Otra llamado. De Sandra de Barraza

Los temas que necesitan diálogo exigen propuestas concretas, realistas y viables. Sin esto, difícilmente se puede dialogar.

Sandra de Barraza

Sandra de Barraza, 17 febrero 2017 / LPG

Una y otra vez se escucha a funcionarios, especialmente de alto nivel, hacer llamados al diálogo. Una y otra vez se escucha a funcionarios de alto nivel poner adjetivos poco estimulantes a todos aquellos con quienes dicen querer dialogar. Destaco esta actitud porque los adjetivos son un atarrayazo y son contradictorios con el llamado a dialogar.

Son contradictorios. Esto es un problema porque al 25 aniversario de la paz se ha hecho, otra vez, un llamado a fomentar la cultura de paz. La Asamblea Legislativa tiene un decreto y el Ministerio de Educación un programa especial. Pero la cultura de paz tiene, obligadamente, que adoptar un vocabulario de paz. Y ese vocabulario de paz no se hace evidente en los funcionarios de alto nivel y en los dirigentes partidarios. La palabra y la postura, el lenguaje verbal y el no verbal deben tener coherencia.

la prensa graficaLos temas que necesitan diálogo exigen propuestas concretas, realistas y viables. Sin esto, difícilmente se puede dialogar. Carentes de planteamientos alternativos, se justifica exigirle al otro y a la expectativa. Diálogo y propuestas concretas no son posibles sin una agenda de trabajo con temas priorizados y razonados. Una agenda que permita solicitar propuestas en tiempos específicos.

Sin agenda de temas priorizados en forma compartida no hay compromiso de aportes. Se convoca y es “el otro” el que pone la agenda y la agenda en mano no puede desarrollarse. El convocado, que es “el invitado”, llega con otro objetivo, con otra expectativa y sale insatisfecho. Así, una y otra vez y la sensación es “no se avanza”. Y lo dicen y lo repiten, hasta que todos lo creemos.

Y todos lo creemos porque siempre están en primera plana. Y todos lo creemos porque quieren dialogar a través de los medios masivos de comunicación. Lo que están buscando los dirigentes partidarios es cámara y micrófono para demostrarnos que el privilegio que les otorga la Constitución de la República de representar los intereses del pueblo ante el gobierno es un privilegio que les queda muy, pero muy grande.

Son dos los que tienen que acordar la agenda y hacer propuestas. Y hacerlas en un tiempo establecido para salir del entrampamiento objetivo y subjetivo. Y esos dos tienen nombre y apellido. FMLN y ARENA. Son dos los que nos tienen atrapados. Los dos que tienen la misma intención de voto. Están parejos. Y al estar parejos, se les exige la misma responsabilidad, la misma capacidad de propuesta y la misma capacidad ejecutiva.

Con el privilegio y el monopolio que les otorga el artículo 85 de la Constitución de la República, no se vale seguir con la misma actitud pública, esa actitud que a la gente común y corriente la decepciona. Y la decepciona porque, independientemente de la escolaridad, todos los integrantes del gran pueblo salvadoreño tenemos otras expectativas, otras exigencias y otros criterios de valoración de los dirigentes partidarios. ¿No se han dado cuenta? ¿Son incapaces de darse cuenta?

El presupuesto está desfinanciado. El gobierno es incapaz de cumplir con la ley de responsabilidad fiscal. Aunque quiera, el decreto es otro intento fallido que merece archivo. Hay cuentas por pagar: $53 millones a los distribuidores de energía eléctrica, $397 millones a las alcaldías, $140 millones a los proveedores de zapatos y uniformes escolares y $4,800 millones de pensiones sin incluir a los privilegiados militares. Falta el financiamiento para las elecciones y quién sabe qué más.

¿Cuáles son las prioridades? ¿Niños y adolescentes en edad escolar dentro y fuera del sistema educativo o escalafones para servidores públicos? ¿Combate a la criminalidad y la corrupción o Ciudad Mujer? ¿Medicinas para los hospitales y centros asistenciales o carros y seguros privados para los servidores públicos? ¿Los asesores y consultores del gobierno central o los servidores públicos que prestan servicios de recolección y tratamiento de desechos en los 262 gobiernos municipales?

Hay iliquidez, falta austeridad, la incapacidad ejecutiva del gobierno central es evidente, los subsidios no pueden financiarse y no hay forma de estimular las inversiones y el empleo. Pero… ¿quién asume la responsabilidad de cumplir con las prioridades? Hay que preguntarlo porque ahora hasta el FOVIAL hace prevención con millones que sobraron al Ministerio de Justicia y Seguridad. Increíble pero cierto. Sin definir prioridades ¿cómo pasar a discutir y proponer fuentes de financiamiento?

 

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