Extraña sorpresa. De Manuel Hinds

La gente prefiere no preocuparse y creer que la piel de oveja oculta una oveja y no al lobo que el FMLN es. Muchos no se preocupan porque piensan que sólo las empresas grandes serían expropiadas y que eso a ellos no les afectaría. Esto es un error.

manuel hindsManuel Hinds, 1 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Me ha parecido extraña la sorpresa que muchos sectores han mostrado ante las declaraciones del Secretario General del FMLN en las que aseguró que dicho partido tiene como objetivo la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción —es decir, de todas las fábricas, todas las tierras agrícolas y pecuarias, todos los negocios, grandes medianos y pequeños. Me ha extrañado porque esto ha sido siempre bien sabido. La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción es la base del sistema socialista tal y cual fue definido por Carlos Marx, al que comúnmente se le EDH logllama comunista para diferenciarlo del socialismo democrático que acepta la propiedad de dichos medios. Más aún, el FMLN reafirmó este objetivo como prioridad en el documento que escribieron los delegados al Primer Congreso Nacional que realizó hace un par de años. Ese documento estableció oficialmente los objetivos del partido por el futuro previsible. Dicho documento también dejó claros los deseos del partido de seguir los senderos abiertos por Lenin en la Revolución Rusa de 1917, que por supuesto están basados en la idea de eliminar la propiedad de los medios de producción.
Sorprenderse de que el Secretario General del partido la reafirme es como sorprenderse de que alguien diga que los árboles de aguacate dan aguacates.

También me ha extrañado que la respuesta de la gente ha sido descartar esta declaración como una tontería a la que no hay que prestarle atención. Ciertamente que la catástrofe del sistema de los Años Ochenta y Noventa en todos los países comunistas dejó clarísimo que es una tontería tratar de manejar una sociedad sin propiedad privada. Pero hay dos dimensiones en las que no es una tontería. Una es que el comunismo dejó 100 millones de muertos en el mundo (20 en Rusia, 60 en China, y el resto en los demás) en el desquiciado esfuerzo de convertir a la gente normal en “el nuevo hombre comunista” que no sólo dejaría de tratar de lograr sus propios intereses sino que también aceptaría el poder totalitario de “la vanguardia del proletariado”, que es la cúpula del Partido Comunista (aquí entendido como la cúpula del FMLN).

La otra razón por la cual es necesario tomar esto en serio es que introducir ese sistema es lo que el FMLN quiere hacer en el país. Uno puede decir que sería una tontería tirar un avión contra una montaña, pero uno no puede reírse y descontar la idea como tonta si el piloto que quiere hacer esto es el que comanda el avión en el que uno viaja, o en el que uno va a viajar si gana las elecciones para el próximo período.

El no creerle al FMLN que quiere hacer esta tontería le ayuda al mismo FMLN. De hecho, sus campañas duales, en las que dicen cosas como estas y al mismo tiempo cosas que lo niegan es una de las armas más fuertes que tiene para disfrazar sus reales objetivos detrás de una piel de oveja.

Pero la gente prefiere no preocuparse y creer que la piel de oveja oculta una oveja y no al lobo que el FMLN es.

Muchos no se preocupan porque piensan que sólo las empresas grandes serían expropiadas y que eso a ellos no les afectaría. Esto es un error por dos lados. Primero, porque el gobierno maneja pésimamente las empresas que confisca, y eso lleva a despidos masivos y colapsos económicos. Los que no tienen empresas pagan por el lado de quedarse sin empleo. Por otro lado, el comunismo no hace distinciones de tamaños o sectores. Los gobiernos comunistas confiscaron todos los negocios.

El ejemplo máximo para el FMLN es Cuba, en donde el gobierno confiscó todo en dos etapas. En la primera, al principio de los Sesenta, confiscó todas las empresas grandes y medianas. Poco tiempo después, cuando la economía colapsó, el gobierno confiscó hasta las empresas individuales que vendían hotdogs, alegando que sus dueños eran antirrevolucionarios y especuladores. El pueblo entero pagó por la tontería ideológica del Partido Comunista.

La lección es que hay que tomar en serio las tonterías del FMLN porque los que podemos resultar destruidos a raíz de ellas somos todos nosotros.

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