“Para terminar el quinquenio con mejores resultados habría que hacer cambios en el equipo de gobierno”: Salvador Samayoa

Además, para el observador político, los errores de uno y otro bando han provocado que la Sala de lo Constitucional deba dirimir asuntos que debieron resolverse en la arena política.

Salvador Samayoa hizo una evaluación del tercer año de gobierno de Salvador Sánchez Cerén. Foto de Archivo.

Entrevista de Enrique Miranda y Ricardo Avelar, 2 junio 2017 / EDH

Salvador Samayoa ve que en el país no hay una tradición de caudillismo que haga pensar que haya espacio para un líder mesiánico. Todavía ve una institucionalidad fuerte y cree que el tema de la seguridad pública y la reforma de pensiones puede llegar a buen puerto si el partido oficial logra entablar acuerdos con el resto de partidos políticos. Acá sus respuestas sobre diversas áreas de los tres años de Sánchez Cerén:

Tras un congreso del FMLN, se definió una línea estratégica que dejaba preocupación por su poco compromiso con la institucionalidad. ¿Es en la práctica el camino consciente del FMLN? ¿Están debilitando las instituciones?

No creo que están debilitando las instituciones. Pecan más de pensamiento y de palabra que de obra. Si la oposición política y social fuera más débil, tal vez el FMLN caería en la tentación de suprimir la independencia de poderes, a juzgar por su amistad e identificación con regímenes antidemocráticos, como el de Venezuela.

Sobre una posible incapacidad en la gestión, ¿hacia dónde debería transitar el FMLN para terminar este gobierno con mejores resultados? ¿Qué rol debería jugar la oposición en este proceso más allá de solo denunciar los errores?

La incapacidad es relativa. El gobierno tiene áreas que maneja de manera aceptable y áreas muy deficientes. Para terminar el quinquenio con mejores resultados y con mayor sentido de concordia y de unidad nacional, habría que hacer cambios importantes en el equipo de gobierno, y habría que llegar muy pronto a un acuerdo fiscal que le dé oxígeno y estabilidad al gobierno a la vez que desmonta o alivia las ansiedades y desconfianzas de otros sectores. Lo más necesario en este momento es la confianza para dinamizar la inversión, el crecimiento y el empleo.

Crisis de medicamentos y convulsión a nivel laboral

Hemos visto ataques duros a la Sala de lo Constitucional, denuncias del grupo promotor de que el Gobierno se quiere tomar el Instituto de Acceso a la Información y denuncias de los empresarios por saltarse el procedimiento del aumento al salario mínimo, entre otros. ¿Está en riesgo la institucionalidad del país?

Creo que no hay que exagerar los riesgos, pero tampoco podemos dormirnos. La clave está en la correlación de fuerzas que surja en las elecciones del 2018. Mientras haya un conjunto de partidos que respetan la democracia y que cuentan con dos tercios de los votos en la Asamblea, no hay mayor problema, aunque difieran en otros temas de la agenda nacional.

Si hubiese un ánimo de debilitar las instituciones y desconocer las reglas del juego democráticas, ¿qué caminos tiene El Salvador para no seguir la senda de otros países que han erosionado la institucionalidad?

Las preguntas son un poco reiterativas y todas parten de la premisa de una amenaza inminente a la democracia en nuestro país que yo no comparto. En todo caso, el antídoto a esa amenaza es la construcción de partidos fuertes, mayoritarios de preferencia, la preservación de medios de comunicación independientes y la vigilancia permanente para evitar la corrupción en la Fuerza Armada. Los pueblos que cayeron en las garras de regímenes autoritarios o dictatoriales descuidaron esas tres cosas.

Tres años de amenazas constantes a la institucionalidad

Si El Salvador sigue sin demostrar mejoras en servicios públicos y sin mejorar sustancialmente la inseguridad, ¿puede el descontento llevarnos a optar por liderazgos antipolíticos y mesiánicos? ¿Es el arraigo partidario suficiente para derrotar este fenómeno?

No creo que en El Salvador ocurra algo como eso. El sistema de partidos en nuestro país, con todas sus deficiencias, es más sólido que en los otros países de Centroamérica. El caudillismo, como en Nicaragua o Venezuela, es ajeno a la historia y a la cultura de los salvadoreños. Es posible -nos ocurrió hace poco- que algún político mediático nefasto sorprenda la buena fe de los electores, pero no veo probable un fenómeno de mesianismo. Dicho esto, es obvio que a mayor desesperación de la gente por la inseguridad y el desempleo, mayor el riesgo de implantación de algún liderazgo de este tipo.

Pensando a mediano plazo y en vista del mal desempeño de ambos partidos, ¿qué tan sostenible es el “bipartidismo salvadoreño”?

No tenemos un bipartidismo estrictamente tal, como en los Estados Unidos o como en Honduras hasta hace poco tiempo. Tenemos predominio de dos partidos más fuertes que los demás, pero siempre hay dos o tres partidos con suficientes votos para darle juego y vigencia efectiva al sistema de contrapesos, aunque en ocasiones han prestado “servicios de gobernabilidad” con pautas de corrupción.

15,700 homicidios en estos tres años de gobierno

La reforma de pensiones es la gran batalla del Gobierno y ya hay tres propuestas: la del FMLN, la de la Sociedad Civil y la de Gana. ¿Cree que se logrará una solución técnica o será más política en este tema?

Creo que la discusión se ha ido depurando con el paso de los meses. No es ahora tan enconada como a fines de 2015 y los primeros meses de 2016. El FMLN sabe que no tiene los votos para el modelo que quería impulsar y sería poco inteligente que insistiera en un camino que no va a ninguna parte. La propuesta de la ICP tampoco es la panacea. Tiene unos supuestos muy discutibles. La propuesta de GANA no es confrontativa. En este punto todos saben que es hora de una buena y pronta negociación.

En Seguridad Pública se ha pasado de una tregua a mano dura en los penales y un discurso a favor de la prevención, pero la escalada de violencia sigue. ¿Qué hace falta al gobierno para sacar adelante este tema?

Creo que el gobierno ha avanzado un buen trecho en el combate a las pandillas, que constituyen el principal factor de violencia en el país. Creo que debe seguir en esa línea de combate, sin incurrir en abusos o violaciones de derechos humanos, y debe poner un esfuerzo convincente en el componente social de la estrategia, particularmente en el mejoramiento de barrios populares y en la transformación de las escuelas e institutos que sirven a esos asentamientos.

Bajan los homicidios pero sigue la inseguridad

Le queda un año a esta Sala de lo Constitucional considerada independiente por todos menos por el FMLN. ¿Qué escenario vislumbra para la elección de los nuevos cuatro magistrados si se mantiene la correlación legislativa actual en 2018?

Habría sido mejor que la Sala tuviera menos protagonismo y suscitara menos ansiedades y anticuerpos, pero los errores del FMLN y la incapacidad de la oposición han terminado cargando a la Sala con muchos conflictos que debieron dirimirse en instancias políticas. Eso ha convertido la elección de los próximos magistrados en la madre de todas las batallas. Si el FMLN no corrige discurso y no rectifica pronto y de manera efectiva algunas áreas estratégicas de su gestión, podría perder escaños de los 31 que actualmente tiene. En ese escenario, la elección de magistrados sería difícil, pero viable. Si el FMLN obtiene al tercio del veto, será muy complicada la elección de magistrados independientes.

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