abstención

Venezuela: El reto es combinar realismo, audacia y unidad. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 22 octubre 2017 / EDH-OBSERVADORES

La oposición venezolana perdió las elecciones de gobernadores (en 17 de los 23 estados) por dos razones: por un descarado fraude efectuado por la autoridad electoral controlada por el partido chavista; y por la abstención de una parte de la oposición, que ya no cree en elecciones y anticipaba el fraude.

Elecciones en dictaduras -y nadie duda a esta altura que el régimen de Maduro es una dictadura- sólo se pueden ganar obteniendo una mayoría tan grande que los mejores mecanismos del fraude no alcanzan. Así ganó en 1988 el NO opositor el plebiscito sobre la permanencia en el poder de Pinochet. Así salió Uruguay de la dictadura, con plebiscitos y elecciones con participación opositora tan fuerte la cual el régimen no podía compensar con fraudes. Y así logró la oposición venezolana en 2015 elegir una Asamblea Nacional con mayoría opositora de dos tercios.

observadorEn 2015 la oposición venezolana estaba más unida que nunca. Pero luego, al ver que ni las masivas protestas ciudadanas en las calles podían defender la Asamblea Nacional electa contra los golpes de Estado del gobierno y su Corte Suprema, que le restaban todas sus facultades constitucionales, en el movimiento opositor se generó una controversia: participar o no en las elecciones de gobernadores. La mayoría de los liderazgos y partidos de la Mesa de la Unidad Democrática llegaron a la conclusión de que luego de exigir durante meses que el régimen convocara estas elecciones, no podían darles la espalda cuando al fin fueron convocadas. Pero otra parte del liderazgo llamó abiertamente al abstencionismo, con varios argumentos: primero que Maduro iba a orquestar fraude; segundo, que ir a elecciones iba a “enfriar la calle”, o sea las masivas protestas exigiendo “la salida” de Maduro y del chavismo. Irónicamente, estas movilizaciones, luego de meses en las calles y luego de más de 100 muertos y centenares de detenidos, ya se habían “enfriado” de todos modos.

La MUD organizó sus primarias, postuló candidatos, e hizo campaña. Pero incluso entre los que habían tomado la decisión correcta de que un movimiento democrático tiene que usar siempre las elecciones para enfrentarse a la dictadura, hubo muchos que estaban en esta campaña con la cabeza, pero no con el corazón. El resultado: La oposición no logró movilizar a todas sus bases, a toda esta mayoría absoluta de venezolanos hartos de la corrupción, de la escasez, y de la represión. Aun así la oposición alcanzó mayorías en 16 estados, según las encuestas de boca de urna y cálculos de expertos, pero no mayorías tan aplastantes que vuelvan inútiles los mecanismos de fraude. Sólo en 5 estados el gobierno se vio obligado a reconocer el triunfo de candidatos opositores.

La oposición venezolana tendrá que resolver este serio problema interno, que obviamente corresponde a un problema de ánimo de la gente que está cansada de la represión, de las marchas, de la crisis de abastecimiento… y de elecciones. Porque al final van a tener que salir de la dictadura y de la crisis con elecciones. Sólo muy pocas figuras dentro de la oposición -los más derechistas- apuestan a una salida que no sea electora: una insurrección, una intervención externa, o un golpe de Estado. Estas tres “salidas” no son realistas, y tampoco son deseables ni aceptables, no sólo por el alto costo de vidas y sufrimiento que significarían, sino también porque solamente una salida política, pacífica y electoralmente legitimada generará las condiciones para la reconstrucción de la economía, del sistema democrático y del dañado tejido social del país.

La oposición -y la sociedad en general- necesitan iniciar de inmediato un debate franco y realista sobre cómo recomponer la unidad frente a la dictadura, y como alcanzar una salida política al la crisis. Las condiciones están dadas: El régimen no tiene mayoría popular ni posibilidades de recuperarla; la comunidad internacional está unida en exigir una transición democrática y comienza a aplicar sanciones al gobierno de Maduro que profundizarán su declive. Lo único que falta es una estrategia compartida por toda la oposición política y social, que sea a la vez audaz y realista – y la capacidad de comunicarla a los venezolanos y la comunidad internacional.

El reto es combinar realismo, audacia y unidad. Así como cuando todos unidos ganaron las elecciones en 2015. Y como cuando todos juntos salieron a la calle en 2016 y pusieron a temblar al régimen.

 

 

 

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La confusión del mercado y la política. De Manuel Hinds

Los que no votan dejan la decisión a los que son de los partidos políticos, que son contra los que quieren protestar. Es la manera más absurda de protestar.

manuel hindsManuel Hinds, 6 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Hay una posición muy común en nuestra población que se caracteriza por el desprecio total a los partidos políticos y por la decisión de no votar por ninguno en las elecciones de diputados, alcaldes y presidente. La gente que adopta esta posición la anuncia con más o menos estas palabras: “yo no voto porque no veo una oferta que realmente me atraiga y no participaré en política dando mi voto hasta que reciba una satisfactoria”. En otra variación de estas declaraciones, los que las hacen anuncian que ellos no quieren ni saber de la política porque es sucia. Cerca del 47 por ciento de los ciudadanos está tomando estas posiciones y otras similares.

EDH logLas personas que las toman son vistas como muy inteligentes, como de mucho carácter y especialmente muy modernas. Es posible que la posición sea inteligente. Pero no lo parece. No se notó la inteligencia, por ejemplo, en el caso de los jóvenes ingleses que decidieron no votar en el referéndum del Brexit, sólo para encontrarse con que los que sí votaron habían decidido sacarlos de la Unión Europea, algo que ellos no querían.

Yo tengo la sospecha de que esta posición es el resultado de confundir los procesos de mercado con la política. Mucha de la gente que toma estas posiciones no se da cuenta de que votar no es lo mismo que comprar un vino fino. Cuando alguien toma la posición de no comprar ningún vino porque no hay ninguno que le gusta, castiga a los fabricantes de vino, que dejan de ganar dinero al perder un cliente. Esto, sin embargo, no es lo que sucede con los partidos políticos. Cuando son dos, por ejemplo, pueden vivir muy felizmente si sólo votan tres personas en el país. El que gana puede ser tan malo que sólo consigue dos votos, pero como el otro consigue sólo uno, gana el poder y todos sus beneficios. El que recibe sólo uno se convierte en la oposición, que también tiene poder y beneficios.

Es decir, si lo que les preocupa a los abstencionistas es que los políticos actuales sigan siendo gobierno y oposición, con abstenerse no logran nada. De hecho, al no meterse en política se les hace un favor porque los deja más solos para hacer lo que quieran. No se demuestra mucha inteligencia aquí.

Otra diferencia con la compra de vinos es que mientras que la decisión de no comprarlo es siempre temporal porque uno puede cambiar de opinión en cualquier momento, la decisión de no votar puede llevar a una situación irreversible, como sucedió con el Brexit y como, en una situación infinitamente peor, ha sucedido en Venezuela. Meterse en esta situación tampoco parece inteligente.

Hay todavía otra diferencia entre no votar y no comprar una botella de vino. Los que no votan no dejan la decisión en personas que representan el promedio del país porque los que votan tienden a ser los que están más politizados y pertenecen a un partido. Entonces, los que no votan dejan la decisión a los que son de los partidos políticos, que son contra los que quieren protestar. Es la manera más absurda de protestar.

Estas ideas suenan todavía menos inteligentes cuando uno realiza que las personas que las abrigan tienen años de guiarse por ellas, y por todos esos años no han realizado que ellas mismas podrían haber cambiado la situación y participar en partidos que hagan mejores ofertas a la ciudadanía.

Esto desmiente todas las razones para presentar la intención de no votar como una acción inteligente. Es una acción en la que la que más pierde es la persona que deja de votar.

Carta a los 48.3% que se declaran “neutrales”: Zafarse no se vale. De Paolo Luers

 

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 9 septiembre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Neutral no se vale. Solo una minoría (30.8%) se ha pronunciado en favor del gobierno del FMLN, su presidente, sus funcionarios y sus políticas. Esto denota la última encuesta de LPG-Datos. Esto es el mayor rechazo que ha sufrido un gobierno en El Salvador desde que votamos libremente a nuestros gobernantes. Casi 80% dicen no estar de acuerdo con el rumbo por el cual el gobierno del FMLN lleva a país.

logos MAS y EDHEsto es un grito por cambio: cambio del rumbo, cambio de políticas, cambio de presidente, cambio de partido. Cambio de incapaces por personas preparadas. Cambio de ideólogos por profesionales. Cambio de improvisación por prioridades claras. Cambio de propaganda por información. Cambio de populismo por realismo…

Pero solamente 42% dicen que están decididos a votar en las elecciones del 2018, cuando nos toca renovar la Asamblea Legislativa. Y a la pregunta qué opción partidaria prefieren, casi la mitad (48.3%) se declaran “neutrales”.

A ustedes, los supuestamente “neutrales” y los que todavía dudan si van a hacer uso de su voto, va este mensaje: Los neutrales y los que se abstienen de opinar y votar son impotentes y no cambian nada. Cuando se trata del futuro del país, neutral no se vale.

Claro, el problema es que ustedes tampoco creen mucho en la alternativa, o sea en ARENA, que es el único partido que puede desplazar al mal gobierno del FMLN del poder. Les voy a decir algo: Yo comparto esta duda. Tampoco me convence mucho ARENA.

Sin embargo, en vez de mantenernos neutrales, lo que tenemos que hacer es presionar a ARENA para que nos escuche y cambie. Hay que criticar y presionar a ARENA. A diferencia del FMLN, donde nadie escucha, en ARENA hay personas dispuestas a escuchar y cambiar la maneras conservadora que su partido hace política. La buena noticia es que las hay incluso entre los precandidatos a la presidencia. Andan por todos lados queriendo escuchar lo que ustedes esperan de ellos. Confróntenlos con sus exigencias y críticas.

Personas que quieren cambiar ARENA también hay entre los candidatos a diputados. Si ustedes hacen uso del voto por cara y solamente votan por los que luchan por más apertura y renovación en ARENA (y en la política en general), tienen el poder de producir los cambios que ARENA necesita para convertirse en opción de poder en el 2019.

No les estoy pidiendo que se pongan el chaleco tricolor, ni que canten este himno obsoleto que todavía no se atreven a cambiar. Yo tampoco lo haré. Les estoy solicitando que dejen de ser neutrales, que se metan, que exijan, que critiquen que presionen, que se hagan escuchar.

Ustedes mismos se han pronunciado en las encuestas que quieren un cambio. Entonces, empujen para que este cambio valga la pena. Por que el cambio que predicó Mauricio Funes en el 2009 no valió la pena, ya sabemos adónde nos ha llevado. Obliguen a la oposición a ponerse las pilas, que apuesten a políticas nuevas que incluyan a todos, que pongan un candidato presidencial confiable, capaz, honesto y abierto a las demandas de ustedes.

Ustedes tienen mucho más poder que se imaginan, siempre cuando dejen de ser “neutrales” y se metan. Usen este poder. Saludos,

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Carta a mis amigos nicas: Ganaron contra Ortega. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 noviembre 2016 / EDH

Muy queridos nicaragüenses:
En estas elecciones, Ortega decidió no correr contra la oposición. Prefirió correr solo. Lo que no se imaginaba era que eliminando la candidatura opositora le tocó un adversario mucho más peligroso: la abstención. Ganó con 70 % de los votos, pero sólo de una minoría de los aptos a votar. Los que realmente ganaron estas elecciones fueron los nicaragüenses que decidieron no votar. Unos como señal de oposición, otros por desinterés en una elección sin opciones, sin competencia, sin alternativa.

Ustedes consiguieron que Daniel Ortega continuara su perpetua presidencia sin mandato popular, sin legitimidad, sin autoridad que no sea conseguida por la manipulación y la represión. Felicidades, comandante, lograste enterrar al Frente Sandinista.

diario hoyIgual que la mayoría de ustedes, yo soy de los se aferran a la idea que la Revolución Sandinista del 1979 fue un sueño latinoamericano hecho realidad, y al mismo tiempo una promesa. Ambos, el sueño y la promesa, han sido traicionados y destruidos por Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus compinches. Ellos todavía se atreven a pronunciar discursos revolucionarios, pero han reconstruido la dictadura. Construyeron el sinsentido de una revolución sin pluralidad, sin libertad, sin creatividad. Este domingo terminaron esta obra. Lo poco que había sobrevivido de esta gesta libertadora, lo enterraron.

O tal vez no. Creatividad y libertad han sido la esencia de la Revolución Sandinista. Ambos ya no tienen el más mínimo espacio en el régimen que todavía se llama sandinista, pero sé que todavía están vivos en las obras de Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Sergio Ramírez, los hermanos Mejía Godoy, en los campos universitarios, en periodistas como Sofía Montenegro y Fernando Chamorro, en ex combatientes como Dora María Téllez, Mónica Baltodano, Henry Ruiz y miles de otros que han abandonado al FSLN y hoy son opositores al régimen de Ortega.

El espíritu libertario de los sandinistas ha sobrevivido la dictadura somocista, la ofensiva de los contras y Ronald Reagan, y no tengo duda que sobrevivirá esta nueva dictadura, reencarnada esta vez como farsa con bandera sandinista. Ustedes han derrotado a la dictadura de verdad, ¿cómo no van a derrotar la farsa?

Lo que más asco da, más aun que los militantes del partido convertidos en borregos del clan Ortega, son los empresarios nicaragüenses que siguen pactando con la nueva dictadura, sometiéndose a sus reglas políticas por el privilegio de poder hacer fortunas en las áreas de la economía que el comandante (todavía) no reclama para su clan y sus compinches.

Mando un saludo muy fraterno a los que en Nicaragua todavía mantienen viva la idea libertaria, para la cual tantos han dado su vida en las guerras contra Somoza y la intervención norteamericana. La alternativa al régimen Ortega-Murillo son ustedes, no la derecha corrompida disfrazada de liberales. Saco tremendo orgullo del hecho que los sandinistas que tuve el honor de tener como amigos en los años del primer gobierno revolucionario no son parte de esta farsa que sigue llamándose FSLN. Ustedes, en una lucha que por ahora parece quijotesca, se oponen a esta mala opereta puesta en escena por Rosario Murillo y su inútil esposo y socio de multimillonarios negocios.

Ustedes son la esperanza, también para muchos de los ex combatientes del FMLN histórico, que no aguantan la idea que la tradición de las luchas centroamericanas por la libertad terminen en corrupción, menosprecio a la libertad de expresión y desmontaje de las instituciones que controlan el poder.

El domingo de la farsa electoral no fueron derrotados ustedes, sino los usurpadores, no solo del poder sino también de las banderas sandinistas.

Saludos,

44298-firma-paolo