser reconocido? ¡En el mundo se conoce que existimos la MS y la 18! ¿Querías que te respetaran? ¡Te respetan!, porque te quieren o porque te tienen miedo. Punto. ¿Querías controlar un territorio? ¡Lo tenés!

Pero tenés que renunciar a eso si querés abandonar la vida criminal: abandonar el control territorial. ¿Lo harían?
Sí, es posible.

¿Renunciarían al control de los territorios?
Es que el control territorial lo vas a tener desde que pertenecés a la comunidad. La junta directiva ejerce un control territorial.

Pero ellos son una organización legal.
¿Y por qué no puedo ser legal yo? ¿Qué me lo impide? Si quiero ser una ONG necesito 17 personas como mínimo y un abogado que llegue a verificar un acta, la presento y ya soy una ONG.

¿Y lo que nos pedirías a todos es ‘olvídense de que cosimos a tiros a una señora y a sus hijos en Plan de la Laguna, quemamos un bus lleno de gente, desmembramos mujeres…”. ¿Nos pedirían que nos olvidemos de lo duro que le hacen la vida a las comunidades, de que tus muchachos pueden expulsar a comunidades enteras de sus casas, de la extorsión…? Como solo se necesita a 17 personas y un abogado ¿tenemos que olvidarnos de todo?
No tendría yo que decirle a nadie que lo olvide. El tiempo es el mejor juez en una situación como esta. Te cuento rápido: tuviste un movimiento social en El Salvador y comenzaron los guerrilleros, peleando por los derechos del pueblo… pero luego no me vengás a decir que al final de la guerra no se habían corrompido ¡Claro que se habían corrompido! Teníamos gente metida en cosas que no eran principios sociales: porque el secuestro no tenía nada que ver, la extorsión, llegar a cerrar un beneficio de café por no pagar… la fábrica ADOC pagaba renta desde aquel entonces… esto no es nuevo. No le pido a nadie que olvide nada, el tiempo va a ser que olviden ¡ya se nos olvidó ¡ ¿Y no hasta fuimos a votar por ellos? Por otro lado tenés aquellas grandes masacres que el ejército llevaba acabo… y ahí tenés coroneles que son diputados y una Tandona disfrazada y no se sabe si d’Aubuissón mató a Monseñor Romero ¡Fijate! Ey, es posible olvidar…

Es cierto. Mataron a más de mil campesinos en el Mozote y nadie fue juzgado por ello, ni tampoco el asesinato de Monseñor Romero, ni los secuestros de la guerrilla. Pero hija de esa impunidad es la impunidad en la que vivimos ahora. Si lo que ustedes nos proponen es otro pacto de impunidad… ¿qué nos quita que en 10 años seás vos un diputado y otro esté matando en tu comunidad, luego de que nos olvidemos de tus crímenes? Nos proponen repetir los errores del pasado.
No. Nosotros en su momento hemos tratado de darle la cara al pueblo. No sé si recordás vos los 11 municipios libres de violencia. Llegábamos al lugar público, nos comprometíamos públicamente y hablábamos con ellos…

No, eso no es dar la cara. Los coroneles responsables de las masacres ¿Sabés cómo darían la cara? Sometiéndose a un juicio, respondiendo antes las leyes que regulan los delitos de lesa humanidad y pagando si es derrotado en juicio lo que la ley diga que debe pagar. ¡Eso es dar la cara! ¿Están dispuestos a hacerlo?
Lo estamos haciendo. Ahora: que el Estado salvadoreño no tenga la capacidad de condenar al 100% los delitos cometidos en este país no es mi problema. Es la fiscalía y la policía en ese gran vacío que tienen que no logran llevar a los tribunales a los que cometen un delito. Nosotros aquí estamos.

¡Estás redefiniendo el cinismo!
¡Pero ellos son los encargados constitucionalmente de hacerlo! Nosotros estamos disminuyendo la violencia y constitucionalmente nosotros no estamos mandados a hacerlo, pero lo estamos haciendo.

Constitucionalmente estás mandado a no matar.
¿Pero a perseguirme a mí mismo por matar? Yo creo que no.

… ¿Dirías que ustedes son estructuras con un cimiento fundamentalmente criminal?
(Dice que sí con la cabeza).

¿Por qué pensás que eso puede cambiar? Si el cohesionante interno en una pandilla es la posibilidad de saltarse la ley. Si lo que le ofrecieran ustedes a un niño de 10 años, sin padres, pobre, sin estudios… que venga a fumigar ¡habría 60 mil bomberos! Pero no es eso lo que los hace a ustedes atractivos, ¿no?, sino la posibilidad de estar por sobre la ley.
No. Ese niño vio Cara Cortada o vio Los Soprano y se magnificó él, ese niño. Se magnificó cuando vio lo que yo sé que vos también has deseado ser, o poder hacer y no lo hacés porque estás dentro del marco legal… pero vos también te has magnificado por ser eso. Eso existe. Eso ahí está por la corrupción, por la impunidad de aquella guerra: se llama pandillas, MS y 18. Yo llegué a pedirles que me aceptaran. Dicen que hay casos en el que los jóvenes son obligados a pertenecer a una pandilla, pero vos y yo sabemos que eso es paja.

Es cierto, hay colas de niños esperando que los acepten….
Cada uno de los que somos pandilleros hemos llegado a pedirle a la pandilla que nos acepte. Del niño que me hablaste: él está en la comunidad, está ahí… ahora yo me pregunto: ¿y él por qué no fue a la iglesia evangélica para pedir resguardo porque no tiene mamá ni papá? ¿Por qué no fue a la Iglesia católica? ¿Por qué no fue a la junta directiva? ¿Qué hubieran hecho todos si llega él decirles que no tiene techo, ni padres, ni nada? ¿Qué hubiera hecho el gobierno? ¿Qué hace todo mundo? ¿Por qué sigo siendo una opción? Porque los que están obligados no lo hacen y él llega adonde mí y me pide que lo acepte.

¿A qué?
A una pandilla. ¡Es que no hay nada más en nuestras comunidades, viejo! No tiene alternativa y te aseguro que llega a cualquiera de las otras opciones y no lo van a aceptar ni a hacerse cargo.

Pero lo aceptás solo para pedirle, tarde o temprano, que mate o que se deje matar en nombre de la pandilla.
Eeeeeeese es el error. Eso es lo que los líderes históricos nos han hecho ver: que no estamos en la obligación de propiciar ese escenario de vida para nuestros miembros. ¿Creés vos que es grato ver cipotes con 19 años condenados a 140 años de cárcel? ¿Ese es el futuro que como pandilla le hemos dado? ¿Esa es la razón de ser del barrio? ¿Esa es la hermandad, el carnalismo? Dejame decirte que siento un poco desbalanceada esa situación.

¿Desbalanceada?
Tendríamos que garantizarle otro tipo de vida. Tendríamos que agarrarlo y que sea miembro, pero ponerlo a estudiar y que pueda incorporarse… yo qué sé… a los Boy Scouts… ¡pero no hay Boy Scouts! Yo mismo lo llevo a un ciclo vicioso….

Hay una cosa que la Tregua jamás consiguió, incluso cuando las ranflas tenían el control absoluto de las pandillas y facilidades para tener control absoluto: no pudieron detener la extorsión. Es más complejo que querer ser Cara Cortada o Los Soprano. Es un modo de vida, y ya no es tan fácil como decirte que te vayás a jugar con los Boy Scouts… ¿Acaso pueden siquiera sugerir a sus bases desmontar la manera en la que esquilman el dinero del resto de la sociedad?
No es que pudiéramos sugerirle, es que podemos decirle que lo deje de hacer.

¿Por qué no lo han hecho?
Inicia la Tregua durante los primeros 15 meses y como gobierno, como cooperación internacional no se pudo armar un proyecto en el que podás desmontar eso o contribuir económicamente…. Comenzamos procesos de capacitación, se dieron procesos muy débiles.

Lo cierto es que luego de la Tregua la pandilla demostró que conservaba intacta su capacidad bélica y su capacidad de control territorial. Muchos creen que eso es la prueba de que la Tregua fue un fraude. Si antes había 14 homicidios diarios, y luego de la Tregua hay 23 asesinatos diarios, ¿por qué deberíamos como sociedad creer que ese experimento marca alguna hoja de ruta?
Sí, pero es que era lógico de pensarlo: es como que vos agarrás un resorte y lo comprimís. Esa era la órden dada: detenerte, al suave todo, se calman. Eso era un resorte comprimido y al que lo tenía comprimido se lo llevaron a Zacatraz.

Lo natural en un resorte no es estar comprimido. Lo que me decís es que la naturaleza propia de las pandillas es a matar más, estructuras cuya naturaleza tiende hacia la violencia. ¿No debería ser natural para un Estado intentar por todos los medios deshacer esas estructuras, desmantelarlas, erradicarlas?
Mmmm… ssssí. Podría ser su mandato constitucional, su razón de ser. Nosotros no estamos en contra de una situación como esa, como que el Estado quiera tener el control de su territorio. Es bueno.

Hombre…. faltaba más. Pero eso te pone en punto de colisión con el Estado. En Villa de Jesús no entra ni Dios si no es con la autorización de ustedes. Si el alcalde quiere entrar a fumigar o a reparar cosas tiene que consultarles. ¿Como puede un Estado permitir eso?
Hablamos del alcalde que quiere entrar a hacer cosas… aquí viene el cinismo que a vos te gusta mencionar. ¿Por qué antes él llegó a pedir permiso para entrar a conquistar votos? ¿Por qué calló él en ese espléndido cinismo?

Deshagamos entonces el cinismo: lo que hay que hacer es suspender cualquier tipo de diálogo con ustedes para evitar ser cínicos. Medidas de excepción, supresión de garantías constitucionales, sacar al ejército, meterlo en las comunidades… acabar con el cinismo que vos mencionás le daría la razón a este gobierno.
Podríamos decir que sí. Yo te soy honesto, nosotros hemos valorado, tenemos un poco de conocimiento, no sé cómo llamarle, pero ese control territorial está claro que es el Estado el que lo debe de tener.

¿Y lo piensan entregar?
No hemos tomado nada que no sea de nosotros. Estamos en nuestras comunidades, ahí vivimos. No me puedo ir a Honduras.

¿Una persona que no es de la pandilla pesa igual que vos en la comunidad?
Sí.

¡Eso no es cierto! Se les teme. Son ustedes los que echan gente de las comunidades. ¿Cómo alguien que tiene que abandonar su casa pesa igual que el que lo echa?
Sí, es control territorial. Pero nosotros no estamos en contra de convivir de esa comunidad. ¿Por qué convivimos con el 98 % de la comunidad y un 2% no? Alguna situación se dio, en algún momento pasó algo. En algún momento se nos acusó del éxodo de niños a Estados Unidos… si yo sé que si llego a la frontera de Estados Unidos el coyote me cobra la mitad de precio, voy con mi hijo y poner como excusa el hecho de que una pandilla me amenazó. Me va a garantizar quedarme allá. ¡Está vergón! Ojalá esta persona consiga un mejor nivel de vida. Aquí lo único que haría es meterse a la misma pandilla que utilizó para entrar. Hay algunos casos ciertos. Que se dan movilizaciones de personas dentro del país… es una realidad… ¿por qué? No puedo saber todos los casos. En algunos casos puede ser abuso de autoridad de los bichos.

¿Habrá algún caso es que sea justificable expulsar a casi todo un cantón, muertos de miedo?
Eso no lo voy a justificar porque sería inadecuado. Son diferentes tipos de razones por las que las personas se les vio obligadas a hacer esto, sí, no se cuáles… simplemente te digo que reprocho el accionar de esos pandilleros, sea cual fuera la pandilla. Pero al final de cuenta nosotros no somos nadie en este país. ¿Cómo es posible que de la Finca del Espino sacan a toda la gente y como Estado no te pronunciás? Llega un juez con la Policía a sacar a la comunidad, solo porque hay intereses de gente pudiente… ¿Y eso? ¿Y a esos quién les dice algo? Como sociedad permitimos unas pero las otras son malas…. No te estoy justificando la de mis cipotes, no es válida, pero tampoco la otra.

Las dos escenas son crueles: dejar sin techo a una familia. La diferencia es que una se hizo con un juez, sobre el que el Estado ha delegado la posibilidad de hacer cumplir la ley, pero sobre tus homeboys no.
Volvés a tener razón. Pero ninguna de las dos me parece justa.

No lo son. Solo que hay una que es legal.
Vaya… yo por mi parte te puedo decir que yo repudio una acción como esa. En un momento yo vivía con mi familia de posada en la casa de un primo de mi mamá, por un roce nos vimos obligados a irnos a un terreno, un solar todo irregular. Mi mamá con el sacrificio y por la necesidad que teníamos trabajaba en una maquila, y le regalaron cartón para que hiciera las paredes y le facilitaron el préstamo para que tuviera dos docenas de lámina y que tuviéramos techo. El terreno era caído, solo era plano donde teníamos la cama, y yo veía pasar el vergo de agua debajo de mi cama. Conozco esa pobreza y me parece inaudito que a esa persona que viene de vivir como yo viví se le hagan esas cosas. Venimos de ahí, conocemos eso.

¿Y dirían que la presencia de ustedes ha mejorado las condiciones de quienes, como vos, experimentan la pobreza? ¿Qué haya pandilla no dificulta más ir a la escuela, a la unidad de salud, que lleguen proyectos de desarrollo?
No hemos significado nada, porque esa comunidad donde yo te cuento que crecí hoy la controla la MS, y las calles siguen siendo iguales, el centro escolar sigue estando a la misma distancia que estaba anteriormente, no hay transporte público, el acceso al agua y la luz sigue siendo el mismo. Y eso hace un vergo de años que es así. ¿Tiene algo que ver el hecho de que esté la MS? No. Ese territorio ya estaba abandonado por el Estado desde antes.

¿Creés que la gente vive mejor ahora que está la MS?
Ni mejor ni peor. No nos vamos a poner de acuerdo en eso, pero sí nos podemos poner de acuerdo en que esas estructuras ejercen sobre el territorio mucha influencia, buena o mala ¿Por qué no inclinamos esto para el lado bueno?

Estábamos de acuerdo en que es responsabilidad del Estado combatir estructuras criminales como las de ustedes. Hay varias alternativas para hacerlo: desde el modelo del actual gobierno, hasta el del anterior gobierno: negociar. ¿Eso es lo que querés? ¿Qué un representante del Estado se sentara con ustedes?
Si fuese posible, creo que ya les demostramos que somos capaces de hablar con cualquier político en este país, jajajajajajaja… pero si fuese posible, ¿por qué no? Ya lo hemos pensado, lo hemos analizado…. entendemos que no podemos llegar a una situación como la que actualmente está viviendo las FARC, pero sí podemos llegar a construir un pacto social donde las fuerzas vivas de este país, llámense empresarios, iglesias, movimientos sociales, ONG, la comunidad académica, políticos, partidos, el mismo gobierno…. podemos construir…. ¿por qué no nosotros con ellos?

¿Porque son estructuras criminales?
Sí, yo pertenezco a una estructura criminal, pero hasta el momento en que no me comprueben un delito, sigo estando aquí sentado. Estoy limpio de delitos, entonces soy un ciudadano. Sobre el control territorial: no necesitamos disputar el territorio con el gobierno o con la Policía. Lo que le puedo sugerir y exigir al gobierno de turno es que haga uso del aparato del Estado, y que a esas comunidades no crea y no le venda la idea de que el control territorial consiste en rodearla con soldados y policías y presionar a la gente. No, no, no. Ese no es control territorial, están equivocados si piensan eso. Control territorial ese es una parte, pero también tenés que velar por los servicios básicos y la salud y la educación son derechos fundamentales, y también el cceso a la recreación.

Y si entra una unidad de salud y una escuela y unos columpios, ¿van a dejar de extorsionar a los buseros o al del Agua Cristal o al de Tigo o a los surtidores de productos como Diana?
Es posible que no. Es posible si el Estado invierte en formar a la juventud, porque atrás hay un montón de cipotes. Tenemos que buscar alternativas. ¿Por qué no hacemos un decreto ejecutivo o legislativo donde se diga que el 2 % o el 3 % de los empleados en la empresa privada tienen que ser pandilleros, y otro tanto por ciento del aparataje público también?

¿Cómo responderías al desempleado que dice: “Yo nunca me he metido en pandillas, no he golpeado a nadie, no he robado, no he matado ni extorsionado, ¿y a mí por qué no me dan ese trabajo”?
Es válido. Porque él ha sido víctima, y ese trabajo es muy posible que no lo tenga. ¿Sabés por qué? Porque no tiene la capacitación técnica y porque ha sido discriminado, junto con esos pandilleros que están pidiendo eso, por vivir en la comunidad donde vive.

¿Qué efectos van a tener las medidas anunciadas por el gobierno? En resumen lo que buscan es aislar a los mandos medios, a lo que vendría siendo la ranfla B. ¿Consiguieron hacer eso? ¿Esos 299 que aislaron son los que el gobierno dice que son?
A saber. Ahorita no sé a quiénes han movido. Pero las consecuencias que eso habría traído si no se hubiese actuado de la forma en la que se está actuando en las calles, hubiera sido el incremento, aún más, de la violencia. Si llegara a ser cierto que las personas que ahorita han agarrado y las han trasladado para un lugar y las van a tener aisladas, quiere decir que lo que están haciendo es que de 22 asesinatos podría subir a 27 o a 30.

Eso me suena a amenaza.
¡Suena a amenaza! Suena a realidad. ¿Y no hemos dicho que cuando le quitás la cabeza al volado se genera descontrol?

Pero lo que hicieron ustedes prueba lo contrario: las ranflas estaban en Zacatecoluca, y el viernes nos anunciaron una reducción de asesinatos que vuelve a rondar el 60 % de los homicidios del país, lo cual demuestra que no hay necesidad de que estén fuera de Zacate las ranflas para poder controlar a las estructuras.
Lo que pasa es que tenemos un nivel de comunicación y supimos lo que se avecinaba. Esto no lo hacemos por un bienestar de nosotros, sino que por un bienestar del pueblo. ¿Quién va a ser el desangrado?

El desangrado es el mismo que era en diciembre, en enero, en febrero y en mayo del año pasado… ¿por qué no dejar de sangrarlo antes?
Porque nuestras estructuras son horizontales. Te lleva tiempo, porque lo que estaban recibiendo era masacres, ejecuciones extrajudiciales por parte del Estado, grupos de exterminio… puta, entonces tenés que volver a madurar la posibilidad y cuando se madura la posibilidad se comprende que lo que tenías puede llegar a ser peor, porque se presenta el hecho de que si es cierto que las cabezas de clicas ya no estarían, lo que iba a venir era un descontrol mucho peor que el que había. Es una postura unánime de las pandillas.

¿Ustedes están reunidos como pandillas de manera ocasional o tienen algún tipo de unión más orgánica? ¿Las tres pandillas están conformando un solo frente común o es mucho decir?
Es mucho decir. No va en esa lógica de unificación. Fuera lo más viable…. aunque no va en esa lógica… aunque las dos pandillas son muy parecidas, sus raíces, su forma de actuar, son bastante iguales, no tienen al final de cuentas los mismos principios y por eso no se puede llegar a consolidar de esa forma. Pero ha quedado demostrado que por lo menos en las cosa buenas, en temas puntuales sí se logra. Tal vez en un tiempo se logre consolidar eso que vos decís.

Se hizo un lío con el video del diputado Ernesto Muyshondt. ¿El FMLN ha hecho lo mismo con ustedes en esta ocasión?
Si sucedió, yo no participé. No puedo esclarecerte un tema en el que no he participado. Lo que sí tengo conocimiento es lo siguiente: lo que sí sé es que la estructura como tal es horizontal. Hay cosas que se mantienen horizontales, como el hecho de que en el municipio de Alegría, por ejemplo, el diputado que va suplente quiere votos y se le acerca a alguien allá y lo hace… y por aquí el alcalde del municipio de Jucuapa, o en un municipio X, se le acerca a los cipotes, que quiere ganar y ya hacen su trato. ¡Lo hacen todos! Lo hacen en las comunidades, el representante de relaciones públicas es el que llega, abre el camino, y ahí llega el candidato y… ¡es normal! Hay fotografías de todas esas cosa que se han dado, y eso lo han hecho todos los partidos. Todos buscan ese acercamiento, entonces no sé por qué al diputado Muyshondt le están haciendo tanto show. El punto sería qué tan limpio estoy para criticar al otro. Queda aquel cinismo del que vos me hablabas.

El porqué de los 600 cadáveres. De Carlos Martínez

Pandillas con el poder atomizado, policías y soldados con libre arbitrio en el ejercicio de la fuerza, reactivación de las cadenas de venganzas, guerras por el territorio… y un gobierno que asegura que todo está saliendo según el plan trazado. De telón de fondo, los 635 salvadoreños asesinados en mayo.

Carlos Martínez

Carlos Martínez

Carlos Martínez, 8 junio 2015 / EL FARO

La periodista mexicana Alma Guillermoprieto expuso al mundo –en las páginas de The Washington Post– la barbarie que se había cometido en un pueblito de Morazán conocido como El Mozote, dicen que la más brutal de las masacres en América Latina durante el siglo XX. También escribió sobre el horror que le produjo descubrir que la llanura sepultada en lava volcánica, conocida como El Playón, se había convertido en un botadero de cadáveres con signos de tortura. Ella reseña en su libro Desde el país de nunca jamás que la Comisión de Derechos Humanos estimó que en 1981 un promedio de 700 civiles habían sido asesinados cada mes. La guerra surgía enloquecida, irrefrenable. Era 1981. Estábamos en guerra civil. Había 700 asesinatos mensuales.

El mes pasado, mayo de 2015, en El Salvador hubo 635 asesinatos, según la Policía Nacional Civil. El país consiguió duplicar la cifra de homicidios en cuestión de cinco meses: en enero fueron 336; y en febrero, 307; en mayo, repito, 635 salvadoreños fueron asesinados. Nunca había ocurrido en este siglo que pasáramos la barda de los 500 asesinatos mensuales.

Lo único que parece estar claro es que en este fenómeno hay dos actores estelares: uno muy afamado: las pandillas, y otro que pretende ser de reparto, pero que disputa el protagonismo: el gobierno. Los gobiernos de El Salvador.

Pero para entender lo que nos pasa hoy, hay que remontarse unos años atrás.

En 2012, año del inicio de la Tregua con las pandillas, el gobierno se vio en la necesidad de tener un número acotado de interlocutores (es imposible sostener un diálogo con 60,000 o 70,000 personas al mismo tiempo), y para ello empoderaron y sofisticaron a una cúpula de líderes, tanto de la Mara Salvatrucha (MS-13), como de las dos facciones del Barrio 18. Aunque personajes como Diablo de Hollywood, Croock, El Trece, El Muerto de Las Palmas, Chory, Payaso… ya eran líderes en sus respectivas estructuras, el nuevo escenario los catapultó todavía más, los hizo más visibles desde cualquier ángulo de sus organizaciones y los dotó de representatividad y legitimidad como voceros de sus pandillas y como actores sociales. En otras palabras, la Tregua hizo a los líderes de las pandillas un poco más líderes; y a esas estructuras, un poco más piramidales. Una buena jugada, si se piensa bien: ¿de qué serviría entablar un diálogo con un líder sin mucho poder? ¿De qué serviría entablar un diálogo con un líder que en dos o tres meses dejara de ser líder? La Tregua se cimentó en que estos líderes conservaran autoridad y legitimidad –respeto, le dicen ellos– ante sus estructuras.

Pero las pandillas no son entidades homogéneas, y no todo mundo estuvo de acuerdo. Varios líderes de clicas o canchas, y de programas o tribus (confederaciones de clicas o canchas respectivamente) se opusieron a la Tregua y tuvieron que someterse a regañadientes o pagaron con sus vidas. Por poner solo un ejemplo: ¿Recuerdan el asesinato del pandillero colaborador del padre Toño, en Mejicanos? El asesino, un dieciochero, está muerto, asesinado por su propia pandilla.

Pese a que los líderes se enfrascaron en una frenética actividad “diplomática” con todos sus territorios, no siempre fueron las palabras y las promesas las que terminaron convenciendo a los homeboys en la calle, y la autoridad se tuvo que imponer con la enorme fuerza argumentativa del plomo.

Foto archivo El Faro.

Gran parte de los mandos medios de la pandilla no entendieron nunca la coyuntura y se limitaron a acatar órdenes a ciegas, o alentados por promesas (recursos, trabajo, cese de operativos policiales, planes de estudios, dinero para microempresas…), que en la mayor parte de los casos jamás llegaron.

A la Policía tampoco se le explicó gran cosa: de la noche a la mañana se encontraban custodiando escenarios en los que el ministro de Seguridad Pública compartía tarima con pandilleros a los que antes había que dar golpizas; fueron humillados en público el día en que las pandillas entregaron el primer lote de armas ante miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país: se les echó de la plaza Barrios para que los pandilleros pudieran estar cómodos. Los agentes policiales de nivel básico y los oficiales de máximo rango jamás fueron incluidos en la trama de la Tregua. No se les explicó, no se les informó; solo recibieron órdenes. Puede que incluso las pandillas hayan socializado más y argumentado mejor ante sus soldados. De hecho, en lugar de explicar la estrategia a los mandos policiales, el entonces ministro, general David Munguía Payés, prefirió que el presidente de la República destituyera al director general de la Policía (un exguerrillero) y nombrara a otro general al frente de la PNC. En resumen: la Policía fue excluida de la planificación del proceso y se le obligó a vivir con dudas y con sospechas, pero con obediencia… como ocurrió, repito, con las pandillas.

En esos pilares quería sostenerse la Tregua: por un lado, en una cúpula del gobierno que hizo del cuarto de dirección del proceso un salón súper VIP, al que solo pocos, muy pocos, tenían acceso; y por otro lado, en el empoderamiento de una cúpula de líderes pandilleros cuyo poder de convencimiento descansaba en la fuerza y en esperar que el gobierno cumpliera sus promesas.

Por eso no es de extrañar que la Tregua se comenzara a desmantelar cuando el ministro Munguía Payés tuvo que dejar el Ministerio de Seguridad Pública debido a una resolución del la Corte Suprema de Justicia, y que se terminara de desmantelar cuando los líderes pandilleros fueron trasladados a la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca por el gobierno actual. La Tregua descansó siempre en personas, no en instituciones; ni siquiera en la voluntad de toda una organización criminal como son las pandillas.

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Tomemos como ejemplo a la MS-13 para explicar cosas sobre estas estructuras: la Mara Salvatrucha está dividida –todos lo sabemos– en clicas, que en el caso de las dos pandillas 18 se les llama canchas. Pero a su vez, las clicas están agrupadas en confederaciones, conocidas comoprogramas. Los programas se agrupan por distintos criterios: el programa de La Libertad agrupa a distintas clicas del departamento de La Libertad y alguna de la zona oriental de Sonsonate. Lo mismo pasa con el programa Centro Histórico, que articula a las células emeeses que operan en el centro de la capital. Pero hay otros programas agrupados por criterios distintos al geográfico: el poderoso programa de la Hollywood Locos tiene representación en casi todo el país y se agrupa sobre esa marca creada en Los Ángeles: todos las clicas fundadas por pandilleros deportados de Estados Unidos que pertenecían a la Hollywood Locos, o las fundadas bajo la misma bandera por sus sucesores, se agrupan en ese programa. La clica de los Sailors Locos, probablemente la más poderosa en la zona oriental del país, se creó en la zona sur San Miguel como una escisión de otra clica, pero luego se extendió por la ciudad, por cantones y pueblos aledaños, e incluso llegó a Apopa, a Chalchuapa y hasta se asentó con fuerza en la Costa Este de Estados Unidos. Por eso la Sailors Locos tiene su propio programa. En el caso de las pandillas 18, se les conoce como tribus y tienen una lógica exclusivamente geográfica (la Tribu de Soyapango, por ejemplo). Bueno, pues esta diatriba sobre estructura interna pandilleril sirve para explicar por qué estamos como estamos.

La MS-13 se compone de unos 54 programas –algunos con decenas de clicas y otros con pocas–, y los representantes de los programa s son el eje de cohesión nacional de las pandillas: el jefe del programa de La Libertad no puede dar órdenes a un soldado de la Sailors Locos sin que eso genere un problema interno. En el procedimiento correcto, el corredor de programa (un líder que está encarcelado) gira órdenes a su representante en la calle, y este a su vez distribuye la palabra entre los palabreros de cada clica, y estos, entre sus homeboys. De manera que para mantener controlada toda la estructura, se requiere del acuerdo de una cúpula de mando, conocida como ranfla , en la que están integrados los líderes de lo programas o corredores.

Pues bien, al encerrar en Zacatraz a la ranfla de la MS-13 y a la cúpula de las dos facciones dieciocheras, se burocratizó mucho la posibilidad de ordenar esas estructuras a nivel nacional. No solo porque el gobierno aisló las ranflas que salieron de Zacatecoluca en 2012 a penales ordinarios, sino porque en buena medida también encerraron a los representantes de los corredores que estaban en la libre. Cualquiera podría pensar que esa es una buena noticia, que incomunicando la cúpula pandillera se debilita la pandilla y se limita sus márgenes de acción, pero precisamente los resultados que indican lo contrario son los que me tienen escribiendo este artículo.

Al romperse la estructura de mando a nivel nacional, cada palabrero, cada jefe en los distintos territorios se convirtió en un pequeño rey. La violencia dejó de tener una cadencia previsible, ordenada, comprensible… porque la pandilla se atomizó, la autoridad de las ranflas se vio limitada, y esas organizaciones quedaron en manos de mandos intermedios, entre los que abundan aquellos a los que nunca les sedujo la idea de negociar con el gobierno o entenderse con la pandilla contraria, o que simplemente se desencantaron en el camino, y que ahora, luego del encierro de sus líderes históricos (lo que consideran una traición de parte del gobierno), creen que les asiste la razón. En algunos casos, comienza a manifestarse incluso algunos gestos de desafío a la ranfla.

De manera que se ha vuelto a tiempos en los que matar no requería tanta burocracia pandillera, tanta cadena de autorizaciones. Las clicas han recuperado una inmensa autonomía frente a la estructura nacional.

Desde el Centro Penal Cojutepeque, un miembro de la facción Sureños del Barrio 18, me explicó recientemente por teléfono: “No se puede ordenar a nivel nacional, no se puede porque no hay comunicación más directa, no hay un control exacto. ¿Me entiende? Hay gente que viene y hace las cosas, ya cuesta un poco más controlarlas. Hay cosas que no se pueden controlar por el simple hecho de que no hay una sola palabra, una sola voz sólida, y sí han quedado desencantados los homeboys en la medida que se había prometido un montón de cosas que nunca llegaron… se salen del huacal, no hay como meterlos… o sea… sí hay… pero ya cuesta un poco más”.

Incluso para las personas que sirvieron de mediadores durante la Tregua es cada vez más difícil –y en algunos casos imposible– establecer contacto con pandilleros o hacer gestiones para que reduzcan o eliminen algunos casos de extorsión.

Hasta ahora el único beneficio observable tras la separación de las ranflas es que con ellas se apartó también –al menos de manera momentánea– las posibilidades de que estas tres estructuras criminales se articulen para hacer frente común al gobierno. Algunos líderes en la calle han hecho algunos esfuerzos, más bien simbólicos, por presentar una apariencia de unión entre estas tres pandillas: han subido, por ejemplo, un video a Youtube en los que pandilleros con el rostro cubierto y fusiles de asalto dicen hablar a nombre de todos, pero la realidad es que la guerra por los territorios y las cadenas de venganzas entre los propios pandilleros parecen imparables.

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El gobierno actual ha decidido hacer lo que entendió que era tomar el toro por los cuernos: relajar los controles sobre el uso de la fuerza en la PNC; crear batallones de reacción inmediata dentro de la propia Policía y preparar tres batallones élite del ejército para “enfrentar” la violencia pandillera.

Más allá de lo formal, los discursos también han jugado su papel: aunque luego reconoció que no era el término más feliz, el gobierno habló de cuerpos élite de “limpieza”; el inspector general de la PNC ha alentado a los agentes a usar sus armas y calificó la situación nacional como una “guerra”. Y esos mensajes no cayeron en saco roto: los policías y los soldados se saben en guerra contra los pandilleros, en el sentido más literal, y ya son varios hechos –varias masacres– en los que las circunstancias permiten dudar de que la PNC y la Fuerza Armada mataron en defensa propia, sin que nadie (ni el director, ni el inspector general de la PNC, ni los superiores militares, ni la Fiscalía, ni la Procuraduría de Derechos Humanos, ni el presidente de la República…) hayan pronunciado una sola palabra sobre la posibilidad de que el Estado salvadoreño esté promoviendo y/o silenciando ejecuciones sumarias.

Como pasó con las pandillas, en la PNC ahora tienen el control de la operatividad aquellos que se sintieron excluidos de los proyectos y humillados por la Tregua.

La lógica de enfrentamiento directo ha tenido su efecto previsible en las pandillas: han aumentado las extorsiones, porque se necesita más dinero para comprar armas, que al estar más solicitadas han subido de precio en el mercado negro; están reclutando jóvenes de forma masiva y buscando maneras para cualificar su violencia. Es decir, han adoptado la lógica de guerra que les ofreció el gobierno.

Con tantos ingredientes explosivos en el caldero quizá resulte menos sorpresiva la escalada de violencia y los 635 salvadoreños asesinados en el sangriento mes de mayo.

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El viernes 5 de junio, el gabinete de seguridad del gobierno, encabezado por el comisionado presidencial Hato Hasbún, ofreció una conferencia de prensa en la que aseguraron que, según sus cálculos, su plan de seguridad pública está saliendo bien, lo que les confirma que van “por el rumbo correcto”, y que por lo tanto no hay necesidad de cambiar nada.

Si se mantienen los números de homicidios que El Salvador alcanzó en mayo, faltarían muy pocos asesinatos al mes para que nos encontremos, otra vez, en cifras aterradoramente parecidas a las que la periodista mexicana Alma Guillermoprieto conoció en el inicio feroz de nuestra guerra civil.