La sangre de Venezuela. De Manuel Hinds

Cuando los salvadoreños ven a los del FMLN defendiendo al régimen venezolano deben darse cuenta de que están viéndolo describir el futuro de El Salvador si el pueblo no hace nada para detenerlos.

manuel hindsManuel Hinds, 4 agosto 2017 / El Diario de Hoy

La situación en Venezuela se ha ido empeorando a una gran velocidad este año. Y eso que el año había empezado ya muy mal. La empresa Smartmatic, que manejó las elecciones para la supuesta Asamblea Constituyente el domingo pasado, declaró oficialmente que el gobierno agregó al menos un millón de votos.

EDH logEl tema de Venezuela se ha convertido en un parteaguas, un tema definitorio que ha dividido a la gente en dos grupos, no sólo en América Latina sino en el mundo entero. Hay gente que dice que la definición es ideológica, suponiendo que los que son de izquierda apoyan al gobierno del Socialismo del Siglo XXI mientras que los de derecha están en contra de éste. Esto, sin embargo, es un insulto a la izquierda porque no hay ideología de izquierda o de derecha que pueda apoyar a un régimen que ha destrozado económicamente al país; que lo ha entregado a una nación extranjera, Cuba, a la que sigue mandando enormes cantidades de dinero aunque los venezolanos están muriendo de hambre; que ha convertido al territorio en una guarida de narcotraficantes desde donde operan con la seguridad provista por el estado; que ha prostituido todas las instituciones del Estado con el propósito único de mantenerse en el poder para seguir explotando al pueblo, y que ha ensangrentado al país entero asesinando diariamente a héroes que se manifiestan en contra de la tiranía.

No. Los que apoyan al Socialismo del Siglo XXI no pueden estar haciéndolo por una ideología. Tampoco pueden estar haciéndolo por intereses nacionales, porque el hecho de tener intereses políticos o económicos ligados a la supervivencia del gobierno actual de Venezuela no implica que esos intereses tengan que subordinarse a los más básicos principios de moralidad que dicho gobierno está violando. La sangre de Venezuela pesa más, mucho más que cualquier interés político o económico que cualquiera pueda tener. La decencia también pesa más que los intereses.

Esto es tan así que todo el mundo civilizado se ha volcado en contra del régimen venezolano. Después de protestar por años contra los abusos de dicho régimen, el Secretario General de la OEA lo ha condenado por el “fraude electoral más grande de la historia de Latinoamérica en porcentaje y en millones de votantes”. Esta semana la Unión Europea y sus países miembros desconocieron la nueva asamblea, llamaron a que no se instale y pidieron la liberación inmediata de todos los presos políticos. El ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido llamó a Maduro un “dictador del mal”. En su reporte anual 2016-2017, Amnistía Internacional denuncia al régimen de cometer crímenes contra las leyes internacionales y violaciones de los derechos humanos, añadiendo que los que tienen responsabilidad por esos crímenes no son llevados a la justicia. Entre muchas cosas más, el reporte indica que la escasez de comida y medicinas se ha intensificado dramáticamente y que el gobierno ha introducido trabajos forzados en la fracasada producción de comida. Los asesinatos llevados a cabo por personeros del Estado son diarios y la sombra de un colapso total de la sociedad se vuelve cada vez más ominosa.

Y, mientras tanto, el gobierno del FMLN no sólo sigue rehusándose a condenar al régimen del Socialismo del Siglo XXI sino también sigue llamándolo “el faro de luz” que ilumina su propio futuro. Como lo discutimos arriba, esto no puede estar haciéndolo por ideología, ni por intereses nacionales (que en realidad van en contra del régimen venezolano) sino sólo porque ve muchas cosas de sí mismo en el régimen de Venezuela: el rechazo del pueblo a su desastroso manejo de la nación y su decisión de mantenerse en el gobierno aunque eso signifique violar los derechos de los ciudadanos. Cuando los salvadoreños ven a los del FMLN defendiendo al régimen venezolano deben darse cuenta de que están viéndolo describir el futuro de El Salvador si el pueblo no hace nada para detenerlos. La sangre de Venezuela se está vertiendo por Venezuela y por los países que, como el nuestro, están en camino a repetir su destino.

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