ANEP

Telegramas de fin de año a políticos y funcionarios: Ya sé que nunca contestan. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 22 diciembre 2016 / EDH

Casa Presidencial: Recuérdense, hoy jueves 22 vence el plazo que les dio la sentencia del Instituto de Acceso a la Información Pública para decirme cuánto cuesta el (ir)reality show del Buen Vivir.

Fiscal General: ¿Disculpe, pero hay investigación contra Herbert Saca y Mecafé, o solamente allanaron para buscar pruebas contra Tony Saca y Mauricio Funes? ¿O ya son testigos criteriados?

Presidente: No tiene que esperar hasta el 24 para dar a los alcaldes el FODES. No es regalo de navidad. Es su deber pagarlo mes a mes.

Sala Constitucional: ¿No van a sacar la sentencia que nos devuelve el derecho de libremente circular por todos los carriles de la Juan Pablo y del Bulevar del Ejército?

Magistrado Rodolfo González: No es el ejército que los está amenazando. Es el FMLN.

Mauricio Landaverde: ¿En el Ministerio de Justicia hay alguien que ha estudiado Derecho? Si hay, que le explique que es inconstitucional su decreto de negarle a miles de privados de libertad, de manera absoluta, el derecho al sol, independientemente de su comportamiento individual.

Ministro Carlos Cáceres: ¿Va a renunciar o se queda – o es sólo un berrinche que todos los fines de año repite?

Mauricio Interiano: Usted habla mucho del rumbo que no tiene el gobierno del FMLN. Es tiempo que defina cuál es el rumbo que ARENA quiere dar al país.

Arzobispo: No es necesario que cada domingo aproveche su investidura para dar su opinión sobre política, economía, seguridad. Tampoco quiere que los ministros, generales y empresarios emitan juicios teológicos.

ANEP: No es en la Corte Suprema que van a arreglar el problema del salario mínimo. Es negociando con los sindicatos. Luego le cuentan al gobierno lo acordado.

Hugo Martínez: Si el presidente no quiere hablar de Siria, ¿qué tal que usted como canciller hable claro sobre el genocidio en Alepo y la participación de Rusia?

ARENA: Si el gobierno del FMLN no presenta un presupuesto como la Constitución manda, ¿por qué no lo hacen ustedes? No es su responsabilidad, pero alguien lo tiene que hacer. Los números están sobre la mesa.

Presidente de CEL: Permítame una entrevista para explicarme cómo los proyectos El Chaparral y Ampliación de la 5 de Noviembre serán rentables para el país, a pesar de la explosión de su costos.

Presidente de CEPA: Ya parece inútil la pregunta, ¿pero cuántos años más pasará el Puerto de La Unión sin funcionar? Ya son 8.

Ya sé que nunca contestan, pero no voy a dejar de preguntar. Felices fiestas .

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Carta a los empresarios salvadoreños: Lo que está en juego. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 23 abril 2016 / EDH

Estimados amigos:
El 28 de abril tendrán que elegir al nuevo presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada. Es mucho más que un simple relevo en un cargo importante, es una decisión sobre el rumbo de la gremial. Y en la situación en que se encuentra el país, esta decisión puede influir en el rumbo del país.

La cúpula de la gremial empresarial de los últimos años ha sido compuesta por una troica: Jorge Daboub, Luis Cardenal, y Javier Simán. En estos tres hombres ha descansado la difícil tarea de hacer contrapeso a dos gobiernos del FMLN. Este contrapeso activo ha puesto límite a las tentaciones y los intentos concretos del FMLN de cambiar el equilibrio entre la libre empresa y la función regulatoria, a veces confiscatoria de Estado. Es más, ante la debilidad tanto de la oposición política como de la sociedad civil, ANEP ha jugado un papel decisivo de hacer contrapeso a las tentaciones del FMLN de alterar el sistema republicano de división de poderes y de independencia de los órganos del Estado.

diario hoyEl autoritarismo de un partido gobernante sólo puede avanzar hasta donde la sociedad civil y los sectores productivos se lo permiten. El hecho de que el FMLN, a pesar de sus planes estratégicos (recontra confirmados en su último Congreso), en 7 años no ha podido esencialmente cambiar el carácter del Estado ni erigir una “hegemonía nueva”, es debido a la fortaleza, la unidad y la visión con la cual el sector privado ha asumido su rol de contrapeso. Dudo que otros factores decisivos, como la Sala de lo Constitucional y la oposición política, hubieran podido ejercer su rol correctivo sin esta firmeza de los gremios empresariales.

La empresa privada no se ha dejado dividir, como lamentablemente pasó en otros países como Venezuela, Nicaragua y Ecuador. Y tampoco se ha dejado encajonar en un rol simple de oposición. De manera muy inteligente, la cúpula de ANEP ha jugado su papel, mientras otros líderes de la empresa privada han trabajado, en mecanismos de concertación con el gobierno y con Estados Unidos para favorecer el crecimiento económico. Esta política de doble carril a veces ha dado la impresión de fricciones dentro de la empresa privada, pero nunca ha generado divisiones.

Es de importancia vital para el país que estas políticas de contrapeso y concertación de la empresa privada tengan continuidad. Por esto parece lógico que, al terminar el mandato de Jorge Daboub, la conducción de ANEP la asuma un miembro de la troica que exitosamente ha implementado las estrategias de la empresa privada en los últimos años.

En este sentido, hace sentido apoyar la candidatura de Luis Cardenal. En este momento crucial, alterar la estrategia del sector privado, como plantea Carlos Guerrero, constituye riesgos incalculables.

Personalmente tengo muchas diferencias con Luis Cardenal en cuanto a posiciones que él comparte con su esposa, su suegra y amplios sectores de la sociedad en cuanto a temas como el aborto, la concepción cerrada de matrimonio y familia, y otros relacionados con derechos sociales. Igual hemos tenido fuertes debates sobre cómo combatir la violencia.

Pero estas diferencias nada tienen que ver con su papel como dirigente gremial y con la batalla por el fortalecimiento de nuestro orden republicano contra tentaciones populistas y autoritarias. No me gustaría ver a Luis Cardenal como ministro de Educación, pero estoy convencido que como presidente de ANEP logrará dar continuidad y fuerza al rol de esta gremial de contrapeso contra el intento del FMLN de construir un Estado confiscador y populista.

Creo que personas como Javier Simán, quien sigue conduciendo la Asociación de Industriales ASI; Javier Steiner, el nuevo presidente de la Cámara de Comercio; y Luis Cardenal como presidente de ANEP, sabrán guardar la unidad del sector privado en la defensa de las libertades civiles y económicas.

Espero que ustedes, los dirigentes de las diferentes gremiales miembros de ANEP, sepan lo que está en juego. Saludos,

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“Dios los cría”. De Cristina López

Cristina López, Lic. en Derecho de la ESEN con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University. Cristina López, 18 abril 2016 / EDH

Estoy empezando a pensar que para cada episodio de la palestra política salvadoreña existe un dicho aplicable para describirlo. El que describe perfectamente no solo uno, sino dos sucesos de nuestra coyuntura nacional, es el famoso “Dios los cría y el diablo los junta”. El dicho tiende a usarse para describir situaciones en que dos personajes de similar calaña, por sus similitudes, terminan juntándose.

En el caso de nuestro país, la similitud de calañas trasciende fronteras, cruza los mares y acorta distancias importantes para juntar, si no físicamente, por lo menos en espíritu a figuras cortadas con la misma tijera.  Un ejemplo fue el apasionado “pronunciamiento de solidaridad” emitido por el partido en el gobierno salvadoreño, el FMLN, para acompañar en sus tribulaciones a la “pobre” de Cristina Fernández. Claro, pobre entre comillas, porque sus tribulaciones no son más que las consecuencias de los actos poco transparentes y de dudosa probidad con los que se acostumbró a gobernar la Argentina, actos que vuelven muy fácil la especulación sobre la procedencia de las lujosísimas carteras con las que accesoriza sus apariencias.

diario hoyQuién sabe si era un día lento y el departamento de comunicaciones oficiales del Frente le quiso asignar una tarea de prosa apasionada a algún pasante entusiasta y con inclinaciones literarias. Mi reacción inicial fue que probablemente las dotes artísticas del FMLN quizás han sido  por mucho tiempo incomprendidas y que con esta pieza de comedia querían hacernos más placentera la tarde. Quizás se activó la bati-señal del socialismo del siglo 21, que urgía alivianarle a la “pobre” Cristina la pesada carga de la (cita textual) “persecución política y judicial ilegítima e infundada”. Paladines del derecho, que antes de que se termine de probar el caso, establecer las pruebas y oír en juicio a las partes, ya establecieron la ilegitimidad del proceso entero a punta de comunicados publicados en redes sociales. Seguramente le hizo el día a Cristina, la “lideresa suramericana”, semejante expresión tan genuina de lambisconismo, poco amor propio y baja autoestima. ¿Decorará el comunicado en algún momento las paredes de alguna celda? Solo el debido proceso lo podrá determinar.

Sea como sea, ¿nadie consideró que quizás no era buena idea salir públicamente en solidaridad con una persona de la que se sospecha corrupción?  En serio, ¿a nadie se le ocurrió dejar los lambisconismos para la intimidad? Sobre todo en el estado en el que se encuentra el país, en que la ciudadanía está cada vez más harta de la corrupción, luego de que ambos partidos han demostrado que ninguno tiene el monopolio cuando de enriquecimientos cuestionables se trata.

Y no fueron los únicos que esta semana lograron con sus alianzas públicas internacionales, enlodarse de a galán. El Enade, la conferencia que cada año organiza la ANEP para establecer la agenda del país, tendrá como orador principal al ex mandatario español José María Aznar hablando sobre populismo y corrupción. En abstracto, parece buena idea. Pero si a lo anterior se le agrega que Aznar estuvo en los titulares de varias publicaciones noticiosas esta semana por nada más y nada menos que una acusación de fraude fiscal. Según reportes, este otro “pobre” enfrenta una multa de 70,000 euros y deberá pagar otro tanto en impuestos mal declarados. ¿Es esta la agenda que quiere establecer la empresa privada? Por lo menos desde el punto de vista del mercadeo, vuelven difícil exigirle transparencia y probidad al gobierno escogiendo al mensajero equivocado. Dios los cría y el diablo los junta.

@crislopezg

El legado de Jorge Daboub. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 16 abril 2016 /EDH

El FMLN ha mostrado un inusitado interés por las elecciones internas dentro de la Asociación Nacional de la Empresa Privada. El FMLN, desde que es partido político, nunca había metido su cuchara. Ahora, el vicepresidente Óscar Ortiz, Hato Hasbún y otros dirigentes efemelenistas han expresado abiertamente su apoyo a uno de los candidatos a la presidencia de ANEP.

Me llama la atención que la misma maquinaria de troles que atacan a los adversarios del FMLN, estén atacando al otro candidato. ¿Qué es lo que está pasando?

diario hoyTodo tiene que ver con el liderazgo de Jorge Daboub al frente de la ANEP durante los dos gobiernos del FMLN. Me imagino que nunca debe ser fácil dirigir la máxima gremial empresarial. Pero es indudable que es más duro dirigir esa nave cuando en el gobierno hay un partido y un presidente hostil a los empresarios y que, además, irrespeta los contratos.

Cuando hay un gobierno así, que no genera confianza, y aumenta la incertidumbre, los empresarios son más precavidos al invertir, la inversión extranjera no viene, y la que está piensa marcharse. Cuando hay negocios rentables hay empleo, menos pobreza, el gobierno recauda más dinero, aún con impuestos más bajos, mejoran los servicios. Es un círculo virtuoso.

Cuando la inversión privada y extranjera disminuyen, hay menos empleo, aumenta la pobreza, el gobierno recauda menos dinero, aunque suba los impuestos tradicionales e invente otros, los servicios desmejoran. Aumenta la violencia y todo se deteriora. ARENA, único partido opositor, está ocupado en terminar de restablecerse de los golpes que le vinieron de dentro y fuera. Se está, recomponiendo. Ojalá salga pronto de ese proceso.

Es en ese contexto que le tocó capitanear la nave a Jorge Daboub. Su papel fue defender con mucho vigor a la agredida empresa privada. Su posición a los ataques sistemáticos del presidente anterior y a las medidas del actual, en contra de los empresarios fue clara y definida. A tal punto que la voz de Jorge Daboub y otros pocos líderes empresariales vinieron a llenar el vacío que tenemos de una necesaria oposición política, aunque no es ese exactamente el rol de la ANEP.

Las pretensiones totalitarias del FMLN se han estrellado contra la Sala de lo Constitucional, algunos medios de comunicación que se mantienen firmes, una parte de la sociedad civil y contra el liderazgo de la empresa privada encarnado en Jorge Daboub.

Por eso el gobierno y sus aliados han tildado a Jorge Daboub de confrontativo. Son muchas las propuestas que la ANEP ha hecho para ayudar al gobierno a salir de la crisis. Pero las recomendaciones de los ENADES, por ejemplo, les entra por un oído y le sale por el otro. Lo que les queda en la cabeza, y les molesta es la firme defensa que hace Daboub y la ANEP del sistema de libertades.

Ello explica el interés del FMLN en inmiscuirse en las elecciones internas de la ANEP. La quieren cooptar, neutralizar o destruir como han hecho con otras instituciones e intentaron hacer con la misma ARENA. El legado de Jorge Daboub, es una ANEP, propositiva, firme e independiente, como siempre, pero en los más turbulentos tiempos.

Conozco a los dos candidatos. Carlos Guerrero con quien tuve el honor de trabajar, es una excelente persona. A Luis Cardenal y a su familia los conozco desde hace muchos años. Sé de su absoluta integridad, capacidad de entendimiento y entereza.

Carlos Guerrero es un joven líder pero creo que su tiempo aún no ha llegado. La elección de ANEP no es entre renovación y continuismo, los buenos empresarios son de por sí renovadores. La decisión es entre la experiencia en defender principios y ser propositivo, pero sobre todo en saber lidiar con sabiduría y firmeza con un gobierno que quiere el poder total para siempre.

Aprecio no quita conocimiento. En estos tiempos tumultuosos, no me cabe duda que Luis Cardenal es el mejor hombre para conducir la ANEP. Con un estilo diferente, claro está, estoy seguro que él sabrá mantener el legado de Jorge Daboub, Víctor Steiner, Miguel Ángel Salaverría, Conrado López, Ricardo Simán y otros tantos que han mantenido a esa gremial como un referente máximo de defensa de la libertad económica, base de todas las demás libertades.

Discutir las formas y olvidar el fondo. De Federico Hernández Aguilar

Federico Hernandez, escritor y director ejecutivo de la Cámara de Comercio

Federico Hernandez, escritor y director ejecutivo de la Cámara de Comercio

Federico Hernández Aguilar, 6 abril 2016 / EDH

En estos tiempos de confusiones, simplismos y ansiedades, defender principios se ha convertido en una de las tareas humanas más arduas e incomprendidas. Y no es que en otras épocas haya sido distinto, pero hoy se ha otorgado a la superficialidad y a las deducciones emocionales, tal vez como nunca antes, un estatus de primera relevancia en la opinión pública.

Si en los días de Miguel de Cervantes alguien le hubiera dicho que para “visibilizar a las mujeres” había que escribir libros plagados de desdoblamientos gramaticales —en sustantivos, artículos y participios—, el autor del Quijote se habría reído de semejante locura (o se la habría endilgado al ya perturbado Alonso Quijano). Sin embargo, de vivir en nuestro tiempo, el propio Cervantes tendría que probar que su célebre novela no pretendió nunca “discriminar a la mujer” y que él mismo jamás quiso ser “misógino”, “sexista” o manejar el lenguaje como un “machista alienado por el pensamiento patriarcal y androcéntrico”. (Suplico al lector que no se ría. Estos calificativos los extraigo de un manual de ideología de género publicado en España).

diario hoyPues bien, así como defender el castellano de quienes lo destrozan en nombre de la “igualdad” es tarea ingrata y no desprovista de malestares, preservar nuestro sistema de libertades protegiendo los pocos pero decisivos pilares que lo sostienen comporta riesgos, agravios e incomprensiones. De hecho, si por comodidad se evita el trabajo de profundizar en nuestra historia reciente, es bastante fácil desacreditar la labor realizada por los gremios empresariales o las organizaciones cívicas que han asumido la salvaguardia de nuestra institucionalidad democrática, en momentos en que la hostilidad del oficialismo contra el equilibrio de poderes ha sido no solo real sino activa, manifiesta y sistemática.

El caso de ANEP, como instancia política (no partidaria) del empresariado salvadoreño, ilustra a la perfección lo que pretendo decir. Gracias a que existe esta cúpula de los gremios productivos, la deliberación de los asuntos sectoriales queda en manos de las entidades que representan legítimamente a parcelas muy concretas de la economía, mientras que la discusión y análisis de aquellos aspectos políticos que brindan soporte y garantías a las diversas actividades empresariales —institucionalidad, Estado de Derecho, reglas democráticas, etc.— queda en manos de la asociación creada para ese fin.

Si bien a veces estas tareas pueden (e incluso deben) cruzarse o alimentarse mutuamente, lo cierto es que resulta impropio exigir a ANEP que trabaje exclusivamente para procurarle estabilidad a ciertos sectores, como inconveniente resulta pedirle a las gremiales que se dediquen a denunciar las arbitrariedades de los sucesivos gobiernos en materias tan disímiles como seguridad pública, libertad de expresión, sistema laboral, plataformas salariales o fiscalidad.

Sin embargo, más allá de las diferencias, los empresarios organizados saben perfectamente que existe una unidad de principios sobre la que descansan sus actividades diarias. La defensa de estos principios no es discutible ni está sometida a vaivenes de ningún tipo. Frente a un gobierno, por ejemplo, que atente contra la libre iniciativa o imponga injustificados controles al intercambio de bienes y servicios, los empresarios están en el deber de oponerse. Y ANEP es la instancia encargada de hacerlo.

¿Hay formas “inteligentes” para enfrentar a un gobierno que muestra actitudes contrarias a las libertades empresariales? Puede ser. Pero la discusión de las formas jamás debe arriesgar el fondo, y ese fondo se pone en peligro cuando un aspirante a la presidencia de ANEP ventila públicamente sus discrepancias con la actual cúpula —de la cual, por cierto, él ha formado parte— y se olvida de la unidad gremial. O cuando pide votaciones secretas en procesos de elección que siempre han sido a mano alzada, precisamente para cuidar que los representantes gremiales no vayan a votar en contra de lo decidido por sus juntas directivas.

Bastantes incongruencias tiene ya el país con sus políticos como para que los sectores productivos vengan a caer ahora en estas ambigüedades. Repito: ¡defendamos principios!

Exigencias y retos históricos para los gremios. De Ricardo Esmahan

esmahanRicardo Esmahan, 23 marzo 2016 / EDH

Las gremiales en El Salvador han jugado desde la sociedad civil un papel muy importante, especialmente haciendo aportes en políticas económicas y marcos legales que afectan los diversos intereses del día a día. Dentro de esa dinámica, las gremiales son, formal y legalmente, organizaciones de la sociedad civil con representatividad ante los gobiernos, los que al final son los responsables de formular y aplicar las políticas económicas y los nuevos marcos legales.

diario hoyCon los actuales relevos de liderazgos en las principales gremiales y tomando en cuenta la difícil coyuntura política y económica de El Salvador, las gremiales deberían perfeccionar las acciones encaminadas a lograr su incidencia a nivel nacional en temas tan variados e importantes, como el desarrollo de la competitividad, la formulación del presupuesto general de la nación, la inversión pública, económica y social, proyectos de leyes y normativas de la actividad económica, tratados comerciales, aplicación de leyes, certidumbre jurídica, transparencia de la gestión pública, seguridad, combate a la delincuencia, etc.

Los nuevos liderazgos empresariales en su proceso de desarrollo y madurez, escalan y acumulan una experiencia que les ayuda a posicionarse y tener un poder real dentro de la sociedad, ya que la acción de las gremiales constituye uno de los fundamentos de legitimidad y sustentación de las políticas públicas.

En los países democráticos, los gobiernos tienen entre sus referente a las organizaciones gremiales, entre ellas, las empresariales. En una democracia fortalecida los hacedores de políticas y leyes consultan y las gremiales aportan en defensa de intereses legítimos, propios y de país. Este concepto es tan real y reconocido que, por ejemplo, la nueva embajadora de los Estados Unidos, Jean Manes, ha manifestado en el acto de su juramentación que “el trabajo conjunto con el sector privado es clave para superar los retos del país”.

La dinámica democrática y los ciclos electorales con un trasfondo de reacomodos en las fuerzas políticas, demandan de las gremiales empresariales un trabajo permanente de incidencia en defensa de las libertades económicas. La necesidad de un trabajo de señalamiento, de ser críticos u observadores, complementado con un trabajo propositivo con sustento técnico, les confiere a las gremiales el ser vistas como referentes de consulta y acompañamiento de los partidos políticos, gobiernos centrales, gobiernos locales, congresos y otras organizaciones e instituciones.

El arte de hacer gremial, para sus líderes, reside en lograr una cobertura sectorial lo más amplia posible, con proyección de trabajo y resultados en beneficio de los integrantes del gremio y más allá del círculo de agremiados. La visión demanda que los diferentes sectores que lo conforman se integren con un enfoque de articulación, desde las bases. Sabiendo identificar intereses comunes, acogiendo una visión compartida de sus asociados sobre las condiciones ideales del entorno en el cual deben identificar su verdadero interés. La solidaridad gremial está a la base de una política amplia de alianzas. Los gremios deben identificar intereses comunes con otras organizaciones empresariales.

No es válido dentro de la organización gremial que unos sectores ignoren y sean insensibles ante las dificultades y demandas de otros sectores, argumentando que mientras mi sector se encuentre atendido por la burocracia y la política pública, preferible es no levantar olas.

Resulta estéril si no se tiene la valentía de defender de forma solidaria los principios e intereses de los agremiados ante las instituciones del Estado. Dejar hacer y dejar pasar (Laissez faire, laissez passer) está perfecto como filosofía económica, pero no como postura gremial, ya que las convierte en cómplices de desaciertos gubernamentales. Para nadie es agradable mostrarse en desacuerdo con los gobiernos de turno, pero una gremial no puede “ver, oír y callar”.

Columna transversal de Paolo Luers: Renovación y continuidad en ANEP

paoloPaolo Luers, 26 febrero 2016 / EDH

Luego de 5 años conduciendo ANEP, Jorge Daboub se va a retirar de la presidencia de esta “gremial de gremiales”. Los estatutos se lo demandan – y su talante democrático le hace resistir las tentaciones de cambiar los estatutos para quedarse en el cargo. Varios empresarios se lo han pedido, con el argumento que ahora, más que nunca, ANEP necesita una dirección fuerte para hacer defender los intereses de la empresa privada ante un gobierno que no sabe administrar, mucho menos solventar, la crisis fiscal del Estado.

Otros empresarios, los que siempre han crecido gracias a sus buenas relaciones con los gobiernos de turno, andan de gremio en gremio diciendo que la salida de Jorge Daboub al fin abre la oportunidad de poner a alguien capaz de limar las diferencias tan marcadas entre el sector privado y el gobierno del FMLN y llegar a “entendimientos”.

diario hoyNo tengo ni idea quiénes son los candidatos a presidir la ANEP, pero una cosa es clara: Siempre es positivo un relevo de liderazgo y la entrada de personas con nueva energía e ideas renovadas, pero a esta altura querer producir un cambio fundamental en la política gremial me parecería un irresponsabilidad bien peligrosa. Mucho menos un cambio en dirección de evitar conflictos con el gobierno y el FMLN.

A Jorge Daboub muchos lo han criticado por su discurso muy duro. Puede ser que a veces se haya excedido, pero tomemos en cuenta que le tocó enfrentarse a las permanentes embestidas de Funes contra la empresa privada, y luego contra un FMLN que reafirma su vocación socialista y muestra su desprecio por la institucionalidad democrática. Salvador Sánchez Cerén es un presidente mucho menos agresivo que Funes, pero también mucho más ideológico. Por muy cerrada que haya sido la línea de defensa marcada por la ANEP bajo el mando de Daboub, nunca han roto el diálogo con el gobierno. Yo les recomendé buscar el diálogo directo con el partido (con los que realmente mandan en el FMLN), para llegar a entendimientos sobre áreas de concertación o incluso cooperación y otros temas donde prevalece la confrontación y la incompatibilidad. No sé si estos diálogos se han dado…

Una gran virtud de Jorge Daboub ha sido que nunca perdió de la vista que a ANEP, como expresión política del empresariado, no le toca la tarea de negociar y conciliar los intereses de los distintos sectores económicos con el gobierno, sino una misión principal: defender la seguridad jurídica y la institucionalidad democrática, que son condiciones indispensables para el desarrollo de la libre empresa. Por supuesto esto iba a chocar con el gobierno de un partido que está convencido que el estado, más bien el gobierno, necesita ganar más control regulatorio o incluso confiscatorio sobre la economía. Evitar este conflicto hubiera sido irresponsable por parte de los dirigentes gremiales.

Las gremiales miembros de ANEP tienen que poner a la cabeza de esta institución a alguien que tiene esto tan claro como lo tuvo Jorge Daboub. Pueden buscar a alguien con otro estilo, pero no alguien que conduce al empresariado a la sumisión ante el gobierno.

Pero Jorge Daboub no ha estado solo en la cúpula empresarial. A la par de él han estado dos hombres que, entiendo yo, junto a Daboub han definido y representado las políticas de la ANEP: Luis Cardenal, hasta la semana pasada presidente de la Cámara de Industria y Comercio, y Javier Simán, presidente de la Asociación de Industriales (ASI). Me parece lo más lógico que uno de los dos asuma la presidencia de ANEP y dé continuidad, aunque de forma renovadora, a la política exitosa de defender la institucionalidad democrática. Muchos critican que esto es una conducta demasiado política de ANEP, que mejor había que limitarse a sus funciones gremiales. Gran falacia, este argumento. ANEP es la cabeza política del empresariado, y tratar de cortarla dejaría el sector privado indefenso. Obviamente no hay que confundir político con partidario.

En la construcción de la nueva cúpula empresarial hay otro aspecto que hay que atender con urgencia: establecer una mejor coordinación entre la dirección gremial y los empresarios prominentes que integran importantes comisiones y consejos del gobierno, no en representación de ANEP sino por nombramiento o invitación del presidente. Estos obviamente necesitan actuar con autonomía, pero tampoco tiene sentido que actúen sin interlocución y coordinación con la cúpula gremial. Si hay descoordinación, el único que se aprovecha es el gobierno, y no con buenas intenciones.