Banco Mundial

Carta al presidente de la República: Desarme a los francotiradores. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 15 julio 2017 / EDH y MAS!

Estimado Salvador Séanchez Cerén:
Las pláticas con el Banco Mundial por buenas razones son reservadas, aunque todos sabemos que existen – y que constituyen la única salida viable para el país de salir de su crisis de las finanzas públicas.

masSólo así, amarrando compromisos con la oposición y al mismo tiempo con el Banco Mundial, el gobierno del FMLN puede evitar que los últimos dos años de su mandato lleven al colapso a todos: al gobierno, al partido de gobierno, y a la economía del país. Lo de poner parches ya no funciona, se necesita una solución integral, que incluye pensiones, reducción de gastos y aumento de ingresos, o sea impuestos y futuros préstamos para financiar el déficit fiscal hasta que se pueda eliminar. Es más: lo necesitan ambos gobiernos, el actual igual que el próximo que elegiremos en 2019.

EDH logEl gobierno no debe dinamitar este posible acuerdo integral con acciones desesperadas, como por ejemplo imponer una reforma de pensiones no consensuada, para salir de su aprietos actuales. Y la oposición tampoco debe poner en peligro la solución integral con intransigencias que agudicen la desesperada situación fiscal del gobierno.

En ambos campos hay quienes entienden esto y están tejiendo, junto con el Banco Mundial, la solución integral.

Pero también hay francotiradores. Es tiempo de desarmarlos. El problema es que del lado del gobierno y su partido hay una falta de liderazgo preocupante. El presidente no toma decisiones firmes y no corta en seco el doble discurso y doble juego dentro del gobierno, dentro del FMLN y entre partido y ejecutivo. Hay que reconocer que ARENA, a pesar de sus conflictos internos, ha mostrado mucho mayor coherencia.

Si esta falta de liderazgo y este miedo de tomar decisiones no se resuelven, esta oportunidad de llegar a una solución integral patrocinada por el Banco Mundial se va a perder. Es obvio que se trata de decisiones no necesariamente populares. Por esto es indispensable que gobierno y oposición juntos asuman los costos políticos.

La ventaja es que se trata de un problema esencialmente técnico, y que se tiene en la mesa a los técnicos no solo del Banco Mundial, sino también del gobierno y de la oposición, no sólo los políticos. Estos últimos suelen ser los francotiradores, y alguien, repito, tiene que desarmarlos. Y si no lo hace el presidente de la República, por su lado, y si no lo sigue haciendo el presidente del COENA, cada uno con los suyos, ¿quién lo hará?

Dejen trabajar a los expertos y cúbranles las espaldas.

Urge que usted, como presidente de la República, ponga orden en su gobierno, y que ARENA no permita que su crisis de dirección le reste coherencia.

Saludos,

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Señalan falta de eficiencia en el gasto social

Un informe del Banco Mundial detalla los retos del gasto público en salud, educación y protección social de empleo. No solo hay carencias en la forma en que se invierte en dinero, sino que hay señales de insostenibilidad.

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Mariana Belloso, 7 sept. 2015 / LPG
El gasto social en El Salvador, aquel que se destina a las áreas de salud, educación y protección social del empleo, tiene problemas de eficiencia y de sostenibilidad, señala un reciente estudio elaborado por el Banco Mundial. Pablo Acosta, uno de los autores del documento, explicó que analizaron el gasto social en el periodo entre 2011 y 2013, y que pese a que este había aumentado, presenta problemas en el destino que se le da a los fondos, y los resultados que se obtienen con esta inversión.

“El Salvador tiene una situación fiscal muy complicada, que no permitirá seguir sosteniendo el nivel de gasto. Hay indicios de que el gasto social ya se ha desacelerado en 2014 y 2015, y es por el problema fiscal”, señaló.

El banco destaca que en El Salvador el crecimiento económico se ha mantenido persistentemente bajo, y que el empleo y la participación de la fuerza laboral apenas han aumentado, por lo que el avance en la reducción de la pobreza se ha desacelerado.

Sin embargo, la desigualdad ha disminuido y muchos indicadores sociales, como las tasas de matrícula preescolar, el acceso a la atención prenatal, las vacunaciones y el agua y saneamiento, han mejorado.

Lo atribuye al aumento del gasto social, que representa el 12.4 % del Producto Interno Bruto (PIB), pero advierte que el país debe continuar mejorando la calidad y la eficiencia de los sectores sociales, mientras se mantiene el nivel general de gasto social en un entorno fiscal cada vez más limitado.

Las limitaciones fiscales, los ingresos bajos y la necesidad de reducir el déficit en 3 % del PIB, agrega, obligan a dar prioridad a las reasignaciones y las mejoras en los destinos del gasto social para maximizar el impacto de este.

Educación y salud

En El Salvador, el gasto público en educación ha estado creciendo constantemente pero sigue siendo bajo en comparación a los demás países de la región y de acuerdo con estándares internacionales. En 2013, representó el 3.6 % del PIB, por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que es del 4.9 %, mucho más bajo en comparación al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 5.6 %.

“Un porcentaje desproporcionalmente alto del gasto público en educación (68 %) aún se destina a la educación básica. El Salvador ha alcanzado el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de educación primaria universal, pero las tasas de matrícula para otros niveles de educación y la calidad del aprendizaje en general siguen siendo bajas”, advierte el Banco Mundial.

“En educación secundaria vemos bastantes carencias, una matrícula baja y bastante abandono, acá hay que ver también el papel que tienen factores como la inseguridad”, dijo Acosta.

Una de las mayores críticas del Banco Mundial en esta área es que las comparaciones internacionales muestran que la calidad del aprendizaje es inferior a la de países con niveles de PIB similares. El aumento en el gasto público en educación ha mejorado el acceso tanto a la educación primaria como la educación secundaria, pero esto no se ha traducido en mejoras en los resultados de aprendizaje, señala.

“Las desigualdades dentro del país –entre niveles de ingreso, localización geográfica y tipos de escuelas– también revelan importantes disparidades entre los diferentes grupos tanto en acceso como aprendizaje, lo que contribuye a la persistencia de la desigualdad para las futuras generaciones del país”, indica.

La recomendación del banco inicia por centrar las políticas en mejorar el acceso y en reducir las desigualdades en la educación preescolar y la educación secundaria. Parte de los fondos que actualmente van a la educación primaria deberían reenfocarse en la educación secundaria, asegura el estudio. También se debe asegurar la continuidad del recién implementado modelo de escuela a tiempo completo.

En la parte de salud, el Banco Mundial señala que pese a que la inversión ha aumentado, también hay carencias en cuanto a cobertura y calidad del servicio.

Por una parte, la gratuidad de los servicios de salud ha hecho que la población que los utiliza dedique menos de su gasto personal al pago de estos, y más a la adquisición de medicamentos. Sin embargo, el documento consigna que poco más de la mitad de la población más pobre no hace uso de los servicios públicos de salud.

En este sentido, el banco insta al Gobierno a revisar sus procesos de planificación y presupuestarios para orientarlos más a los resultados y hacerlos más eficientes. Se debe mejorar las estrategias de focalización, incluida la focalización epidemiológica y geográfica, para llegar a los hogares más pobres y animarlos a buscar servicios de salud de manera oportuna, además de desarrollar una estrategia para incorporar de manera eficaz enfermedades no transmisibles en su programa de atención médica primaria.

La estrategia en esta área, para conseguir una mayor eficiencia del gasto, debería incluir la revisión y evaluación del potencial de reducir el diferencial del gasto per cápita en el sistema público nacional, teniendo en cuenta factores de economía política y socioeconómicos.

Subsidios están mal focalizados y no llegan a quienes los necesitan

La política de subsidios estatales volvió a destacar como un aspecto a mejorar.

Prioridades. El Banco Mundial dice que se debe priorizar el gasto en programas de más impacto.

Prioridades. El Banco Mundial dice que se debe priorizar el gasto en programas de más impacto.

Al menos $160 millones se gastan anualmente en prestaciones de asistencia social y subsidios que benefician a familias de los quintiles de ingresos más altos, señala un reciente informe del Banco Mundial sobre el gasto social en El Salvador.

La necesidad de focalizar los subsidios estatales en la población que realmente los necesita ha sido un tema recurrente en los análisis y propuestas de política de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En esta oportunidad, el Banco Mundial advierte que El Salvador enfrenta una situación fiscal cada vez más complicada, que pone en riesgo la sostenibilidad del gasto social, por lo que es más necesario que nunca poner atención al destino de esta inversión.

El documento resalta que El Salvador ha realizado importantes esfuerzos en la ampliación de la cobertura y el gasto en protección social y empleo a partir de 2009, desde una base baja hasta niveles que están más en el rango de los estándares regionales.

Este gasto ha aumentado desde un 3.5 % a un 5 % del PIB entre 2007 y 2013, pero está todavía en el rango inferior en términos regionales. Y el problema no se queda solo en la cantidad, sino también en la calidad. “El Salvador asigna el mayor porcentaje del PIB a la asistencia social –principalmente vía subsidios– en la región centroamericana”, dice el informe.

Y mientras persiste el gasto en subsidios, que llegan en buena parte a gente que no los necesita, hacen falta recursos para programas que han probado ser más exitosos en la reducción de la pobreza y la desigualdad, como Comunidades Solidarias.

El programa, iniciado en 2005, “está bien focalizado en los pobres y tiene un historial demostrado de impacto en indicadores de pobreza y sociales. Sin embargo, su cobertura sigue siendo baja e incluso ha descendido en años recientes, junto a la expansión en pagos en los subsidios no focalizados”, apunta el Banco Mundial.

Si bien el Gobierno ya trabaja en la unificación de los datos de los beneficiarios de los subsidios, el banco dice que necesitarán recursos adicionales para finalizar la recopilación de datos y una plataforma tecnológica, así como también un mandato de compromiso sobre su uso coordinado por las diferentes instituciones.

Esfuerzo contra la corrupción . De J. Humberto López

En las últimas semanas varios casos de corrupción han ocupado los titulares en países de Centroamérica y han motivado a organizaciones de la sociedad civil a exigir una mayor rendición de cuentas y persecución penal de los implicados en casos de corrupción.

J. Humberto López

J. Humberto López, director del Banco Mundial para Centroamérica

J. Humberto López, 2 agosto 2015 / LPG

Su demanda es perfectamente comprensible si tenemos en cuenta que, más allá de la injusticia social que provoca la corrupción, existen pruebas empíricas de sus efectos negativos en aspectos vinculados con el desarrollo, como por ejemplo el ingreso per cápita, el crecimiento económico, la mortalidad infantil, la alfabetización y la estabilidad macroeconómica, entre otros.

En el Banco Mundial entendemos que la corrupción es el enemigo público número uno para el desarrollo en el mundo, no solo en Centroamérica. Es por esto que el Banco Mundial apoya a los países en su lucha contra la corrupción, con normas como la inhabilitación de empresas para que participen en proyectos financiados por algún banco de desarrollo si han incurrido en fraude e iniciativas para la transparencia en industrias extractivas (EITI), en el sector de la construcción pública (CoST) y para la recuperación de bienes robados (StAR).

Obviamente la pregunta es cómo atacar la corrupción en la práctica. Para ello es importante entender que el hábito del soborno es solo una de las consecuencias de un amplio abanico de factores y circunstancias que alimentan la corrupción. La corrupción es un reto complejo, y reducirla no depende de una sola variable que pueda ser cambiada con la voluntad de los políticos.

Desde una perspectiva de políticas públicas es importante identificar esos factores y circunstancias detrás de las prácticas de corrupción para que los países puedan diseñar intervenciones apropiadas y efectivas. En el estudio del Banco Mundial “¿Importa el clima de inversión?” hemos considerado las causas y determinantes de la corrupción y planteamos dos hipótesis para explicar sus matices.

Una hipótesis, conocida como la de “derechos de control”, considera la posibilidad de que un funcionario público (que en algunos casos puede recibir un salario muy bajo) ejerza un control implícito sobre empresas para pedir sobornos. Este control podría deberse a características inherentes a marcos regulatorios complejos (que a su vez pueden estar relacionados con el número y la calidad de las regulaciones), así como al poder discrecional de los funcionarios encargados de hacer cumplir las normas.

La segunda hipótesis, conocida como “el engrase de las ruedas”, considera que las empresas también pueden tener incentivos para sobornar a funcionarios con el objetivo de saltarse las normas y así poder asegurar contratos de una manera más rápida.

En nuestros análisis encontramos que ambos comportamientos existen en la mayoría de países con altos índices de corrupción. Estos resultados tienen alcances claros para las políticas públicas. A pesar de que la combinación de políticas apropiadas depende de las circunstancias de cada país, reducir la corrupción requerirá de una mezcla que combine tanto incentivos como un mayor énfasis en el cumplimiento de la ley.

Esto implica que, por una parte, los países pueden evaluar sus marcos regulatorios para distinguir entre normas que están justificadas desde el punto de vista del interés público y las que están obsoletas o simplemente benefician a ciertos grupos de interés.

Los países también pueden considerar el marco regulatorio desde una perspectiva administrativa. Un marco regulatorio bueno podría estar mal aplicado (a causa de procedimientos engorrosos o de personal poco calificado) o ser implementado fuera de tiempo, lo cual podría llevar a un aumento de costos para el sector privado. En este sentido, la simplificación administrativa, junto con una administración pública más profesionalizada, puede ser una herramienta eficaz para reducir el costo y mejorar la eficacia de las normas, al tiempo que aumentaría el cumplimiento y reduciría el poder de los funcionarios públicos para pedir sobornos.

Además, los países pueden buscar soluciones por el lado del cumplimiento de la ley, como aumentar los esfuerzos para vigilar el cumplimiento de las normas e incrementar las multas y sanciones para quienes infrinjan las leyes.

Otras medidas que pueden llevar a la reducción de la corrupción son las mejoras en el sistema judicial para aumentar la probabilidad de penalizar a todos los involucrados en un acto de corrupción, lo que aumentaría el costo por entrar en ese tipo de acuerdos irregulares. Este hallazgo tiene consecuencias importantes, ya que un sistema judicial creíble, además de reducir la corrupción, aumenta la probabilidad de cumplimiento de las normas. Dicho en otras palabras, mejorar el sistema judicial tendría una doble recompensa para reducir la incidencia de la corrupción.

La lucha contra la corrupción no es fácil, pero por lo mismo el Banco Mundial está siempre listo a acompañar a los países que se embarquen en ella.