El costo de un capricho. De Manuel Hinds

Ante la imposibilidad de confiscar los ahorros de los pensionados, el gobierno ha optado por forzar a los fondos de pensiones a que le compren bonos, en los cuales abusivamente paga intereses menores que los que paga a otros deudores. Esta semana se sirvió 500 millones de dólares adicionales de fondos de los ahorrantes.

Manuel Hinds, 21 julio 2017 / EDH

La semana pasada el FMLN y el gobierno perdieron otra vez la votación para confiscar al menos la mitad de los ahorros de los futuros y actuales pensionados, y a ensartarle al gobierno una deuda enorme que pesaría sobre los hombros de esta generación y otras futuras.

El costo de estos intentos ha sido altísimo por varias razones. Primero, porque el esquema que el gobierno quiere pasar ha sido un fracaso en todo el mundo, incluyendo aquí mismo, en El Salvador, en donde el sistema existió hasta 1997, dejando deudas enormes al gobierno. El sistema, llamado de reparto, consiste en que los trabajadores entregan al gobierno sus ahorros para que al final el gobierno les pague una pensión, si es que tiene el dinero. A través de los años los gobiernos se gastaron el dinero y como resultado para fines de los Años Noventa había una deuda enorme con los pensionados y no había dinero para pagarla. El nuevo sistema que se instaló en ese momento está basado en los ahorros individuales de los futuros pensionados, que pagan por sus propias pensiones con sus propios ahorros. De esta forma, el sistema no genera una deudas para el gobierno. La deuda actual que pesa sobre el gobierno es la que se generó en los años antes de la reforma de los Noventa, cuando el sistema que ahora el FMLN quiere imponer era el que funcionaba.

¿Y por qué quiere el FMLN volver a poner el sistema que falló tan miserablemente y que generó la deuda de la que el mismo FMLN se queja? Porque quiere apropiarse de los ahorros de los trabajadores, gastárselos y dejar a esos trabajadores una promesa de que algún gobierno futuro les va a pagar si tiene dinero —el mismo tipo de deuda que este mismo gobierno no quiere pagar.

El gobierno trató primero de quedarse con el total de los ahorros de los trabajadores y, cuando no pudo hacerlo en varios intentos, con la mitad de ellos. Cada cierto tiempo revive el mismo proyecto, poniéndole nuevos nombres y usando nuevas palabras, sólo para perder otra vez y volver a disfrazar el proyecto para ver si ahora le pega. Los fracasos han sido todos producto de dos factores: uno, que los otros partidos políticos que podrían apoyar el proyecto en la Asamblea saben que el pueblo está en contra de esta idea peregrina; el otro es que los diputados saben que responderían personalmente por las confiscaciones que harían al aprobar la ley del FMLN.

Ante la imposibilidad de confiscar los ahorros de los pensionados, el gobierno ha optado por forzar a los fondos de pensiones a que le compren bonos, en los cuales abusivamente paga intereses menores que los que paga a otros deudores. Esta semana se sirvió 500 millones de dólares adicionales de fondos de los ahorrantes, que resultarán en pensiones menores para ellos.

El costo de esta terquedad del gobierno ha sido enorme también porque el gobierno ha enfocado todos sus esfuerzos para resolver sus problemas financieros en lograr expropiarle las pensiones a los trabajadores, dejando de lado otras soluciones para esos problemas que sí serían efectivas y baratas. Si el gobierno hubiera tratado de implementar esas otras soluciones los problemas fiscales serían cosas del pasado.

Pero el costo más alto que ha tenido el país lo han causado las cosas que el gobierno del FMLN ha hecho para forzar la confiscación, tratando de eliminar la posibilidad de que otras soluciones funcionen para que la gente acepte que no hay otra manera de evitar una tragedia. De esta forma, por ejemplo, el gobierno cayó en impago teniendo el dinero que se necesitaba para pagar las deudas del país, con lo que causó un aumento inmediato de las tasas de interés que paga el mismo gobierno y el sector privado porque la irresponsabilidad del FMLN se lleva de encuentro a todos los deudores del país. ¿Podría alguien explicarle al Presidente Sánchez Cerén que está llevando al país al desastre por un capricho sin sentido que el país no está dispuesto a aceptar?

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