Mes: enero 2018

Carta a Billy Sol Bang: La trampa de los corruptos a los decentes. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 27 enero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimado Billy:
Pensaba que ya había dicho todo para expresarte mi respeto y cariño. Por ejemplo en una columna que publiqué en noviembre del año pasado: “Batalla Ganada”, comentando el segundo libro que publicaste, “Historia de una Infamia”. Pero el jueves pasado participé en el lanzamiento público de este libro – y resulta que queda mucho por decir.

logos MAS y EDHPrimero una queja: Me hiciste llorar. No fui el único que tuvo que batallar con sus lágrimas cuando vos hablaste. No por lástima. Lo que provocaste en tu discurso en el Museo de Arte Moderno fue ánimo. Ánimo de dignidad combativa, pero también de humildad y perdón, de alguien, a quien sus enemigos han aplicado, en varias ocasiones de su vida, la más cruel venganza: expropiación, balas, secuestro, y una mal intencionada persecución jurídica. Y vos exigiendo nada más y nada menos que la verdad, sin ánimo de venganza. De todos modos, los que te persiguieron ya están pagando: Luis Martínez y Saca en Mariona, Funes en un vergonzoso exilio, el FMLN ante una merecida derrota electoral.

Hablemos de la verdad.

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Me tocó el honor de participar, en el mismo evento, en un conversatorio para hablar del caso infame con el cual te querían destruir. Y me di cuenta que aunque la verdad es tan obvia, todavía estamos lejos de lograr desarmar la poderosa narrativa que Saca, Funes, el FMLN y el fiscal general Martínez han construido sobre la traición a la patria, de la cual te acusaron en su campaña de desprestigio.

Es obvio que los que traicionaron el interés nacional, no fueron vos y los otros 20 ex funcionarios que construyeron una política energética exitosa, sino sus acusadores, quienes convirtieron la CEL y la Geotérmica en su botín de corrupción. Pero aun luego de que ustedes quedaron absueltos y sus acusadores condenados, muchos siguen creyendo que algo terrible hicieron ustedes. Los corruptos han logrado que la gente crea Screen Shot 2018-01-26 at 9.47.30 PM.pngque todos los políticos y funcionarios son corruptos. Saca, Funes y Martínez ya podrán comprobar su inocencia, pero lograron crear la percepción popular que todos los demás también son ladrones.

Si la gente ya no cree en nadie, esto da al traste con la credibilidad de la política y del servicio público, cuando más necesitamos buenos políticos y funcionarios para salir del hoy donde los corruptos nos han hundido. Si no logramos desmontar esta trampa populista, los más pícaros y sinvergüenzas van a prevalecer…

Por esto es importante establecer la verdad en un caso tan emblemático como el tuyo, hasta que la gente entienda que fue una trampa que los corruptos tendieron a la gente decente y recta. Te pueden criticar por tus convicciones de empresario y arenero. Esto es parte legítima del debate político. Pero nadie te puede cuestionar como servidor público y como hombre. De esta generación de caballeros, que encima del mierderío político y humano han dado dignidad al servicio público, ya quedan pocos. Y no hay que permitir que los corruptos los logren enlodar para conseguir su objetivo: crear un vacío moral, en el cual todo se vale.

No hemos ganado esta batalla, falta mucho que hacer y decir, pero tu libro y tu discurso, que pronto difundiremos en video, son poderosas armas para seguir en esta lucha.

Gracias, Billy.

Te saluda

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¿Escepticismo ciudadano? De Luis Mario Rodríguez

Muchos habilitados para votar agregan diariamente una excusa a la larga lista de justificaciones por las que no asistirán a las urnas a emitir el sufragio. El pretexto que más se repite aquí y en otras latitudes es el del desencanto que les provoca la democracia por la carencia de resultados.

Luis Mario Rodríguez, 25 enero 2018 / El Diario de Hoy

Luis Mario RodríguezEl afán de los candidatos no partidarios por pasar el filtro legal para que el Tribunal Supremo Electoral los acepte como aspirantes a diputados es un esfuerzo encomiable del que deberían tomar ejemplo los ciudadanos y los partidos.

Se trata de hombres y mujeres que sin la estructura territorial que poseen los institutos políticos, con pocos recursos económicos y arriesgando su futuro profesional, han logrado persuadir a cientos de personas para que les apoyen con las firmas que establece la legislación electoral. Son salvadoreños comprometidos con el desarrollo social, económico e institucional. Quieren representar a los que insisten en reformar la política tradicional. Su empeño por dignificar el ejercicio de la función pública desde la Asamblea Legislativa demuestra un alto grado de civismo.

EDH logA diferencia de los no partidarios muchos habilitados para votar agregan diariamente una excusa a la larga lista de justificaciones por las que no asistirán a las urnas a emitir el sufragio. El pretexto que más se repite aquí y en otras latitudes es el del desencanto que les provoca la democracia por la carencia de resultados: continúan la inseguridad, el desempleo y la corrupción. El desquite de la gente ante el descuido de los grupos parlamentarios que no aprueban leyes para resolver los problemas nacionales es otorgarle escasa importancia al voto individual o la designación de caudillos sin importar las consecuencias que todos hemos testimoniado cuando se ignoran las instituciones y la ley.

Otra reacción en las sociedades ante el desagrado que produce la política es la apatía y el rechazo de todo aquello relacionado con el proceso electoral. Sus residentes no desean saber de las campañas, no les interesa informarse sobre el contenido de las “plataformas legislativas”, rehúsan cualquier invitación a ser parte de misiones nacionales de observación electoral, se resisten a colaborar con el Tribunal Supremo Electoral incorporándose a las Juntas Receptoras de Votos (JRV) y se llega al extremo de respaldar los llamados a anular el voto.

Se cree, de manera errónea, que este tipo de conductas contribuirá a erradicar la “mala política”. Lo cierto es que la falta de arraigo democrático de los pueblos termina justificando la permanencia por tiempo indefinido de funcionarios dañinos. Quienes desempeñan un cargo de elección popular conocen el territorio, saben dónde conseguir el respaldo que necesitan y, aunque en ocasiones el apoyo es el mínimo, les alcanza para conservar el poder. En la medida que más votantes deciden participar, en esa misma proporción crecen las posibilidades de llevar al Legislativo, a las alcaldías y a la presidencia de la República a nuevos líderes o, si lo merecen, de reelegir a los políticos que se han esmerado por consumar lo prometido.

El escepticismo de los que piensan que su voto no vale contrasta con el entusiasmo de los individuos que durante los últimos meses dedicaron jornadas completas a convencer a los transeúntes que encontraban en avenidas, calles y parques a sumarse al proyecto de transformar a El Salvador. A estos “quijotes” los mueve el ánimo de cimentar las bases para un mejor país.

Hasta ahora no se explotó la ampliación de los derechos establecidos por la Sala de lo Constitucional en respuesta a las peticiones de los demandantes cuando exigieron más protagonismo en la organización de los comicios. Animarse a correr por un asiento en la Asamblea sin la sombrilla de un partido no sería fácil. Tampoco integrar las mesas de votación para garantizar la transparencia de los comicios. Sin embargo en ambos casos la población tiene la posibilidad de incidir. En sistemas con una cultura política más amplia, buscar una diputación o formar parte de una JRV es un privilegio. Es una concesión otorgada por la ley para ocupar una posición de influencia.

El 4 de marzo tenemos la oportunidad de refrendar en sus puestos a los alcaldes y diputados que lo han hecho bien y de sustituir a los que abusaron de la confianza que les depositaron sus votantes. También tenemos la facultad de cuidar la limpieza de los comicios inscribiéndonos voluntariamente como parte de los organismos que contarán los votos. Si no aprovechamos ni una ni otra opción, la que perderá será la democracia.

Negar la cruz de su parroquia. De Ricardo Avelar

En casa hay otro partido que no puede negar algunos rasgos: el FMLN. Durante sus años en el gobierno han buscado pintarse como abiertos y progresistas, pero la evidencia apunta a lo contrario.

ricardo avelarRicardo Avelar, 24 enero 2018 / El Diario de Hoy

Hace unos días leí un interesante ensayo de mi amiga Cristina, quien comparaba al Partido de Acción Nacional de su natal México con la Unión Demócrata Independiente de Chile. Mi colega buscaba estudiar la relación que ambos jugaron en la transición de un autoritarismo a una democracia competitiva. Si bien el contraste es claro, un factor llama mucho la atención, y es que los dos partidos han tratado de diversificar su oferta y sus bases.

Sin embargo, y de una forma muy coloquial, Cristina expresó cómo ninguno de los dos “puede negar la cruz de su parroquia”, pues a pesar de cualquier esfuerzo no pueden abandonar su naturaleza, cuyas raíces residen en élites conservadoras de sus países.

EDH logEn casa hay otro partido que no puede negar algunos rasgos: el FMLN. Durante sus años en el gobierno han buscado pintarse como abiertos y progresistas, pero la evidencia apunta a lo contrario. En la paleta de colores políticos, tienden hacia lo autoritario, donde una cúpula concentra las decisiones y no se permite el disenso.

Como lo prometí, dedicaré de aquí a las elecciones columnas a diferentes candidatos. Y esta columna quise dedicarla a alguno del FMLN, pero no encontré a quién. Esto se debe a que este partido no ha permitido hacer campañas diferenciadas y lejos de nivelar el terreno de juego a todos sus aspirantes, busca privilegiar a algunos ungidos.

En una pancarta colocada en la presentación de su plataforma legislativa solo figuraban los rostros de doce candidatos de esta agrupación política para San Salvador, pese a que esta circunscripción tiene veinticuatro escaños en la Asamblea. Sobra decir que estos doce son los favoritos de la cúpula y el resto parece estar “de relleno”.

En cuanto a lo programático, su plataforma legislativa ofrece cuatro ejes: una democracia participativa y transparente; transformación económica; inclusión e integración social; y convivencia y cultura de paz.

Por el espacio limitado me enfocaré en el primer punto. Entre las promesas del eje resaltan las consultas populares, proveer más recursos al sector justicia, una nueva Ley de Probidad y reforzar la lucha contra la corrupción.

Como no puedo individualizar las preguntas, lanzo algunas al partido. Si su idea de democracia incluye participación, ¿es promover con “preferencia” a un bloque de candidatos una forma de responder a una ciudadanía que demanda un vínculo más cercano con sus representantes? ¿Emplazarán al presidente —del partido que sea— cuando este muestre hostilidad a funcionarios que ejercen control del sector público?
¿Promoverán la transparencia exigiendo que el mandatario solicite permiso por cada viaje y presente un reporte completo de cada visita al exterior? ¿Aceptan seguir blindando a personajes cuestionados por la justicia con cargos públicos y fuero?

¿Se comprometen, además de dar más recursos algunas instituciones, con aprobar presupuestos balanceados? ¿Cumplirán con la sentencia de la Sala de lo Constitucional que manda a incluir todas las áreas en el plan de gastos del Estado? ¿Negarán sus votos a presupuestos exagerados en Casa Presidencial, con todo y las áreas opacas que estos implican?

Sobre Probidad, ¿buscarán una ley que fortalezca la existente normativa contra el enriquecimiento ilícito o volverán a buscar una ley blandengue como hicieron en 2015? ¿Cesarán sus intentos por colmar instituciones como la CSJ, la FGR, la Corte de Cuentas o el TSE de gente afín a su partido?

Hasta el momento, no pueden negar su naturaleza autoritaria, que busca “candidaturas de consenso” y designa posiciones por “dedazo” en lugar de favorecer la participación y el disenso de su militancia. Pero en 2018 viene una nueva oportunidad de redimirse y mostrarse transparentes y abiertos.

A quienes resulten electos, recuerden que su compromiso legal es con todo el pueblo salvadoreño, como lo manda el artículo 125 de la Constitución. No solo con su militancia o el ala más recalcitrante de esta. Y en el plano moral, su compromiso debería ser con el espíritu antiautoritario que motivó a muchos —claramente no a todos— a la lucha armada y posteriormente política.

Posdata: A dos semanas de la columna anterior, el candidato por ARENA, Abraham Soto, no contestó ninguna de las preguntas que le hice. Su silencio también es elocuente. Finalmente, la próxima columna irá al actual presidente del Legislativo.

@docAvelar

Carta a mis amigos venezolanos: ¡Juéguenselo todo! De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 25 enero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados amigos que por años se han jugado su libertad y hasta su vida en la lucha contra la dictadura chavista:
Hoy es cuando. El diálogo con el gobierno fracasó. Tuvieron razón de buscarlo, digan lo que digan los opositores a la oposición que hacen llamados ilusos a la intervención militar extranjera, o al golpe de Estado, o a una insurrección de desarmados contra un régimen militar dispuesta a la represión letal. Tuvieron que agotar todas las opciones.

logos MAS y EDHEste diálogo, en el cual se trataba de crear las condiciones y garantías para una salida electoral, fracasó con la decisión de Maduro de convocar elecciones presidenciales sin ninguna garantía democrática: sin liberar a los presos políticos; sin levantar la inhabilitación de candidatos y partidos opositores; sin la creación de un árbitro electoral independiente del partido gobernante.

Con esto el régimen piensa haberlos puesto en una situación “lose-lose”: Si participan, les hacen fraude y el régimen se legitima. Si no participan, dejan a Maduro el poder sin ni siquiera pelear. En ambos casos se termina la oposición.

Así es el cálculo de Maduro. Pero es una trampa – y no es verdad. No es verdad que estén ante un dilema entre dos opciones donde siempre pierden. Solo perderán todo si caen en esta trampa y no dan la batalla. Si toman la decisión valiente de enfrentarse al fraude, tal vez no lo podrán derrotar, pero tal vez sí, ¿quién sabe? Pero no pierden. Ganan rehaciendo la unidad. Ganan estableciendo liderazgo. Ganan volviendo a movilizar a la gran mayoría que ya no aguanta el régimen de balas y hambre. Ganan nuevamente el respeto y apoyo de la comunidad internacional.

Si a pesar de todo se enfrentan a las elecciones, el éxito no se medirá por los resultados electorales oficiales que anunciará un Consejo Electoral totalmente desprestigiado – se medirá por la unidad y movilización popular que logren.

Hoy es cuando, amigos. Que se unan los que están dispuestos a dar la batalla. Que convoquen primarias inmediatamente. Que se midan los mejores líderes. Que decidan los millones venezolanos que a gritos piden liderazgo. Ustedes han mostrado que tienen esta capacidad. Lo mostraron en las elecciones legislativas. Lo mostraron en el referéndum que ustedes convocaron y organizaron. Lo pueden hacer de nuevo.

Los opositores a la oposición, o van a seguir soñando que una intervención extranjera o un golpe militar les va a salvar, o se van a sumar cuando vean la determinación de ustedes de enfrentar el fraude, la represión y el chantaje del hambre.

Dirijo estas palabras a los pocos que conozco y admiro: Leopoldo López, Lilian Tintori, Henrique Capriles, Julio Borges, Delsy Solórzano, Bonny Pertiñez, Andrés Velásquez, Vladimir Villegas – y a miles de otros que no conozco.

A todos ustedes los saludo con todo corazón,

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Carta sobre los intentos de impedir que los votantes castiguen al gobierno. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 23 enero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Hay una constante en el comportamiento electoral, no solo en El Salvador: Participación baja favorece a los gobiernos. Y aun más, cuando el gobierno esté muy bajo en la aprobación popular.

Más baja la participación electoral, menos se manifiesta el castigo a los gobiernos fracasados. El FMLN ha aprendido esta lección. Todavía en diciembre del 2014, el FMLN solicitó un decreto para permitir que los ciudadanos con DUI vencido podían votar en 2015. Y el presidente Sánchez Cerén no lo vetó. Pero les fue mal en estas elecciones. Así se explica que para las elecciones del 2018, el FMLN se opuso a la emisión de un decreto idéntico. El decreto fue aprobado con los votos de los demás partidos. Y de repente, en Casa Presidencial encontraron “inconveniencia” en el mismo decreto que 3 años antes dejaron pasar sin ninguna objeción y vetan el decreto.

Tienen razón: Es inconveniente para el FMLN que los 195 mil ciudadanos sin DUI tengan derecho a votar. Por esto no permitirá que sus diputados voten para superar el veto presidencial.

logos MAS y EDHPor tanto, los ciudadanos que sí tenemos DUI vigente deberíamos compensar esta manipulación electoral y negar nuestro voto a todos los diputados que no voten para superar el veto. Y esto no solo incluye a los diputados del FMLN, sino también a Francisco Merino y Reynaldo Cardoza del PCN, quienes tampoco apoyaron el decreto. Estos dos señores han perdido el derecho de representarnos.

Pero además han salido voces que llaman a la abstención masiva o al voto nulo, supuestamente para expresar su protesta. Y miren qué sorpresa: No se escucha a nadie del FMLN rechazando estos llamados anti-democráticos. Los del Frente están en una guerra de ataques con Nayib Bukele, pero calladitos cuando este señor, solamente porque en estas elecciones no tendrá protagonismo, llamó a sus seguidores a no votar.

Imagínense: Un funcionario de elección popular, alcalde capitalino, llamando a boicotear las elecciones, solo porque él no está en ninguna papeleta. Para colmo del cinismo, con el argumento que de esta manera los partidos cobren menos de la llamada “deuda política”. Pero el mismo Bukele se embolsó millones cuando su agencia de publicidad manejó las campañas del FMLN – pagados por la “deuda política”.

Aparte del alcalde, otros llaman a que no votemos. Con un discurso de la virgencita pura contra la suciedad en la política. Todos ellos, igual que Bukele, quieren impedir que la gente castigue a los malos gobernantes. La única manera de castigarlos es sacarlos del poder. La única manera de sacarlos del poder es votar por la oposición. Y la única manera de evitar que dentro de oposición ganen poder otros corruptos, es hacer uso del voto por cara, apoyando solamente a los candidatos dispuestos a la renovación de la política. Todo lo demás es ilusorio y abre espacio a la antipolítica.

Saludos,

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En la primera versión puse la cifra de 400 mil afectados por el veto presidencial. La verdad es que no hay una cifra clara. Por tanto puse la cifra conservadora de 195 mil que se está manejando en los medios. Incluyendo los DUIs que van a perder vigencia en febrero, seguramente será mas alta esta cifra.

 

 

 

 

Campaña en wonderland: dinopropuestas, Photoshop y acrobacias en moto. De Erika Saldaña

No solo se trata de hacer propuestas vagas y a lo loco; es necesario que nos expliquen cuál es su plan y cómo pretenden ejecutarlo.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 23 enero 2018 / El Diario de Hoy

Hablemos de cómo se va desarrollando la campaña para diputados de la Asamblea Legislativa. Las calles del país ya están tapizadas de rostros “photoshopeados”, “hashtags” fáciles y frases empoderadoras. Si los problemas del país se solucionaran con esto, de seguro que El Salvador ya estaría mejor que Noruega. La campaña electoral hasta este momento ha girado en asuntos banales y nada de propuestas legislativas que den algún valor agregado al país.

Aunque la campaña electoral inició formalmente el cuatro de enero de este año, muchos candidatos (sobre todos los que ya son diputados) ya llevan varios meses a la caza de votos. Pareciera que algunos creen que la mejor propuesta es la que no se hace. Caso contrario, se amparan en propuestas genéricas que no nos dicen mucho; hablan de “voy a trabajar por mejorar el empleo”, “necesitamos empoderar a las mujeres”, “trabajaré por mejorar el sistema de educación y salud”, “necesitamos más seguridad” entre otras, pero no estamos escuchando cómo lo harán, cuáles son las propuestas en concreto y por qué estas son viables.

EDH logEl FMLN se limita a la campaña del miedo (y del Photoshop). Que si no logran más diputados corren peligro que se eliminen los programas asistenciales en el sector educativo y salud. Basarse en la necesidad o el temor de la gente es la forma más débil de hacer una campaña política. Además, con ocho años en el gobierno, ya deberían tener consolidados programas con resultados más fuertes que ayuden a disminuir la pobreza y no solo mantenerla en los mismos niveles.

La campaña de ARENA, al no tratarse de una exclusivamente por bandera, es mucho más pintoresca pero no para bien. Un par de ejemplos: el actual diputado por el departamento de La Paz, Bonner Jiménez, lleva varios meses con “propuestas” curiosas; desde entregar ventiladores y uniformes con su cara, hasta hacer acrobacias en motocicleta; en serio, ¿no tienen problemas en La Paz? Un diputado de un departamento con un atractivo turístico como la Costa del Sol, con potencial agropecuario y con un aeropuerto internacional, podría hacer más que solicitar aumentar penas para el tema de los amaños en el fútbol.

Hay varias caras de ARENA que por primera vez participan en una elección legislativa, pero parece que traen las mañas de siempre. Emilio Coreas repartiendo CD y delantales con su cara no hace más que terminar de desgastar la ya resquebrajada política partidaria. Milena Mayorga promete una banca especializada para mujeres; ¿qué tan realista sería un proyecto cuando sabemos que la banca, por su misma naturaleza, es un negocio? ¿Ofrecerán créditos solo por el hecho de ser mujer, sin considerar factores de riesgo y capacidad de pago? Lo dudo.

Las propuestas del resto de partidos (GANA, PCN, PDC y CD) son escasas. Igual que los candidatos anteriores se limitan a visitas casa por casa y a entregar regalos a los habitantes de las comunidades. El desprestigio que azota a los partidos políticos mayoritarios debería traducirse en la oportunidad de presentarse como alternativa. Pero no. La mayoría no sale de las dinopropuestas que reciclan campaña con campaña; y los nuevos rostros en estos partidos no cuentan con las mismas oportunidades que los miembros de las directivas para dar a conocer sus propuestas.

Los problemas del país son tantos que sacar un listado de ellos es fácil, son prácticamente evidentes. Lo difícil es plantear una solución real y concreta a ellos, sin acudir a las típicas promesas genéricas y al “algo voy a hacer cuando esté en el cargo”. No solo se trata de hacer propuestas vagas y a lo loco; es necesario que nos expliquen cuál es su plan y cómo pretenden ejecutarlo.

El mensaje a la clase política es que se tengan cariño propio y eleven el nivel de la campaña. Pero no solo va dirigido a ellos, sino también a nosotros que somos los destinatarios de estos mensajes. Si nos conformamos con palabras vacías y regalos los políticos no tendrán incentivo para mejorar. Exijamos más y mejores propuestas. Pongámonos serios.

Deneuve y el feminismo de las francesas. De Agnès Poirier

A Simone de Beauvoir le sorprendieron, ya en 1947, las profundas diferencias que existen entre Estados Unidos y Francia en las relaciones de hombres y mujeres. La cultura francesa considera que la seducción es un juego inocuo y agradable.

Agnes Poirier

Agnès Poirier, escritora y comentarista política francesa

Agnès Poirier, 22 enero 2018 / EL PAIS

Igual que los estadounidenses sienten desde hace mucho tiempo cierta fascinación por las francesas y sus actitudes respecto al amor y el sexo, los franceses se han sentido siempre intrigados por las opiniones de los estadounidenses sobre el sexo, las normas sexuales y las relaciones entre hombres y mujeres. Un ejemplo fue Simone de Beauvoir.

En América día a día, que escribió cuando vivió en Estados Unidos en 1947, la autora observaba a sus homólogas estadounidenses con una perplejidad que todavía hoy caracteriza las relaciones entre las mujeres de los dos países. “La mujer americana es un mito”, escribió. “Se la suele considerar una mantis religiosa que devora al varón. La comparación es acertada, pero incompleta”.

el paisEn Estados Unidos, Beauvoir tuvo la sensación de que existía una especie de muro invisible entre hombres y mujeres que, en su opinión, no existía en Francia. La forma de vestirse de las estadounidenses, escribió, era “violentamente femenina, casi sexual”. Hablaban de los hombres sin ocultar su animosidad: “Una noche me invitaron a una cena solo de chicas: por primera vez en mi vida no sentí que era una cena de mujeres, sino una cena sin hombres”. Las estadounidenses “no sienten sino desprecio por las francesas, siempre demasiado dispuestas a agradar a sus hombres y demasiado complacientes con sus caprichos, y muchas veces tienen razón, pero la ansiedad con la que se aferran a su pedestal moral es una debilidad”.

El nuevo feminismo francés, importado de EE UU,
incorpora las paranoias antimasculinas

Simone de Beauvoir escribiría posteriormente la biblia del feminismo del siglo XX, El segundo sexo, y sus textos, junto con su rica vida amorosa (que incluyó relaciones con alumnos suyos, tanto hombres como mujeres), siguen inspirando hoy las opiniones de las feministas francesas.

Se han sentido ecos de Beauvoir estos días, en la carta abierta publicada en Le Monde y firmada por un centenar de mujeres francesas muy conocidas, entre ellas la actriz Catherine Deneuve y la escritora Catherine Millet, que reclama una actitud más matizada ante el acoso sexual que la que propone la campaña de #MeToo.

“Se quiere acabar con toda la ambigüedad y todo el encanto de las relaciones entre hombres y mujeres”, explicó en la BBC una de las firmantes, la escritora Anne-Elisabeth Moutet. “Nosotras somos francesas y creemos en las zonas grises. Estados Unidos es distinto. Para ellos, todo es blanco y negro, y hacen ordenadores estupendos. Nosotras creemos que las relaciones humanas no se pueden abordar así”. Moutet dice cosas parecidas a las que decía Beauvoir: “En Estados Unidos, el amor se menciona casi exclusivamente en términos higiénicos. La sensualidad solo se acepta de forma racional, que es otra manera de rechazarla”.

La cultura gala desconfía de cualquier cosa
que altere la armonía entre los sexos

En Francia, el escándalo de Harvey Weinstein ha causado tanta impresión como en Estados Unidos, pero de distinta forma. Al principio, muchas actrices francesas —Léa Seydoux, por ejemplo— empezaron a contar públicamente sus historias personales. Poco después de que naciera la campaña de #MeToo surgió un equivalente francés, #BalanceTonPorc (Denuncia a tu cerdo), que se hizo muy popular. Mujeres de todos los orígenes y todos los ámbitos profesionales empezaron a denunciar en Twitter a los depredadores sexuales, a publicar los nombres de antiguos jefes o colegas que presuntamente las habían acosado. El resultado fue una ola de suspensiones y despidos.

Hasta que, unas semanas después, la actitud de Francia empezó a cambiar. Los intelectuales empezaron a expresar su preocupación porque las denuncias estaban yendo demasiado lejos. Catherine Deneuve, en una entrevista televisada, declaró: “No voy a defender a Harvey Weinstein, desde luego. Nunca me gustó. Siempre me pareció que tenía algo inquietante”. Sin embargo, dijo que le parecía estremecedor “lo que está pasando en las redes sociales. Es excesivo”. Y no era la única.

Las recientes exhibiciones de solidaridad entre las mujeres estadounidenses, en la portada de Time y en la ceremonia de los Globos de Oro —donde aparecieron vestidas de negro y con los broches de Time’s Up—, tenían algo que pareció provocar la irritación en Francia. En la carta de hace unos días, las firmantes dicen que les preocupa que se haya puesto en marcha la “policía del pensamiento” y que cualquiera que exprese su desacuerdo sea tachado de cómplice y traidor. Señalan que las mujeres no son niñas a las que se deba proteger. Y añaden algo más: “No nos reconocemos en este feminismo que incluye el odio a los hombres y a la sexualidad”.

Aunque sea un cliché, nuestra cultura, para bien o para mal, considera que la seducción es un juego inocuo y agradable, que se remonta a los tiempos del “amor cortés” medieval. Por eso siempre ha habido una especie de armonía entre los sexos que es particularmente francesa. Eso no significa que en Francia no haya sexismo; por supuesto que sí. Tampoco significa que no critiquemos las acciones de hombres como Weinstein. Lo que pasa es que desconfiamos de cualquier cosa que pueda alterar esa armonía.

En los últimos 20 años, aproximadamente, ha surgido un nuevo feminismo francés, importado de Estados Unidos, que ha adoptado esa paranoia antimasculina que describía Beauvoir y que nos es bastante ajena. Se ha apoderado de #MeToo en Francia y se ha manifestado ruidosamente contra la carta encabezada por Deneuve. Hoy, las mujeres francesas también tienen las cenas “de chicas” que le resultaban tan extrañas a Simone de Beauvoir.

Cuando se publicó América día a día, las estadounidenses se indignaron. La novelista Mary McCarthy no soportó el libro. “Mademoiselle Gulliver en América”, escribió, “que baja del avión como si fuera una nave espacial, dotada de unos anteojos metafóricos, deseosa, como una niña, de probar los deliciosos caramelos de esta civilización lunar tan materialista”.

En muchos aspectos, era fácil reírse de Simone de Beauvoir: tenía un estilo directo, autoritario, confiado, que quizá parecía arrogante a los lectores poco acostumbrados. Pero la reacción epidérmica en Estados Unidos, entonces y ahora, pone quizá de relieve lo acertado de la crítica francesa. Para muchas de nosotras, las palabras de Simone de Beauvoir podrían haberse escrito ayer mismo: “En Estados Unidos, las relaciones entre los hombres y las mujeres son de guerra permanente. Es como si, en realidad, no se gustaran. Como si fuera imposible la amistad entre ellos. Se nota la desconfianza mutua, la falta de generosidad. Su relación, muchas veces, consiste en pequeños agravios, pequeñas disputas, breves victorias”.

El manifiesto completo de las intelectuales francesas

La Bergoglio-política. De Héctor E. Schamis

El Papa debería practicar una democracia de la solidaridad.

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Héctor E. Schamis, politólogo de la Universidad de Georgetown.

Héctor E. Schamis, 20 enero 2018 / EL PAIS

Lo dijo muy bien el periodista Diego Cabot: “¿Venís al barrio seis veces y nunca me tocás el timbre?” Es un tuit, pero al leerlo casi se puede escuchar el acento porteño en el reproche. Tal vez con tonada del propio barrio de Flores, allí de donde Jorge Bergoglio, hoy Francisco, es oriundo.

Es que cada viaje del Papa a América, y es el sexto justamente, termina en un debate sobre dónde no va, en lugar de dónde sí. Su avión cruza el espacio aéreo argentino camino a Chile y Perú, o llega a Brasil, aterriza en La Paz y sigue a Asunción, pero jamás desciende en Ezeiza para ir a tocarle el timbre a sus vecinos de Flores. Para muchos es un deliberado desplante al presidente Macri.

el paisLo cual todavía hoy desconcierta. Ello debido a que, siendo Cardenal Primado de Argentina y Arzobispo de Buenos Aires, y cuando era sistemáticamente agredido desde la Casa Rosada, su principal aliado en la zona de la Plaza de Mayo era el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri.

El encono kirchnerista era tal que cuando fue elegido Sumo Pontífice en marzo de 2013, Cristina Kirchner entró en un torbellino de verborragia contra él, acusándolo hasta de haber sido cómplice del secuestro y cautiverio de dos sacerdotes jesuitas en 1977. El odio se transformó en amor dos días después, por supuesto, ni bien las encuestas revelaron que los argentinos estaban más que felices por tener un Papa compatriota.

De ahí que irrite que Bergoglio haya adoptado la estrategia de la pose fotográfica, una actuación que además satura: parco cuando Macri lo visitó en Roma y alegre, sonriente y cálido con cuanto miembro de la nomenclatura kirchnerista se encuentre, incluida la propia Cristina Kirchner en cinco oportunidades y varios de los procesados por corrupción de su gobierno.

El Papa tal vez ya haya administrado el perdón divino a quienes lo maltrataron por años, pero en Argentina causa perplejidad. Esa es la Bergoglio-política, una acrítica propensión a lo nacional y popular—al relato insustancial de lo nacional y popular, esto es—y una mirada algo estrecha y basada en mitos antiguos. Como cuando dijo, varias veces, que el problema de América Latina es “el liberalismo económico fuerte” porque “los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias”. Los chavistas piensan igual.

He aquí el instrumental cognitivo que el Sumo Pontífice lleva a todas partes. Con lo cual la perplejidad de los argentinos se exporta a otras latitudes. Lo mismo ocurrió en Chile esta semana; el mismo prejuicio, la misma sobreactuación fotográfica. Allí se ve a un Bergoglio exultante de alegría con la presidenta Bachelet, y se ve a un Bergoglio frío, con cara de disgusto en la foto con el legítimo presidente electo Piñera, a quien no vio en privado. Tal vez debido a que Piñera es liberal.

La Bergoglio-política se acerca a todo aquel que tan solo hable mal del liberalismo, sin importar si se ha enriquecido en el poder, como los Kirchner; si mantiene una dinastía absolutista en pleno siglo XXI, como los Castro; o si es un déspota inepto y criminal, como Maduro. Bergoglio les sonríe a todos ellos, pero no a los Macri y los Piñera, las Damas de Blanco que rechazó ver, y las esposas de los presos políticos venezolanos que se encadenaron en la Plaza de San Pedro sin ser recibidas.

La situación de Venezuela merece un párrafo aparte. El silencio de Bergoglio ante la perversidad del régimen es ya intolerable, es decir, frente a la represión, los crímenes, el hambre, la enfermedad y el destierro que sufren los venezolanos. Mientras se hallaba en Chile ocurrieron las ejecuciones extrajudiciales de Óscar Pérez y su grupo de policías rebeldes, sin que se escuchara una sola palabra del Papa.

Pero así es la Bergoglio-política, dogmática, más que tolerante e inclusiva, y al mismo tiempo pragmática en lo que no debe: los principios. Las víctimas de aquellos que declaman contra el capitalismo, pero que se han enriquecido con él, parecen tener menos importancia que las víctimas de la explotación del capitalismo.

Ya que hace política, el Papa debería practicar una democracia de la solidaridad, ofreciéndola a todo aquel que sufre y que ha sido despojado de derechos, en vez de seleccionar ideológicamente a quien. Ello resta y excluye por definición, contradice su misión primordial.

Como lo resumió la Diputada Lilita Carrió en una entrevista en marzo de 2016: “Fue elegido Papa y jefe espiritual, no dirigente de una Unidad Básica. Es un líder espiritual que le gusta el poder como a nadie. Bueno, que lo ejerza en el Vaticano. Los fieles no queremos que sea peronista, macrista ni nada. Queremos que sea el pastor de todos”.

Y “todos”, tratándose del Papa, también quiere decir “todos en todo el mundo”. Para ser el pastor de todos debe archivar la Bergoglio-política.

@hectorschamis

Impresiones desde el “shithole”. De Cristina López

No es solo con paisajes que vamos a poner en evidencia el racismo e ignorancia Trumpianos. Es con compromiso con el desarrollo de nuestro país. Del que empieza en la casa y se contagia para volverse cultura.

Cristina LópezCristina López, 23 enero 2018 / El Diario de Hoy

A ninguna persona con dos dedos de frente se le escapan los múltiples motivos por los que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se equivocó por completo al caracterizar nuestro El Salvador como un “shithole”.

Se puede desmentir a Trump con enorme facilidad, mostrando como evidencia nuestros atardeceres en la costa del Pacífico — ¡no se pondría el sol ese disfraz de celajes en un “shithole”! Se podría argumentar que un lugar con la diversidad natural y comodidad geográfica que permite amanecer con los calores salados de la costa, y en el mismísimo día, acostarse con suéter en las cumbres cafetaleras de Apaneca, en nada se compara con un hoyo lleno de excremento. Nadie llamaría “shithole” a un lugar en donde los lugareños se enorgullecen tanto de darle la bienvenida a visitantes extranjeros, con sonrisas llenas de orgullo.

EDH logFue a esto precisamente a lo que me dediqué esta última semana, en calidad de operadora turística amateur, acarreando por nuestro país a cuatro compatriotas de Trump que han hecho lo mismo y más por mí en su país, en más ocasiones de las que puedo agradecer.

Y es ver nuestro país a través de ojos ajenos una de las maneras en las que con más facilidad se notan aquellos contrastes incómodos que la costumbre o el amor propio nos hacen invisibilizar a diario. Por ejemplo, la cantidad de armas de altísimo calibre que pueden casualmente verse en un solo día, habitualmente chineadas por guardias de seguridad privada con más cara de tener ganas de una platicada con café y pan dulce que de abatirse a balazo limpio contra fieros elementos criminales. O por ejemplo, la basura o montañas de ripio en arbitrario abandono, ahí mismo en frente de los paisajes cuyas cualidades ensalzamos con tanta convicción en la Oración a la Bandera. O por ejemplo, la enorme cantidad de propuestas políticas vacías que a diario pelean por nuestra atención en vayas publicitarias.

Son estos contrastes que comenzamos a ver solo cuando enseñamos nuestro país a visitantes extranjeros (algo así como las manchas en la alfombra de la casa que antes de recibir invitados convenientemente no notábamos) los que pueden enseñarnos una poderosa e incomodísima verdad: en un sentido, los salvadoreños mismos coincidimos con la idiota y racista visión que tiene Trump de nuestro país.

Quizás no pensemos de nuestra Patria en términos de un “shithole”, pero es difícil debatir el hecho de que a veces nos comportamos y tratamos nuestra tierra como si lo fuera. Como si no mereciéramos más. Como aves de corral incapaces de ver que podríamos volar como las águilas. Es eso lo que demostramos cuando aplicamos la ley del más vivo en el tráfico. Cuando “cuentiamos bichas” en la calle. Cuando pagamos en sueldos lo que fácilmente gastaríamos en una comida en uno de los restaurantes a los que llevamos a extranjeros y nos “damos paja” de que es lo justo. Cuando elegimos políticos que con su corrupción, populismo, o ideología antediluviana agregan heces al hoyo.

No, no es solo con paisajes que vamos a poner en evidencia el racismo e ignorancia Trumpianos. Es con compromiso con el desarrollo de nuestro país. Del que empieza en la casa y se contagia para volverse cultura. Del que nace, no como reacción a la ignorancia extranjera, sino como resultado de un autoestima saludable, de ese que implica sabernos merecedores de más.

@crislopezg