caravanas

Carta a la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU: Más respeto, por favor. De Paolo Luers

5 marzo 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimada Kirstjen Nielsen:
En la reunión que en nuestra capital celebró con los ministros de seguridad de Honduras, Guatemala y El Salvador, usted dijo: “Pido a cada uno de ustedes que muestren un liderazgo audaz para detener la formación de nuevas caravanas, que han traído violencia, crimen e inestabilidad a la región.”

Como jefa máxima de Seguridad Nacional de Estados Unidos, usted tiene el más amplio y profundo acceso a cualquier información relacionada con temas de Seguridad. Por tanto usted sabe, igual que los ministros centroamericanos, que su afirmación es falsa. Las caravanas no han traído violencia, crimen e inestabilidad a la región. Es al revés, las caravanas, así como la migración ‘ilegal’ en general, son una consecuencia de la violencia, crimen e inestabilidad existentes en la región.

Las caravanas solo son una modalidad nueva del mismo flujo de centroamericanos que diariamente emprenden viaje a Estados Unidos. Y es una modalidad que reduce el poder de los coyotes y de las organizaciones criminales que se lucran de la migración ‘ilegal’ y que su gobierno siempre exigió a nuestros gobiernos que los combatieran. Si realmente quieren combatir el crimen organizado, ustedes deberían coordinar con los gobiernos de Centroamérica y México el apoyo y la seguridad de las caravanas. No es un chiste, Ms Secretary, sino una observación seria.

Me imagino que cuando se reunió con el presidente electo Bukele hizo los mismos planteamientos que al gobierno saliente. Lastimosamente no sabemos qué respuestas le ha dado. Su oficina de prensa solo difundió un comunicado escueto, diciendo que Bukele discutió con usted sobre temas como el narcotráfico, tráfico de personas, de armas, lavado de dinero, ciberseguridad, pandillas, migración forzada y la cooperación con la policía y Fuerza Armada. “Sobre los cuales se tendrá una agenda en común a desarrollar entre el gobierno de Estados Unidos y el futuro gobierno de El Salvador dirigido por el presidente electo Nayib Bukele”, señala el comunicado.

Obviamente, es necesaria una agenda en común con Estados Unidos. Pero para ser efectiva tiene que basarse en franqueza y mutuo respeto. Esperamos que el futuro presidente salvadoreño no haya agachado la cabeza, como los tres minstros, sino que le haya expresado que no está de acuerdo con la premisa suya de ver a las caravanas como expresión del crimen organizado.

Esta es la gran interrogante que tenemos: ¿Cuál será la política de Seguridad del futuro presidente y cómo la va a conciliar con las prioridades y los métodos definidos por ustedes en el gobierno de Estados Unidos.

No soy quien puede dar consejos al presidente electo. Pero tal vez puede atender el consejo de Fabio Castillo. Este hombre, amigo de Bukele, expresó en su entrevista con El Diario de Hoy que ve positivo que el futuro gobernante esté comprometido con estrechar los vínculos con los Estados Unidos.

Pero agregó: “Lógicamente esto requiere que los EE.UU. nos traten con más respeto…”.

Yo le haría la misma petición, señora secretaria. Venir a Centroamérica para imponer a nuestros gobiernos un análisis a todas luces falso, y las políticas de Seguridad que de ahí se deriven, no es la base para una agenda común que puede resolver los problemas ni de Estados Unidos ni los nuestros.

Saludos respetuosos,


Duele ver a los que se van. De Erika Sadaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

5 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

El miércoles 31 de octubre vi a la segunda caravana de salvadoreños sobre la carretera Panamericana y se me partió el corazón. A menos que alguien tenga hielo en las venas, es imposible no conmoverse al ver tanta gente desesperanzada. Hombres, mujeres y niños sin más que una mochila y un galón de agua para ir rellenando en el camino. Huyendo de la inseguridad, amenazas, hambre, la falta de oportunidades y la indiferencia y ligereza de nuestros líderes políticos. Tristeza total.

Este país y nuestra gente duelen, algunos días más que otros. Muchas personas, creo, ya se acostumbraron a ver las noticias de homicidios, violencia y corrupción, a escuchar los casos de familias que les toca cambiarse de domicilio porque sus colonias se han vuelto invivibles. Los retratos de la atrocidad individual lamentablemente ya no alteran tanto. Pero en estas últimas semanas los dramas humanos han tenido que juntarse para que les prestemos atención, formar caravanas y caminar en masa hacia los Estados Unidos. Esperan lograr juntos el camino que no se atrevieron a tomar solos.

Al ver todo esto es cuando alguien con corazoncito humano se pregunta, ¿dónde están todos esos funcionarios e instituciones que deberían estar evitando esta tragedia humana? ¿Dónde estamos todas las personas que hemos tenido la suerte de contar con condiciones de vida decentes para ayudar a los más necesitados? ¿Qué hemos hecho para apoyar o ayudar a alguien, cerca de nuestro entorno, a salir adelante?

¿Dónde está el Gobierno de El Salvador y su Presidente? El Ejecutivo prefiere lavarse las manos en teorías de la conspiración que asumir que le fallaron a la población. La Policía Nacional Civil se ha limitado a mandar un par de patrullas para que acompañe a la caravana en el camino hacia la frontera con Guatemala; más que garantes de la seguridad, parecen el cortejo de los que prefirieron caminar miles de kilómetros y esperan no volver por la falta de una vida digna. Los mandan a la buena de Dios en vez de brindarles opciones que los motiven a quedarse.

¿Dónde están los diputados de la Asamblea Legislativa? Todos esos que son expertos en presentar proyectos de iniciativa de ley de manera inmediata ante cualquier coyuntura, los que están más preocupados por endurecer las penas por amaños, nombrar hijos meritísimos o solicitar minutos de silencio. No se les ve preocupados por mejorar las leyes que ayuden a la gente a salir de la miseria, a generar las condiciones que incentiven a invertir más y que hayan más empleos. Tal parece que tienen prioridades muy distintas a las de la mayoría de salvadoreños.

¿Dónde están las instituciones de seguridad que tenían a su cargo garantizar el bienestar de estas familias? La Policía Nacional Civil, el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, la Fiscalía General de la República, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Órgano Judicial tienen cuota de responsabilidad en la desesperanza, miedo y en la necesidad de estas personas de salir huyendo de sus municipios.

¿Dónde están los candidatos a la presidencia de la República intentado, al menos, brindarle una ilusión a toda esta gente? Las propuestas que están presentado para distintos sectores y departamentos se ven muy bonitas en la televisión, pero no he visto ninguna que considere a los desplazados por el miedo y el hambre. Tenemos a la vista los problemas reales que deben ser resueltos y en los que deberían enfocar alguna propuesta. Esta población sin motivos para seguir en el país también merece que les presten atención y ayuda.

Dejemos a un lado las teorías de la conspiración, por las cuales siempre buscamos encontrarle cinco patas al gato. Insisto, una persona que está bien en su país no se va para ningún lado. Hemos fallado como sociedad en generar condiciones en las que todos podamos vivir bien. Que esta tragedia humana nos sirva para poner los ojos en las cosas que importan. Duele ver a los que se van.