El efecto Trump. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 20 enero 2017 / EDH-Observadores

No sé si Estados Unidos está en declive. Si lo es, no es por la llegada de Donald Trump al poder, sino al revés: Sólo una nación en crisis puede elegir a un presidente como Trump.

Sea cual sea esta crisis: de identidad, de miedo a la pluralidad, de pánico a la globalización y la modernidad, los 4 años de Trump en la Casa Blanca no la van a resolver, la van a profundizar. Si esto sólo afectaría a los ciudadanos de Estados Unidos, francamente no me preocuparía: Las naciones tienen que pagar los errores que cometen. Pero los desastres que Trump va a generar en su país nos van a afectar a todos: en Europa, en el Medio Oriente ya convulsionado, en América Latina. Y no hay manera que El Salvador se va a escapar…

observadorEn Europa, el efecto Trump no va a ser el que él piensa y ya anunció en su reciente entrevista con el Times de Londres y el Bild de Berlin. El efecto Trump no va a fortalecer las corrientes populistas ultraconservadoras y anti-europeas en Francia, Holanda, Alemania e Italia. Por lo contrario, este elefante en la cristalería de la geopolítica va a provocar un renacimiento de la identidad europea y del concepto de integración. La fuerzas democráticas de Europa, tradicionalmente enfrentadas entre ellas, ya se están uniendo alrededor de sus dos responsabilidades históricas: fortalecer la integración europea como garante de la paz y del desarrollo económico; y ahora, adicionalmente, asumir el papel de liderazgo del mundo occidental que Trump no puede y no puede mantener para Estados Unidos.

El efecto negativo Trump para Europa será el fortalecimiento de Rusia y su nuevo Zar Putin, y las consecuencias peligrosas que esto tendrá para Europa Oriental, cuyos países todavía no han terminado su transformación democrática y pluralista luego de su desprendimiento del imperio ruso.

Si el efecto positivo -fortalecimiento de la integración europea- no opera suficiente rápido y congruente, el efecto negativo en Europa Oriental puede ser muy peligroso y cambiar la correlación de fuerzas a nivel mundial a favor de Rusia.

En Medio Oriente, el caos reinante de todos modos es resultado de políticas equivocadas de Estados Unidos, comenzando con la decisión de George W. Bush de invadir Irak y deponer a Hussein sin tener quien lo reemplace. Aunque Obama y Hillary Clinton tampoco tenían una receta de como reparar este error, por lo menos no lo hicieron más grande. Trump, con su idea perversa de apoyarse en Putin y Assad para pacificar Siria y erradicar a ISIS, pero al mismo tiempo deshacer el acuerdo nuclear con Irán, parece como niño jugando con cohetes a la par de un polvorín. Y el efecto colateral afectaría a Europa, con nuevas olas de refugiados buscando protección.

¿Cuál sería el efecto Trump para nosotros en América Latina? Su política contra la migración nos va a afectar principalmente en el triángulo norte de Centroamérica. Bajo la presión de su propio partido y la comunidad latina, Obama estaba comenzando a dar algunos pasos de reforma migratoria, y Hillary Clinton anunció que los iba a acelerar. El ritmo de deportaciones, muy alto en la administración Obama, iba a disminuir. Los TPS estaban garantizados. También los programas de desarrollo para el triángulo. Trump va a intensificar las deportaciones y poner nuevas barreras para el ingreso de nuevos migrantes centroamericanos, aumentando la tensión social en nuestros países. Seguramente Trump va a impedir que el capital estadounidense siga invirtiendo en América Latina, y probablemente restringir las importaciones industriales desde nuestros países, así como ya está amenazando la industria automotriz concentrada en México.

El hecho que todo esto no va a resolver los problemas de desempleo en Estados Unidos (que son estructurales y tienen mucho más que ver con la rápida automatización de sus industrias que con el libre comercio que Trump quiere restringir), nos puede llenar de satisfacción, pero no nos ayuda en nada. Hasta que en Estados Unidos se sientan los daños causados por las políticas proteccionistas de Trump, y hasta que el capital estadounidense le va a parar el carro, los efectos negativos en América Latina y en el mercado mundial ya estarán hechos. Recuérdense: Un resfriado en Estados Unidos causa neumonía en nuestros países.

Ni voy a enumerar todos los estragos que un presidente egocéntrico, narcisista y autoritario como Trump, apoyado por un partido republicano radicalizado y cada vez más irracional, va a causar en Estados Unidos, en su democracia, en su institucionalidad y en su paz social. Porque el dicho que cada país merece el gobernante que elige, también es cierto para repúblicas bananeras imperiales.

Muchos todavía piensan que Trump, una vez asuma su cargo, no será tan mal como parece y que el sistema de gobierno lo va a domar. Sigan soñando: Este hombre va a estar rodeado de republicanos, en la Casa Blanca, en su gabinete, y en el Congreso. Y los republicanos de hoy, luego de no saber cómo evitarlo, no tendrán ninguna capacidad de domarlo.

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