Tendencias y preferencias electorales. De Roberto Rubio

La oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué?

roberto rubioRoberto Rubio, 27 febrero 2017 / LPG

En los datos proporcionados por las tres últimas encuestas que miden tendencias y preferencias electorales (LPG, IUDOP/UCA y Gallup) se extraen dos grandes conclusiones. En primer lugar, una constante caída del FMLN y ARENA, los cuales se sitúan en sus niveles más bajos desde hace muchos años; así también resalta el práctico estancamiento del resto de partidos políticos. En segundo lugar, una fuerte tendencia al alza de las personas que no se decantan por ningún partido o no se sienten identificados con alguno de ellos; alcanzando este segmento uno de sus niveles más altos.

la prensa graficaEn cuanto a lo primero, no hay duda que la incapacidad del gobierno de enfrentar adecuadamente los principales y agudos problemas que tiene el país ha erosionado severamente la base de apoyo del partido oficial. El estancamiento económico y falta de empleo, la crítica situación fiscal, la profundización de importantes problemas sociales, el deterioro de varios servicios públicos, la opacidad y la corrupción, la torpeza y paraplejía política, las dificultades para enfrentar la violencia, la extorsión y el control territorial de las pandillas, son todos ellos factores que han contribuido a ese sustantivo desgaste del FMLN ante parte importante de la población, e incluso de algunas de sus bases tradicionales de apoyo. Con más de 7 años en el gobierno, la zafada de echarle la culpa a los 20 años de ARENA ha ido perdiendo mucha fuerza y credibilidad.

Ahora bien, se esperaría que ante el desgaste y deterioro electoral del partido de gobierno, la oposición se fortaleciera. Sin embargo esto no sucede. Al contrario, ARENA baila al mismo son declinante del FMLN. En otros términos, la oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué? Habrá muchas razones, pero valga mencionar tres gruesas. Por un lado, muchos votantes siguen identificando a ARENA como el partido de los ricos y grandes empresarios. Por otro lado, el inadecuado manejo de sus diferencias internas, lo que le dificulta tomar decisiones y posiciones coherentes, oportunas y acertadas. Algo que también le limita contar con un liderazgo claro y firme. Finalmente, la falta de reconocimiento de sus errores y “pecados” del pasado le resta credibilidad a sus propuestas. Así por ejemplo, el no reconocer los hechos de opacidad, corrupción e impunidad cometidos durante su gestión (que los hubo), o al menos el simple hecho de no pedir perdón por ello, hace que sus propuestas de combatir tales males sean percibidas por un importante segmento de la población más como producto del oportunismo político que de la convicción ética.

Esos factores explican en buena parte el porqué el nuevo líder de ARENA, a pesar de su procedencia no tradicionalmente orgánica, su buena presencia mediática, etcétera, no ha logrado impedir esos niveles bajos de aceptación electoral. La marca del partido pesa demasiado, es una verdadera ancla.

En cuanto a la segunda gran conclusión que nos dejan las últimas encuestas, se constata el marcado ascenso de las personas que toman distancia o expresan su descontento/desencanto hacia el actual sistema político. Es cierto que este segmento de la población, ahora mayoritario, a la hora de estar frente a las urnas se decanta más por el voto de castigo de los gobernantes de turno (por no tomar en cuenta este elemento muchas veces fallan las encuestas). Pero también es cierto que si a este segmento poblacional se les presenta la oportunidad de una renovación sustantiva y real en uno de los partidos existentes, o de un nuevo y creíble partido, sin duda inclinarían sus preferencias electorales hacia ellos. Como también pueden hacerlo hacia posturas populistas.

Ese espacio nuevo, o esa tercera vía, está ahora más presente que nunca. Nadie por el momento lo ha sabido ocupar, y no será nada fácil ocuparlo en las actuales circunstancias y con leyes electorales que son un verdadero obstáculo a la emergencia de nuevas fuerzas políticas. Mientras ello sucede, será importante contar con la renovación y el cambio al interior de los partidos existentes, y sobre todo con los esfuerzos políticos ciudadanos en favor de la democracia.

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