La política exterior y la política doméstica. De Manuel Hinds

Los gobiernos del FMLN han establecido una política exterior que no sólo ignora las necesidades de la población, sino que va en contra de ellas en aras de ideas ya superadas en el resto del mundo y de compromisos con grupos que han establecido tiranías en Cuba y en Venezuela.

Manuel Hinds, 12 mayo 2017 / EDH

Como todas las políticas del país, la política exterior debe estar orientada a dar satisfacción a las necesidades e intereses de la ciudadanía. Cómo hacer esto es muy fácil de determinar porque la población tiene tres intereses muy claros internacionalmente: primero, tener buenas relaciones con los países desarrollados, fuente de inversión y de oportunidades económicas; segundo, integrarse con los vecinos latinoamericanos para crear un vecindario libre de tiranías y de crímenes internacionales que destrozan el orden interno del país; y, tres, promover, con el resto del gobierno, la integración del país a las cadenas internacionales de producción para que haya más y mejores oportunidades de empleo y crecimiento económico en el país. Los gobiernos del FMLN han establecido una política exterior que no sólo ignora las necesidades de la población sino que va en contra de ellas en aras de ideas ya superadas en el resto del mundo y de compromisos con grupos que han establecido tiranías en Cuba y en Venezuela.

La política exterior hacia los Estados Unidos es parte de la vida de todos los salvadoreños porque Estados Unidos es el lugar donde más salvadoreños viven aparte del territorio nacional y donde más producen para el beneficio de los salvadoreños.

El Producto Interno Bruto (PIB) producido por los salvadoreños que viven en Estados Unidos excede el PIB producido en El Salvador mismo ($27 mil millones en 2010 contra 26 mil millones aquí en 2016). Su PIB por persona ($13, 500) es el triple del producido aquí ($4,443), lo cual les permite enviar $4,600 millones de dólares de remesas al país (17% del PIB). Las remesas entran a los sectores más bajos de la población, ayudando a acrecentar la clase media del país, permitiéndole a más niños a entrar y mantenerse en las escuelas y tener mejor salud.

Muchas empresas, grandes, medianas y pequeñas viven, dan empleo a miles de salvadoreños e invierten con los fondos que reciben vendiéndoles a los que reciben las remesas. El contacto con los salvadoreños que viven en Estados Unidos es continuo por todas las vías, desde los electrónicos hasta los aviones que vuelan llenos de salvadoreños en ambas direcciones a destinos en toda la extensión de Estados Unidos. Hay muchos salvadoreños que se han nacionalizado estadounidenses y muchos que sirven en el ejército de ese país.

Dentro de los dos millones que viven allá, hay 700,000 que viven ilegalmente y que por tanto, podrían ser repatriados a El Salvador legalmente. El problema de los ilegales es viejo. En el camino, sin embargo, el gobierno y los ciudadanos de Estados Unidos han encontrado muchas maneras para que la inmensa mayoría se queden allá, legalizados o, aunque todavía sin papeles permanentes, con permisos para trabajar y con facilidades para arreglar su estatus migratorio. En eso, El Salvador ha recibido un trato muy especial. Como prueba de ello, a pesar de las nuevas políticas para restringir la inmigración que está adoptando ese país, Estados Unidos extendió en marzo de este año, por una año más, el Programa de Protección Temporal (TPS) para los salvadoreños. No hay país que está más cerca del nuestro en nuestros problemas y no hay ninguno con el que nuestros destinos estén ligados tan íntimamente. En todas las encuestas el pueblo manifiesta su amistad con Estados Unidos. Todas estas consideraciones indican con toda claridad cual debería de ser nuestra política exterior hacia ese país.

Sin embargo, los gobiernos del FMLN, desde su incepción pero cada vez con más saña, ponen en peligro esta relación privilegiada del pueblo salvadoreño con el pueblo norteamericano con sus ataques continuos a Estados Unidos, identificándolo como el enemigo principal del pueblo salvadoreño y alineándose con sus enemigos en cada ocasión que tienen. Estos enemigos, que son los amigos del FMLN, han establecido tiranías terribles en Cuba y Venezuela y, al menos en el caso de Venezuela, han sido acusados frecuentemente de tráfico de drogas y de internacional lavado de dinero. Son países que además están totalmente marginados de las cadenas internacionales de producción y aislados de la región y del mundo entero. Es decir, con su política servil hacia esos países, el FMLN también contradice los intereses de la población salvadoreña. El pueblo salvadoreño no puede permitir que esto pase.

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