Esta semana en Francia, Venezuela y El Salvador. De Alberto Arene

Nunca desde la guerra luce tan oscuro el cielo, sin que próximo se vislumbre un nuevo amanecer.

Alberto Arene, 27 abril 2017 / LPG

El triunfo de Emmanuel Macron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia es una excelente noticia para este país, para Europa y el mundo. Con una participación del 70 % del electorado, Macron obtuvo el 23.9 % de los votos siendo el candidato con la mejor perspectiva de derrotar en la segunda vuelta a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, que obtuvo el 21.5 %.

Inmediatamente después de conocerse los resultados, el candidato de la derecha republicana, François Fillon, y el de la izquierda socialista, Benoit Hamon, expresaron su respaldo a Macron. El candidato de la izquierda más radical, Jean Luc Melenchon, que obtuvo 19.9 % de los votos, ha llamado a sus seguidores a no darle ni un solo voto a Le Pen mientras les consulta si respaldan a Macron quien con 60 % lidera la intención de voto para la segunda vuelta presidencial.

La victoria –ahora improbable– de Le Pen amenazaría las libertades y la tradición democrática francesa, y la viabilidad misma de la Unión Europea, después de la salida de Gran Bretaña con el Brexit, alimentando la ola populista en el mundo. La victoria de Macron salvó a Francia y Europa, es una excelente noticia.

En Venezuela se agudiza la confrontación entre el régimen dictatorial chavista y la oposición, con una escalada represiva que ya causó muchas víctimas. La fiscal Luisa Ortega, de larga identificación Chavista, confirmó que son 26 los muertos durante las últimas marchas y protestas, 437 los heridos, 1,280 detenidos (65 privados de libertad y 217 que serán presentados a los tribunales). Ortega es la fiscal que el 31 de marzo pasado afirmó que se había roto el hilo constitucional en el país por dos sentencias que después fueron parcialmente suprimidas.

Dicha ruptura total del orden democrático y el aumento de la violación generalizada de los derechos humanos condujo al secretario general de la OEA, Luis Almagro, a convocar nuevamente con carácter de urgencia al Consejo Permanente, con la expectativa que logren obtener 19 votos para convocar a la reunión de cancilleres para discutir y decidir –finalmente– si a Venezuela se la aplicará la Carta Democrática que requiere 24 votos, equivalentes a dos tercios del total.

Para intentar contrarrestar y neutralizar la iniciativa del secretario general y el cambio de la correlación de fuerzas en la OEA, el gobierno de Venezuela le pidió al de El Salvador que ejerce la presidencia pro-témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que convoque a una reunión de sus cancilleres para “tratar las amenazas contra el orden democrático constitucional en la República Bolivariana de Venezuela, así como las acciones intervencionistas contra su independencia, soberanía y autodeterminación”. El presidente de la república accedió a la solicitud de reunión que tendrá lugar el próximo 2 de mayo de 2017 en San Salvador. En dicha reunión, difícilmente saldrá un comunicado conjunto de consenso, ignorando su utilidad práctica.

El Salvador comenzó la semana con algunos peldaños más abajo en las calificaciones de riesgo internacional y unos peldaños más arriba en la previsión de crecimiento de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de 2.2 a 2.5 % en 2017, el crecimiento más modesto de Centroamérica. No obstante esta buena noticia, sus beneficios serán opacados por la degradación de las calificaciones de riesgo y sus efectos negativos en el acceso al crédito y en el encarecimiento del dinero, y en las decisiones de inversión privada nacional e internacional, profundizándose la desconfianza y dudas sobre El Salvador.

Fitch Ratings colocó a El Salvador en “Default Restringido”, Moody’s Investors advirtió que el incumplimiento pueda ser el inicio de un impago generalizado, otorgándole a la deuda una categoría (Caa1) que considera especulativa y con alto riesgo crediticio. Standard and Poor’s declaró a El Salvador en “Incumplimiento Selectivo”, categoría reservada para aquellos países en quiebra. Los efectos del Impago del servicio de la deuda previsional de la semana anterior fueron muy grandes y la solución encontrada –recortando $56.7 millones del presupuesto en educación y salud para honrar el compromiso de los certificados de Inversión Previsional (CIP)– es de carácter temporal, tiene costos políticos, y no resuelve el daño causado al interés nacional y a los ciudadanos.

Pero esta última jornada política del impago y de su “reparación” posterior ha dejado al gobierno y su partido, y al principal partido de oposición, con un nivel de enfrentamiento superior preparando ambos los cuchillos largos para las batallas entrantes. “El abandono de la moderación y la crispación” fue el titular del editorial de uno de los periódicos nacionales.

Coinciden estos acontecimientos con la segunda misión al país del facilitador del secretario de Naciones Unidas para buscar acuerdos nacionales de gobernabilidad y desarrollo. Para la sostenibilidad de las finanzas públicas y para enfrentar la agenda de seguridad, económica, social y medioambiental y de gobernabilidad, es imperativo avanzar hacia dichos acuerdos, no obstante las dudas de actores y decisores fundamentales sobre la utilidad y viabilidad de la facilitación.

Nunca desde la guerra luce tan oscuro el cielo, sin que próximo se vislumbre un nuevo amanecer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s