La política exterior. De Luis Mario Rodríguez

1 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

La política exterior y la diplomacia en general deben ser un asunto prioritario en la agenda de los presidenciables. El deterioro institucional de Centroamérica y particularmente la tensa situación de Nicaragua; el estatus migratorio de los salvadoreños en los Estados Unidos y las advertencias del presidente Trump ante las caravanas de migrantes, incluyendo las dos que recientemente iniciaron su recorrido desde El Salvador; la ruptura con Taiwán y el establecimiento de relaciones con la República Popular China; y las demandas de organismos hemisféricos para que se restablezca el orden constitucional por la omisión de los legisladores en el cumplimiento de sus obligaciones, son solo algunos de los aspectos que marcarán los próximos cinco años.

¿Qué piensan los candidatos sobre las graves violaciones a los derechos humanos por parte del régimen de Ortega, acerca del secuestro de las instituciones, la represión, las trabas a las libertades de expresión y asociación, la persecución de los líderes de las organizaciones estudiantiles que piden el respeto del Estado de derecho y la celebración de comicios transparentes y equitativos administrados por un tribunal electoral imparcial?

Las circunstancias son propicias para anunciar acciones inmediatas si persiste el abuso de autoridad en Nicaragua. El impulso de una resolución del Sistema de la Integración Centroamericana exigiendo la sumisión del gobierno a las reglas básicas de un Estado democrático, la apertura para que jóvenes perseguidos por el oficialismo obtengan estatus de refugiados mientras se restituye la normalidad y el equilibrio de poderes, y el “llamado a consulta” del Embajador de El Salvador en Nicaragua como protesta diplomática por el desprecio de los principios de una sociedad libre, son, como mínimo, algunas de las decisiones que ya debieron exigir los aspirantes a presidir el Ejecutivo.

Otro de los temas sobre los cuales los candidatos tienen que pronunciarse es el de la migración. ¿Cuál es la estrategia del próximo gobernante salvadoreño para que la economía del país absorba a más de un cuarto de millón de compatriotas que retornarían si concluye el Estatus de Protección Temporal que mantendrán hasta septiembre de 2019? Si prospera la apelación interpuesta por el Presidente de los Estados Unidos, la resolución del juez que detuvo la cancelación del TPS quedará sin efecto. Con el surgimiento de las “caravanas migrantes” ¿cuáles son las acciones para evitar que los Estados Unidos reduzca, o peor aún, suspenda la cooperación en materia de seguridad, combate a la corrupción y desarrollo económico?

El trato con la República Popular China, si se decide mantener ese vínculo diplomático, es otra de las cuestiones sobre las que han de emitir opinión las fórmulas presidenciales. ¿Qué tipo de pactos comerciales se pondrán en vigor? ¿Cuáles son las medidas para evitar que la infraestructura que ocupen empresas chinas se utilice con fines distintos a los establecidos en las licitaciones públicas? Una declaración de los candidatos sobre la manera en la que recompondrán el descontento de los Estados Unidos con la decisión de terminar la asociación diplomática con Taiwán, o si, de ser el caso, piensan restablecer esa relación, sería conveniente.

El incumplimiento de la obligación por los diputados de renovar un tercio de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia ha ubicado al país en el radar de la comunidad internacional. La falta de respaldo a las resoluciones de la OEA cuando su Secretario General solicitó la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al caso venezolano, el apoyo del mandatario salvadoreño al quebrantamiento de la institucionalidad en Nicaragua, Cuba y Venezuela, y la inobservancia de los requisitos para que El Salvador continúe formando para de la entidad que aglutina a las unidades de inteligencia financiera de 159 países, representan otros desafíos que deberá enfrentar quien gobierne entre 2019 y 2024.

En un mundo que, siguiendo a Henry Kissinger, las relaciones internacionales se han vuelto por vez primera auténticamente globales, nadie puede actuar como si todo dependiera de decisiones locales. En el siglo XXI quienes pretendan atender los problemas nacionales sin tener en cuenta que las comunicaciones ahora son instantáneas, que la economía mundial opera de manera simultánea en todos los continentes, y que la defensa de la democracia ahora es internacional, habrán fracasado en su intento por dirigir a la Nación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .