50 diputados en la Asamblea, ¿se podrá por lo menos pensarlo? De Ricardo Chacón

ric chaconRicardo Chacón, 8 enero 2017 / EDH

Hay una propuesta de un grupo de ciudadanos para que la Asamblea Legislativa esté integrada por 50 diputados, 34 menos de los que hay en la actualidad; detrás de la propuesta está la idea de definir con claridad las circunscripciones y que los diputados tengan una mayor relación con la población.

Ojo, no estoy ni defendiendo ni avalando tal iniciativa, sin embargo, me parece esencial para el país, para la sanidad de la sociedad, debatir temas fundamentales para el presente y futuro de la democracia salvadoreña; y este es uno de ellos.

diario hoyRepito e insisto, el quid de la cuestión no es el número de diputados ni mucho menos la relevancia o no de los diputados suplentes, borrados en la actual legislatura sin que haya afectado en un ápice la labor legislativa; tampoco es fundamental discutir el número de miembros de la directiva, mucho menos carece de relevancia las idas y venidas en torno al seguro de salud de los diputados y los empleados de la Asamblea Legislativa.

La cuestión de fondo, y por eso traigo a cuenta el tema, es discutir el presente y futuro de Órganos del Estado, como la Asamblea Legislativa, como parte de una amplia reforma política que permita dar respuesta a las nuevas realidades de un mundo cambiante, donde las ideologías han quedado atrás y las nuevas tecnologías han llegado no solo a la vida cotidiana de las personas, sino que está modificando aceleradamente la organización social.

El ciberespacio, el mundo de la virtualidad y las redes, la nube, las plataformas de información y las nuevas herramientas de comunicación no son más que una muestra, un ejemplo, de los cambios que está viviendo la sociedad del conocimiento de hoy y del mañana.

Tal como lo plantea el sociólogo Darsten Kruger, la sociedad del conocimiento resume las transformaciones sociales que se están produciendo en la sociedad moderna y sirve para el análisis de estas transformaciones, al mismo tiempo ofrece una visión del futuro para guiar normativamente las acciones políticas.

Como parte de un amplio debate sobre las estructuras políticas debe tomarse en cuenta la necesidad urgente de elaborar una moderna y completa legislación electoral, que incluya por ejemplo la financiación de los partidos políticos o la creación de un nuevo organismo electoral que haga la diferencia entre lo administrativo electoral y lo jurisdiccional.

En estos ámbitos hay mucho que recorrer como también hay un amplio trecho por caminar en cuestiones elementales del Ejecutivo como son la carrera administrativa, los salarios de los empleados públicos y una legislación adecuada de la función pública; en general el tamaño del Estado y con ello su eficiencia que implica reglas claras de evaluación de la gestión gubernamental, tarea que conlleva entre otras cuestiones, rehacer, reinventar, hacer una reingeniería a fondo de la Corte de Cuentas, en la actualidad como un antro, un establecimiento de mal aspecto y reputación cuestionada.

Muy aparejado a esta discusión sobre la reforma política debe de pensarse y ponerse sobre la mesa de la discusión pública la reforma educativa que, como lo hemos dicho en otras ocasiones, no solamente se agota en el incremento del presupuesto de este rubro, sino que se trata de convertirla en una de las dinámicas esenciales para el desarrollo del país.

Reforma educativa implica pensar y repensar qué modelo de sociedad queremos, cómo queremos educar las presentes y futuras generaciones, qué papel juega la educación en los procesos productivos de mediano plazo y cómo estos afectan los planes, el currículo educativo.

Educación parvularia que siente las bases para generar competencias en los jóvenes para que, en secundaria y bachillerato, les permita pensar, ser críticos y creativos para dar respuesta a través de la ciencia y la tecnología a los problemas de siempre como son la exclusión y la pobreza.

En este mes que estamos celebrando los 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz que dieron fin al conflicto bélico del pasado, los salvadoreños deberíamos de recoger, retomar la metodología que permitió poner fin a la guerra: enfocarnos con una actitud positiva, tolerante y colaborativa para intentar resolver problemas puntuales, en el pasado fue la guerra, en la actualidad la extrema pobreza, el progreso y el desarrollo y los nuevos desafíos propios de la sociedad del conocimiento.

Si fuimos capaces hace 25 años de terminar la guerra y sentar las bases de una nueva sociedad con renovadas instituciones como la PNC, los derechos humanos y el sistema político electoral, sin duda alguna podremos ser capaces, con una nueva mentalidad y renovada actitud positiva, los diversos sectores de la vida nacional sentarse en una mesa grande y amplia para darle respuesta a los problemas de hoy y del mañana. ¡Somos capaces!

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