Exijamos más y mejores propuestas. De Erika Saldaña

A la Asamblea Legislativa le faltan ideas, planes claros, métodos de ejecución de proyectos y concreción de resultados en temas legislativos relevantes. Es necesario que no se acuerden de los votantes solo en época preelectoral…

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 27 marzo 2017 / EDH

Por si usted aún no se había dado cuenta, la época electoral ya empezó en El Salvador. Falta más o menos un año para las elecciones de diputados de la Asamblea Legislativa y los miembros de los concejos; sin embargo, desde ya podemos ver las fotos de diputados (o pretendientes al cargo) pintando paredes, entregando una que otra ayuda material, realizando convivios, anunciando estas visitas a comunidades y pagando publicidad en redes sociales de las fotos que se tome. Lo anterior está bien, teniendo en consideración la situación de abandono de muchas familias, la pobreza y la escasa reacción del Estado por sacarlos de esta precaria situación.

Sin embargo, es preocupante ver que la política salvadoreña en época electoral se ha reducido a eso. Esa falta de propuestas a los problemas estructurales de El Salvador es, en buena parte, porque nosotros como ciudadanía lo hemos permitido. Una de las primeras cosas que cualquier persona debería tener claro es que los políticos actúan en base a incentivos. Si usted le pide que arreglen el parque de su colonia, político en precampaña hará lo posible por que el parque de esa colonia esté bonito. Si usted le pide una escoba, camisas, calendarios, pintar una pared, entre otras cosas, tenga por seguro que en los próximos meses esa persona hará lo necesario por cumplir su petición.

Como dicen por ahí, “si el principio básico en la Biblia es el temor a Dios, el principio básico en política tiene que ser el temor al elector”. Pero este temor al electorado aparentemente solo aparece cada tres años; es necesario que en el momento que alguna persona desee lanzarse como candidato tenga a la mano un plan de trabajo, las propuestas que impulsaría dentro de la Asamblea Legislativa o en concejos, las ideas que estaría dispuesto a apoyar en cuestiones como elaboración de presupuesto, elección de funcionarios, administración de fondos públicos propios de la Asamblea o la comuna, reforma de pensiones, impuestos, fortalecimiento a otras instituciones como la Fiscalía General de la República, entre otras cuestiones de trascendencia nacional o local.

Ya es común para los salvadoreños ver a los políticos de distintos colores quejarse por las dificultades del país. Pero hay que tener en cuenta que con echarle la culpa al oponente no se soluciona nada; tampoco ignorar un problema hará que este desaparezca y es una actitud bastante cómoda esperar que los problemas sean resueltos por una instancia judicial, cuando la cancha natural donde se tienen que discutir y solucionar los problemas nacionales es la Asamblea Legislativa. Sin embargo, a esto nos hemos acostumbrado como país, a echarle la culpa a otro, a ignorar problemas, a esperar que otros los resuelva y a no presentar propuestas; en política esto se agrava teniendo en consideración que las decisiones que se tomen trascienden a toda la población.

Quizá uno de los problemas más recurrentes de El Salvador es que los políticos siempre piensan en clave electoral; se encuentran a la caza de votos a través de la popularidad y el reconocimiento por la mayor cantidad de personas posible. Si es así, como ciudadanos debemos aprovechar esa inclinación para solicitar respuestas concretas a problemas de país, no solo conformarnos con pequeñas ayudas que, en buena medida, son totalmente independientes del trabajo que tiene que hacer un legislador. Exijamos respuestas concretas a los problemas, que nos cuenten específicamente qué ideas impulsaría para solucionarlo y cuál sería la forma en que su partido pretende desenvolverse dentro de la Asamblea Legislativa.

Por la forma en la que ha sido administrado el país en las últimas décadas, está claro que las ochenta y cuatro personas (y sus asesores) encargadas de tomar algunas de las decisiones más trascendentales del país urgen de ayuda. A la Asamblea Legislativa le faltan ideas, planes claros, métodos de ejecución de proyectos y concreción de resultados en temas legislativos relevantes. Es necesario que no se acuerden de los votantes solo en época preelectoral, ni que su recuerdo se traduzca únicamente en ir a dejar pequeñas ayudas a las comunidades. Al conformarnos con actos o propuestas efímeras dejamos a un lado las respuestas sobre los problemas más graves del país. El reto es a la ciudadanía, exijamos más y mejores propuestas.

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